July 22, 2021
De parte de Lobo Suelto
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鈥淟a literatura no era el consuelo de los d茅biles, sino vida intensificada, vida exaltada y con sentido鈥

Estela Canto, sobre Borges, 1989.

  1. Dedicatorias. Amador Fern谩ndez-Savater public贸 dos libros recientes: Habitar y gobernar, inspiraciones para una nueva concepci贸n pol铆tica, con ep铆logo de Rita Segato (NED, Madrid 2020) y La fuerza de los d茅biles, el 15M en el laberinto espa帽ol. Un ensayo sobre eficacia pol铆tica (Akal, Madrid, 2021). El primer libro comienza con una cita sin autor que dice as铆: 鈥淟os amigos -sin partido, sin instituciones, sin referencias fuerte, sin identidad- sirven para pensar la vida鈥. Y agrega: 鈥淎 lxs amigxs, pues鈥. Si el agregado remite al libro de El comit茅 invisible -llamado, precisamente, A nuestros amigos-, la frase inicial pertenece (me lo confes贸 Amador) al historiador argentino Ignacio Lewkowicz, autor del libro Pensar sin estado. Estas son las coordenadas iniciales. El segundo libro, el que m谩s nos interesa ahora, est谩 dedicado 鈥淎 quienes inventaron una fidelidad鈥. Al movimiento de la Plaza Sol de Madrid, nacido un 15 de mayo. La apelaci贸n a la 鈥渇idelidad鈥 es una evocaci贸n directa a la filosof铆a del acontecimiento de Alain Badiou. Ser fiel a una verdad, dice Amador, es prolongar ciertas intensidades experimentadas en un encuentro. La pregunta que recorre su libro podr铆a formularse del siguiente modo: 驴C贸mo se comunica una verdad puramente intensiva? 驴Qu茅 tipo de lenguaje es capaz de expandir la 鈥渢emperatura鈥 que alcanzan los cuerpos en ciertas condiciones amorosas o pol铆ticas? Una comunicaci贸n supone algo mas que una teor铆a formal de los signos. Precisa de una serie de operaciones pol铆tico-literarias propias. Estas son las coordenadas iniciales. Arranquemos.

01.Balance. Lo primero, piensa Amador, es decidirse a no pasar de largo ante las apuestas frustradas. El balance de un fracaso puede ocasionar un pensamiento necesario. Pero para que eso suceda, es preciso localizar puntos o causas espec铆ficas. Situado en Espa帽a, Amador se pregunta: 驴Qu茅 fracas贸 en el 36 (la lucha anarquista por introducir un m谩ximo de subjetividad en la lucha militar contra el franquismo), en el 77 (la lucha aut贸noma para evitar que la transici贸n discipline la lucha obrera), en el 2011 (incapacidad de dar forma pol铆tica a las plazas del 15m)? Su respuesta es el libro mismo. Se trata de problematizar una reiterada incapacidad para afirmar un nuevo tipo de 鈥渆ficacia鈥 pol铆tica, capaz de prolongar la fuerza de los d茅biles en una nueva forma colectiva. En todos los casos se acaba cediendo a la eficacia pol铆tica convencional, fundada en la representaci贸n. Para explicar esta inconsecuencia, Amador desarrolla cuatro argumentos: 1. La descripci贸n cr铆tica del paradigma del poder disuasorio sobre el que se fundan las democracias actuales, a partir de ciertos argumentos provenientes de Andr茅 Gluksmann (dice Amador 鈥渓uego Gluksmann se convierte en 鈥渕aestro pensador鈥: un adorador de las fuerzas de los fuertes鈥); 2. La anal铆tica de las din谩micas propiamente semi贸ticas que se juegan entorno a la relaci贸n entre signos e intensidades, que conducen a la codificaci贸n (representaci贸n) o bien a la prolongaci贸n de la intensidades de las fuerzas, a partir de ciertos textos de Jean-Francois Lyotard (agrega Amador que en los a帽os ochentas el autor 鈥渟e arrepiente鈥 de estas tesis); para pensar la naturaleza del enfrentamiento entre las fuerzas de los d茅biles y los fuertes y la distinci贸n de sus estrategias, acude a lecturas del fil贸sofo argentino Le贸n Rozitchner (de quien afirma: 鈥渘unca se arrepinti贸 de su primer impulso libertario de pensamiento, sino que lo prolong贸 una y otra vez con distintas formas鈥); Sobre las operaciones espec铆ficas de la traducci贸n, en t茅rminos de signos aut贸nomos, borrantes de la materialidad subjetiva, o bien de ritmos, Amador ley贸 algunos de los libros del poeta Henri Meschonnic. Esto por el lado de la bibliograf铆a de La fuerza de los d茅biles.

