February 24, 2021
De parte de Todo Por Hacer
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El pasado 1 de febrero el ej茅rcito de Myanmar dio un golpe de Estado. Desde ese d铆a, se han ido sucediendo las protestas en el pa铆s, as铆 como las muertes y arrestos a manos de los militares. El texto que sigue a continuaci贸n fue escrito por Soe Ling Aung (en ingl茅s) y publicado en la web chuangcn.org el pasado 5 de febrero. Lo hemos traducido para poder acercarnos al contexto que ha rodeado al golpe.

Durante toda esta semana, mientras ca铆a la noche en Yangon, la ciudad resonaba con el sonido de los residentes golpeando ollas y sartenes y los conductores tocando sus cl谩xones; un ruido para ahuyentar los esp铆ritus malignos. En Mandalay, trabajadores del sector sanitario se reunieron en formaci贸n, sus rostros enmascarados iluminados por las linternas de los tel茅fonos m贸viles. Cantaron el himno del levantamiento de 1988, Kabar Makyay Bu, cuyo t铆tulo es una promesa de lucha sin fin contra el gobierno militar: 鈥淣o estaremos satisfechos hasta el fin del mundo鈥. A medida que aumentaban los informes de arrestos, activistas y l铆deres estudiantiles llamaban a tomar las calles. Los militares pasaron a cerrar Facebook, una forma de comunicaci贸n clave en Myanmar, mientras la gente a煤n circulaba mensajes sobre protestas, manifestaciones y otras formas de resistencia. Un amigo logr贸 comunicarse conmigo: 鈥淟ucharemos todo lo que podamos鈥, dec铆a.

Foto extra铆da de Chuang

La noticia se hab铆a ido acumulando lentamente, disminuy贸 y luego se aceler贸 repentinamente: el lunes por la ma帽ana, el ej茅rcito de Myanmar lanz贸 un golpe de Estado. En una serie de redadas matutinas, el ej茅rcito detuvo a la l铆der civil Aung San Suu Kyi, las principales figuras de su gabinete y de su partido, la Liga Nacional para la Democracia (NDL), y un creciente n煤mero de artistas y activistas que no formaban parte del gobierno de la NDL. Varias horas despu茅s, los militares usaron su red de televisi贸n para declarar un Estado de Emergencia de un a帽o durante el cual gobernar铆a el general Min Aung Hlaing, comandante en jefe del ej茅rcito. El golpe se produjo s贸lo unas horas antes de que el nuevo parlamento se reuniera por primera vez desde las elecciones de noviembre de 2020, que la NDL hab铆a ganado de manera abrumadora.

Las especulaciones sobre un golpe hab铆an aumentado antes de desvanecerse. Durante meses, el partido pol铆tico de Myanmar respaldado por el ej茅rcito, el Partido Uni贸n, Solidaridad y Desarrollo (USDP), hab铆a puesto en duda las recientes elecciones, alegando unos 90.000 casos de fraude electoral relacionados con las listas de votantes y las identificaciones de los votantes. Los partidos pol铆ticos que representan a los principales grupos 茅tnicos minoritarios tambi茅n hab铆an planteado objeciones. Antes de la votaci贸n, la Comisi贸n Electoral (UEC) cancel贸 las elecciones en partes de la regi贸n de Bago, as铆 como en los estados de Kachin, Kayin, Mon, Shan y Rakhine, todas 谩reas de minor铆as 茅tnicas donde, seg煤n la UEC, el conflicto armado imped铆a el desarrollo de unas elecciones libres y justas. El 26 de enero, un portavoz militar lleg贸 a advertir sobre un posible golpe de Estado si no se atend铆an las acusaciones de fraude electoral. Entonces, la ONU y varias embajadas occidentales expresaron su preocupaci贸n, tras lo cual se consider贸 que el ej茅rcito estaba haciendo retroceder su amenaza, prometiendo respetar la constituci贸n de 2008 y 鈥渁ctuar de acuerdo con la ley鈥. El respiro fue breve. La madrugada del lunes, a medida que el golpe avanzaba, se cort贸 el servicio telef贸nico y de internet, las tiendas cerraron sus puertas, los bancos y los aeropuertos se clausuraron, y algunos periodistas se escondieron.

