July 27, 2022
De parte de Proletarios Revolucionarios
212 puntos de vista

Th茅orie Communiste

 

Cuando las insurrecciones mueren nos presenta la
concepci贸n normativa de la historia de la lucha de clases en toda su
pureza. En la primera p谩gina Dauv茅 establece el vocabulario de esta
problem谩tica, hecha de oportunidades 芦perdidas禄 y materializaciones
芦fallidas禄. A lo largo del texto, el fascismo y el nazismo son descritos
como el resultado de los l铆mites de las luchas de clases del per铆odo
anterior, pero estos l铆mites est谩n definidos en relaci贸n con el
comunismo (con C may煤scula) en vez de con las luchas de la 茅poca.
Entretanto, la historia del capital se remite a una contradicci贸n que va
m谩s all谩 de 茅ste, una contradicci贸n general de la historia, la
separaci贸n entre el hombre y la comunidad, entre la actividad humana y
la sociedad:

芦La democracia nunca ser谩 capaz de solucionar el problema de la sociedad m谩s separada de la historia.禄[1]

Pero esto nunca pretendi贸 hacerlo. S贸lo la sociedad en la que las
relaciones entre las personas son m谩s fuertes y m谩s desarrolladas
produce la ficci贸n del individuo aislado. La cuesti贸n no es saber c贸mo
los individuos, determinados por un modo de producci贸n, est谩n unidos por
una forma pol铆tica, sino por qu茅 estos v铆nculos sociales adoptan la
forma de la pol铆tica. Un cierto tipo de individuo se corresponde con
cierto tipo de comunidad; los individuos forman comunidades tan
limitadas como ellos mismos. La democracia (el Estado en general) es la
forma de esta comunidad en el plano pol铆tico; no corresponde a una
separaci贸n general porque tal separaci贸n no existe. Decir que la
democracia responde 芦mal禄 a la separaci贸n equivale a decir que esta
separaci贸n general es la din谩mica general de la historia (idea
ampliamente desarrollada en La Banquise).

Pero esto nunca pretendi贸 hacerlo. S贸lo la sociedad en la que las
relaciones entre las personas son m谩s fuertes y m谩s desarrolladas
produce la ficci贸n del individuo aislado. La cuesti贸n no es saber c贸mo
los individuos, determinados por un modo de producci贸n, est谩n unidos por
una forma pol铆tica, sino por qu茅 estos v铆nculos sociales adoptan la
forma de la pol铆tica. Un cierto tipo de individuo se corresponde con
cierto tipo de comunidad; los individuos forman comunidades tan
limitadas como ellos mismos. La democracia (el Estado en general) es la
forma de esta comunidad en el plano pol铆tico; no corresponde a una
separaci贸n general porque tal separaci贸n no existe. Decir que la
democracia responde 芦mal禄 a la separaci贸n equivale a decir que esta
separaci贸n general es la din谩mica general de la historia (idea
ampliamente desarrollada en La Banquise).

Se nos dice que los trabajadores fueron derrotados por la democracia
(con la ayuda de los partidos y sindicatos), pero nunca se habla de los
objetivos 鈥攄el contenido鈥 de estas luchas obreras (en Italia, Espa帽a,
Alemania). Por tanto, nos vemos inmersos en la problem谩tica de la
芦traici贸n禄 de los partidos y sindicatos.[2] Que los trabajadores obedecieron a los movimientos reformistas es precisamente lo que deber铆a haberse explicado
y en funci贸n de la naturaleza de las propias luchas, en lugar de
permitir que las sombras nebulosas de la manipulaci贸n y el enga帽o pasen
por una explicaci贸n. 芦Los proletarios禄 鈥攅sos mismos proletarios que
combatieron al capital 芦utilizando sus propios m茅todos y objetivos禄[3], que por lo dem谩s nunca se definen鈥 芦confiaron en los dem贸cratas禄.[4] Dauv茅 llega hasta preguntarse: 芦驴Qui茅n derrot贸 esta energ铆a proletaria?禄[5],
pero nunca se dice nada de los contenidos, las formas y los l铆mites
propios de esta energ铆a. Es energ铆a proletaria y punto. Para Dauv茅 la
cuesti贸n central era 芦c贸mo controlar a la clase obrera禄[6],
pero antes de hacernos esta pregunta hemos de formular otra: 芦驴Qu茅 hace
la clase obrera?禄 Esto siempre parece evidente en el texto: es una
simple cuesti贸n de 芦energ铆a proletaria禄. 驴Por qu茅 entonces el 芦control禄
tuvo 茅xito en 1921 y en 1943 (en Italia)? Estas son las preguntas a las
que el texto s贸lo responde de forma anecd贸tica, o bien de la manera tan
profunda que veremos m谩s adelante: los trabajadores fracasaron y fueron
derrotados porque no hicieron la revoluci贸n, o sea, una tautolog铆a.

