July 26, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
267 puntos de vista


芦Fue un atraco perfecto / Fue un golpe maestro / Dejarnos sin ganas de vencer禄

(Letra de una canci贸n de la banda indie rock Vetusta Morla)

La superaci贸n del reduccionismo binario (yin-yang) en lo convivencial ha sido una apuesta del gobierno de coalici贸n de izquierdas, ahora en acusado proceso de deconstrucci贸n end贸gena. Incluso podr铆a decirse que figura entre sus mejores credenciales progresistas. Extiende la plena habilitaci贸n a colectivos de g茅nero que hasta la fecha hab铆an estado pr谩cticamente proscritos. Pero esa apertura de avanzada tiene l铆mites en 谩mbitos donde en lugar del consentimiento informado rige la delegaci贸n autoritaria. La disrupci贸n m谩s evidente se da en el sector econ贸mico, territorio donde impera el consenso tripartido de los autodenominados agentes sociales. Vulgo franquiciados del sistema: gobierno, patronal y sindicatos t谩ndem. La troika emergente de la <<nueva normalidad>>

De aquel refractario <<no nos representan>> de la primera crisis hemos pasado al arrogante <<el Estado somos nosotros>> pand茅mico. Que si no fuera por el pluralismo nominalmente existente reproducir铆a al verticalismo franquista, ese tinglado que reun铆a en un mismo negociado a trabajadores y empresarios bajo palio del r茅gimen. Todo lo cual sin embargo se conlleva con alivio y absoluta normalidad porque, al mismo tiempo y complementariamente, lo que preside el d铆a a d铆a es el trampantojo eximente de la bronca pol铆tico-ideol贸gica. Un ardid para principiantes, a modo de performance de lucha de clases y dial茅ctica izquierda-derecha para consumo del votante-contribuyente sin m谩s atributos que su indeclinable obediencia debida. El tipo de ciudadano troquelado como mero <<consumidor de palabras>>, seg煤n la definici贸n del demagogo Cle贸n en la Grecia cl谩sica.

Mientras, entre costuras, se cocina un apa帽o de los preconstitucionales Pactos de la Moncloa en c贸modos y asintom谩ticos plazos. La prueba est谩 en los recientes acuerdos alcanzados para prolongar los ERTE hasta el 31 de septiembre: <<Cuando se negocia para acordar, el acuerdo sale>>, dicho en la tautolog铆a ministerial de Yolanda D铆az, titular de la cartera de Trabajo. Modelo de <<escudo social>> que lleva ahorrados 30.000 millones de euros a empresas en concepto de exenciones de cuotas sociales y salarios no pagados, y endosados al erario p煤blico m谩s de 20.000 por cotizaciones no ingresadas y devengos satisfechos por desempleo. Hablamos de un paquete de medidas arteramente condicionado a dar otra vuelta de tuerca a la reforma estructural de las jubilaciones. Dos por el precio de uno, y la cacareada <<insostenibilidad financiera de las pensiones>> convertida otra vez m谩s en raz贸n de Estado. En petit comit茅, sin que los afectados y agraviados hayan podido pronunciarse, por decisi贸n de los <<representes>> en n贸mina.

Cabe recordar que el 29 de septiembre de 2010 las centrales sindicales que ahora celebran el di谩logo social lideraron una huelga general para enfrentar la contrarreforma laboral y la anunciada sobre las pensiones de Jos茅 Luis Rodr铆guez Zapatero. Memorial de una claudicaci贸n de parte que hoy enfoca su fanfarria obrerista para denunciar solo y exclusivamente las otras reformas que a rengl贸n seguido perpetr贸 Mariano Rajoy. Unilateralidad que tuvo como consecuencia l贸gica normalizar a divinis la involuci贸n austericida de la etapa socialista de la Gran Recesi贸n. Esa dismetr铆a, voluntariamente asimilada y esgrimida cuando la nueva troika (gobierno, CEOE y CCOO+UGT) firma la paz social, permite que los grandes bancos lo celebren con los ERE m谩s bestias de su historia. Que la mano izquierda no sepa lo que hace la mano derecha.

