December 21, 2020
De parte de Indymedia Argentina
32 puntos de vista

HACIA UNA GEOPOL脥TICA DEL PODER POPULAR
Por Rafael Bautista S.

Conferencia pronunciada en el evento: 鈥淓l colapso del Estado de no-derecho y la recuperaci贸n democr谩tica鈥, realizado en La Paz, el 14 de diciembre de 2020, en el auditorio de la Vicepresidencia del Estado plurinacional de Bolivia.

Perm铆tanme empezar contando una historia: El a帽o 1971, un abogado corporativo de nombre Lewis Powell, enviaba a la C谩mara de Comercio de USA un memor谩ndum, donde advert铆a al mundo empresarial, que las fuerzas de la izquierda amenazaban su papel rector en la sociedad norteamericana; literalmente les advert铆a que: 鈥渓as instituciones responsables del adoctrinamiento de los j贸venes鈥, como son las universidades, iglesias, colegios y medios de comunicaci贸n, ya no cumpl铆an con esa funci贸n.
El 鈥渕emor谩ndum Powell鈥 sirvi贸 para que la 鈥淐omisi贸n Trilateral鈥 encargara a sus think tanks, la promoci贸n de un nuevo concepto de democracia, porque conclu铆an que hay demasiada democracia y que la democracia misma es una amenaza para el 鈥渁merican way of life鈥. Estamos ante el origen de la democracia neoliberal, en cuanto 鈥渟istema democr谩tico鈥; una nueva idea de democracia acorde a los nuevos intereses/valores (como dec铆a el ex candidato a la presidencia John MacCain: 鈥渘uestros intereses son nuestros valores y nuestros valores son nuestros intereses鈥) que patrocina el 谩mbito financiero, es decir, el tipo de mundo que, mediante la globalizaci贸n, promover谩 el d贸lar.
Esta nueva idea de democracia es la que ingresa al mundo acad茅mico y es funcionalizada en nuestros pa铆ses en el llamado periodo de 鈥渞ecuperaci贸n democr谩tica鈥 postdictaduras de seguridad nacional. Se trata de una democracia sin demos, o sea, sin pueblo, por eso se trata de un concepto formalista, cuya tarea consiste en la mera preservaci贸n de la institucionalidad formateada ya por las dictaduras (y consagrada constitucionalmente por el neoliberalismo). Es esa democracia que defienden los grandes medios de comunicaci贸n y toda la academia e intelectualidad adiestrada en el 鈥渋nstitucionalismo鈥 (como 煤nica garant铆a y supervivencia de la democracia, seg煤n la mitolog铆a gringa). Es la democracia creada a imagen y semejanza del d贸lar, y promovida por los organismos mundiales, creados en Bretton Woods, en 1944, para imponer al mundo entero, la cosmogon铆a del d贸lar, el verdadero poder triunfante de la segunda guerra mundial.
驴Por qu茅 la intelectualidad acad茅mica, hasta de izquierda, se crey贸 la narrativa mitol贸gica-ideol贸gica (de no s贸lo esa idea de democracia sino tambi茅n de la idea gringa de la 鈥渓ibertad de expresi贸n鈥, de los 鈥渄erechos humanos鈥, del 鈥渞espeto a las minor铆as鈥, de la 鈥減luralidad鈥 y 鈥渄iversidad鈥 made in USA) que impone el d贸lar, como algo naturalizado en la vida pol铆tica y social?
Perm铆tanme referirme a una carta donde se delata el c贸mo, los gringos, se dedicaron a pensar el mejor modo de dominarnos, empezando por nuestras elites; implementando de modo decisivo la doctrina Monroe (que data de 1823 y cuya autor铆a es de James Monroe y John Quincy Adams, aunque s贸lo ser铆a pol铆tica de Estado expl铆cita desde 1870). Esta carta est谩 dirigida al ex presidente Woodrow Wilson, por su secretario de Estado, cuya misi贸n en M茅xico era la de estudiar las posibilidades de dominio real sobre esa naci贸n. La carta dice:
鈥淭enemos que abandonar la idea de poner en la presidencia mexicana a un ciudadano americano, ya que eso conducir铆a otra vez a la guerra. La soluci贸n necesita de m谩s tiempo: debemos abrirles a los j贸venes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y en el respeto del liderazgo de Estados Unidos. M茅xico necesitar谩 administradores competentes y con el tiempo, esos j贸venes llegar谩n a ocupar cargos importantes y eventualmente se adue帽ar谩n de la misma presidencia. Y sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, har谩n lo que queramos, y lo har谩n mejor y m谩s radicalmente que lo que nosotros mismos podr铆amos haberlo hecho鈥. Richard Lansing, former Secretary of Estate under Woodrow Wilson, 1924.