Encontramos esta misma 芦energ铆a revolucionaria禄 indeterminada en el
an谩lisis de la derrota de la clase obrera y la posterior victoria del
nazismo en Alemania:

芦La derrota alemana de
1918 y la ca铆da del imperio pusieron en movimiento un asalto proletario
[debe de tratarse de una manifestaci贸n de la 芦energ铆a proletaria禄] lo
bastante fuerte como para hacer estremecerse los cimientos de la
sociedad, pero impotente para revolucionarla, conduciendo as铆 a la
socialdemocracia y a los sindicatos al centro del escenario como claves
del equilibrio pol铆tico.禄[7]

No se nos dice nada acerca de este 芦asalto proletario禄. 驴Por qu茅 no es
lo suficientemente potente como para revolucionar la sociedad? Esa es la
pregunta, sin embargo, y la 煤nica a la que hace falta responder. Las
cosas parecen tan obvias para el autor, es suficiente con decir
芦proletariado禄 y 芦revoluci贸n禄. En cierto momento nos ofrece fugazmente
una indicaci贸n: dice que el movimiento radical alem谩n 芦aspiraba a un mundo obrero禄.[8]
Pero este comentario, de una importancia fundamental, no se desarrolla;
aqu铆 s贸lo sirve como una especie de detalle que no resuelve la cuesti贸n
de la derrota, y se le resta importancia inmediatamente frente a la
generalidad del 芦asalto proletario禄.

La clave de la problem谩tica se nos da en una observaci贸n casual:

芦Pero la revoluci贸n
conservadora tambi茅n se apoder贸 de los viejos tendencias
anticapitalistas (la vuelta a la naturaleza, la huida de las
ciudades…) que los partidos obreros, aun los m谩s extremistas, hab铆a
negado o desestimado por su incapacidad de integrar la dimensi贸n
a-clasista y comunitaria del proletariado, por su incapacidad para
criticar la econom铆a y por su incapacidad para pensar en el futuro como
algo m谩s que una mera prolongaci贸n de la industria pesada.禄[9]

Dejaremos de lado las luchas del r茅gimen nazi contra la industria
pesada; lo que nos interesa es la 芦energ铆a proletaria禄. Esta energ铆a se
encuentra en la 芦dimensi贸n a-clasista y comunitaria禄. Si esto es as铆,
una vez proclamada esta dimensi贸n, todo lo dem谩s 鈥攅s decir la historia
real de la luchas de clases鈥 no puede ser nada m谩s que una sucesi贸n de
formas m谩s o menos adecuada a ella. El patr贸n general del argumento es,
pues, el siguiente: el hombre y la sociedad est谩n separados y este es el
fundamento de toda la historia, todas las formas hist贸ricas de la
sociedad humana reposan sobre esta separaci贸n e intentan resolverla,
pero s贸lo de forma alienada. El capital es la sociedad en la que la
contradicci贸n llega a sus l铆mites, pero a la vez (隆Hegel al rescate!) es
la sociedad que da nacimiento a una clase que posee esta dimensi贸n
comunitaria, una clase a-clasista. En cuanto al capital, se ve obligado a
responder a la misma cuesti贸n de la separaci贸n (que, no lo olvidemos,
es s贸lo una forma de v铆nculo social), mediante el Estado, la democracia,
la pol铆tica. Hemos llegado a la simple oposici贸n de dos respuestas ante
la misma pregunta. Los t茅rminos de la contradicci贸n en seno del modo de
producci贸n capitalista ya no son el proletariado y el capital, sino la
comunidad humana de la que es portador el proletariado, y la pol铆tica
(el Estado), que se enfrentan entre s铆, y la 煤nica conexi贸n entre ambos
es que representan soluciones opuestas al problema transhist贸rico de la
separaci贸n entre el hombre y la sociedad, el individuo y la comunidad.
Podemos encontrar esta problem谩tica en forma desarrollada en 芦Le roman
de nos origines禄 en La Banquise (LB no. 2). La problem谩tica en
conjunto pasa por alto el axioma b谩sico del materialismo: que a cierto
tipo de individuo corresponde cierto tipo de comunidad.

