March 24, 2022
De parte de La Haine
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Personas del exilio sirio comunican sobre c贸mo su experiencia puede ayudar la resistencia a la invasi贸n

En marzo de 2011 estallaron protestas en Siria contra el dictador Bachar el Asad. Asad dirigi贸 toda la capacidad de las fuerzas armadas en contra del movimiento revolucionario que naci贸 de las protestas; sin embargo despu茅s de un tiempo, pareci贸 posible que este movimiento pudiera derrocar a su gobierno. Luego intervino Vladimir Putin, lo que permiti贸 a Asad permanecer en el poder a cambio de un tremendo costo en vidas humanas y asegur贸 un punto de apoyo para el poder ruso en la regi贸n. En el siguiente texto, un colectivo de exiliados sirios y sus camaradas analizan c贸mo su experiencia en la revoluci贸n siria puede informar a quienes quieran apoyar la resistencia a la invasi贸n en Ucrania y la lucha del movimiento anti-guerra en Rusia.

Se ha enfocado tanto la atenci贸n sobre Ucrania y Rusia el mes pasado que es f谩cil perder de vista el contexto global de estos eventos. El siguiente texto ofrece una valiosa reflexi贸n sobre el imperialismo, la solidaridad internacional y llaves de comprensi贸n de los matices entre luchas complejas y contradictorias.

Diez lecciones de Siria

Sabemos lo dif铆cil que puede ser posicionarse en un momento como 茅ste. Entre la unanimidad ideol贸gica de los principales medios de comunicaci贸n y las voces que difunden sin escr煤pulos la propaganda del Kremlin, puede resultar complicado decidir a qui茅n escuchar. Entre una OTAN con las manos sucias y un r茅gimen ruso villano, ya no sabemos a qui茅n combatir y a qui茅n apoyar.

Como part铆cipes y simpatizantes de la Revoluci贸n siria, queremos defender una tercera opci贸n, ofreciendo un punto de vista basado en las lecciones de m谩s de diez a帽os de levantamiento y de guerra en Siria.

Dejemos algo claro desde un principio: hoy todav铆a defendemos la rebeli贸n en Siria en cuanto que se trata de un levantamiento popular, democr谩tico y emancipador, y especialmente los comit茅s de coordinaci贸n as铆 como los consejos locales de la revoluci贸n. Aunque muchas personas lo hayan olvidado, mantenemos que ni las atrocidades y la propaganda de Bachar el Asad ni las de los yihadistas pueden silenciar esta voz.

En lo que sigue, no pretendemos comparar lo que est谩 sucediendo en Siria con la situaci贸n ucraniana. Si bien estas dos guerras comenzaron con una revoluci贸n, y si uno de los agresores es el mismo, las situaciones siguen siendo muy diferentes. Bas谩ndonos m谩s bien en lo que aprendimos de la revoluci贸n en Siria y luego de la guerra que sigui贸, esperamos ofrecer unos puntos de partida y ayudar a quienes sinceramente defienden los principios emancipadores a resolver el problema de c贸mo posicionarse.

1. Escucha las voces de qui茅nes est谩n inmediatamente impactados por los eventos.

En lugar de los expertos en geopol铆tica, deber铆amos escuchar las voces de quienes vivieron la revoluci贸n de 2014 y pasaron por la guerra; deber铆amos escuchar a aquellos que han sufrido bajo la f茅rula de Putin en Rusia y en otros lugares durante veinte a帽os. Te invitamos a favorecer las voces de personas y organizaciones que defienden los principios de la democracia directa, el feminismo y el igualitarismo desde 茅se contexto. Comprender su posici贸n en Ucrania as铆 como sus demandas hacia los que est谩n fuera te ayudar谩 a hacerte una opini贸n personal informada.

