March 3, 2021
De parte de Oscuro Es El Deseo - Lecturas An谩rquicas
89 puntos de vista


鈥淐ara a cara con el enemigo, sin mediaciones ni gestor铆as: he ah铆 la divisa y el
emblema de una pr谩ctica de intervenci贸n, orientaci贸n y potencialidad
anarquista鈥

Rafael Sp贸sito

Dig谩moslo de esta manera: tal vez no es m谩s que una simple cuesti贸n de 鈥渇e鈥, pero tomamos nota de que no hay m谩s sordo que quien no quiere o铆r ni m谩s ciego que quien se niega a ver; por lo tanto,sabemos que es una batalla perdida de antemano 鈥搚 energ铆as desviadas del ataque鈥 tratar de persuadir a os eternos guardianes de las 鈥渟agradas escrituras鈥 en torno a la urgencia de renovaci贸n de nuestra teor铆a y nuestra pr谩ctica con una redefinici贸n actualizada de nuestros trazos. Esos que no oyen ni quieren ver la necesidad de un nuevo rumbo an谩rquico en el contexto contempor谩neo 鈥揻rente a la reestructuraci贸n del capitalismo y el Estado, bajo el reino de las nuevas tecnolog铆as鈥, son quienes engrosan hoy el conjunto de obst谩culos que enfrenta el presente desarrollo del anarquismo.

Aquellos que a煤n permanecen anclados al modelo tradicional del 鈥渁narquismo cl谩sico鈥, en sus organizaciones de s铆ntesis y/o en partidos especificistas鈥揺structurados de manera r铆gida en verdaderos aparatos burocr谩ticos donde, inevitablemente, delegan estudios de 鈥渃oyuntura鈥 y elaboran conclusiones, instruyendo desde el p煤lpito qu茅 hacer para frustrar el avance de la dominaci贸n鈥, ya no nos aportan nada con su visi贸n ideologizada y su versi贸n mediatizada de la lucha 谩crata. Mientras no terminen como informantes y/o secuaces confesos del presente hist贸rico-social, deber铆an sernos completamente indiferentes, excepto por la funci贸n que desempe帽an en t茅rminos de propaganda (completamente opuesta a nuestras reflexiones).

Cada vez es m谩s evidente el prejuicio ideol贸gico de estos 鈥渟ordos鈥 y 鈥渃iegos鈥 contra la tendencia insurreccional, con especial pedanter铆a contra la organizaci贸n informal, no sin dejar de hacer caprichosas distinciones entre un pretendido 鈥渋nformalismo bienhechor鈥濃搈ucho m谩s tolerable鈥 que invita a la difusi贸n comunitaria del apoyo mutuo y otro, sumamente inaceptable y consecuentemente insurreccional que incita constantemente al ataque contra la dominaci贸n y 芦pone en peligro al 鈥渕ovimiento鈥 en general y al 鈥渁narquismo organizado鈥 en espec铆fico禄.

Contrario a los prejuicios de las organizaciones r铆gidas y su ideolog铆a trasnochada, centramos nuestro inter茅s en todas esas negaciones en movimiento; enfocamos nuestra mirada en el conjunto de tensiones an谩rquicas emergentes 鈥揹esde las y los lobos solitarios anarconihilistas hasta el insurreccionalismo queer, por poner un par de ejemplos concretos鈥 que estudian al enemigo para saber inmediatamente d贸nde golpearlo con todas sus fuerzas. Tensiones que, utilizando el lenguaje actual que parece haberse arraigado en esta porci贸n de la galaxia an谩rquica, se identifican con el denominado 鈥渁narquismo de acci贸n鈥, es decir, con la informalidad organizacional y la pr谩ctica insurreccional permanente.

Sin embargo, dentro de nuestro propio universo, frecuentemente se utilizan conceptos que 鈥搚a sea como reafirmaci贸n identitaria o, con la intenci贸n de distinguirnos de las dem谩s luchas y/o deslindarnos del inmovilismo prevalente鈥 a veces crean m谩s confusi贸n en la escena, envolviendo en una espesa niebla ese m铆nimo de claridad indispensable para el avance de la guerra an谩rquica y la forja de un sustrato com煤n.

