September 20, 2022
De parte de Asociacion Germinal
564 puntos de vista

racismo en EE.UU.

Las constantes alusiones y cr铆ticas a la teor铆a cr铆tica de la raza en el debate p煤blico parecen predecir que el uso pol铆tico de la TCR tendr谩 un papel importante en las elecciones legislativas de este oto帽o de 2022

脕ngel Loureiro 18/09/2022

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Una mujer con una pancarta de protesta en EE.UU. 

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La sede del Museo Nacional de Archivos de los Estados Unidos, un imponente edificio de estilo neogriego, ocupa una posici贸n privilegiada en el borde norte del Mall de la ciudad de Washington. Erigido en el lugar en el que, en los a帽os de la construcci贸n de la Casa Blanca y el Capitolio a finales del siglo XVIII se ubicaba una taberna que serv铆a tambi茅n de mercado de esclavos, en ese museo se guardan copias de la Declaraci贸n de Independencia, la Constituci贸n, la Proclamaci贸n de Emancipaci贸n y muchos otros documentos y artefactos culturales relacionados con la historia del pa铆s. En la ceremonia de su inauguraci贸n en 1931, el presidente Hoover lo describi贸 como 鈥渦n templo de nuestra historia鈥.

El 17 de septiembre de 2020, D铆a de la Constituci贸n en los Estados Unidos, en recuerdo de la fecha en 1787 en la que se firm贸 ese documento fundacional, y en respuesta a las manifestaciones de la 鈥渢urba de izquierdistas鈥 que protestaban contra la violencia policial tras el homicidio de George Floyd en mayo de ese a帽o a manos de un polic铆a, y que exig铆an la retirada de monumentos de figuras hist贸ricas racistas en numerosas ciudades del pa铆s, Trump anunci贸 la creaci贸n de la Comisi贸n 1776, con vistas a fomentar una 鈥渆ducaci贸n patri贸tica鈥 y estimular a los maestros a 鈥渆nse帽arle a nuestros ni帽os el milagro de la historia americana鈥. Esos relatos escolares tendr铆an el objetivo de contrarrestar la ense帽anza de la narrativa revisionista promovida por la teor铆a cr铆tica de la raza, que describ铆a a los Estados Unidos como 鈥渦n pa铆s maligno y racista鈥, relato que, seg煤n Trump, hab铆a formado a los activistas 鈥渕arxistas鈥 que estaban causando los disturbios. Trump singulariz贸 tambi茅n el Proyecto 1619, aparecido en la revista dominical del New York Times en 2019 (y ampliado a libro en 2021), publicaci贸n que, en opini贸n del que pronto tendr铆a que evacuar la Casa Blanca, 鈥渞eescribe la historia americana para ense帽arle a nuestros ni帽os que fuimos fundados en el principio de la opresi贸n, y no en el de la libertad鈥.

El informe de la Comisi贸n 1776, nominada por el a帽o de la independencia del pa铆s, fue criticado con dureza por incluir muchos pol铆ticos y activistas de derechas y ning煤n historiador. Fue elaborado en solo cuatro meses, y tuvo una corta vida. En uno de sus primeros actos oficiales como presidente, Biden cancel贸 la comisi贸n. Pero m谩s que un acto de 煤ltima hora de un presidente desesperado, la creaci贸n de la comisi贸n apunta a la existencia de un malestar profundo entre los conservadores blancos americanos, que tiene sus or铆genes 煤ltimos en la revisi贸n radical de la historia del pa铆s comenzada con la aparici贸n de la 鈥渉istoria desde abajo鈥 en la d茅cada de 1960 (de la que el Proyecto 1619 es un nuevo cap铆tulo, con un giro radical), y que ha tenido su proyecci贸n p煤blica m谩s reciente en las manifestaciones contra la violencia policial y el racismo, y en la cr铆tica de la historia p煤blica inscrita en los monumentos que conmemoran a l铆deres de la Confederaci贸n en numerosas ciudades del pa铆s, sobre todo en el sur.