De haber adoptado este enfoque respecto a Siria habr铆a promovido, y tal vez apoyado, los impresionantes y prometedores experimentos de autogesti贸n que florecieron en todo el pa铆s. Asimismo, escuchando las voces venidas de Ucrania recordamos que todas estas tensiones comenzaron con el levantamiento del Maid谩n. Por imperfecto o 鈥渋mpuro鈥 que sea, no cometamos el error de reducir el levantamiento popular ucraniano a un conflicto de intereses entre grandes potencias, como algunos lo hicieron intencionadamente para oscurecer la revoluci贸n siria.

2: Ojo con la geopol铆tica de sobremesa.

Sin duda es conveniente comprender los intereses econ贸micos, diplom谩ticos y militares de las grandes potencias; sin embargo, contentarse con un marco geopol铆tico abstracto de la situaci贸n puede dejarnos con una comprensi贸n abstracta y desconectada del terreno. Este m茅todo de entendimiento tiende a ocultar a los protagonistas ordinarios del conflicto, aquellos que se nos parecen, aquellos con los que podemos identificarnos. Sobre todo, no lo olvidemos: lo que suceder谩 es que la gente sufrir谩 a causa de decisiones tomadas por gobernantes que ven el mundo como si fuera un tablero de ajedrez, como una reserva de recursos destinados a ser saqueados. 脡sta es la forma como los opresores ven el mundo. Los pueblos nunca deber铆an adoptarla, deber铆an empe帽arse en construir puentes entre ellos, en encontrar intereses comunes.

Esto no significa que deber铆amos desconsiderar la estrategia, pero s铆 significa elaborar estrategias bajo nuestros propios conceptos, a una escala en la que podamos tomar medidas nosotros mismos -no se trata de debatir sobre si mover las divisiones de tanques o reducir las importaciones de gas. Consulta nuestras propuestas concretas al final del art铆culo para m谩s informaci贸n.

3: No aceptes distinciones entre 鈥渂uenas鈥 y 鈥渕alas鈥 personas exiliadas.

Quedemos claros : aunque lejos de ser id贸nea, la recepci贸n de refugiados sirios en Europa fue a menudo m谩s acogedora que la recepci贸n ofrecida a refugiados del 脕frica subsahariana, por ejemplo. Las im谩genes de refugiados negros rechazados en la frontera entre Ucrania y Polonia as铆 como los comentarios en los medios corporativos presentando favorablemente la llegada de refugiados ucranianos de 鈥渁lta calidad鈥 en comparaci贸n con los b谩rbaros sirios son la prueba de un racismo europeo cada vez m谩s desinhibido. Defendemos una acogida incondicional para los ucranianos.

4: No conf铆es en los medios corporativos.

Si, como en el caso de Siria, pretenden abrazar motivaciones humanistas y progresistas, la mayor铆a de estos medios tienden a limitarse a un retrato victimista y despolitizado de los ucranianos tanto del terreno como del exilio. Tan s贸lo se les da la oportunidad de hablar de casos individuales, de personas huyendo, del miedo a las bombas, etc. Aquello impide que los espectadores perciban a los ucranianos como actores pol铆ticos de pleno derecho capaces de expresar opiniones o an谩lisis pol铆ticos sobre la situaci贸n de su propio pa铆s. De lo mismo, estos medios tienden a promover una posici贸n caricaturalmente pro-occidental sin matices, sin profundidad hist贸rica ni indagaci贸n a prop贸sito de los intereses impulsores de los gobiernos occidentales, los cuales se presentan como defensores de la bondad, de la libertad y de una democracia liberal idealizada.

5. No presentes a los pa铆ses occidentales como el eje del bien.

Aunque no est茅n invadiendo Ucrania directamente, no seamos ingenuos a prop贸sito de la OTAN ni de los pa铆ses occidentales. Debemos negarnos a presentarlos como los defensores del 鈥渕undo libre鈥. Recordemos, Occidente ha construido su poder sobre el colonialismo, el imperialismo, la opresi贸n y el saqueo de la riqueza de cientos de pueblos en todo el mundo, y contin煤an todos estos procesos en la actualidad.

