April 4, 2021
De parte de Nodo50
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El fil贸sofo alem谩n Herbert Marcuse fue una de las principales fuentes de inspiraci贸n de la Nueva Izquierda en Europa y Estados Unidos durante la d茅cada de 1960. En esta conferencia de mayo de 1968, nunca antes publicada en su totalidad, analiza las revueltas estudiantiles en Par铆s y Berl铆n ante una audiencia en San Diego, EEUU.

En mayo de 1968, el fil贸sofo neomarxista Herbert Marcuse visit贸 Par铆s y Berl铆n en el apogeo de los movimientos estudiantiles que estaban siendo noticia en todo el mundo. El texto que aqu铆 se presenta es la transcripci贸n de una charla de dos horas sobre esos hechos que Marcuse pronunci贸 el 23 de mayo de 1968, poco despu茅s de su regreso a los Estados Unidos, mientras el resultado del movimiento de mayo en Francia a煤n estaba abierto. Ofrece una panor谩mica 煤nica de la forma en que el pensador, al que a menudo se le atribuye haber proporcionado a los movimientos estudiantiles europeos de 1968 gran parte de su energ铆a ideol贸gica, los vio a medida que se desarrollaban.

Marcuse hab铆a ido a Par铆s para participar en una conferencia acad茅mica sobre “El papel de Karl Marx en el desarrollo del pensamiento cient铆fico contempor谩neo”. Cuando lleg贸 a Par铆s, el movimiento estudiantil ya estaba en marcha y la prensa francesa se refer铆a a 茅l como el “铆dolo de los estudiantes rebeldes”. A煤n se encontraba en Par铆s el 10 de mayo, cuando presenci贸 los violentos enfrentamientos entre estudiantes manifestantes y polic铆as en el Barrio Latino que describe en su discurso. El 13 de mayo estaba en Berl铆n, donde tuvo una reuni贸n ampliamente publicitada con estudiantes radicales hizo sus primeros comentarios sobre el movimiento franc茅s.

Marcuse regres贸 despu茅s a la Universidad de California en San Diego (UCSD) y, el jueves 23 de mayo, se dirigi贸 a una audiencia que llen贸 el auditorio m谩s grande del campus. Para entonces, las protestas estudiantiles francesas se hab铆an convertido en una ola de huelgas a nivel nacional que amenazaban al gobierno de Charles de Gaulle, aunque, como anticip贸 Marcuse, el l铆der franc茅s estaba a punto de reafirmar su autoridad. Jeremy Popkin, entonces un estudiante deslumbrado por Marcuse que asist铆a a uno de sus cursos y ahora profesor de historia en la Universidad de Kentucky, transcribi贸 la charla y prepar贸 una versi贸n abreviada que se public贸 por primera vez en el peri贸dico estudiantil de UCSD y, finalmente, en la colecci贸n publicada de ensayos de Marcuse. La transcripci贸n completa que hizo Popkin nunca se hab铆a publicado anteriormente.

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El movimiento comenz贸 de manera bastante inocente, como un movimiento para la reforma de la universidad. Aparentemente, todo fue provocado por una manifestaci贸n en Nanterre, el nuevo campus de la Universidad de Par铆s, y las consiguientes medidas disciplinarias contra los estudiantes que hab铆an participado en una manifestaci贸n contra la guerra de Vietnam. A esto le siguieron manifestaciones en el mismo Par铆s, en la Sorbona, y las reivindicaciones fueron las habituales, es decir, una reforma radical de la estructura medieval y totalmente obsoleta de la universidad.

Las reivindicaciones exig铆an principalmente la contrataci贸n de mil nuevos profesores, la construcci贸n de nuevas aulas e instalaciones para el estudio en la biblioteca, y una reforma profunda del enloquecido e incre铆blemente r铆gido sistema de ex谩menes. Para apoyar estas reivindicaciones, los estudiantes se manifestaron en el patio de la Sorbona. Por una raz贸n que nadie comprende, la manifestaci贸n fue perfectamente pac铆fica, pero el rector de la universidad, aparentemente por sugerencia del ministro del Interior, pidi贸 a la polic铆a que despejara el patio. La polic铆a apareci贸 e invadi贸 la Sorbona, por primera vez en la historia de esa universidad.

Fue de hecho una novedad hist贸rica. Las universidades europeas son inmunes a la polic铆a. Se supone que la polic铆a no debe entrar en las universidades, y esa es una de las tradiciones ancestrales que se respetan en Francia y otros pa铆ses. Fue la primera vez en la historia que la polic铆a intervino y por la fuerza despej贸 el patio, hiriendo a varios cientos de estudiantes.

Las manifestaciones que se produjeron fueron cada vez m谩s grandes, comenzando en partes muy remotas de Par铆s y todas convergiendo en el Barrio Latino. Mientras tanto, la Sorbona hab铆a sido cerrada y toda la zona alrededor de la Sorbona ocupada por la polic铆a y bloqueada. Los estudiantes ahora exig铆an que se les abriera de nuevo su universidad y que el Barrio Latino, que consideraban su barrio, fuera liberado de la polic铆a y volviera a ser su barrio.

Construyendo las barricadas

Convergieron en la Sorbona y, dado que se corri贸 la noticia de que la polic铆a volver铆a a limpiar la zona por la fuerza, se levantaron las barricadas. Este fue un evento realmente espont谩neo. Lo que sucedi贸 es que los estudiantes simplemente tomaron los numerosos autom贸viles que estaban estacionados, no solo en las calles sino como es habitual en Par铆s tambi茅n en las aceras, y sin el menor respeto por la propiedad privada, volcaron los autos y los pusieron directamente en medio de la calle. No en los amplios bulevares, lo que hubiera sido imposible, sino en las viejas calles m谩s estrechas, en la parte trasera de la Sorbona.

