May 31, 2021
De parte de La Haine
241 puntos de vista

La pregunta sobre la descolonizaci贸n del Estado se vuelve central en el contexto actual de Chile, luego de la in茅dita elecci贸n paritaria de candidatas y candidatos constituyentes y saber qui茅nes van a ser parte de este nuevo 贸rgano fundamental.

Se帽alo esto, ya que el Estado de Chile a lo largo de su historia, ha generado distintas constituciones desde 1810 en adelante, las cuales han sido escritas de manera antidemocr谩tica por peque帽os grupos de elite, los cuales han sentado las bases de un per铆odo republicano, que aunque se presente como una ruptura hist贸rica con el periodo colonial anterior, ha profundizado la exclusi贸n y negado la posibilidad de pensarnos m谩s all谩 de los esquemas mentales, materiales y simb贸licos provenientes del Norte Global.

De ah铆 que si bien la llamada independencia de Chile fue realizada con 茅xito en t茅rminos militares y administrativos, no logr贸 ser realmente un proceso descolonizador, ya que como bien ha mostrado el pensamiento anticolonial, fue un proceso heredero de un patr贸n de poder global moderno, capitalista, patriarcal y euroc茅ntrico de car谩cter uni-versal, que mantuvo la idea racista de que Europa y EEUU eran los faros a seguir pol铆ticamente.

No es casualidad por tanto, que las nuevas rep煤blicas nacidas en el siglo XIX en la regi贸n, como el caso de la chilena por ejemplo, sean el resultado de ideas pol铆ticas provenientes de procesos internos de occidente, como son los casos de la Revoluci贸n Francesa y la Independencia de EEUU, como si el 煤nico camino a seguir fuera solamente uno y no habr铆an m谩s alternativas por fuera de los l铆mites de las democracias representativas modernas.

Es as铆 como distintas ideas pol铆ticas, como lo son el progreso, desarrollo, derecha-izquierda, liberalismo-socialismo, conservadurismo-progresismo, parlamentarismo-presidencialismo, Estado Unitario-Estado Federal y la misma separaci贸n de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial), han sido la base para sostener a las democracias modernas existentes en la regi贸n, lo que puede verse como un mero proceso de colonialismo interno o colonialidad, como dijo en su momento An铆bal Quijano, al ser definidos y vernos como pa铆ses inferiores, subdesarrollados y provenientes del Tercer Mundo.

Se podr谩 decir que en el siglo XX las distintas izquierdas en la regi贸n y procesos pol铆ticos existentes en Chile, como son los casos del Frente Popular y la Unidad Popular, ampliaron la democracia existente, a trav茅s de la incorporaci贸n de nuevos actores y derechos sociales, como de un cuestionamiento profundo al Estado capitalista, por reproducir la desigualdad entre pa铆ses centro-periferia, como bien plantearon en su momento las distintas teor铆as de la dependencia.

No obstante, muchas de las distintas corrientes transformadoras del siglo XX en Chile, al igual que el resto de la regi贸n, no cuestionaron las bases mismas de la colonial-modernidad, al situarse desde corrientes pol铆ticas estadoc茅ntricas y uni-nacionales, por lo que no fueron m谩s all谩 de los l铆mites impuestos de la civilizaci贸n occidental, como pas贸 con el marxismo y los socialismos reales, los cuales terminaron por reproducir un modelo industrial, urbano y antropoc茅ntrico, el cual tiene al mundo en una crisis socioambiental global sin precedentes.

Ante esto, se vuelve important铆simo mencionar las grandes movilizaciones populares contra el neoliberalismo, los procesos constituyentes y el giro pol铆tico que tuvieron varios gobiernos de la regi贸n desde la d茅cada de los 2000, en los cuales se lograron nuevos derechos y nuevas constituciones que fueron m谩s all谩 de l贸gicas modernas, al estar detr谩s ampliamente el movimiento ind铆gena.

Es as铆 como la influencia de distintas organizaciones ind铆genas, tanto en Ecuador como en Bolivia, como son los casos de la Confederaci贸n de Nacionalidades Ind铆genas del Ecuador (CONAIE), el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ) y la Confederaci贸n de Pueblos Ind铆genas de Bolivia (CIDOB), fueron claves para hacer rupturas con l贸gicas tradicionales provenientes de izquierdas euroc茅ntricas y autoritarias, que han concebido hist贸ricamente a la Madre Tierra como una fuente inagotable de recursos para el Estado.

