July 26, 2021
De parte de SAS Madrid
257 puntos de vista


En Espa帽a viven, con cifras de 2020, 5.423.198 migrantes regularizados. El 11,4% de la poblaci贸n total. No es noticia que la pandemia ha sido dif铆cil de abordar para muchos de ellos que, a pesar de su situaci贸n legal, perviven al borde de la exclusi贸n social, son empleados en una econom铆a informal que desapareci贸 durante el primer confinamiento o se dedican a un sector servicios precarizado y golpeado por las restricciones. En el verano de 2021, la situaci贸n sigue siendo dif铆cil para muchos de ellos, sobre todo por la imposibilidad o la tremenda complejidad de volver a sus pa铆ses de origen a pesar de la apertura progresiva de fronteras. Otros han logrado volver hace unas semanas tras meses sin apenas ingresos y sin el colch贸n y el apoyo que supone tener a la familia cerca. Han regresado para encontrarse con el colapso hospitalario o la muerte de seres queridos. Una vez m谩s: el coronavirus s铆 entiende de clases y de sectores poblacionales m谩s vulnerables que otros. 

“Ha muerto mi hermano y no puedo volver”, relata Abdessenam, joven marroqu铆 que trabaja en M谩laga. Lleg贸 a Espa帽a en 2015 en los bajos de un cami贸n y, como muchos otros, a los 18 sali贸 del centro de acogida sin trabajo ni perspectivas. “Me cost贸 mucho encontrar trabajo, pero si luchas por algo lo consigues”, asegura. Sufri贸 hace unas semanas la p茅rdida de su familiar y quer铆a volver a Marruecos para brindar consuelo y apoyo a su familia, tras dos a帽os sin verlos, aprovechando las Fiestas del Cordero que comienzan en agosto. Pese a no estar estrictamente prohibido el retorno y pese a tener trabajo, le ha sido imposible.

El aumento de los contagios en Espa帽a ha impulsado a Marruecos a recuperar la cuarentena de 10 d铆as para los reci茅n llegados. Abdessenam no tiene tantas vacaciones como para permitirse estar tanto tiempo aislado. No le merece la pena. Aun as铆, quiso intentarlo. Con la ayuda de la Asociaci贸n Marroqu铆 para la Integraci贸n de Inmigrantes, que le ha brindado apoyo en todo momento, intent贸 encontrar un pasaje para el ferry que conecta Tarifa y T谩nger. “Antes costaba setentaypicos euros. Ahora, entre 600 y 800”, m谩s lo que cueste la realizaci贸n de dos test PCR. Ante la cancelaci贸n de la Operaci贸n Paso del Estrecho, “supongo que aprovechan, porque la gente sigue queriendo irse para all谩”. Encontr贸 un viaje por 575 euros. “Fui a preguntarle a mi padre y me dijo: s铆, vale, aunque es mucho, p谩galo. Cuando volv铆 a la p谩gina hab铆a subido 60 euros”. Desisti贸.

“Soy el mayor de mis hermanos. Mi madre llora todos los d铆as por m铆, mi padre tambi茅n”, relata el joven. Por ahora no puede viajar para abrazarles, a pesar de que, en teor铆a, estemos terminando con la pandemia.

Organizaciones como la Asociaci贸n Marroqu铆 para la Integraci贸n de Inmigrantes o la Asociaci贸n Socio Cultural y de Cooperaci贸n (Aculco), en Madrid, ejecutan todos los a帽os lo que llaman las “campa帽as de retorno”: apoyo, asistencia y asesoramiento a los migrantes que quieren volver a sus pa铆ses de origen. Aculco, explica su presidente, 脕lvaro Zuleta, ha logrado completar con 茅xito todos los retornos de los que lo han pedido. Sobre todo de colombianos, la nacionalidad m谩s com煤n entre los migrantes que recibe Espa帽a. Pero la vuelta no soluciona de forma m谩gica todos los problemas y muchos retornados encuentran en sus pa铆ses de origen una situaci贸n peor de la que esperaban.

“Ha sido una cosa dram谩tica, te lo confieso”, relata Zuleta. Durante la primera ola, muchos migrantes que trabajaban en el sector servicios se vieron, de la noche a la ma帽ana, en paro o en ERTE y sin poder volver con sus familias para, al menos, disfrutar del apoyo mutuo de su hogar. La vida aqu铆 es m谩s cara y no se sustenta sin trabajo. “Se quedaron aqu铆 atrapados. Quisieron volver y ya no pudieron volver”. “Lo m谩s dram谩tico fue la muerte”, a帽ade, con la voz entrecortada. Cuenta el relato de una madre de familia ecuatoriana que trabajaba en Alicante. No solo se qued贸 sin empleo sino que tuvo que pasar por el terrible trago del fallecimiento de dos de sus hijos. “Quemaron sus cad谩veres en las calles de Guayaquil” porque los crematorios daban para m谩s. Tuvo que ver las im谩genes en la televisi贸n.

“Mandamos a la gente all谩 para que se muera”

Posteriormente, las condiciones se flexibilizaron algo m谩s. “Logramos retornar a mucha gente”, en total a unos 120 latinoamericanos, explica. Por suerte, el Ministerio de Inclusi贸n, Seguridad Social y Migraciones se hizo cargo del coste de las pruebas PCR y el espacio a茅reo se abri贸. “Pero la llegada fue terrible”, explica el presidente de Aculco. “En este momento, Colombia est谩 viviendo una fase cr铆tica de la pandemia. Mueren 600 personas o m谩s cada d铆a. Los niveles de vacunaci贸n no son tan altos como en Espa帽a”: aproximadamente el 25% de los colombianos cuenta ya con la pauta completa, una cifra menor que la espa帽ola pero superior a la de otros pa铆ses de su entorno. Pero el SARS-CoV2 es implacable.

“Mandamos a la gente all谩 para que se muera”, se lamenta Zuleta. “Muchos se marcharon por temas econ贸micos, porque terminaron en la calle. Recibimos m谩s de 600 solicitudes porque nos dec铆an que es que no pod铆an seguir ni un d铆a m谩s. Cuando se vuelven, perdemos contacto con ellos, pero nos llegan informaciones de familiares que se mueren. Ellos, en lo posible, se cuidan, pero…”, relata. “C贸mo se est谩n gestionando las UCI… es totalmente distinto. En Bogot谩 lleg贸 a no haber ni una sola cama disponible”. 

Zuleta lamenta que para los latinoamericanos la Navidad es m谩s importante que el verano en lo que a reagrupaci贸n familiar se refiere. “Es sagrada”. Muchos de ellos no pudieron volver ni por entonces ni pueden ahora: por mucho que el espacio a茅reo est茅 abierto, hace falta trabajar para pagarse el pasaje. Ante el bloqueo, reivindica el papel de asociaciones como lo suya. El apoyo mutuo es esencial en tiempos de crisis. “Las asociaciones de inmigrantes, las ONG de apoyo, han sido claves en dar un apoyo psicol贸gico social y laboral al problema migratorio”. No solo ayudan con los tr谩mites o prestan asistencia legal, tambi茅n ejercen de hombro donde llorar.

“Los migrantes llevaban muchos a帽os sin sufrir algo as铆. Hemos tenido que hacer redes para que la gente tenga d贸nde dormir. Su 煤nico inter茅s es volverse. Como sea. No pueden quedarse aqu铆 aguantando hambre. Y el drama no lo han visto ni el Gobierno ni los medios de comunicaci贸n”.

Enlace relacionado InfoLibre.es (25/07/2021).




Fuente: Sasmadrid.org