June 23, 2022
De parte de SAS Madrid
253 puntos de vista

La primera edici贸n de H茅roes sali贸 en Londres en 2015. Empec茅 a escribir ese libro en julio de 2012 despu茅s de leer sobre la masacre que tuvo lugar en la ciudad de Aurora, Colorado. Un ni帽o llamado James Holmes, vestido como Batman, con cabello naranja, fue al estreno de Dark Knight Rises de Christopher Nolan, y durante la proyecci贸n sac贸 un par de armas autom谩ticas y dispar贸 contra la multitud matando a unas pocas docenas de personas. Treinta y dos si no recuerdo mal.

En los meses anteriores, una mezcla de repugnancia y fascinaci贸n perversa me hab铆a empujado a leer todo lo que pude encontrar sobre este tipo de masacres que parec铆an haber proliferado desde hac铆a algunos a帽os, especialmente en Estados Unidos. Cuando le铆 sobre James Holmes y la masacre de Aurora me decid铆 a escribir sobre este tema, porque este episodio me oblig贸 a reflexionar sobre la relaci贸n entre diversi贸n, soledad, competencia y, sobre todo, sufrimiento.

Han pasado diez a帽os desde aquel episodio, el pobre James Holmes estar谩 encerrado en alguna prisi贸n norteamericana, pero la matanza nunca ha cesado, al contrario, avanza cada vez con m谩s intensidad.

En 2021 hubo m谩s de un tiroteo masivo por d铆a, seg煤n Forbes. Con la expresi贸n tiroteo en masa nos referimos a un evento en el que una persona mata al menos a cuatro de sus semejantes, y luego generalmente se suicida.

Lo que me impuls贸 a escribir H茅roes en 2012 no fue solo lo absurdo de un pa铆s donde cualquiera, incluso ps铆quicamente perturbado, puede comprar armas altamente destructivas. Sabemos que ese pa铆s naci贸 de un genocidio, se hizo pr贸spero explotando el trabajo de millones de esclavos deportados con violencia, y por tanto sabemos que ese pa铆s es por su naturaleza misma la negaci贸n de lo humano. Sabemos que ese pa铆s persigue la supresi贸n de la solidaridad, la comprensi贸n y, en definitiva, de la humanidad en todas partes. Y sobre todo sabemos que ese pa铆s ha invertido sus recursos econ贸micos e intelectuales en la producci贸n de armas cada vez m谩s letales, y que su cultura defiende la posesi贸n de armas como si fuera la 煤nica libertad de la que no piensan privarse.

El devenir actual del mundo quiz谩s se entienda, observado a trav茅s de esta especie de locura horrible, mejor que a trav茅s de la locura depurada de los economistas y los pol铆ticos. La agon铆a del capitalismo y el desmantelamiento de la civilizaci贸n social se puede entender mejor desde este punto de vista peculiar: el crimen suicidario.

La realidad desnuda del capitalismo a la vista: horrible.

En el pa铆s l铆der del mundo libre se produce m谩s de una matanza al d铆a, y la media se ha acelerado tras el tremendo exterminio de ni帽os en Sandy Hook, tras el que Obama prometi贸 medidas que no pudo adoptar. En 2021 las masacres en las que quedan m谩s de cuatro v铆ctimas sobre el terreno fueron 147. Pero el pico se alcanz贸 en 2020, cuando se produjeron 610 masacres en doce meses, mientras la covid-19 segaba a otros inocentes.

En un art铆culo publicado en The New York Times el 27 de mayo de 2022 (鈥淎m茅rica puede estar rota sin posibilidad de reparaci贸n鈥), Michelle Goldberg nos informa de que 鈥渓a principal causa de muerte de los ni帽os estadounidenses son las armas de fuego鈥. Pero la mayor铆a de los legisladores en el Congreso ven esto como un precio que se debe pagar para defender la libertad.

Libertad: as铆 la llaman. Por la libertad cometieron el genocidio m谩s perfecto de la historia de la humanidad; por la libertad deportaron a millones de hombres y mujeres de tierras africanas; por la libertad explotaron a millones de esclavos. Por la libertad consumen los recursos del planeta en proporci贸n cuatro veces superior a la media de los pa铆ses restantes.