Empezaron con M茅xico, pero diseminaron este plan con todas las elites de nuestros pa铆ses. Una vez formateadas las elites nacionales seg煤n la cosmovisi贸n del d贸lar, entonces podemos hablar de que la dominaci贸n puede alcanzar la legitimidad incluso de los propios dominados. La propia 鈥渋nteligentzia鈥 nacional se constituye como consciencia perif茅rico-satelital; por eso se constituye en fiel administradora de un nuevo proceso de transferencia m谩s inhumano, de la periferia al centro del mundo.
Si las propias elites renuncian a su contenido nacional entonces, educados en una literal 鈥渟ervidumbre voluntaria鈥 (como suger铆a Ettiene de la Bo茅tie), pueden transferir poder neto, en cuanto renuncia de soberan铆a, al centro del mundo; de ese modo, el centro se unge de poder, tanto formal como material, que le brinda la periferia como resultado de esa cesi贸n voluntaria de soberan铆a que, en 煤ltima instancia, es voluntad de vida nuestra que alimenta la vida del centro. La periferia no s贸lo transfiere materias primas (para superar la visi贸n economicista de la izquierda) sino voluntad de vida, entonces sucede una dial茅ctica de plus-valorizaci贸n de la vida del centro inversamente proporcional a una desvalorizaci贸n de la propia vida de la periferia. De eso se nutre el centro en cuanto Imperio y por eso puede mantener estable, eficaz y duradero el dise帽o centro-periferia que, de ser geopol铆tico remata siendo hasta ontol贸gico. Eso es lo que llamamos colonialidad (m谩s all谩 de Quijano) en su sentido m谩s radical.
La subjetividad colonial entonces produce su propio enclaustramiento, porque su propia consciencia es perif茅rico-satelital, porque nunca se toma a s铆 misma como centro de sus propias decisiones. De ese modo jam谩s produce ni siquiera, en los t茅rminos que propagandiza el centro geopol铆tico, su propio desarrollo. Por eso produce elites despreciables (incluso para los due帽os del mundo), que no poseen dignidad alguna, porque su propio programa de vida, que se traduce en pol铆tica, se reduce al servilismo m谩s indigno.
De ese modo, la oligarqu铆a, de haber podido constituirse en aristos-cracia, s贸lo se convierten en kakistos-cracia (el poder de los infames y de los peores). Luego endilgan a su propio pueblo las propias miserias que los retratan de cuerpo entero. Para ello tienen 鈥渄octorcitos鈥 que encubren y adornan sus estrecheces, con relatos que, s贸lo por reiteraci贸n pedag贸gica e insistencia cultural, instala insistentemente en el imaginario social el se帽orialismo servil olig谩rquico como 煤nica apuesta pol铆tica.
La 鈥渃iudad letrada鈥 en contra de su propio pueblo, es el castillo imaginario que inventan sus intelectuales (que ya no son org谩nicos para el pueblo sino transg茅nicos). Estos ahora son los que se travisten de cientistas y ni siquiera se dan cuenta que son una invenci贸n medi谩tica: los 鈥渁nalistas鈥 pol铆ticos. No saben ni siquiera por qu茅 no achuntan en nada, porque ni siquiera reparan que la propia mediocracia ha devaluado la ciencia pol铆tica en un g茅nero literario. Creen que la imagen que inventan los medios es la realidad y, de ese modo, de esa confusi贸n, lo 煤nico que pueden producir es la ficci贸n que necesitan los medios para inventar opini贸n p煤blica.
Perm铆tanme hacer una digresi贸n. Para comprender, de mejor modo, este rapto ideol贸gico de los 谩mbitos supuestamente 鈥減ensantes鈥 en nuestras sociedades, quisiera exponer c贸mo piensan los tanques pensantes del Imperio: Ron Suskind fue editorialista del Wall Street Journal hasta el 2000 y autor de investigaciones sobre la comunicaci贸n de la Casa Blanca; en un art铆culo de 2014, aparecido en el New York Times, revel贸 la conversaci贸n que hab铆a tenido, en 2002, con un asesor de Bush junior: 鈥淢e dijo que las personas como yo form谩bamos parte de ese grupo de tipos que creen que sus an谩lisis se basan en la realidad (the reality-based community): ustedes creen que las soluciones surgen de su juicioso an谩lisis de la realidad observable. Yo asent铆 y murmur茅 algo sobre los principios de las Luces y el empirismo. Pero 茅l me interrumpi贸: El mundo ya no funciona de esa manera. Ahora somos un imperio y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad鈥. Esto dec铆a el consejero de seguridad Karl Rove, y retrata muy bien a lo que podr铆amos denominar 鈥渋ntelectualidad perif茅rica鈥. Porque dice expresamente lo siguiente: 鈥淎hora somos un Imperio y cuando actuamos creamos nuestra propia realidad. Y mientras ustedes estudian esa realidad, juiciosamente, como ustedes quieren, nosotros actuamos nuevamente y creamos otras realidades, nuevas, que ustedes pueden estudiar igualmente, y as铆 suceden las cosas. Nosotros somos los actores de la historia. Y ustedes, todos ustedes, s贸lo pueden estudiar lo que nosotros hacemos鈥.
