February 21, 2021
De parte de Nodo50
335 puntos de vista


Con la confusi贸n en Myanmar, los reportajes de la prensa se han centrado en el contexto inmediato de la disputa electoral.

[1][2]
Mientras ca铆a la noche en Yangon esta semana, en la ciudad resonaba
el
eco
de los vecinos golpeando cazuelas y sartenes y los
conductores haciendo sonar sus cl谩xones: ruidos para alejar a los
malos esp铆ritus. En Mandalay, los trabajadores sanitarios se unieron
en formaci贸n, con sus caras con m谩scaras iluminadas por los flashes
de los tel茅fonos. Cantaron el himno del levantamiento de 1988, Kabar
Makyay Bu, su t铆tulo una promesa de una lucha sin fin contra el
r茅gimen militar: 芦no estaremos satisfechos hasta el fin del mundo禄.
Mientras crec铆an las noticias de arrestos esta semana, los
activistas y l铆deres estudiantiles hac铆an llamamientos a tomar las
calles. Los militares se movilizaron cerrando Facebook 鈥搖n medio
clave de comunicaci贸n en Myanmar鈥 mientras algunos amigos segu铆an
haciendo circular mensajes sobre protestas, manifestaciones y otras
formas de resistencia. Un amigo consigui贸 hacerme llegar esto:
芦resistiremos tanto como podamos禄.

Al
principio las noticias llegaron con lentitud, disminuyendo, para
luego acelerarse con rapidez: el lunes por la ma帽ana, los militares
de Myanmar daban un golpe de estado. En una serie de redadas a
primera hora de la ma帽ana, los militares detuvieron a la l铆der
civil de facto
de Myanmar, Aung San Suu Kyi, las figuras m谩s destacadas de su
gabinete y su partido, la Liga Nacional por la Democracia (LND), y un
n煤mero creciente de artistas y activistas que no forman parte del
gobierno o del LND. Varias horas m谩s tarde, los militares usaron su
red de televisi贸n para declarar un estado de emergencia de un a帽o
durante el cual gobernar铆a el general Min Aung Hlaing 鈥揺l
comandante en jefe del ej茅rcito鈥. El golpe se produjo horas antes
de que el nuevo parlamento elegido del pa铆s se reuniese por primera
vez tras las elecciones de noviembre de 2020, que la LND hab铆a
ganado aplastantemente.

Las
especulaciones sobre un golpe hab铆an crecido antes de desvanecerse.
Durante meses, el partido pol铆tico apoyado por el ej茅rcito, el
Partido Uni贸n, Solidaridad y Desarrollo (PUSD), hab铆a planteado
dudas sobre las recientes elecciones, alegando unos 90.000 casos de
fraude electoral relacionados con las listas de votos y los
documentos identificativos de los votantes. Los partidos pol铆ticos
que representan a los principales grupos 茅tnicos min0ritarios
tambi茅n plantearon objeciones. Antes de las votaciones, la Comisi贸n
Electoral de la Uni贸n (CEU) cancel贸 las elecciones en partes de la
regi贸n de Bago, as铆 como en los estados de Kachin, Kayin, Mon, Shan
y Rakhine 鈥搕odas ellas 谩reas de minor铆as 茅tnicas en las que,
seg煤n la CEU, el conflicto armado imped铆a unas elecciones libres y
justas鈥. El 26 de enero, un portavoz del ej茅rcito lleg贸 a avisar
de un posible golpe si las alegaciones sobre las elecciones no eran
atendidas. Dos d铆as m谩s tarde, la CEU rechaz贸 las alegaciones del
ej茅rcito. La ONU y varias embajadas occidentales expresaron entonces
su preocupaci贸n, tras lo que pareci贸 que el ej茅rcito retiraba su
amenaza, prometiendo defender la constituci贸n de 2008 y 芦actuar
conforme a la ley禄. El respiro fue leve. A primera hora del lunes,
mientras el golpe segu铆a adelante, se cortaban los servicios de
tel茅fono e internet, las tiendas echaban el cerrojo, cerraban bancos
y aeropuertos y algunos periodistas se escond铆an.