驴C贸mo esa gente arrogante no puede lograr hacer una ley que limite la disponibilidad de armas, para que al menos los ni帽os puedan salvarse? Michelle Goldberg responde: 鈥淪er谩 imposible hacer algo en el tema de las armas, al menos a nivel nacional, mientras los dem贸cratas tengan que lidiar con un partido que contempla la insurrecci贸n como una posibilidad pol铆tica de futuro鈥.

El punto es este: en Estados Unidos se desarrolla desde hace alg煤n tiempo una guerra civil que no tiene fronteras pol铆ticas reconocibles, que no opone estos a aquellos, los pobres a los ricos, o los blancos a los negros, sino que opone a todos contra todos.

La guerra civil est谩 en curso, pero no se puede declarar porque es una guerra psic贸tica, desprovista de cualquier otra motivaci贸n que el sufrimiento ps铆quico, la desesperaci贸n y la violencia end茅mica y cong茅nita.

Michelle Goldberg se帽ala que 鈥渓as v铆ctimas de los asesinatos en masa cada vez m谩s frecuentes son da帽os colaterales en una guerra civil fr铆a鈥. Durante su triunfante campa帽a electoral de 2016, Donald Trump lo dej贸 claro: la gente de la Segunda Enmienda podr谩 detener a Hillary Clinton antes de que pueda llegar a la Casa Blanca. La gente de la segunda enmienda, para quien no lo haya entendido, quiere decir: la gente aficionada a su arma de guerra.

Pero lo m谩s interesante es lo que escribe Michelle Goldberg al final de su art铆culo: 鈥淟a venta de armas tiende a aumentar despu茅s de cada asesinato en masa鈥.

Entretanto, los republicanos han relanzado la idea (una idea fant谩stica, puedo decirlo yo, que he sido maestro durante veinticinco a帽os) de armar a los maestros.

驴Merece sobrevivir una sociedad en la que los maestros y maestras tienen que estar listos para sacar el rev贸lver y matar al intruso frente a los escolares? No merece sobrevivir, pero la buena noticia es que se est谩 suicidando.

El hecho de que tras cada tiroteo con abundante cantidad de cad谩veres derramados por el suelo aumente la venta de armas permite comprender que para el pa铆s l铆der del mundo libre no hay otro futuro que una guerra civil cada vez m谩s insana. Una retroalimentaci贸n positiva que se suma a los muchos otros procesos de autoalimentaci贸n de tendencias destructivas. La irreversibilidad de las tendencias autodestructivas (a nivel ambiental, social, militar) es la garant铆a de un final horrible para toda la humanidad.

Guerra civil psic贸tica

En los a帽os posteriores a la publicaci贸n de H茅roes, algunos periodistas me llamaron para preguntarme qu茅 pensaba de nuevos episodios de ese tipo, pero les respond铆 que ya no quer铆a convertirme en un experto en terror demente, y no me mantuve al tanto de esos eventos sombr铆os.

Durante esta primavera de 2022, sin embargo, ese libro volvi贸 a mi mente porque el hero铆smo de los psic贸patas que en la 煤ltima d茅cada llenaron de sangre cines, escuelas primarias, conciertos masivos y supermercados hoy parece extenderse mucho m谩s all谩 de los confines de las noticias policiales. Para invadir la esfera geopol铆tica, para apoderarse del destino del mundo.

H茅roes hablaba del insano retorno del hero铆smo suicida en el inconsciente de individuos aislados, aunque no tan pocos. Ahora el hero铆smo suicida ocupa el centro del paisaje medi谩tico global y se extiende por el lenguaje de los grandes l铆deres pol铆ticos.

El hero铆smo del asesino en serie se destaca ahora en un nuevo contexto: el de la guerra, el del asesinato sistem谩tico y legalizado, el del exterminio prometido y realizado.