Encima de los autos, colocaron todo tipo de cosas de madera, basura, cartones, cubos de basura, todo lo que pudieron encontrar. Luego arrancaron los letreros de las calles – 鈥渟entido 煤nico鈥, 鈥淎lto鈥 鈥嬧媜 lo que fuera – y con los letreros de las calles aflojaron los adoquines del pavimento. No les cuento esto aqu铆 para decirles c贸mo hacer una revoluci贸n; de todos modos, no podr铆an hacerlo aqu铆, porque el pavimento es mucho m谩s duro. Con estos letreros callejeros aflojaron los buenos viejos adoquines de Par铆s, que ya hab铆an sido utilizados en las revoluciones de 1848 y 1870, y los utilizaron como armas contra la polic铆a.

Tambi茅n se armaron con las tapas de los cubos de basura, y con cadenas de acero, y pusieron encima de las barricadas, de los autom贸viles, lo que encontraron, especialmente esos aros de hierro que estaban alrededor de los 谩rboles en la calle. Las levantaron hasta una altura de unos tres metros y medio o cuatro, y la consigna no era atacar a la polic铆a sino enfrentarlos en las barricadas.

Todo sali贸 bien hasta las 2:30 de la madrugada, cuando finalmente la polic铆a recibi贸 la orden de despejar las calles y quitar las barricadas. Lo que pas贸 es que la polic铆a utiliz贸 granadas de gas, gas lacrim贸geno, supuestamente tambi茅n gas con una base de cloro. Lo niegan, pero la evidencia parece corroborarlo. Yo mismo he visto a los estudiantes con la cara enrojecida, las arrugas inflamadas y los ojos inflamados. Usaron ese gas con el resultado, por supuesto, de que las barricadas tuvieron que ser evacuadas.

Nadie puede soportar estos gases sin una m谩scara de gas. Si hubieran tenido m谩scaras de gas, probablemente habr铆an podido derrotar a la polic铆a, porque la polic铆a de Par铆s no dispara. No tienen pistolas ni rev贸lveres. Solo tienen sus porras y tienen un arma muy feroz, estas capas, que est谩n cargadas de plomo, y las mantienen juntas y golpean con estas capas de plomo.

Las empresas de seguridad tambi茅n tienen rifles, carabinas, lo que es una ventaja para los estudiantes, porque no pueden disparar de forma simple y r谩pida un rifle en una mel茅e cuerpo a cuerpo como se puede disparar una pistola y un revolver peque帽o. El gas oblig贸 a los estudiantes a abandonar las barricadas y huir, tras lo cual la polic铆a aparentemente dispar贸 granadas incendiarias y prendi贸 fuego a las barricadas.

Me gustar铆a se帽alar que durante todo este tiempo, y esta es la mayor diferencia entre los eventos de Par铆s y aqu铆, la poblaci贸n del barrio simpatiz贸 de manera abierta y decisiva con los estudiantes, y arrojaron todo tipo de cosas por las ventanas de los apartamentos a la polic铆a. Todav铆a se usan orinales en Par铆s, y eso y todo tipo de basura. La polic铆a dispar贸 granadas de gas contra los apartamentos.

No ten铆an m谩s remedio que abandonar las barricadas. Intentaron huir, y ahora result贸 que sus propias barricadas se convirtieron en un obst谩culo para ellos, porque hab铆an puesto barricadas en la calle en los dos extremos, en cada extremo, y simplemente no pod铆an encontrar una salida. Fueron literalmente golpeados, y uno de los profesores [tambi茅n] – por cierto, me gustar铆a agregar que los profesores que estaban presentes se pusieron del lado de los estudiantes desde el principio hasta el final, muy en茅rgicamente. Salieron a las calles; estaban con ellos en las barricadas y ayudaron donde pudieron.

La barricada al otro lado de la calle bloque贸 su huida y la polic铆a lo tuvo f谩cil. Hubo en total alrededor de ochocientos heridos esa noche, y de los ochocientos, entre trescientos cincuenta y cuatrocientos polic铆as, lo que no es una mala proporci贸n.

La huelga general

Esto de ninguna manera termin贸 con las manifestaciones y la protesta. Su joven l铆der, [Daniel] Cohn-Bendit – quien organiz贸 las barricadas y estuvo con ellos todo el tiempo, hasta las 6 de la ma帽ana, cuando se perdi贸 la batalla callejera – dijo: 鈥淎hora solo queda una cosa por hacer: la huelga general”. Y en una hora, se dirigi贸 a los poderosos sindicatos de Francia; en una hora consigui贸 que los grandes sindicatos declararan la huelga general para el lunes siguiente. Como saben, la orden de huelga se sigui贸 al cien por cien.

En este punto, me gustar铆a sugerirles por qu茅 creo que este acontecimiento es de tanta importancia. En primer lugar, debe curar de una vez por todas a quienes todav铆a padecen el complejo de inferioridad del intelectual. No cabe la menor duda de que, en este caso, los estudiantes mostraron a los trabajadores lo que se pod铆a hacer y que los trabajadores siguieron las consignas y el ejemplo de los estudiantes. Los estudiantes eran literalmente la vanguardia, no de una revoluci贸n, porque no es una revoluci贸n, sino la vanguardia de una acci贸n que de hecho se convirti贸 espont谩neamente en una acci贸n de masas. Ese es, en mi opini贸n, el punto decisivo.