A finales del pasado octubre, con el voto en contra de Vox y las abstenciones de ERC y EH Bildu, los grupos pol铆ticos de la Comisi贸n del Pacto de Toledo aprobaron 21 recomendaciones-gu铆a para la actualizaci贸n del sistema p煤blico de pensiones a abordar por el gobierno de colaci贸n PSOE-UP. La prosopopeya oficial vendi贸 el consenso de marras con el consabido mantra de <<reforzar el sistema>>, la misma expresi贸n sandunguera de anteriores modificaciones: la socialista del 2011 (finalmente trajinada por los tres tenores: entre gobierno, CEOE, CCOO y UGT) y la popular de 2013 (por decreto). A destacar que la nueva mayor铆a reci茅n lograda en el Pacto de Toledo se produjo en pleno estado de alarma y pasados diez a帽os desde su 煤ltima resoluci贸n. Porque en la reuni贸n de febrero de 2019, con Unidas Podemos (UP) en la ardiente oposici贸n, todo qued贸 en papel mojado ante el s煤bito plante de los representantes del grupo de Pablo Iglesias.

Entonces el argumento esgrimido por Yolanda D铆az, a la saz贸n portavoz de UP en la comisi贸n, era tan radical como certero: 芦No estamos de acuerdo con que el c贸mputo de la pensi贸n se extienda a toda la vida laboral, porque esto supone un recorte de la pensi贸n y afecta especialmente a las mujeres. Como tampoco podemos votar a favor de que tengamos que trabajar m谩s all谩 de los 67, queremos volver a los 65 a帽os鈥. L铆neas rojas sobrepasadas en la <<nueva normalidad>>, lo que en la pr谩ctica significa dar v铆a libre a nuevos hachazos a los dineros de los pensionistas. De hecho, una de las propuestas del Ejecutivo, en la misma l铆nea de lo ya hecho por Zapatero, consiste en premiar el aplazamiento de la jubilaci贸n. Y no precisamente para reducir la jornada laboral y favorecer el acceso de los excluidos al mercado laboral. Incluso, y a pesar del tap贸n que esa moratoria puede suponer para la incorporaci贸n de nuevos trabajadores, al tiempo que se fomenta el teletrabajo casero como panacea. Cuando Espa帽a ostenta el mayor 铆ndice de paro juvenil de la Uni贸n Europea (38%) y la pensi贸n contributiva solo supone el 70% de la media de los veintisiete.

Una tropel铆a que se ha tratado de solapar con la propina de la revalorizaci贸n de las pensiones con el 脥ndice de Precios al Consumo (IPC). Aunque una vez m谩s el interesado relato encubre anomal铆as de mayor cuant铆a. Resulta un desprop贸sito hablar de <<revalorizaci贸n>> cuando para indexar las rentas de jubilaci贸n se utiliza el IPC convencional, que engloba a 484 art铆culos, mientras la << cesta de la compra>> de los mayores suele verse repercutida por no m谩s de docena y media de productos de primera necesidad (luz, agua, electricidad, gas, alquiler, fruta, verduras, pan, leche, etc.). Con lo que al fin de cuentas el impacto real sobre sus rentas siempre es mayor que lo que establece el IPC oficial, un baremo diluido en un cest贸n de mercanc铆as. En suma, a帽o tras a帽o, el coste de la vida se encarece para las clases pasivas sin la relativa progresividad que conllevar铆a utilizar en el c谩lculo un <<IPC del pensionista>>.