La guerra que estall贸 el 24 de febrero de 2022 en las fronteras orientales de Europa marca el inicio de la fase final de la agon铆a de la civilizaci贸n blanca, la que se ha definido como 鈥渕oderna鈥. La agon铆a comenz贸 en los a帽os en que el poeta irland茅s W.B. Yeats escribi贸 que 鈥渓os mejores carecen de toda convicci贸n, los peores est谩n llenos de una intensidad apasionada鈥 (鈥淭he best lack all conviction, the worst are full of passionate intensity鈥, The second coming). El pareado podr铆a interpretarse as铆: 鈥淟os mejores est谩n deprimidos, los peores est谩n euf贸ricos y apasionadamente mandan armas a los que quieren matar o quieren que los maten鈥.

Ante la evidencia de su decadencia, en el agotamiento de las energ铆as que han hecho posible cinco siglos de expansi贸n econ贸mica, territorial, demogr谩fica y t茅cnica, la raza blanca (o m谩s bien la cultura cristiana, expansionista y patriarcal) se encuentra en un delirio de omnipotencia que esconde una pulsi贸n suicida.

La cultura blanca no puede pensar en el agotamiento, el inconsciente blanco no puede aceptar el agotamiento de los recursos naturales que la aceleraci贸n extractivista ha consumido de forma fren茅tica. La expansi贸n econ贸mica s贸lo es posible hoy si devasta a煤n m谩s el entorno planetario que se est谩 volviendo inhabitable para los humanos. La expansi贸n territorial colonial, habiendo llegado a los l铆mites extremos del planeta, ha sido sustituida por la aceleraci贸n del tiempo infoproductivo, pero esta aceleraci贸n ha provocado el agotamiento del sistema nervioso de la humanidad.

As铆 hemos llegado a un colapso ps铆quico del que la guerra de Ucrania es consecuencia y s铆ntoma a la vez. La guerra psic贸tica que tiene su epicentro en Ucrania est谩 destinada a desencadenar consecuencias apocal铆pticas a nivel econ贸mico, energ茅tico, alimentario e incluso financiero. Y ciertamente est谩 destinada a agravar la crisis ps铆quica que ha trastornado el cerebro colectivo.

Es f谩cil predecir que los efectos econ贸micos se extender谩n r谩pidamente por todo el planeta, llevando a decenas de millones de africanos a la hambruna y devastando el sistema productivo europeo, mientras que no podemos predecir si la guerra local librada con armas convencionales evolucionar谩 hacia una guerra generalizada con el uso de armas nucleares. Por ahora nos limitamos a presenciar el horror que las televisiones privadas y p煤blicas muestran sin parar durante todo el d铆a, todos los d铆as, para que el esp铆ritu p煤blico se entusiasme y se llene de hero铆smo.

El hero铆smo est谩 de moda

El hero铆smo est谩 de moda en el discurso p煤blico de los medios y pol铆ticos europeos. Se llama a la poblaci贸n a apoyar a los combatientes, se anima a los combatientes a resistir, a matar y a morir.

La Uni贸n Europea naci贸 con la intenci贸n de superar la ret贸rica del nacionalismo y de renunciar para siempre a la guerra, pero ahora Europa se erige como una naci贸n en armas, en la euforia de los viejos trotskistas convertidos al intervencionismo. Vuelve el Sturm und Drang que llev贸 a Europa a desatar dos guerras mundiales en el siglo pasado. M谩s armas, m谩s armas, se grita de un extremo al otro del continente.

Incluso en el continente norteamericano hay prisa por armarse, como si cuatrocientos millones de armas de fuego no fueran suficientes repartidas en una poblaci贸n de trescientos treinta millones.

Cuando escrib铆 H茅roes sab铆a que esto no era una moda pasajera, que la devastaci贸n ps铆quica producida por la sociedad hipercompetitiva continuar铆a alimentando el frenes铆 psic贸tico-asesino. Pero no sab铆a entonces que esta guerra civil psic贸tica converger铆a con una guerra pasada de moda del siglo XX. As铆 que aqu铆 estamos, viendo en la misma pantalla de televisi贸n a Biden prometiendo enviar cada vez m谩s armas letales a sus clientes ucranianos, y Biden llorando l谩grimas de cocodrilo por la violencia en Uvalde, donde un joven de dieciocho a帽os llamado Salvador Ramos se encerr贸 en un aula de la escuela primaria y dispar贸 a ni帽os y maestros, matando a veintid贸s v铆ctimas inocentes, tanto como lo son los civiles que mueren bajo las bombas rusas en Mariupol y Severodonetsk.

