December 22, 2020
De parte de Anarquia.info
515 puntos de vista

NOTA DE ANARQU脥A: Se ha decidido traducir y publicar el comunicado del anarquista Dimitris Chatzivasileiadis, que se encuentra en este momento en la clandestinidad por una serie de acusaciones, dentro de ellas por su participaci贸n en la guerrilla urbana Organizaci贸n de Autodefensas Revolucionarias. La tendencia y visi贸n desarrollada por Dimitris, basado en el plataformismo anarco-comunista, es contrario a lo que se apuesta en este proyecto, pero se hace necesario su lectura y an谩lisis. 驴Nos une la pr谩ctica y la lucha armada?, 驴Marxismo, plataformismo o anarqu铆a?, 驴Consecuencia o dogmatismo?.

Comunicado a los compa帽eros de lucha en la llamada am茅rica, del anarquista Dimitris Chatzivasileiadis, perseguido por su relaci贸n con la guerrilla Organizaci贸n de Autodefensas Revolucionarias.

Respuesta a la semana de venganza del compa帽ero Michael Forest Reinoehl, asesinado por orden del gobierno.

El asesinato estatal planeado contra el compa帽ero Michael Forest Reinoehl refuerza nuestro odio hacia el mundo de la autoridad. En el territorio griego, durante el 煤ltimo per铆odo de la democracia burguesa, a menudo hemos experimentado ejecuciones estatales personificadas por orden de las autoridades. Desde el doctor Tsironis el 11 de julio de 1978, a Michalis Prekas el 1 de octubre de 1987 y Cristoforos Marinos el 23 de julio de 1996. As铆 como el estado griego pretend铆a asesinar a estos combatientes, tambi茅n lo hizo el estado colonial llamado EE.UU., el 3 de septiembre, pretenden enviar a todos los insurgentes el mensaje de que nadie puede superar la ley de hierro de la dominaci贸n militar de los gobernantes. Deber铆amos hacer una pausa para reflexionar sobre estos asuntos cruciales que nacen de la voluntad del estado de cometer asesinatos pol铆ticos. Tales momentos determinan la evoluci贸n del movimiento social durante largos per铆odos de tiempo.

De manera similar, la historia y la experiencia actual de la lucha de clases nos ense帽an que las ejecuciones extrajudiciales selectivas no son una excepci贸n a la regla de los reg铆menes liberales. Son tan frecuentes como deben ser para fortalecer el dominio del control total de la autoridad burguesa sobre la vida y la muerte. El actual ministro de terrorismo de Estado de Grecia prohibi贸 los asesinatos de Estado hace un a帽o, despojando de la calidad humana a aquellos que el Estado decide llamar terroristas. Extrajudicial fue el asesinato del compa帽ero Alexis Grigoropoulos de 15 a帽os en 2008 en el turbulento barrio de Exarchia. Las ejecuciones extrajudiciales son mucho m谩s que las personificadas. Apuntan a la clase de los oprimidos, de los explotados y excluidos en su totalidad. Extrajudiciales son las ejecuciones de migrantes en las fronteras, as铆 como los asesinatos policiales de personas no blancas en la llamada Am茅rica, as铆 como los bombardeos imperialistas y coloniales en el Medio Oriente y 脕frica, los asesinatos paramilitares en Colombia y M茅xico, en zonas ocupadas. Afrin en el Kurdist谩n, en la Palestina ocupada, etc. El Habeas Corpus (1), el derecho humanitario y las constituciones estatales, se aplican s贸lo a la propia clase burguesa. Los pueblos africanos oprimidos que fueron trasladados encadenados, o que nacieron en la llamada Am茅rica y que inundan los campos de prisioneros del sistema penal del estado colonial, sienten en su piel el hecho de que el capital no necesita la libertad de movimiento de su salario. o esclavos no remunerados. Y no s贸lo no respeta a sus s煤bditos, sino que, por el contrario, necesita perpetrar el genocidio de clase de las poblaciones superfluas, para poder reproducirse y hacer crecer su poder acumulado. Y el capital lo hace con todos los medios de que dispone.

Es superfluo para nosotros, enemigos organizados del sistema explotador, hablar de la relaci贸n hist贸rica y estructural entre racismo y capitalismo. Es una p茅rdida de energ铆a tratar de persuadir a quienes experimentan el racismo a diario en sus cuerpos de que se trata de un problema de clase. Lo saben muy bien, a pesar de los tonos de ideolog铆a enga帽osa que les arrojan los mediadores del Estado. Si las aspiraciones de asimilaci贸n al sistema, del tipo que promueven los liberales, a煤n tienen alg煤n terreno, es porque nosotros, los oprimidos, a煤n no hemos sembrado t茅rminos pr谩cticos para superar nuestra dependencia del capital. Sucede en la medida en que nosotros, los antiestado / anticapitalistas, a煤n no hemos abierto el espacio para albergar las necesidades de la clase de los oprimidos y albergar nuevas esperanzas. No es suficiente enfatizar que el capitalismo naci贸 del colonialismo. No es suficiente subrayar que si la lucha antirracista no es revolucionaria, no puede ser antirracista. Quienes entendemos esta condici贸n hist贸rica, como la forma espec铆fica de lucha de clases hoy, en los llamados Estados Unidos, en las fronteras y los campos del centro imperialista y en cualquier lugar donde act煤e el Estado-naci贸n, tenemos la responsabilidad de organizar la transici贸n revolucionaria.

Despu茅s de siglos de esclavitud, la conciencia de que una guerra civil pueda tener lugar sin cesar est谩 emergiendo de nuevo masivamente. Esto fue silenciado mientras un bando, los tiranos, tuvieron el poder de erradicar la memoria, as铆 como erradicaron los terrenos de la comunidad MOVE el 13 de mayo de 1985. Pero el pueblo no est谩 perdido. En el momento en que vuelve a salir a la calle, todo el recuerdo, toda la historia de clase sale como un volc谩n. Tan tranquilo como ha sido el per铆odo anterior, tanto m谩s turbulenta es la actual crisis de civilizaci贸n. Sin embargo, al mismo tiempo, no estamos preparados frente a una m谩quina de muerte que no teme nada m谩s que su propia desaparici贸n.

Hay compa帽eros que, a pesar de su entusiasmo por la insurrecci贸n, expresan temor ante el estallido de la guerra civil. Debemos evitarlo, dicen nerviosos. El enemigo persigue un conflicto b茅lico para aplastarnos, argumentan. Sin embargo, que se pregunten qu茅 ha detenido la guerra hasta ahora. 驴Qui茅n ha ido ganando terreno, desde hace siglos, al terrorismo unilateral? Si el Estado desea intensificar el conflicto contra nosotros, 驴qui茅n puede disuadirlo sin darle al Estado el derecho autoritario de asesinar cuando quiera, a quien quiera? Cuando el enemigo te provoca a la guerra, la 煤nica forma de evitarlo es firmar un tratado de esclavitud a煤n peor. 驴C贸mo enfrentar la responsabilidad hist贸rica frente a los innumerables hermanos y hermanas asesinados y decir que debemos dejar al enemigo de clase la capacidad exclusiva de matarnos cuando quiera? Al final, son solo unos pocos los que pueden mantener el privilegio de sobrevivir frente a la continua violencia racista asesina: los que pertenecen a la raza de los grandes caudillos del capital y solo con la condici贸n de que demuestren, a diario, su disciplina a la regla del terror. El compa帽ero Michael Forest Reinoehl viol贸 esta regla. Neg贸 el consentimiento pasivo al monopolio del asesinato.

Nadie puede argumentar honestamente que la liberaci贸n de la esclavitud, la esperanza que renaci贸 repentinamente en el vientre de la bestia, puede ocurrir sin una revoluci贸n. Entonces, digamos honestamente cu谩l es el momento m谩s apropiado para intensificar nuestros esfuerzos. Es el momento en que los oprimidos se levantan juntos, el momento de la mayor empat铆a, solidaridad y conciencia de lo posible. La revuelta disuelve la fe enga帽osa, y en gran medida autodestructiva, en el 芦nicho禄 de uno. Esta insurrecci贸n hizo esto m谩s que cualquier otro evento desde la revuelta en Siria y el crecimiento de la revoluci贸n pro-federalista. La disoluci贸n de la fe enga帽osa en los nichos engendra la revuelta. Es una din谩mica tan universal, como ning煤n otro proceso social. Por esta raz贸n, hace factible y autoperpetuante, un movimiento expansivo que est谩 limitado solo por fronteras de clase m谩s profundas. Adem谩s, por eso, la insurrecci贸n se extiende m谩s all谩 de las fronteras artificiales de las autoridades. No hay leyes hist贸ricas, ni condiciones coincidentes, que sean capaces de liberar a las personas que no quieren luchar por su libertad, como nada puede detener a las masas rebeldes cuando est谩n decididas a llegar al final. La revuelta negra en los llamados Estados Unidos fue mucho m谩s all谩 de los horizontes realistas de los d铆as que la precedieron.

El estallido de una revuelta llega en un momento en que un acontecimiento, que nunca es nuevo, rompe los l铆mites de la tolerancia. Comienza con una ruptura interna dentro de las personas, pero siempre en relaci贸n y, m谩s precisamente, en contra de las condiciones universales. Esto ha sucedido a lo largo de la historia. La insurrecci贸n nunca estalla debido a un evento 煤nico; por el contrario, se vuelve necesario y factible cuando la regla del terrorismo, la explotaci贸n y la ejecuci贸n dejan de ser toleradas. Por otro lado, la extremidad 煤nica siempre se puede digerir. La tortura y el asesinato intencionado prolongado de George Floyd por los bastardos de la polic铆a se convirti贸 en la chispa dentro de una habitaci贸n llena de p贸lvora lista para explotar.