En este sentido, es posible situar, a partir de esta suerte de 鈥渃osmovisi贸n鈥, desplazamientos y reubicaciones conceptuales que, en conjunto, implican un giro que tal vez quepa calificar de 鈥渞adical鈥 y que, de hecho, intenta reorganizar el campo de entendimientos y significaciones. Empero, en ocasiones topamos con verdaderas desvirtuaciones que, sin propon茅rselo, dejan de acompa帽ar su aliento insurreccional de la reafirmaci贸n intransigente de nuestros principios. As铆 las cosas, continuamente encontramos como el propio concepto de 鈥渁narquismo de acci贸n鈥 a veces es reducido a su m铆nima expresi贸n.

Definitivamente, la acci贸n an谩rquica no puede diseccionarse como si se tratara de una zanahoria que intentamos cortar en rodajas, cada una de las cuales es digerible o no en su aislamiento. Cualquier acci贸n anarquista, desde la perspectiva del anarquismo de praxis, implica un conjunto de factores 鈥揳n谩lisis e identificaci贸n del enemigo, evaluaci贸n general del proyecto (del que se puede ser parte), ataque y; luego, sistematizaci贸n y elaboraci贸n de teor铆a a partir de la experiencia pr谩ctica, etc., lo contrario, ser铆a restringir nuestra lucha a la limitada actuaci贸n de un grupo de especialistas. Por eso, consideramos apropiado que el concepto de 鈥渁narquismo de praxis鈥 incluya este conjunto de factores, y no solo la 鈥渁cci贸n destructiva en s铆 misma鈥.

Es evidente que el anarquismo de acci贸n es ese que no se queda en la 鈥淚dea鈥, es decir, que no se limita a la elaboraci贸n intelectual, sino que se traduce en acciones de ataque concreto al sistema de dominaci贸n imperante d谩ndole vida a la Anarqu铆a; no obstante, habr铆a que agregar que a veces no todo lo que est谩 dise帽ado como una posible 鈥渁cci贸n concreta鈥 se convierte en un ataque 鈥渆fectivo鈥, ya que pueden darse condiciones que impiden su desarrollo.

Definitivamente, el concepto en cuesti贸n no debe circunscribirse a quienes llevan a cabo la acci贸n destructiva, sino que ha de involucrar a todas las y los c贸mplices que desarrollan un sinf铆n de quehaceres paralelos facilitando el accionar final: desde la expropiaci贸n 鈥損roporcionando primero los insumos necesarios para el ataque y, despu茅s, facilitando la edici贸n/impresi贸n de materiales te贸ricos elaborados a partir de la experiencia pr谩ctica鈥 hasta el an谩lisis en funci贸n de la acci贸n realizada. De tal suerte, el viejo concepto de 鈥渁cci贸n directa鈥 se enmarca en el mismo razonamiento y, se complementa con la idea de 鈥渁narquismo de acci贸n鈥, ya no reducida a los cl谩sicos esquemas de actuaci贸n del (casi) extinto movimiento obrero en torno a la huelga 鈥揺l sabotaje industrial y el boicot鈥 ni tampoco como una expresi贸n 煤nicamente aplicable a nuestras acciones destructivas sino en tanto caracter铆stica b谩sica del perfil y posicionamiento an谩rquico.

De igual forma, existen otros conceptos que se esgrimen a modo de 鈥渋dentidad鈥 que con cierta frecuencia son utilizados de manera confusa. En ese sentido, consideramos que es muy presuntuoso asumirnos como los 煤nicos portadores de ciertos talantes con el prop贸sito de diferenciarnos de los 鈥渙tros鈥. Por ejemplo, con el uso impropio de la definici贸n de 鈥渁narquista individualista鈥: acaso pretendemos monopolizar un rasgo que, como anarquistas, es indiscutible que aplica para todos; es decir, que todas las y los anarquistas coincidimos en que ning煤n grupo humano, sea grande o peque帽o, debe
forzar la integraci贸n de las personas, por el contrario, consideramos vital incrementar la individualidad, su potencia y sus capacidades. Como anarquistas, estamos conscientes que cualquier 鈥渦ni贸n鈥, por muy bien intencionada que sea, siempre requiere la renuncia de los individuos a la plena disponibilidad sobre s铆 mismos. Al ser 煤nicos 鈥撀o somos iguales!鈥, cada quien busca asociar lo que tiene en com煤n con las y los dem谩s, no lo que nos distingue y nos separa de los otros, de lo contrario la coordinaci贸n ser铆a imposible. Sin embargo, consideramos que s铆 es viable la coordinaci贸n en momentos y situaciones espec铆ficas y, con fines previamente concertados, sin renunciar a nuestra autodeterminaci贸n t谩ctica y estrat茅gica (precisamente, ese es el prop贸sito de concretar un espacio insurreccional internacionalista).