驴Qui茅n era Salvador Ramos? Salvador era un adolescente nacido en una de las muchas familias que huyeron de los pa铆ses de Am茅rica Central. La madre es drogadicta, como millones de personas en este pa铆s, donde durante a帽os se distribuyen opi谩ceos a bajo precio, como cura para la infelicidad.

Debido a que la gente de Estados Unidos es la gente m谩s infeliz del mundo, la demanda de sustancias para aliviar el dolor es enorme, y dado que Estados Unidos es un pa铆s donde las grandes corporaciones tienen todo el poder y los pobres no tienen derechos, es normal que se extienda la adicci贸n a las drogas, promovida por las grandes farmac茅uticas.

La abuela de Salvador Ramos cuid贸 de su nieto y lo que sabemos de la vida del ni帽o basta para explicar por qu茅 quer铆a vengarse. Familia migrante, muy pobre. Sus compa帽eros lo hab铆an aislado y maltratado, dicen los diarios, porque era pobre, porque tartamudeaba un poco, porque vest铆a emo y porque, en cierto momento, comenz贸 a usar un l谩piz para resaltar la l铆nea de sus ojos. Ten铆a un rostro muy hermoso, en una foto tiene el pelo largo y una mirada triste pero dulce, femenina.

Salvador Ramos abandon贸 la escuela que para 茅l debi贸 de ser un lugar de tormento y humillaci贸n. Luego volvi贸 a la escuela, con dos fusiles autom谩ticos, e hizo justicia matando a una veintena de ni帽os.

Algunos psic贸logos han dicho que Salvador tal vez deseaba matar su propia infancia, que debi贸 de estar marcada por el dolor de la separaci贸n de su madre, la consternaci贸n por la crueldad del mundo adulto y la maldad de sus compa帽eros. Con ello se viene a decir que al fin y al cabo la conclusi贸n a la que ha llegado Salvador es del todo coherente, comprensible: liber贸 a una veintena de sus semejantes de una vida que ciertamente estaba destinada a ser dolorosa, repugnante, humillante, como la suya. Y se liber贸 de esa vida que ya no ten铆a ninguna posibilidad de ser otra que la que hab铆a sido su infancia.

He le铆do que un d铆a Salvador dijo que quer铆a unirse a los marines para poder matar. A pesar de sus or铆genes y de la marginaci贸n a la que Estados Unidos lo hab铆a destinado, Salvador se hab铆a convertido en un verdadero estadounidense, un aspirante a asesino que sabe que puede expresar plenamente sus habilidades y su vocaci贸n yendo a alg煤n pa铆s lejano donde, como en Afganist谩n y como en Irak, hombres, mujeres y ni帽os pueden ser asesinados con impunidad. Mientras esperaba matar por la defensa de su patria, 驴acaso Salvador hab铆a decidido entrenarse comprando y usando dos rifles AR15 y m谩s de trescientas balas? No, no se trataba de entrenar para la guerra. La guerra est谩 en todas partes, dondequiera que haya enemigos que eliminar. Todo ser humano es un objetivo. Primero le dispar贸 a su abuela en la cara, pero ella sobrevivi贸, pobre abuela. Aqu铆, la abuela es, entre todos, el personaje con el que m谩s me identifico.

Una semana antes de la masacre de la escuela Uvalde, otro joven de 18 a帽os, Payton S. Gendron, entr贸 a un supermercado en la ciudad de Buffalo y dispar贸 a personas que estaban comprando, matando a una docena de afroamericanos y a un par de desafortunados m谩s. El joven Gendron hab铆a declarado sus intenciones en un manifiesto supremacista publicado online: oponerse con las armas al Gran Reemplazo, la invasi贸n de negros y otros no blancos. La obsesi贸n racista se ha magnificado en el inconsciente blanco, incapaz de lidiar con el agotamiento de su poder.