Amigos
y familia describen una atm贸sfera tensa: pre帽ada de posibilidades,
pero tambi茅n amenazante. Tal como amenaz贸 un general anterior en
1988, 芦El ej茅rcito no tiene tradici贸n de disparar al aire. El
ej茅rcito dispara a matar禄 (Y mataron a miles
en esa ocasi贸n). Un familiar, con el que habl茅 esta semana tras
repetidos intentos desde Tailandia, me dijo que no quer铆an hablar
demasiado 鈥搒olo que al haber cerrado algunas tiendas, estaban
preocupados por si pudiese ser dif铆cil comprar comida鈥. Un amigo
implicado en actividades pol铆ticas me dijo que estaba en fuga, pero
seguro. Algunos de nuestros amigos han sido arrestados, me
explicaron. Otros han pasado a la clandestinidad a medida que el
c铆rculo de gente detenida se extiende en la sociedad civil y las
artes. 芦Es un sentimiento muy doloroso禄, me dijeron. Los
trabajadores sanitarios muy pronto dieron un paso adelante. En las
primeras horas tras el golpe, empleados de hospitales de todo el pa铆s
hicieron llamamientos a la desobediencia civil masiva, que ellos
empezaron con una
serie de paros laborales
. El grupo de Facebook del Movimiento
de Desobediencia Civil
consigui贸 cien mil miembros poco despu茅s
de su lanzamiento, antes de que el ej茅rcito cerrase Facebook. A煤n
as铆, las expectactivas de agitaci贸n en los pr贸ximos d铆as son
altas.

Llegaron
declaraciones de solidaridad desde Tailandia. El Movimiento
Progresista, un grupo prominente en las recientes protestas en
Tailandia, hizo p煤blica una declaraci贸n
condenando los golpes como una 鈥減laga鈥 en Tailandia y Myanmar.
Hac铆an un llamamiento a un futuro en el que 芦el poder pertenezca
realmente al pueblo禄. El Sindicato de Estudiantes de Ciencias
Pol铆ticas de la Universidad de Chulalongkorn tambi茅n public贸 una
declaraci贸n
haciendo un llamamiento a un inmediato regreso a un gobierno civil en
Myanmar. En el norte de Tailandia, se pudieron ver en los medios
sociales pancartas
con esl贸ganes de protesta escritos en birmano: 芦La dictadura debe
morir, larga vida al pueblo禄. En el noreste de Tailandia, activistas
por la democracia fueron m谩s directos con su campa帽a #SaveMyanmar,
quemando
una efigie
de Min Aung Hlaing en las calles. Myanmar tambi茅n fue
invitada
formalmente (de forma ir贸nica) a la muy elogiosa #MilkTeaAlliance,
que une informalmente a j贸venes activistas en Hong Kong y Tailandia.

En
los campos rohingya en Bangladesh, la situaci贸n es menos clara.[3]
Algunos rohingya creen b谩sicamente que Aung San Suu Kyi ha recibido
lo que se merece: como una cobarde que traicion贸
a los rohingya cuando m谩s lo necesitaban. Otros son m谩s generosos.
El poeta rohingya Mayyu Ali hizo
un llamamiento
a la solidaridad contra el ej茅rcito, recordando las luchas de 1988.

Con
la confusi贸n en Myanmar, los reportajes de la prensa se han centrado
en el contexto inmediato de la disputa electoral. Los primeros
an谩lisis suger铆an
poco m谩s que que los militares, insultados y alarmados por su
resultado electoral, estaban reafirmando su poder de la 煤nica forma
que saben. Buena parte del debate 鈥揹emasiada鈥 ha apuntado a la
presunta racionalidad
o irracionalidad
de los movimientos de Min Aung Hlaing,
especulando sobre sus maquinaciones secretas y orgullo electoral
herido. Desgraciadamente, esta conjetura psicologista es muy t铆pica
de los presupuestos de los observadores liberales, que utilizan un
modo de an谩lisis individual, de arriba a abajo, mirando a palacio, y
excluyendo los factores estructurales.

