December 6, 2020
De parte de Biblioteca Anarquista
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鈥淭odos los feminismos adolecen del mismo defecto capital: la falta de humanismo鈥 鈥溌縁eminismo? 隆Jam谩s! 隆Humanismo siempre! Propagar un feminismo es fomentar un masculinismo, es crear una lucha inmoral y absurda entre los sexos…鈥. 鈥淓l reformismo, sea femenino o masculino, creer poder apuntalar a la sociedad actual con concesiones y palabras.鈥 鈥淓l d铆a en que la mujer legisle y administre, continuar谩n las injusticias, los privilegios, las desigualdades, las miserias y las luchas…鈥 Esto es lo que pensaba Federica Montseny sobre el feminismo en 1924 (鈥淔eminismo y humanismo鈥, la Revista Blanca, p.13).

Y esto es lo que declaraba en entrevista de 1979 (鈥淔ederica Montseny: cultura y anarqu铆a鈥, por Mar铆a Ruip茅rez, Tiempo de historia n潞 52, p.24): 鈥淗agamos una peque帽a aclaraci贸n. En la 茅poca de mi madre, la palabra feminismo estaba casi relegada al movimiento sufragista…鈥 鈥淧ero en el sentido de exaltar los derechos de la mujer […] la labor realizada […] fue muy importante.鈥 鈥淵 este es el combate que llevan estas mujeres, obreras o intelectuales, que se daban cuenta de que la primera cosa a obtener para la mujer no era el voto, era el derecho de disponer de s铆 misma, a no depender econ贸micamente del hombre. Esta es la primera y m谩s importante obra feminista, pero sin decirlo, porque ellas no hablaban de feminismo, pero de hecho sentaron los verdaderos jalones de la libertad de la mujer鈥.

Se puede deducir de aqu铆 que, aunque Mujeres Libres no utilizara el t茅rmino feminismo, por un prejuicio com煤n a todas las anarquistas de la 茅poca, de hecho, es lo que hac铆an.

Las que aqu铆 escribimos asumimos el t茅rmino anarcofeminismo. Las definiciones son importantes. El t茅rmino feminismo, nos permite, por una parte, no diluir la opresi贸n espec铆fica de la mujer en un antipatriarcado general (donde entra tambi茅n la opresi贸n de g茅nero que el propio hombre sufre, y sufren todos los g茅neros). Y nos posibilita identificar al feminismo como movimiento por la justicia entre mujer y hombre, no por la supremac铆a de la mujer o necesariamente, por la competencia con el hombre dentro del sistema social vigente, y situarnos dentro. Lo mismo que el anarquismo es una rama del socialismo, que no se confunde ni act煤a con las formas autoritarias del mismo, el anarcofeminismo lo es del movimiento feminista, y tampoco hace frente con las mujeres autoritarias.

En cambio, no es una divisi贸n dentro del anarquismo, sino una dimensi贸n de 茅l, porque es una de las luchas que implica. El anarquismo no es una lucha de frente 煤nico, sea lucha de clases o lucha contra el estado, sino que es lucha contra todas las jerarqu铆as. Aqu铆 quienes rechazan el uso de la palabra entienden que cuando se llaman anarquistas, esto ya lo incluye todo. Volvemos a repetir: lo que no se nombra, se silencia. Si nosotros no nos reconocemos como anarquistas, jam谩s llevaremos a cabo lucha anarquista, y porque somos parte de la naturaleza en evoluci贸n, sabemos que la lucha anarquista jam谩s tendr谩 fin. De la misma manera, si no nos referimos a la dimensi贸n feminista de la lucha anarquista, si no nos definimos como feministas, jam谩s llevaremos a la pr谩ctica el ideal de justicia entre sexos. Hay que ser conscientes de esa lucha, llam谩ndola por su nombre, y si es necesario creando colectivos u organizaciones espec铆ficas.

Dos motivos son los que llevan a ello. Primero, la necesidad de especializar, y segundo, la urgencia de una permanente labor de autocr铆tica. La especificidad de los problemas de la juventud, la necesidad de hacer un trabajo especial y en profundidad en la cultura y ocio de los j贸venes, llev贸 a la creaci贸n de los grupos de afinidad y luego la formaci贸n de la Federaci贸n de Juventudes libertarias. 驴Qu茅 sentido hubiera tenido tener que pasar todas las decisiones por la aprobaci贸n de una asamblea formada por personas que, por edad, no tienen exactamente las mismas inquietudes? Espont谩neamente los j贸venes se un铆an para socializar entre ellos y promover nuevos patrones de socializaci贸n en la juventud. Su doble militancia en Juventudes y en CNT imped铆a la disgregaci贸n. No dejaban de pertenecer al sindicato, el organismo que les vinculaba al movimiento obrero anarquista. Al tiempo que militantes del sindicato que no eran j贸venes estaban en estrecho contacto y colaboraci贸n con los grupos de Juventudes.

