November 9, 2021
De parte de ANRed
294 puntos de vista

Ilustraci贸n: Sebasti谩n Damen.

El anuncio del Gobierno de una inversi贸n millonaria para la producci贸n de hidr贸geno verde abre el interrogante de si es posible pensar en una transici贸n energ茅tica justa, democr谩tica y popular. Las potencialidades, los riesgos socioambientales, el papel que juegan las empresas y qu茅 participaci贸n tienen las comunidades locales. Energ铆a para qui茅n y para qu茅. Por Jorge Chemes y Maximiliano Proa帽o* (producci贸n conjunta de Revista C铆trica y Agencia Tierra Viva).


En un marco geopol铆tico muy particular, signado, entre otras cosas, por la crisis civilizatoria (siendo la crisis socio-ambiental y el cambio clim谩tico antropog茅nico solo una de sus manifestaciones), escasez de minerales y de combustibles f贸siles, crisis de abastecimiento energ茅tico y desinversi贸n en los sectores petroleros, entre otros factores, el Norte global intensifica sus mecanismos de dominaci贸n: el capitalismo, el patriarcado y el colonialismo, enajenando la relaci贸n con la naturaleza.

En este marco, la diversidad de proyectos de hidr贸geno (H2) verde en el Sur global buscan intensificar los mecanismos de colonizaci贸n, haciendo nuevamente que los territorios y bienes comunes del sur costeen la transici贸n energ茅tica del norte. Hay una larga lista de vulneraci贸n de derechos en pos de la transici贸n energ茅tica corporativa que solo persigue iniciar un nuevo ciclo de acumulaci贸n de renta capitalista: las m煤ltiples problem谩ticas territoriales y socioambientales que atraviesan el tri谩ngulo del litio en Chile, Argentina y Bolivia, la sobre-explotaci贸n de madera balsa para la construcci贸n de molinos e贸licos en Ecuador, el fracking y la megaminer铆a, entre otros.

Tal vez el reciente anuncio del presidente Alberto Fern谩ndez de un proyecto de generaci贸n de hidr贸geno verde, por parte de la empresa minera Fortescue Metals Group de Australia, sea un negocio necesario para generar ingresos de divisas y puestos de trabajos. No obstante, es necesario planificar otros escenarios para el pueblo argentino que generen acceso a la energ铆a, eliminaci贸n de la pobreza energ茅tica y una transici贸n socio-ecol贸gica integral. M谩s all谩 de discutir sobre los temas eminentemente energ茅ticos, es preciso abrir el debate a pensar y construir otras formas de organizar la vida.

Sobre el hidr贸geno verde

El hidr贸geno (H2) es un vector energ茅tico, una materia prima y un combustible, y tiene la particularidad de que aun siendo el elemento m谩s abundante en el universo no es posible encontrarlo naturalmente en su estado puro. En su uso como combustible, com煤nmente se distingue entre hidr贸geno gris, azul y verde.

El hidr贸geno gris y azul se producen a partir de energ铆as f贸siles, sin embargo, en el caso del H2 azul, su producci贸n es considerada baja en emisiones, porque tiene acoplada una cadena de valor que permite el proceso de captura y almacenamiento del carbono. El hidr贸geno verde se produce a partir de agua y energ铆as renovables, mediante un procedimiento llamado electr贸lisis, en el cual se divide el agua (H2O) en hidr贸geno y ox铆geno.

Resulta necesario plantear algunos interrogantes respecto del desarrollo del hidr贸geno que no han estado debidamente representados en el debate p煤blico, principalmente en torno a los impactos socio-ambientales que puede producir el llamado 鈥渉idr贸geno verde鈥.

Los impactos socio-ambientales del hidr贸geno

El sector energ茅tico es responsable de alrededor del 70 por ciento de las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) causantes de la crisis clim谩tica. Frente a la necesidad imperiosa de reducir radicalmente las emisiones GEI, el hidr贸geno azul y verde han sido promovidos desde la Agencia Internacional de Energ铆a como la gran esperanza en la lucha contra la crisis clim谩tica, pues su combusti贸n no libera di贸xido de carbono, sino s贸lo vapor de agua.

Sin embargo, en el proceso de producci贸n del hidr贸geno existen una serie de impactos que requieren de un mayor an谩lisis. El hidr贸geno azul es generado a partir de energ铆as f贸siles, sin embargo, es promovido como una alternativa 鈥渟ustentable鈥 porque a diferencia del hidr贸geno gris, el di贸xido de carbono (CO2) emitido por la quema de combustibles f贸siles en el proceso productivo del hidr贸geno azul es capturado y almacenado. Por lo tanto, se considera que las emisiones son bajas.

Un estudio publicado en agosto de 2021 concluye respecto del hidr贸geno azul que, lejos de ser bajas en carbono, las emisiones de gases de efecto invernadero de su producci贸n son bastante altas, particularmente debido a la liberaci贸n de metano. Pero quiz谩 la conclusi贸n m谩s sorprendente es que la huella de gases de efecto invernadero del hidr贸geno azul es m谩s de un 20 por ciento mayor que la quema de gas natural o carb贸n para generar calor y un 60 por ciento mayor que la quema de gasoil para generar calor.