Volvamos a la historia de esta plantaci贸n llamada Am茅rica. Hace apenas un siglo. En las minas de Rockefeller, Colorado. Echemos un vistazo m谩s de cerca a los trabajadores de Ludlow, en su mayor铆a inmigrantes, que se rebelaron en 1914. Tratemos de entrar en sus corazones, de acercarnos m谩s a la experiencia real de lo que permitir铆a un an谩lisis socioecon贸mico abstracto. T铆picamente libres, pero pr谩cticamente cautivos de los campamentos industriales de los patrones, que estaban custodiados por matones armados y guardias nacionales. Ya hab铆an luchado por mejorar sus salarios y condiciones de vida. Pero lo que provoc贸 un levantamiento radical fueron los asesinatos c铆nicos y las ofensas contra su comunidad. Ve谩moslos en el momento en que estall贸 su revuelta armada. 隆Fue una celebraci贸n! Era la celebraci贸n de la Pascua de los griegos, donde todas las comunidades hab铆an sido invitadas. La matanza ya hab铆a comenzado. El sentimiento crucial que llev贸 esa revuelta a la creaci贸n de un ej茅rcito revolucionario, a la destrucci贸n de las fuerzas mercenarias contrarrevolucionarias, a la ocupaci贸n de los pueblos circundantes y la voladura de las minas de este banquero, fue el conocimiento de que no hay ma帽ana. Porque es s贸lo en el momento en que nos damos cuenta de que no hay ma帽ana dentro de los muros financieros y militares del amo, que se hace posible pasar a la lucha revolucionaria, en un mundo donde no hay vuelta atr谩s. Y es un pasaje cruel.

En consecuencia, es la crueldad del conflicto con el enemigo de clase lo que despierta la m谩s amplia solidaridad, ya que saca a la luz la crueldad de la tiran铆a. En 1914, este apoyo mutuo se expres贸 en los cuarenta mil rifles que llegaron en pocos d铆as a los esclavistas insurgentes de Ludlow, de todo el pa铆s. Hoy, se expresa en la ola de gente que persisti贸 en salir a la calle, para contribuir a las iniciativas agresivas en los campos de esclavos urbanos. La insurrecci贸n engendra una nueva fe, ya que emerge de una grieta dentro de un mundo que parec铆a tan oscuro que ni siquiera pod铆amos ver de qu茅 est谩 hecho. Es algo m谩s que esperanza. Esta masa sin precedentes de movimiento humano coherente que se difunde por la determinaci贸n y la iniciativa de la verdadera solidaridad, crea inmediatamente un nuevo universo. Dentro de la insurrecci贸n, el amor y nuestra relaci贸n con la muerte y la visi贸n adquieren todo su sentido. Esta capacidad nace del acto revolucionario voluntario. En medio de la insurrecci贸n, ese eficaz espejo de fe sobre el que se funda la igualdad y la colectividad abierta, se convierte en catalizador de un cambio exponencial. No hace falta ning煤n esfuerzo mental para reconocer que la insurrecci贸n es el momento en que los oprimidos hacen las paces con la realidad del peligro hist贸rico y firman un pacto de responsabilidad colectiva. Si este no fuera el caso, si los participantes se cubrieran entre la multitud -lo cual es una afirmaci贸n calumniosa de los soci贸logos reaccionarios, y al mismo tiempo exactamente lo que hace la clase burguesa individualista bajo el pretexto del imperio de la ley- las masas rebeldes se dispersar铆a en la primera huelga represiva. Las insurrecciones se convierten en momentos hist贸ricos cruciales, porque disuelven, en la pr谩ctica, la metaf铆sica paralizante del racionalismo autorrealizado. Todas las racionalizaciones dan paso al tipo de solidaridad que no calcula costos.

Sin embargo, es necesario que haya un d铆a siguiente, porque la guerra es larga. Desde que le铆 el dicho estadounidense 芦Dios cre贸 a los humanos y Samuel Colt los hizo iguales禄 me ha hecho re铆r. Aunque hay algo de verdad en la segunda frase, a煤n las relaciones de explotaci贸n establecidas, la dependencia del control concentrado y las estructuras en desarrollo de la heteronom铆a pol铆tica, han erigido condiciones que dificultan asegurar la propia libertad, y m谩s a煤n asegurar la igualdad, al tomar un arma, incluso durante los primeros pasos del sue帽o americano. Esta condici贸n de desigualdad crece constantemente. Es cierto que no podemos enfrentarnos al ej茅rcito estadounidense en una batalla frontal, como sostienen quienes est谩n preocupados por una intensificaci贸n de la guerra civil. Nunca los sublevados han logrado levantar una barricada o una ciudad barricada contra la composici贸n org谩nica acumulada del capital militar. Sin embargo, se han logrado muchas revoluciones, muchos ej茅rcitos estatales se han replegado bajo la prolongada resistencia popular, y el ej茅rcito estadounidense tiene m谩s derrotas que victorias en sus intervenciones imperialistas. La imagen de una multitud aplastada por las bombas de las m谩quinas de la muerte refleja una imaginaci贸n sumamente estrecha, producto de la fijaci贸n con ese momento en que las masas toman la calle. La vida debe continuar, pero en t茅rminos revolucionarios.

Los anarquistas son los primeros en denunciar a los reformistas. S铆, el reformismo es muerte, pero la respuesta no es condenarlo. Nadie necesita decirle a los rebeldes que este retroceso institucional en torno a los asesinatos estatales y la condena de un polic铆a asesino no es m谩s que la forma de fortalecer a煤n m谩s el monopolio estatal de la violencia homicida. 驴Qui茅n puede enga帽ar a aquellos cuya vida ya no vale nada? Estas manipulaciones no se dirigen a los insurgentes, sino al margen de la revuelta latente: a quienes a煤n se consuelan en su fe hacia el Estado. La insurrecci贸n, a trav茅s de su pr谩ctica, se abre hacia esta franja. El conflicto con la dominaci贸n estatal sobre el terreno y en la vida social, que revela las ra铆ces del Estado, a saber, el gobierno militar, la guerra, la explotaci贸n y el patriarcado, disuelve los velos artificiales de la autoridad. Durante todo un siglo, desde la 1陋 guerra imperialista, cuando se implement贸 por primera vez el uso de armas qu铆micas, el gas lacrim贸geno al servicio de toda pol铆tica opresora y explotadora, ha contribuido a la degradaci贸n de la democracia burguesa m谩s de una tonelada de propaganda radical. Los sistemas decaen por sus ineludibles contradicciones, y la contradicci贸n interna m谩s profunda del estado capitalista es su simult谩nea negaci贸n y asimilaci贸n de la sociedad como sujeto pol铆tico que crea la historia. Cuando, por ejemplo, la Organizaci贸n de Autodefensa Revolucionaria disparaba contra unidades policiales antidisturbios, diciendo que 鈥溾 pide y pone todas sus fuerzas para la construcci贸n de la amplia resistencia social armada. Para que aplastemos el terrorismo y la dominaci贸n de los explotadores. Una granada de mano por cada bote de gas lacrim贸geno. Dos balas por cada polic铆a que da un golpe鈥(2), fue un paso m谩s all谩 de asumir una posici贸n de batalla en la guerra de clases: plante贸 la cuesti贸n de la autodirecci贸n social en su ra铆z, donde las contradicciones se vuelven destructivas.

Es una evasi贸n se帽alar a los reformistas como el enemigo peligroso. Particularmente hoy, cuando el estatismo y el capitalismo han vendido cualquier remanente de sus promesas. El enemigo m谩s peligroso son nuestras propias inhibiciones, nuestra propia negaci贸n a tomar iniciativas y comprometernos con la organizaci贸n ilimitada de la lucha revolucionaria. Esta propuesta no es en absoluto abstracta. Ser铆a abstracto si el di谩logo terminara aqu铆. Adem谩s, el compa帽ero Michael Forest Reinoehl puso esto en pr谩ctica. Planteemos el problema dentro del campo real. 驴C贸mo se construyen las bases revolucionarias aqu铆 y ahora, dentro de la insurrecci贸n y en todo su desarrollo? Debemos partir de las necesidades inmediatas que llevan a la insurrecci贸n: resistir la violencia de los explotadores y recuperar las riquezas de la tierra, en solidaridad e igualdad. Dos necesidades muy concretas que, si las sentimos, entonces tenemos el deber de organizar su cumplimiento aqu铆 y ahora. Si los antiestado / anticapitalistas organizados no est谩n dispuestos a organizar, dentro de la insurrecci贸n, las bases de la socializaci贸n directa de los recursos, entonces es seguro que los rebeldes se dispersar谩n y volver谩n a las relaciones establecidas, a la misma velocidad se reunen. No es necesario ser marxista para comprender esto. Estoy seguro de que todo el mundo ha visto esto. Y en ambos paradigmas hist贸ricos de las revoluciones libertarias del siglo pasado, en Ucrania y en Espa帽a, la revoluci贸n social no se vio comprometida por la desnutrici贸n, a diferencia de lo que sucedi贸 bajo el gobierno de los bolcheviques, por ejemplo. El fundamento de estas revoluciones fue la reapropiaci贸n directa de los medios de supervivencia. Por supuesto, las condiciones de hoy son diferentes. La clase de los explotados est谩 fragmentada y su mayor parte est谩 excluida del trabajo, excluida de los medios de supervivencia, encarcelada en campos penales y campos de concentraci贸n. Sin embargo, esta necesidad no se cancela, sino que se intensifica. La lucha por la supervivencia social es diaria y se da ya antes de la insurrecci贸n. En el momento en que estalla la revuelta, necesitamos tener estructuras organizativas abiertas con prop贸sitos totalmente pr谩cticos. Estos no provienen de la terapia de grupo en el momento de la erupci贸n. Sus formas embrionarias ya deben estar en su lugar. La experiencia, las propuestas y sobre todo, los 贸rganos colectivos que est谩n comprometidos con este prop贸sito y decididos a librar las batallas necesarias, ya deben estar disponibles. S茅 que lo que estoy diciendo no es una gran novedad, que en los llamados Estados Unidos se han creado muchas estructuras autoorganizadas de solidaridad, y que en la revuelta brillaron tanto la solidaridad organizada como la urgente. Sin embargo, mantengamos la comprensi贸n de cu谩n cr铆tica es la lucha contra la econom铆a de la explotaci贸n y la esclavitud.