Por supuesto, siempre se podr谩 demostrar, particularmente en nuestros d铆as que todo se ha venido clarificando 鈥揳unque, no fue as铆 desde el principio鈥, que nunca ha faltado la actuaci贸n de ciertos 鈥渁narquistas鈥 (sobre todo en el pasado, pero tambi茅n en la actualidad) que han impuesto l铆mites absurdos a trav茅s de organizaciones burocr谩ticas, repletas de 鈥渄eclaraciones de principios鈥, 鈥渆statutos鈥, 鈥渞eglas鈥 y, otras mil restricciones. Empero, a la hora de hacer balance y examinar el pasado, no podemos olvidar las reflexiones de 茅poca, es decir, las 鈥渕entalidades鈥 prevalentes, las lecturas caducas que se hac铆an del mundo y el orden que se asignaba al conjunto de cosas y eventos.

Por 煤ltimo, tampoco podemos obviar la fascinaci贸n que exist铆a y, lamentablemente todav铆a existe en ciertos sectores, por el desarrollo cuantitativo 鈥搗erificable tanto en las organizaciones sindicales como en las de s铆ntesis鈥, apostando al crecimiento aritm茅tico como si por el s贸lo hecho de crecer pudieran poseer todas las 鈥減ositividades鈥, eliminando a priori cualquier dificultad, incluidas las renuncias, las actitudes autoritarias y las traiciones que surgieron por aqu铆 y por all谩 en momentos neur谩lgicos del movimiento anarquista. Ya ni hablar de las desvirtuaciones del 鈥渁narco-populismo鈥 que ha venido tomando cuerpo en nuestros d铆as, un coctel ideol贸gico mef铆tico (ensayado en laboratorio a partir de dos ingredientes: el a帽ejo plataformismo y, una suerte de leninismo posmoderno, mezclados en partes iguales y servido al tiempo) que impulsa 鈥済obiernos progresistas鈥 en nombre del 鈥淧oder Popular鈥.

Desde luego, quiz谩 valga aclarar 鈥損ara evitar una malinterpretaci贸n de lo antes expresado鈥 que cuando se帽alamos el 鈥渦so impropio de la definici贸n de anarquista individualista鈥, no significa que no reconozcamos la presencia hist贸rica de estas lobas y lobos solitarios al interior de la tendencia insurreccional e informal (capaces de eliminar tiranos y hacer temblar a la dominaci贸n 鈥搚 a la servidumbre voluntaria鈥 de su 茅poca) y, sus tremendos aportes al conflicto an谩rquico, incluso en nuestros d铆as, con sus osadas acciones contra toda autoridad. Nos referimos a ese hincapi茅 improcedente que a veces se hace desde algunos grupos de afinidad, en franca contradicci贸n con sus propios postulados, llegando en ocasiones a enredar m谩s la madeja y a exacerbar diferencias realmente inexistentes en nuestra tendencia.

Otro concepto que con frecuencia tambi茅n es sacudido y empleado a modo de 鈥渞emedio universal鈥 es la afinidad. En lugar de entenderse como una pr谩ctica 鈥渙rganizacional鈥 frente a las estructuras r铆gidas de la 鈥渙rganizaci贸n formal鈥, ahora se esgrime como criterio 鈥渁nti-organizaci贸n鈥 o, a modo de 鈥渆structura de convivencia comunitaria鈥 鈥揷omo plantean algunos 鈥渁narco鈥-liberales desfasados, ante la pandemia de Covid-19, renunciando al ataque鈥, lo que aumenta la confusi贸n e introduce contradicciones incluso donde no las hab铆a (隆y donde no deber铆an existir!).

En concreto, ha sido en el marco de acontecimientos puntuales del movimiento anarquista y, mediante debates internos que se han ido articulando en diferentes momentos, que el significado de 鈥渋nformalidad鈥 (es decir, de 鈥済rupos informales鈥 y/o 鈥渙rganizaci贸n informal鈥) ha adquirido su propia especificidad. Tanto es as铆 que, por ejemplo, los 鈥済rupos informales鈥 concretos, tambi茅n han operado al interior de organizaciones sindicales y organizaciones espec铆ficas (ejemplo el grupo 鈥淣osotros鈥 en el Movimiento Libertario espa帽ol). Por lo tanto, es evidente que la informalidad (de los 鈥済rupos鈥) tambi茅n puede estar contenida dentro de estructuras organizativas r铆gidas que se consideran 鈥渇ormales鈥 a s铆 mismas, no tanto y no s贸lo porque lo asuman en su nombre, sino porque est谩n estructuradas de esa manera, se establecieron con tal fin y, tienen evaluaciones internas y par谩metros operativos que persisten m谩s o menos estables en el tiempo, o que cambian seg煤n acuerdos establecidos.

