July 29, 2021
De parte de Contrainformacion Anarquista
91 puntos de vista


Extraído de 11 de junio y traducido por Contramadriz.

Una carta del preso anarquista Giannis Dimitrakis.

En mayo fue atacado en la prisión de Domokos y hospitalizado. Actualmente se está recaudando fondos para él a través de Firefund.

Hola camaradas,
Estoy muy contento de que mi voz y mis pensamientos crucen el Atl√°ntico y lleguen a vosotros, a trav√©s de una emisora de radio libre y autoorganizada, ya que nos era muy dif√≠cil comunicarnos de cerca. El encarcelamiento, los antecedentes pol√≠ticos y penales ¬ęsucios¬Ľ, el alistamiento en el movimiento anarquista ciertamente hacen casi imposible mi entrada oficial en los Estados Unidos con el permiso y los documentos de la Embajada Americana en Grecia.

Hoy, sin embargo, con motivo del Día Internacional de Solidaridad con los Prisioneros Anarquistas es una oportunidad para viajar y conocer, más allá de las fronteras y restricciones, los valores e ideales comunes, los caminos y experiencias similares de las personas, que levantan la pesada carga de la responsabilidad de revertir el curso autodestructivo del Estado y el capital para la humanidad, la naturaleza y los animales.

Es un momento más en la implacable lucha contra el olvido para todos los luchadores que pagan el precio de su elección de utilizar cualquier forma de antiviolencia social para resistir o atacar al absurdo, la vulgaridad, la injusticia y la opresión del sistema explotador moderno.

Despu√©s de haber vivido ya 42 a√Īos de mi vida, ahora les hablo por tel√©fono desde el ala de una prisi√≥n provincial situada a unos 250 kil√≥metros de Atenas, de donde procedo. 24 a√Īos despu√©s de mi primera lectura del libro ¬ęDios y Estado¬Ľ de M. Bakunin, sigo incurablemente encantado por las ideas del comunismo antiautoritario, de la anarqu√≠a.

Siguiendo constantemente mi deseo durante todos estos a√Īos, de luchar contra los aparentemente poderosos de esta tierra de todas las maneras y medios, refut√© colectivamente mis negaciones a trav√©s de acciones conjuntas con compa√Īeros del movimiento anarquista en Grecia, donde con nuestras propias propuestas pol√≠ticas nos sumergimos en la gran olla de las luchas socio-econ√≥micas-pol√≠ticas de masas.

Esta es la segunda vez que me encuentro atrapado tras los muros de una prisi√≥n, ya que őô fue detenido junto con el compa√Īero Kostas Sakkas, hace 2 a√Īos, por una unidad antiterrorista que vigilaba en ese momento cada uno de nuestros movimientos, desgraciadamente sin que nos di√©ramos cuenta, justo unos segundos despu√©s de que hubi√©ramos retirado con la amenaza de las armas de los agentes de seguridad privada de la empresa Group4S el dinero que colocaron en un cajero autom√°tico a la entrada de un hospital de Tesal√≥nica.

Por supuesto, no fue una coincidencia que estuvi√©ramos en un estrecho c√≠rculo por filas especiales de la polic√≠a. Yo, casi siete a√Īos despu√©s de mi salida de la c√°rcel, segu√≠a siendo el objetivo de los polic√≠as por ser un antiguo preso y pol√≠ticamente activo dentro de las l√≠neas del movimiento anarquista. Costas, hac√≠a apenas unos meses, hab√≠a sido liberado de una detenci√≥n de cuatro a√Īos por posesi√≥n de armas y explosivos, habiendo sido absuelto previamente de una serie de delitos, ya que hab√≠a sido acusado inicialmente de ser miembro de la organizaci√≥n revolucionaria Conspiraci√≥n de C√©lulas de Fuego.

La primera vez que me encarcelaron fue durante seis a√Īos, en enero de 2006, cuando intent√©, junto con otras tres personas, expropiar dinero de una sucursal del Banco Nacional en el centro de Atenas, lo que acab√≥ con mi detenci√≥n y mis graves heridas por los disparos del polic√≠a tras un enfrentamiento durante nuestra huida. Con motivo de este suceso, tres compa√Īeros anarquistas, Simos Seisidis, Marios Seisidis y Grigoris Tsironis, pasaron a la clandestinidad, al ser considerados autores del robo por la fiscal√≠a y emitirse contra ellos √≥rdenes de detenci√≥n.