No hace falta decir que el proyecto de volver a apropiarse de la tierra social, no cumple con el obst谩culo de cierta 鈥渃onciencia鈥, que s贸lo unos pocos elegidos poseen, pero con el obst谩culo del terrorismo de Estado. No hace falta decir que para combatir el terrorismo econ贸mico es necesario luchar contra el gobierno militar. Si esto sigue siendo motivo de controversia, incluso despu茅s de dos siglos de dominaci贸n capitalista, es porque la internalizaci贸n del terrorismo de Estado engendra creencias enga帽osas. Tal como hab铆an se帽alado los compa帽eros de Dielo Truda (Causa de los Trabajadores, el grupo de exiliados anarquistas ucranianos y rusos en Francia, que redactaron la Plataforma Organizacional de la Uni贸n General de Anarquistas en 1926):

La defensa de la revoluci贸n es tambi茅n uno de los problemas de su 鈥榩rimer d铆a鈥 鈥 La revoluci贸n social, que amenaza los privilegios y la existencia misma de las clases no trabajadoras de la sociedad actual, provocar谩 inevitablemente la resistencia desesperada de estos clases que tomar谩n la forma de una guerra civil cruel 鈥 Si los trabajadores quieren preservar los logros de la revoluci贸n, tendr谩n que establecer 贸rganos para la defensa de la revoluci贸n, a fin de desplegar una fuerza de combate que est茅 a la altura de la tarea , contra el embate de la reacci贸n鈥 Pero esta medida (consecuencia de la estrategia militar en la revoluci贸n) deber铆a ser el centro de atenci贸n incluso ahora. Debe ser estudiado a fondo incluso ahora para evitar retrasos fatales en la protecci贸n y defensa de la revoluci贸n, ya que en tiempos de guerra civil, los retrasos pueden resultar fatales para el resultado de toda la revoluci贸n social禄.

Para obtener la orientaci贸n m谩s amplia sobre este deber, me referir茅 al reciente y rico paradigma de la lucha de liberaci贸n que libr贸 el movimiento revolucionario kurdo durante m谩s de cinco d茅cadas. La Guerra Popular Revolucionaria(3), desarrollada como estrategia por el PKK en 2010, consta de cuatro fuerzas paralelas y correlacionadas, que en palabras de la propia organizaci贸n son:

  • Fuerza guerrillera.

  • Serhildan movimiento del pueblo, es decir, la lucha social de la sociedad que se desarrollar谩 bajo el liderazgo de mujeres y j贸venes.

  • La organizaci贸n de las fuerzas de autodefensa que desarrollan la defensa de la sociedad desde dentro de la sociedad. En otras palabras, es el desarrollo de una organizaci贸n de defensa civil que pueda defenderse de ataques violentos en cada barrio y en todas las 谩reas donde se encuentra nuestra gente.

  • La lucha del pueblo kurdo en la Turqu铆a metropolitana y la alianza socialista-revolucionaria con los movimientos democr谩ticos, que crece sobre la base de la misi贸n y el papel revolucionario de la clase trabajadora en el movimiento revolucionario turco.

El tercer punto es el camino para que se arraigue la autoorganizaci贸n de masas. Dos comentarios: la autodefensa social no se puede asignar a las organizaciones de partidos pol铆ticos. Siempre que los insurgentes no lograron crear inmediatamente fuerzas combativas abiertas y en cambio sustituyeron su debilidad por el poder de los partidos pol铆ticos, han conocido la derrota social de la revoluci贸n. Pero al mismo tiempo, los 鈥渄eterminados cuerpos militares revolucionarios鈥 que deben formarse (en palabras de Dielo Truda), no pueden crearse desde cero en un momento, y m谩s a煤n bajo la presi贸n catalizadora del tiempo. Nunca ha sucedido as铆. Es esta debilidad la que aprieta la revuelta entre la capitulaci贸n y la manipulaci贸n estatal. No basta con se帽alar que hubo organizaciones jer谩rquicas entre los que salieron armados en ciertos puntos de la revuelta negra. Criticar esto s贸lo es 煤til cuando se basa en nuestros propios esfuerzos revolucionarios. De hecho, tales intentos de asimilaci贸n militarista ganan influencia solo cuando las fuerzas revolucionarias libertarias est谩n ausentes. Es entonces cuando deben intervenir las fuerzas guerrilleras, de la misma manera que lo plantea el PKK, y las machnovitas lo ponen en pr谩ctica. El deber principal de la guerrilla libertaria no es la propaganda a trav茅s de los hechos, ni la necesaria difusi贸n del contraataque de clase a trav茅s del tiempo y el espacio. El deber principal es preparar la capacidad de las masas revolucionarias para liberar el terreno social. Todo lo dem谩s sirve para este prop贸sito.

Los llamados Estados Unidos son un pa铆s vasto, junto con Canad谩, un continente, lleno de megaciudades ca贸ticas y regiones silvestres escasamente pobladas. Y es un pa铆s donde las armas circulan con mayor libertad que en ning煤n otro lugar. Sabemos de luchas guerrilleras victoriosas que han tenido lugar en peque帽as islas aisladas y en reg铆menes totalitarios. Particularmente all铆, en el seno de la democracia capitalista (la revoluci贸n americana y su constituci贸n precedieron a la revoluci贸n francesa), el enemigo no es una dinast铆a que est谩 recluida en alg煤n castillo. La autoridad del enemigo se construye en la totalidad de las relaciones sociales codependientes. El futuro est谩 aqu铆, en las condiciones reales, siempre que liberemos nuestra voluntad y nuestra imaginaci贸n de los dogmas conservadores. No tenemos que repetir los errores que cometieron los Black Panthers o el Weather Underground, que ellos mismos han reconocido (ciertamente podemos cometer nuestros propios errores). Pero la experiencia hist贸rica colectiva sigue viva y est谩 volviendo a煤n m谩s relevante hoy. Como todo lo que la historia de la autoridad ha tratado de enterrar. Inspir谩ndome en estos dos paradigmas hist贸ricos, repetir铆a como pauta b谩sica que el desarrollo radical pasa por la conjunci贸n de la acci贸n guerrillera agresiva y de la autodefensa social. La lucha guerrillera es la ra铆z y el fundamento revolucionario es el bosque.

Ayudados por estas referencias a los fundamentos combativos de la lucha contra el terrorismo econ贸mico y la aniquilaci贸n, podemos pensar en sus aspectos pr谩cticos. En teor铆a, ning煤n pensador marxista o libertario estar铆a en desacuerdo con la propuesta de reapropiaci贸n social de todos los recursos sociales privatizados. Pero, 驴de qu茅 manera se concreta esta propuesta dentro de la realidad de la Rebeli贸n Negra? Los rebeldes, como ocurre en todas las insurrecciones de la era postindustrial (prefiero llamarla hiperindustrial, ya que de la sobreacumulaci贸n se produce el fraccionamiento y la interconexi贸n), atacan y saquean los lugares m谩s accesibles de la cadena comercial. Algunas partes organizadas del movimiento condenan la pr谩ctica del saqueo. Otros lo examinan desde el punto de vista de la t谩ctica, pero desde el punto de vista del espect谩culo, por lo tanto sumergido en la dominaci贸n ideol贸gica del capital, y en t茅rminos interclase, por lo tanto, conservadoramente oportunista. La guerra de clases, detr谩s de las l铆neas del frente de la revuelta, tambi茅n toma la forma de guerra ideol贸gica y psicol贸gica. Los anarquistas y los revolucionarios sociales deber铆an ser muy claros en este punto. Los proletarios tenemos el derecho innegable de satisfacer nuestras necesidades aqu铆 y ahora, con todas las oportunidades y de cualquier forma posible, satisfacci贸n de la que nos hemos visto privados durante siglos para que la burgues铆a coseche seguridad y placer de nuestro sudor y de nuestra vida. Y es exclusivamente nuestro derecho tomar tales decisiones pol铆ticas sobre las t谩cticas de la guerra de clases. Cualquier postura que no reconozca estos derechos y capacidades exclusivos de la base de clase es tortuosa e incluso hostil.

Sin embargo, debemos dar pasos m谩s all谩 de defender nuestro derecho a la supervivencia y la acci贸n. Ver los l铆mites de nuestras pr谩cticas, mirar los obst谩culos que nos encierran dentro de tales l铆mites, buscar experiencias y nuevas propuestas que traspasen esos l铆mites y comprender nuestras debilidades internas, sociales, pol铆ticas, organizativas y pr谩cticas, que nos impiden cambiando las condiciones. La pr谩ctica de la apropiaci贸n oportunista y la distribuci贸n desestructurada de los bienes de consumo tiene sus l铆mites externos. Un l铆mite econ贸mico es el stock finito del mercado. Hasta 1914, todos los ej茅rcitos invasores se alimentaban saqueando territorios enemigos y aliados. No hab铆a otra forma. Entonces, los ej茅rcitos se vieron obligados a moverse constantemente o realizar campa帽as cortas. El crecimiento de la econom铆a capitalista cre贸 por primera vez en la historia la capacidad de abastecer ej茅rcitos desde la retaguardia del frente de batalla. Las revoluciones en Ucrania y Espa帽a no enfrentaron este l铆mite, ya que su primer acto en cada movimiento expansivo fue socializar la tierra. En una fugaz explosi贸n insurreccional, este l铆mite permanece latente. Pero siempre que una lucha tiene continuidad, que es lo que queremos, no puede traspasar este l铆mite. Por ejemplo, la comuna de Oaxaca en 2006, cuya base era la huelga de maestros, hab铆a implementado como m茅todo de abastecimiento, la apropiaci贸n de bienes al detener camiones de carga en la carretera. Pero tal pr谩ctica tiene ciertas demandas: en el sentido t谩ctico estricto, presupone la capacidad de confrontaci贸n militar con las fuerzas represivas. Adem谩s, se necesita un terreno bien defendido dentro del lugar por donde circulan las mercanc铆as. Sabemos que la barricada de barrios y ciudades enteras es de gran importancia para la continuaci贸n de la lucha revolucionaria, pero no pueden durar mucho sin moverse agresivamente contra el mecanismo estatal. En realidad, la causa detr谩s de la derrota militar de la mayor铆a de las revoluciones fue su reducci贸n dentro de un espacio urbano. Esa misma comuna de Oaxaca fue salvajemente atacada por mecanismos militares. Entonces, llegar a una conclusi贸n m谩s general, la oferta de una revuelta que tenga longevidad, al apropiarse del mercado capitalista, al menos presupone una estructura combativa. Entonces, en cualquier caso, debemos partir del deber b谩sico de autodefensa.