Cuatro
l铆neas de an谩lisis podr铆an sugerir un enfoque m谩s productivo.

Primera,
el golpe se puede decir que es una sorpresa. Desde una cierta
perspectiva, el ej茅rcito no necesitaba dar un golpe. Ya tiene un
poder pol铆tico y econ贸mico considerable, a pesar de haber permitido
que tomase forma un gobierno formalmente civil en 2011 tras d茅cadas
de gobierno militar directo. En la dispensa posterior a 2011, el
ej茅rcito se reserv贸 una cuarta parte de los asientos en el
parlamento, lo suficiente para frenar cualquier enmienda a la
constituci贸n de 2008, que se escribi贸 fundamentalmente para
proteger su posici贸n. Tres ministros clave siguieron bajo exclusivo
control militar, incluido incluso el principal cuerpo administrativo
del pa铆s hasta que fue nominalmente colocado bajo control civil a
finales de 2018.
Y lo que quiz谩 sea m谩s importante: la estatura econ贸mica del
ej茅rcito ha crecido sustancialmente desde principios de los 90,
cuando un cambio dirigido hacia una econom铆a de mercado hizo que
generales, sus compinches, y compa帽铆as pose铆das por los militares
empezasen a tener posiciones cada vez m谩s fuertes en el sector
privado.

He
defendido
(con Stephen Campbell) que esta dispensa se puede entender mejor no
como una democratizaci贸n, sino como una diarqu铆a civil-militar en
la que se mezcla liberalismo y autoritarismo. En 2015, de manera
crucial, los generales depend铆an menos del control pol铆tico formal
para ejercer el poder una vez hab铆an apuntalado su estatura
econ贸mica. De ah铆 su disposici贸n a aceptar 鈥搃ncluso promover鈥
un m铆nimo de democracia liberal, que enriqueci贸 a煤n m谩s a los
generales cuando las compa帽铆as occidentales estuvieron m谩s
dispuestas a invertir. Argumentos m谩s generales sugieren que un
pacto
de 茅lites
en evoluci贸n, o bloque
hegem贸nico
, uniendo a la LND y al ej茅rcito se ha demostrado
mutuamente beneficioso, sobre todo econ贸micamente.

En
la medida en que estas afirmaciones explican la retirada cualificada
del ej茅rcito del poder pol铆tico formal, deben ahora ser
reexaminadas. No est谩 en juego necesariamente una repentina
autonom铆a de lo pol铆tico, como si el ej茅rcito se aferrase al poder
pol铆tico aislado de su fuerza econ贸mica. Pero la relaci贸n precisa
entre la pol铆tica y la econom铆a es posible que deba ser reevaluada.
De manera notable, los generales reclaman ahora poder pol铆tico desde
una posici贸n de dominio econ贸mico. Al mismo tiempo, la econom铆a de
Myanmar est谩 en declive desde hace varios a帽os. Se pueden encontrar
cifras de fuerte crecimiento econ贸mico tras el periodo posterior a
2011 y hasta aproximadamente 2017, cuando la crisis de los rohingya y
el resurgimiento de los conflictos en los estados de Kachin y Shan
ayudaron a producir un marcado declive econ贸mico. Como se帽alaba un
informe
de 2019: 鈥淟os turistas occidentales que hacen grandes gastos se
mantuvieron alejados en bloque, preocupados por los abusos de
derechos humanos. El papeleo burocr谩tico estaba atascando los
negocios y la inversi贸n, y el pa铆s sigue siendo una pesadilla
log铆stica [鈥. Est谩 claro que la Liga Nacional por la Democracia
de Aung Suu Kyi estaba cr贸nicamente mal preparada para el gobierno y
ha fracasado estrepit贸samente en el control de la econom铆a.鈥

De
ah铆 una posibilidad: el bloque hegem贸nico posterior a 2011 en su
momento fue capaz de enriquecer tanto a las 茅lites civiles como
militares, pero con una racionalidad econ贸mica cada vez menor, la
l贸gica mutua del pacto ya no se manten铆a. Ser铆a dif铆cil elevar
este factor por encima de los dem谩s 鈥揳l menos en este punto鈥
pero podr铆a ser f谩cilmente uno de los factores, y uno importante,
que hizo m谩s precario el acuerdo en su momento simbi贸tico. La idea
central no tiene por qu茅 ser controvertida: la dispensa posterior a
2011 fue simplemente hist贸rica.[4] Cuando cambiaron las condiciones
materiales, tambi茅n lo hicieron las relaciones de fuerza que las
nutr铆an.