02.Transcripci贸n. El problema de las fuerzas en pugna se juega, para Amador, en la 铆ntima relaci贸n entre guerra y lenguaje. La guerra decide por medio de la violencia una nueva relaci贸n entre vidas y palabras y el lenguaje es campo estrat茅gico en el que se dirime la autonom铆a o la subsunci贸n de la vida respecto del poder. Puesto a pensar el punto de fracaso espec铆fico del 15M, el paso dado en la direcci贸n errada en la que ya no se incrementaban las propias fuerzas, Amador se帽ala el pasaje a la estrategia del 鈥渁salto institucional鈥 de Podemos. Un pasaje que despert贸 entusiasmos in煤tiles en no poco militantes profesionales sudamericanos. 驴C贸mo lee ese pasaje Amador? Como un impasse. El 15M activa la fuerza de los d茅biles. Es interrupci贸n, premisa y elaboraci贸n de una fuerza, encuentro transversal que pone en marcha otra sensibilidad, otra lengua y otro modo de pensar. Ocupaci贸n del espacio y apropiaci贸n del tiempo; Podemos, en cambio, ingresa en el campo del realismo pol铆tico, asume -de un modo siempre minoritario- los recursos propios de la fuerza de los fuertes: estrategias publicitarias, concentraci贸n de un 谩mbito delimitado de toma de decisiones, dise帽o de un lenguaje y postulaci贸n de figuras para la identificaci贸n de un p煤blico, un electorado. Si la idea es darle pol铆tica a la fuerza, el asalto institucional deja a la pol铆tica sin fuerza. En la medida en que implique la renuncia a firmar aquello que hac铆a de lo d茅bil una fuerza, el salto a lo pol铆tico supone una castraci贸n de la diferencia fundamental. Las fuerzas que aspiran a representar a los movimientos quedan posicionadas como actores en el tablero dispuesto por los poderes que se pretende transformar.

  1. Literatura. En una antigua conferencia Borges se refiere a la esencia est茅tica del lenguaje, que no se limita a duplicar la realidad diciendo lo que hay, sino que agrega siempre algo al mundo. No hay mera traducci贸n entre cosa y palabra. Ni direcci贸n 煤nica en la practica de la traducci贸n entre lengua original y lengua de llegada. En su autobiograf铆a, Borges escribe: 鈥渢odos los libros que acabo de mencionar los le铆 en ingles. Cuando m谩s tarde le铆 Don Quijote en versi贸n original, me pareci贸 una mala traducci贸n鈥. Hay en el lenguaje algo de m谩s, un plus o esp铆ritu que la tradici贸n materialista, desde la que Amador piensa las fuerzas -el 鈥渆sp铆ritu de las fuerzas鈥- piensa como potencia. En la medida en que los cuerpos son fuerzas no meramente son o est谩n sino que pueden. Amador no cita a Spinoza, porque los tiene a Rozitchner y a Meschonnic. El primero enuncia que el pensamiento conoce en la medida en que los cuerpos hacen la experiencia de una composici贸n que amplia la potencia, transponiendo los l铆mites que el poder impone bajo la forma de amenaza de muerte. Meschonnic escribe que no se sabe nunca de antemano lo que el cuerpo puede en el lenguaje. El esp铆ritu de las fuerzas, de los cuerpos es su potencia de hacer y pensar, expresada en una lengua propia.