Cinco a√Īos m√°s tarde, ese mismo d√≠a, Simos fue detenido tras recibir un disparo por la espalda de un agente de polic√≠a durante la persecuci√≥n que sigui√≥ a su localizaci√≥n accidental y que le cost√≥ la amputaci√≥n de la pierna derecha. Entonces fue absuelto de todos los cargos, al igual que Grigoris, detenido en 2015, y ahora ambos est√°n libres.

Marios fue capturado en 2016 y actualmente permanece en prisi√≥n durante cuatro a√Īos con una larga condena y est√° a la espera de ser juzgado en segundo grado. En aquel momento yo hab√≠a defendido mi acto con un texto p√ļblico pero tambi√©n en los juicios, incluyendo el atraco al banco como una expresi√≥n m√°s de la negaci√≥n pr√°ctica del trabajo asalariado, como mi propia respuesta como anarquista al dilema que plantea la trama capitalista y autoritaria, explotador o explotado.

El pasado mes de septiembre, ante los jueces que me condenaron a 11,5 a√Īos por un atraco, que desempe√Ī√© el papel de conejillo de indias en un ¬ęlaboratorio¬Ľ policial, decidido desde el principio a fracasar en la bien establecida emboscada de los polic√≠as, habl√© de mi reacci√≥n instintiva de resistencia al colapso econ√≥mico, psicol√≥gico, que me llev√≥ matem√°ticamente a los a√Īos, ininterrumpidos y graves conflictos con el mecanismo represivo del Estado.

Despu√©s, durante los siete a√Īos de dif√≠cil esfuerzo por evitar un nuevo encarcelamiento y al mismo tiempo por curar las heridas del encierro de seis a√Īos que se hab√≠a abierto en mi entorno familiar, me di cuenta de que la venganza del campo rival segu√≠a perdurando a muchos niveles, estrechando asfixiantemente los l√≠mites de mi espacio vital en la sociedad extramuros.

Volviendo al d√≠a de hoy, un d√≠a de recuerdo y solidaridad, debo decir que el c√°lido abrazo de protecci√≥n que el apoyo de mis compa√Īeros me ofreci√≥ generosamente todos estos 15 a√Īos, desde 2006, es el que me ha mantenido y mantiene mi mente y mi alma intacta e ilesa de los d√≠as con el monstruo del encierro, la violencia del estado, la justicia de la falsa democracia burguesa y tantos otros intentan da√Īarme.

Aqu√≠, en Grecia, a menudo escribimos en los muros de la ciudad, en nuestras pancartas y en nuestros textos una frase: ¬ęLA SOLIDARIDAD ES NUESTRA ARMA¬Ľ y realmente ¬°qu√© gran verdad contiene!

Cuando el movimiento antiautoritario / anarquista nacional floreci√≥ y creci√≥ r√°pidamente, pasando por una d√©cada explosiva que pas√≥ por las llamas de diciembre de 2008, miles de incendios y ataques con bombas contra objetivos estatales y capitalistas fueron llevados a cabo por muchos de ellos a los compa√Īeros encarcelados, los enfrentamientos anti-memor√°ndum en la Plaza Syntagma en el per√≠odo 2010-2012, fue la solidaridad que se extendi√≥, fortaleci√≥ las relaciones pol√≠tico-comerciales y form√≥ el contrapeso necesario al estado griego que hab√≠a superado su estrategia inicial anti-anarquista encarcelando a decenas de anarquistas.

Fue lo que arraigó y empujó y empuja a muchos a arriesgar incluso su propia libertad o su vida, para transformar la teoría en práctica, saltando al fuego de la lucha. Y era natural que los mecanismos represivos hicieran de la ruptura de estos fuertes lazos de solidaridad una prioridad absoluta, con sucesivas persecuciones, encarcelamientos y severas condenas, pero no lo han conseguido.