Los riesgos se vuelven m谩s manejables cuanto m谩s nos acercamos a los espacios funcionales de la clase burguesa, es decir, cuando secuestramos la funci贸n de producci贸n y movilidad del capital, as铆 como la supervivencia de las clases burguesas. La lucha a corta distancia siempre ha sido una forma de contrarrestar la disociaci贸n de la burgues铆a que permite el aislamiento y la aniquilaci贸n de los insurgentes mediante el uso de armas biopol铆ticas o militares masivas. Llegamos a la dimensi贸n pol铆tica de esto en breve. Cuanto m谩s amplio es el espacio de las relaciones capitalistas, m谩s f谩cil es acercarse al enemigo de clase, descolonizando los espacios mediante los cuales recuperamos la riqueza que nos ha robado el enemigo, mientras dure la guerra. Esta idea general, que creo que los rebeldes de la era actual dentro de los centros capitalistas adoptar谩n impulsivamente, acorde con las circunstancias del desarrollo, implica la transformaci贸n de la din谩mica insurreccional en una fuerza guerrillera urbana masiva permanente. Si bien copiar paradigmas hist贸ricos no es 煤til, aprender de diversas experiencias hist贸ricas existentes puede resultar fruct铆fero, siendo la m谩s destacada la de la lucha proletaria en italia durante los a帽os 70 y 80, dado que desde entonces la f谩brica capitalista se ha expandido y proliferado. Sin embargo, aunque cuanto m谩s interviene dentro de las redes enemigas, m谩s aparentemente inhibe la agresi贸n del enemigo contra usted, esto no alivia la necesidad de construir poder militar, sino que lo intensifica. Para que un organismo lleve el caos al equilibrio del gobierno burgu茅s, debe tener una entrop铆a interna mayor que la del valor agregado del capital, y esta debe consistir en una especie de autoorganizaci贸n m谩s compuesta de lo que el enemigo pueda concebir. En pocas palabras, necesita masas difusas, pero muchas, as铆 como una coorganizaci贸n radical. Llegaremos a eso cuando comentemos el tema del federalismo y el sectarismo.

En las condiciones dadas de los llamados Estados Unidos, el fraccionamiento del capital tiene efectos opuestos. La formaci贸n a-social de este estado es un ejemplo de lo que puede ser el caos capitalista, pero al mismo tiempo, es un ejemplo del fraccionamiento fascista del gobierno militar capitalista. La burgues铆a estaba armada antes que nosotros. No solo su estado, sino tambi茅n todas sus instituciones hasta el 煤ltimo ciudadano particular. La Revuelta Negra enfrent贸 esta realidad a costa de sangre. Ya hab铆a visto su rostro al comienzo del 煤ltimo gobierno republicano. La insurrecci贸n no tuvo tiempo de apoderarse ni de una fracci贸n de los recursos del mercado, porque se enfrent贸 a la clase burguesa armada 鈥減anamericana鈥, mientras que la revuelta no estaba armada en consecuencia, ni estaba lo suficientemente organizada para librar una guerra duradera y poco ortodoxa contra la supervivencia de la burgues铆a. Y es por eso que los l铆mites inherentes de la econom铆a comercial no entraron en el imaginario colectivo. Y as铆, nuestra supervivencia durante un choque con la autoridad, especialmente en los llamados Estados Unidos, depende del asunto pol铆tico de nuestra relaci贸n con las clases medias burguesas. Habiendo especificado este punto, lo examinaremos al final.

Los prerrequisitos que mencion茅 anteriormente nos llevan al l铆mite interno de la pr谩ctica de saquear el mercado. Esto se relaciona con el propio cuerpo colectivo-social combatiente como fuerza combativa, como organizaci贸n con caracter铆sticas revolucionarias. No somos una m谩quina para producir resultados en un conflicto de estrategias. Esto ya era obvio desde la segunda guerra imperialista. La Alemania nazi no fue derrotada por una m谩quina m谩s poderosa o inteligente (aunque hab铆a una esperando a la vuelta de la esquina, los llamados Estados Unidos), sino por la participaci贸n popular en la resistencia, en Rusia y en la guerrilla antifascista. Una civilizaci贸n que se forma colectivamente est谩 luchando contra una civilizaci贸n que se ha establecido durante miles de a帽os. En ausencia de una fuerza coherente, la iniciativa de saqueo reproduce e incrementa un problema existente: la deconstrucci贸n de la comunidad rebelde. Para evitar malos entendidos, no quiero decir que la supervivencia del proletariado sea un hobby. Los ejecutivos pol铆ticos est谩n mucho m谩s preocupados por sus placeres materiales que los saqueadores proletarios. El problema es que la econom铆a privada suele resurgir. Las iniciativas de saqueo en medio de una rebeli贸n, pocas veces se encargan de organizar y cubrir las necesidades de los m谩s d茅biles y en general de distribuir equitativamente los bienes, priorizando las necesidades comunales. Seguramente, esto no excusa la represi贸n contra el saqueo. Sin embargo, desde una perspectiva revolucionaria debemos dar respuestas de c贸mo podemos saquearlo todo sin destruir el horizonte emancipatorio de la rebeli贸n y, por supuesto, sin estar subyugados a la econom铆a pol铆tica de los l铆deres de partido que quieren mantener el statu quo hasta que 鈥

Hablemos de un paradigma hist贸rico caracter铆stico y tr谩gico, del que tenemos relatos detallados de primera mano. La revuelta en Albania en 1997. Este fue el evento social m谩s poderoso desde la revoluci贸n en Hungr铆a en 1956. Mayo 鈥68 fue un paseo dominical en comparaci贸n con Albania 鈥98. Tras el cambio de r茅gimen y la apertura del pa铆s al mercado interestatal, toda la poblaci贸n albanesa se extendi贸 por la Uni贸n Europea e hizo a los europeos liberales, y a los griegos entre ellos, ricos con el sudor y la sangre de su trabajo. Los trabajadores albaneses estaban ahorrando sus remesas en el sistema parabancario de Albania, con la promesa de alg煤n bono. Tras 8 a帽os de acumulaci贸n, los bancos albaneses se declararon en quiebra, tras sacar todo su dinero del pa铆s. Todos los salarios de las personas ahorradas durante una d茅cada hab铆an desaparecido en un d铆a en el marco de un plan de 芦acumulaci贸n primaria禄. Comenzaron las movilizaciones, seguidas de picos consecutivos. Enfrentamientos y huelgas de hambre, seguidos de ocupaciones de comisar铆as y desarme de la polic铆a, seguidos de la ca铆da del ej茅rcito en el primer intento del gobierno de lanzarlo contra la rebeli贸n, y finalmente, los sublevados terminaron ocupando casi la mitad del pa铆s. y teniendo en sus manos la totalidad del arsenal militar del pa铆s. Cabe se帽alar que el antiguo r茅gimen socialista estaba implementando un dogma de defensa popular hasta su ca铆da. Cada aldea ten铆a su almac茅n de armas. Cada familia se qued贸 con un enorme arsenal. Durante los a帽os que siguieron a la revuelta, todos los pueblos se quedaron con este ganado apropiado. 驴Pero por qu茅? Para que puedan licuarlo todo. Todo lo que se pod铆a vender se vend铆a. La campi帽a griega se inund贸 con el AK47 del ej茅rcito alban茅s; cada explotador de trabajadores migrantes, cada violador, cada fascista podr铆a tener uno. La verdad es que incluso la armer铆a por la que hoy soy perseguido proviene casi en su totalidad de esa revuelta. Pero esta es la excepci贸n. Ya durante la revuelta, toda la infraestructura productiva, lo b谩sico que ten铆a el estado alban茅s, que no estaba custodiado por matones armados, que tambi茅n se mezclaron en la revuelta, fue literalmente desarmado. Hasta el 煤ltimo manillar de la 煤ltima puerta, todo se desarm贸 para usarlo o convertirlo en efectivo. No critico ni subestimo la voluntad proletaria; Desprecio el elitismo. Quer铆a cruzar las fronteras y unirme a la revuelta. Como objetor del servicio militar obligatorio no pude obtener un pasaporte del estado griego, y entonces no estaba lo suficientemente familiarizado con las monta帽as para cruzar a pie. Me he arrepentido de no haber intentado ir. Pero el desarrollo fue desproporcionadamente tr谩gico en relaci贸n con la din谩mica de la revuelta.