El proletariado no es portador de una dimensi贸n a-clasista o
comunitaria: tiene, en su contradicci贸n con el capital, la posibilidad
de abolir el capital y la sociedad de clases y producir la comunidad (la
inmediatez social del individuo). Esto no es una dimensi贸n de la que
sea portador, ni como una naturaleza derivada de su situaci贸n en el modo
de producci贸n capitalista, ni como el sujeto por fin descubierto de la
tendencia general de la historia hacia la comunidad.

Incapaz, en el seno de semejante problem谩tica, de considerar la lucha de
clases como la historia real de sus formas inmediatas y de entender que
su contenido hist贸rico particular agota la totalidad de lo que sucede
en la lucha (y no como forma hist贸rica de otra cosa), Dauv茅 nunca nos
dice por qu茅 la revoluci贸n fracas贸, o por qu茅 cada vez que el Estado,
los partidos o los sindicatos quieren destruir el movimiento
revolucionario, lo consiguen. 芦La contrarrevoluci贸n inevitablemente triunfa en el terreno de la revoluci贸n禄.[10]
Exactamente, pero nunca nos enteramos de por qu茅 la contrarrevoluci贸n
sale vencedora en relaci贸n con las caracter铆sticas hist贸ricas de la
revoluci贸n. El autor describe c贸mo sucede, pero lo deja ah铆. Dada la
problem谩tica general, la 煤nica explicaci贸n posible es la tautol贸gica: la
revoluci贸n fracas贸 porque no fue m谩s all谩. Al decir esto no hemos dicho
nada sobre el fracaso realmente existente de la revoluci贸n realmente
existente. 芦En esta coyuntura, la democracia y la socialdemocracia eran
indispensables para el capitalismo alem谩n para liquidar el esp铆ritu de
rebeli贸n en las urnas, arrancar una serie de reformas a los patronos, y
dispersar a los revolucionarios 禄.[11] Pero la relaci贸n de esta actividad de la clase capitalista y la
socialdemocracia con el contenido hist贸rico de la propia revoluci贸n, que
es lo 煤nico que nos explicar铆a por qu茅 芦funciona禄, no ha sido
explicada; aqu铆 est谩 el punto ciego inevitable de esta problem谩tica. 

En el cap铆tulo sobre Espa帽a los callejones sin salida de esta
problem谩tica llegan al extremo. Dauv茅 describe con precisi贸n la
contrarrevoluci贸n (sobre eso no tenemos ning煤n desacuerdo con 茅l), pero
s贸lo habla de la revoluci贸n partiendo de lo que no hizo, en relaci贸n con
lo que tendr铆a que haber hecho, y como una sucesi贸n de 芦errores
fatales禄:

芦Despu茅s de derrotar a
las fuerzas de reacci贸n en un gran n煤mero de ciudades, los obreros
ten铆an el poder. Pero, 驴qu茅 iban a hacer con 茅l? 驴Deb铆an devolverlo al
Estado republicano, o deb铆an usarlo para avanzar en una direcci贸n
comunista?禄[12]

Conocemos la respuesta, y Dauv茅 nos explica con gran detalle el
芦error fatal禄 de los revolucionarios espa帽oles, que no se enfrentaron al
gobierno legal, al Estado. Pero 驴por qu茅 cometieron este error? 驴Acaso
no estaba ligado a la naturaleza misma del 芦asalto proletario禄? (Sin
duda fue fatal, pero que se pueda hablar de un error no est谩 tan claro.)
Estas son las preguntas reales que esta problem谩tica es incapaz de
abordar. 芦En mayo de 1937, los obreros todav铆a habr铆an podido levantarse
contra el Estado (esta vez en su forma democr谩tica), pero ya no pod铆an
llevar su lucha hasta el punto de una ruptura abierta禄[13]
o sea que en julio de 1936 s铆 pod铆an haberlo hecho. Seg煤n Dauv茅, las
masas fueron 芦enga帽adas禄 por la CNT y el POUM, que tem铆an enemistarse
con el Estado:

芦Al aceptar la mediaci贸n
de las 鈥渙rganizaciones representativas鈥 y los consejos de moderaci贸n del
POUM y de la CNT, el mismo pueblo que hab铆a derrotado a los militares
fascistas en julio de 1936 se rindi贸 sin lucha a la polic铆a republicana
en mayo de 1937.禄[14]

Si aceptamos esta interpretaci贸n, se deduce que los proletarios
espa帽oles son idiotas. Es asombroso escribir expresiones como: 芦las
masas depositaron su confianza禄, 芦error fatal禄, 芦los proletarios,
convencidos de que ten铆an el poder efectivo禄, 芦porque aceptaron la
mediaci贸n…禄, sin dudar un solo instante, o hacer una pregunta como:
驴pero por qu茅 da resultado? 驴Por qu茅 otorgan su confianza? 驴Por qu茅 se
produjo este error? 驴Por qu茅 esta convicci贸n? Si estas preguntas no se
plantean ni siquiera de forma moment谩nea, de todos modos deber铆amos
preguntarnos por qu茅 no.