Por eso los 鈥渄octorcitos鈥 de la 鈥渃iudad letrada鈥 (los acad茅micos del sistema universitario) no vieron el golpe, lo que fue un asalto dictatorial de la propia democracia signific贸 para ellos una supuesta 鈥渞evoluci贸n popular鈥. No vieron el golpe, porque s贸lo vieron y siguen viendo lo que la narrativa imperial les impone como la realidad.
Entonces, la sumisi贸n ya no es s贸lo pol铆tica sino hasta intelectual, y devela a esa consciencia satelital de la periferia que no sabe ponerse a s铆 misma como referencia sino siempre a la narrativa que impone el centro. Desde esa narrativa mitol贸gica se interpretan a s铆 mismos hechos a imagen y semejanza del amo del norte. Por ello, hasta la izquierda tradicional y hasta 鈥渄efensores de derechos humanos鈥, justificaron vergonzosamente el genocidio, porque ya no ten铆an ojos para distinguir al pueblo de las hordas fascistas, porque el velo de la narrativa imperial hab铆a enceguecido en ellos toda perspectiva cr铆tica para develar lo que en realidad estaba sucediendo. Al amparo de relatos ideol贸gicos de 鈥渄emocracia鈥, 鈥渓ibertad de expresi贸n鈥 y 鈥渄erechos humanos鈥, el Imperio impone la escenograf铆a adecuada a sus intereses para provocar demoliciones planificadas de procesos democr谩ticos, como antesala del famoso caos constructivo, en la terminolog铆a de las guerras h铆bridas que promueven las 鈥済uerras de cuarta y quinta generaci贸n鈥.
Podemos decir que estos supuestos cr铆ticos se quedaron en el siglo XX, con el tipo de realidad que el Imperio hab铆a creado para disfrute ideol贸gico de una izquierda ya anacr贸nica, que tambi茅n se hab铆a derechizado para su propia desgracia. Tanto denunciaron la derechizaci贸n del MAS que no se dieron cuenta de su propia derechizaci贸n.
Y esto debe ser motivo de seria y continua reflexi贸n, pues ya advirtieron los pueblos ind铆genas, aqu铆 en este recinto, el 2006, cuando dijeron que 鈥渓a izquierda latinoamericana nunca tuvo identidad鈥. En 煤ltima instancia, lo que sostiene las apuestas vitales y pol铆ticas que me propongo, depende de la narrativa que adopto; es decir, todas mis opciones dependen de, en 煤ltima instancia, qu茅 creo o a qui茅n le creo. Y si creo a los medios, que son los operadores pol铆ticos de la narrativa imperial, entonces estoy perdido.
El golpe que promovieron y la dictadura que impusieron, no era un golpe cl谩sico. Y tiene mucho que ver con la posterior cuarentena global que encubri贸 un Estado de sitio no declarado a nivel mundial; cuyos prop贸sitos nunca fueron sanitarios sino pol铆ticos, como ejercicios militares de disuasi贸n estrat茅gica para arrinconar a la humanidad entera. Est谩n reseteando el sistema econ贸mico mundial y para ello necesitan de una experiencia de shock globalizado para promover un nuevo orden mundial post-imperial, mucho m谩s perverso y siniestro de lo que hayamos conocido. Por eso la importancia de lo que vivimos, y el modo c贸mo lo superamos como pueblo; para ense帽arle al mundo que el poder post-imperial, el deep State transnacional del deep State nacional, puede calcular todo, pero menos y jam谩s, la inc贸gnita dura de toda ecuaci贸n pol铆tica, el factor pueblo.
Por eso le debemos a nuestro pueblo el no haber sucumbido y haber restaurado su propio esp铆ritu y, de ese modo, vencido al peor des-gobierno que hayamos padecido. La importancia de Bolivia es decisiva a la hora de sopesar lo que supondr铆a un desprendimiento de Sudam茅rica de la geoeconom铆a del d贸lar. En el colapso actual del dise帽o imperial centro-periferia, el atl谩ntico ha dejado de ser el distribuidor del comercio y el mercado mundial y 茅ste est谩 virando definitivamente al Pac铆fico. Bolivia, como corredor geoestrat茅gico de conexi贸n sudamericana a la econom铆a del siglo XXI, se plantea, por primera vez en su historia, ya no ser s贸lo coraz贸n geogr谩fico sino centro geopol铆tico estrat茅gico regional de la nueva e inevitable fisonom铆a geopol铆tica multipolar del siglo XXI. Por eso el inter茅s de nuestros vecinos (con complicidad derechista local), auspiciantes del golpe geopol铆tico que sufrimos, para enclaustrarnos y anularnos de nuevo, objetiva y subjetivamente.