Esto tiene mucha relevancia en Latinoam茅rica, ya que los pa铆ses productores de hidrocarburos en la regi贸n han visto en el hidr贸geno azul una buena oportunidad para 鈥渆nverdecer鈥 su modelo extractivista y as铆 cumplir con sus compromisos de reducci贸n de emisiones de gases efecto invernadero.

Adem谩s, en varios pa铆ses de la regi贸n el gas y petr贸leo se extraen principalmente a trav茅s de fractura hidr谩ulica o fracking, como en Argentina, y es una amenaza creciente en Colombia y M茅xico, lo que incrementar铆a considerablemente no s贸lo las emisiones, sino tambi茅n los impactos socioambientales de la producci贸n de hidr贸geno azul.

Con respecto al hidr贸geno verde, no existe certeza sobre cu谩les ser谩n los impactos que su desarrollo a gran escala conllevar谩. Que su combusti贸n emita s贸lo vapor no significa que todo su proceso de producci贸n sea inocuo. El hidr贸geno verde requiere para su producci贸n, b谩sicamente, electricidad generada mediante fuentes renovables y agua. El agua es esencial para la vida, por lo que si en el proceso de producci贸n de hidr贸geno se utilizan fuentes naturales de agua dulce, esto podr铆a producir grandes problemas de escasez h铆drica y sequ铆a en los territorios afectando a la poblaci贸n local y destruyendo ecosistemas.

Recursos disponibles y da帽os asociados al hidr贸geno verde

Los promotores del hidr贸geno verde suelen argumentar que su producci贸n requiere mucho menos agua que otras actividades econ贸micas como la miner铆a. Sorprende que se comparen dos actividades distintas ya que el consumo de agua de una no viene a reemplazar el consumo de otra, sino a sumar demanda: si la producci贸n de hidr贸geno verde a gran escala utilizara fuentes de agua dulce naturales, vendr铆a a complicar a煤n m谩s la ya compleja situaci贸n h铆drica nacional.

La otra opci贸n es utilizar agua de mar desalinizada. Sin embargo, un estudio realizado por cient铆ficos del Instituto para el Agua, el Medioambiente y la Salud (UNU-Inweh 鈥搊rganismo de la ONU basado en Canad谩鈥); la Universidad Wageningen (Holanda) y el Instituto Gwangju de Ciencia y Tecnolog铆a (Corea del Sur), ha advertido que las plantas desalinizadora producen un 50 por ciento m谩s de salmuera que lo previamente estimado.

El estudio establece que el impacto potencial de la salmuera es muy importante, pues aumenta la temperatura del agua del mar y reduce la cantidad de ox铆geno en el agua, lo que causa graves da帽os a la vida acu谩tica. Otros impactos negativos al ambiente se producen por el vertimiento al mar de residuos como el cloro. En paralelo, en el proceso de absorber agua marina para desalinizar se elimina a muchos animales marinos que son atrapados en redes para evitar ser succionados.

Tambi茅n se deben considerar los riesgos que implica que el hidr贸geno sea un gas liviano altamente inflamable. Dado que el hidr贸geno es la mol茅cula m谩s peque帽a (mucho m谩s peque帽a que la de otros combustibles), implica un mayor riesgo de fugas por peque帽as aberturas u orificios. Considerando la densidad, viscosidad y coeficiente de difusi贸n en el aire del hidr贸geno, se llega a la conclusi贸n de que la propensi贸n del hidr贸geno a fugarse por juntas u orificios en l铆neas de baja presi贸n es entre 1,26 y 2,8 veces superior a la del gas natural a trav茅s del mismo orificio. Por lo tanto, los est谩ndares de seguridad para el almacenamiento y transporte de hidr贸geno son mucho m谩s exigentes que los de otros combustibles, por lo que son necesarias importantes inversiones.

Por 煤ltimo, la producci贸n de hidr贸geno demanda grandes cantidades de electricidad, que ser谩 generada principalmente mediante enormes parques solares o e贸licos. Esto pone sobre la mesa los l铆mites materiales y minerales de la transici贸n, sobre todo la demanda de cobre y litio, cuya extracci贸n ha generado un gran impacto socio-ambiental en pa铆ses como Argentina, Chile, Bolivia y Per煤.

El riesgo de la burbuja

Un 煤ltimo aspecto importante a abordar en el debate en torno al desarrollo del hidr贸geno verde es lo relativo a los usos que podr铆a tener en el futuro. Es cada vez m谩s frecuente que gobiernos, agencias internacionales y grandes empresas del sector energ茅tico hablen de la econom铆a del hidr贸geno proyectando su uso como combustible para los veh铆culos a hidr贸geno y para producir calor y electricidad, para el almacenamiento de energ铆a, para el transporte de largas distancias, as铆 como los actuales usos que tiene el hidr贸geno gris y azul en las industrias qu铆mica y petroqu铆mica, entre otros.