  1. Dial茅ctica. Deleuze explica que la novedad de la filosof铆a de la voluntad de poder de Nietzsche ata帽e al pensamiento de las fuerzas y consiste en haber descubierto que d茅bil y fuerte no designan cantidades desnudas, ni posiciones reversibles, sino m谩s bien naturalezas diversas. Cuando lo d茅bil vence, vence la debilidad. Cuando lo fuerte triunfa, triunfa la fortaleza. De otro modo, tambi茅n Amador est谩 leyendo la dial茅ctica del amo y el esclavo. D茅bil y fuerte son dos estrategias, dos subjetividades inconmensurables. Lo fuerte coloniza, abstrae, traduce. Impone, vac铆a, incluye. Ataca, formatea, objetualiza, universaliza un c贸digo para la inclusi贸n esterilizada de toda diferencia. El d茅bil resiste, nomadiza, escapa. Se vuelve territorio, poblaci贸n, fundamento de su propio poder. Defiende, se substrae el c贸digo de la traducci贸n, desregla. Una mezcla entre la m谩quina de guerra descripta en Mil Mesetas, y la contra violencia elaborada por Le贸n Rozitchner a partir de su lectura de Maquiavelo, Spinoza, Marx, Clausewitz y Freud. En tanto que estrategias, las fuerzas se encuentran entre la guerra y la pol铆tica. En la intersecci贸n entre enfrentamiento abierto y la dominaci贸n pacificadora Rozitchner piensa una situaci贸n particular, clave: la tregua.
  1. Conocimiento. Lo que Amador se propone pensar es el cruce entre lectura y poder. 驴Qui茅n lee a quien y c贸mo? Los fuertes montan un aparato de lectura espec铆fico: mapean, traducen, transcriben a su lengua toda alteridad, desposeyendo y borrando en todo otrx cualquier posibilidad de lectura aut贸noma. Esa es la fuerza de los fuertes. Y sobre esa fuerza Amador quiere recordar algo esencial: esa fuerza de transcripci贸n se apoya en un aparato capaz de dar la muerte a quien se resista. Hace unos a帽os Jorge Dotti, fil贸sofo argentino, se帽al贸 una obvia y sin embargo inadvertida semejanza entre la l贸gica del dinero como equivalente general y la del significante flotante, capaz de adoptar diversos contenidos y representar las diversas demandas. La teor铆a de la representaci贸n y sus formalismos no constituyen posici贸n cr铆tica alguna. Describen lo que es sin detectar obst谩culo alguno ni resistencia alguna para el funcionamiento de sus categor铆as. Afirman una ilusi贸n perniciosa en el campo del conocimiento. La ilusi贸n de los vencidos, que no hay que confundir con la fuerza de los d茅biles. Estos 煤ltimos son resistente, y por tanto consientes del peso que las fuerzas de conquista imponen a los conquistados al transcribir el mundo seg煤n sus categor铆as. Si algo distingue a los d茅biles de los derrotados, seg煤n Amador, es que s贸lo estos 煤ltimos aceptan como propio el campo liso de la representaci贸n. Se trata de una ilusi贸n, y de un modo de leer, que Amador llama 鈥渦niversitario鈥, seg煤n el cual el texto debe ser obedecido, 茅l impone su l贸gica. Leer ser铆a un desentra帽amiento meramente te贸rico de los problemas. Y no habr铆a mas obst谩culos que aquellos de naturaleza l贸gica. Ignorando completamente la carga de violencia represiva que impide que el lector se aparte de la obediencia. El terror -Rozitchner- que circula asegurando la sujeci贸n del lector y el funcionamiento de esa l贸gica. Amador no cita a Luk谩cs, porque -nuevamente- lo tiene a Rozitchner. Y Meschonnic, para qui茅nes no hay pensamiento o lenguaje sin guerra. Si en Historia y conciencia de clase, el fil贸sofo h煤ngaro sit煤a la praxis como coincidencia de un sujeto-objeto, el proletario comunista, accede a un punto de vista propio sobre la totalidad a partir de asumir su lugar estrat茅gico en la producci贸n, Amador apunta a se帽alar la dificultad de lograr esa tensi贸n en la que el sujeto asume la inmanencia entre luchar y conocer, entre guerra y lenguaje, entre experiencia y lectura.

