July 10, 2021
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Por Lautaro Rivara*. LQSomos.

La 鈥渕isi贸n鈥 era arrestar al presidente y no asesinarlo. Se negaron, sin embargo, a declarar qui茅n habr铆a preparado y patrocinado el operativo鈥

Infiltraci贸n paramilitar y conexi贸n norteamericana

La 煤ltima conferencia de prensa oficial, encabezada por Claude Joseph -autodesignado presidente interino de Hait铆- y por L茅on Charles, director de la Polic铆a Nacional, precis贸 por fin el n煤mero total de implicados en el asesinato del presidente de facto Jovenel Mo茂se. Se trata de 28 sujetos, dos norteamericanos -James Solages y Joseph Vincent- y 26 colombianos, militares retirados de las fuerzas armadas de Colombia, seg煤n confirm贸 ayer el Ministerio de Defensa de ese pa铆s.

7 de los paramilitares fueron abatidos durante enfrentamientos sucedidos con las fuerzas de seguridad. Por otro lado,15 de ellos han sido capturados: la mayor铆a por la polic铆a, pero otras por el propio accionar de la propia poblaci贸n civil, que tras capturar a al menos dos de ellos en Jalouzi, en una zona pr贸xima a la de la residencia de Mo茂se en Pelerin, decidieron entregarlos a las autoridades. Del resto se desconoce a煤n su paradero.

Mercenarios y paramilitares

La infiltraci贸n de mercenarios y paramilitares, en particular de nacionalidad norteamericana, no es nueva en el pa铆s. En febrero de 2019, ocho personas fueron capturadas en el centro de Puerto Pr铆ncipe, en las inmediaciones del Banco Nacional de Cr茅dito. A bordo de dos camionetas sin matr铆cula, llevaban consigo rifles autom谩ticos, pistolas, drones, tel茅fonos satelitales, un telescopio y chalecos antibalas, seg煤n lo inform贸 entonces el propio Miami Herald. Al ser detenidos, adujeron estar en 鈥渕isi贸n gubernamental鈥. De qu茅 gobierno, nunca lo aclararon. De los ocho, dos eran de las fuerzas de operaciones especiales de la Armada de Estados Unidos, y uno un ex Marine. Hab铆a tambi茅n otros dos ciudadanos norteamericanos, dos serbios -uno residente en EE.UU.- y un haitiano.

Con la salvedad de este 煤ltimo, ninguno fue citado a declarar ni compareci贸 ante juez o autoridad policial alguna. Ante el desconocimiento del propio Primer Ministro de Hait铆, fueron llevados r谩pidamente a los Estados Unidos, siendo escoltados, sin esposas, por el propio personal de su embajada. Incluso tuvieron acceso a la sala diplom谩tica VIP del aeropuerto. Negado a Hait铆 el ejercicio de sus propios procedimientos judiciales, hasta la fecha no se les ha imputado cargo alguno en su propio pa铆s.

Pocos meses despu茅s, el 12 de noviembre del 2019, Jacques Yves S茅bastien Duroseau, de 33 a帽os, otro ex Marine, fue detenido en el Aeropuerto Internacional Toussaint Louverture cargando tres estuches con pistolas, rifles de asalto, municiones y pertrechos militares. Su viaje hab铆a sido legal y estaba autorizado por American Airlines. Pese a haber sido trasladado a la Direcci贸n Central de la Polic铆a Judicial, tampoco fue interrogado, y fue retirado expeditivamente del pa铆s con direcci贸n a los Estados Unidos.