Considerando el siglo XXI solamente, no olvidemos los desastres provocados por las invasiones de Irak y Afganist谩n. M谩s recientemente, durante las revoluciones 谩rabes de 2011, en lugar de apoyar las corrientes democr谩ticas y progresistas, Occidente se preocup贸 principalmente por mantener su dominaci贸n e intereses econ贸micos. Paralelamente, contin煤a vendiendo armas y manteniendo relaciones privilegiadas con las dictaduras 谩rabes y las monarqu铆as del Golfo. Con su intervenci贸n en Libia, Francia a帽adi贸 la vergonzosa mentira de una guerra motivada por razones econ贸micas disfrazada en voluntad de apoyar la lucha por la democracia.

Adem谩s de esta responsabilidad internacional, la situaci贸n interna de estos pa铆ses contin煤a deterior谩ndose a medida que se intensifican el autoritarismo, la vigilancia, la desigualdad y, sobre todo, el racismo.

Si hoy creemos que el r茅gimen de Putin representa una amenaza mayor para la autodeterminaci贸n de los pueblos, no es porque los pa铆ses occidentales se hayan vuelto de repente 鈥渁mables鈥, sino porque las potencias occidentales ya no tienen tantos recursos para mantener su dominaci贸n y hegemon铆a. Pero seguimos prudentes acerca de esta hip贸tesis, porque si Putin es derrotado por los pa铆ses occidentales, aquello contribuir谩 a darles m谩s poder.

Por lo tanto, aconsejamos a los ucranianos que no cuenten con la 鈥渃omunidad internacional鈥 ni con las Naciones Unidas las cuales, como en el caso de Siria, se muestran llamativamente hip贸critas e incitan a la gente a creer en quimeras.

6: 隆Lucha contra todos los imperialismos!

鈥淐ampismo鈥 es la palabra que usamos para describir una doctrina de otra 茅poca. Durante la Guerra Fr铆a, los partidarios de este dogma sosten铆an que lo m谩s importante era apoyar a toda costa a la URSS contra los Estados capitalistas e imperialistas. Esta doctrina perdura hoy en la parte de la izquierda radical que apoya a la Rusia de Putin en la invasi贸n de Ucrania o que relativiza la guerra en curso. Como lo hizo respecto a Siria, esta izquierda se vale del argumento de que el r茅gimen ruso o sirio encarna la lucha contra el imperialismo occidental y atlantista [es decir, pro-OTAN]. Desafortunadamente, este antiimperialismo maniqueo, que es puramente abstracto, se niega a ver el imperialismo existente en los actores no occidentales.

Sin embargo, es necesario reconocer lo que han estado haciendo los reg铆menes ruso, chino e incluso iran铆 durante a帽os. Han estado extendiendo su dominaci贸n pol铆tica y econ贸mica en ciertas regiones despojando a las poblaciones locales de su autodeterminaci贸n. Los campistas podr谩n emplear la palabra que mejor les suene para describir estos hechos, por si la de 鈥渋mperialismo鈥 les parece inadecuado, pero nunca admitiremos excusa alguna que justifique el uso de la violencia y de la dominaci贸n en contra de las poblaciones en nombre de la precisi贸n pseudo-te贸rica.

Peor a煤n, esta posici贸n anima a dicha 鈥渋zquierda鈥 a difundir la propaganda de los reg铆menes susodichos hasta el punto de negar atrocidades bien documentadas. Se habla de 鈥済olpe de Estado鈥 al describir el levantamiento del Maid谩n o se niegan los cr铆menes de guerra perpetrados por el ej茅rcito ruso en Siria. Esta izquierda ha ido tan lejos que incluso niega el uso de gas sar铆n por parte del r茅gimen de Asad, impulsada para difundir estas mentiras por la desconfianza (muchas veces comprensible) hacia los principales medios de comunicaci贸n.

