September 22, 2021
De parte de Valladolor
383 puntos de vista


 

 

El a帽o y medio largo que llevamos desde que se
anunci贸 la aparici贸n de la pandemia mundial de la Covid-19 ha visto
el mayor desarrollo de medidas represivas tomadas en tiempos de paz.
Desde la imposici贸n de un Estado de alarma con el que se
restringieron derechos fundamentales como los de expresi贸n,
desplazamiento y reuni贸n hasta las medidas excepcionales como son
los toques de queda o los poderes ilimitados dados a la polic铆a y a
la Guardia Civil para reprimir a la poblaci贸n, este tiempo ha tra铆do
un incremento del poder represor del Estado que seguro que no se
reduce con el fin de la pandemia.

 

En un primer momento, cuando las burgues铆as de
todos los pa铆ses no ten铆an muy claro c贸mo iba a evolucionar el
virus, si se iba hacia el colapso de las principales econom铆as
mundiales por una infecci贸n masiva de la poblaci贸n o si, incluso,
la situaci贸n pod铆a evolucionar hacia algo parecido a lo que sucede
con los brotes de 茅bola en el occidente africano, estas tomaron dos
tipos de medidas: las primeras, de prevenci贸n econ贸mica,
interviniendo en todos los sectores productivos con una legislaci贸n
de nuevo tipo para garantizar su funcionamiento; la segunda, de
contenci贸n del proletariado, imponiendo toda una serie de medidas
represivas, sacando a los ej茅rcitos a las calles, suspendiendo
derechos fundamentales, etc. que diesen al Estado el margen de
maniobra necesario para evitar cualquier tipo de estallido social.
Los dos tipos de medidas, tomados en conjunto, dan una visi贸n muy
clara de una movilizaci贸n social de tipo b茅lico que, por supuesto,
ha ido acompa帽ada de la puesta en marcha de un inmenso aparato de
propaganda de guerra en el que han participado al un铆sono todos los
medios de comunicaci贸n, todas las redes sociales, etc. Con ayuda de
esta propaganda de guerra, las medidas anti obreras se han logrado
hacer pasar como iniciativas encaminadas a garantizar la salud
p煤blica, responsabilizando a la propia poblaci贸n trabajadora de la
extensi贸n del virus por no respetar las medidas de salubridad, etc.
Mientras la poblaci贸n obrera era obligada a acudir a sus puestos de
trabajo, mientras en las residencias de ancianos se dejaba a su
suerte a miles de personas que han muerto por orden de los
responsables sanitarios y porque sus vidas fueron consideradas
superfluas para las necesidades econ贸micas de todos los pa铆ses,
mientras la polic铆a actuaba como verdaderos pandilleros por las
calles de las grandes ciudades, la prensa clamaba por la 鈥済uerra
contra el virus鈥 la 鈥渕ovilizaci贸n ciudadana鈥 y otras tantas
consignas que buscaban desviar la atenci贸n de la verdadera guerra
que se estaba (y se est谩) librando.

En el terreno de la producci贸n industrial
tambi茅n hemos visto fen贸menos caracter铆sticos de una guerra: el
r谩pido trasvase de recursos econ贸micos hacia las corporaciones
farmac茅uticas, la utilizaci贸n de todos los medios p煤blicos para
desarrollar vacunas que habitualmente tardan d茅cadas en producirse,
la comercializaci贸n de estas en un tiempo r茅cord, salvando todos
los obst谩culos para su distribuci贸n y conservaci贸n en condiciones
贸ptimas, tiene m谩s que ver con un esfuerzo de concentraci贸n y
centralizaci贸n econ贸mica, que con una pol铆tica coherente de
salvaguarda de la salud. Aqu铆 hay que recordar que la inmensa
mayor铆a de los proletarios que durante la pandemia conservaron sus
empleos fueron obligados a trabajar, acudiendo a sus puestos de
trabajo en un transporte p煤blico atestado, desarrollando sus labores
en centros que no garantizaban en absoluto las medidas de profilaxis
m铆nimas鈥 La burgues铆a asumi贸 que el virus deb铆a extenderse
porque para evitarlo habr铆a sido necesario paralizar la producci贸n
nacional durante un tiempo indefinido y, mientras afirmaba que su
煤nico objetivo era la defensa de la salud p煤blica, tomaba como
meta, como 煤nica salida posible a la pandemia, el desarrollo de
vacunas 煤tiles por parte de la industria farmac茅utica, es decir,
daba por bueno que la 煤nica salida posible era una que implicaba un
negocio multimillonario para la big pharma.