Por eso necesitamos repensar todo de nuevo, desde una democratizaci贸n necesaria de la propia democracia hasta la consolidaci贸n de un proyecto de vida propio que genere en nosotros y en el mundo la superaci贸n de la idea moderno-liberal-capitalista del Estado y la propuesta civilizatoria de lo que ser铆a la nueva idea del Estado plurinacional comunitario, con arreglo a la vida. Si el vivir bien, el 鈥渟uma qama帽a鈥, quiere ser horizonte pol铆tico con validez universal, ya no puede ser s贸lo discurso sino hacerse pol铆tica de Estado. Y esto significa tambi茅n profundizar lo que hemos denominado la geopol铆tica del poder popular.
Pero antes de entrar en ello, consideremos algo que no podemos pasar por alto. Esto es, 驴por qu茅 triunf贸 el golpe?, y 驴por qu茅 el pueblo es inmovilizado, desorganizado y arrinconado hasta quedar hu茅rfano, despu茅s de haber sido el creador de la revoluci贸n democr谩tico-cultural?
En enero de 2018 ya hab铆amos advertido que se estaba gestando en nuestro pa铆s una 鈥渞evoluci贸n de colores鈥. Cierto infalibilismo oficialista se cre铆a due帽o del poder pol铆tico, sin darse cuenta lo que estaba pasando. Tenemos que saber por qu茅 triunf贸 circunstancialmente la derecha para no reeditar una nueva asonada fascista. Recordemos. El concepto 鈥渞evoluci贸n de colores鈥 es medianamente novedoso en pol铆tica. No es precisamente un concepto que nazca en la teor铆a pol铆tica, sino que proviene del 谩mbito militar. Es un componente estrat茅gico de las 鈥済uerras de cuarta generaci贸n鈥 y est谩 dise帽ado para implosionar procesos democr谩ticos inconvenientes para la hegemon铆a gringa. Los implosiona desde adentro. Por eso acude a factores mucho m谩s complejos que precisa, no s贸lo de un conocimiento detallado de la realidad pol铆tica y del bloque en el poder, sino de la posibilidad de interferir en la propia gesti贸n gubernamental para minar, desde adentro, la legitimidad que le sostiene. Por eso es conceptuada como una 鈥渞evoluci贸n鈥, porque aparece y se desarrolla mediante una transferencia de legitimidad, que crece inversamente proporcional a la p茅rdida de legitimidad del gobierno y que es, en 煤ltima instancia, lo que acaba ungiendo a la oposici贸n con un aura 鈥渄emocr谩tico鈥 y hasta 鈥渞evolucionario鈥.
Es desde adentro que se generan las condiciones para implosionar la estabilidad pol铆tica, como condici贸n del 鈥渃aos constructivo鈥 que se impone como la nueva fisonom铆a que adquiere un pa铆s sin m谩s remedio que la intervenci贸n. Ahora bien, 驴c贸mo desde adentro se provoca una implosi贸n?
No es precisamente la derecha (como brazo pol铆tico de la oligarqu铆a y de la hegemon铆a gringa), la gestora de una situaci贸n ideal para la aparici贸n de una 鈥渞evoluci贸n de colores鈥, sino que son las propias contradicciones gubernamentales las que nos arrinconan a una situaci贸n, ya no s贸lo de repliegue popular sino de transferencia de legitimidad. Es decir, si desde los inicios del 鈥減roceso de cambio鈥, la legitimidad se hab铆a constituido en patrimonio popular, cuando 茅sta es apropiada por la derecha es entonces cuando la insurrecci贸n olig谩rquica recupera vitalidad; porque la condici贸n de legitimidad que se le ha transferido es lo que puede reorganizar ahora al conjunto de las oposiciones en un cuerpo unificado. Se puede decir que, en este sentido, la insurrecci贸n olig谩rquica ya no necesita de la oligarqu铆a como actor visible, sino que la clase media y hasta sectores populares se convierten en el contingente de arremetida social que provoca la desestabilizaci贸n necesaria para generar el caos esperado.
Esto empieza desde el gasolinazo del 2010, se agudiza con el conflicto del TIPNIS y remata con el refer茅ndum del 21-F. Las banderas de 鈥渄efensa de la Madre tierra鈥, el 鈥渧ivir bien鈥, la 鈥渄escolonizaci贸n鈥 y 鈥渓o ind铆gena鈥 estaban, paulatinamente, siendo cedidos por un gobierno que, cuanto m谩s se alejaba del horizonte plurinacional, m谩s legitimidad transfer铆a a los actores que se empoderaban de modo creciente. De ese modo el gobierno y el MAS iban, poco a poco, enajen谩ndose del esp铆ritu que les hab铆a conferido una legitimidad novedosa en el campo pol铆tico.