Lo que hemos presenciado en Par铆s durante estas tres semanas es el resurgimiento y el regreso repentino de una tradici贸n, y esta vez una tradici贸n revolucionaria, que hab铆a estado dormida en Europa desde principios de los a帽os veinte. Hemos visto la ampliaci贸n e intensificaci贸n espont谩nea de las manifestaciones, desde la construcci贸n de barricadas hasta la ocupaci贸n de edificios, primero los edificios de la universidad, luego los teatros, despu茅s las f谩bricas, los aeropuertos, las estaciones de televisi贸n, lo que fuera. Ocupaci贸n, por supuesto, ya no por los estudiantes, sino gradualmente por los trabajadores y empleados de estas instituciones y empresas.

Todo el movimiento de protesta fue al principio condenado duramente por los sindicatos controlados por los comunistas y por el diario comunista L’Humanit茅 . No solo sospechaban de los estudiantes; los vilipendiaron, y de pronto recordaron la lucha de clases que el Partido Comunista ha congelado durante mucho tiempo, durante d茅cadas, y denunciaron a los estudiantes simplemente como hijos de la burgues铆a.

No quer铆an tener nada que ver con los hijos de la burgues铆a, y no aceptaron ninguna orden de los hijos de la burgues铆a, actitud comprensible si tenemos en cuenta que la oposici贸n estudiantil desde el principio no solo estuvo dirigida, volver茅 sobre este tema, contra la sociedad capitalista de Francia m谩s all谩 de la universidad, sino tambi茅n contra la construcci贸n estalinista del socialismo.

Ese es un punto muy importante. Tambi茅n se enfrent贸 decididamente contra el Partido Comunista de Francia, que se consideraba, y se considera, por extra帽o que parezca en EEUU, como parte integrante del sistema. Es un partido que todav铆a no es un partido del gobierno, pero que nada le gustar铆a m谩s que convertirse en un partido del gobierno lo antes posible. De hecho, esa ha sido la pol铆tica del Partido Comunista en Francia desde hace a帽os.

Cuando preguntamos c贸mo fue posible que el movimiento estudiantil se convirtiese en un movimiento de masas, la respuesta es muy dif铆cil de encontrar. Como dije, el movimiento se limit贸 primero a la universidad, y las reivindicaciones fueron al principio acad茅micas, exigencias de reforma de la universidad. Pero luego vino el reconocimiento de que la universidad es, despu茅s de todo, solo una parte de la sociedad en general, del r茅gimen, y que a menos que el movimiento se extendiese m谩s all谩 de la universidad y golpease los puntos m谩s vulnerables de la sociedad en su conjunto, no tendr铆a 茅xito. Quedar铆a aislado.

Por lo tanto, mucho tiempo antes del estallido de estos acontecimientos, hubo un intento sistem谩tico de ganar, activamente, a los trabajadores a pesar de la prohibici贸n sindical de sumarse al movimiento de protesta. Los estudiantes fueron enviados a las f谩bricas, a las plantas en Par铆s y en los suburbios de Par铆s. All铆 conversaron con los trabajadores y aparentemente encontraron simpat铆a y adeptos, principalmente entre los trabajadores m谩s j贸venes.

Cuando los estudiantes realmente salieron a la calle, y cuando empezaron a ocupar edificios, estos trabajadores siguieron su ejemplo y unieron sus propias reivindicaciones, principalmente por mejores salarios y condiciones laborales, a las demandas acad茅micas de los estudiantes. Los dos sectores se unieron de nuevo de una manera bastante espont谩nea y de ninguna manera coordinada, y de esta manera el movimiento estudiantil se convirti贸 en realidad en un movimiento social m谩s amplio, en un movimiento pol铆tico m谩s grande.

En este giro de los acontecimientos, cuando ya cientos de miles de trabajadores estaban en huelga y hab铆an ocupado las f谩bricas de Par铆s y los suburbios, el sindicato controlado por los comunistas, la CGT, decidi贸 respaldar el movimiento y convertirlo en una huelga y una manifestaci贸n oficial. Esta es la pol铆tica que han seguido durante d茅cadas. Tan pronto como ven que un movimiento amenaza con salirse de las manos y ya no est谩 bajo el control del Partido Comunista, r谩pidamente lo respaldan, y as铆 lo recuperan y lo organizan.

Las reivindicaciones del movimiento

En cuanto a las reivindicaciones pol铆ticas de este movimiento, se pueden resumir como exigencias contra el r茅gimen autoritario en Francia, y a favor de la politizaci贸n de la universidad, es decir, a favor de establecer un v铆nculo visible y efectivo entre lo que se ense帽a en el aula y lo que sucede fuera del aula; para cerrar la brecha entre un modo de ense帽anza y un plan de estudios medieval y obsoleto, y para enfrentar la realidad, la realidad terrible y miserable, que est谩 fuera del aula.

Reclamaron la politizaci贸n de la universidad, total libertad de palabra y expresi贸n, con una calificaci贸n muy interesante. Cohn-Bendit ha declarado en varias ocasiones que significar铆a un abuso de la libertad de palabra y de expresi贸n tolerar a los protagonistas de la pol铆tica estadounidense y a los defensores de la guerra de Vietnam. El derecho a la libertad de expresi贸n no debe interpretarse en el sentido de tolerar a quienes, con su pol铆tica y su propaganda, est谩n trabajando para derribar los 煤ltimos vestigios de libertad que a煤n existen en esta sociedad, y que est谩n transformando el mundo, o m谩s bien una gran parte del mundo, en un dominio neocolonial. Esto fue dicho muy claramente.