Desde el comienzo de esta d茅cada la derecha, en una astuta maniobra, ha condensado las ideas que subyacen a las protestas antirracistas bajo el t铆tulo de Critical race theory (鈥渢eor铆a cr铆tica de la raza鈥, TCR, cuyas ideas centrales se explicar谩n un poco m谩s adelante), convirtiendo en eslogan y en arma de combate electoral una oscura teor铆a de la que hasta entonces solo una minor铆a hab铆a o铆do hablar. En 2021, en elecciones estatales y locales en estados conservadores, se han invocado a menudo los efectos perniciosos de la TCR (sin comprender ni explicar las ideas sostenidas por esa teor铆a), para prohibir que las escuelas ense帽en visiones cr铆ticas, relacionadas con la raza, de la historia de los Estados Unidos. En las elecciones a gobernador de Virginia en 2021 el candidato republicano convirti贸 las cr铆ticas a la TCR en un punto central de su estrategia y se alz贸 con la victoria en un estado que recientemente hab铆a votado dem贸crata. El uso continuado de esas cr铆ticas en elecciones locales y en debates entre padres y administradores de escuelas parece predecir que el uso pol铆tico de la TCR tendr谩 un papel importante en las elecciones legislativas de este oto帽o de 2022, y probablemente tambi茅n en las presidenciales del 2024. En realidad, los activistas conservadores que protestan contra la TCR tendr铆an dificultades en explicar que propone esa teor铆a y numerosos maestros se sorprenden de ser acusados de ense帽arla cuando no han o铆do hablar de ella en su vida.

Se puede predecir que el uso pol铆tico de la TCR tendr谩 un papel importante en las elecciones legislativas de este oto帽o de 2022

Los conservadores no sabr铆an explicar qu茅 propone la TCR, pero s铆 han sabido qu茅 hacer. Presionados por grupos de padres, activistas, e incluso fundaciones y centros de estudios (think tanks) conservadores, a lo largo de 2021 la mitad de los estados del pa铆s propusieron o aprobaron leyes para restringir la ense帽anza de la TCR en las escuelas p煤blicas. En el estado de Florida, cuyo gobernador Ron deSantis podr铆a ser el mayor contrincante republicano de Trump en las primarias republicanas para las elecciones presidenciales del 2024, una ley reciente proh铆be la ense帽anza de la TCR e impide a los maestros ense帽ar una historia americana que no sea la de 鈥渓a creaci贸n de una naci贸n nueva basada fundamentalmente en principios universales expresados en la Declaraci贸n de Independencia鈥. 鈥淓l sistema educativo de Florida existe para crear oportunidades para nuestros ni帽os. La TCR ense帽a a los ni帽os a odiar nuestro pa铆s y odiarse entre ellos. Es una forma de racismo sancionada por el estado y no tiene lugar en las escuelas de Florida鈥, escribi贸 en Twitter deSantis en octubre de 2021. Un sentimiento similar al expresado en pancartas esgrimidas por activistas en contra la TCR: 鈥淓ducaci贸n, no adoctrinamiento鈥, 鈥淣o a la TCR en las escuelas鈥, 鈥淪omos una raza鈥.

Entre la poblaci贸n blanca conservadora americana del sur y el centro del pa铆s, ha ido creciendo un malestar: el sentimiento de haberse convertido en una minor铆a oprimida por las 茅lites culturales de las costas que les han impuesto unos valores, resumidos en t茅rminos como 鈥減ol铆ticamente correcto鈥, o m谩s recientemente 鈥渨oke鈥 (concienciado), sobre todo en cuestiones de g茅nero (aborto, matrimonio gay, derechos de los transexuales) y de raza (existencia de un racismo estructural en el pa铆s), radicalmente opuestos a los valores conservadores tradicionales y a una visi贸n patri贸tica de la naci贸n centrada en grandes protagonistas blancos.