Lo novedoso y lo singular del proceso boliviano, que era lo que confer铆a de sentido trascendental al nuevo Estado plurinacional que se quer铆a constituir, era a lo que se renunciaba y dejaba a la administraci贸n gubernamental reditar un otro ciclo estatal, dentro de los m谩rgenes de acci贸n que la sustancia liberal del Estado colonial pudiese permitir. Esto quer铆a decir que, la propia dirigencia gubernamental, renunciaba al sentido mismo del cambio y, de ese modo, repon铆a a un esp铆ritu se帽orial que, inevitablemente, ir铆a a 鈥渘ormalizar鈥 la gesti贸n estatal, una vez que lo plurinacional se condenaba a constituirse en mera ret贸rica declarativa.
Pero, con esto, no s贸lo el gobierno se enajenaba de la nueva legitimidad, sino que dejaba al pueblo hu茅rfano de la m铆stica que hab铆a hecho posible su reconstituci贸n en sujeto hist贸rico y que inauguraba la posibilidad de producir un nuevo concepto de lo pol铆tico y lo democr谩tico. Por eso la oposici贸n empezaba a apropiarse del lenguaje plurinacional de modo instrumental para vaciar definitivamente al pueblo de un discurso necesario para su reconstituci贸n en sujeto pol铆tico. O sea, no es la astucia de la derecha sino la renuncia que hac铆a el propio gobierno del car谩cter plurinacional que deb铆a ser su nueva sustancia pol铆tica, lo que promov铆a la articulaci贸n de la derecha en oposici贸n 鈥渄emocr谩tica鈥 (siendo ahora lo democr谩tico patrimonio del bloque opositor).
Este vaciamiento ideol贸gico de la nueva apuesta hist贸rica es lo que sirve de caldo de cultivo de la reposici贸n se帽orial, promovida inconscientemente por una directriz gubernamental que, renunciando al horizonte plurinacional (y reafirmando s贸lo los mitos moderno-capitalistas, lo que se tradujo en la apuesta desarrollista), lo que vac铆a al propio pueblo del horizonte que se propon铆a en cuanto sujeto hist贸rico. De ese modo, la vuelta a la 鈥渘ormalidad鈥 se describe en los t茅rminos que la misma derecha esgrime: el cambio prometido nunca lleg贸, sino que, hasta la corrupci贸n se apoder贸 del gobierno del cambio. Entonces, la transferencia de legitimidad es lo que inicia la insurrecci贸n porque, adem谩s, una vez que el pueblo se encuentra vaciado de su propia m铆stica, entonces se enfrenta a un bando conservador esgrimiendo sus mismas banderas, dejando al pueblo en la impotencia de verse ahora bajo el estigma 鈥渁ntidem贸crata鈥 y 鈥渄ictatorial鈥.
Si el pueblo, en pleno proceso constituyente, hasta el 2010, era el heraldo de la m铆stica democr谩tica (lo cual deb铆a haber llevado a un nuevo concepto de lo democr谩tico), ahora se encuentra expropiado de su propia creaci贸n y recluido a un papel secundario de mero obediente de una pol铆tica gubernamental que, para colmo, ya no mostraba inter茅s en reivindicar el horizonte ind铆gena que le garantiz贸 llegar al poder
Lo que permanec铆a y delataba una entusiasta asimilaci贸n a la cultura pol铆tica tradicional 鈥搎ue era lo que hab铆a que transformar鈥, era el puro c谩lculo pol铆tico de la acumulaci贸n de poder. Ello otorgaba a la derecha los mejores argumentos para denunciar todas las iniciativas oficiales 鈥搃ncluso las mejores鈥 como un accionar 鈥渁utoritario鈥. Entonces, no es que la oposici贸n descomponga el car谩cter popular del nuevo Estado, sino que es, desde adentro, que aquella descomposici贸n empieza a suceder. Lo que hace la oposici贸n es atizar la desestabilizaci贸n como reflejo de aquella descomposici贸n. Y 茅ste es el escenario desde donde se hace posible una 鈥渞evoluci贸n de colores鈥.
Se llama as铆 porque es promovida con toda la fisonom铆a democr谩tica que fue usurpada al pueblo; de este modo, los sectores contrarios a la nueva Constituci贸n y a los principios de una revoluci贸n democr谩tico-cultural, se ven en las mejores condiciones de recuperar el patrimonio estatal. Entonces se puede provocar una insurrecci贸n se帽orial que puede movilizar grandes contingentes de masa social para destruir un proceso democr谩tico con banderas democr谩ticas y, de ese modo, inviabilizar una recomposici贸n popular.