Todas estas aparentes contradicciones no lo son en puridad. Forman parte m谩s o menos deliberadamente de una pol铆tica de suma cero, lo comido por lo servido. Un simulacro frentista y maniqueo que necesita conjugar la bulla pol铆tica e ideol贸gica con la paz social entre contrarios para ser asimilada sin anestesia. Con semejante burladero, las autoridades pueden permitirse la humorada de proclamar que el abaratamiento del recibo de la luz en los hogares y la eficiencia energ茅tica pasa por derivar el consumo a la noche y los fines de semana. Este es el 煤ltimo ejemplo del manejo de trileros a pie de obra a que nos hemos acostumbrado, pero no es el 煤nico y posiblemente continuara la saga. As铆, hemos transitado de aquel orgulloso <<welcome refugees>> que simbolizaba la acogida al Aquarius a militarizar Salvamento Mar铆timo y desplegar a la Legi贸n en Ceuta y Melilla para la devoluci贸n en caliente de miles de inmigrantes marroqu铆es, ni帽os incluidos. Ultraprecariado que imploraba un S.O.S. y se top贸 con un d贸berman al otro lado de la valla.

Estamos ante un escenario que remite a lo ya ocurrido en la etapa de Zapatero, con una primera legislatura exitosa, de indudables progresos c铆vicos (aborto, matrimonio homosexual, dependencia, etc.) y una segunda reaccionaria que culmino en la reforma expr茅s del art铆culo 135 de la Constituci贸n para priorizar el pago de la deuda. Y si entonces una cosa no sirvi贸 para ocultar la otra, fue porque surgi贸 un 15M tenaz y transversal (<<PSOE, PP, la misma mierda es>>). Una sociedad civil militante y proactiva que con la coalici贸n de izquierdas en el poder ni est谩 ni se la espera. En los tiempos presentes, se presupone que quien cr铆tica al gobierno es un indeseable que hace el juego a la peor derecha. De victoria en victoria hasta la derrota final.

Porque la realidad es que si se cambia algo accesorio mientras lo fundamental siga igual, el orden de los factores no altera el producto, por muy buenas y constructivas intenciones que se ponga en el empe帽o. Ciertamente, las modificaciones en profundidad (estructurales) casan mal con el cortoplacismo de los gobiernos, dirigido a golosinar a la opini贸n p煤blica con recetas que le aseguren la continuidad en las instituciones. Pero no lo es menos que sin una decidida voluntad pol铆tica y una ciudadana exigente se perpet煤a lo peor del sistema. Ahora mismo, las contingencias sobrevenidas se est谩n arbitrando a costa de la deuda p煤blica, que ya ha alcanzado el nivel m谩s alto desde hace 140 a帽os (est谩 en el 125,3% del PIB). Losa que abonar谩 el empobrecimiento de las generaciones futuras (el 92,7% de los pr茅stamos contra铆dos es a largo plazo).

De la misma forma que el agravamiento medular de las condiciones del sistema p煤blico de pensiones instaurado por Zapatero en 2011 (retraso la edad legal de jubilaci贸n; ampliaci贸n a 25 a帽os del c贸mputo para el c谩lculo de la futura pensi贸n; etc.) predice un descenso de las percepciones por jubilaci贸n de los trabajadores actuales. Un caso de insolidaridad intergeneracional de los mayores, que salvo honrosas excepciones solo han reivindicado la actualizaci贸n de sus remesas con el IPC, a los j贸venes que son los que pagan esas pensiones a trav茅s de sus cotizaciones. Y hoy ya no queda nada de la menguante <<hucha de las pensiones>>, tan criticada por las izquierdas cuando se postulaban desde la oposici贸n rampante. A esa juventud hipotecada solo se le aplican las cataplasmas de unos pomposos <<planes de empleo>> que ning煤n gobierno desarrolla m谩s all谩 de su chupinazo propagand铆stico. Aznar dej贸 el paro juvenil en el 22%; Zapatero lo llev贸 hasta el 48,9%; con Rajoy se situ贸 en el 34,1%; y con el gobierno de coalici贸n de izquierdas nos hemos convertido en l铆deres en desempleo de trabajadores de entre 18 y 25 a帽os, superando en 20 puntos la media de la UE.