Trump supo interpretar y alimentar ese creciente malestar de la poblaci贸n blanca conservadora transform谩ndolo en movilizaci贸n pol铆tica y en arma de guerra cultural en las elecciones presidenciales de 2016. Con un sabio manejo de medios de comunicaci贸n como Twitter, Trump dio visibilidad y aglutin贸 a grupos e individuos hasta entonces aislados entre ellos. Si la difusi贸n de la prensa desde finales del siglo XVIII, seg煤n Benedict Anderson, fue vital para la creaci贸n de esa 鈥渃omunidad imaginaria鈥 que es toda naci贸n, Trump se vali贸 de Twitter y de cadenas conservadoras de televisi贸n como Fox para dar visibilidad y revitalizar a un colectivo tradicional, en el que predomina una poblaci贸n blanca y masculina en disminuci贸n demogr谩fica, que se siente amenazado por la creciente difusi贸n en el pa铆s de valores muy diferentes a los suyos. En las elecciones de 2016, Trump supo aglutinar ese n煤cleo duro de nacionalistas tradicionales con un electorado desencantado del conocido como 鈥渃intur贸n de 贸xido鈥 (la enorme zona industrial que abarca desde la costa del nordeste hasta los Grandes Lagos) que en el pasado sol铆a votar dem贸crata pero que, asolado por la desindustrializaci贸n, la p茅rdida de trabajos que hab铆an mantenido a sus familias durante varias generaciones y el decaimiento urbano de sus comunidades, vot贸 por Trump en 2016 y en 2020. Trump cre贸 ese paraguas populista bajo el que reuni贸 a grupos muy dispares con un discurso electoral condensado en un astuto eslogan con sentidos plurales: 鈥Make America Great Again鈥 (MAGA). Para la clase obrera del cintur贸n de 贸xido ese eslogan significaba la promesa del retorno (imposible) de una industria manufacturera ligada para ellos a la grandeza del pasado del pa铆s; para los conservadores blancos del sur y de la enorme parte central agr铆cola del pa铆s, encerraba la promesa del retorno a la hegemon铆a de valores tradiciones nacionalistas y de una versi贸n simple del pasado del pa铆s, puesta en peligro por movimientos sociales antirracistas. De modo similar a la funci贸n cumplida por el eslogan 鈥淢AGA鈥, la conversi贸n de la TCR en arma de combate cultural es otra forma de dar expresi贸n al sentimiento de acoso a sus valores que sufre la poblaci贸n blanca conservadora y de intentar hacer prevalecer esos valores en una guerra cultural con profundas implicaciones pol铆ticas. Pero si 鈥淢AGA鈥 promet铆a una resurrecci贸n, y abr铆a as铆 un futuro en el que el pa铆s volver铆a a la grandeza del pasado, los ataques contra la TCR son reactivos: sus cr铆ticos sienten que sus valores personales, ligados a una visi贸n tradicional de la historia del pa铆s, est谩n bajo ataque. Para ellos la TCR ser铆a equivalente a unos invasores extraterrestres: se sienten cercados por un enemigo cuya naturaleza no comprenden, pero saben que representa un peligro para su civilizaci贸n.

Trump se vali贸 de Twitter y de cadenas como Fox para revitalizar a un colectivo tradicional, en el que predomina una poblaci贸n blanca y masculina en disminuci贸n demogr谩fica

La guerra cultural contra la TCR que llev贸 a Trump a la creaci贸n de la Comisi贸n 1776 comenz贸 en el 煤ltimo a帽o de su presidencia, y su impulsor como arma de combate pol铆tico fue Christopher Rufo, un activista conservador que comprendi贸 que la opacidad del significado de la TCR permit铆a convertirla en una met谩fora b茅lica con la que combatir el contenido de los seminarios para empleados del gobierno y de algunas compa帽铆as privadas que tienen como fin concienciarlos acerca de los prejuicios raciales y del racismo enquistado en ideas y pr谩cticas laborales. En una entrevista en septiembre del 2020 en Fox, la cadena televisiva de noticias de mayor audiencia en el pa铆s, propiedad de Rupert Murdoch, vocera de Trump y de sus ideas, y diseminadora diaria de falsedades contra toda idea progresista, Rufo denunci贸 la 鈥減erversidad鈥 de una teor铆a, la TCR, que se estaba infiltrando en las pr谩cticas del gobierno federal y presentaba 鈥渦na amenaza existencial a los Estados Unidos鈥 de la que no se escapaba la burocracia que, incluso bajo Trump, con los entrenamientos de concienciaci贸n antirracista estaba 鈥渟iendo convertida en un arma contra los valores americanos鈥. A la ma帽ana siguiente Trump, seguidor obsesivo de Fox, convoc贸 a Rufo a la Casa Blanca para pedirle que le ayudara a redactar una orden ejecutiva con la que se cancelar铆an, o se les impondr铆an condiciones estrictas, a los programas de entrenamiento de sensibilizaci贸n racial del gobierno y de las empresas subcontratadas. Desde ese momento, las cr铆ticas a la TCR se han convertido en un arma de guerra cultural en elecciones estatales y locales y en las disputas sobre el curr铆culo en muchas escuelas del pa铆s, y Rufo ha participado en la redacci贸n de leyes, en varios estados, que limitan el modo en que los maestros de ciencias sociales pueden describir los eventos antirracistas del presente.