En resumen, incluso dentro de la 鈥渕谩quina organizativa formal鈥, los grupos informales pueden actuar (y han actuado). Sin embargo, es a partir de las din谩micas y debates de las 煤ltimas d茅cadas del siglo pasado que el concepto de 鈥渋nformalidad鈥 contrasta como propuesta organizacionalmente v谩lida para ir m谩s all谩 de los l铆mites y, superar las contradicciones de las hist贸ricas organizaciones anarcosindicalistas y del anarquismo especificista de s铆ntesis: la formalizaci贸n de las relaciones dentro de una maquinaria mastodonte que requiere sus tiempos y energ铆as, con sus obst谩culos burocr谩ticos y formas preestablecidas de relaciones, desangra a sus asociados, para colmo, en un sistema que persigue sus propios tiempos a una velocidad cada vez m谩s fuera del alcance humano. En este contexto, la herramienta organizativa se convierte en un fin en s铆 misma, 隆no en un medio 煤til para los fines por los que fue concebida! De ah铆, la necesidad de dotarnos de nuevas herramientas, nuevas formas de organizaci贸n, para adecuar la lucha anarquista ante las nuevas estructuras dominantes, mejorando las relaciones inmediatas entre compa帽eros y compa帽eras que con su fluidez redefinen las necesidades organizacionales para enfrentar las vicisitudes y las din谩micas interna y externa.

Si bien, la asociaci贸n de compa帽eros y compa帽eras en grupos de afinidad puede ir mucho m谩s all谩 de los l铆mites y contradicciones de las estructuras r铆gidas de las org谩nicas sindicalistas o de s铆ntesis 鈥 al asentarse en relaciones directas que favorecen, entre otras cosas, el conocimiento personal mutuo y la intimidad鈥, evidentemente, esta forma organizativa por s铆 misma, no nos garantiza que no aparezcan ciertas dificultades que s贸lo con el esmero perenne de cada quien pueden llegar a 鈥渆rradicarse鈥. Por ejemplo, la misma diversidad de personalidades 鈥揷on diferente preparaci贸n, experiencia y, capacidad de s铆ntesis y an谩lisis鈥 que integran un grupo, puede determinar la aparici贸n de 鈥渓铆deres naturales鈥 (no buscados ni deseados sino completamente espont谩neos). Siempre han existido personalidades que hacen m谩s que otras y, a veces, mejor que otras, y evidentemente, no pueden ser forzadas a medirse con los mismos par谩metros de una 鈥渋gualdad鈥 incomprendida para 鈥渢odos鈥 y 鈥渢odas鈥. Por lo que, valorar la riqueza y la contribuci贸n de cada quien al quehacer del 鈥済rupo de afinidad鈥, en aras del proyecto a compartir en la lucha contra lo existente, no excluye la responsabilidad individual de cada quien frente a las relaciones internas que se establezcan. Desde este punto de vista, incluso la afinidad no nos garantiza nada. Siempre ser谩 la tensi贸n permanente individual la que cree continuamente los diques necesarios para confrontar los momentos 鈥 鈥渆spont谩neos鈥濃 de autoritarismo y arrogancia individual y/o colectiva, evitando la formaci贸n de espacios de poder y las actitudes centralizadoras, de la misma manera que seguramente suceder谩 en un hipot茅tico ma帽ana liberado. (隆El Estado no sali贸 del sombreo de un mago, sino de la condici贸n que precede la centralizaci贸n del poder!).