Los amigos y la familia describen una atm贸sfera tensa: llena de posibilidades, pero tambi茅n alarmante. Como un general amenaz贸 infamemente en 1988, 鈥淓l ej茅rcito no tiene la tradici贸n de disparar al aire. El ej茅rcito dispara a matar鈥. (Y mataron a miles en ese momento). Un pariente mayor, con el que contact茅 esta semana por tel茅fono despu茅s de varios intentos desde Tailandia, dijo que no quer铆an decir demasiado, s贸lo que, con algunas tiendas cerradas, les preocupa que se vuelva dif铆cil comprar comida. Un amigo involucrado en actividades pol铆ticas me envi贸 un mensaje para decirme que est谩n huyendo, pero a salvo. Algunos de nuestros amigos han sido arrestados, me explic贸; otros pasan a la clandestinidad a medida que el c铆rculo de personas detenidas se expande hacia la sociedad civil y las artes. 鈥淓s una sensaci贸n muy dolorosa鈥 dijo. Los trabajadores sanitarios se levantaron desde el principio. En las horas posteriores al golpe, los empleados de los hospitales de todo el pa铆s emitieron llamadas a la desobediencia civil masiva, que comenzaron con su propia serie de paros laborales. Su grupo de Facebook del Movimiento de Desobediencia Civil gan贸 m谩s de cien mil miembros poco despu茅s de lanzarse, antes de que los militares cerraran Facebook. Todav铆a hay muchas expectativas de movimientos en los pr贸ximos d铆as.

Desde entonces, han ido llegando declaraciones de solidaridad desde Tailandia. El Movimiento Progresista, un grupo destacado de las recientes protestas del pa铆s, emiti贸 un comunicado condenando los golpes de Estado como una 鈥減laga鈥 en Myanmar y Tailandia. Pidieron un futuro en el que 鈥渆l poder verdaderamente pertenezca al pueblo鈥. El Sindicato de Estudiantes de Ciencias Pol铆ticas de la Universidad de Chulalongkorn tambi茅n emiti贸 un comunicado en el que ped铆a un regreso inmediato a un gobierno civil en Myanmar. En el norte de Tailandia, se pod铆an ver carteles circulando en las redes sociales con lemas de las protestas tailandesas escritos en birmano: 鈥淟a dictadura debe perecer, larga vida al pueblo鈥. En el noreste de Tailandia, los activistas por la democracia fueron m谩s directos con su campa帽a #SaveMyanmar, quemando una efigie de Min Aung Hlaing en las calles. Myanmar tambi茅n ha sido invitado formalmente (en broma) a la tan cacareada #MilkTeaAlliance, que vincula a j贸venes activistas de Hong Kong y Tailandia.

En los campamentos rohingya en Bangladesh, la situaci贸n no es tan sencilla. Algunos rohingya creen que Aung San Suu Kyi est谩, esencialmente, obteniendo lo que se merece, como la cobarde que traicion贸 a los rohingya en su momento de necesidad. Otros son m谩s generosos. El poeta rohingya Mayyu Ali llam贸 a la solidaridad contra los militares, recordando las luchas de 1988.

Con Myanmar en crisis, los informes de los medios de comunicaci贸n se han centrado en el contexto inmediato de la disputa electoral. Los an谩lisis iniciales han sugerido poco m谩s que el ej茅rcito, insultado y alarmado por su actuaci贸n electoral, est谩 reafirmando su poder de la 煤nica forma que conoce. Mucho, demasiado, debate se ha centrado en la supuesta racionalidad o irracionalidad de los movimientos de Min Aung Hlaing, especulando sobre sus maquinaciones secretas y su orgullo electoral herido. Desafortunadamente, estas conjeturas psicologizadoras son demasiados t铆picas en los observadores de Myanmar, que promueven un modo de an谩lisis individual, de arriba abajo y centrado en palacio, excluyendo los factores estructurales.

Cuatro l铆neas de an谩lisis podr铆an sugerir un enfoque m谩s productivo.

Primero, podr铆a decirse que el golpe es una sorpresa. Desde cierta perspectiva, los militares no necesitaban lanzar un golpe; ya tienen un poder pol铆tico y econ贸mico considerable, a pesar de haber permitido que un gobierno formalmente civil tomara forma en 2011. En la etapa posterior a 2011, el ej茅rcito se reserv贸 una cuarta parte de los asientos del parlamento, suficientes para evitar cualquier enmienda a la constituci贸n de 2008, que en gran medida redact贸 por s铆 mismo para proteger su posici贸n. Tres ministerios clave permanecieron bajo control militar exclusivo, incluido el principal cuerpo administrativo del pa铆s hasta que nominalmente qued贸 bajo control civil a finales de 2018. Y quiz谩s lo m谩s importante, la estatura econ贸mica de los militares ha crecido sustancialmente desde principios de la d茅cada de los 90, cuando el cambio hacia una econom铆a de mercado encontr贸 a generales, sus compinches y diversas compa帽铆as militares ocupando posiciones cada vez m谩s fuertes en el sector privado.

