July 3, 2022
De parte de Nodo50
186 puntos de vista

Acabado el costos铆simo y patriarcal espect谩culo de una cumbre celebrada a mayor gloria de Joseph Biden y Pedro S谩nchez, la principal conclusi贸n que cabe extraer es que se ha formalizado un nuevo salto adelante de la OTAN en su viejo proyecto de erigirse en gendarme global del planeta al servicio del bloque capitalista occidental. Porque, en efecto, su 鈥渘uevo concepto estrat茅gico鈥 constituye una redefinici贸n de sus enemigos y sus amenazas muy superior a la que le llev贸 a nacer en 1949, o a la que se conoci贸 como 鈥渟egunda guerra fr铆a鈥 en los a帽os 80 del pasado siglo.

Ahora, no s贸lo se mantiene la guerra global contra el 鈥渢errorismo, en todas sus formas y manifestaciones鈥 emprendida tras el 11S de 2001[1], sino que, tras el par茅ntesis de 2010,  se vuelve a presentar a Rusia como 鈥渓a amenaza m谩s significativa y directa para la seguridad鈥; se considera a China una 鈥渃ompetidora estrat茅gica鈥 en todos los 贸rdenes a medio y largo plazo (ya que representa 鈥渄esaf铆os sist茅micos鈥 a 鈥渘uestra seguridad, intereses y valores鈥) y, lo que es m谩s grave, se califica a la 鈥渋nmigraci贸n ilegal鈥  como 鈥渁menaza鈥 a la 鈥渟oberan铆a e integridad territorial鈥 de sus Estados miembros. Un elenco, por cierto, al que se suman los nuevos candidatos, Finlandia y Suecia, siempre que acepten las exigencias del r茅gimen turco, otro triunfador de esta cumbre, en detrimento de residentes kurdos en sus propios pa铆ses.

Por si todo esto no bastara, el documento est谩 lleno de menciones a 鈥渁ctores autoritarios鈥, 鈥渃ompetidores estrat茅gicos鈥 y 鈥減otenciales adversarios鈥 que recurran a 鈥渆strategias de guerra h铆brida鈥 -entre las que se incluye las 鈥渃ampa帽as de desinformaci贸n, la instrumentalizaci贸n de la inmigraci贸n, y la manipulaci贸n del suministro de energ铆a y el uso de la coerci贸n econ贸mica- y a que 鈥渃onflictos, fragilidad e inestabilidad en 脕frica y Oriente Pr贸ximo afectan directamente a nuestra seguridad y la de nuestros socios鈥.

En el documento acordado no muestran tampoco ning煤n reparo en reconocer que su presunto car谩cter 鈥渄efensivo鈥 es mera ret贸rica, ya que 鈥渟i bien la OTAN es una Alianza defensiva, nadie deber铆a dudar de nuestra fuerza y determinaci贸n para defender cada pulgada de territorio aliado, preservar la soberan铆a y la integridad territorial de todos los aliados y prevalecer contra cualquier agresor鈥. Todo ello adem谩s desde la reafirmaci贸n de las armas nucleares como su 鈥渟uprema garant铆a de seguridad鈥.

Al servicio de esa militarizaci贸n general, adem谩s de verse especialmente privilegiado el espacio europeo con el refuerzo de la presencia de EE UU en el Este y el crecimiento de las fuerzas de reacci贸n r谩pida de 40.000 a 300.000 militares, el compromiso por parte de todos los Estados miembros de aumentar sus gastos militares como m铆nimo al 2% del PIB aparece s贸lo como 鈥渦n suelo, no un techo鈥, como ha asegurado el secretario general, Jens Stoltenberg. Prop贸sitos, por tanto, que servir谩n para aumentar los beneficios del viejo complejo militar-industrial que ya denunciara el ex presidente estadounidense Eisenhower y para relanzar la carrera de armamentos, incluida la nuclear, a escala global.

En resumen, utilizando la coartada de la invasi贸n rusa de Ucrania, EE UU ha conseguido hacer olvidar muy pronto los efectos de la derrota sufrida en Afganist谩n, ha frustrado cualquier veleidad de autonom铆a de la UE y ha convertido a la gran mayor铆a de pa铆ses europeos en fieles servidores del  proyecto de recomposici贸n de su hegemon铆a frente a sus principales enemigos estrat茅gicos -Rusia a corto plazo y China a medio y largo plazo-, pero tambi茅n contra todo lo que pueda representar una amenaza a sus intereses geoecon贸micos y pol铆ticos en cualquier parte del mundo, estrechamente asociados a la defensa del supremacismo blanco occidental.