El declive demogr谩fico, social e intelectual de la raza blanca alimenta una ola de violencia que adopta diferentes formas, desde la masacre de Buffalo hasta la decisi贸n de los gobiernos europeos de ahogar a los africanos que intentan cruzar el mar Mediterr谩neo mientras acogen a millones de refugiados ucranianos que huyen de una guerra armada por los occidentales. Desde este punto de vista, el joven Gendron tiene todo el derecho de proclamar, como lo hizo durante la primera audiencia (porque no se suicid贸, a diferencia de la mayor铆a de los tiradores en masa), que es un verdadero estadounidense.

隆Armas! 隆M谩s armas!

El 29 de mayo, en Uvalde, en el pueblo de Texas donde ocurri贸 la masacre de la escuela primaria, Joe Biden se quej贸: 鈥淒emasiada violencia, demasiado miedo, demasiado dolor鈥.

Los dem贸cratas intentan sin 茅xito regular por ley el comercio de armas (aunque sea demasiado tarde, porque los s贸tanos de Am茅rica ya est谩n llenos de ellas), y en los mismos d铆as env铆an toneladas de material b茅lico a los muchachos ucranianos para que el mismo incendio estalle por todas partes: el suicidio mortal de la raza blanca.

Dos d铆as despu茅s de la masacre de Texas, la convenci贸n de amantes de los rifles, llamada NRA, se llev贸 a cabo cerca de Austin. 鈥淟a 煤nica forma de detener a una mala persona con un arma es una buena persona con un arma鈥, dicen los partidarios de la Asociaci贸n Nacional del Rifle, entre los que destacan por su humanidad e inteligencia Donald Trump y Ted Cruz. Pero la experiencia demuestra que esta idea no funciona. Minutos despu茅s de que el malo Salvador Ramos hubiera entrado en la escuela de Uvalde, llegaron al lugar unos quince polic铆as completamente armados: buenos que no hicieron nada. 驴Y qu茅 pod铆an hacer? 驴Disparar a trav茅s de las paredes con el objetivo de matar a algunos ni帽os m谩s?

El propietario de Central Texas Gun Works de Austin, Michael Cargill, de 53 a帽os, dice que ser铆a un error regular el comercio de armas militares. 鈥淪olo un loco puede entrar a una escuela primaria y matar ni帽os. Cambiar las leyes no cambiar铆a nada. La locura no se puede regular鈥.

Estoy de acuerdo con el Sr. Michael Cargill, de Austin: no hay ley que pueda regir el p谩nico, la depresi贸n, la adicci贸n a la publicidad y las sustancias psicotr贸picas que alteran agresivamente el comportamiento. No hay ley que pueda salvar a Estados Unidos. En esto Michelle Goldberg tiene raz贸n: Estados Unidos est谩 irreparablemente quebrantado porque la violencia, el crimen, la guerra no son el efecto de la voluntad pol铆tica, de una voluntad pol铆tica razonable aunque criminal. No: son sobre todo el efecto de un estado mental de desesperaci贸n absoluta, y por lo tanto los efectos de una determinaci贸n de suicidarse que se vuelve agresiva.

No hay ley que pueda salvar a Estados Unidos, no hay pol铆tica que pueda salvar a un pa铆s devastado por la psicosis, la demencia senil y la agresi贸n asesina de sus j贸venes, furiosos y deprimidos por el lugar adonde fueron llamados a vivir (sin haberlo pedido, sin haber manifestado su disponibilidad), un lugar infernal, irrespirable, agresivo, un lugar sin ternura, sin afecto, sin esperanza, sin inteligencia.

No hay ley que pueda detener el horror.

Hero铆smo geopol铆tico

El discurso que Zelenski pronunci贸 ante la Asamblea de la Uni贸n Europea el pasado 1 de marzo, tras responder, a quienes le ofrecieron una salida a la guerra, que ped铆a armas y no un ascensor, es el comienzo del regreso de los h茅roes a la arena europea.