Lo que sucede es que en el texto el proletariado es revolucionario por
naturaleza, y, mejor a煤n, comunista. Se da por hecho que la historia es
la historia de la separaci贸n entre el hombre y la sociedad; en cuanto a
los proletarios, son 芦seres mercantilizados que ya no pueden y no
quieren existir como mercanc铆a, y cuya rebeli贸n hace estallar la l贸gica
capitalista禄. Los proletarios son, en s铆 mismos, seres contradictorios, y
como tales son portadores de la comunidad, del comunismo. De eso se
desprende que cuando no logran hacer la revoluci贸n se han equivocado o
han sido enga帽ados. Por lo tanto, lo que no sucede se convierte en la
explicaci贸n de lo que realmente sucedi贸.

La f贸rmula 芦seres mercantilizados, etc.禄, deja sumidas en la oscuridad
preguntas te贸ricas que no podr铆an ser m谩s arduas o decisivas. Aqu铆 los
proletarios son el quid de una contradicci贸n interna, uno de cuyos
t茅rminos no se define y se da por sentado: por un lado, son mercanc铆as,
pero 驴en nombre de qu茅, por otro, quieren dejar de serlo? Elemental: son
hombres. La definici贸n social del proletariado en un modo de producci贸n
espec铆fico da paso a una definici贸n h铆brida: la mercanc铆a y el hombre.
Pero, 驴qui茅n es este hombre que no es el conjunto de relaciones sociales
a trav茅s de las cuales no es m谩s que una mercanc铆a?

Desde el momento en que la naturaleza revolucionaria del proletariado se
construye como este h铆brido contradictorio entre el hombre y la
mercanc铆a, la historia de la lucha de clases (y para ser m谩s exactos, la
de la revoluci贸n y el comunismo) desaparece. El comunismo est谩 inscrito
de una vez por todas en la naturaleza del proletariado. Que el
proletariado no pueda y no quiera seguir siendo lo que es, no es una
contradicci贸n interna a su propia naturaleza, inherente a su ser, sino
m谩s bien la actualidad de su relaci贸n contradictoria con el capital en
un modo de producci贸n hist贸ricamente espec铆fico. Es la relaci贸n con el
capital de esa mercanc铆a particular que es la fuerza de trabajo como
relaci贸n de explotaci贸n la que constituye la relaci贸n revolucionaria.
Planteada de esta forma, es necesariamente una historia: la de esta
contradicci贸n. La lucha de clases en la Barcelona de mayo del 37 no fue
el movimiento del comunismo en general (ni siquiera bajo estas
condiciones particulares), que se qued贸 corto por razones que nunca
pueden darse; m谩s bien fue la revoluci贸n tal y como realmente existi贸,
es decir, como afirmaci贸n del proletariado, que extrajo su fuerza y el
contenido de su autonom铆a de su condici贸n en el seno del modo
capitalista de producci贸n. Los 芦errores禄 aparecen ahora como lo que son,
l铆mites intr铆nsecos, en la medida en que la revoluci贸n presupone su
propia contrarrevoluci贸n. La afirmaci贸n de la autonom铆a del
proletariado presupone la afirmaci贸n de lo que es en el capital; es ah铆
donde encuentra su fuerza y la raz贸n de ser de su actividad, a la vez
que se produce el v铆nculo fundamental entre esta acci贸n y la
contrarrevoluci贸n
.

La afirmaci贸n de una dimensi贸n 芦a-clasista禄, 芦comunitaria禄 del
proletariado deriva meramente de la incomprensi贸n de una 茅poca de la
lucha de clases (hasta la d茅cada de 1840) y no de la naturaleza
revolucionaria del proletariado. Ahora bien, esto permite construir al
proletariado como figura de la humanidad, como representaci贸n de una
contradicci贸n preexistente. El comunismo es presupuesto como tensi贸n,
como tendencia opuesta al capital desde el inicio del modo de producci贸n
capitalista que aspira a hacerlo estallar. Esto no es lo mismo que
afirmar que el comunismo es el movimiento que suprime las condiciones
existentes, es decir, el movimiento de la contradicci贸n interna
de estas condiciones. Por otra parte, si otorgamos al proletariado esta
dimensi贸n, el proceso hist贸rico de la lucha de clases ya no es
realmente necesario en relaci贸n con la revoluci贸n: se trata simplemente
de un proceso de realizaci贸n. Esto hace que el an谩lisis se
desplace de tal modo que la contradicci贸n entre comunismo y capital
sustituye a la contradicci贸n entre proletariado y capital.