Los proletarios albaneses, los m谩s proletarios de Europa, que ayudaron a gran parte de la burgues铆a y peque帽oburguesa europea a subir la escalera, mientras llegaban a ocupar un pa铆s, con el Estado desaparecido y con pleno poder militar, volv铆an a encontrarse en la fondo del ca帽贸n. El ejemplo de Albania est谩 directamente relacionado con la lucha de clases en los llamados Estados Unidos. El pueblo alban茅s, despu茅s de d茅cadas de aislamiento exorbitante del resto del planeta, crey贸 en el sue帽o americano. 芦Todos somos comunistas, pero amamos a Estados Unidos porque traen libertad禄. Esta frase, dicha con esas palabras exactas, resume no solo el enga帽o de los proletarios albaneses, sino que pienso tambi茅n en gran parte de los esclavos del colonialismo americano. Hoy, Albania est谩 controlada por los fascistas isl谩micos de Erdogan, el espantap谩jaros de la OTAN y el imperialismo ruso, y la gente se muere de hambre. Compa帽eros albaneses informan que no hay infraestructura de salud en el pa铆s, mientras que la burgues铆a est谩 volando a Estambul para recibir tratamiento para el SARS-CoV-2. Detr谩s de la embestida del fascismo en los m谩rgenes del planeta, podemos reconocer f谩cilmente sus ra铆ces antisociales: el deseo de riqueza f谩cil, el culto al lujo y la cultura de las pandillas, con todo lo que conlleva (patriarcado, militarismo, explotaci贸n y subordinaci贸n). Este es el sue帽o americano desde la 茅poca de los buscadores de oro de Eldorado hasta el 煤ltimo pueblo de la tierra.

El principal factor inhibidor de una revoluci贸n en Albania no fue el agotamiento de los bienes de consumo ni la destrucci贸n de la industria, ya que ten铆an tanto tierra como armas. El principal problema era que la gente quer铆a dinero, no tierra. Y as铆 terminaron, una vez m谩s, trabajando por la tierra y las industrias de los patrones. Siguiendo esta descripci贸n, llegamos a los obst谩culos internos que producen l铆mites internos y que ayudan a mantener los l铆mites externos de la revuelta. El problema del dinero, como de todo lo que se percibe como un bien comercial intercambiable o consumible, es que su sujeto no es el trabajador ni la vida que lo rodea, el cuerpo com煤n que es torturado, encarcelado y asesinado para que se produzca el bien. , sino el propietario y consumidor de la propiedad privada. La reapropiaci贸n oportunista de los cuerpos desorganizados conduce a nuestra fragmentaci贸n. En lugar de dirigirnos hacia lo humano que crea un futuro com煤n, volvemos a una situaci贸n de persona de inter茅s privado dependiente del comercio.

La creencia de que los proletarios necesitan una educaci贸n moral para adquirir valores colectivos frente al inter茅s privado, es una ilusi贸n idealista y elitista. La moral revolucionaria se forma a trav茅s de la experiencia de la pr谩ctica revolucionaria. Quien entiende esto tiene el deber de liberar espacio, organizar pr谩cticas inclusivas y ofrecerlas al desarrollo colectivo. La moral de la solidaridad y la igualdad no se alcanza invocando principios f茅rreos abstractos, sino comprendiendo las condiciones materiales que reproducen las ilusiones. Esto solo puede suceder de manera dial茅ctica, es decir, a trav茅s de la pr谩ctica subversiva, a trav茅s del ejemplo radical, a trav茅s de un mundo que no hab铆amos moldeado en nuestras mentes hasta ahora. En concreto, para romper con esta dependencia individual del comercio y su ideolog铆a, es necesario que las personas activas se encuentren en una condici贸n antag贸nica a la que las lleva a ocupar el lugar del consumidor voraz y propietario. Es necesario que haya espacio para la atenci贸n solidaria, la oferta y la distribuci贸n equitativa. En la revuelta en Albania, solo el personal militar del pasado r茅gimen socialista, junto con parte de los insurgentes, estaban tratando de organizar la infraestructura comunal. La tendencia de los individuos a apropiarse para su propio beneficio era indiscutible. Antes, la federaci贸n sovi茅tica libertaria que surgi贸 del Ej茅rcito Revolucionario Insurreccional de Ucrania (Machnovitas) hab铆a prohibido el robo. Pero esto sucedi贸 despu茅s de que se hubieran socializado todos los recursos. No hay lugar para principios dogm谩ticos. La misma decisi贸n, que cuando se implement贸 en la revoluci贸n de Ucrania fue revolucionaria, se vuelve obscenamente anti-proletaria cuando se implementa en las condiciones de la econom铆a capitalista: es la propaganda contrarrevolucionaria la que se convierte en la tapadera de la represi贸n contra la supervivencia proletaria.

La forma en que satisfacemos nuestras necesidades inmediatas y en la que gestionamos los recursos socializados durante la insurrecci贸n, define y prepara la civilizaci贸n de la libertad. El flujo hacia afuera que puede deconstruir el mundo burgu茅s es la entrega horizontal y el autosacrificio. No la ofrenda de unos organizados a los desorganizados, por mucho que se necesite tambi茅n, sino algo m谩s total y vital: el ofrecimiento de cada uno y de todos a todos y cada uno. La insurrecci贸n es la magia de la solidaridad. La revoluci贸n es la victoria de la solidaridad, como dijo y puso en una prctica incansablemente la compa帽era revolucionaria cautiva Pola Roupa, miembro de la organizaci贸n Lucha Revolucionaria. El material de la revoluci贸n social es la experiencia que los compa帽eros kurdos llaman Hevjiyan azadi, vida de compa帽eras libres. Esta din谩mica puede derrotar al capitalismo.

No olvidemos, sin embargo, que los rebeldes kurdos que llenan su vida con este flujo, se帽alan la importancia de la organizaci贸n, de la toma de medidas y de la educaci贸n ideol贸gica. La organizaci贸n de la insurrecci贸n debe atender nuestras necesidades inmediatas, que es la resistencia al terrorismo econ贸mico y militar, y debe hacerlo de la misma manera que se construye la libertad universal. En consecuencia, la organizaci贸n de la revuelta social y la lucha guerrillera es el campo donde se realiza la igualdad sin l铆mites. Entonces, la autoorganizaci贸n social se vuelve revolucionaria cuando toma medidas para garantizar la igualdad y trata de traspasar las fronteras de clase. Necesitamos el tipo de instituciones pol铆ticas que hacemos nosotros mismos dentro de la lucha: horizontales e inclusivas. Tambi茅n necesitamos medidas pr谩cticas colectivas para nuestro cuidado mutuo y para liberar terreno del enemigo. Adem谩s, necesitamos establecer procedimientos, en las l铆neas del frente de la lucha, para nuestra coorganizaci贸n pr谩ctica. Bakunin luch贸 por la organizaci贸n federalista de los explotados, sin la cual no puede haber libertad, ni igualdad, sino s贸lo la perpetuaci贸n del antagonismo y de las relaciones de dependencia y subyugaci贸n. Desde esta perspectiva, el dilema de si el Capitolio libre deber铆a ser CHAZ o CHOP(4) es una trampa. Si el terreno libre no es ambos, interconectado, entonces no puede convertirse en una c茅lula de desarrollo revolucionario, sino que estar铆amos yendo y viniendo entre las burbujas privilegiadas del alternativismo y el reformismo.

Ideolog铆a revolucionaria significa hacer un plan de guerra, que conecte el Aqu铆 y el Ahora con lo universal (la humanidad y la Tierra) y con el horizonte m谩s lejano. Siempre partiendo de cultivar la fe en la lucha revolucionaria, a trav茅s del paradigma, la experiencia mutua, la memoria hist贸rica y la iniciativa imaginativa. Manteniendo siempre la m谩xima coherencia, concretando la visi贸n federalista a nuestras necesidades y capacidades hoy. Siempre fundamentada en el tipo de acci贸n que da forma a caminos de igualdad y se convierte en semilla de justicia. A trav茅s de la constante sincronicidad de lo general, lo especial y lo espec铆fico, y la relaci贸n dial茅ctica entre calidad y cantidad, podemos construir comunidades autoorganizadas y dar soluciones al nivel m谩s directo cada vez.

Demos un paso m谩s all谩 con un flujo coherente. La cuesti贸n pol铆tico-social. Las brechas dentro del terrorismo econ贸mico y militar crean la base para la autodirecci贸n social. Como se explic贸 anteriormente, la coorganizaci贸n pol铆tica est谩 motivada por la voluntad de reapropiaci贸n, de gestionar colectivamente y distribuir equitativamente los recursos sociales y, por supuesto, por la organizaci贸n de la autodefensa social. No estamos hablando de unir organizaciones de acuerdos ideol贸gicos / program谩ticos, sino de la co-conformaci贸n de instituciones pol铆ticas, programas, decisiones, experiencia y metodolog铆a desde el mismo cuerpo que renace a trav茅s de la insurrecci贸n. Los grupos pol铆ticos tienen un deber y pueden contribuir a la autodirecci贸n social, con su disposici贸n, su coorganizaci贸n y su iniciativa para crear cuerpos sociales organizados que se conviertan en c茅lulas de la comunidad de comunidades. El problema social no es un universo paralelo, ni somos indiferentes a 茅l, ni estamos obligados a lidiar con 茅l. La lucha social aqu铆 y ahora reconfigura la pr谩ctica pol铆tica y sus aspectos organizativos, de manera subversiva. La cuesti贸n de la democracia, 芦驴democracia o no?禄, 芦驴Qu茅 democracia?禄, Es una cuesti贸n totalmente in煤til fuera del conflicto de clases y la reconstrucci贸n social. La condici贸n de heteronom铆a se cancela en el momento en que recuperamos el control de las condiciones de nuestra vida com煤n. Entonces, no entrar茅 en puntos de vista abstractos sobre el tema social, por ahora. Pero mantengo la conclusi贸n de que el ataque contra la econom铆a y el dominio militar de la clase burguesa es la base de la autodirecci贸n social.

