February 27, 2022
De parte de Lobo Suelto
2,330 puntos de vista

Aniquilar

Anantir, el 煤ltimo libro de Houellebecq, es un volumen de setecientas p谩ginas, pero la mitad ser铆a suficiente. No es el mejor de sus libros, pero s铆 la representaci贸n m谩s desesperada, resignada y col茅rica a la vez, del declive de la raza dominante.

Francia profunda. Una familia se re煤ne en torno al padre de ochenta a帽os que sufri贸 un derrame cerebral. Coma interminable del anciano patriarca que trabajaba para los servicios secretos. El hijo, Paul, que tambi茅n trabaja para los servicios secretos y tambi茅n para el Ministerio de Finanzas, descubre que tiene un c谩ncer terminal. El otro hijo, Aurelien, hermano de Paul, se suicida, incapaz de afrontar una vida en la que siempre se ha sentido derrotado.

Queda la hija, Cecile, una cat贸lica fundamentalista esposa de un notario fascista que ha perdido su trabajo, pero encuentra otro en los c铆rculos de la derecha lepenista.

La enfermedad terminal es el tema de esta novela mediocre: la agon铆a de la civilizaci贸n occidental. No es un bello espect谩culo, porque la mente blanca no se resigna a lo ineluctable. La reacci贸n de los viejos blancos moribundos es tr谩gica.

El escenario en el que se desarrolla esta agon铆a es la Francia actual, culturalmente devastada por cuarenta a帽os de agresi贸n liberal, un pa铆s fantasmal en el que la lucha pol铆tica se desarrolla en el cuadrado mef铆stico del nacionalismo agresivo, el racismo blanco, el rencor isl谩mico y el fundamentalismo econ贸mico.

Pero el escenario es tambi茅n el mundo posglobal, amenazado por el delirio senil de la cultura dominante pero en decadencia: blanca, cristiana, imperialista.

Agona guerra suicidio

En la frontera oriental de Europa: dos viejos blancos juegan un juego en el que ninguno puede retirarse.

El viejo blanco americano ha vuelto de la derrota m谩s humillante y tr谩gica. Peor que Saig贸n, Kabul permanece en la imaginaci贸n global como un signo del caos mental de la raza gobernante.

El viejo ruso blanco sabe que su poder se basa en una promesa nacionalista: se trata de vengar el honor violado de la Santa Madre Rusia.

El que se retira lo pierde todo.

Que Putin es nazi se sabe desde que termin贸 la guerra en Chechenia con el exterminio. Pero fue un nazi muy bien recibido por el presidente estadounidense, quien, mir谩ndolo a los ojos, dijo que entend铆a que era sincero. Tambi茅n muy bien recibido por los bancos brit谩nicos que est谩n llenos de rublos robados por los amigos de Putin tras el desmantelamiento de las estructuras p煤blicas heredadas de la Uni贸n Sovi茅tica. El jerarca ruso y el angloamericano fueron amigos muy queridos cuando se trataba de destruir la civilizaci贸n social, el legado del movimiento obrero y comunista.

Pero la amistad entre los asesinos no dura. De hecho, 驴de qu茅 habr铆a servido la OTAN si realmente se hubiera establecido la paz? 驴Y c贸mo terminar铆an las inmensas ganancias de las empresas productoras de armas de destrucci贸n masiva?

La ampliaci贸n de la OTAN sirvi贸 para renovar una hostilidad a la que el capitalismo no pod铆a renunciar.

No hay una explicaci贸n racional para la guerra de Ucrania, porque es la culminaci贸n de una crisis psic贸tica de cerebro blanco. 驴Cu谩l es la racionalidad de la expansi贸n de la OTAN que arma a los nazis polacos, b谩lticos y ucranianos contra el nazismo ruso? A cambio, Biden obtiene el resultado m谩s temido por los estrategas estadounidenses: empuj贸 a Rusia y China a un abrazo que Nixon hab铆a logrado romper hace cincuenta a帽os.

Por lo tanto, para orientarnos en la guerra inminente no necesitamos geopol铆tica, sino psicopatolog铆a: quiz谩s necesitamos una geopol铆tica de la psicosis.