Durante este condensado per√≠odo, en el que la difusi√≥n de las ideas y acciones anarquistas ampli√≥ y engros√≥ las l√≠neas del movimiento, mientras que al mismo tiempo queridos compa√Īeros atravesaban las puertas de las c√°rceles a un ritmo creciente, se logr√≥ una conexi√≥n de calidad de dentro y fuera de los muros. Por un lado, la actitud implacable de los presos-ahora anarquistas, que siguen hablando, escribiendo, defendiendo sus acciones a trav√©s de las celdas de la c√°rcel, participando en las luchas comunes con la poblaci√≥n m√°s amplia de presos sociales, dio inspiraci√≥n a los de fuera de los muros para crear esa red de solidaridad que traspase los muros y en la pr√°ctica diga que nada se acaba, todo sigue.

El apoyo √©tico y pol√≠tico a los anarquistas cautivos se enmarc√≥ en los llamamientos a las intervenciones telef√≥nicas en los actos, a la publicaci√≥n de entrevistas y sus textos en el cine y la radio, al env√≠o de libros, cartas, carteles, publicaciones y, por supuesto, a los cientos de actos de agresi√≥n, contra diversos objetivos como el coste m√≠nimo a pagar por quienes tienen una parte de responsabilidad en la toma de rehenes de los compa√Īeros en prisi√≥n.

En este movimiento naci√≥ la idea del Fondo de Solidaridad para Presos, Perseguidos y Revolucionarios, que asumi√≥ el apoyo financiero mensual, inicialmente de los anarquistas encarcelados, ampliando a√ļn m√°s el concepto de solidaridad. De hecho, en los a√Īos siguientes, en la medida de lo posible, el apoyo del Fondo abri√≥ su marco e incluy√≥ a los presos pol√≠ticos comunistas y a los presos sociales con actividad militante dentro de las c√°rceles o que pr√°cticamente se hab√≠an solidarizado con los anarquistas perseguidos.

Bajo este paraguas protector nos situamos los que est√°bamos o seguimos estando encarcelados, sorteando un recorrido solitario y destructivo en la lluvia t√≥xica y corrosiva que empapa las oscuras y carn√≠voras celdas, intentando -seg√ļn las fuerzas- tanto dentro como fuera de los muros retroalimentarnos.

Fue este sentido del valor de la solidaridad, impresionado por la experiencia, el que a mediados de enero nos impuls√≥ a m√≠ y al compa√Īero Nikos Maziotis -miembro de la organizaci√≥n armada anarquista Lucha Revolucionaria- a iniciar una huelga de hambre, apoyando efectivamente la lucha que Dimitris Koufontinas ya hab√≠a iniciado como huelguista de hambre. Encarcelado desde 2002, asumiendo la responsabilidad de las actividades de la organizaci√≥n armada comunista 17 de noviembre, comprometi√≥ su vida y exigi√≥ la aplicaci√≥n de la ley aprobada por el gobierno y aprobada ilegalmente, para trasladarlo a una prisi√≥n diferente a la prevista.

Era imposible permanecer inactivo ante el espect√°culo del violento secuestro del pabell√≥n del escu√°lido y f√≠sicamente d√©bil luchador por parte de polic√≠as encapuchados, que se desarrollaba ante nuestros ojos. Una imagen repugnante que Nikos y yo tuvimos la ¬ęsuerte¬Ľ de ver, ya que esta prisi√≥n provincial con los m√°s altos est√°ndares de seguridad, destinada en un futuro pr√≥ximo a ser elevada a un infierno de condiciones especiales para los presos pol√≠ticos y los casos de delitos graves, nos reuni√≥ a los tres en la misma ala y en celdas adyacentes. Tambi√©n, por desgracia, en el ala contigua est√°n los recientemente condenados basura fascista de Amanecer Dorado.

Con Dimitris Koufontinas como protagonista, intentamos enriquecer el concepto de solidaridad con Nikos con nuestra reacci√≥n espont√°nea y la acci√≥n inmediata de otros dos compa√Īeros de prisi√≥n, Polykarpos Georgiadis y Vangelis Stathopoulou, que estaban recluidos en otra c√°rcel y que estaban conectados con el movimiento radical m√°s amplio fuera de los muros, que arras√≥ con las prohibiciones y los cierres por la pandemia y sac√≥ con obstinaci√≥n y paciencia a miles de luchadores a las calles de las principales ciudades del pa√≠s.

Las manifestaciones masivas, los cientos de acciones nocturnas y dinámicas que tuvieron lugar contra los bancos, las oficinas políticas del gobierno y sus diputados, los vehículos de la policía, etc. en la red vacía y minada de policías y patrullas fue el resultado de la retroalimentación de calidad producida por la lucha conjunta para justificar la petición de Dimitris Koufontinas.