Otra exigencia estudiantil fue la creaci贸n de empleo. Uno de los agravios, uno de los verdaderos miedos que acosan a los estudiantes es que, despu茅s de haber sido educados y formados durante a帽os en la universidad -principalmente en las ciencias como cient铆ficos, ingenieros, t茅cnicos, etc.- a la hora de conseguir un trabajo y ganarse la vida, no encuentran trabajo, porque el desempleo vuelve a ser bastante elevado en Francia, y toda esta generaci贸n se enfrenta al peligro de no poder conseguir un trabajo. Esto tambi茅n une directamente una demanda acad茅mica con una demanda pol铆tica, y con la protesta contra la sociedad establecida.

El movimiento es, o se convirti贸, de nuevo espont谩neamente, muy decididamente en una expresi贸n socialista y en un movimiento socialista pero, como dije, como quiero subrayar nuevamente, un movimiento socialista que rechaza desde el principio la construcci贸n represiva del socialismo que ha prevalecido en el pa铆ses socialistas hasta el d铆a de hoy. Eso puede explicar las tendencias supuestamente mao铆stas entre los estudiantes, nuevamente utilizadas principalmente por la prensa comunista para denunciar a los estudiantes como trotskistas, revisionistas y mao铆stas – mao铆stas en el sentido de que Mao es, de una forma u otra, un s铆mbolo para la construcci贸n de una sociedad socialista que evite la represi贸n burocr谩tica estalinista caracter铆stica de la construcci贸n socialista de la Uni贸n Sovi茅tica y el bloque sovi茅tico.

Esto tambi茅n destaca otro aspecto muy esencial del movimiento estudiantil, y creo que aqu铆 hay un terreno com煤n entre el movimiento estadounidense y el franc茅s. Es una protesta total, no solo porque ciertamente fue provocada por una protesta contra males espec铆ficos, contra deficiencias espec铆ficas, sino al mismo tiempo, una protesta contra todo el sistema de valores, contra todo el sistema de objetivos, contra todo el sistema de actuaciones requeridas y practicadas en la sociedad establecida. En otras palabras, es un rechazo a aceptar – a seguir aceptando -, a acatar la cultura de la sociedad establecida. No solo las condiciones econ贸micas, no solo las instituciones pol铆ticas, sino todo el sistema de valores que sienten que est谩 podrido de raiz.

En este sentido, creo que tambi茅n se puede hablar all铆 de una revoluci贸n cultural, una revoluci贸n cultural en el sentido de que est谩 dirigida contra todo el r茅gimen cultural, incluida la moralidad existente de esa sociedad.

Condiciones francesas, tradiciones francesas

Si hacen ahora la pregunta: 驴c贸mo podemos explicar que en Francia el movimiento estudiantil encontrase ayuda y simpat铆a espont谩neas por parte de la poblaci贸n – y encontr贸 un apoyo muy definido entre la clase trabajadora, organizada y no organizada – mientras que en este pa铆s ocurre exactamente lo contrario, la respuesta que me viene a la mente es doble.

En primer lugar, Francia todav铆a no es una sociedad pr贸spera. Es decir, las condiciones de vida de la mayor铆a de la poblaci贸n a煤n est谩n muy por debajo del nivel de vida estadounidense, lo que por supuesto hace que la identificaci贸n con el establishment sea mucho m谩s vaga que la que prevalece en este pa铆s. En segundo lugar, la tradici贸n pol铆tica del movimiento obrero franc茅s sigue viva en gran medida.

Podr铆a agregar una explicaci贸n m谩s bien metaf铆sica, a saber, la diferencia entre las perspectivas en Francia, las perspectivas de un movimiento radical en Francia y en este pa铆s, tambi茅n se puede resumir recordando que Francia, despu茅s de todo, pas贸 por cuatro revoluciones en cien a帽os y esto aparentemente establece algo as铆 como una tradici贸n revolucionaria que puede encenderse y revivirse y renovarse cuando surje la ocasi贸n.

Perm铆tanme agregar algunas palabras sobre el movimiento estudiantil en Alemania. Solo puedo hablar del movimiento estudiantil en Berl铆n. Esta vez no visit茅 ning煤n otro lugar en Alemania. Se ha producido un cambio considerable desde que visit茅 Berl铆n la 煤ltima vez el a帽o pasado. El movimiento se ha vuelto mucho m谩s radical en el sentido de clamar por una acci贸n constante y rechazar cualquier tipo de charla, discusi贸n, esfuerzo te贸rico. El deseo de convertirse en pr谩ctica y permanecer en ella [sic] es tan fuerte que se manifiesta casi a diario.

Las reuniones en la Universidad Libre de Berl铆n se llevan a cabo literalmente a diario. El aula m谩s grande est谩 a disposici贸n de los estudiantes para reuniones pol铆ticas y se utiliza constantemente. Por cierto, la universidad de Berl铆n es, que yo sepa, la 煤nica en la que su constituci贸n prev茅 la representaci贸n de los estudiantes en la facultad. Los representantes de los estudiantes est谩n sentados en el Senado Acad茅mico y tienen voz y voto en los nombramientos y destituciones de los miembros de la facultad. Esta constituci贸n de la universidad se estableci贸, creo, en 1948.

Esta radicalizaci贸n, y creo que podemos discutirlo, tiene un peligro, a saber, [que] expone al movimiento estudiantil a fuerzas muy superiores a las que no pueden enfrentarse. En t茅rminos simples, el movimiento estudiantil en Par铆s contaba desde un comienzo, digamos, de diez mil a quince mil participantes en Par铆s, hasta alrededor de ochenta mil a cien mil. Con esos n煤meros, puedes ocupar edificios, incluso puedes mantener edificios durante mucho tiempo, especialmente si adem谩s cuentas con el apoyo de la poblaci贸n.