He argumentado (junto con Stephen Campbell) que esta transici贸n se entend铆a mejor no en t茅rminos de democratizaci贸n, sino como una jerarqu铆a c铆vico-militar que mezcla el liberalismo y el autoritarismo. Para 2015, los generales depend铆an menos del control pol铆tico formal de cara a ejercer el poder ahora que hab铆an reforzado su estatura econ贸mica. De ah铆 su disposici贸n a aceptar, incluso a avanzar, un m铆nimo de democracia liberal, que enriqueci贸 a煤n m谩s a los generales a medida que las empresas occidentales se volv铆an m谩s dispuestas a invertir. Los argumentos m谩s amplios sugieren que el pacto de las 茅lites que ha unido a la NDL y al ej茅rcito se ha demostrado mutuamente beneficioso, sobre todo econ贸micamente.

En la medida en que estas afirmaciones explican la retirada formal de los militares del poder pol铆tico formal, ahora deben volver a examinarse. Lo que est谩 en juego no es necesariamente una autonom铆a repentina de lo pol铆tico, como si los militares se aferraran al poder pol铆tico aislado de su fuerza econ贸mica. Sin embargo, es posible que sea necesario reevaluar la relaci贸n precisa entre la pol铆tica y la econom铆a. En particular, los generales reclaman ahora poder pol铆tico desde una posici贸n de dominio econ贸mico continuo. Al mismo tiempo, la econom铆a de Myanmar ha estado en declive durante varios a帽os. Unas s贸lidas cifras de crecimiento econ贸mico siguieron al periodo posterior a 2011 hasta alrededor de 2017, despu茅s de lo cual, la crisis rohingya y el resurgimiento de los conflictos en los estados de Kachin y Shan ayudaron a impulsar un marcado declive econ贸mico. Como lo expres贸 una cuenta en 2019:

鈥淟os pudientes turistas occidentales se manten铆an alejados en masa, preocupados por los derechos humanos. La burocracia estaba obstruyendo los negocios y las inversiones, y el pa铆s sigue siendo una pesadilla log铆stica. [鈥 Est谩 claro que la Liga Nacional para la Democracia de Aung San Suu Kyi estaba cr贸nicamente mal preparada para el gobierno y sorprendentemente no ha logrado controlar la econom铆a.鈥

Por tanto, una posibilidad: el bloque hegem贸nico posterior a 2011 funcion贸 una vez bien para enriquecer a las 茅lites tanto civiles como militares, pero con una racionalidad econ贸mica cada vez menor, la l贸gica mutua del pacto ya no se mantuvo. Ser铆a dif铆cil elevar este factor por encima de todos los dem谩s, sin embargo, podr铆a ser f谩cilmente un factor, e importante, que hiciera m谩s precaria una transici贸n que alguna vez fue simbi贸tica. La idea central no tiene por qu茅 ser controvertida: la situaci贸n pol铆tica posterior a 2011 fue simplemente hist贸rica. A medida que cambiaban las condiciones materiales, tambi茅n cambiaban las relaciones de fuerza que alimentaban.

Una segunda l铆nea de an谩lisis es que si el golpe provoca alguna sorpresa dada la gran cantidad de poder que ya ostentaban los militares, tampoco sorprende precisamente por eso: ya estaba claro que, en 煤ltima instancia, son los militares los que dominan. El golpe simplemente codifica, a medida que se afianza, las relaciones de poder existentes. Esta posici贸n puede resultar m谩s obvia desde las zonas fronterizas de Myanmar, donde los grupos 茅tnicos minoritarios han sido objeto de implacables campa帽as de contrainsurgencia desde hace d茅cadas. Saw Kwe Htoo Win, vicepresidente de la Uni贸n Nacional Karen, dijo lo siguiente: 鈥淣o importa si los militares dan un golpe o no, el poder ya est谩 en sus manos. Para nosotros, las nacionalidades 茅tnicas, ya sea la NDL quien est茅 en el poder o lo tomen los militares, todav铆a no somos parte de ello. Nuestra gente es la que seguir谩 sufriendo este chovinismo.鈥