Estos dos casos, aparentemente aislados, constituyen situaciones quiz谩s no tan excepcionales, si consideramos, en primer lugar, que se trat贸 de infiltraciones descubiertas de manera pr谩cticamente accidental, por agentes rasos de las fuerzas de seguridad que cumpl铆an sus tareas de manera rutinaria. En segundo lugar, que ambas se produjeron en medio un ciclo de movilizaci贸n social y protestas masivas antigubernamentales que buscaban forzar la dimisi贸n de Jovenel Mo茂se, estrecho aliado de los Estados Unidos, lo que llev贸 a que organismos locales de derechos humanos consideraran que se trataba de mercenarios que ven铆an a apuntalar la represi贸n selectiva de opositores y manifestantes. En tercer lugar, que quiz谩s la infiltraci贸n de mercenarios y ex marines no detectadas, puedan explicar por qu茅 el tr谩fico de armas de manufactura norteamericana se duplic贸 en apenas 5 a帽os hasta alcanzar un n煤mero cercano a las 500 mil, seg煤n datos de la propia Polic铆a Nacional y la Comisi贸n Nacional de Desarme.

驴Una conexi贸n norteamericana?

El otro dato de impacto del d铆a de ayer, provino de las declaraciones de Cl茅ment No毛l al peri贸dico haitiano Le Nouvelliste. No毛l, juez de paz de P茅tionville, fue el encargado de la indagatoria a los dos mercenarios norteamericanos de origen haitiano. Seg煤n ellos, la 鈥渕isi贸n鈥 era arrestar al presidente y no asesinarlo. Se negaron, sin embargo, a declarar qui茅n habr铆a preparado y patrocinado el operativo,aunque su presentaci贸n en la residencia de Mo茂se como 鈥渁gentes de la DEA鈥 otorga m谩s pistas que conducen a la participaci贸n de los propios Estados Unidos, o al menos a alguna fracci贸n del establishment.

Como fuera, no ser铆a la primera vez en la historia haitiana que un presidente -desde los aliados hasta los d铆scolos- fuera capturado y evacuado por los Estados Unidos. As铆 sucedi贸 con el cura salesiano Jean Bertrand Aristide, quien, consumado el golpe del a帽o 2004, fue secuestrado en un avi贸n y forzado al exilio en la Rep煤blica Centroafricana.

Por otro lado, crecen las sospechas en torno a la eventual complicidad del propio entorno de Mo茂se en su asesinato. Bajo la lupa de la investigaci贸n est谩n ahora Dimitri H茅rad y Jean Laguel Civil, responsables de la seguridad en la residencia presidencial. Adem谩s, crecen las sospechas sobre Magalie Habitant, integrante del PHTK, el mismo partido de Mo茂se, y ex directora del Servicio Metropolitano de Recolecci贸n de Residuos S贸lidos. Una casa de su propiedad en la localidad de Thomassin habr铆a sido utilizada por los paramilitares para preparar la operaci贸n, aunque Habitant afirm贸 a Radio Mega que hab铆a entregado la custodia de la casa a su abogado tres meses atr谩s.

El c铆rculo del drama

El caso de Habitant podr铆a reflejar rupturas m谩s amplias que las del propio partido en el poder,considerando las disensiones internas entre distintos sectores de la oligarqu铆a y la burgues铆a importadora local. Es sabido que algunos de sus m谩s conspicuos representantes como el Director Ejecutivo de la empresa el茅ctrica SOGENER, Dimitri Vorbe, y el empresario Pierre Reginald Boulos, no solo revistaban en el vasto campo de la oposici贸n a Mo茂se, sino que disputaban con 茅l privilegio de ser ungidos como favoritos por el establishment norteamericano.

Lo que es claro es que el c铆rculo del drama comienza a cerrarse en torno a esos tres grandes actores: los paramilitares y grupos delincuenciales infiltrados y estimulados desde hace a帽os en el pa铆s; los Estados Unidos y su omnipresencia en la escena pol铆tica haitiana -y tambi茅n en sus m谩s oscuros entretelones-; y las fracciones rivales de las clases dominantes del pa铆s, algunas de las cuales consideraban ya hace tiempo que Mo茂se era un fusible quemado, y que era tiempo de reemplazarlo por otro que pudiera asegurar sus intereses de una forma m谩s estable y duradera.

* Lautaro Rivara es soci贸logo, periodista y analista: https://todoslospuentes.com/
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Fuente: Loquesomos.org