Una
segunda l铆nea de an谩lisis es que si el golpe provoca alguna
sorpresa dado el gran poder que ya ten铆an los militares, es tambi茅n
poco sorprendente precisamente por esa misma raz贸n: ya estaba claro
que, en 煤ltima instancia, es el ej茅rcito el que manda. El golpe
simplemente codifica, ya que las afianza, las relaciones de poder
existentes. Esta posici贸n podr铆a ser la m谩s obvia desde la
perspectiva de las zonas fronterizas de Myanmar, donde grupos 茅tnicos
minoritarios han estado sometidos a brutales campa帽as de
contrainsurgencia durante d茅cadas. Como dice
Saw Kwe Htoo Win, vicepresidente de la Uni贸n Nacional Karen, 芦No
importa si el ej茅rcito escenifica un golpe o no, el poder ya est谩
en sus manos. Para nosotros, las nacionalidades 茅tnicas, ya sea que
la LND est茅 en el poder o que los militares tomen el poder, nosotros
seguimos sin formar parte de ello. Nuestros pueblos son los que
seguir谩n sufriendo de este chauvinismo禄.

Esta
perspectiva tiene otro 谩ngulo. El supuesto relevo entre apertura
pol铆tica y apertura econ贸mica 鈥揺l tema favorito de los think-tank
transicionistas鈥 ya no parece tan claro. Por el contrario, vemos
una transici贸n capitalista de d茅cadas entretejida con una variedad
de formas pol铆ticas, de la dictadura a la diarqu铆a y de nuevo a la
dictadura. Incluso una breve vistazo a los vecinos de Myanmar 鈥揅hina,
Tailandia, Singapur鈥 subraya la realidad de que el capitalismo
dif铆cilmente garantiza la democratizaci贸n.

Vemos
aqu铆 una cierta configuraci贸n del poder burgu茅s. Tanto en Myanmar
como en la Gran China, por ejemplo, un aparato de estado centralizado
鈥揺l ej茅rcito por un lado, una burocracia de partido-estado por
otro鈥 ha gobernado una tensa relaci贸n con diferentes fracciones de
la burgues铆a, algunas de las cuales son pol铆ticamente liberales y
m谩s conectadas con el capital occidental. 驴Qu茅 significa romper
esta alineamiento? En Myanmar, el ej茅rcito ya no tendr谩 el mismo
acceso al capital occidental. De todas formas, la larga transici贸n
capitalista de Myanmar estuvo siempre alimentada mucho m谩s por
capital del este y el sudeste de Asia, desde su intermitente sector
de la confecci贸n a sus crecientes agroindustrias y formas mayores de
extracci贸n de recursos (en concreto petr贸leo y gas, espec铆ficamente
las reservas de gas offshore
que ahora fluyen a Tailandia 鈥搚 los oleoductos-gasoductos duales
que van a Yunnan, China鈥). As铆, de muchas maneras diferentes, las
condiciones centrales para la acumulaci贸n de capital siguen en
marcha, aunque la burgues铆a liberal del pa铆s se enfrente a una
mayor exclusi贸n de sus despojos. La agricultura de semisubsistencia
seguir谩 erosionando vastas 谩reas rurales de Myanmar y las tierras
monta帽osas fronterizas mientra el trabajo precario de bajos salarios
se extiende en los centros urbanos.[5]