Esta perspectiva tiene otro 谩ngulo. La supuesta relaci贸n entre la apertura pol铆tica y econ贸mica, el tema favorito de los think-tanks, ya no parece tan claro. En cambio, vemos una transici贸n capitalista de d茅cadas entrelazada con una variedad de formas pol铆ticas, de la dictadura a la diarqu铆a y de nuevo a la dictadura. Incluso un breve vistazo a los vecinos de Myanmar, China, Tailandia y Singapur, subraya la realidad de que el capitalismo dif铆cilmente garantiza democratizaci贸n.

Destaca aqu铆 una cierta configuraci贸n del poder burgu茅s. Tanto en Myanmar como en la Gran China, por ejemplo, un aparato estatal centralizado, el ej茅rcito por un lado, la burocracia del partido-Estado por otro, ha navegado en una relaci贸n tensa con fracciones burguesas separadas, algunas de las cuales son pol铆ticamente liberales y m谩s conectadas con el Capital occidental. 驴Qu茅 significa romper esta alineaci贸n? En Myanmar, los militares ya no tendr谩n el mismo acceso al capital occidental. Sin embargo, la larga transici贸n capitalista de Myanmar siempre fue impulsada mucho m谩s por el capital del este y sudeste asi谩tico, desde su fluctuante sector de la confecci贸n hasta sus agroindustrias en crecimiento y las principales formas de extracci贸n de recursos (a saber, petr贸leo y gas, especialmente las reservas de gas en alta mar que ahora fluyen hacia Tailandia, y oleoductos y gaseoductos duales que fluyen hacia Yunnan, China). As铆, en muchos sentidos, las condiciones de acumulaci贸n de capital permanecen en su lugar, incluso si la burgues铆a liberal dom茅stica enfrenta una mayor exclusi贸n del bot铆n. La agricultura de semisubsistencia seguir谩 erosion谩ndose en las vastas zonas rurales y las zonas fronterizas monta帽osas de Myanmar a medida que se expande el trabajo precario y de bajos salarios en los centros urbanos.

Sin embargo, si es cierto que las perspectivas de inversi贸n chinas no est谩n del todo claras, aunque presumiblemente estar谩n sujetas a menos interrupciones que los m谩s endebles proyectos occidentales. Por un lado, la respuesta silenciosa del gobierno chino al golpe de Estado, se帽alando una 鈥渞eorganizaci贸n del gabinete鈥, refleja una tendencia constante a enmarcar los disturbios pol铆ticos simplemente como una cuesti贸n de asuntos internos. La inversi贸n china siempre fue considerable durante los a帽os de dictadura militar en Myanmar. Desde el lado chino, no hay raz贸n para esperar vacilaci贸n alguna seria para enfrentar la nueva dictadura militar. Por otro lado, el gobierno del NDL logr贸 desarrollar relaciones muy s贸lidas con China, y el ej茅rcito de Myanmar ha visto durante mucho tiempo a China como un respaldo a las insurgencias en las fronteras chinas de Myanmar, desde los m谩s de cuarenta a帽os de rebeli贸n del Partido Comunista de Birmania hasta los grupos armados que emergieron a su paso. Existe alguna posibilidad (por peque帽a que sea) de que la presunta dependencia de facto de los militares de China ya no est茅 totalmente garantizada. Independientemente, China ha invertido mucho en varios proyectos de infraestructuras importantes, desde la presa Mytsoneen el norte de Myanmar hasta el Corredor Econ贸mico China-Myanmar en el oeste del pa铆s, parte de la Iniciativa BRI. Es de suponer que el gobierno chino tratar谩 de impulsar estos proyectos independientemente del liderazgo pol铆tico en Myanmar. Esta relaci贸n s贸lo se ver铆a amenazada si el ej茅rcito de Myanmar se moviera para romper lazos con China (muy poco probable), y no al rev茅s.