Esto quiere decir que, una 鈥渞evoluci贸n de colores鈥, precisa generar su legitimaci贸n desde la propia p茅rdida de legitimidad del gobierno; el modo de esa transferencia es lo que garantizar铆a el 茅xito de la 鈥渞evoluci贸n鈥. Por ello los think tanks del Pent谩gono utilizan este concepto, aprovechando e instrumentalizando el car谩cter popular-democr谩tico de una revoluci贸n para, mediante ella, reponer su hegemon铆a recuperando un sistema democr谩tico 煤til a sus intereses.
Como el gobierno ya no es capaz de contener los valores morales que la oposici贸n esgrime ahora como su patrimonio 煤nico, entonces nos encontramos ante una situaci贸n en la que hay 鈥渂uenos鈥 y 鈥渕alos鈥, y los medios se encargan de canonizar esa dicotom铆a belicosa. Por eso, para presentarse como 鈥渞evoluci贸n鈥, debe primero imbuirse de esa legitimidad transferida que ya no puede recuperar el gobierno.
Ah铆 es donde empieza la 鈥渞evoluci贸n de colores鈥, haciendo de la derecha, en la plataforma medi谩tica, la nueva depositaria de la legitimidad usurpada al sujeto del cambio. Lo que sale entonces a las calles, al enfrentamiento violento, bajo la r煤brica de pueblo, no es un pueblo en tanto que pueblo, porque esto significar铆a un sujeto hist贸rico que apuesta por un nuevo horizonte de vida; sino que, lo que ahora se constituye en actor empoderado, es un contingente que defiende el orden hegem贸nico se帽orial, colonial, racista y liberal y, por ello mismo, hasta puede exigir una intervenci贸n imperial.
Son las propias contradicciones, al interior del bloque oficialista, las que inclinaban las expectativas sociales a una apuesta conservadora porque, adem谩s, aquellos desvar铆os son acompa帽ados por un paulatino abandono de lo que gener贸, en el pueblo, un nuevo horizonte de creencias. El bloque en el poder se hace conservador y aparece una elite que se constituye en sujeto sustitutivo del sujeto plurinacional.
Este sujeto sustitutivo impone su manera de 鈥渆ntender el proceso de cambio鈥 y establece un culto a la personalidad como garant铆a de una fidelidad que sustituye al proyecto por el l铆der. Pero con aquel culto no hace sino vaciar de legitimidad al l铆der y convertir su liderazgo en una aventura personal
Por eso, lo que llamamos 鈥渓lunquer铆o鈥 (o zalamer铆a), es la obediencia tributaria que ahora no s贸lo des-constituye al l铆der sino al pueblo mismo. Ya no hay relaci贸n cr铆tica con el l铆der y, sin 茅sta, el l铆der ya no se relaciona con el pueblo como sujeto. Las dirigencias asumen una verticalidad an谩loga, porque lo sagrado de la pol铆tica ha sido abandonado y, en consecuencia, todo se corrompe. Todo se resume a defender el poder logrado. Una vez diluida la m铆stica y el esp铆ritu 鈥搇o sagrado de la pol铆tica鈥, del cual era depositario el pueblo como sujeto hist贸rico, lo 煤nico que queda es el poder y el c谩lculo pol铆tico. La revoluci贸n popular se aburguesa, entonces el bando opositor puede decir: 鈥渟on como nosotros, iguales o peores鈥.
Una vez que se ha abandonado el horizonte del 鈥渧ivir bien鈥, la m铆stica y el esp铆ritu plurinacional, lo 煤nico que queda es el culto al l铆der. La fidelidad ya no es a un proyecto sino a la permanencia de la figura entronizada y esto termina no s贸lo reduciendo al pueblo sino al mismo l铆der, pues esto conduce a sumirlo en un solipsismo irremediable. Es decir, por sublimarlo terminan por sacrificarlo. Se genera (lo que hemos llamado) el s铆ndrome del rey cercado:
鈥淓l s茅quito (o llamado tambi茅n 鈥渃铆rculo q鈥檃ra鈥 o 鈥渃铆rculo blancoide鈥) eleva al rey a condici贸n divina porque su presencia es lo 煤nico que garantiza la existencia del s茅quito (ya que sin el rey son nada). El rey se hace omnipotente, pero necesita del s茅quito, y el s茅quito necesita un rey dependiente. Por eso lo a铆sla y lo envuelve; de modo que todo lo hacen por 茅l y, de ese modo, el rey ya no ve con sus ojos sino con los ojos del s茅quito, ya no escucha sino con los o铆dos de ellos; su contacto con la realidad est谩 mediado por esa presencia que m谩s le envuelve cuanto m谩s lo endiosa. Pero el rey no es dios y, cuando esto se hace evidente, es cuando el rey ya no le sirve al s茅quito; entonces lo sacrifican y hasta lo elevan al martirio. De ese modo aparecen inc贸lumes, haciendo del rey el chivo expiatorio que cargar谩 con todas las culpas y todos los pecados; mientras el s茅quito, limpio e inmaculado, salvado por la sangre del inmolado, se dedicar谩, otra vez, a buscar un nuevo rey鈥.
