November 23, 2021
De parte de La Haine
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Las preocupantes se帽ales de 2019 que se repiten en las protestas contra Luis Arce

La fiereza con que los manifestantes linchaban en Potos铆 hasta la muerte a un seguidor del Gobierno, la actuaci贸n de los siempre rabiosos comit茅s “c铆vicos” y finalmente la derogaci贸n de la ‘ley madre’ son algunas de las muestras.

Las protestas, el paro y las movilizaciones que han llevado a cabo los opositores las 煤ltimas semanas en Bolivia recuerdan de manera directa los sucesos que desencadenaron el golpe de Estado de 2019. Todo ello se parece demasiado a los acontecimientos que depusieron al presidente Evo Morales hace ya dos a帽os.

Es dif铆cil pensar que el problema de fondo no sea el mismo: sectores 茅tnicos, sociales y econ贸micos de poder que no aceptan un Gobierno ind铆gena o progresista.

El principal problema que afronta el presidente Luis Arce, as铆 como lo tuvo Evo Morales, es que las Fuerzas Armadas y la Polic铆a han sido uniformemente permisivas en los ataques opositores y en 2019 duramente represivos contra las manifestaciones de rechazo al golpe.

La derecha radical en nada ha cambiado. Ni la prisi贸n a Jeanine A帽ez por su papel en el golpe ni la derrota electoral de 2020 han modificado sus objetivos esenciales: derrocar al presidente boliviano.

Hay razones para pensar que el escenario golpista sigue latente. Aqu铆 tratamos de comparar los factores de poder en ambas coyunturas, la de 2019 y la de este noviembre.

1. La derecha

En aquella ocasi贸n, el Gobierno de Morales cay贸 con suma facilidad, mientras sus l铆deres fueron linchados y perseguidos casi sin capacidad de maniobra, siempre desde la mirada permisiva de unas Fuerzas Armadas y policiales que cada vez que pudieron mostraban su rechazo no solo al Gobierno, sino a la cultura ind铆gena.

Basta recordar c贸mo el l铆der cruce帽ista de derecha Luis Fernando Camacho, ahora gobernador de Santa Cruz, tom贸 sin resistencia alguna el Palacio de Gobierno, y c贸mo la alcaldesa Patricia Arce fue linchada p煤blicamente sin la m铆nima respuesta policial, mientras el Ej茅rcito respaldaba a la autoproclamada Jeanine A帽ez y perpetuaba las matanzas a manifestantes en Sacaba y Senkata. 

Dos a帽os despu茅s, Camacho sigue en sus trece. El 7 de octubre pasado fue citado por la Fiscal铆a para declarar sobre los sucesos del golpe, pero al l铆der racista no le gust贸. “Como lo dijimos en los d铆as de paro, y como ellos pensaron que la llama se apag贸, obviamente hoy en d铆a hemos demostrado que esa llama sigue encendida. Y ojo, de rodillas vamos a estar para darle gracias a Dios cuando consigamos el objetivo, porque no nos van a ganar y este segundo round lo vamos a ganar otra vez nosotros”, coment贸 en una clara comparaci贸n entre el golpe de 2019 y esta nueva serie de protestas. 

La derecha radical en nada ha cambiado. Ni la prisi贸n a Jeanine A帽ez por su papel en el golpe ni la derrota electoral de 2020 han modificado sus objetivos esenciales: derrocar al presidente boliviano, y si para ello necesitan infundir terror, pues lo har谩n.

2. El Gobierno

Las recientes protestas recuerdan que el Movimiento al Socialismo (MAS), fundado por Evo Morales, pudo volver al Gobierno en 2020 tras el golpe de Estado, lo que no significa que tenga el poder suficiente para gobernar. 

El mejor ejemplo lo representa el motivo y las consecuencias de las protestas. La exigencia de derogaci贸n de la ‘ley madre’, llamada oficialmente Estrategia Nacional de Lucha contra la Legitimaci贸n de Ganancias Il铆citas y Financiamiento al Terrorismo, finalmente tuvo que ser derogada debido a la presi贸n en las calles. 

Con estas jornadas se acaba la luna de miel que hab铆a tenido Arce, sustentada por la debilidad post-golpista de los sectores radicales. Ahora, se visualiza un Ejecutivo muy d茅bil, al que le cuesta dar pasos decisivos y siempre actuando con enorme desconfianza de sus Fuerzas Armadas.

3. Las Fuerzas Armadas

Despu茅s de la vuelta del MAS al Gobierno, por medio de las presidenciales de 2020, ocurrieron varias detenciones a importantes cuadros militares debido a su participaci贸n en el golpe de Estado.

Entre los detenidos o judicializados se cuentan el entonces comandante de las Fuerzas Armadas, William Kaliman, el general Jorge Gonzalo Terceros, excomandante de la Fuerza A茅rea; el almirante Gonzalo Jarjuri, exjefe de la Armada; el exjefe de Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, general Pablo Arturo Guerra Camacho, adem谩s de una decena de militares.

Existe temor a que el anti-indigenismo y la ideolog铆a racista de derecha haya cundido en los cuadros armados, altos y medios, y que est茅n dispuestos nuevamente a seguir los dict谩menes de estos sectores radicales.

A pesar de estas detenciones, vuelven a abrirse dudas sobre la posici贸n que tendr谩n los militares y polic铆as de avivarse una nueva coyuntura golpista, especialmente cuando el presidente ha tenido que pedir p煤blicamente a las fuerzas policiales que impidan el avance de las movilizaciones violentas y luego que la semana pasada removiera a cinco comandantes departamentales.

La manera uniforme, sin excepciones de ning煤n tipo, de c贸mo participaron en 2019 las fuerzas armadas y policiales hace temer que el anti-indigenismo y la ideolog铆a racista de derecha haya cundido en los cuadros armados, altos y medios, y que est茅n dispuestos nuevamente a seguir los dict谩menes de estos sectores radicales.

4.- El MAS y los movimientos sociales

Finalmente, el discurso incendiario del vicepresidente, David Choquehuanca, que en medio de las protestas amenaz贸: “Todo tiene su l铆mite. 隆Que no despierten la ira del inca!”, hizo recordar al ministro de Evo, Juan Ram贸n Quintana, quien en funciones predijo que Bolivia se convertir铆a en un nuevo Vietnam si el golpismo ten铆a 茅xito.

En 2019, el golpe se consum贸 y las respuestas populares fueron muy d茅biles para contrarrestarlo. En 2021, la ley en cuesti贸n tuvo que ser derogada. Ni la ira del inca ni la amenaza de vietnamizar han logrado paralizar las movilizaciones rupturistas, por el contrario, las han avivado, por lo que se entiende que la situaci贸n en Bolivia no es para juegos radicales, sino para estadistas que comprendan la incapacidad del indigenismo de crear hegemon铆a en torno al Ej茅rcito y la Polic铆a.

El conflicto en Bolivia parece que se prolongar谩 por largos a帽os. M谩s all谩 de las urnas, ning煤n actor tiene la suficiente fuerza para vencer al otro. La calma posterior a las protestas no enga帽a a nadie. Lo 煤nico seguro es que vendr谩n nuevas coyunturas.

Actualidad RT / La Haine




Fuente: Lahaine.org