La tercera l铆nea de an谩lisis ya ha surgido: el punto de vista de las zonas fronterizas. La discusi贸n sobre las acusaciones de fraude electoral de los militares, que en general se considera infundada, ha eclipsado en gran medida el hecho de que la UEC simplemente cancel贸 las elecciones en muchas 谩reas de minor铆as 茅tnicas. Lo que est谩 en juego es la relaci贸n de las zonas fronterizas con el conflicto, el capital y las transformaciones pol铆ticas de las 煤ltimas d茅cadas. Desde la d茅cada de los 90, el capitalismo de frontera en las vastas 谩reas fronterizas de Myanmar (inversi贸n en miner铆a, madera y agroindustrias como plantaciones de aceite de palma, principalmente de capitalistas tailandeses, chinos y de las tierras bajas de Myanmar) ha incorporado a las 茅lites econ贸micas y pol铆ticas de las minor铆as 茅tnicas dentro de la transici贸n capitalista de Myanmar, poniendo fin en gran medida a la amenaza que alguna vez existi贸 de los grupos armados 茅tnicos al Estado. Podr铆a decirse que esta fue la din谩mica decisiva que hizo posible las reformas pol铆ticas y econ贸micas del periodo posterior a 2011.

驴Es posible que, con tanto 茅nfasis en la disputa electoral de los militares, se avecine un desmoronamiento m谩s amplio de la trayectoria pol铆tica y econ贸mica de Myanmar? Si la incorporaci贸n de las zonas 茅tnicas fronterizas a trav茅s del capitalismo fronterizo finalmente puso fin a las amenazas existenciales al Estado de Myanmar, entonces la privaci贸n del derecho al voto en las zonas fronterizas, una ruptura con esa din谩mica de incorporaci贸n, sugiere un potencial cierre a un ciclo hist贸rico que apuntalaba la posibilidad misma del Estado a trav茅s de una larga transici贸n capitalista. A medida que avanzaba el golpe, tambi茅n surg铆an informes sobre enfrentamientos militares que se estaban gestando en los estados del este de Myanmar, Shan y Kayin, lo que indica un posible regreso al conflicto abierto. Sin embargo, a pesar de la cancelaci贸n de las elecciones, ser铆a un error sobrestimar el grado en que las minor铆as 茅tnicas, adem谩s de sus 茅lites econ贸micas y pol铆ticas, se entendieron a s铆 mismas con derecho a voto en primer lugar. M谩s a煤n, la extracci贸n de recursos y la agroindustria en las zonas fronterizas, pilares del capitalismo fronterizo, enfrentan poca amenaza en el contexto del golpe, ya que est谩n m谩s conectadas con las fracciones militares que con las fracciones burguesas liberales de la clase dominante de Myanmar. La din谩mica de incorporaci贸n que impulsan parece que va a continuar.

En cuarto lugar, debe agregarse que Aung San Suu Kyi parece haber fracasado, de manera decisiva, en su intento de construir y mantener relaciones con los militares. Lo m谩s notorio es que Suu Kyi compareci贸 ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya para defender a Myanmar de los cargos de genocidio cometidos por los militares contra los roghinyas. Los observadores externos vieron su aparici贸n como un movimiento pol铆tico, incluso c铆nico, para proteger a los militares de la condena internacional con el fin de ganarse el favor de los generales. Su objetivo, en 煤ltima instancia, era construir relaciones lo suficientemente s贸lidas con los militares para que su partido pudiera impulsar enmiendas a la constituci贸n de 2008 que forzaran m谩s completamente a los militares a salir de la pol铆tica formal. En cambio, se encuentra una vez m谩s prisionera.

Las razones de su fracaso se debatir谩n hasta la saciedad. Las discusiones hasta la fecha sugieren superficialmente que los militares simplemente se pusieron celosos de su continua popularidad y 茅xito electoral. Se dice que los ha 鈥渟uperado鈥, por ejemplo, en las redes sociales cuando se trata de expresar su sentimiento anti-rohingya. Un an谩lisis m谩s sofisticado ser谩 necesario. Provisionalmente, sin embargo, uno observa que la fascinaci贸n por las relaciones c铆vico-militares (l茅ase relaciones Suu Kyi-Min Aung Hlaing), abstra铆das de las fuerzas pol铆ticas y econ贸micas m谩s grandes, con demasiada frecuencia reducen la pol铆tica a la personalidad, estructurada hacia la contingencia individual. El punto no es que estos l铆deres no importen, sino simplemente que aun cuando los l铆deres hacen historia, no es en las condiciones que ellos mismos eligen. El tiempo de psicologizar las intrigas palaciegas ha terminado. Ha llegado el tiempo de la resistencia. Y no estaremos satisfechos hasta el fin del mundo.

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Fuente: Todoporhacer.org