El pueblo se encontr贸 hu茅rfano, porque siendo el sujeto, actor y creador del 鈥減roceso de cambio鈥, fue paulatinamente desplazado y excluido por ese sujeto sustitutivo que hemos llamado 鈥渆l termidor del proceso de cambio鈥. Aprendamos. La 煤nica garant铆a de una revoluci贸n es el propio pueblo y, si esto se desconoce y se margina al pueblo del poder y se expropia su capacidad de decisi贸n, lo 煤nico que se produce es el empoderamiento de una derecha hambrienta de recapturar el poder pol铆tico.
Lo que se propusieron fue cercenar el ajayu del pueblo. Por eso el ensa帽amiento contra el Evo, porque en pol铆tica nadie es s贸lo uno, sino lo que uno representa, y el Evo representaba al indio convertido en multitud, en proyecto, en horizonte de vida. Por eso quer铆a el fascismo reeditar el descuartizamiento de Tupak Katari, para escarmentar a nuestro pueblo y que jam谩s ose igualarse a sus 鈥減atrones鈥.
Pero nuestro pueblo venci贸. Confluy贸 como poder popular, desde todos los rincones y todos los extremos, para mostrarnos lo que define a 鈥渦n pueblo en tanto que pueblo鈥. Frente a cualquier pacto o negociaci贸n, nos ense帽贸 que no se puede negociar la vida, menos cuando 茅sta es la que se encuentra seriamente amenazada por la presencia de lo m谩s espurio de la derecha olig谩rquica hecho gobierno ileg铆timo.
En ese sentido, la 煤nica garant铆a de recuperaci贸n democr谩tica ha sido siempre la direcci贸n popular unificada que empez贸 a suceder hist贸rica y efectivamente. Por eso el inter茅s desmedido de la derecha (y sus medios) en provocar divisiones, desencuentros y desacuerdos. Aprendamos. La lucha nunca ha sido homog茅nea sino anal贸gica; no todos caminan al mismo ritmo, incluso en sus demandas, pero todos, desde las propias bases configuraron la decantaci贸n de la toma de autoconsciencia de que nos estamos jugando hist贸ricamente el destino nacional.
Si la dictadura hubiese triunfado, eso iba a significar, por lo menos, otro medio siglo de aplazamiento en el desarrollo del poder popular. Pero el pueblo recuper贸 la lucidez que le hizo ser sujeto del proceso constituyente, y los propios ancestros (de toda nuestra historia ausente en la miop铆a de los historiadores) le han devuelto, otra vez, la 鈥渦nci贸n democr谩tica y revolucionaria鈥. Gracias a ellos, se fren贸 circunstancialmente el atrevimiento fascista-olig谩rquico de balcanizar Bolivia; y eso es lo que est谩 coadyuvando al avance definitivo del poder popular como poder instituyente y constituyente.
Las elecciones abren posibilidades, como tambi茅n las cierran. Son un ejercicio democr谩tico, pero no la democracia misma. Cuando son hechas a la medida de una democracia acorde al mercado, es decir, al neoliberalismo, el voto puede ser lo m谩s enga帽oso (como lo es toda encuesta manipulada). Por eso, el verdadero 鈥渒ratos鈥 de la democracia no es una elecci贸n (que es siempre contingente) sino el ejercicio constante, continuo y hasta imaginativo, del poder popular.
Una elecci贸n no se define como 鈥渄emocr谩tica鈥 por su sola realizaci贸n sino por todo aquello que la hace posible. En ese sentido, s贸lo una verdadera 鈥渞ecuperaci贸n democr谩tica鈥, pod铆a haber asegurado unas elecciones cre铆bles y donde se pod铆a recuperar, de nuevo, la 鈥渦nci贸n democr谩tica鈥 de un pueblo que fue objeto de una usurpaci贸n fascista que, no s贸lo pretendi贸 arrebatarle su esp铆ritu democr谩tico, sino incluso cercenarle su propia capacidad hist贸rica.