En Berl铆n, [no hay] nada de ese tipo. Definitivamente, el movimiento estudiantil se enfrenta a la abierta hostilidad de la poblaci贸n de Berl铆n y a la abierta hostilidad de los trabajadores organizados. En este sentido, es muy parecido a aqu铆 en los Estados Unidos. En estas condiciones, una pol铆tica de manifestaciones intensificadas, manifestaciones con la intenci贸n de ir m谩s all谩 de un ritual y, de hecho, de arriesgarse a un enfrentamiento con la polic铆a, es una empresa peligrosa. Pero quiero decir de manera muy clara y honesta que aqu铆 hay una tendencia a la que en este momento creo que no se puede oponer uno de manera efectiva.

Incluso yo he intentado hacerlo y se帽alar estos peligros. De nada sirve, porque han perdido la paciencia. No creen, y nadie puede culparles por eso, no creen en el proceso democr谩tico existente en Alemania. Conocen perfectamente la brutalidad de la polic铆a en Alemania. Tambi茅n saben hasta qu茅 punto el gobierno de la Rep煤blica Federal est谩 todav铆a permeado por los herederos del sistema nazi, y tambi茅n conocen la estructura todav铆a muy autoritaria de la propia universidad y la actitud hostil de la mayor铆a de los profesores, de los miembros de la facultad, de nuevo en contraste con la situaci贸n en Francia.

En estas circunstancias, simplemente creen que a menos que act煤en, a menos que act煤en de tal manera que la gente realmente vea y escuche con sus propios ojos y con sus propios o铆dos lo que est谩 sucediendo, a menos que puedan impregnar, fisica y directamente, sus demandas a la sociedad, no servir铆a de nada. La conclusi贸n ahora es que cuanto m谩s radical, m谩s inconformista es la expresi贸n de la oposici贸n, mejor. Es decir, desde la quema de insignias hasta la rotura de escaparates, y esfuerzos o acciones por el estilo, todo esto se intenta, y todo esto se intenta organizar, como un medio de ser escuchado y un medio de ser visto – es decir, como un movimiento para contrarrestar el poder absorbente de esa sociedad.

Esto implica, especialmente para los no estudiantes, formas a veces ligeramente desagradables, especialmente en la universidad y en las reuniones. Tambi茅n hay una tendencia muy definida a condenar todo lo que no est茅 en l铆nea con esta pol铆tica intensificada de 鈥渁cci贸n por la acci贸n鈥, a condenar todo lo que es liberal – bueno, no quiero usar el t茅rmino que se usa en este sentido, y eso se grita constantemente en cuanto alguien intenta expresar una opini贸n un poco menos radical. En cualquier caso, liberal se ha convertido en un insulto. No hay duda de eso, y nuevamente si miramos la tradici贸n del liberalismo alem谩n, y no solo del liberalismo alem谩n, es al menos comprensible que se haya convertido en un insulto.

Nuevamente, hoy es muy dif铆cil contrarrestar esta tendencia de manera efectiva, porque si se mira a todo el movimiento, si se observa el asombroso grado al que ha llegado, en contra de sus propias intenciones, en un movimiento internacional y, de hecho, en el 煤nico movimiento internacional efectivo de oposici贸n que tenemos hoy, no se puede por menos que dudar y ser reacio a la hora de se帽alar las caracter铆sticas con las que no se puede estar de acuerdo e incluso los rasgos prematuramente radicales del movimiento. Sientes que tienes que identificarte con 茅l, esperando que a trav茅s de prueba y error, el movimiento gane fuerza y 鈥嬧媋l mismo tiempo refuerce su organizaci贸n y coordinaci贸n internacional.

Bueno, creo que eso es todo lo que quiero decir al principio.

Preguntas

Despu茅s de su discurso, el profesor Marcuse respondi贸 a las preguntas de la audiencia. Cuando se le pregunt贸 si apoyaba la opini贸n de que no se deber铆a poder hablar a favor de la guerra de Vietnam, respondi贸:

Estoy en acta por apoyar este punto de vista, s铆. No dije que aquellos que no est谩n de acuerdo conmigo no deben ser tolerados. Dije expl铆citamente, y lo mencion茅, que quienes defienden y propagan la guerra en Vietnam, no deber铆an, en una sociedad verdaderamente democr谩tica, disfrutar del derecho democr谩tico a la libertad de expresi贸n. Su pol铆tica necesariamente socava la democracia como todav铆a existe. As铆 que no se trata de estar en desacuerdo conmigo en absoluto.

[Cuando se le pregunt贸 si apoyar铆a la supresi贸n de cualquier otro sistema de filosof铆a, como el objetivismo de Ayn Rand, Marcuse respondi贸:] No. Me gusta mucho, como saben, la filosof铆a. Hoy no conozco ninguna filosof铆a que suponga un peligro real para el sistema existente o para el cambio del sistema existente en direcci贸n a uno mejor. Dejo perfectamente claro que el concepto de tolerancia represiva no tiene absolutamente nada que ver con ninguna censura del arte, la literatura, la m煤sica, la filosof铆a o lo que sea. Eso est谩 absolutamente excluido. Solo hablo de la retirada de la tolerancia a aquellos movimientos que han demostrado su car谩cter agresivo y destructivo.