En el caso espa帽ol, este nuevo escenario belicista se ve ratificado euf贸ricamente por Pedro S谩nchez, quien se ha apresurado a mostrar de nuevo su servilismo al amigo americano mediante la 鈥渄eclaraci贸n conjunta entre el Reino de Espa帽a y los Estados Unidos de Am茅rica鈥. En ella, junto a manifestaciones para la galer铆a de 鈥渄efensa de la democracia鈥, se reafirman ambos l铆deres como 鈥渁liados, socios estrat茅gicos y amigos鈥 y  acuerdan 鈥渆l estacionamiento permanente de buques de guerra estadounidenses en Rota鈥, pasando 茅stos de 4 a 6. A esto se suma su disposici贸n com煤n a colaborar en la 鈥済esti贸n de los flujos migratorios irregulares鈥, o sea, en la necropol铆tica migratoria; tarea esta 煤ltima que delegan a su vez a su amigo com煤n, el r茅gimen marroqu铆, responsable reciente de la brutal masacre en Melilla que ha vulnerado los derechos humanos m谩s elementales y del que, no lo olvidemos, son c贸mplices en su ocupaci贸n ilegal del Sahara.

Hacia un (des)orden global m谩s militarizado e inseguro

Esta proclamaci贸n sin complejos de la OTAN como fuerza ofensiva, tanto hacia el Este como hacia el Sur y mirando al 谩rea geopol铆tica clave de Asia-Pac铆fico, no es nueva, pero ahora se da en el contexto general de crisis definitiva de la globalizaci贸n feliz capitalista y de mayor competencia interimperialista en casi todos los 谩mbitos, con la tendencia a conformar nuevos bloques comerciales y militares.

Nos encontramos as铆 ante la transici贸n hacia un nuevo (des)orden global multipolar y asim茅trico[2] que cuestiona la centralidad de Occidente, pese a que 茅ste se empe帽a en mantener por todos los medios a su alcance, ahora con un mayor recurso a la fuerza militar. Esta nueva fase se da en el marco de una 鈥減olicrisis鈥[3] en la que interact煤a una larga lista de desaf铆os que se han visto acelerados y agravados por la guerra de Ucrania. Entre ellos, la crisis clim谩tica y energ茅tica, las crisis alimentarias en un n煤mero creciente de pa铆ses y los consiguientes movimientos migratorios, la estanflaci贸n y la amenaza de recesi贸n, la perspectiva de una nueva crisis global de la deuda,  la hip贸tesis de una nueva ola pand茅mica y de crisis sanitaria y de cuidados; y, last but not least, el riesgo de una escalada militar que conduzca a una guerra nuclear.

Un conjunto de crisis que contribuir谩 a reforzar los actuales neoliberalismos autoritarios (entre los que la frontera entre liberales e iliberales se ir谩 difuminando, con Turqu铆a, Hungr铆a y Polonia como referentes), enfrentados a protestas y revueltas de distinto signo y bajo la presi贸n de una extrema derecha capaz de marcar la agenda en muchos pa铆ses centrales. As铆 que no cabe enga帽arse frente a la falaz propaganda, hoy de nuevo en boga, de quienes, gracias a Putin, pretenden presentar a la OTAN como baluarte de la democracia frente al autoritarismo queriendo hacernos olvidar la propia historia de esta organizaci贸n militar[4] y, sobre todo, de EE UU.

Con su 鈥渘uevo concepto estrat茅gico鈥, por tanto, la OTAN no hace m谩s que aumentar y agravar las crisis m煤ltiples y las desigualdades de todo tipo a las que ya nos enfrent谩bamos antes de la injustificable y rechazable guerra de ocupaci贸n de Ucrania por Rusia, insert谩ndolas ahora en el marco de una creciente amenaza del recurso a la fuerza militar frente a su indefinida lista de enemigos y amenazas.

Por un antiimperialismo internacionalista y solidario

鈥淓l movimiento en pro del desarme nuclear europeo no ofrece el apaciguamiento de nadie ni quiere olvidarse de nada. Su ofrecimiento consiste en oponerse a la militarizaci贸n de ambos bloques鈥. Edward P. Thompson, Opci贸n Cero, 1983: 139)

Pese a que vayamos hoy contra la corriente dominante en la opini贸n p煤blica occidental y en gran parte de la izquierda institucional, sobran razones para que la izquierda alternativa denuncie rotundamente la nueva estrategia imperialista occidental acordada en la cumbre de Madrid y la verdadera amenaza que 茅sta supone para los pueblos del mundo. Una denuncia que no tiene por qu茅 estar en contradicci贸n con la condena de la invasi贸n rusa y el apoyo al pueblo ucraniano en su derecho leg铆timo a defenderse, con y sin armas, sin por ello tener que identificarse con el discurso proatlantista de su l铆der Zelenski.