Dos comentarios sobre el di谩logo pol铆tico que se desarrolla al interior del movimiento en los llamados Estados Unidos, desde la posici贸n que he desarrollado hasta ahora. David Graeber argumenta en 芦El impacto de la victoria禄(5) que los objetivos de los movimientos se pueden distinguir en tres categor铆as de tiempo: a corto, mediano y largo plazo. Y observ贸 que aquellos en los que tenemos 茅xito son los objetivos a mediano plazo, mientras que en los dem谩s no tenemos resultados pr谩cticos. En una mirada m谩s cercana a las caracter铆sticas de tales objetivos y por sus ejemplos, podemos notar que la diferencia no es solo sobre el tiempo, sino sobre la topolog铆a pol铆tica. En metas a corto plazo, clasific贸 el terreno crucial de la lucha: el espacio social de la revuelta, los campos de conflicto f铆sico, los terrenos de autoorganizaci贸n, la infraestructura y los mecanismos ejecutivos del estado y el capital. En objetivos a largo plazo, clasific贸 las formas de transformaci贸n social durante el derrocamiento de la autoridad o simplemente la destrucci贸n del estado. Mirando lo que 茅l llama metas a mediano plazo, hay una distorsi贸n del terreno subyacente. Mientras que en el corto y largo plazo reconoce a la comunidad en lucha como sujeto de transformaci贸n, en el nivel medio clasifica los ajustes del estado vis a vis el movimiento. Al observar las luchas reales, muchas de las cuales particip贸, Graeber se form贸 la opini贸n de que las victorias en una direcci贸n reformista son poderosas, mientras que aquellas orientaciones que apuntan a abolir el dominio pol铆tico / militar / econ贸mico del r茅gimen no triunfan. En la distinci贸n anarquista tradicional y simplista entre poder social y poder pol铆tico, las conclusiones del pensamiento anterior implican la disoluci贸n del poder social y la re-coronaci贸n del poder pol铆tico en su forma establecida: la dominaci贸n del estatismo. Estas conclusiones no son ciertas.

En efecto, los estados y cuadros imperialistas de la econom铆a burguesa hacen maniobras, a veces abandonan ciertos planes, sacrifican a sus propios ejecutivos, toman caminos indirectos 鈥 Por supuesto, los ejemplos de Graeber se refieren a un per铆odo de tiempo en el que la clase burguesa pudo hacer tales maniobras. El FMI logr贸 no solo 鈥渟obrevivir鈥 al movimiento antiglobalizaci贸n, sino que m谩s a煤n, se convirti贸 en un actor clave en los planes de saqueo econ贸mico que se introdujeron en el territorio griego en 2009 y que no se detendr谩n hasta que hagamos una revoluci贸n. Hoy, la crisis de la sobreacumulaci贸n no les deja espacio para maniobrar. O le quitan la cabeza a su propia clase, para que se repartan las migajas sobrantes -lo que la clase burguesa nunca ha hecho antes de llegar al punto de su propia desaparici贸n- o continuar谩n la rabia del terrorismo. Naturalmente, est谩n haciendo lo 煤ltimo. Sin embargo, este no es el problema con la teor铆a de los tres t茅rminos. El problema es que pierde la coherencia de las tres etapas. Lo cierto es que cuando la autoridad hizo algunas peque帽as retiradas y maniobras, esto sucedi贸 debido a la correlaci贸n de costo y riesgo en el campo de batalla y a gran escala. La fiereza del conflicto f铆sico, no en t茅rminos de costo financiero, sino como experiencia, paradigma, legado de organizaci贸n combativa y amenaza al equilibrio del control, es esto lo que obliga a la autoridad a maniobrar, si puede. La peligrosa din谩mica de la confrontaci贸n directa est谩 absolutamente correlacionada con el objetivo general, ya que cuanto m谩s abarcadoras son las ideas de cambio, mayor fuerza, perseverancia, solidaridad, cooperaci贸n, ingenio, etc. crean. La victoria de la Revuelta Negra no es la desfinanciaci贸n de la polic铆a, ni la victoria electoral de Biden. La victoria es la experiencia social y la din谩mica que fue creada por la comunidad combatiente, y la b煤squeda renovada de la perspectiva de subvertir totalmente la tiran铆a de clase. Independientemente de los resultados a 鈥渕ediano plazo鈥, lo que determin贸 los desarrollos fueron los insurgentes asesinados, las comisar铆as incendiadas, las propiedades saqueadas, las comunidades radicales nacidas de los hechos, el poder de clase que se cre贸 de repente y sus perspectivas incontrolables. El asesinato de un fascista, por parte del compa帽ero Michael Forest Reinoehl, tuvo su particular contribuci贸n.

Por mucho que respeto la participaci贸n del compa帽ero Graeber en las luchas sociales, y sin menospreciar la estima que se merece, debo decir que la l贸gica de una especie de transformaci贸n social que consiste en una serie de peque帽os cambios sin estallidos subversivos, pertenece a la corriente de la izquierda estatista, que internaliz贸 su derrota hist贸rica al sucumbir al dominio de la democracia burguesa. La pregunta, 芦驴podemos cambiar el mundo sin tomar el poder?禄, Fue el reflejo fatalista de la completa integraci贸n de los reg铆menes monopolistas estatales en el antagonismo capitalista. En el mismo texto se帽ala que 鈥減resumiblemente, cualquier camino efectivo hacia la revoluci贸n implicar谩 interminables momentos de cooptaci贸n, interminables campa帽as victoriosas, interminables peque帽os momentos insurreccionales o momentos de huida y autonom铆a encubierta鈥. Las insurrecciones son peque帽as, la autonom铆a existe solo en el exilio y todo es un momento fugaz sin picos revolucionarios. 隆Solo las campa帽as saldr谩n victoriosas! Para los anarquistas, la respuesta fue clara desde la primera ruptura con la socialdemocracia: es necesario y factible destruir el estado. La revoluci贸n seguramente no es cuesti贸n de un solo d铆a, sino una historia de batallas incesantes y eventos subversivos. La multitud que invadi贸 el patio de la Casa Blanca demostr贸 que los d铆as revolucionarios pertenecen al presente y que el futuro parece m谩s fuerte que el pasado. Llegar谩 el d铆a en que la Casa Blanca se quemar谩, tambi茅n el Capitolio y el Pent谩gono.

Si se pregunta qu茅 puede ofrecer una cr铆tica sobre la ideolog铆a a un mensaje conmemorativo de un luchador antifascista asesinado, remonte hasta el principio de este mensaje. El programa te贸rico que niega la necesidad de derrocar las instituciones de heteronom铆a / subordinaci贸n, no reconoce la guerra civil / de clases atemporal como la realidad existente y sugiere evitarla. Al raspar la superficie de esta postura pasiva, encontramos una subestimaci贸n subyacente del poder de la autodirecci贸n social.

No se trata de una discusi贸n ideol贸gica entre la izquierda y el anarquismo. El desacuerdo es m谩s profundo que eso, se trata de la visi贸n revolucionaria y su pr谩ctica en general. Desde los a帽os 90, muchas partes de la izquierda, durante su crisis, dieron un giro hacia posiciones libertarias. Entre ellos se encontraban partes combativas, como los zapatistas y el movimiento de liberaci贸n kurdo; tambi茅n hab铆a partes socialdem贸cratas. Fue a trav茅s de la tendencia a la capitulaci贸n que llegamos a glorificar las luchas parciales. Entre estos dos polos, la socialdemocracia de l铆nea partidaria y el anarquismo tradicional, surgieron muchas amalgamas, cuyas diferencias expresan el horizonte hasta el que cada uno se ve a s铆 mismo.

El segundo punto del di谩logo pol铆tico dentro del movimiento de los llamados Estados Unidos, que creo que necesita una fuerte cr铆tica, es la tradici贸n del sectarismo, el apego dogm谩tico a la supuesta autoeficiencia de los grupos de afinidad; una tendencia que es poderosa dentro del movimiento anarquista de los llamados Estados Unidos. Antes de que el lector salte a conclusiones, pensando que soy un formalista m谩s cl谩sico, quiero se帽alar que detr谩s de estas palabras hay alguien que no necesit贸 leer a los situacionistas para convertirse en ladr贸n. Este es el discurso, el relato y la agon铆a de un atracador, de un fugitivo, perseguido por su participaci贸n en la lucha guerrillera, de una persona que en lugar de esperar una ef铆mera turbulencia para percibir un aire de cambio, hizo del ca贸tico comunismo su vida cotidiana. y en lugar de esperar a que 鈥渕adure el movimiento鈥 para ver puesto en pr谩ctica el federalismo, se organiz贸 con gente dispuesta a arriesgarlo todo hoy (que es el 煤nico federalismo honesto). La deconstrucci贸n social, el proletariado fragmentado, el mundo de la clandestinidad, las contradicciones y la riqueza de todo esto, no las encontr茅 en los an谩lisis sociol贸gicos, es mi mundo, nuestro mundo. No se puede imponer ning煤n modelo a la dial茅ctica natural de la lucha de clases. Sea formalista, formalista, general o limitado. Entonces, tomemos el camino contrario a lo que estamos acostumbrados: en lugar de buscar los ejemplos que confirmen nuestras r铆gidas teor铆as, observemos la realidad y entendamos por qu茅 es lo que es, a trav茅s de nuestras propias debilidades.