La necesidad de autocr铆tica permanente, llev贸 a la creaci贸n de la FAI, en la que los grupos de militantes de la CNT con mayor concienciaci贸n ideol贸gica, se unieron para combatir las tentaciones reformistas dentro del anarcosindicalismo espa帽ol. Por medio de la propia acci贸n ideol贸gica dentro del sindicato, no por ninguna dictadura interna como a menudo se critic贸 desde los sectores reformistas, que precisamente son los que nunca debieran estar ah铆, dado el car谩cter revolucionario de la organizaci贸n.

En el origen de Mujeres Libres como organizaci贸n espec铆fica vuelven a darse estas motivaciones. En este caso, al separar se trataba de combatir el machismo interno, lo cual no se pod铆a hacer dentro de organizaciones mixtas, por la persistencia de los prejuicios de los hombres. La diferencia espec铆fica hac铆a m谩s operativo y 谩gil tener asambleas
aparte, y una federaci贸n de grupos a nivel nacional como organizaci贸n diferenciada. La militancia simult谩nea en CNT o FAI permitir铆a actuar sobre esos prejuicios manteniendo a la vez la independencia. Por supuesto, esos prejuicios tambi茅n existen en algunas compa帽eras mujeres, pero son prejuicios formulados desde la 贸ptica del hombre, que tiende a reaccionar de forma defensiva.

Valga como exponente el debate desarrollado en una serie de art铆culos en Solidaridad Obrera en 1935, entre Mariano R. V谩zquez, 鈥淢arianet鈥, secretario de CNT entonces, y Luc铆a S谩nchez Saornil, que todav铆a no hab铆a llegado a la fundaci贸n de Mujeres Libres, pero que precisamente aqu铆 desarrolla lo que ser谩n sus l铆neas de acci贸n. Cuando Marianet defiende que la lucha no fuera separada porque el objetivo es primeramente econ贸mico y el mismo, Luc铆a le contesta que es patente la escasez de mujeres en el sindicato, y ello es por el poco inter茅s de los militantes en cambiarlo. Le recuerda asimismo que en su mayor铆a son hombres, que por su posici贸n de ventaja, tienden a asumir la subordinaci贸n moral asociada a la funci贸n econ贸mica destinada a la mujer. Frente a esto, la mujer ten铆a que ser persona ante todo, no reducirse a una funci贸n, tradicionalmente la de 鈥渕adre-reproductora-ama de casa鈥. La divisi贸n del trabajo en clases sociales no es lo mismo que la divisi贸n sexual del trabajo. Las mujeres deb铆an luchar contra ambas cosas expres谩ndose en sus propios t茅rminos. No sin la colaboraci贸n de los hombres, advert铆a Luc铆a. Porque la respuesta de Marianet en sus 煤ltimos art铆culos de la serie fue que la mujer era igualmente culpable de la injusticia por no reclamar sus derechos y que se autoemancipara sola como el proletario del patr贸n. Y a esto tuvo ella que precisar que la analog铆a no es exacta, puesto que los intereses de la mujer no se contraponen a los del hombre, que solamente en cuanto a privilegios es el hombre el patr贸n de la mujer, y si bien es humano el querer conservarlos, no es desde luego, anarquista.

Es adem谩s muy significativo el hecho de que la primera vez que Mujeres Libres fue llamada a una reuni贸n del Movimiento Libertario fuera el 24 de enero de 1939 cuando ya se estaba evacuando Barcelona (p.25 鈥淢ujeres libres鈥, M. Ackelsberg, ed. Virus). En octubre del 38, la delegaci贸n de Mujeres que hab铆a partido de Alicante en barco y debido a los bombardeos fascistas hab铆a llegado dos d铆as despu茅s del inicio del Pleno Nacional de regionales del ML, agotada y hambrienta, no fue reconocida (testimonio de Pura P茅rez Arcos, p.25 op.cit). La propuesta de aceptaci贸n de Mujeres Libres como cuarta rama del movimiento, parti贸 de las mujeres que actuaron desde las otras organizaciones. La situaci贸n b茅lica por lo visto impidi贸 que llegara a votarse en las asambleas locales. Pero lo que s铆 sabemos, es que una tras otra, las delegaciones a pleno expresaron su negativa a ese reconocimiento esgrimiendo estas razones: que el anarquismo no admite diferencias de sexo; que ese trabajo deb铆a ser llevado a cabo por los sindicatos, y que Mujeres libres deber铆a funcionar como secci贸n de sindicatos y ateneos. Es decir, que lo que no se hab铆a pedido a Juventudes y Fai, se le exig铆a a Mujeres Libres.

Una cosa la distingu铆a claramente de las otras dos organizaciones y es quiz谩 por eso que costara m谩s su reconocimiento: Mujeres Libres, como creaci贸n anarcofeminista, se sit煤a en la intersecci贸n de dos movimientos. Pertenece al anarquismo, y a la vez pertenece a la lucha de todas las mujeres por emanciparse, e igualmente se integra en la historia del feminismo. Su naturaleza es similar a la del ecologismo y antifascismo anarquistas, que ya por ese matiz se distinguen de todos los dem谩s, aun compartiendo objetivo espec铆fico de esos movimientos. Son luchas o movimientos dentro del movimiento, con objetivos integrados en uno com煤n, eliminaci贸n de toda forma de explotaci贸n y dominio.