Esta actitud es despreciable e irresponsable, pues consideramos que el aumento del conspiracionismo nunca puede promover una posici贸n emancipadora sino m谩s bien la extrema derecha y el racismo. En el caso de la guerra de Ucrania, estos antiimperialistas imb茅ciles, dentro de los cuales algunos se proclaman antifascistas a pesar de todo, son los aliados circunstanciales de gran parte de la extrema derecha.

En el caso de Siria, entusiasmada por fantas铆as supremacistas y sue帽os de cruzada contra el Islam, la extrema derecha ya defendi贸 a Putin y al r茅gimen sirio por sus supuestas acciones contra el yihadismo, sin entender nunca la responsabilidad que ten铆a el r茅gimen de Asad en el ascenso de los yihadistas en Siria.

7: No atribuyas igual responsabilidad a Ucrania y a Rusia.

En Ucrania, todos conocen la identidad del agresor. Si la ofensiva de Putin es en cierto modo una respuesta a las presiones de la OTAN, es sobre todo la continuaci贸n de una ofensiva imperial y contrarrevolucionaria. Despu茅s de invadir Crimea, despu茅s de haber ayudado a hundir los levantamientos en Siria (2015-2022), Bielorrusia (2020), y Kazajst谩n (2022), Vladimir Putin no puede ahora tolerar este viento de protesta 鈥攊lustrado por el derrocamiento del presidente prorruso cuando el levantamiento del Maid谩n鈥 dentro de los pa铆ses bajo su influencia. Quiere aplastar cualquier deseo emancipador que pueda debilitar su poder.

Tampoco en Siria queda la duda de qui茅n es el responsable directo de la guerra. El r茅gimen sirio de Bachar el Asad, al ordenar a la polic铆a que dispare, encarcele y torture a los manifestantes desde los primeros d铆as de la protesta, decidi贸 unilateralmente emprender una guerra contra la poblaci贸n. Desear铆amos que aquellos que defienden la libertad y la igualdad fueran un谩nimes y se pronunciaran contra todo dictador que hace la guerra al pueblo. Hubiera sido de nuestro agrado que as铆 sucediera en el caso de Siria.

Si entendemos y nos sumamos al llamado a terminar con la guerra, insistimos en que debamos hacerlo sin evocar ambig眉edad alguna en cuanto a la identidad del agresor. Ni en Ucrania ni en Siria ni en ning煤n otro lugar del mundo se puede culpar a la gente com煤n por tomar las armas con el fin de defender su propia vida y la de sus familias.

En t茅rminos m谩s generales, aconsejamos a las personas que no saben lo que es vivir bajo una dictadura (incluso si los pa铆ses occidentales se est谩n volviendo m谩s abiertamente autoritarios), o lo que significa ser bombardeado, que se abstengan de decirles a los ucranianos, como ha pasado ya que algunos les digan a los sirios u hongkoneses: es in煤til pedir ayuda a Occidente o desear la democracia liberal o representativa como sistema pol铆tico m铆nimo. Muchas de aquellas gentes ya tienen claras las imperfecciones de estos sistemas pol铆ticos, pero su prioridad no es mantener una posici贸n pol铆tica irreprochable, sino sobrevivir a los bombardeos del d铆a siguiente, o no parar en un pa铆s en el que una palabra descuidada pueda llevarte a veinte a帽os en la c谩rcel. Empecinarse en este tipo de discurso purista demuestra un empe帽o en imponer el an谩lisis te贸rico de uno a un contexto que no es el adecuado. Esta actitud revela una aut茅ntica desconexi贸n del terreno y un tipo de privilegio muy occidental.

En cambio, escuchemos las palabras de los camaradas ucranianos que dijeron, haci茅ndose eco de Mija铆l Bakunin, 鈥淐reemos firmemente que la rep煤blica m谩s imperfecta es mil veces mejor que la monarqu铆a m谩s ilustrada鈥.