Ya desde el surgimiento de los nacionalismos en Europa y hasta hoy, el capital ha logrado destruir al proletariado por completo (no solo ideol贸gicamente) y dispersar verticalmente a los sobrevivientes a lo largo de la escala de extracci贸n de valor. La sociedad burguesa es can铆bal hasta la m茅dula. Todo lo que la sociolog铆a llama sociedad, y mal reproducido como tal por el movimiento social, es en realidad una sociedad, es antagonismo totalitario y deconstrucci贸n. Las teor铆as de la deconstrucci贸n fueron la adaptaci贸n fatalista de la filosof铆a acad茅mica y la ciencia pol铆tica al desarrollo de la dominaci贸n de clases. Los anarquistas se sumergieron en esta l贸gica mucho antes. Tras la ruptura y disoluci贸n de la Primera Internacional, prevaleci贸 el sectarismo pol铆tico. El anarquismo en Espa帽a fue la excepci贸n, ya que all铆 echaron ra铆ces las iniciativas federalistas espec铆ficas de Bakunin. Hoy, la humanidad se ha vuelto totalmente a-social, habiendo alcanzado el l铆mite hist贸rico m谩s profundo de su fragmentaci贸n. El conflicto armado de los a帽os setenta y ochenta en el norte del capitalismo global signific贸, como campo central de conflicto, el inicio de la lucha entre la total asimilaci贸n burguesa y la reestructuraci贸n revolucionaria del cuerpo social. Si nos imagin谩ramos esto, podr铆amos decir que acabamos de entrar al margen de este conflicto, donde el fraccionamiento y la dessocializaci贸n de todo ha llegado a sus l铆mites, y la tendencia de contrapeso est谩 emergiendo cada vez m谩s explosivamente.

En esta era, que comenz贸 a revelarse con la epidemia de SARS-CoV-2, la expresi贸n del cuerpo social es totalmente negativa y se define 煤nicamente por las relaciones de clase. La clase base est谩 ordenada a morir y ahora empieza a imaginarse esto. Ahora, mientras lucha, se da cuenta de que est谩 siendo manipulado como carne cruda y de que est谩 degenerado. Pero su rebeli贸n a煤n no puede ser un acto real, es la manifestaci贸n y el reconocimiento mutuo, una conciencia en movimiento, de su verdadera condici贸n. Toda la experiencia de autoorganizaci贸n de las 煤ltimas d茅cadas ha dado su lugar a la lucha por la supervivencia. Todo nuestro conocimiento resulta insuficiente. La autoorganizaci贸n sectaria, ya menudo elitista, de las 煤ltimas d茅cadas no logra percibir el mundo en su totalidad y, m谩s a煤n, no toma iniciativas revolucionarias para unir los fragmentos del proletariado. Y esto tambi茅n se ve r谩pidamente presionado por el ataque del terrorismo militar y econ贸mico. La autoorganizaci贸n emerge en nuevas formas, con la comprensi贸n emotiva de la comunidad sin l铆mites frente al totalitarismo de la dominaci贸n burguesa.

Las comunidades que luchan por su autoorganizaci贸n, las mujeres que luchan, los nativos que luchan, las personas no blancas que luchan de los llamados Estados Unidos, recrean la comunidad abierta perdida. Son ellos los que construyen un movimiento federalista universal y no una organizaci贸n pol铆tica hegem贸nica. Porque, dado que la colonizaci贸n capitalista de la Tierra y el fraccionamiento de las relaciones de explotaci贸n y exclusi贸n son completos, ning煤n proyecto de autosuficiencia pol铆tica / de supervivencia puede ser factible. La lucha feroz de la base de clases incuba la imaginaci贸n negativa explosiva -absolutamente antiestatalista- que cambiar谩 las condiciones de clase y pol铆ticas. Las formas embrionarias de una nueva orientaci贸n sociopol铆tica ya est谩n en gestaci贸n. Inevitablemente, el cuerpo social se redefinir谩 a s铆 mismo, absolutamente pol铆ticamente y contra el Estado, aunque tomar谩 tiempo, muchas luchas sangrientas, hasta que la imaginaci贸n revolucionaria en evoluci贸n sea capaz de producir un nuevo conocimiento universal, dado que el conocimiento actual a煤n no es capaz de inventar la imaginaci贸n para un cambio total de nuestra visi贸n del mundo. La propuesta de organizarnos en grupos de afinidad est谩 hist贸ricamente muerta: no tiene nada radical que ofrecer a la lucha inmediata. El tama帽o de la explosi贸n mutua, de las necesidades mutuas y del imaginario colectivo no se puede contener en ning煤n tipo de reducci贸n. Al mismo tiempo, para sobrevivir y liberarnos, debemos acabar con el tribalismo. El retraimiento pol铆tico dentro de los lazos de afinidad es enemigo de la comunidad: en t茅rminos hist贸ricos, esto es lo que engendr贸 la guerra, el patriarcado y el Estado. Cada vez son m谩s los compa帽eros que empiezan a comprender esto, pero debemos profundizar en la brecha de la percepci贸n y la pr谩ctica: debemos abandonar toda metodolog铆a que nace del temor mutuo y nos impide organizarnos juntos, impulsados por la pasi贸n por el cambio m谩ximo. Arranquemos la vanidad de nuestro coraz贸n.

En esta fase en la que obviamente el curso de la lucha de clases se acelera en todo el planeta, es sin duda necesario que busquemos la m谩xima flexibilidad, la capacidad de estar en todas partes, pero con coherencia; desarrollar la capacidad de concentrar nuestras fuerzas instant谩neamente, de modo que podamos establecer poderosas cabezas de puente, pero tambi茅n para que podamos trasladar nuestra presencia viva y nuestro material a nuevos centros de revuelta, con una velocidad que no permita al enemigo manejar la movimiento completo. Para crear tales condiciones de lucha que correspondan a las condiciones de clase actuales, necesitamos mejorar nuestros procedimientos organizativos. Todav铆a no somos capaces de actuar sobre estas condiciones de clase. Pero tampoco el sistema puede mejorarlos. La crisis de la civilizaci贸n es m谩s profunda que nunca, est谩 al l铆mite. Ha llegado el momento de salir de nuestros c贸modos compartimentos. Nada permanecer谩 igual, ni nuestras organizaciones, ni nuestra vida cotidiana, ni nuestros lugares y el terreno que pisamos, nos guste o no. Creo que he dicho suficiente. Concluyamos los dos comentarios con las propuestas radicales absolutamente concretas de Bakunin y Dielo Truda: La libertad de cada uno ampl铆a mi libertad. Responsabilidad colectiva, unidad en acci贸n.

La guerra civil de clases ser铆a un caso f谩cil si lo que enfrentamos fuera la torre del vampiro y sus mercenarios. Pero, probablemente nunca fue tan simple, como explic贸 Etien De La Boesi hace 500 a帽os. Entre el palacio y la insurrecci贸n se interponen las clases intermedias, que constituyen la mayor铆a de la poblaci贸n, hasta el momento en que los sublevados dominan el estado. Nunca se ha producido una revoluci贸n por mayor铆a absoluta. Si fuera as铆, las revoluciones saldr铆an de las urnas. En una perspectiva pol铆tica, y tambi茅n econ贸mica, las clases medias existen para ser el colch贸n entre el Estado y el proletariado. Es un coj铆n particularmente activo. Difunde la explotaci贸n all铆 donde aparece un punto d茅bil, por lo que en todas partes, verticalmente de arriba hacia abajo, y media en el flujo acumulativo de riqueza hacia arriba. Adem谩s, se convierte en el palo de zanahoria en la ilusi贸n de subir escaleras de clase. Al mismo tiempo, maneja los mecanismos militaristas del Estado y del capital y difunde el terrorismo fascista. En resumen, debemos pasar por encima de ellos para liberar tierra y perforar el conducto que succiona la energ铆a de abajo hacia arriba. Aunque como idea abstracta es simple de comprender, echemos un vistazo a su dial茅ctica.

El proletariado, como se describe aqu铆, no es un grupo denso, sino un estado mutuo de excepci贸n y de destrucci贸n / autodestrucci贸n. Es un margen pol茅mico, pero no ordenado. Es un margen en todas direcciones. Hacia abajo, un abismo de ca铆da, del que solo una hermandad ilimitada puede protegernos. A nivel horizontal, est谩 el proceso ca贸tico de nuestra coorganizaci贸n, el hist贸rico esfuerzo de ida y vuelta para convertirnos en una clase revolucionaria. Y hacia arriba est谩 la guerra molecular con la civilizaci贸n burguesa. La paz y la guerra en el eje vertical del margen son coherentes: para que la paz se extienda hacia abajo, es necesario que la guerra se intensifique hacia arriba, a expensas de la clase burguesa y su colch贸n. Se necesita la intensificaci贸n de la agresi贸n contra todas las autoridades y procesiones, en todos sus niveles, con el prop贸sito de liberar terreno y recuperar materiales / recursos. La idea de que podemos atacar el n煤cleo de la clase burguesa, pasando por alto el fascismo de las clases medias o incluso ali谩ndonos con sus partes progresistas, es enga帽osa. La historia nos ha ense帽ado duras lecciones sobre esto. La traici贸n de la Rep煤blica Espa帽ola, la Unidad Popular en Chile y as铆 sucesivamente. Pero tambi茅n la 鈥済uerra civil鈥 americana para los negros y hasta hoy; el apego al buque insignia de los liberales.