Pero
incluso las perspectivas de inversi贸n china no est谩n del todo
claras, aunque presumiblemente estar谩n sujetas a menos
interrupciones que los m谩s endebles proyectos occidentales. Por un
lado, la respuesta muda del gobierno chino al golpe 鈥搕omando nota
de una 鈥remodelaci贸n
del gabinete
鈥溾 refleja una tendencia continuada a considerar
la agitaci贸n pol铆tica como una cuesti贸n de asuntos internos. La
inversi贸n china fue siempre considerable durante los a帽os de la
dictadura militar de Myanmar. Desde el lado chino, no hay raz贸n para
esperar ninguna duda seria a comprometerse con la nueva dictadura
militar. Por otro lado, el gobierno de la LND hab铆a conseguido
desarrollar relaciones muy fuertes con China, y el ej茅rcito de
Myanmar hab铆a visto desde hac铆a mucho a China como alguien que
apoyaba la insurgencia en las fronteras con China de Myanmar, desde
los m谩s de cuarenta a帽os de rebeli贸n del Partido Comunista de
Birmania a los grupos armados que surgieron a su estela. Hay alguna
posibilidad (aunque ligera) de que la supuesta dependencia de
facto
de los
militares de China ya no est茅 enteramente garantizada.
Independientemente, China ya ha invertido con fuerza en diversos
grandes proyectos de infraestructura, desde la presa de Myitsone en
el norte de Myanmar 鈥搎ue China puede presionar a los militares para
que se reaunde鈥 al Corredor Econ贸mico China-Myanmar en el oeste de
Myanmar, parte de la Iniciativa del Cintur贸n y la Carretera (BRI por
sus siglas en ingl茅s, Belt and Road Innitiative). Presumiblemente,
el gobierno chino intentar谩 impulsar estos proyectos
independientemente del liderazgo pol铆tico en Myanmar. Esta relaci贸n
solo se ver铆a amenazada si el ej茅rcito de Myanmar se moviese para
cortar lazos con China (muy improbable), m谩s que al contrario.

La
tercera l铆nea de an谩lisis ya ha salido: el punto de vista desde las
fronteras. La discusi贸n sobre las alegaciones de fraude de las
elecciones por parte del ej茅rcito 鈥搗istas ampliamente como algo
sin base鈥 han eclipsado en gran manera que la CEU simplemente
cancel贸 las elecciones en muchas 谩reas con minor铆as 茅tnicas. El
problema es la relaci贸n de las tierras de frontera con el conflicto,
el capital y las transformaciones pol铆ticas en las 煤ltimas d茅cadas.
Desde los 90, el capitalismo de frontera en amplias 谩reas
fronterizas de Myanmar 鈥搃nversi贸n en miner铆a, madera y
agroindustrias como las plantaciones de aceite de palma,
principalmente de capitalistas tailandeses, chinos y de las tierras
bajas de Myanmar鈥 ha
incorporado a 茅lites econ贸micas y pol铆ticas de las minor铆as
茅tnicas
a la transici贸n capitalista de Myanmar, acabando en
gran manera con la amenaza existencial al estado de Myanmar de grupos
armados 茅tnicos. Se puede argumentar que esta fue la din谩mica
decisiva que hizo posible las reformas pol铆ticas y econ贸micas del
periodo posterior a 2011.

驴Es
posible que, con tanto foco sobre la disputa electoral del ej茅rcito,
se cierna un desmoronamiento m谩s amplio de la trayectoria pol铆tica
y econ贸mica de Myanmar? Si la incorporaci贸n de las tierras
fronterizas 茅tnicas mediante el capitalismo de frontera termin贸 en
煤ltima instancia con las amenazas existenciales al estado de
Myanmar, entonces el desapoderamiento en estas tierras fronterizas
鈥搖na ruptura con esa din谩mica de incorporaci贸n鈥 sugiere un
potencial cierre de un ciclo hist贸rico que apuntal贸 la posibilidad
misma de un estado mediante una larga transici贸n capitalista.
Mientras avanzaba el golpe, aparecieron reportajes sobre choques
militares en los estados de Shan
y Kayin,
en el este de Myanmar 鈥搒e帽alando un posible retorno a un conflicto
abierto鈥. Por otra parte, dejando de lado la cancelaci贸n de las
elecciones, ser铆a un error sobreestimar el grado con el que las
minor铆as 茅tnicas, a parte de sus 茅lites pol铆ticas y econ贸micas,
se han sentido empoderadas en primer lugar. Adem谩s, la extracci贸n
de recursos y la agroindustria en las tierras fronterizas 鈥揺jes del
capitalismo de frontera鈥 hacen frente a pocas amenazas en el
contexto del golpe, al estar m谩s conectadas con fracciones militares
que con fracciones de la burgues铆a liberal de la clase dirigente de
Myanmar. La din谩mica inclusiva que dirigen parece que va a
continuar.