El mal de piedra de la econom铆a nacional es un tejido productivo de escaso valor a帽adido y poca inversi贸n empresarial en I+D, que en buena parte basa su productividad en bajos salarios y contratos precarios (solo Polonia nos supera en toda la UE), y una legislaci贸n laboral que abarata la destrucci贸n de empleo (ERE y ERTE) cuando las expectativas de negocio flaquean. A ese h谩ndicap sist茅mico (que no end茅mico) del mercado de trabajo hay que a帽adir la tendencia pol铆tica a actuar por la v铆a de la eficiencia en el control de gastos y no en la de incentivar los ingresos, devaluando prestaciones a troche y moche en lo que antes con bastante idealismo consider谩bamos Estado de Bienestar. Lo ocurrido con el impacto del aumento del Salario M铆nimo Interprofesional (SMI), iniciativa estrella del gobierno progresista, forma parte de ese conjunto dispar, que como el Cid de la historia-ficci贸n sigue ganando batallas despu茅s de muerto. Seg煤n el 煤ltimo informe del Banco de Espa帽a (BE), ratificado por otros observatorios econ贸micos independientes, la subida en 2019 del 20% del SMI (de 735 euros a 1050 en 12 mensualidades) se habr铆a traducido en una p茅rdida de al menos 100.000 puestos de trabajo. De esta manera, una medida de equidad con positivos efectos sobre el consumo, debido a la estructura escasamente competitiva del tejido empresarial, producir铆a el efecto bumer谩n de aumentar la brecha social y laboral, perjudicando sobre todo a los m谩s vulnerables: mujeres y j贸venes. Id茅ntico mensaje logrero est谩n mandado los gur煤s de la CEOE ante la propuesta de acabar con el salvaje encadenamiento de la temporalidad. La tercera pata del celebrado di谩logo social argumenta que la iniciativa podr铆a tener efectos negativos en sectores t铆picamente estacionales como la construcci贸n, hosteler铆a, el turismo, la educaci贸n, la sanidad o la agricultura.

El error, si es que se puede llamar as铆 al ol铆mpico desprecio de la 茅tica y el compromiso civil, es creer que predicar la trifulca pol铆tica contra la derecha es condici贸n necesaria y suficiente para colgarse credenciales de izquierda solvente (de ah铆 la insistencia en lo del trifachito, los cayetanos, la foto de Col贸n o los tabernarios). Y que se puede llegar a acuerdos econ贸micos y sociales con la patronal sin que esa virginidad ideol贸gica quede en barbecho y contaminada en origen. Una cosa es la derecha pol铆tico-cultural, rancia, beata y tradicionalista en usos y costumbres, y otra la que representan los poderes f谩cticos econ贸micos. Esta derecha profunda es mucho m谩s pragm谩tica, siempre que el di谩logo interclasista beneficie a sus intereses (gato blanco, gato negro, lo importante es que cace ratones). De ah铆 que la santificaci贸n de la <<paz social>>, en este exclusivo contexto, tenga mucho de juego de suma cero, un laissez faire adanista de 煤ltimo recurso. Con el peligro de que en el manejo de tama帽o monopoly sea precisamente la izquierda (ya sediente o fagocitada) la que se deje m谩s pelos de su identidad en la gatera.

Plegarse al statu quo pol铆tico y al diktat del mercado imprime car谩cter. En la primavera de 2022, y por invitaci贸n del gobierno de coalici贸n de izquierdas que preside Pedro S谩nchez, Espa帽a ser谩 la sede oficial de la cumbre de la Organizaci贸n del Tratado del Atl谩ntico Norte (OTAN). As铆, los representantes de la organizaci贸n tendr谩n como anfitri贸n a un partido fundado bajo la divisa <<OTAN, no>> (Izquierda Unida de Unidas Podemos), entonces en abierta disputa con su ahora colega y socio (PSOE), que surfe贸 la bicha con un refer茅ndum fake anunciado <<OTAN, de entrada, no>>. Todo junto y revuelto, bronca pol铆tica y paz social, para conmemorar el 40潞 de nuestro ingreso en la Alianza Militar.

(Nota. Este art铆culo se ha publicado en el n煤mero de Julio-Agosto de Rojo y Negro)

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Fuente: Cgt-lkn.org