October 18, 2020
De parte de El Libertario
179 puntos de vista


 


Federaci贸n
de
Anarquistas
de
Lengua
Alemana
(FdA-IFA)

 

*
Introducci贸n
y
Conclusiones
del
folleto
_Krieg
dem
Krieg!
F眉r
die
soziale
Revolution!_,
que
en
su
versi贸n
completa
original
en
alem谩n
es
accesible
en
https://fda-ifa.org/wp-content/uploads/2014/07/brosch%C3%BCre1.pdf,
material
publicado
con
motivo
del
Centenario
de
la
1ra.
Guerra
Mundial.
Textos
traducidos
al
castellano
por
la
Redacci贸n
de

El
Libertario
.

 


“隆Matamos
como
se
nos
orden贸,
con
plomo
y
dinamita,
por
la
patria
y
el
capital,
por
el
Kaiser
y
las
ganancias!”

                                
(Erich
M眉hsam,

Canci贸n
de
los
soldados
,
1916)

Es
obvio
que
un
ideal
anarquista
de
libertad
e
igualdad
social,
por
el
que
luchamos,
dif铆cilmente
puede
conciliarse
con
la
cultura
militar.
Conceptualmente,
el
ej茅rcito
siempre
ha
sido
un
aparato
de
represi贸n
al
servicio
de
los
gobernantes,
cuya
mera
existencia
todav铆a
se
utiliza
fundamentalmente
para
mantener
los
gobiernos
actuales.
La
injustificada
pretensi贸n
de
gobernar
y
sus
privilegios
solo
pueden
defenderse
internaternamente
a
trav茅s
de
la
violencia
y
la
lealtad
de
los
militares,
y
pueden
mantenerse
en
el
tiempo.
Adem谩s
de
su
evidente
impacto
externo,
la
voraz
adquisici贸n/
consumo
de
recursos
y
la
inclusi贸n
de
la
jerarqu铆a
militar
en
las
estructuras
de
poder
geopol铆tico,la
maquinaria
de
guerra
tambi茅n
tiene
un
importante
significado
pol铆tico
interno
para
el
Estado:
estabiliza
las
estructuras
jer谩rquicas
dentro
de
nuestra
sociedad
y
siempre
impone
a
la
poblaci贸n
sumisi贸n
hacia
el
orden
prevaleciente.


Las
estructuras
jer谩rquicas
son
ejemplificadas
por
los
militares
de
una
manera
que
se
ha
llevado
a
los
extremos.
Si
nos
sometemos
a
la
“l贸gica”
de
los
militares,
esto
significa
lo
siguiente:
rechazamos
el
pensamiento
independiente
y
confiamos
ciegamente
en
nuestros
jefes,
superiores,
pol铆ticos
profesionales
o
jefes
de
polic铆a,
personas
que
consideramos
m谩s
capaces
que
nosotros
o
de
las
que
tememos,
porque
son
m谩s
poderosos
que
nosotros.
Los
militares
llegan
incluso
a
exigir
obediencia
incondicional
a
鈥渟us鈥
soldados.
Si
es
deseada
por
un
nivel
superior
de
la
jerarqu铆a,
esta
obediencia
requiere
que
los
soldados
maten
a
la
gente
por
“obediencia
debida”
o
para
evitar
que
la
gente
por
medio
de
la
violencia
haga
cosas
que
su
humanidad
les
ordena
hacer,
por
ejemplo,
resistir.
Esta
autoimagen
no
solo
es
profundamente
misantr贸pica,
sino
tambi茅n
un
crimen
contra
el
progreso
social
que
reprime.

El
culto
al
despliegue
de
las
fuerzas
armadas
que
puede
activarse,
durante
los
desfiles
militares
o
mediante
la
presencia
de
soldados
armados
en
el
paisaje
urbano,
no
es
solo
una
cuesti贸n
est茅tica,
sino,
mucho
m谩s
crucial,
tambi茅n
pol铆tica
y
psicol贸gica.
Tanto
interna
como
externamente,
el
Estado
debe
mostrar
su
poder
de
fuego
a
quien
se
atreva
a
cuestionar,
oponerser
o
intentar
derribar
su
autoridad.

Incluso
si
aparentemente
ya
no
se
llevan
a
cabo
grandes
desfiles
militares
en
Alemania
en
estos
d铆as
y
el
anclaje
de
la
Bundeswehr
[el
actual
ej茅rcito
germano]
en
la
poblaci贸n
civil
parece
haber
disminuido
debido
a
la
abolici贸n
del
servicio
militar
obligatorio,
la
Bundeswehr
sigue
avanzando
en
el
espacio
p煤blico
con
exhibiciones
continuas
y
sus
campa帽as
publicitarias.
No
es
menos
importante
abordar
precisamente
estos
trastornos,
sus
ventajas
obvias,
pero
tambi茅n
sus
desventajas
ocultas
en
particular,
los
desarrollos
actuales
en
relaci贸n
con
la
creciente
participaci贸n
de
las
fuerzas
armadas
alemanas
en
guerras
en
todo
el
mundo
[disfrazadas
de
“intervenciones
humanitarias”
o
“lucha
contra
el
terrorismo”]
y
el
debate
sobre
el
uso
de
la
Bundeswehr
en
Alemania
o
el
de
su
ap茅ndice
las
RUSKr
(fuerzas
regionales
de
seguridad
y
apoyo),
especialmente
dise帽adas
para
la
“seguridad
nacional”,
temas
que
deber铆an
preocupar
a
todas
las
personas
amantes
de
la
libertad.