Guardar nuestra fuerza es importante. Cuanto m谩s alto apunte, mayor ser谩 la fracci贸n de 芦resultado a costo禄. Al perforar los niveles de control de clase, mejoramos la calidad de las consecuencias. Por eso la guerrilla multiplica el poder del movimiento. Quitarle la cabeza al rey es un acto de econom铆a en la lucha proletaria. Muchos han ca铆do y muchos m谩s caer谩n de su lado, batallas inevitables. Sin embargo, no debemos perder de vista el prop贸sito catal铆tico. Y as铆, precisamente porque no podemos evitar el choque con el coj铆n y sus afiladas hojas de afeitar, es significativo intentar erosionar su reacci贸n conservadora hacia la cima. Pero seamos claros y honestos con nosotros mismos. El cuerpo social que tiene el poder, es decir, el que tiene el poder militar, que puede moverse libremente sobre el terreno y frenar los movimientos del enemigo, el que controla el flujo econ贸mico, el que tiene mayor autonom铆a y principalmente, el que Tiene din谩mica social, esta es la que puede obligar al enemigo a reconsiderar sus pr谩cticas, sus principios y su moral. Cuando falta una imaginaci贸n capaz de crear este tipo de poder, no podemos inspirar a nadie a participar en nuestro paradigma. Con raz贸n, intentamos difundir el comunitarismo por todas partes, contra el individualismo; intentamos implementar propuestas pr谩cticas contra la econom铆a burguesa, para crear espacios acogedores fuera de estrictos criterios de clase. La 茅tica revolucionaria comienza con la admisi贸n de que todos somos d茅biles, alienados, faltos de conciencia (tenga mucho cuidado con la conciencia pura), que no somos mejores que los opresores. La revoluci贸n social ya est谩 arraigada en cada proyecto que crea el espacio din谩mico para la liberaci贸n colectiva. Pero no podemos convencer a nadie a menos que estemos decididos a sacudirnos de la opresi贸n establecida, con todas nuestras fuerzas, sin importar el costo. Las clases medias progresistas y decadentes se ven envueltas en el mundo de la libertad, solo cuando los proletarios combatientes est谩n dispuestos a superar todos los obst谩culos que se interponen en el camino de la destrucci贸n de la pir谩mide olig谩rquica. Entonces, la flecha del miedo gira hacia el otro lado. Quienes resistan la guerra pueden hacer las llaves de la paz.

Un ejemplo caracter铆stico es el hecho ocurrido en la villa del abogado Mark McCloskey en St. Luis, cuando sali贸 a su patio, armado con un rifle, para ahuyentar a los manifestantes. Luego de este hecho declar贸 en Fox News (6) que no es racista, que defiende a los d茅biles, que tiene derecho a defender su propiedad y que recibe la solidaridad de sus clientes negros. Quiz谩s crea todo esto. La persona burguesa, como el se帽or Mark, puede que no tenga una 鈥渕ala 茅tica鈥 o una 鈥渕ala ideolog铆a鈥. Pero, seguramente tiene una muy buena casa lo que llam贸 la atenci贸n de la gente que no tiene casas; seguramente, tiene muy buenas cuentas bancarias y sirvientes para mantener esta casa y sus caprichos, y todo esto lo tiene participando en el sistema penal explotador y racista de los llamados Estados Unidos. Lo importante es que tiene un cerebro muy limitado. No pod铆a imaginar qu茅 pasar铆a si se hubiera enfrentado a una multitud verdaderamente armada. Es demasiado est煤pido para que lo odiemos (aunque le vendr铆a bien), pero es necesario que le quitemos el rifle. Y tal vez la forma m谩s sencilla ser铆a cortarle la energ铆a el茅ctrica, el agua, para quitarle a 茅l y a sus polic铆as la capacidad de asaltar el vecindario, durante unos d铆as. La referencia al rifle de John Wayne McCloskeys es, por supuesto, metaf贸rica, ya que no se perder谩 un solo rifle y, seguramente, puede obtener m谩s rifles de formas m谩s simples. La propuesta se refiere al enfrentamiento con la burgues铆a a mayor escala.

Con estas observaciones en mente, volvemos a la cuesti贸n social. Para revertir el equilibrio de poder entre el proletariado y las clases medias, para que estas 煤ltimas se dispersen, allanando el camino para el contraataque por la destrucci贸n del Estado, y para que partes de ellas se transformen dentro del movimiento social, se requiere que nuestro El horizonte se abre sin l铆mites, provocando el apag贸n final del ya oscuro horizonte de la clase burguesa. En la lucha de clases, horizonte significa perspectiva pol铆tica y din谩mica. Necesitamos nuestras propias contrapropuestas completas contra la democracia burguesa. Necesitamos fundamentar de inmediato, de manera combativa, un nuevo tipo de federalismo para llegar lejos. De lo contrario, nos perderemos una vez m谩s, atrapados en la tortuosa reacci贸n del coj铆n, por nuestra propia fragmentaci贸n.

El federalismo nunca tuvo fronteras nacionales. 隆La Primera Internacional fue internacional! La solidaridad con la Revoluci贸n Negra no concierne a un solo estado. El continente africano alimenta a todo el planeta con recursos primarios y su tierra est谩 enferma. Sus ni帽os mueren, miles por d铆a, de desnutrici贸n y enfermedades; se convierten en ratas de laboratorio para las armas biol贸gicas del capital y para su estrategia de explotaci贸n sanitaria, control y aniquilaci贸n. Las m谩quinas de guerra imperialistas, desde la 茅poca colonial, nunca dejaron de mutilar al continente negro. Ning煤n programa pol铆tico puede ser reconocido como revolucionario sin tomar directamente la iniciativa de atacar el gobierno militar imperialista, sin asumir su parte igual de responsabilidad colectiva en la construcci贸n de una fuerza rebelde revolucionaria internacional que traer谩 la resistencia de la llamada Am茅rica nativa, del Medio. Oriente y de 脕frica, dentro de los l铆mites del centro capitalista y llegar谩 hasta las minas de Lonmin en Maricana(7), en el extremo sur del continente.

La Revuelta Negra no habr铆a creado las fracturas que hizo, no habr铆a sido un evento notable, si no fuera por el hecho de que los negros tomaron la delantera. Pero, los antiestado / anticapitalistas organizados deber铆an reflexionar sobre su existencia si, en lugar de estar dispuestos a correr al frente para reforzar y contribuir a su mejora organizativa, bastan con disculparse con el r茅gimen alegando inocencia ante el gobierno de la acusaci贸n por incitar a la revuelta.

Hemos atravesado las puertas de un per铆odo de prueba, probando nuestra resistencia. En poco tiempo, ya estamos ganando la batalla de la moral. A costa de sangre. Lo que sobrevivir谩 es el tipo de civilizaci贸n y esas comunidades que podr谩n organizar el futuro colectivamente, soportando todas las debilidades del mundo. No hay vuelta atr谩s.

Quiz谩s sea inusual que se escriban tantas palabras, teor铆a pol铆tica en lugar de una narrativa conmemorativa, para un mensaje en honor a un m谩rtir de la revoluci贸n. Mantuve al compa帽ero Michael Forest Reinoehl firmemente en mi mente con cada palabra que escrib铆 en este texto. Este texto no es un acto de venganza. Todav铆a no he pagado ni un centavo de mi deuda. Solo lo he determinado. Nuestra venganza llegar谩 hasta el final.

Honor y venganza por el m谩rtir antifascista Michael Forest Reinoehl

Honor y venganza por el m谩rtir antifascista Anthony Huber

Honor y venganza por todos los m谩rtires de la Revuelta Negra.

Honor y venganza por el m谩rtir antifascista Willem Van Sporsen

芦No estoy esperando. Realmente no deber铆a tener que decir m谩s que esto. Dejo a un lado mi coraz贸n roto y me curo de la 煤nica manera que s茅: siendo 煤til禄.

VENGANZA por siglos de esclavitud, por todas las generaciones que no lograron la liberaci贸n. VENGANZA para que respire la vida que viene.

Deseo enviar un saludo a la hija y compa帽era del m谩rtir Michael Forest Reinoehl: Mirando las fotos tuyas y de tu padre de las protestas, publicadas por quienes exoneraron este asesinato estatal, mi mente inmediatamente se dirigi贸 a mi propia hija. Quiz谩s me equivoque, estamos acostumbrados a ver nuestros propios sue帽os en las historias de los dem谩s, ten铆a la sensaci贸n de que Michael hab铆a completado un curso de vida cuando te ten铆a a su lado en la calle. Quiz谩s sabiendo que dej贸 al mundo una persona lista para continuar, era libre de dar la pelea sin vuelta atr谩s. Quiz谩s 茅l siempre estuvo listo. Seguro que lo sabes. Imagino que no hay palabras que puedan brindarte consuelo. Adem谩s, en nuestro mundo, toda presencia que arde a trav茅s del tiempo, deja un toque tan denso que inunda la tierra. Michael est谩 en todas partes.

Dimitris Chatzivasileiadis


(1) Habeas Corpus: La regla fundamental de la justicia estatal, la obligaci贸n de las autoridades estatales de llevar a los detenidos a los tribunales. Fue la primera obligaci贸n institucional que limit贸 los poderes ejecutivos en la historia reciente.

(2) 鈥淪olidaridad a G.Abdala: Octubre 鈥16, ataque a la embajada francesa de atenas, de la Organizaci贸n de Autodefensa Revolucionaria鈥 鈥 鈥淒eclaraci贸n de acta de la Organizaci贸n de Autodefensa Revolucionaria hacia un nuevo movimiento revolucionario internacional鈥 https://athens.indymedia.org/post/1579563/ 鈥淎cabemos con el terrorismo de estados y jefes鈥 https://athens.indymedia.org/post/1592926/

(3) https://anfenglish.com/kurdistan/karayilan-15-august-1984-marks-a-new-page-on-kurdish-history-45967

(4) Zona Aut贸noma de Capitol Hill / Protesta organizadora de Capitol Hill

(5) https://crimethinc.com/2020/09/03/the-shock-of-victory-an-essay-by-david-graeber-and-a-eulogy-for-him

(6) https://www.youtube.com/watch?v=CiIZTVuSUiY

(7) El 16 de agosto de 2016, la polic铆a sudafricana, por orden del Congreso Nacional Africano, asesin贸 a 36 mineros en huelga.

* Declaraci贸n pol铆tica del compa帽ero sobre su huida https://athens.indymedia.org/post/1606087/En espa帽ol https://anarquia.info/grecia-comunicado-publico-del-fugitivo-anarquista-dimitris-chatzivasileiadis/


FUENTE: ATHENS INDYMEDIA

TRADUCCI脫N: ANARQU脥A




Fuente: Anarquia.info