Miro las fotos de los milicianos del batall贸n Azov atrincherados en la planta sider煤rgica, con vendas ensangrentadas, gorros en la cabeza y tatuajes en los b铆ceps. H茅roes hom茅ricos. Ajax el paranoico solitario, Aquiles el vanidoso enojado.

驴Alguna vez te has preguntado qui茅n era Aquiles? Un joven atl茅tico que fue a matar a H茅ctor y a otros muchos troyanos inocentes porque la mujer de un amigo hab铆a huido con el apuesto Paris. 驴No es ese Aquiles un idiota? 驴No son los h茅roes en general idiotas? 驴No estamos atrapados en la trampa de la idiotez?

Hace cincuenta a帽os dijimos: 鈥淪ocialismo o barbarie鈥, pero durante mucho tiempo nos preguntamos c贸mo ser铆a la barbarie inminente.

Ahora lo sabemos.

En The New York Times se public贸 un art铆culo de Peter Coy que filosofa con un revoltijo de frases contradictorias pero hinchado de ret贸rica arrogante: 鈥淓l coraje parec铆a estar muerto, luego vino Zelenski鈥. El objeto de las reflexiones fascistas de Peter Coy es el coraje, de hecho el hero铆smo. Desde hace unos siglos venimos pensando en construir algo llamado civilizaci贸n, en la que no hace falta ser fuerte y agresivo para conseguir el pan, sino que todos, hasta los m谩s peque帽os y temerosos, puedan acceder a la educaci贸n y la sanidad. Pero no importa. Peter Coy explica con orgullo que finalmente hemos vuelto al heroico club de los antepasados, con la peque帽a diferencia de que ahora el club dispone de un dispositivo nuclear que puede incinerar Londres, por as铆 decirlo.

Acabemos con la victoria

Ganar significa imponer la fuerza de una voluntad contra y por encima de otra voluntad. Desde Maquiavelo en adelante, esta idea de la voluntad que se impone por la fuerza ha tenido cierta fortuna, y producido grandes progresos y no menos grandes cat谩strofes. Pero esa historia ha terminado: el poder de voluntad, dise帽o y gobierno es aniquilado por la complejidad de la naturaleza que se rebela, el aut贸mata tecno-militar que se gobierna a s铆 mismo, y el inconsciente colectivo que oscila entre el colapso depresivo y la psicosis agresiva.

Ganar es imponer el proyecto propio anulando los proyectos que se oponen al nuestro. En este sentido, ya nadie puede ganar nada, si ganar alguna vez signific贸 algo.

Pero aqu铆 surge la pregunta m谩s dram谩tica para la que no tenemos respuesta por ahora: 驴existe una fuerza cultural y pol铆tica en la sociedad que sea capaz de detener la psicosis y desactivar su violencia destructiva? Esa fuerza no ser谩 el movimiento pacifista, al que tambi茅n adhiero sin muchas esperanzas. El pacifismo es una declaraci贸n, una pregunta, un llamado, pero no tiene poder. El poder, por otro lado, lo necesitamos, incluso si es el poder negativo de retirarse.

La fuerza capaz de escapar a la psicosis de masas es la deserci贸n de todos los 贸rdenes autom谩ticos: del orden autom谩tico de la guerra, en primer lugar. Pero tambi茅n del orden autom谩tico de la competencia, el trabajo asalariado y el consumismo. Y tambi茅n del orden autom谩tico del crecimiento econ贸mico que destruye el medio ambiente y el cerebro para producir ganancias.

Esta fuerza existe: es la fuerza de la desesperaci贸n, actualmente en la mayor铆a. Pero la desesperaci贸n (la ausencia de esperanza en el futuro) puede evolucionar como depresi贸n epid茅mica, puede evolucionar como una psicosis agresiva, o puede evolucionar como deserci贸n, abandono de todos los campos de batalla, supervivencia al margen de una sociedad que se desintegra, autosuficiencia en exilio del mundo.

Enlace relacionado Ctxt.es (22/06/2022).




Fuente: Sasmadrid.org