Sobre las leyes de emergencia que se aprobaron en Alemania Occidental en ese momento:

La legislaci贸n de emergencia que se est谩 debatiendo ahora en el parlamento alem谩n y que con toda probabilidad ser谩 votada [aprobada] es, en mi opini贸n, una de las leyes m谩s siniestras que conocemos hoy. Le da al gobierno el poder en una situaci贸n de emergencia para suspender las garant铆as constitucionales m谩s importantes y por ejemplo – y esta es la estipulaci贸n m谩s increible – para movilizar las fuerzas armadas en el interior. No es de extra帽ar que el movimiento estudiantil en Alemania hoy en d铆a se dirija principalmente contra esta legislaci贸n de emergencia. Me temo que no tendr谩 茅xito y que la legislaci贸n de emergencia se votar谩 [adoptar谩] con el apoyo del Partido Socialdem贸crata.

Me gustar铆a agregar aqu铆 [que] es un ejemplo t铆pico para refutar el argumento familiar que se ha planteado una y otra vez en relaci贸n con la actual rebeli贸n estudiantil: que este radicalismo de la izquierda, en la situaci贸n imperante, solo puede servir para fortalecer a la derecha. Es decir, el famoso argumento de antagonizar al oponente. Todav铆a tengo que ver una oposici贸n que no antagonice al oponente. Ese es el verdadero prop贸sito de la oposici贸n.

Pero aparte de lo que se dice y de lo que se est谩 haciendo ahora, y esto tambi茅n es una conspiraci贸n internacional, ya se culpa a la izquierda, especialmente a la izquierda estudiantil, de la posible o probable intensificaci贸n de los movimientos de extrema derecha en Europa, y no solo en Europa. Lo mismo se dijo sobre la oposici贸n comunista y socialista en el per铆odo pre-nazi y as铆 sucesivamente. Creo que deber铆amos calificar de una vez por todas este argumento como una flagrante falsificaci贸n hist贸rica.

Hitler lleg贸 al poder no porque la izquierda fuera demasiado radical y demasiado fuerte, sino porque la izquierda no era lo suficientemente radical y no era lo suficientemente fuerte. La izquierda estaba dividida y esta divisi贸n hizo posible que la derecha llegara al poder.

驴Qu茅 sucedi贸, por ejemplo, durante la Rep煤blica de Weimar? Hitler lleg贸 al poder no porque la izquierda fuera demasiado radical y demasiado fuerte, sino muy definitivamente porque la izquierda no era lo suficientemente radical y no era lo suficientemente fuerte. La izquierda estaba dividida y esta divisi贸n, esta debilidad de la izquierda, hizo posible que la derecha llegara al poder. Este argumento puede refutarse con hechos hist贸ricos.

Sobre las perspectivas de una alianza entre trabajadores y estudiantes en Francia:

Es muy posible, creo que es muy probable, que el movimiento se vuelva a dividir y que los temas se decidan por separado. La extrema derecha est谩 relativamente inactiva [en Francia]. Como es habitual hoy en d铆a, la oposici贸n contra el movimiento de protesta no parece centrarse tanto en lo que se llama extrema derecha como en el centro, es decir, en el propio gobierno establecido. Creo que es un cambio muy importante, un cambio que creo que a煤n debe explicarse en t茅rminos de la guerra contra el nazismo y el fascismo, donde, por supuesto, los partidos de extrema derecha jugaron un papel incalificable desde el principio, y no son exactamente los representantes m谩s adecuados e id贸neos de la derecha en este sentido.

[El ataque total a] la sociedad es consciente o al menos semiconsciente principalmente entre los estudiantes. En lo que respecta a los trabajadores, esta parece seguir siendo una vieja protesta sindical. Dije que parece que sigue siendo una vieja protesta sindical, porque aparentemente ese no es el caso de los trabajadores m谩s j贸venes, que est谩n muy insatisfechos con los sindicatos y que quieren algo m谩s que aumentos salariales y mejores condiciones de trabajo.

Por ejemplo, a帽aden la exigencia muy decididamente pol铆tica de un fin del r茅gimen personal [de Charles de Gaulle] y una libertad real y efectiva de palabra, expresi贸n, reuni贸n y pronto. Este car谩cter total del movimiento no es algo que se declare y practique consciente y met贸dicamente. Surge claramente de las declaraciones de los estudiantes. Entre la oposici贸n de la clase trabajadora, esto es a煤n mucho m谩s precario.

Sobre la situaci贸n en Europa del Este, en particular la 鈥淧rimavera de Praga鈥 que se desarrollaba entonces en Checoslovaquia:

Checoslovaquia todav铆a se hab铆a apegado a la tradici贸n del per铆odo estalinista en un grado considerable. Esta, se puede decir con seguridad, represi贸n terrorista, este control completo de toda expresi贸n de pensamiento y esta r谩pida represi贸n de todas las opiniones divergentes, parec铆a cada vez m谩s arbitraria e innecesaria a medida que la situaci贸n econ贸mica y pol铆tica parec铆a estar asegurada.

En esta situaci贸n, lo que sucedi贸 fueron esencialmente dificultades econ贸micas y la reivindicaci贸n de reformas econ贸micas que relajasen o eliminasen en gran medida el control altamente centralizado e introdujeran en la econom铆a socialista rasgos caracter铆sticos de la econom铆a capitalista, por ejemplo, incentivos, ganancias como incentivo, un alto grado de autoridad otorgado a la direcci贸n de cada empresa, etc.

El movimiento en Checoslovaquia no est谩 dirigido contra la sociedad establecida como tal, sino contra los controles post-estalinistas que se consideran perjudiciales para la propia sociedad socialista.