06 Democracia. La tregua se sit煤a en un lugar propio entre la guerra (enfrentamiento) y la paz (pol铆tica). El cese de enfrentamientos prolonga cierta relaci贸n de fuerzas, y al mismo tiempo ofrece una oportunidad para alterarlas antes de activar un nuevo enfrentamiento abierto. Nuestras democracias -dice Amador- se fundan en la permanencia subterr谩nea del terror. La amenaza de muerte limita y condiciona tanto las posibilidades de la acci贸n de los cuerpos, como de los propios pensamientos: imposible cuestionar efectivamente la concentraci贸n de la apropiaci贸n privada de lo que se produce colectivamente. No hay fuerza de los d茅biles sin desbordar mediante un acto de fuerza el tablero, el campo de la representaci贸n, el aparato de la comunicaci贸n, las fuentes del terror tal y como se instituyen hoy bajo la forma de la econom铆a. Pero ese acto no puede ser cualquiera. En palabras de Amador, el pasaje al acto s贸lo reencuentra su eficacia propia cuando logra recolocarse como fundamento del poder. A este acto que es a la vez pol铆tica y conocimiento, fuerza y literatura Amador lo llama praxis.

  1. Literatura. La historia la 鈥渆scriben los vencedores y la narran los vencidos鈥, dice Ricardo Piglia en 1998: 鈥渉ay un relato que va por abajo鈥, que tiene que ver con la derrota, con haber sido derrotados por el estado. Ejemplo eminente: las Madres de Plaza de mayo. La narraci贸n como experiencia del l铆mite, 鈥渞everso del silencio鈥. La locura se encuentra con la ficci贸n en cierto modo de 鈥渘o poder callar鈥, de un 鈥渄ecir de m谩s鈥. Ese exceso es el borde con la ficci贸n. Del lado del anverso, el estado se presenta como narrador, creador de ficci贸n. Apunta a tomar de reh茅n a la literatura. Pone a los escritores a hablar en torno de su pol铆tica. El escritor conminado a hablar como ministro del interior. Contra esta situaci贸n se alza el universo antag贸nico dela rep煤blica literaria, que carece de estado. En un texto previo de 1987 -reunido junto al anterior en un libro excepcional titulado Cr铆tica y ficci贸n, Piglia vuelve sobre una forma no estatal, literaria de la pol铆tica. Lo hace refiri茅ndose a los indios -tal como los ve Mancilla, o Clastres-, a su modo de organizar autoridad en el desierto. El jefe ranquel ejerce un poder narrativo: un 鈥渕铆nimo de pol铆tica鈥. Privado de los modos coercitivos de imposici贸n, s贸lo puede acudir a la palabra. No hay garant铆a alguna de obtener obediencia: 鈥渆n estas sociedades el Estado es el lenguaje鈥. El 煤nico poder del jefe narrador consiste en contar historias. 鈥淓n esas sociedades que han sabido proteger el lenguaje, el uso de la palabra m谩s que un privilegio es un deber del jefe. El poder otorgado al uso narrativo del lenguaje debe interpretarse como un medio que tiene el grupo de mantener la autoridad a salvo de la violencia coercitiva鈥.