El pen煤ltimo paso en esta 鈥済uerra contra el
virus鈥, despu茅s de haber impuesto durante m谩s de un a帽o medidas
represivas 鈥渆xcepcionales鈥 que s贸lo est谩n justificadas para
contener a la clase proletaria, despu茅s de haber regalado los
recursos econ贸mico-sanitarios necesarios a las grandes empresas
farmac茅uticas, ha sido la puesta en marcha de un desarrollo
log铆stico nunca visto en tiempos de paz para poder vacunar a toda la
poblaci贸n. Mientras que durante los d铆as m谩s duros de la pandemia
se daba la orden de dejar morir a los ancianos por falta de recursos
para garantizarles respiraci贸n asistida, en pocos meses se ha sido
capaz de habilitar instalaciones para transportar, almacenar y
suministrar millones de vacunas. De la misma manera, se ha sido capaz
de movilizar a toda la poblaci贸n susceptible de ser vacunada,
mostrando una capacidad m谩s que sospechosa para mantener registros
por edad, profesi贸n, etc. de todo un pa铆s.

 

En los pa铆ses donde la propaganda encaminada a
la movilizaci贸n de la poblaci贸n ha sido suficiente como para que
esta campa帽a de vacunaci贸n sea un 茅xito, la presi贸n del Estado ha
consistido 煤nicamente en mantener la legislaci贸n excepcional,
recrudeci茅ndola contra la poblaci贸n joven especialmente y
manteniendo el discurso de la salud por encima de todo.

En aquellos otros pa铆ses donde la campa帽a de
vacunaci贸n no ha tenido 茅xito, se ha desarrollado un segundo
paquete de medidas legislativas encaminadas a hacer obligatoria la
vacunaci贸n. Es el caso de EE.UU., Francia o Italia. En estos pa铆ses
se imponen medidas represivas contra los trabajadores que se nieguen
a vacunarse a trav茅s de las empresas que los emplean. En Estados
Unidos todos los trabajadores federales deben mostrar el certificado
de vacunaci贸n si no quieren perder su empleo; en Italia todos los
trabajadores, sean del sector p煤blico o del sector privado, deben
estar vacunados en los pr贸ximos meses o las empresas deber谩n
suspenderles de empleo y sueldo. Finalmente, en Francia esta medida
se aplica por el momento contra los trabajadores sanitarios.

Esta legislaci贸n, que llegado el caso se
impondr谩 en cualquier pa铆s donde sea necesario, est谩 encaminada a
culpar a la poblaci贸n obrera de la extensi贸n del virus, imponiendo
a la vez medidas represivas que sirvan para dar ejemplo y constre帽ir
al proletariado a acatar las 贸rdenes de la burgues铆a en materia
sanitaria.

La propaganda juega aqu铆, de nuevo, un factor
esencial: se opone la actitud 鈥渞esponsable鈥, sumisa y que acata
las 贸rdenes que vienen de arriba, es decir, la actitud del 鈥渂uen
ciudadano鈥 que simplemente marcha al son que marcan las autoridades
a posiciones identificadas con las corrientes 鈥渘egacionistas鈥,
鈥渃onspiranoicas鈥, etc. No se trata de vacunarse o no, sino de
toda una legislaci贸n que carga el peso pol铆tico, econ贸mico y
social de la pandemia sobre las espaldas de la clase proletaria, de
que se responsabiliza a los proletarios de la situaci贸n vivida, de
que se les amenaza y coarta y, llegado el caso, se les despide en
nombre de una pol铆tica sanitaria que no tiene como objetivo defender
la salud de la poblaci贸n sino la de la econom铆a.

Para neutralizar cualquier tipo de oposici贸n,
se juega la baza de identificar esta con corrientes de extrema
derecha, fascistas y similares para anular la fuerza que puedan
tener. A este fin, por otro lado, se prestan muy a gusto los grupos
nazis que trabajan a las 贸rdenes del ministerio de interior y que
salen a la calle cada vez que a este le conviene.

 

A los proletarios se les ha dado una lecci贸n
con esta pandemia: se les ha mostrado cu谩l es el verdadero poder de
movilizaci贸n y represi贸n del que dispone la burgues铆a, se les ha
ense帽ado c贸mo todas las corrientes de esta, de la extrema derecha a
la extrema izquierda, de la patronal a los sindicatos, de los medios
de comunicaci贸n a la 煤ltima empresa de cualquier pa铆s, pueden
marchar conjuntamente para imponer a la clase obrera sus necesidades.
Este 煤ltimo a帽o y medio ha sido algo as铆 como una visi贸n a escala
de la situaci贸n que se vivir谩 cuando la clase proletaria deba ser
movilizada no ya en una pandemia sino con vistas a una guerra.

Y es precisamente a la clase proletaria a la
que le toca sacar las lecciones para una situaci贸n que, seguro, se
vivir谩 en un futuro cada vez menos remoto.

ORGANIZACI脫N DE LOS TRABAJADORES PARA LUCHAR,

SOLIDARIDAD
ENTRE OBRERXS

 




Fuente: Valladolorentodaspartes.blogspot.com