Otro concepto que bien merece que nos detengamos un momento a reflexionar es el de 鈥淣ihilismo鈥. De hecho, si lo sacamos del contexto po茅tico y lo colocamos frente a la lectura del escenario concreto, ser谩 evidente, para todas y todos, que su empleo es com煤n a muchas de las tensiones que animan el anarquismo contempor谩neo (informal e insurreccional). Tambi茅n es indiscutible que este concepto ha tenido presencia en nuestras filas desde hace m谩s de un siglo, contando con connotadas figuras de larga trayectoria insurreccional que en su 茅poca se autodenominaron anarco-nihilistas. As铆 las cosas, comencemos se帽alando las dos acepciones del t茅rmino 鈥淣ihilismo鈥: si bien es una expresi贸n indeclinable que se usa en el nominativo y acusativo; por una parte, puede emplearse como sin贸nimo de 鈥渘ada鈥, en el sentido de 鈥渧ac铆o鈥 o, 鈥渘奴lla res鈥, es decir, ausencia absoluta de alguna 鈥渃osa鈥 (o realidad); pero tambi茅n puede referirse a la 鈥渘ada鈥 de manera precisa, predefinida, determinada, cuya conformaci贸n puede emerger de lo indeterminado de las formas estables y/o cambiantes. Ahora bien, si admitimos que desde los par谩metros del anarquismo contempor谩neo, se excluye de antemano la salvaguarda de los elementos fundadores del actual sistema de dominaci贸n, entendiendo la inutilidad y/o nocividad de estos en la posible 鈥渟ociedad futura鈥, es consecuente asumir que esa sociedad futurista carece de boceto o esquema que pueda definirla y/o describirla en la actualidad. Si tenemos que destruir de inmediato todo lo existente 鈥損or las razones que resumimos sucintamente鈥 nos queda claro que somos necesaria y obstinadamente 鈥渘ihilistas鈥 en la segunda acepci贸n del vocablo. Entonces, la supuesta diferencia radical desaparece, de hecho, no existe ninguna diferencia desde esta forma de entender las cosas, entre quienes se asumen anarquistas individualistas y nihilistas y, no aspiran a un 鈥渁narquismo preconstituido鈥, por una lado y, por otro, aquellos, que tambi茅n se admiten anarquistas insurreccionales pero no excluyen la hip贸tesis de la posible participaci贸n de un sector de los excluidos dentro de la din谩mica destructiva de la insurrecci贸n y, paralelamente, tampoco le apuestan a una hipot茅tica 鈥渟ociedad anarquista preconstituida鈥.

Aqu铆, reaparece la a帽eja trama del individuo-sociedad y las diferencias entre los llamados anarquistas individualistas 鈥減uros鈥 y los denominados anarquistas 鈥渟ociales鈥, pero m谩s all谩 de las etiquetas con que cada quien nos decoremos, nos queda claro que la historia no est谩 ordenaba 鈥渙ntol贸gicamente鈥, sino que est谩 constituida por lecturas e interpretaciones de din谩micas pol铆tico-culturales y sociales, mediadas (驴por qu茅 no?) por la sensibilidad particular y la tendencia individual. Pero m谩s all谩 de esta obviedad, que tiene sus propias razones, 驴existen contextos generales y particulares que algunos prefieren excluir definitivamente, por m谩s que sean necesarios, mientras otros admiten que a煤n hay posibilidades de alg煤n tipo de participaci贸n de los 鈥渟ectores sociales鈥 en el proceso destructivo-insurreccional?

A menudo recurrimos a las demostraciones que nos ofrece la Historia para concluir definitivamente que cada 鈥淩evoluci贸n鈥 (en su acepci贸n de 鈥渓evantamiento popular contra lo existente鈥 鈥 o insurrecci贸n generalizada), ha desembocado siempre en nuevos poderes centralizados (l茅ase dictaduras) y que, per se, es ajena y enemiga del anarquismo, ya que luchamos contra el poder centralizado en s铆 mismo. Pero, tan pronto como avanzamos un poco m谩s all谩 de esta conclusi贸n, y comenzamos a hacer distingos entre 鈥渋nsurrecci贸n鈥 y 鈥淩evoluci贸n鈥 y/o, nos planteamos la 鈥減osibilidad revolucionaria鈥 y la eventual 鈥減articipaci贸n social鈥 en nuestros d铆as, la discusi贸n prevalece (y muchas veces se enardece) porque quienes sostienen una u otra posici贸n cuentan con un abundante arsenal argumentativo y, es que estas diferencias distan mucho de ser menores pues exceden los regocijos acad茅micos y se instalan en las justificaciones de formulaciones pr谩cticas y organizativas en torno a la actualidad u obsolencia del 鈥減royecto revolucionario鈥 e, inclusive, entroncan con las diferencias en torno a la visi贸n cuantitativa y el consecuente inmovilismo impl铆cito en la espera de 鈥渃ondiciones objetivas y subjetivas鈥 (es decir, el pretendido despertar y desperezamiento de la servidumbre voluntaria) para la 鈥渋nminente鈥 concreci贸n de la insurrecci贸n generalizada, lo que inevitablemente provoca divergencias y pol茅micas por lo general irreconciliables.