Para Rufo, la TCR es el 鈥渧illano perfecto鈥. El objetivo de su empleo en la guerra cultural contra ideas progresistas, escribi贸 en Twitter, 鈥渆s lograr que la gente lea una locura en el peri贸dico y piense autom谩ticamente TCR鈥. Los ataques a la TCR, ha declarado, no tratan de 鈥渞efutar sus argumentos鈥, sino de presentarla de una manera tan amplia y vaga que todo esfuerzo para v茅rselas contra las causas y el impacto del racismo sean demonizados y desestimados. Vaciada de sentido por su misma generalidad, y recodificada como arma abstracta de combate cultural, ha observado Rufo, la TCR adquiere connotaciones negativas: 鈥渉ostil, acad茅mica, divisiva, obsesionada con la raza, venenosa, elitista, antiamericana鈥. Y la gran ventaja, se帽ala, es que TCR no es un t茅rmino peyorativo concebido por sus enemigos, sino que es un membrete acu帽ado por sus mismos partidarios. Los cr铆ticos de la TCR no han creado un insulto; han convertido en bumer谩n una idea de sus defensores.

La TCR ser铆a equivalente a unos invasores extraterrestres: se sienten cercados por un enemigo cuya naturaleza no comprenden, pero saben que representa un peligro para su civilizaci贸n

La TCR se origin贸 en la d茅cada de 1970 dentro de una rama de estudios jur铆dicos (Critical Legal Studies), en un intento de explicar por qu茅, a pesar de las leyes de derechos civiles aprobadas en la d茅cada de 1960, persist铆an en el pa铆s la desigualdad y la discriminaci贸n raciales. Dado que las leyes perpet煤an las relaciones de poder, sostiene esa teor铆a, los prejuicios raciales del sistema legal americano afectan injusta y desproporcionadamente a una poblaci贸n negra que tiene unos 铆ndices de encarcelamiento muy superiores al resto de la poblaci贸n. En una derivaci贸n posterior a su desarrollo en los estudios jur铆dicos, la TCR pasa al campo de la pedagog铆a, enfoc谩ndose en poner al descubierto las desigualdades escolares y la relaci贸n entre las razas y la disparidad de sus logros acad茅micos.

Prevalente en el campo de los Black Studies en general es la idea de que el concepto de raza, en contra de lo que suele pensarse, no tiene fundamentos en unos datos biol贸gicos que justificar铆an la diferenciaci贸n entre grupos de seres humanos, sino que la raza es una construcci贸n social: el racismo viene primero (es 鈥渆l padre de la raza鈥 en palabras de Ta-Nehisi Coates) y a partir de ese prejuicio se construye la idea de raza como un modo de clasificar, controlar y explotar a un grupo considerado inferior. Bas谩ndose en esas ideas, la TCR postula que, a pesar de todos los avances, el racismo estar铆a enquistado estructuralmente en el pa铆s. Naturalizado como pr谩ctica diaria, internalizado estructuralmente, el racismo sostendr铆a la discriminaci贸n de un modo casi invisible. Por esa raz贸n, la presunta neutralidad de la ley y de su 鈥渃eguera ante el color鈥, tan aducida en los Estados Unidos como prueba de neutralidad racial, es una presunci贸n falsa que perpet煤a el sufrimiento social de la comunidad negra. Pero como insisten sus partidarios, la TCR no se enfoca en los prejuicios individuales sino en la herencia estructural del racismo, con vistas a darle visibilidad y combatirla. Cuando Ted Cruz, candidato presidencial republicano ridiculizado por Trump en 2016, pero luego gran adulador del presidente, afirm贸 que la TCR acusaba al pa铆s de ser 鈥渋rremediablemente racista鈥 y busca el enfrentamiento entre nosotros鈥 lo cegaba la mala fe y la resistencia, compartida por los blancos que se sienten bajo acoso, a enfrentarse a un legado del racismo que contin煤a en el presente.