Esta relajaci贸n econ贸mica se utiliz贸 para exigir correspondientemente una relajaci贸n cultural, es decir, la abolici贸n de la censura y la pre-censura, y del r铆gido control partidario impuesto a escritores, fil贸sofos, profesionales en general, cualquiera que fuera. El movimiento no est谩 dirigido contra la sociedad establecida como tal, sino contra los controles post-estalinistas que se consideran perjudiciales para la propia sociedad socialista.

Si la rebeli贸n estudiantil no es una revoluci贸n, 驴c贸mo deber铆a categorizarse?

Lo que usted llama, con bastante raz贸n, el car谩cter pragm谩tico del movimiento es, creo, un aspecto de la sospecha profunda contra todas las ideolog铆as tradicionales, que han demostrado ser falsas. Tiene un caracter decididamente pragm谩tico. No quise ni llam茅 revolucionario al movimiento, porque creo que ni en Francia ni ciertamente aqu铆 en este pa铆s estamos en una situaci贸n revolucionaria o incluso prerrevolucionaria. Creo que tenemos que operar sobre este supuesto, si entendemos lo que est谩 pasando, y es irresponsable arrojar sobre el movimiento actual el concepto de revoluci贸n o revolucionario.

Ciertamente, los estudiantes en Francia no lo hacen, y no creo que tengamos que hacerlo. No consideran su propio movimiento como una revoluci贸n. Bien puede ser un eslab贸n en la cadena de eventos, internos y externos, que puede cambiar la situaci贸n en su conjunto, creo, y creo que la experiencia de los 煤ltimos meses ha fortalecido mi fe en ello.

Creo que [hay] una cosa que podemos decir con seguridad: que la idea tradicional de la revoluci贸n y la estrategia tradicional de la revoluci贸n est谩n fuera de uso. Est谩n desactualizadas, simplemente est谩n superadas por el desarrollo de nuestra sociedad. Dije [esto] antes, y me gustar铆a repetirlo, porque creo que en esta situaci贸n nada es mas necesario que una mente sobria: la idea de que un d铆a o una noche, [una] organizaci贸n de masas o un partido de masas o las masas de cualquier tipo marchan sobre Washington y ocupan el Pent谩gono y la Casa Blanca y establecen un gobierno es, creo, absolutamente incre铆ble y, simplemente, de ninguna manera se corresponde a la realidad de las cosas.

Si alguna vez hubiera tales masas y esto sucediera, dentro de veinticuatro horas, se habr铆a establecido otra Casa Blanca en Texas o en Dakota del Norte, y todo terminar铆a r谩pidamente. Tenemos que olvidar esta idea de la revoluci贸n, y por eso creo que lo que est谩 ocurriendo hoy en Francia es tan significativo y puede ser decisivo, y precisamente por eso recalco el car谩cter espont谩neo de este movimiento y la forma espont谩nea en la que se extendi贸.

Dije espont谩neo, y me apego a este concepto, pero ya saben, supongo, que no hay espontaneidad a la que no haya que ayudar un poco para que se vuelva realmente espont谩nea. Ese fue exactamente el caso en Francia, y por eso mencion茅 el trabajo preparatorio de los estudiantes en las f谩bricas para discutir con los trabajadores, etc. Sin embargo, comparado con [la] organizaci贸n tradicional de la oposici贸n, este ha sido un movimiento espont谩neo, y ha sido un movimiento espont谩neo al que, mientras pudo, le importaron un carajo las organizaciones existentes, tanto del partido como del sindicato, y simplemente sigui贸 adelante.

En otras palabras, por una raz贸n u otra, hab铆a llegado el momento en que cientos de miles y, como veremos ahora, millones de personas ya no quer铆an hacerlo. No quer铆an levantarse por la ma帽ana e ir a su trabajo y sufrir la misma rutina y escuchar las mismas 贸rdenes y acatar las mismas condiciones de trabajo y realizar las mismas acciones. Simplemente no pod铆an m谩s, as铆 que si no se quedaban en casa o no sal铆an a caminar, probaban otra cosa.

Ocuparon las f谩bricas y las tiendas, y se quedaron all铆, no como anarquistas salvajes; por ejemplo, ayer mismo lleg贸 un informe de que cuidaron meticulosamente las m谩quinas y se aseguraron de que no se destruyera nada, y nada se ha destruido ni da帽ado. No dejaron entrar a ning煤n extra帽o y as铆 sucesivamente. Con esta forma de proceder, demostraron que consideran esta empresa de una manera u otra como propia y quieren demostrar que saben que es suya o debe serlo y por eso la ocuparon.

Creo que esa es una de las expresiones del car谩cter total de la protesta, porque, como saben, la estrategia obrera tradicional no aprueba oficialmente la ocupaci贸n de f谩bricas, y tambi茅n en esta tradici贸n la propiedad privada conserva una cierta santidad. Cuando esto sucedi贸, fue generalmente en contra de la pol铆tica sindical y en gran medida de forma espont谩nea. Este car谩cter espont谩neo por el que se anuncia el cambio es, creo, el nuevo elemento que supera toda organizaci贸n tradicional y se apodera de la poblaci贸n de forma directa e inmediata.

Si se asume que la par谩lisis en Francia contin煤a, y se extiende, que el gobierno no tiene 茅xito, repito, esta es una suposici贸n poco realista, ya que tendr谩 茅xito, pero simplemente hagamos esta suposici贸n como un experimento, entonces de hecho se tiene una idea de c贸mo un sistema as铆 puede colapsar, porque ninguna sociedad podr铆a tolerar por mucho tiempo tal par谩lisis.