De hecho, est谩 en juego el declive pol铆tico, econ贸mico, demogr谩fico y eventualmente ps铆quico de la civilizaci贸n blanca, que no puede aceptar la perspectiva del agotamiento y prefiere la destrucci贸n total, el suicidio, a la lenta extinci贸n de la dominaci贸n blanca.

Occidente-Futuro-Declive

La guerra de Ucrania inaugura una carrera armamentista hist茅rica, una consolidaci贸n de fronteras, un estado de violencia creciente: demostraciones de fuerzas que son en realidad un signo del caos senil en el que ha ca铆do Occidente.

El 23 de febrero de 2022, cuando ya hab铆an entrado las tropas rusas en el Donbass, Trump, expresidente y candidato a la pr贸xima presidencia, considera a Putin un genio pacificador. Sugiere que Estados Unidos deber铆a enviar un ej茅rcito similar a la frontera con M茅xico.

Tratemos de entender lo que significa el obsceno Trump. 驴Qu茅 n煤cleo de verdad contiene su delirio? Lo que est谩 en juego es el concepto mismo de Occidente.

Pero, 驴qui茅n es Occidente?

Si damos una definici贸n geogr谩fica de la palabra 芦Oeste禄, entonces Rusia no forma parte de ella. Pero si pensamos en esa palabra como el n煤cleo antropol贸gico e hist贸rico, entonces Rusia es m谩s occidental que cualquier otro Occidente.

Occidente es la tierra de la decadencia. Pero tambi茅n es la tierra de la obsesi贸n por el futuro. Y las dos cosas son una, ya que para los organismos sujetos a la segunda ley de la termodin谩mica, como lo son los cuerpos individuales y sociales, futuro significa decadencia.

Estamos, pues, unidos en el futurismo y la decadencia, es decir, en el delirio de la omnipotencia y la impotencia desesperada, los occidentales de Occidente y los occidentales de la inmensa patria rusa.

Trump tiene el m茅rito de decirlo claro: nuestros enemigos no son los rusos, sino los pueblos del hemisferio sur, a quienes hemos explotado durante siglos y ahora pretenden compartir con nosotros las riquezas del planeta, y quieren emigrar a nuestras tierras. El enemigo es la China que hemos humillado, el 脕frica que hemos saqueado. No la muy blanca Rusia que forma parte del Gran Occidente.

La l贸gica trumpista se basa en la supremac铆a de la raza blanca de la que Rusia es la avanzada extrema.

La l贸gica de Biden es la defensa del mundo libre que naturalmente ser铆a el suyo, nacido de un genocidio, de la deportaci贸n de millones de esclavos, sist茅micamente racista. Biden rompe el Gran Occidente en favor de un Occidente sin Rusia, destinado a desgarrarse a s铆 mismo y a involucrar a todo el planeta en su suicidio.

Tratemos de definir Occidente como la esfera de una raza dominante obsesionada con el futuro. El tiempo tiende hacia un impulso expansivo: crecimiento econ贸mico, acumulaci贸n, capitalismo. Precisamente esta obsesi贸n por el futuro alimenta la m谩quina de la dominaci贸n: inversi贸n del presente concreto (del placer, de la relajaci贸n muscular) en valor futuro abstracto.

Quiz谩 podr铆amos decir, reformulando un poco los fundamentos del an谩lisis marxista del valor, que el valor de cambio es precisamente esa acumulaci贸n del presente (lo concreto) en formas abstractas (como el dinero) que se pueden intercambiar ma帽ana.

Esta fijaci贸n en el futuro no es en modo alguno una modalidad cognitiva humana natural: la mayor铆a de las culturas humanas se basan en una percepci贸n c铆clica del tiempo, o en la expansi贸n insuperable del presente.

El futurismo es la transici贸n hacia la plena autoconciencia, incluso est茅tica, de las culturas en expansi贸n. Pero los futurismos son diferentes y hasta cierto punto divergentes.