Pareciera de sentido com煤n pensar que dif铆cilmente el hidr贸geno verde ser谩 m谩s competitivo que la electricidad generada por fuentes renovables, si 茅sta es justamente uno de los insumos para producirlo junto con el agua. A煤n pensando en el almacenamiento, es poco probable que el hidr贸geno pueda competir en precio/eficiencia frente a las bater铆as. En esta l铆nea, resulta bastante curioso que muchos de los grandes proyectos de hidr贸geno verde consideren entre sus usos el transporte terrestre liviano e incluso el uso residencial.

En cambio, s铆 existen sectores donde el hidr贸geno puede llegar a tener amplia demanda como lo son el transporte a茅reo y mar铆timo, usos industriales y, por supuesto, la utilizaci贸n que ya tiene el hidr贸geno convencional en la industria qu铆mica y petroqu铆mica.

Una nueva gobernanza para la transici贸n energ茅tica

Los pa铆ses latinoamericanos tenemos una larga historia de econom铆as basadas en la extracci贸n de combustibles f贸siles y minerales cuyos beneficios econ贸micos han sido para peque帽as 茅lites econ贸micas locales y grandes transnacionales, mientras los costos sociales y ambientales los han soportado las comunidades. Esta realidad, sumada al contexto de la crisis clim谩tica, debe plantear un desaf铆o mayor: el de una transici贸n socio-ecol贸gica transformadora. La energ铆a puede ser la punta de lanza de estas transformaciones, pero para es necesario repensar las bases en que se ha sostenido el modelo energ茅tico vigente y poner las nuevas fuentes y tecnolog铆as al servicio de la poblaci贸n y de la protecci贸n de los ecosistemas.

Lamentablemente, como se ha venido llevando el debate en torno al hidr贸geno verde, hoy existe un serio riesgo de que 鈥渓a revoluci贸n del hidr贸geno verde鈥 implique que 茅ste ocupe el lugar de las energ铆as f贸siles, pero con la misma gobernanza ambiental (o la falta de 茅sta), similares actores, concentraci贸n en la propiedad y estructura impositiva, as铆 como nulos avances en la participaci贸n de la ciudadan铆a en la toma de decisiones.

En Latinoam茅rica el hidr贸geno ha pasado a formar parte importante del debate energ茅tico, con distintos grados de avance. Pr谩cticamente todos los pa铆ses planean entrar al gran negocio que prometen el hidr贸geno azul y verde. Es posible observar que el debate gira en torno a las grandes inversiones, incentivos gubernamentales, mega-proyectos y actores ya conocidos, mientras que no se observan iniciativas tales como una nueva gobernanza, que involucre efectivamente a las comunidades; pol铆ticas para incentivar los encadenamientos productivos y tecnol贸gicos que dirijan a los pa铆ses hacia modelos de desarrollo post-extractivistas; condiciones de trabajo decentes; tasas, regal铆as e impuestos; ni sobre el rol que debe jugar el Estado en este proceso. Ni hablar de medidas de reducci贸n de la demanda y de eficiencia energ茅tica.

En Argentina hay una importante demanda interna de hidr贸geno gris y, desde 2006, est谩 vigente una ley de fomento al hidr贸geno. En tanto, desde 2018 se encuentran en discusi贸n en el Congreso adecuaciones a la regulaci贸n que signifiquen un impulso al desarrollo de hidr贸geno verde. Desde 2008, por caso, la empresa Hychico produce hidr贸geno verde para autoconsumo y desde 2010 almacena metano verde en un pozo petrolero agotado. Luego, a mediados de 2020 la petrolera estatal YPF y el Conicet convocaron a un consorcio de empresas interesadas en el desarrollo del hidr贸geno.

A modo de conclusi贸n, vale insistir en que el debate sobre hidr贸geno azul y verde ha sido llevado en l铆nea de los intereses de grandes corporaciones y pa铆ses del norte global. A pesar que el hidr贸geno verde puede considerarse bajo en emisiones, 鈥渓os modelos a gran escala se basan en mega-proyectos neo-coloniales鈥.

El hidr贸geno verde tiene el potencial de transformarse en un instrumento valioso para una transici贸n energ茅tica justa, democr谩tica y popular en Latinoam茅rica, pero para esto debe abrirse un debate de cara a la ciudadan铆a, para evaluar sus riesgos socioambientales, acotar las expectativas y definir los usos y la escala de los proyectos, y generar un modelo de gobernanza que contribuya en una soberan铆a energ茅tica que mejore la calidad de vida de las comunidades. Si los gobiernos no hacen esto, el hidr贸geno verde ser谩 un commodity m谩s, con las consecuencias que ya bien conocen los pa铆ses latinoamericanos.

*Miembros de Taller Ecologista y del Grupo de Trabajo Latinoamericano de Energ铆a y Equidad.

Fuente: https://agenciatierraviva.com.ar/quien-gana-con-el-hidrogeno-verde/





Fuente: Anred.org