  
 *
*
*
*
*


“Quiero
decir
que
el
anarquismo
es
la
煤nica
filosof铆a
de
la
paz,
la
煤nica
teor铆a
de
las
relaciones
sociales
que
pone
la
vida
humana
por
encima
de
todo”.

                                          
(Emma
Goldman,

Lo
que
piens
o,
1908)

El
antimilitarismo,
el
rechazo
de
los
valores
y
estructuras
militares
en
la
sociedad
y
la
pol铆tica,
tiene
una
larga
tradici贸n
entre
las
personas
de
mentalidad
anarquista.
A
diferencia
de
otras
perspectivas
de
la
sociedad,
no
vemos
la
existencia
de
un
ej茅rcito
como
una
cuesti贸n
de
rutina
o
incluso
por
la
que
valga
la
pena
luchar,
sino
m谩s
bien
como
una
condici贸n
amenazante
que
debe
superarse.
No
compartimos
la
visi贸n
marxista
de
que
el
ej茅rcito
es
solo
una
contradicci贸n
secundaria
del
capitalismo
y,
por
lo
tanto,
desaparecer铆a
autom谩ticamente
con
茅l.
El
ej茅rcito
representa
una
estructura
con
relativa
autonom铆a
que,
incluso
en
una
sociedad
liberada
del
capitalismo,
puede
estar
interesada
en
su
propia
sobrevivencia
institucional
y
la
continuaci贸n
asociada
de
las
posiciones
de
poder
que
aporta
a
los
actores
sociales
que
se
organizan
en
el
ej茅rcito.

El
sufrimiento
y
la
miseria
que
provocan
las
guerras,
as铆
como
el
ciclo
aparentemente
eterno
de
esas
guerras
que
se
justifican
como
reacci贸n
del
orgullo
herido
por
las
derrotas
de
guerras
pasadas
y
las
experiencias
traum谩ticas
de
guerras
anteriores,
solo
se
pueden
romper
si
nos
distanciamos
de
lo
que
esas
formas
de
pensar
dan
por
sentado
y
leg铆timo:
un
t贸xico
sentimiento
de
afiliaci贸n
nacional
o
茅tnica.
Adem谩s,
debemos
nombrar,
socavar
y
desmantelar
claramente
todos
los
sistemas
de
gobierno
que
de
alguna
manera
otorgan
a
la
horda
castrense
una
supuesta
legitimaci贸n
para
infligir
sufrimiento
a
otras
personas,
con
pretextos
ideol贸gicos
que
en
parte
se
disfrazan
religiosamente.

Son
tareas
actuales
que
comienzan
a
peque帽a
escala
all铆
donde
la
m谩quina
de
guerra
puede
verse
obstaculizada.
Las
campa帽as
publicitarias
de
la
Bundeswehr
pueden
interrumpirse,
ya
sea
en
los
谩mbitos
urbanos
o
en
las
escuelas.

Nuestra
cr铆tica
al
militarismo
con
disfraz
democr谩tico
y
a
las
aspiraciones
alemanas
de
ser
una
“gran
potencia”
debe
oponerse
a
la
imagen
publicitaria.
Si
la
Rep煤blica
Federal
de
Alemania
libra
guerras,
suministra
armas
y
hace
de
la
Uni贸n
Europea
su
herramienta,
debe
llamarse
as铆.

Para
evitar
que
el
Estado
alem谩n
se
convierta
en
una
gran
potencia
y,
en
煤ltima
instancia,
hacer
que
las
guerras
en
todo
el
mundo
sean
imposibles,
la
cr铆tica
debe
ser
pr谩ctica
y
sus
expresiones
deben
cuestionar
todo
el
aparato
del
muilitarismo.
Las
huelgas
en
las
industrias
de
guerra
y
en
el
ej茅rcito
han
tenido
茅xito
en
el
pasado.
Pero
al
final
no
solo
queremos
prevenir
la
guerra,
queremos
establecer
una
sociedad
mundial
pac铆fica
basada
en
la
felicidad,
la
raz贸n
y
la
libertad.
En
el
camino,
por
lo
tanto,
perseguimos
la
abolici贸n
de
las
fuerzas
que
provocan
repetidamente
la
guerra,
la
dominaci贸n
y
el
sufrimiento:
la
abolici贸n
del
Estado
y
el
capitalismo,
eso
incluye
obstruir
activamente
la
guerra
y
el
militarismo.

Un
orden
que
no
sirve
a
las
reglas
institucionales,
sino
exclusivamente
a
las
individualidades
que
organizan
su
propia
vida
en
茅l,
solo
puede
ser
vivido
y
establecido
por
nosotros
mismos.
Como
se
describi贸
en
los
cap铆tulos
anteriores
de
este
folleto,
hay
muchos
desarrollos
en
Alemania
en
estos
d铆as
que
van
en
contra
de
nuestros
sue帽os
de
una
sociedad
libre
y
no
violenta.
Es
por
eso
que
lo
siguiente
se
aplica
a
nosotros,
hoy
y
hace
100
a帽os:


隆Guerra
la
guerra!

隆Por
la
revoluci贸n
social!




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com