Ahora nuestro pueblo asciende hist贸ricamente, en esta hora decisiva, con toda una acumulaci贸n de siglos y puede, por ello, despertar la pesadilla olig谩rquica del 鈥渋ndio hecho multitud鈥, del 鈥渃erco hecho escuela pol铆tica鈥, de 鈥渓a marcha hecha escuela hist贸rica鈥. La historia nuestra est谩 volviendo sobre s铆 y anuncia un nuevo 鈥渃erco hist贸rico鈥 para mostrarnos d贸nde est谩 la verdadera ignorancia, la anti-naci贸n, el anti-patriotismo de una casta que siempre embauc贸 a sus subalternizados con sus propias miserias coloniales.
鈥淐ercar鈥 a esta casta y su 鈥渆spacio vital鈥 (el rapto que hicieron de la ciudad) significa, en la lucha popular, la abreviaci贸n de su nefasta transmisi贸n social. Por eso lo expansivo del poder popular es su irradiaci贸n hist贸rica de car谩cter trascendental. Todos los tiempos se hacen presente en el Pachakuti, porque todos los tiempos demandan reparaci贸n hist贸rica, desde los pasados negados hasta los futuros no cumplidos o los porvenires no alcanzados. Todos demandan redimirse cuando el presente se propone constituirse en la redenci贸n de toda nuestra historia. Por eso el pueblo asciende en su unificaci贸n desde todo su pasado en cuanto acumulaci贸n hist贸rica. Por eso despierta una sabidur铆a de profunda densidad que le permite interpretar el presente a la luz de todos los tiempos.
Una geopol铆tica del poder popular nos abre al desaf铆o de pensar las condiciones de posibilidad de irradiaci贸n del poder estrat茅gico. Porque poder que no es estrat茅gico no es poder en absoluto. El imperio nos someti贸 a pensar de modo sola y exclusivamente local. Es hora de pensarnos de modo universal. El imperio se piensa siempre as铆. Por eso ahora los pueblos deben de pensarse de modo tambi茅n universal, para desmontar y desplomar definitivamente al poder de dominaci贸n mundial que, por cinco siglos, ha desarrollado la l贸gica de la muerte, llev谩ndonos a esta crisis civilizatoria que padecemos como el posible fin de la vida misma.
Se dice en geopol铆tica, que la verdadera pol铆tica no es la pol铆tica nacional sino la pol铆tica exterior; por eso, es el modo de inserci贸n estrat茅gica, en el tablero global, lo que define la viabilidad de un proyecto determinado. Es el horizonte mundo, el horizonte m谩ximo de inteligibilidad de todo proyecto pol铆tico. Es hora de que los pueblos irradien todas sus potencialidades en el contexto macro, donde se define la efectivizaci贸n de un nuevo desideratum global. En plena crisis civilizatoria y en una transici贸n sin fisonom铆a definida, la humanidad se encuentra hambrienta de alternativas, sedienta de una nueva esperanza de vida. De eso depende la existencia nuestra, de nuestros ancestros y de toda la humanidad.
Quisiera agradecer a los integrantes del taller de la descolonizaci贸n, mi comunidad de argumentaci贸n, con quienes tambi茅n resistimos al golpe, desde nuestras propias trincheras y, sobre todo, volviendo a ser comunidad. Convocando pacientemente a la antig眉edad sagrada m谩s antigua y a la antig眉edad antigua m谩s sagrada, para alimentar la fe y la esperanza que quer铆an destruir en nosotros. En nombre de ellos, un agradecimiento tambi茅n a todos los h茅roes an贸nimos que, en las redes, las calles, las paredes, los petardazos, denunciamos la pol铆tica de soluci贸n final que quer铆a el fascismo imponer y diseminar desde Bolivia a la regi贸n.
隆Jawilla! 隆Jawilla鈥. Nina Achachila, Awicha Inal Mana, PachaMama, PachaTata, gracias, porque como pueblo hemos recibido la unci贸n de la qamasa y la ch鈥檃ma de nuestros Abuelos y Abuelas. Esta lucha no fue s贸lo de nosotros sino tambi茅n de ustedes. Porque nosotros somos la 煤nica raz贸n de la existencia de Ustedes. Si el enemigo venc铆a, ni nuestros muertos se hubiesen salvado, porque si el pueblo perece, perece tambi茅n la memoria y la historia, nuestros muertos y nuestras semillas. Pero gracias a ustedes hemos restituido el ajayu del pueblo 隆Jallalla Boliviamanta!

La Paz, Chuquiago Marka, 14-12-2020
Rafael Bautista S., autor de: 鈥淓l tablero del siglo XXI.
Geopol铆tica des-colonial de un orden
global post-occidental鈥,
yo soy si T煤 eres ediciones.
Dirige 鈥渆l taller de la descolonizaci贸n鈥 y
鈥渓a comunidad de pensamiento am谩utico鈥
rafaelcorso@yahoo.com




Fuente: Argentina.indymedia.org