Ante esta disyuntiva, hay compa帽eros y compa帽eras que optan por cortar de tajo la discusi贸n y plantearla en blanco y negro: 芦o consideramos que hay posibilidades concretas de destrucci贸n definitiva del presente hist贸rico, o creemos que no existe ninguna禄. De tal forma, rematan que quienes piensan que no hay ninguna posibilidad, 芦volatilizan de antemano cualquier pensamiento sobre el hipot茅tico ma帽ana liberado y tienen su alma en paz, ya que eliminan el problema en torno a la necesaria afinidad entre medios y fines y, toda planificaci贸n de la destrucci贸n del presente y lo que siga禄.

Y en efecto, podr铆a concluirse que al minimizar y/o negar las posibilidades de alcanzar el 鈥渇in鈥, se desprecian autom谩ticamente 鈥渓os medios鈥; sin embargo, pesa a la ic贸nica reflexi贸n an谩rquica (鈥渓os medios condicionan el fin鈥) en respuesta a la m谩xima maquiav茅lica (鈥渆l fin, justifica los medios鈥), en verdad, la elecci贸n de los medios para los y las anarquistas, va acompa帽ado siempre de nuestros principios 茅ticos (decididamente antiautoritarios) y no est谩 condicionado por el hipot茅tico fin anhelado.

Por su puesto, quienes plantean la imposibilidad de una ruptura sediciosa en nuestros d铆as y aseguran que cualquier 鈥淩evoluci贸n鈥 desembocar谩 una vez m谩s en dictadura 鈥揳煤n m谩s en las condiciones que hoy impone un hipercapitalismo multic茅ntrico mucho m谩s autoritario, de la mano de la tecnolog铆a y la redefinici贸n gen茅tica de todo organismo viviente鈥, no se quedan atr谩s a la hora de pronunciarse ante quienes consideran realizable la destrucci贸n definitiva del sistema de dominaci贸n, insistiendo en la 鈥渃aducidad del an谩lisis鈥 y la 鈥渓ectura ideologizada鈥 de las y los defensores del 鈥減royecto revolucionario posmoderno鈥. Pero si todav铆a hay compa帽eros y compa帽eras que consideran que existen posibilidades de destrucci贸n del sistema centralizado de poder, en consecuencia, deben evaluar mejor la correlaci贸n de fuerzas y las interacciones que se desarrollan en la actualidad; ya que en este caso, la 鈥渧oluntad de hierro鈥 del guerrero, o de la coalici贸n de guerreros y guerreras, no ser谩 suficiente para derribar al enemigo. Exactamente, en esta din谩mica el 鈥渕ovimiento anarquista鈥 (en su integridad hist贸rica) se ha presentado siempre como un ente sedicioso 鈥揷on el templado objetivo de destruir radicalmente la estructura institucional鈥 que, al rechazar cualquier hip贸tesis en torno a la conquista del poder, coloca el evento 鈥渋nsurreccional鈥 como el momento decisivo de la destrucci贸n del enemigo. Sin embargo, es evidente que las condiciones actuales no son las mismas que hace un siglo atr谩s. Desde luego, esta afirmaci贸n no representa la negaci贸n a priori de la sedici贸n social. Si ma帽ana se concretara la ansiada insurrecci贸n generalizada, estamos convencidos que ser谩 bienvenida por todos los componentes (individuales y colectivos) de la tendencia, rebas谩ndola siempre y orient谩ndola hacia la Anarqu铆a; lo que tampoco significa que estamos dispuestos a ser sorprendidos por la generalizaci贸n de la lucha de los sectores excluidos, sino que vivimos atentos a todo brote sedicioso con el fin de exacerbarlo hasta las 煤ltimas consecuencias.