No se trata por lo tanto de combatir el racismo individual, sino de desvelar la pervivencia estructural del racismo, su presencia solapada, con el fin de explicar las desventajas heredadas a trav茅s de las generaciones por la poblaci贸n negra: deficiencias en acceso a educaci贸n; discriminaci贸n en empleo, pr茅stamos y vivienda; trabajos sin perspectiva de mejora; servicios m茅dicos deficientes; mortalidad infantil doble que la de la poblaci贸n blanca; mayor pobreza y menor esperanza de vida que los blancos; numerosos barrios cercanos a industrias contaminantes; delincuencia desproporcionada dentro de sus comunidades; violencia discriminatoria por parte de la polic铆a; y tasas alt铆simas de encarcelamiento (un dato estremecedor: hay m谩s j贸venes negros en las c谩rceles que en las universidades). La canci贸n que es considerada como la primera del hiphop, The Message (1988), del grupo Grandmaster Flash and the Furious Five, resume de una manera inmediata, y con humor resignado y combativo al mismo tiempo, muchas de las circunstancias negativas que acosan a una persona negra en un barrio pobre: cristales rotos, orina en las escaleras, ruido, falta de dinero para mudarse a otro sitio, ratas y cucarachas en los cuartos, el coche embargado, una vieja loca comiendo basura, prostitutas, hermanos delincuentes que le roban la tele a la madre, cobradores que lo llaman todo el d铆a, instrucci贸n precaria en la escuela, violencia policial鈥 Un relato de adversidades puntuado por el estribillo 鈥淣o me provoques / porque estoy al borde del abismo / estoy tratando de no volverme loco / a veces es como una jungla y me pregunto / c贸mo no me vengo abajo鈥 (鈥淐ause I鈥檓 close to the edge / I鈥檓 tryin鈥 not to lose my head / It鈥檚 like a jungle sometimes it makes me wonder / How I keep from going under鈥), que culmina con la llegada de la polic铆a que detiene, sin explicaciones, a los miembros del grupo mientras hablan en una acera, y se los lleva en un coche patrulla.

La canci贸n, incluida en la secci贸n de cultura del Museo de Historia y Cultura Afroamericanas de Washington no solo describe las calamidades que afligen a los barrios negros urbanos; al centrarse en los problemas y penurias de los habitantes de un barrio negro pobre, apunta tambi茅n a una carencia end茅mica en muchos de los estudios de raza americanos: la invisibilidad en sus an谩lisis de las diferencias de clase, una invisibilidad que es prevalente en el discurso p煤blico americano, en el que no se suele hablar de 鈥渃lase trabajadora鈥 (vocabulario que se suele reservar para perfiles biogr谩ficos, generalmente de personas que han ascendido de clase social en su vida), sino de clase media baja (y los situados m谩s abajo son pobres que no tienen los medios para acceder a la vasta 鈥渃lase media鈥 del pa铆s). Cierta raz贸n, pero mucha mala fe e ignorancia, ten铆a William Barr, el 煤ltimo fiscal general del pa铆s bajo Trump, cuando denunci贸 que 鈥渓a teor铆a cr铆tica de la raza es esencialmente la filosof铆a materialista del marxismo, que sustituye el antagonismo de clase por un antagonismo racial鈥. Barr maneja los datos correctos, pero los entiende y usa mal; pero al menos introduce en el debate el concepto de clase social, casi siempre ausente cuando se habla, escribe o discute sobre cuestiones raciales en el pa铆s.