De ah铆 lo fundamental en la conformaci贸n de Estados Plurinacionales e Interculturales, en donde los Derechos de la Naturaleza, el respeto por la Madre Tierra y alternativas como el Buen Vivir/Vivir Bien, son claves como horizontes sostenibles para la vida de humanos y no humanos y verdaderos giros civilizatorios, en relaci贸n al derecho moderno humanista, como escribi贸 el jurista argentino Eugenio Ra煤l Zaffaroni en su libro la Pachamama y lo Humano.

Lamentablemente en la pr谩ctica, en esos dos pa铆ses, el extractivismo, al igual que el resto de la regi贸n, se profundiz贸 ampliamente, por lo que esos derechos fueron vulnerados por los mismos gobiernos progresistas, en donde el caudillismo, el clientelismo, el desarrollismo, la partidocracia y la dependencia econ贸mica con China, ha sido fatal para implementar pol铆ticas que pongan en el centro el cuidado de la vida.

De ah铆 que los gobiernos con m谩s apoyo popular durante el ciclo progresista en la regi贸n, como lo fueron los gobiernos de Hugo Ch谩vez, Rafael Correa, Evo Morales, Cristina Fern谩ndez, Lula Da Silva, Jos茅 Mujica, m谩s all谩 de ciertas pol铆ticas y ret贸ricas de transformaci贸n social en sus respectivos pa铆ses, incluso antiimperialistas, se hayan subordinado finalmente al llamado consenso de los commodities, como ha problematizado Maristella Svampa.

Se podr谩 decir, que con la reciente llegada de David Choquehuanca a la vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, hay un reimpulso de defensa de la Pachamama, a trav茅s de iniciativas como el proyecto de 鈥淟ey de la Defensor铆a de la Madre Tierra鈥. Sin embargo, tomando las palabras de Eduardo Gudynas, el pa铆s ya cuenta con normas ambientales b谩sicas que no se aplican y adem谩s no funciona en lo m谩s m铆nimo el tribunal Agroambiental por ejemplo.

Visto este escenario a nivel regional, la pregunta por la descolonizaci贸n constitucional en Chile se ve extremadamente compleja y dif铆cil de responder. Esto considerando que Chile debe ser el pa铆s m谩s neoliberal del mundo a nivel institucional y con la sociedad m谩s bancarizada y endeudada que se conozca.

Lo que ha sido acompa帽ado por un proceso de militarizaci贸n de parte del Estado de Chile en territorios ind铆genas, el cual no solo ha sido un proceso de usurpaci贸n de tierras de parte de grandes empresas forestales, mineras y energ茅ticas, sino tambi茅n una negaci贸n como sujetos pol铆ticos y como aporte a la construcci贸n de una democracia pluriversa.

Por lo mismo, la reconstrucci贸n del tejido social, la organizaci贸n pol铆tica y la articulaci贸n entre movimientos sociales en Chile, ha llegado mucho m谩s tarde que otros pa铆ses de la regi贸n, ante una institucionalizaci贸n y naturalizaci贸n tan fuerte del neoliberalismo en Chile, por lo que el desaf铆o de descolonizar el Estado es quiz谩s mucho m谩s ambicioso y dif铆cil de plantear siquiera para la discusi贸n.

Por suerte, con la revuelta popular de octubre del 2019, se abri贸 un proceso de politizaci贸n en Chile muy profundo, que gener贸 un proceso constituyente in茅dito en el pa铆s, forzando a la clase pol铆tica neoliberal a ceder un plebiscito en donde los ciudadanos decidieran si quer铆an o no una nueva constituci贸n, lo que deriv贸 en el a帽o 2020 en un aplastante 80% de preferencias por un Si para una nueva constituci贸n.

Asimismo, es destacable tambi茅n la elecci贸n paritaria para constituyentes del pasado 15 y 16 de mayo, en donde muchos luchadores sociales y ambientales de la revuelta social y parte de organizaciones de base salieron electos y electas. No es menor el rol que jugar谩n las y los constituyentes de la Lista del Pueblo en esta nueva convenci贸n constitucional por ejemplo, junto a otras y otros independientes cr铆ticos que tienen una relaci贸n directa y son parte de comunidades organizadas.

No obstante, la incertidumbre sobre c贸mo esta convenci贸n constitucional funcionar谩, en tanto su capacidad de articularse con los distintos movimientos sociales y territorios, ser谩 clave, en cuanto a su capacidad de generar mecanismo de participaci贸n directa con las comunidades. Pero tambi茅n, es fundamental la misma presi贸n social que se ejerza sobre esta nueva convenci贸n constitucional, a trav茅s de manifestaciones, huelgas, paros, cabildos autoconvocados y trabajo pol铆tico desde las bases,

El peligro obviamente de que los partidos pol铆ticos tradicionales recolonicen el proceso institucional constituyente, est谩 siempre presente. No hay que olvidar, que son esos mismos partidos, no solo de derecha, sino tambi茅n los de una izquierda de mercado (ex concertaci贸n), que negaron la posibilidad de pensar un pa铆s distinto.