La obsesi贸n por el futuro tiene distintas implicaciones en el 谩mbito teol贸gico-ut贸pico propio de la cultura rusa, y en el 谩mbito t茅cnico-econ贸mico propio de la cultura euroamericana.

El Cosmismo de Fedorov, el Futurismo de Mayakovski, tienen un aliento escatol贸gico del que carece el fanatismo tecnocr谩tico de Marinetti, y sus seguidores americanos como Elon Musk. Quiz谩 por eso le corresponde a Rusia acabar con la historia de Occidente, y ahora lo tenemos.

El nazismo esten todas partes

Pasado el umbral de la pandemia, el nuevo panorama es la guerra que opone el nazismo al nazismo. Gunther Anders hab铆a presagiado en sus escritos de la d茅cada de 1960 (Die Antiquiertheit des Menschen) que la carga nihilista del nazismo no se hab铆a agotado con la derrota de Hitler, y volver铆a al escenario mundial como resultado del poder t茅cnico, que provoca un sentimiento de humillaci贸n de la voluntad humana, reducida a la impotencia.

Ahora vemos que el nazismo resurge como la forma psicopol铆tica del cuerpo demente de la raza blanca que reacciona airadamente a su implacable declive. El caos viral ha creado las condiciones para la formaci贸n de una infraestructura biopol铆tica global, pero tambi茅n ha aterrorizado la percepci贸n de la ingobernabilidad de la proliferaci贸n ca贸tica de la materia que pierde el orden, se desintegra y muere.

La mente Occidental ha removido la muerte porque no es compatible con la obsesi贸n del futuro. Remueve la senescencia porque no es compatible con la expansi贸n. Pero ahora el envejecimiento (demogr谩fico, cultural e incluso econ贸mico) de las culturas dominantes del norte del mundo se presenta como un espectro en el que la cultura blanca ni siquiera puede pensar, y mucho menos aceptar.

As铆 que aqu铆 est谩 el cerebro blanco (tanto el de Biden como el de Putin) entrando en una furiosa crisis de demencia senil. El m谩s salvaje de todos, Donald Trump, cuenta una verdad que nadie quiere escuchar: Putin es nuestro mejor amigo. Ciertamente es un asesino racista, pero nosotros no lo somos menos.

Biden representa la ira impotente que sienten los ancianos cuando se dan cuenta del declive de las fuerzas f铆sicas, la energ铆a ps铆quica y la eficiencia mental. Ahora que el agotamiento est谩 en una etapa avanzada, la extinci贸n es la 煤nica perspectiva tranquilizadora.

驴Podr谩 la humanidad salvarse de la violencia exterminadora del cerebro demente de la civilizaci贸n occidental, rusa, europea y americana, en agon铆a?

Sea como sea que evolucione la invasi贸n de Ucrania, que pase a ser ocupaci贸n estable del territorio (improbable) o acabe con una retirada de las tropas rusas tras haber llevado a cabo la destrucci贸n del aparato militar que los euro-americanos han proporcionado en Kiev (probable), el conflicto no puede resolverse con la derrota de uno u otro de los dos antiguos patriarcas. Ni uno ni otro pueden aceptar retirarse antes de haber ganado. Por tanto, esta invasi贸n parece abrir una fase de guerra tendencialmente mundial (y potencialmente nuclear).

La pregunta que actualmente aparece sin respuesta se relaciona con el mundo no occidental, que durante algunos siglos ha sufrido la arrogancia, la violencia y la explotaci贸n de europeos, rusos y finalmente estadounidenses.

En la guerra suicida que Occidente ha librado contra el otro Occidente, las primeras v铆ctimas son los que han sufrido el delirio de los dos Occidentes, los que no quieren ninguna guerra, sino que deben sufrir los efectos.

La guerra final contra la humanidad ha comenzado.

Lo 煤nico que podemos hacer es ignorarla, abandonarla, transformar colectivamente el miedo en pensamiento y resignarnos a lo inevitable, porque s贸lo as铆 puede suceder lo impredecible, en los contratiempos: la paz, el placer, la vida.




Fuente: Lobosuelto.com