8: Comprende que la sociedad ucraniana, como la siria o la francesa, est谩 atravesada por diferentes corrientes.

Estamos familiarizados con el procedimiento usado por un dirigente que consiste en designar una amenaza grave para asustar a los partidarios potenciales. Esto incluye la ret贸rica sobre el 鈥渢errorismo islamista鈥 que utiliz贸 Bachar el Asad desde los primeros d铆as de la revoluci贸n en Siria; de la misma manera, hoy, est谩 el 鈥渘azismo鈥 y el 鈥渦ltranacionalismo鈥 que Putin y sus aliados han esgrimido para justificar su invasi贸n a Ucrania.

Si, por un lado, reconocemos que esta propaganda es deliberadamente exagerada y que no debemos aceptarla tal cual, por otro lado, nuestra experiencia en Siria nos anima a no subestimar las corrientes reaccionarias dentro de los movimientos populares.

En Ucrania, los nacionalistas locales, incluidos los fascistas, desempe帽aron un papel importante en las protestas del Maid谩n y en la guerra posterior contra Rusia. Es m谩s, al igual que el Batall贸n Azov, se beneficiaron de esta experiencia hasta el punto de convertirse en componente oficial del ej茅rcito regular de Ucrania. Sin embargo, esto no significa que la mayor铆a de la sociedad ucraniana sea ultranacionalista o fascista. La extrema derecha solo obtuvo el 4% de los votos en las 煤ltimas elecciones; el presidente ucraniano, jud铆o y rusohablante, fue elegido por un 73%.

En la revuelta en Siria, los yihadistas eran actores marginales en un principio, pero fueron adquiriendo una importancia creciente, en parte gracias al apoyo externo, lo que les permiti贸 imponerse militarmente en detrimento del movimiento civil y de los actores m谩s progresistas. En cualquier parte, la extrema derecha constituye una amenaza para las democracias y las revoluciones sociales; 茅sto es lo que se da sin duda hoy en Francia. En este pa铆s, esta misma extrema derecha intent贸 imponerse cuando los chalecos amarillos. Si fue derrotada entonces, fue gracias a la presencia de posturas igualitarias y a la determinaci贸n de activistas antiautoritarios y antifascistas, no gracias a las cr铆ticas de seudo-expertos.

Ten por seguro que defender la resistencia popular (tanto en Ucrania como en Rusia) frente a la invasi贸n rusa tampoco significa ser ingenuo respecto al r茅gimen pol铆tico surgido del Maid谩n. Es falso afirmar que la ca铆da de Yanuk贸vich desemboc贸 en una expansi贸n real de la democracia directa o en el desarrollo de la sociedad igualitaria que nosotros deseamos para Siria, Rusia, Francia y el mundo entero. Usando una expresi贸n que nos es familiar, activistas ucranianos suelen llamar al post-Maid谩n la 鈥渞evoluci贸n robada鈥. Adem谩s de otorgar un lugar importante a los ultranacionalistas, observamos que el r茅gimen ucraniano fue restablecido por oligarcas y otras gentes m谩s bien interesadas por defender sus propios intereses econ贸micos y pol铆ticos y por el desarrollo de un modelo de desigualdad capitalista y neoliberal. De lo mismo, aunque nuestro conocimiento sobre este tema siga siendo limitado, nos cuesta creer que el r茅gimen ucraniano no tenga ninguna responsabilidad en el agravamiento de las tensiones con las regiones separatistas de Donb谩s.

En Siria, los revolucionarios involucrados en el terreno tienen todo el derecho de criticar ferozmente las decisiones de la oposici贸n pol铆tica hoy en d铆a establecida en Estambul. Todav铆a lamentamos su decisi贸n de no tener en cuenta las demandas leg铆timas de minor铆as como la kurda.