Cuarta,
hay que a帽adir que Aung San Suu Kyi parece haber fracasado,
decisivamente, en su intento de construir y mantener relaciones con
el ej茅rcito. Como es bien sabido, Suu Kyi se present贸
en la Corte Internacional de Justicia en La Haya para defender a
Myanmar de los cargos de genocidio cometidos por el ej茅rcito contra
los rohingyas de Myanmar. Observadores externos vieron su aparici贸n
como un movimiento oportuno 鈥揳unque c铆nico鈥 para defender al
ej茅rcito de la condena internacional y as铆 ganar el favor de los
generales. Su objetivo, en 煤ltima instancia, era construir
relaciones lo suficientemente fuertes con el ej茅rcito como para que
su partido pudiese obligar a aceptar enmiendas a la constituci贸n de
2008 que sacasen m谩s completamente al ej茅rcito de la pol铆tica
formal. En cambio, se encuentra una vez m谩s prisionera de los
militares.

Las
razones de su fracaso ser谩n debatidas
ad nauseam
. Las
discusiones hasta la fecha sugieren de manera superficial que el
ej茅rcito simplemente se sinti贸 celoso de su continuada popularidad
y 茅xito electoral. Se dice que ella 鈥los
super贸
鈥, por ejemplo, en los medios sociales cuando hubo que
dar voz al sentimiento anti-rohingya. Hacen falta an谩lisis m谩s
sofisticados. Provisionalmente, sin embargo, cabe destacar que la
fascinaci贸n por las relaciones civil-militares (l茅ase: relaciones
Suu Kyu-Min Aung Hlaing) abstra铆das de fuerzas pol铆ticas y
econ贸micas mayores, a menudo se reduce a la vieja observaci贸n de
palacio que reduce la pol铆tica a la personalidad, la estructura a la
contingencia individual. Lo importante no es que los l铆deres no
importen, sino simplemente que incluso cuando l铆deres hacen
historia, no es bajo condiciones que ellos mismos escojan. La era de
psicoanalizar las intrigas de palacio se ha terminado. Llega la era
de la resistencia. Y no estaremos satisfechos hasta el fin del mundo.

Notas

[1]
V茅anse tambi茅n art铆culos anteriores de Soe Lin Aung para el blog
de Chuang: 鈥Notes
on a Factory Uprising in Yangon
鈥 y 鈥Three
Theses on the Crisis in Rakhine
.鈥 Su art铆culo en formato largo
sobre la historia moderna de Myanmar en relaci贸n con el capitalismo,
el 鈥渟ocialismo鈥, China y el horizonte cambiante del comunismo
aparecer谩 en el n煤mero 3 de la revista
Chuang.

[2]
V茅ase el pr贸ximo art铆culo de Elliot Prasse-Freeman y Tani Sebro en
Georgetown Journal
of International Affairs
,
鈥淭he View of the Coup from the Camp.鈥

[3]
Una formulaci贸n que debo a Ko Leik Pya.

[4]
Un conjunto de fen贸menos sobre los que me extender茅 con m谩s
detalle en mi historia m谩s larga de la transici贸n capitalista de
Myanmar en el tercer n煤mero de la revista Chuang.

Fuente:
https://chuangcn.org/2021/02/until-the-end-of-the-world-notes-on-a-coup/

Traducci贸n de Carlos Valmaseda para: http://espai-marx.net/?p=9089




Fuente: Rebelion.org