El hecho que en la actualidad, la tendencia anarquista informal e insurreccional, reconozca la inhabilidad de la preservaci贸n de los elementos del sistema para su uso futuro y, se centre en la destrucci贸n de lo existente, dejando as铆 abierto el futuro al 鈥渘ihilismo鈥 鈥損oniendo en claro que no hay nada definido ni definible en el presente鈥, no afecta en modo alguno su validez ni la importancia de su accionar. Empero, la dominaci贸n y el poder no desaparecen en absoluto. Tanto es as铆 que no hay tensi贸n an谩rquica 鈥揺n el contexto de la tendencia que nos ocupa鈥, que no lo tenga en cuenta y, no intente, m谩s o menos, 鈥渟olucionarlo鈥; frecuentemente, con cierto candor y otras, con ilusiones totalmente milagrosas, a pesar de lidiar con el tema en t茅rminos concretos. Por lo que a veces nos encontramos con compa帽eros que 鈥搃ngenuamente鈥 inscriben sus ilusiones en la misma l贸gica de las relaciones de poder sin cuestionarse demasiado y, vislumbran la lucha an谩rquica como un campo de batalla donde se enfrentan dos bloques en aras del triunfo definitivo; algunos le apuestan 煤nicamente a la propaganda que emanar铆a de la acci贸n destructiva en s铆, consider谩ndola a煤n m谩s eficiente si va acompa帽ada de comunicados expl铆citos; otros ponen sus ilusiones en el 鈥渃ontagio鈥 de la acci贸n destructiva y eligen el anonimato, reduciendo la acci贸n sediciosa a una cuesti贸n biol贸gica; y, por supuesto, hay quienes, en cambio, se aferran al despertar de la servidumbre voluntaria y a posiciones similares, propias de los nucleamientos 鈥渁narco-sociales鈥, superadas por eventos y din谩micas del presente hist贸rico que, continuadamente, vuelven obsoleta cualquier hip贸tesis general 鈥搗谩lida en todas partes y para todos鈥 de intervenci贸n subversiva-destructiva.

Y es justo en torno a estos t贸picos que surge otro viejo concepto bastante vapuleado en nuestros d铆as: la 鈥減ropaganda por el hecho鈥. Hist贸ricamente, este concepto ha tenido su muy particular  significado en los c铆rculos anarquistas, quedando aut茅nticamente definido como la difusi贸n del ideal an谩rquico a trav茅s de la violencia directa contra la dominaci贸n, ya sea mediante la eliminaci贸n f铆sica de los representantes del Poder y/o, por medio del ataque a su infraestructura o a sus instalaciones m谩s emblem谩ticas (edificios gubernamentales, estaciones de polic铆a, cuarteles del ej茅rcito, judicatura, legislativo, iglesias, etc.). Tal como lo indica la combinaci贸n de vocablos, esta divulgaci贸n activa del ideario 谩crata no requiere la intervenci贸n de las palabras, ya que es el propio 鈥渉echo鈥 el que expresa el sentido de la acci贸n, por lo que no necesita ir acompa帽ado de reivindicaci贸n alguna. A esta concepci贸n, iban aunadas las reflexiones de 茅poca 鈥搃nspiradas en las aspiraciones de 鈥渃oncientizaci贸n de las masas proletarias鈥濃 que anhelaban la apropiaci贸n generalizada de los m茅todos revolucionarios, por lo que se recomendaba no reivindicar las acciones para conseguir su imitaci贸n por la mayor铆a de los explotados.

Sin embargo, nunca fue del todo cierto que la 鈥減ropaganda por los hechos鈥 se limitara 煤nica y exclusivamente a lo que 鈥渆xpresaba鈥 la acci贸n en s铆. Por el contrario, la mayor铆a de las veces fue acompa帽ada por cartas p贸stumas y/o manifiestos firmados por sus ejecutores 鈥損or lo general, publicadas en los peri贸dicos anarquistas del momento鈥 donde se narraba expl铆citamente el motivo de la acci贸n o, en su defecto, los hechos eran reivindicados en exaltados editoriales glorificando a los 鈥渕谩rtires de la Anarqu铆a鈥 y exponiendo las justas motivaciones que les llevaron a proceder contra la dominaci贸n.

Ciertamente, la mayor铆a de las acciones de 鈥減ropaganda por los hechos鈥, salvo rar铆simas y contadas excepciones, fueron realizadas por compa帽eros y compa帽eras anarquistas que actuaban motivados por sus convicciones y/o en represalia por las ejecuciones de sus compa帽eros. Jam谩s se verific贸 la 鈥渋mitaci贸n鈥 de las acciones por parte de los sectores sociales excluidos (ya fueran motivadas por los hechos an贸nimos o por las reivindicaciones editoriales), por el contrario, el 鈥渃ontagio鈥 se manifest贸 entre los propios anarquistas que descifraban f谩cilmente el mensaje de sus compa帽eros e igualmente optaban por abandonar la espera por las 鈥渃ondiciones revolucionarias鈥 y, venc铆an el miedo al poder omnipotente actuando en total complicidad.