Un r茅gimen neoliberal y componentes fascistas son elementos que se encuentran en todas las democracias occidentales. Aunque no se deba subestimar a estos enemigos de la emancipaci贸n, no es raz贸n suficiente para no defender la resistencia popular frente a la invasi贸n. Al contrario, como nos hubiera ayudado que algunos lo hicieran durante la revoluci贸n siria, te apelamos a apoyar las corrientes autogestionadas m谩s progresistas dentro de la resistencia.

9. Apoya la resistencia popular en Ucrania y en Rusia.

Como lo han demostrado las revoluciones 谩rabes, los chalecos amarillos y el Maid谩n, los levantamientos del siglo XXI no ser谩n ideol贸gicamente 鈥減uros鈥. Si bien entendemos que es m谩s c贸modo y estimulante identificarse con actores poderosos (y victoriosos), no debemos traicionar nuestros principios fundamentales. Invitamos a la izquierda radical a que se quite los viejos anteojos conceptuales para confrontar sus posiciones te贸ricas con la realidad. Estas posiciones deben ajustarse de acuerdo a la realidad, no al rev茅s.

Por estas razones, en el caso ucraniano, llamamos a la gente a que favorezca el apoyo a las iniciativas procediendo de la base: las iniciativas de autodefensa y autogesti贸n que actualmente est谩n floreciendo. A menudo, suele pasar que descubrimos personas organiz谩ndose de tal manera que defienden concepciones radicales de democracia y justicia social aunque no se definan a s铆-mismas como 鈥渋zquierdistas鈥 o 鈥減rogresistas鈥.

Tambi茅n, como lo han dicho muchos activistas rusos, creemos que un levantamiento popular en Rusia podr铆a ayudar a terminar con la guerra como ya pas贸 en 1905 y 1917. Al considerar la magnitud de la represi贸n en Rusia desde que comenz贸 la guerra 鈥攎谩s de diez mil manifestantes encarcelados, censura de los medios, bloqueo de las redes sociales y quiz谩 pronto de todo el Internet鈥 se abre camino la esperanza de que una revoluci贸n pudiera conducir a la ca铆da del r茅gimen. Esto finalmente acabar铆a, de una vez por todas, con los cr铆menes de Putin en Rusia, Ucrania, Siria y otros lugares.

Tambi茅n se da el caso en Siria donde, tras la internacionalizaci贸n del conflicto, en vez de irritarnos de los pueblos iran铆, ruso o liban茅s, considerar el levantamiento posible de estos pueblos podr铆a al contrario darnos de nuevo la esperanza en la posibilidad de que Bachar el Asad caiga.

Del mismo modo, queremos ver levantamientos radicales y desarrollos radicales de democracia, justicia e igualdad en los Estados Unidos, Francia y en cualquier otro pa铆s d贸nde el poder pol铆tico est谩 basado en la opresi贸n de otros pueblos o de una parte de su propia poblaci贸n.

10. Construye un nuevo internacionalismo desde abajo.

Si bien nos oponemos radicalmente a todos los imperialismos y todas las formas modernas de fascismo, creemos que no podemos 煤nicamente limitarnos a las posturas antiimperialistas o antifascistas. Por mucho que sirvan para explicar varios contextos, tambi茅n encierran el riesgo de limitar la lucha revolucionaria a una visi贸n negativa, reduci茅ndola a la reacci贸n, a la resistencia permanente sin camino a seguir.

Creemos que sigue siendo fundamental hacer una propuesta positiva y constructiva como pudo serlo el internacionalismo. Esto significa relacionar levantamientos y luchas por la igualdad en todo el mundo.

Existe una tercera opci贸n adem谩s de la OTAN y de Putin: el internacionalismo desde abajo. Hoy, un internacionalismo revolucionario debe llamar a la gente del mundo entero a defender la resistencia popular en Ucrania, de la misma manera que debe llamarla a apoyar a los consejos locales sirios, los comit茅s de resistencia en Sud谩n, las asambleas territoriales en Chile, las rotondas de los chalecos amarillos, y la intifada palestina.

