April 25, 2022
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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Justo Barranco

Madrid

Las hormigas llevan en el mundo unas cien veces m谩s tiempo que los humanos. Y si en cualquier momento de los 煤ltimos cien millones de a帽os los extraterrestres hubieran visitado la Tierra se habr铆an encontrado una cantidad inmensa de vida en la superficie: con una fauna y una flora dominadas por las hormigas y por lo tanto, en gran parte, sanas e intactas, aseguraba el gran bi贸logo y naturalista estadounidense Edward O. Wilson (1929-2021), que acu帽贸 el concepto cardinal de biodiversidad y alert贸 del extremo peligro de su desaparici贸n porque la diversidad de especies crea el entorno del que precisamos para nuestra supervivencia como especie.

En cualquier caso, de haber venido hace no tanto, los extraterrestres se habr铆an convertido al llegar a la Tierra, afirmaba Wilson, en mirmec贸logos. Como 茅l, al que llegaron a apodar “el se帽or de las hormigas”. Habr铆an descubierto, explica en el libro Historias del mundo de las hormigas, que acaba de recuperar editorial Cr铆tica, que esos sociales insectos son una pieza fundamental en el mantenimiento de la estabilidad de casi todos los ecosistemas terrestres. Y podr铆an haber transmitido un mensaje a su planeta: “Todo est谩 en orden en la Tierra. De momento”.

Wilson fue el pionero en la descripci贸n del comportamiento social de las hormigas y explic贸 el lenguaje qu铆mico con el que trazan sus rutas y se comunican

Uno de los pensadores m谩s influyentes de nuestro tiempo, excepcional bi贸logo y genio de la historia natural, el profesor de Harvard vivi贸 un deslumbramiento con la naturaleza de ni帽o en Playa Para铆so, en Florida, observando a medusas y rayas. Pero un accidente de pesca y un defecto de audici贸n de nacimiento le llevaron a los insectos, que le resultaban m谩s f谩ciles observar que p谩jaros y mam铆feros. 鈥淪oy ciego de un ojo y sordo para las frecuencias altas, as铆 que soy entom贸logo鈥, asegur贸.

脡l fue el pionero en la descripci贸n del comportamiento social de las hormigas y explic贸 el lenguaje qu铆mico con el que trazan sus rutas y se comunican. Y en este libro vuelca su conocimiento de estos seres de los que, reconoc铆a, “no hay nada que puedas imaginar del mundo de las hormigas que podamos o debamos emular para ser mejores personas”.

Todas las hormigas que participan en la vida social de las colonias, explica en su ensayo, son hembras. “Soy un ferviente feminista en todos los aspectos que tienen que ver con los humanos, pero, en el caso de las hormigas, hay que tener en cuenta que durante los 150 millones de a帽os de su existencia, el protagonismo de las hembras se ha desbocado. Las hembras asumen todo el control. Todas las hormigas que puedes ver que est谩n trabajando, todas las que exploran el entorno y todas las que van a la guerra (que es total y letal) son hembras”, apunta.

“Los machos son poco m谩s que misiles de esperma voladores”

“En comparaci贸n, las hormigas macho adultas son criaturas bastante pat茅ticas. Tienen alas y pueden volar, ojos y genitales grandes, y cerebros peque帽os. No realizan ning煤n trabajo para su madre ni sus hermanas, y solo tienen una funci贸n en la vida: inseminar a las reinas v铆rgenes de otras colonias durante los vuelos nupciales. Para expresarlo de la forma m谩s sencilla posible, los machos son poco m谩s que misiles de esperma voladores”, cuenta.

Y recuerda que “una vez que han partido, no se les permite regresar a su hormiguero, aunque, si tienen 茅xito, se pueden convertir en padres de nuevas colonias, compuestas, en algunas especies, por muchos millones de hijas e hijos. Tengan o no 茅xito reproductivo, est谩n destinados a morir en cuesti贸n de horas o, como m谩ximo, en un par de d铆as por culpa de la lluvia, el calor o entre las mand铆bulas de un depredador. Simplemente, no pueden quedarse en casa. All铆 no realizan ninguna labor y, por lo dem谩s, son una carga para la colonia”.

“Cuando huelas a muerto, transportar谩n tu cuerpo hasta la pila de basura. Si solo est谩s destrozada y muri茅ndote, ser谩s comida por tus hermanas”

El segundo aspecto de la vida de las hormigas que choca con nuestra moralidad, seg煤n Wilson, es que muchas clases de hormigas se comen a sus muertos y a sus heridos. “Si eres una obrera anciana o incapacitada, est谩s programada para abandonar el hormiguero y dejar de ser una carga para la sociedad. Si mueres mientras est谩s en el nido, te dejar谩n donde caigas, incluso de espaldas con las seis patas al aire, hasta que tu cuerpo emita los olores caracter铆sticos de la descomposici贸n, es decir, 谩cido oleico y sus oleatos. Cuando huelas a muerto, transportar谩n tu cuerpo hasta la pila de basura y all铆 ser谩 abandonado. O, si solo est谩s destrozada y muri茅ndote, ser谩s comida por tus hermanas”.

Pero es que adem谩s, destaca, “las hormigas son los animales m谩s belicosos. Sus colonias se enfrentan a otras de la misma especie de manera muy violenta. El principal objetivo de todas ellas es la exterminaci贸n, y, por regla general, las grandes colonias derrotan a las m谩s peque帽as. Sus enfrentamientos empeque帽ecen Waterloo y Gettysburg”.

“He visto campos de batalla llenos de guerreras muertas, un gran porcentaje de las cuales son hembras de edad avanzada”

“He visto -reconoce- campos de batalla llenos de guerreras muertas, un gran porcentaje de las cuales son hembras de edad avanzada. Cuando las obreras adultas envejecen, pasan a realizar actividades cada vez m谩s peligrosas por el bien de la colonia. Al principio, la mayor铆a sirven como asistentes de la reina madre y su progenie, desde los huevos a las larvas y desde las pupas a los nuevos adultos emergentes. Luego se encargan de la reparaci贸n del hormiguero y de otras tareas internas. Finalmente, pasan a servir fuera del nido, siendo desde centinelas a recolectoras, guardas y guerreras”.

En pocas palabras, subraya, “mientras que los humanos env铆an a sus adultos j贸venes a la batalla, las hormigas env铆an a sus se帽oras mayores. Para las hormigas, el servicio a la colonia lo es todo. Cuando las obreras individuales se acercan a su muerte natural, benefician m谩s a la colonia si pasan sus 煤ltimos d铆as en ocupaciones peligrosas. La l贸gica darwiniana est谩 clara: para la colonia, los individuos de m谩s edad tienen poco que ofrecer y son prescindibles”.

Si el homo sapiens no hubiera surgido de forma accidental como una especie primate en las praderas de 脕frica y no se hubiera propagado por todo el mundo, para los extraterrestres la Tierra habr铆a sido, concluye Wilson, el “planeta de las hormigas”, y se帽ala que queda mucho por estudiar de las 15.000 especies de estos insectos. Y anima a ser cuidadosos con esas formas de vida que visitan nuestras cocinas -no portan enfermedades y pueden ayudar a eliminar otros insectos que s铆 las transmiten- y observarlas como si estuvi茅ramos realizando una visita informal a un pa铆s muy lejano: con un peque帽o cebo de at煤n, miel o agua azucarada, dice, observaremos un comportamiento social tan ajeno a la experiencia humana que parece de otro planeta. Y quiz谩, como 茅l, nos convirtamos en mirmec贸logos.

Hormigas construyendo un puente colgante entre hojas

La Vanguardia




Fuente: Grupotortuga.com