El Proyecto 1619 comparte muchos presupuestos con la TCR. Nombrado por el a帽o en el que los primeros esclavos negros fueron tra铆dos a lo que luego ser铆a territorio de los Estados Unidos, un a帽o antes del mitificado 1620 en el imaginario p煤blico americano como el de la fundaci贸n del pa铆s con la llegada de los primeros peregrinos, el Proyecto se asienta en la premisa fundamental, compartida por muchos intelectuales y activistas negros, de que la esclavitud antecede a la creaci贸n del pa铆s, fue la fuente fundamental de su riqueza en el siglo XIX y en ese proceso dej贸 una herencia racista en individuos e instituciones. La editora del proyecto, Nikole Hannah-Jones se帽ala en la edici贸n en libro en 2021, que las ideas y argumentos del Proyecto no son nuevos, sino que est谩n basados en investigaciones que se remontan a la d茅cada de 1960: lo que provoc贸 la ira de muchos de sus opositores, escribe, fue que 鈥渉ab铆a tirado abajo la pared entre historia acad茅mica y comprensi贸n popular del pasado鈥.

El Proyecto se asienta en la premisa fundamental de que la esclavitud antecede a la creaci贸n del pa铆s

Adem谩s de ser uno de los incentivos para la creaci贸n de la infausta Comisi贸n 1776, el Proyecto, al igual que la TCR, y muchas veces en conjunci贸n con ella, provoc贸 campa帽as para prohibir su inclusi贸n en los curr铆culos escolares. Pero no solo sus opositores de la derecha lo criticaron. Cuatro historiadores muy reputados (uno de ellos marxista, los otros tres liberales) escribieron una carta al editor de la revista, y dos de ellos escribieron largos art铆culos en revistas de amplia circulaci贸n, criticando las numerosas deficiencias y errores del Proyecto en cuanto a la historia del pa铆s y el papel de la esclavitud (como sucedi贸 con la Comisi贸n 1776, en la versi贸n original del Proyecto 1619 publicado en la revista del New York Times, no colabor贸 ning煤n historiador profesional) y denunciaron que esas ideas, expuestas sobre todo en la introducci贸n de la editora, Nikole Hannah-Jones, eran una s铆ntesis guiada por una intencionalidad interesada. Otros historiadores muy conocidos declararon que se negaron a firmar la carta de sus cuatro colegas, por no parecerles un gesto oportuno en un momento pol铆tico, con Trump de presidente, dominado por las protestas populares contra la violencia policial y exigiendo la retirada de monumentos a racistas sure帽os. Los errores e inexactitudes del Proyecto ser铆an menos importantes que su intervenci贸n en la guerra cultural por controlar la memoria nacional: 鈥淟os americanos blancos desean liberarse de un pasado que no quieren recordar, mientras que los americanos negros permanecen ligados a un pasado que no pueden olvidar鈥, sintetiz贸 con acierto la editora del proyecto. Pero uno de los firmantes de la carta de protesta, el historiador marxista James Oakes, no parece pensar que la intervenci贸n pol铆tica del proyecto deba salvarlo de sus cr铆ticas, y en una entrevista y un art铆culo demoledor pasa revista a sus errores y exageraciones, aduce que el proyecto est谩 ligado a una reclamaci贸n de reparaciones, y denuncia que es expresi贸n de las ideas de un nacionalismo negro que, como todo nacionalismo, pone 茅nfasis en continuidades y genealog铆as ininterrumpidas (en este caso la esclavitud y sus legados), contempla la historia del pa铆s exclusivamente desde el punto de vista de la raza (y del racismo como el pecado original americano) y borra las diferencias de clase dentro de una supuesta comunidad nacional negra unificada por compartir un pasado de opresi贸n.

