November 24, 2020
De parte de La Haine
2,509 puntos de vista

2020 no es 2015. Si lo sab铆amos cronol贸gicamente, ahora lo sabemos tambi茅n pol铆tica y socialmente.

Entre 2015 y 2020 transcurre una vida completa: una megaenfermedad que resetea nuestras relaciones, varias tormentas alternadas con sequ铆as recurrentes, incremento salvaje e injustificado (porque Guatemala es un pa铆s de recursos abundantes) de la desnutrici贸n y el hambre鈥inco a帽os de gobiernos sin el pueblo y contra el pueblo. 

Sucedi贸 o sucede el fortalecimiento brutal del capital mafioso, en alianza estrecha con el sector empresarial organizado que acciona para suprimir el mandato de la Comisi贸n Internacional contra la Impunidad, CICIG, y anular la lucha anticorrupci贸n. 驴Y el Estado? en modo de clamorosa ausencia, tanto como garant铆a de derechos como para la acci贸n en situaciones l铆mite: pandemia, desastres socionaturales, emergencia alimentaria por desnutrici贸n y p茅rdida de cultivos. 

Se impone estos a帽os el rearme autoritario y promilitar: cada vez m谩s, el manejo de la administraci贸n p煤blica, incluso del espacio p煤blico, se asemeja al manejo de un cuartel: estados de emergencia, toques de queda, incorporaci贸n de militares retirados o en activo a la gesti贸n de instituciones estatales, con el fin de administrar la continuidad de intereses y la continuidad del poder actual. 

2020 tampoco es 2015 en cuanto a las demandas, las actor铆as sociales, los liderazgos emergentes, las nuevas caras presentes, con formas de actuaci贸n e identidad caracter铆stica. 

Durante 2015, grandes movilizaciones nacionales (independientemente de las limitaciones en cuanto al impulso de una agenda de transformaci贸n) implicaron el surgimiento de nuevos sujetos urbanos, la concienciaci贸n de sectores de clase media (despu茅s revertida) y la articulaci贸n parcial de demandas de lucha contra la corrupci贸n y por la reforma contenida del Estado, con las demandas hist贸ricas y de transformaci贸n estructural (refundaci贸n del Estado, Asamblea Constituyente Plurinacional). Las demandas centrales fueron la lucha contra la corrupci贸n y por la renovaci贸n y dignificaci贸n de la clase pol铆tica y la institucionalidad.

En este 2020 que acab贸 en el mes de marzo con la pandemia y volvi贸 a reiniciarse en noviembre de 2020 con una nueva fase de movilizaciones, ubico preliminarmente estas variantes:

  • La demanda de un presupuesto justo es central y esta implica tanto el uso correcto de los fondos (sin malversaci贸n ni corrupci贸n) como el uso adecuado, en t茅rminos de priorizaci贸n de demandas sociales.
  • En este sentido, la desnutrici贸n-problema estructural del hambre es uno de los temas m谩s evidenciados -hasta el momento- en las manifestaciones y las denuncias p煤blicas, lo que supone un avance con respecto a las demandas limitadas anteriores.
  • La generaci贸n de j贸venes que participa y en muchos casos protagoniza las movilizaciones no es la misma que en 2015. Si esta fecha represent贸 un relevo generacional, que desde mi punto de vista aport贸 dinamismo, nuevas formas y visiones y renov贸 la acci贸n pol铆tica, 2020 puede suponer una renovaci贸n generacional dentro de la renovaci贸n y una incorporaci贸n importante de j贸venes a las luchas pol铆ticas por la justicia y por la transformaci贸n del pa铆s.
  • Es visible la emergencia de grupos juveniles en zonas urbanas y rurales, en particular la emergencia y fortaleza de grupos de mujeres y grupos feministas, que aportan organizaci贸n y capacidad de movilizaci贸n inmediata y masiva y un pensamiento pol铆tico s贸lido, a la vez que novedoso.
  • El ciclo 2020 inicia con movilizaciones simult谩neas en muchas plazas del pa铆s, como acumulado de a帽os de reivindicaciones y tambi茅n frustraciones. En 2015 las movilizaciones fueron sobre todo en la plaza central, con una muy lenta incorporaci贸n en los territorios. La plaza (y su connotaci贸n urbana y de clase) como lugar privilegiado de acci贸n se redefine.

2020, estado de la cuesti贸n. En el haber, el acumulado para un nuevo ciclo masivo de movilizaciones, que aporta en la medida en que las actor铆as nuevas y las tradicionales confluyan, dialoguen y generen acciones comunes, desde las diversidades, con la capacidad de prever riesgos, dibujar escenarios complejos y complementar estrategias y acciones.

Hay una gran experiencia y construcciones que ayudan a repensarnos desde los territorios y comunidades m谩s que desde espacios institucionales; a seguir construyendo o viviendo comunidades y sus m茅todos de consenso y participaci贸n; a articular sujetas y sujetos plurales; a construir un nuevo pacto que sustituya al 芦no pacto禄 constitucional y su inviabilidad como promotor de justicia y derechos. Es tiempo de profundizar nuevas formas de organizaci贸n y acci贸n, para avanzar hacia una nueva vida. 

En el debe de este momento hist贸rico tenemos el hartazgo y el cansancio hasta la extenuaci贸n, caldo de cultivo para tensiones y manifestaciones extremas de indignaci贸n. La sensibilidad social est谩 a flor de piel. 

El Estado no ha cumplido, las autoridades han hecho de la pol铆tica y el presupuesto un bot铆n, sin pudor ni recato. Nos deben fondos, derechos y tambi茅n dignidad.

Esto es el reinicio, todav铆a no sabemos hacia d贸nde vamos. Posiblemente solo compromisos reales de cambio, pasos en firme hacia nuevas construcciones de la sociedad y nuevas formas de concebir la pol铆tica, puedan contener la indignaci贸n desparramada. 

Los actores de poder sienten retumbar las voces que nunca quisieron o铆r y las demandas que siempre se negaron a atender.

CALPU




Fuente: Lahaine.org