La protesta contra los valores de la sociedad burguesa se manifiesta no solo en la actitud bastante irrespetuosa hacia la propiedad privada, sino tambi茅n en el rechazo de otros valores, por ejemplo -y [esta es] una de las cosas con las que se puede estar de acuerdo o no-, el rechazo de la forma tradicional de ense帽ar y de la cultura burguesa tradicional. Les dar茅 un ejemplo muy concreto para mostrarles lo que quiero decir, y quiero agregar que en este caso no estaba del lado de los estudiantes.

Fue hace un a帽o, pero la misma situaci贸n se ha repetido este a帽o; mi amigo [Theodor] Adorno fue invitado a ir a Berl铆n y dar una conferencia sobre la obra de Goethe Ifigenia , una obra con el tema cl谩sico de Ifigenia en Tauris. [Fue] invitado por el seminario alem谩n. El auditorio estaba a rebosar de estudiantes que simplemente no le dejaban hablar, porque consideraban indignante que, en la situaci贸n creada tras el asesinato de un estudiante en la manifestaci贸n contra el Sha de Persia, y en el acalorado clima pol铆tico de Berl铆n, se diera una conferencia sobre un drama humanista cl谩sico. Simplemente no pod铆an soportarlo, y realmente hubo una revuelta en el aula, y al menos tom贸 mucho tiempo pacificarlos hasta el punto de podar dar la conferencia.

Experiment茅 una reacci贸n similar este a帽o en Berl铆n. Por ejemplo, hubo varias interrupciones de la conferencia con el grito: 鈥淣o es momento de preocuparse por conceptos, no es momento de preocuparse por la teor铆a. En lugar de discutir aqu铆, salgamos de inmediato a la calle para manifestarnos frente a la Maison Fran莽aise”. Les doy este ejemplo s贸lo como una actitud, como un ejemplo de hasta d贸nde puede llegar esta oposici贸n, que afecta, efectivamente, a toda la cultura establecida, incluso en sus manifestaciones m谩s sublimes.

Ya no tiene mucho sentido para ellos. Puede ser hermoso, puede ser muy profundo, puede ser muy elevado, pero de alguna manera no encaja. No hay conexi贸n entre lo que realmente est谩 sucediendo all谩 afuera en Vietnam o en las barricadas, o en los guetos, y estos hermosos versos y estas altas ideas, as铆 que olvid茅monos de eso y veamos qu茅 podemos hacer con nuestras manos y tambi茅n con nuestras mentes en la realidad inmediata. Esta es, no tengo que a帽adir m谩s, no solo una actitud peligrosa, sino una actitud que me parece muy dif铆cil de refutar.

Siempre he mantenido la posici贸n de que las universidades de este pa铆s siguen siendo enclaves de relativa, y no solo relativa, libertad de pensamiento y expresi贸n. Todav铆a hay muchas oportunidades y espacio para aprender cosas que son relevantes para lo que est谩 sucediendo hoy. La universidad ciertamente necesita una reforma radical, pero esta reforma radical debe llevarse a cabo en la propia universidad y no debe tomar la forma de destruir la universidad. Destruir la universidad, creo, significar铆a de hecho que reducimos o eliminamos por completo鈥 – d茅jeme decirlo de una manera muy extrema y provocativa – en cierto sentido, destruir la universidad es cortar la rama en la que estamos sentados.

Despu茅s de todo, es en la universidad donde ha crecido la oposici贸n, donde se ha educado y se est谩 educado a la oposici贸n. Destruir la universidad bien puede hacernos m谩s da帽o a nosotros que a ellos. Despu茅s de todo, nosotros, y yo, que como saben me cuento en la oposici贸n, creo que somos un ejemplo vivo de que la universidad no puede ser tan mala.

Al final de su conferencia, se le pidi贸 a Marcuse que comentara su propia visi贸n de la relaci贸n entre su pensamiento y la crisis actual en Europa Occidental:

Si quiere reducir esta pregunta personal a proporciones manejables, el 煤nico hecho que puedo mencionar es que, por ejemplo, en las declaraciones de Cohn-Bendit y en otras declaraciones, los ecos de mi ensayo sobre la “Tolerancia represiva” son obvios, por lo que no se requieren m谩s pruebas. Adem谩s, muchos de los propios alumnos lo dicen. Por qu茅 es as铆, es una pregunta que yo no deber铆a responder, sino [m谩s bien] los propios estudiantes.

Como fil贸sofo y te贸rico, he tratado de se帽alar, ofrecer una cr铆tica de la sociedad existente que se mantenga lo m谩s libre posible de toda ideolog铆a tradicional, ya sea marxista o socialista. Al hacerlo, creo que he se帽alado ciertos aspectos que, en las ideolog铆as tradicionales, simplemente no se han abordado adecuadamente.

Creo que otra cosa que he se帽alado es que por muy radicales que sean las nuevas instituciones que se supone que son caracter铆sticas de una sociedad socialista, a menos que estas instituciones est茅n controladas por un nuevo tipo de hombre, con valores realmente nuevos y sin la moral hip贸crita y los valores represivos y competitivos de la sociedad establecida, no se habr谩 producido ning煤n cambio real y todo lo que habremos hecho es reemplazar una forma de dominaci贸n por otra.

Lo que, en mi opini贸n, es realmente esencial para un cambio real y cualitativo es una ruptura en el continuo de la dominaci贸n y la represi贸n. Solo cuando se haga eso, incluso en una sociedad socialista, se podr谩 hablar de una sociedad real y cualitativamente diferente de las existentes. Esa es la 煤nica respuesta breve que puedo ofrecerle.

https://jacobinmag.com/2021/03/herbert-marcuse-student-revolts-of-1968-ucsd-lecture




Fuente: Sinpermiso.info