Pero tampoco se puede ver con mucho optimismo lo que pueda pasar con los partidos pol铆ticos de izquierda m谩s progresistas en Chile en este proceso constituyente, como lo son los casos del partido comunista o los partidos que conforman el Frente Amplio. Me parece que todos ellos, a煤n no ven al eurocentrismo como un problema pol铆tico por superar y a la descolonizaci贸n del Estado como parte de un proceso crucial por construir en el pa铆s.

Planteo esto, ya que en mayor o menor medida, siguen siendo izquierdas apegadas a modelos pol铆ticos euroc茅ntricos, sea socialdem贸cratas, populistas o marxistas, en donde la discusi贸n de mayor o menor tama帽o del Estado, en tanto superaci贸n del neoliberalismo, lo ven como la principal aspiraci贸n a alcanzar para este nuevo proceso constituyente.

Lo se帽alo, ya que cuando esas izquierdas occidentalizadas en Chile se les plantea la discusi贸n sobre descolonizaci贸n, plurinacionalidad e interculturalidad, lo siguen concibiendo como meros reconocimientos a los pueblos originarios, y en el mejor de los casos, a ciertas autonom铆as territoriales, pero no como algo transversal en la sociedad y de transformaci贸n del mismo Estado moderno.

No viendo as铆, como bien plantea Silvia Rivera Cusicanqui, que lo que se trata es de sacar el indio o la india que llevamos dentro, y de ir mucho m谩s all谩 la idea misma de plurinacionalidad existente del Estado moderno, desde una mirada ecoterritorial, como bien se帽ala Francisca Fern谩ndez Droguett, la cual incluya a comunidades pol铆ticas ind铆genas, afro, migrantes, campesinas y sectores populares urbanos. 

No sorprende entonces, que persista un discurso de esas izquierdas, subordinado completamente al discurso colonial del desarrollo de los 煤ltimos 70 a帽os, en donde recetas como el desarrollo sustentable o un ecosocialismo estatal, parecieran instalarse como salidas a la crisis clim谩tica actual.

Asimismo, esos mismos sectores de izquierda, siguen usando tambi茅n discursos estadoc茅ntricos del siglo pasado, para referirse a los bienes comunes comunitarios, en donde la nacionalizaci贸n estatal de los llamados recursos naturales y la industrializaci贸n de la econom铆a, se plantean como un horizonte deseable, a pesar de ser insostenibles socioambientalmente 

Menos mal que los movimientos sociales en Chile en los 煤ltimos 20 a帽os, conformado por distintas organizaciones estudiantiles, socioambientales, feministas, mapuche, entre muchas otras, han sido claves para confrontar, reconfigurar y ampliar esta ret贸rica de izquierda euroc茅ntrica y antropoc茅ntrica, anclada en los l铆mites coloniales y patriarcales de la modernidad.

Los casos en Chile de la Asociaci贸n de Estudiantes Secundarios (ACES), el Movimiento por el Agua y los Territorios (MAT), La Coordinadora Feminista 8 de Marzo, la Coordinadora Nacional de Inmigrantes y la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), por decir solo algunos, son buenos ejemplos de c贸mo desde las comunidades y territorios organizados es posible construir alternativas m谩s profundas.

De ah铆 que se planteen con cada vez m谩s fuerzas en Chile demandas como Derechos de la Madre Tierra, derecho a migrar, fin a la megaminer铆a, fin al adultocentrismo, educaci贸n no sexista, pol铆ticas de los cuidados, derecho a la locura y a la diversidad mental, soberan铆a alimentaria y energ茅tica, gesti贸n comunitaria de las aguas, familias diversas y alternativas al desarrollo y a la modernidad, desde buenos vivires, como lo puede ser el K眉me Mongen mapuche y otras miradas y experiencias colectivas y ecoc茅ntricas que trascienden al Estado moderno.

Por lo tanto, ser谩 clave la relaci贸n entre los sectores m谩s cr铆ticos de la nueva convenci贸n constitucional, provenientes de movimientos sociales, con sus bases mismas, ya que si no ser谩 una nueva constituci贸n que podr谩 tener ciertos Derechos Humanos consagrados e incluso de la Madre Tierra, como el agua por ejemplo, pero sin un arraigo en las comunidades, lo que har谩 que f谩cilmente sean vulnerados por los mismos gobiernos y las grandes empresas existentes, como ha pasado en tantos otros pa铆ses de la regi贸n.

La Haine




Fuente: Lahaine.org