Esa negligencia de la clase social, y de las diferencias, prioridades y privilegios que establece dentro de la comunidad negra est谩 en sinton铆a con los tiempos identitarios actuales, en los que se unifica bajo 鈥渞aza鈥 a una comunidad en la que hay grandes disparidades sociales y econ贸micas. Sin embargo, ese olvido no estuvo siempre presente en las formulaciones de la TCR, en la que ha habido dos l铆neas dispares de an谩lisis: la primera, m谩s extendida y de m谩s larga pervivencia, se centra en la raza y la ve como el factor dominante explicativo de los problemas de la comunidad negra. La segunda, com煤n en la 茅poca temprana de la teor铆a, pero secundaria hoy en d铆a, usa una perspectiva materialista y de clase para explicar los problemas del racismo estructural. Sin duda alguna, en el discurso p煤blico del presente la raza goza de hegemon铆a explicativa. Un caso, de los muchos que se podr铆an aducir, es el de Ta-Nehisi Coates, un intelectual negro muy conocido (y gran partidario de Obama), cuyos libros han sido grandes 茅xitos de cr铆tica y de ventas en los Estados Unidos en a帽os recientes. En Between the World and Me (Entre el mundo y yo, 2015), galardonado con el inusual doblete del Premio Nacional de Ensayo y el Premio Pulitzer, instruye a su hijo adolescente acerca de la violencia racista con la que se tendr谩 que enfrentar toda su vida, no por pertenecer a una 鈥榬aza鈥 negra biol贸gicamente inexistente, sino a un grupo vinculado por su padecimiento colectivo bajo el peso de la historia del pa铆s, fundado en la esclavitud, cuyas consecuencias contin煤an en el presente (Coates aboga por reparaciones por la esclavitud, un tema complicado, y disputado, pero esa es otra historia). Cornel West, intelectual y activista negro muy famoso de una generaci贸n anterior a la de Coates, resume con lucidez sarc谩stica el punto flaco de las exposiciones de Coates y buena parte de los que escriben sobre raza: 鈥淓n el mundo de Ta-Nehisi Coates, los grupos raciales son homog茅neos鈥 Las clases no existen y tampoco los imperios鈥. Y, para rematar, lo acusa de neoliberal, como mostrar铆a su veneraci贸n por Obama, 鈥渆l primer l铆der negro del Imperio Americano鈥, a juicio de Cornel West.

Un gran acierto de Coates, y tal vez el aspecto m谩s valioso y revelador de su libro, es su insistencia en el terror que la historia americana sigue imponiendo a los miembros de la comunidad negra, en una genealog铆a que enlaza la esclavitud y la era de Jim Crow con la violencia policial del presente, ejercida, para Coates, con el asentimiento del votante americano. Una violencia internalizada en el cuerpo negro como miedo f铆sico permanente, materializaci贸n corporal del racismo estructural heredado de la historia, e ilustrado por el temor constante a ser objeto de violencia por parte de la polic铆a, temor perenne, sentido aunque la polic铆a no est茅 presente, que forma parte de la identidad negra. Miedo a perder la integridad de su cuerpo, repite Coates a su hijo, por la amenaza del dolor, porque en cualquier momento le podr铆a suceder lo mismo que a un amigo que fue asesinado por la polic铆a en una carretera, episodio que le sirvi贸 de punto de partida para ese libro: el l谩tigo de ayer es la bala o la pistola el茅ctrica de hoy.

Esa es la violencia que el hiphop documenta con honestidad desnuda en sus efectos corporales y en la respuesta visceral del que la sufre: como rabia, rencor, insulto, iron铆a. Toma expresi贸n en grabaciones m铆ticas como Fuck tha Police (1988) del grupo N. W. A., una canci贸n que no ha perdido vigencia y que Coates y sus amigos escucharon en su juventud una y otra vez: como un ritual de resistencia, como un acto de creaci贸n de una comunidad afectiva unida por la rabia que encuentra expresi贸n en la violencia simb贸lica de una canci贸n repleta de amenazas contra la polic铆a (el FBI le escribi贸 una carta de queja al editor del disco): 鈥淎 un joven negro le fue mal / porque soy de color marr贸n / y no del otro y por eso la polic铆a cree /que tiene la autoridad para matar a una minor铆a / Mierda jodida, porque yo no soy quien / para que me d茅 de palos y me meta en la c谩rcel / un chulo hijo de puta con una chapa y un rev贸lver鈥 (鈥淎 Young nigga got it bad 鈥檆ause I鈥檓 brown / And not the other color so police think / They have the authority to kill a minority / Fuck that shit, 鈥檆ause I ain鈥檛 the one / For a punk motherfucker with a badge and a gun / To be beatin鈥 on, and thrown in jail鈥).

鈥淔uck tha police, fuck-, fuck- / fuck tha police, fuck-, fuck-鈥 repite, como un conjuro ritual, el estribillo.

鈥斺斺斺

脕ngel Loureiro es licenciado en Filosof铆a por la Universidad de Barcelona. Ha sido docente en materias de literatura, cine y fotograf铆a en varias universidades estadounidenses, entre ellas Princeton, instituci贸n en la que dirigi贸 el Departamento de Espa帽ol y Portugu茅s.

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Fuente: Asociaciongerminal.org