El final de este conflicto, que dur√≥ casi dos meses, no tuvo el resultado deseado. Pero creo que este resurgimiento, el renacimiento de las fuerzas sociales militantes que se desarrollaron y desafiaron a las ciudades ocupadas militarmente por hordas de polic√≠as enfurecidos, que persiguieron y golpearon a cualquiera que participara en movimientos p√ļblicos de solidaridad, supera con creces sus valores.

La victoria del gobierno se encontró con grandes pérdidas para sí mismo, ya que la persistente negativa a una petición de traslado que llevó al huelguista de hambre al borde de la muerte condensó toda la naturaleza sádica, fría e inhumana del poder estatal que molestó, despertó e indignó a la sociedad. ¡Que mantengan a Dimitris en esta prisión, mientras reconstruimos, en base a los nuevos fomentos de calidad que se lograron, el hilo conductor de los próximos partidos! La cárcel es el arma más afilada del poder estatal y del capital para mantener a los oprimidos en el régimen de explotación y libertad que se les impone para reproducir perpetuamente la riqueza y los privilegios de unos pocos y de algunos de sus cortesanos. Es el verdugo que espera tanto a las clases sociales bajas que sufren la miseria como a los militantes que realmente desafían el dominio de la falsa democracia burguesa.

Es la espada de Damocles que pende sobre la sociedad oprimida y corta a través de cada individuo la expresión colectiva de la rabia que acumula por la violencia, la injusticia que recibe diariamente del sistema explotador.

Después de varios siglos, cuando la humanidad ha sustituido la tortura, la mutilación, los ahorcamientos, las guillotinas y otras formas duras de castigar a los infractores de la ley por el encarcelamiento y la privación de libertad, es seguro que este método es un fracaso. No ha logrado más que reproducir, inflar y reciclar la violencia con material combustible aplastado y almas humanas desintegradas.

En los pa√≠ses de capitalismo salvaje que aplican condiciones a√ļn m√°s estrictas de detenci√≥n para los presos, no s√≥lo no han resuelto los problemas que plantean los escenarios capitalistas lucrativos y can√≠bales que han establecido como condici√≥n social, sino que, por el contrario, han conducido a la osificaci√≥n general.

Para m√≠ es absolutamente acertada la cr√≠tica de los anarquistas hacia la instituci√≥n de la c√°rcel, que a trav√©s de los an√°lisis termina por abolirlas. Seguramente los abortos ¬ępenitenciarios¬Ľ, los infiernos inhumanos, los almacenes de almas de hormig√≥n deben ser destruidos. Pero nosotros, que proponemos el fin de la privaci√≥n de libertad como m√©todo de administrar justicia por los da√Īos y conductas nocivas de unos hacia otros, debemos proponer las nuevas formas de aplicar la justicia del pueblo.

La invocaci√≥n de una futura revoluci√≥n que, a partir del pr√≥ximo d√≠a de su dominaci√≥n, purificar√° todas las distorsiones mentales y ps√≠quicas del comportamiento humano, eliminar√° todas las causas que empujan al individuo a pr√°cticas can√≠bales, y anunciar√° la nueva sociedad santificada puede ir de la mano de los sue√Īos y deseos que nos motivan a luchar y combatir bajo los ideales del comunismo anarquista no son suficientes.

En la fecundaci√≥n del vientre revolucionario, ¬Ņno deber√≠amos, como anarquistas, tener nuestras propias semillas, para que si encuentran terreno f√©rtil, es decir, la aceptaci√≥n de grandes sectores de la sociedad, las ideas que tenemos para el mundo futuro puedan ser desarrolladas y probadas? ¬ŅNo deber√≠amos conocer los experimentos y las instituciones aplicadas por las sociedades revolucionarias anteriores en su intento de reaproximaci√≥n al concepto de justicia, para que sobre los errores o exageraciones que hayan surgido podamos elaborar e imaginar, aunque sea de forma esperanzadora, los nuevos caminos que puedan llevar a unas condiciones de vida m√°s justas y libres?