En el marco de la din谩mica del anarquismo contempor谩neo, donde cada componente busca 鈥渟u鈥 soluci贸n, lejos de incrementarse las diferencias, constantemente surgen puntos comunes fundamentales para todas y todos los interesados. En primer lugar, detectamos que no es del todo cierto para ning煤n componente an谩rquico, el absoluto alejamiento de lo 鈥渟ocial鈥, ya que 鈥揳unque declaren no tenerlo en cuenta鈥 a menudo llaman a intensificar nuestro accionar y desbordar los l铆mites cada vez que se presenta el m谩s m铆nimo brote de explosi贸n social. Por otro lado, tampoco es verdad que los presuntos 鈥渁ntisociales鈥 no tengan un ojo puesto en la posibilidad post-insurgente, ya que reafirman abiertamente estar tan atentos al futuro como lo est谩n del presente, con la determinaci贸n de cortar de ra铆z cualquier intento o manifestaci贸n de poder centralizado por muy 鈥渞evolucionario鈥 que se asuma; simplemente, no desean restringir el presente con estrechos par谩metros ni darle una connotaci贸n determinante a lo que pudiera construirse hipot茅ticamente ma帽ana sobre las ruinas del presente.

En esta misma tesitura, tambi茅n se inscriben los 鈥渙tros鈥, esos que todav铆a permanecen anclados en las org谩nicas r铆gidas y burocr谩ticas. Si bien este sector se equivoca persiguiendo paradigmas totalmente irrelevantes frente al actual contexto de lucha, es innegable que no desisten en su intento por permanecer lo m谩s cerca posible de la realidad concreta, sin renunciar 鈥損ese a nuestros constantes reproches鈥 a ninguno de los anhelos an谩rquicos, conscientes de que s贸lo la insurrecci贸n permanente abre la posibilidad de confrontaci贸n concreta con el sistema de dominaci贸n, sin que, ni siquiera 鈥渆llos鈥, pretendan desde hoy imponer lo que sobrevendr谩 en la hipot茅tica post insurgencia.

Por lo pronto, es posible apreciar una suerte de 鈥渁cercamiento鈥 general, a modo de diagn贸stico de la tendencia informal e insurreccional an谩rquica, destacando y reconociendo que en su interior existen diversidades irreductibles con sus tensiones, preferencias y formas de abordar la destrucci贸n inmediata de lo existente; pero este hecho, no obstaculiza el desarrollo de nuestro sustrato compartido ni dificulta nuestros objetivos ancestrales de destrucci贸n de toda dominaci贸n, sino que abona el terreno para limar asperezas 鈥搈uchas veces exacerbadas鈥 y consolidar entendimientos. De ah铆 la propuesta de rebasar concretamente los l铆mites y deficiencias actuales desde la perspectiva de un posible paradigma an谩rquico renovado que ya no podr谩 limitarse a ning煤n espacio 鈥渞egional鈥 sino que exige la protag贸nica imbricaci贸n internacionalista y su consecuente proyecci贸n insurreccional.

Se asiste entonces, al abandono de todas nuestras certezas, a la absoluta indolencia frente a los rituales burocr谩ticos de los recipientes organizativos r铆gidos, al imperioso rechazo a las planificaciones inviolables e incapaces de corregirse a s铆 mismas y, se pasa a explorar las infinitas posibilidades de nuevas pr谩cticas susceptibles de provocar y promover el caos, cobrando vida nuevas tensiones que se vuelven m贸viles y se reconocen m谩s en los recorridos vitales que en la estabilidad mortal de los lugares fijos. Hoy, las historias previsibles ya no conmueven y, los deseos se concentran en el ataque despiadado a toda forma de poder, se nutren en el placer de la insurrecci贸n permanente y la pasi贸n por la sorpresa, exaltando el descubrimiento de lo nuevo.

Tomado de Reflexiones en torno al sustrato an谩rquico contempor谩neo informal, insurreccional e internacionalista. Febrero/Abril, 2020




Fuente: Oscurodeseo.blackblogs.org