M谩s all谩 del neocampismo de unos y del neoatlantismo de otros, nuestra tarea deber铆a ser poner siempre en primer plano el apoyo a los pueblos agredidos y a todas las personas que reclaman su derecho a refugio y asilo o, simplemente, a una vida digna, sea cual sea su origen o condici贸n. S贸lo as铆 podremos ir construyendo un movimiento transnacional capaz de hacer frente a la OTAN y a todos los imperialismos 鈥搒ean principales o secundarios-, e ir forjando una alternativa a la concepci贸n militarista de la seguridad que comparten y aplican todos ellos en las 谩reas geopol铆ticas respectivas en las que tratan de extender su dominaci贸n. Frente a esa visi贸n estrecha al servicio de sus diferentes intereses, deber铆amos oponer una idea multidimensional de seguridad global, capaz de responder al conjunto de crisis antes mencionadas poniendo en el centro la defensa de la vida y de los bienes p煤blicos y comunes ante la emergencia cr贸nica global. Y sabemos que esto 煤ltimo es incompatible con la supervivencia del capitalismo bajo cualquiera de sus versiones, ya sea la occidental, la oriental o las del sur.

驴Y la izquierda?

Para finalizar, no creo que haga falta extenderse mucho sobre las implicaciones que todo esto tiene en el caso espa帽ol, pero una de ellas s铆 parece evidente: el alineamiento de Pedro S谩nchez con el l铆der de la gran potencia estadounidense y su discurso belicista ya no tiene l铆mites. Esto ha quedado verificado sobradamente en esta cumbre con su compromiso a doblar el presupuesto militar o su aceptaci贸n del refuerzo de la base militar de Rota. Unas decisiones que han ido precedidas recientemente por comportamientos tan indignantes como el que ha tenido el presidente del gobierno con el pueblo saharaui o, m谩s reciente, su complicidad con la masacre practicada contra personas procedentes de Sud谩n, el Chad y otros pa铆ses africanos en Melilla.

Caben, por tanto, pocas dudas a estas alturas de que se est谩 produciendo una mayor derechizaci贸n del PSOE en su disputa abierta por el extremo centro con el PP de Feij贸o, ambos asumiendo a su vez una agenda cada vez m谩s neoliberal, racista y militarista. Frente a esa deriva y al malestar social creciente que puede generar, es probable que aumente la desafecci贸n hacia la pol铆tica entre las clases populares, pero tambi茅n lo es que pueda irrumpir en escena un nuevo descontento movilizador. La cuesti贸n est谩 en prever en qu茅 sentido pueden evolucionar las nuevas protestas que puedan ir emergiendo, teniendo en cuenta el agotamiento definitivo del ciclo 15M-Podemos y el vac铆o pol铆tico enorme que existe a la izquierda del PSOE, al menos en el 谩mbito estatal.  Urge, por tanto, abrir un proceso de recomposici贸n de una izquierda alternativa y aut贸noma frente a este gobierno y a su vez en confrontaci贸n permanente con las derechas. Una izquierda que est茅 dispuesta a impulsar, junto con los sectores m谩s activos de los movimientos sociales, una nueva ola de movilizaciones y a contribuir a darles un sentido antineoliberal y radicalmente democr谩tico.

2/07/2022

Jaime Pastor es polit贸logo y editor de viento sur

[1] Para un an谩lisis de lo que signific贸 aquella fase, me remito a mi contribuci贸n 鈥淕eopol铆tica, guerras y 鈥榖alcanes globales鈥欌 en una obra colectiva que coordin茅 con Jos茅 脕ngel Brandariz: Guerra global permanente. La nueva cultura de la inseguridad, Catarata, Madrid, 2005, pp. 15-51.

[2] Ashley Smith, 鈥淎fter Russia鈥檚 invasion of Ukraine鈥, Against the current, 26/06/2022

[3] Adam Tooze, 鈥淒efinir la policrisis: de la imagen a la matrix de la crisis鈥, sinpermiso, 26/06/2022 https://sinpermiso.info/textos/definir-la-policrisis-de-la-imagen-a-la-matrix-de-la-crisis

[4] V茅ase algunos de los trabajos publicados en el reciente Informe 53 del Centre Del脿s 鈥淟a OTAN, construyendo inseguridad global鈥, http://centredelas.org/wp-content/uploads/2022/06/informe53_OTANConstruyendoInseguridadGlobal_CAST.pdf

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Fuente: Vientosur.info