Nuestra lucha puede tener o no muchas piezas para completar el puzzle, y la imagen de la revoluci√≥n. Compa√Īeros, no duden que si esta tierra, si este para√≠so que se transforma en infierno espera ser salvado, entonces la soluci√≥n est√° en el camino que lleva a la Avenida de la Revoluci√≥n. Y como el bando contrario, al menos de momento, no parece que vaya a renunciar voluntariamente a sus privilegios, a su poder y a sus riquezas, queda, por desgracia, como soluci√≥n el enfrentamiento violento y el derrocamiento del poder y del capital.

Sin coordinación y organización, sin la necesaria sustancia colectiva entre el ecologismo, el antirracismo, el antifascismo, el antipatriarcado, el antinacionalismo, la adopción de la preferencia sexual o cualquier otra identidad individual, que no es más que el rechazo al poder y al capitalismo, nos quedaremos que al cabo de un tiempo desapareceremos, pasando lo discutido a lo eterno, en un futuro cuyas fronteras se estrechan constantemente.

Si la revolución llega cuando la Tierra se transforme en un paisaje de la película mad max, entonces puede ser demasiado tarde y todo, los animales, las personas, el entorno natural habrán pagado tal precio que la victoria habrá perdido su espacio natural y vital para desarrollarse .

Para terminar, me gustar√≠a dirigirme especialmente a los compa√Īeros que luchan en uno de los entornos pol√≠ticos m√°s dif√≠ciles, como es el de EEUU, quiz√°s la primera y m√°s poderosa locomotora capitalista imperialista del mundo. No puedo imaginarme lo dif√≠cil que es hablar, pensar y actuar de forma subversiva y conflictiva dentro de un complejo estatal en el que est√° vigente la pena de muerte o los presos pol√≠ticos, como los miembros de los Panteras Negras, siguen en prisi√≥n despu√©s de muchas d√©cadas.

Al observar el nivel de violencia policial en Estados Unidos en los √ļltimos a√Īos, y no s√≥lo durante el periodo de Trump, nuestra preocupaci√≥n era intensa, al tiempo que creaba especulaciones ominosas sobre el futuro de los norteamericanos y especialmente de las clases sociales m√°s d√©biles. Sin embargo, las reacciones que estallaron con motivo del asesinato de George Floyd, los meses de conflicto, las manifestaciones masivas, el resurgimiento de la antiviolencia social como palanca para devolver la violencia aceptada por los oprimidos, durante mucho tiempo hicieron renacer la esperanza.

Mi alegr√≠a personal fue grande al ver que en la cuna del capitalismo la gente sal√≠a a la calle en masa, multirracialmente decidida a responder a la violencia del Estado. Estoy seguro de que los luchadores que participaron en este levantamiento se enfrentan ahora a las consecuencias de la represi√≥n con detenciones, encarcelamientos y vigilancia. Imagino que a nadie se le permite atacar el ¬ęsue√Īo americano¬Ľ, la historia de √©xito que dice que en este pa√≠s todo es posible, es decir, que si agachas la cabeza, sigues las reglas, trabajas como un esclavo y vendes tu alma a los fuertes quiz√° encuentres un lugar bajo el sol.

150 a√Īos desde la sangrienta Comuna de Par√≠s y un poco menos de cuando en 1886 uno de los luchadores de la Batalla de Chicago y la introducci√≥n de las ocho, August Spies dijo: ¬ęlos explotadores el √ļnico argumento que puede ser eficaz: ¬°VIOLENCIA! ¬Ľ

Si como militantes/revolucionarios tenemos una deuda con nosotros mismos y con los dem√°s es la de volcar el tren de la autodestrucci√≥n dirigido por los estados y los capitalistas, la de curar las heridas que la humanidad ha abierto a la naturaleza en los animales y a ella misma y la de trazar un camino para la recreaci√≥n de un para√≠so terrenal donde la vida sea el juego m√°s m√°gico en el que merezca la pena participar hasta el √ļltimo aliento.

Hoy honramos a los compa√Īeros que aguantaron, aguantaron con dignidad, que no capitularon, no se arrodillaron ante el monstruo carcelario, las pesadas y destructivas sentencias que les impusieron los gobernantes de este mundo.
Hasta la victoria, nada ha terminado, todo contin√ļa.
Buena fuerza a todos dentro y fuera de los muros.

La solidaridad es nuestra arma

Giannis Dimitrakis desde la prisión de Domokos.

<!–

–>




Fuente: Contramadriz.espivblogs.net