  1. Posdata. Al distinguir, el pensamiento pasa del uno al dos. Al pensar la fuerza, ella misma se divide: fuerza de los fuertes, fuerza de los d茅biles. Y salvo que ese dos sea sometido a la peor de las abstracciones, sucede quelos polos no simplifican, sino que tienden a armar un espacio poblado de matices, intersecciones, comunicaciones. De modo que ese dos no lo subsume todo, sino que, al contrario, se abre a una multiplicidad de direcciones. Al pensar la pol铆tica, Amador distingue dos polos nuevos: gobernar y habitar. El modo de dividir permite avanzar por senderos nuevos: hacer preguntas, ensayar caminos. Si La fuerza de los d茅biles es un ensayo sobre la guerra y la lectura en la Espa帽a reciente, un balance sobre la interrupci贸n de un proceso, que se lee de un tir贸n, Habitar y gobernar son las notas, las ocurrencias, las conexiones que aparecen en el momento en que el pensamiento est谩 produciendo la distinci贸n. Es un archivo, que puede leerse fragmentariamente, ya que cada segmento profundiza en un cierto aspecto. Tonos diversos, conversaciones: fuentes y l铆neas que pueden ser recorridas y profundizadas con cierta independencia entre s铆. Es un libro lleno de conversaciones, apuntes y entrevistas. Ah铆 ya est谩n Rozitchner y Gluksmann (aun no tan distinguidos entre si), est谩 la conversaci贸n con Rita Segato, y su conocida insistencia en descristalizar el pensamiento binario. Pero sobre todo, est谩 la entrevista con Francoise Jullen, autor del c茅lebre Tratado de la eficacia. Al pensar la acci贸n, oponiendo la sabidur铆a china a la metaf铆sica griega, Jullen obtiene la idea de dos eficacias contrapuestas -una procesual e inmanente, otra voluntarista, trascendente. Este pensamiento le ha servido mucho a Amador, en conexi贸n con la distinci贸n d茅bil y fuerte, defensiva y ofensiva. Para Jullen, sin embargo, la eficacia procesual no tiene punto de contacto con la idea de revoluci贸n, considerada como un ruidoso e improductivo, un invento europeo dependiente de la idea del progreso. Como si la revoluci贸n fuera un objeto d贸cil a una 鈥渄econstrucci贸n鈥 sumaria (procedimiento sumario que consiste en calificarla como 鈥渙ccidental鈥; como si lo occidental fuera un bloque macizo). Pero no es tan seguro que la idea de revoluci贸n se reduzca a la racionalidad del modelo de identificaci贸n, s铆ntesis autoritaria. Aparecen fechas y nombres que perturban esa s铆ntesis de brocha gorda: Emiliano Zapata y Frantz Fanon, Rosa Luxemburgo el anarquismo espa帽ol del 36, la comuna de Par铆s y los soviets, Walter Benjamin y Ho Chi Minh, Rodolfo Walsh y Antonio Gramsci. Nombres y fechas que desbordan por todas partes el esquema r铆gido, y el elemento disciplinante. Alejandro Horowicz propone otro aspecto de la revoluci贸n en su libro El hurac谩n rojo, una cr贸nica de la revoluci贸n europea de 1789 a 1917. Se tratar铆a m谩s bien de una conmoci贸n sostenida en la que un pu帽ado de ideas igualitaristas se inscriben en lo real por medio de la fuerza -de los d茅biles- emergente de unxs cuerpos humanos organizados (aspecto militar de cualquier movimiento de masas). La revoluci贸n es la dial茅ctica de la pol铆tica, la 煤nica inmanencia cr铆tica, hist贸ricamente verificable. Su deconstrucci贸n no nos sit煤a del lado de la democracia sino del de la liquidaci贸n de las estrategias igualitaristas. De ah铆 lo desastroso de asumir la revoluci贸n con 鈥渃ategor铆as de la derecha鈥 (advertencia fundamental de Rozitchner a la izquierda). Al proponerla (o recordarla) como un r茅gimen de obediencia, se la pierde como principio cognitivo. Y yo creo que esta es la cuesti贸n que inquieta particularmente a Amador: 驴C贸mo dotar a la experiencia subversiva de una procesualidad inmanente ininterrumpida? 驴C贸mo prolongar en el espacio y el tiempo, en el lenguaje y en todo aquello que queda del lado del 鈥渉abitar鈥, esa elaboraci贸n crucial que hacen los cuerpos cuando se atreven a atravesar la l铆nea prohibida de la amenaza de muerte y se descubren como fundamento de todo poder?




Fuente: Lobosuelto.com