Se han resaltado hasta aqu铆 prejuicios que son persistentes, carencias, y necesidad de la red de organizaciones del movimiento libertario, hoy en d铆a muy maltrecha. Y se ha dicho que el anarquismo no es una lucha de frente 煤nico. Ahora bien, el anarcosindicalismo, como lucha obrera organizada contra el capitalismo, es el que hist贸ricamente ha vertebrado toda la lucha. Y as铆 lo entendieron Mujeres Libres, que no eran 鈥渃omunalistas frente a sindicalistas鈥 como pueden pretender mistificaciones posteriores. No se daba esa contraposici贸n porque la comuna es la c茅lula pol铆tico-econ贸mica en una sociedad libertaria, no el sindicato. Y por su parte el sindicato no se reduc铆a al centro de trabajo, sino que admit铆a y admite formas de acci贸n en los dem谩s 谩mbitos de la vida social (acci贸n social, cultural, autogesionaria, a nivel de barrio, taller, casa…), igual que supone la cooperaci贸n con las otras organizaciones del movimiento surgidas de la especificidad y la especializaci贸n.

Esto supone enfoque comunitario en todo el movimiento. Es m谩s. El 茅xito del sindicato como herramienta revolucionaria depende de la capacidad de su militancia de conservar esa perspectiva integral, de ir m谩s all谩 del centro de trabajo. Y de la misma manera, no deber铆a atribuirse a Mujeres Libres un distanciamiento de la filosof铆a socialista matriz del anarquismo. Lo econ贸mico es fundamental en su esquema del cambio, pero no en un sentido vulgar, productivista, o reformista. El an谩lisis de la opresi贸n femenina que hicieron las anarquistas era muy fino. De hecho, se adelant贸 a la cr铆tica de las instituciones patriarcales hecha por el feminismo de la segunda ola y posteriores, e incluso al an谩lisis de la subordinaci贸n psicol贸gica femenina que se est谩 haciendo a fondo actualmente en el siglo XXI. Pero para ellas el fen贸meno psicol贸gico y el socioecon贸mico estaban interrelacionados. La mujer ten铆a que cultivar su autonom铆a personal, su crecimiento interno, a base de un activismo dirigido a subvertir el reparto de funciones tradicional. Como mujer y como persona de la clase trabajadora, ten铆a que asumir la destrucci贸n de la base material que permite la reproducci贸n de todas las jerarqu铆as. Toda acci贸n se dirig铆a al cambio interno, y se dirig铆a a esto. L贸gicamente, esta visi贸n integral del cambio, en sentido ecol贸gico de la econom铆a, incluyendo las relaciones con uno mismo y con el otro, chocaba con los intereses a corto plazo defendidos por el feminismo burgu茅s o por las organizaciones obreras autoritarias. Para estas la emancipaci贸n estaba en la incorporaci贸n de la mujer a la f谩brica, en el cobro de igual salario, en la participaci贸n de la mujer en el esfuerzo de guerra… su liberaci贸n multidimensional, como persona, no se abordaba.

Hoy est谩 estallando la situaci贸n de pasividad creada a partir de la institucionalizaci贸n del movimiento feminista. El avance del machismo neoliberal ha levantado una ola de violencia sobre la mujer frente a la que hay que defenderse con soluciones que el feminismo autoritario no nos va a aportar, estando involucrado como est谩, en las instituciones capitalistas. No podemos eludir la autodefinici贸n anarquista, como se hizo antes de la guerra en la revista Mujeres Libres. Hay tal proliferaci贸n de feminismos (y de anarquismos, tambi茅n), que se hace preciso, ahora m谩s que nunca, diferenciar qui茅n es qui茅n para no caer en trampas reformistas. Hay que impulsar la formaci贸n tanto de los de dentro como de los de fuera del movimiento.

Contamos adem谩s con la inmensa suerte de vivir en un tiempo en que la lucha de las personas con orientaci贸n sexual o g茅nero diferente al tradicional, ha adquirido un fuerte desarrollo y tambi茅n parte de ella se est谩 integrando en el movimiento anarquista. El anarcofeminismo puede enriquecerse enormemente con la aportaci贸n desde esta lucha, que afecta a las nociones tradicionales de femenino y masculino. Quiz谩, sobre todo es la perspectiva de la mujer transexual la que nos puede servir m谩s en la redefinici贸n de la identidad mujer. En la b煤squeda de conocimiento de la realidad mujer, necesitamos saber si hay una diferencia real, y en qu茅 consiste. Esta es una ventaja con la que no
contaban las antiguas militantes de Mujeres Libres, y que pensamos que no hay que desaprovechar.

En definitiva, abogamos por la recuperaci贸n de la federaci贸n de grupos de la organizaci贸n Mujeres libres, sobre sus mismas bases, que son las que reflejamos en los principios que conforman nuestra l铆nea editorial, pero con actualizaciones no desacordes con ellos. Moiras y Madeja quisieran ser contribuci贸n a esa recuperaci贸n.

隆Por la liberaci贸n de la mujer y por la Humanidad libre!
隆Salud y anarcofeminismo!
Grupo Moiras




Fuente: Es.theanarchistlibrary.org