Desde luego, vivimos a la sombra de un internacionalismo obrero 鈥攁poyado por Estados, partidos, sindicatos y grandes organizaciones鈥 que supo pesar durante los conflictos internacionales en la Espa帽a de 1936 y, posteriormente, en Vietnam y Palestina a lo largo de los a帽os 60 y 70.

Hoy d铆a, en todas partes del mundo, desde Siria hasta Francia, desde Ucrania hasta los Estados Unidos, carecemos de fuerzas emancipadoras a gran escala dotadas de bases materiales sustanciales. Mientras esperamos el surgimiento, como en Chile parece estar ocurriendo, de nuevas organizaciones revolucionarias basadas en iniciativas locales auto-gestionadas, defendemos un internacionalismo que apoye los levantamientos populares y acoja a todos los exiliados. Animados por este af谩n, estamos igualmente preparando el terreno para un retorno real al internacionalismo que, as铆 lo esperamos, constituir谩 un d铆a pr贸ximo y de nuevo un camino alternativo distinto a los modelos de las democracias capitalistas occidentales as铆 como al autoritarismo capitalista, ya sea ruso o chino.

Esta idea que mov铆a nuestro quehacer en Siria hubiera ciertamente ayudado a la revoluci贸n para mantener un color democr谩tico e igualitario. Y porqu茅 no, tal vez hubiera podido contribuir a lograr la victoria. As铆 pues, no s贸lo somos internacionalistas por principio 茅tico sino tambi茅n por consecuencia de la estrategia revolucionaria. Defendemos, por tanto, la necesidad de crear v铆nculos y alianzas entre fuerzas autogestionadas que trabajen para la emancipaci贸n de todos y todas sin distinci贸n.

脡sto es lo que llamamos internacionalismo desde abajo, el internacionalismo de los pueblos.

Posiciones que proponemos acerca de la invasi贸n rusa de Ucrania

– Expresar total apoyo a la resistencia popular ucraniana contra la invasi贸n rusa.
– Priorizar el apoyo a los grupos autogestionados que defienden posiciones emancipadoras en Ucrania a trav茅s de donaciones, ayuda humanitaria y difusi贸n de sus demandas.
– Apoyar a las fuerzas progresistas contra la guerra y el r茅gimen en Rusia, dar a conocer sus posiciones.
– Alojar a las personas exiliadas originarias de Ucrania y organizar eventos e infraestructuras que permitan a sus voces ser escuchadas.
– Combatir todo discurso pro-Putin, especialmente de izquierda. La guerra de Ucrania ofrece una oportunidad crucial para acabar definitivamente con el campismo y la masculinidad t贸xica.
– Combatir el discurso ideol贸gico pro-OTAN.
– Rechazar el apoyo a aquellos que en Ucrania y en otros lugares defienden pol铆ticas ultranacionalistas, xen贸fobas y racistas.
– Cr铆tica permanente y desconfianza hacia las acciones de la OTAN en Ucrania y en otros lugares.
– Mantener la presi贸n sobre los gobiernos a trav茅s de manifestaciones, acciones directas, pancartas, foros, peticiones y otros medios con el fin de que se cumplan las demandas de los actores autogestionados en el terreno.

Desgraciadamente, esto no es mucho, pero es todo lo que podemos ofrecer mientras no haya una fuerza aut贸noma aqu铆 o en otra parte que luche por la igualdad y la emancipaci贸n y que est茅 en capacidad de brindar apoyo econ贸mico, pol铆tico o militar.

Esperamos sinceramente que, esta vez, estas posiciones triunfen. Si esto pasara, estar铆amos profundamente felices, pero nunca olvidaremos que no fue para nada el caso en Siria, y que no lo fuera le cost贸 muy caro.

Crimethinc




Fuente: Lahaine.org