Si volvemos al curso de la guerra civil espa帽ola tal como lo describe el
texto, llama poderosamente la atenci贸n el empleo del subjuntivo y el
condicional: 芦Llevar la revoluci贸n m谩s all谩 de las 谩reas de control
republicano, sin embargo, significaba completar la revoluci贸n en las
谩reas republicanas tambi茅n.禄[15] Lo que no sucedi贸 siempre explica lo que realmente sucedi贸: 芦Pero ni
siquiera Durruti pareci贸 comprender que el Estado todav铆a estaba intacto
en todas partes.禄 Todo transcurre como si existiera un term贸metro
enorme con una escala que llega hasta la Revoluci贸n Comunista (comunidad
humana): uno lo inserta en un punto sensible de los acontecimientos y
se fija hasta d贸nde llega el mercurio, y luego explica que el mercurio
s贸lo lleg贸 hasta ah铆 porque no subi贸 m谩s.

Ahora bien, 芦Durruti y sus compa帽eros encarnaron una energ铆a que no hab铆a aguardado a 1936 para asaltar el mundo existente禄.[16] En esta visi贸n de la historia, la 芦energ铆a proletaria禄 desempe帽a un
papel estelar: es lo que hace que el mercurio ascienda por el
term贸metro. Es, al igual que en la f铆sica antigua, una de esas fuerzas
inefables destinadas a arropar todas las tautolog铆as. Tomemos nota de
paso de que 芦la energ铆a禄, al igual que el 芦铆mpetu禄, se encarna.[17]
En 煤ltima instancia, sin explicar por qu茅 la revoluci贸n espa帽ola no fue
m谩s all谩 y cu谩l es su relaci贸n fundamental con la contrarrevoluci贸n,
Dauv茅 acumula todos los 芦c贸mo禄 pertinentes, pero sin ofrecernos jam谩s
los rudimentos de una explicaci贸n, salvo que sea condicional y que la
condici贸n sea aquello que se tendr铆a que haber hecho:

芦[鈥 como m铆nimo, el
anuncio de la independencia inmediata e incondicional para el Marruecos
espa帽ol habr铆a creado intranquilidad en el seno de las tropas de choque
de la reacci贸n .禄 [鈥[18]

芦A fin de ser
consolidadas y ampliadas, las transformaciones sociales sin las cuales
la revoluci贸n se convierte en una palabra vac铆a ten铆an que plantearse
como antagonistas a un Estado claramente designado como el adversario.
El problema fue que, despu茅s de julio de 1936, el poder dual s贸lo
exist铆a en apariencia. No s贸lo los instrumentos del poder proletario que
surgieron de la insurrecci贸n, y aquellos que posteriormente
supervisaron las socializaciones, toleraron al Estado, sino que le
acordaron darle la primac铆a en la lucha anti-Franco, como si fuera
t谩cticamente necesario por el Estado para derrotar a Franco.禄[19]

[鈥 芦Las medidas
comunistas podr铆an haber minado las bases sociales de los dos Estados
(republicano y nacionalista), aunque s贸lo fuera resolviendo la cuesti贸n
agraria: en los a帽os treinta, m谩s de la mitad de la poblaci贸n pas贸
hambre. Una fuerza subversiva hizo erupci贸n, poniendo en primer plano a
los estratos m谩s oprimidos, los m谩s alejados de la 鈥渧ida pol铆tica鈥 (por
ejemplo, las mujeres), pero no logr贸 llegar hasta el fin ni erradicar el
sistema de ra铆z.禄[20]

驴Por qu茅? Para responder a esta pregunta hay que definir la
revoluci贸n de otro modo que como 芦铆mpetu revolucionario禄, 芦potencial
comunista禄 o 芦revoluci贸n abortada禄.[21] Hay que considerar la contradicci贸n entre proletariado y capital como
una relaci贸n de implicaci贸n rec铆proca, y la revoluci贸n y el comunismo
como productos hist贸ricos, no como resultado de la naturaleza de la
clase revolucionaria definida como tal de una vez por todas.

Para Dauv茅 la revoluci贸n alemana, al igual que la rusa y la espa帽ola,
da testimonio de 芦un movimiento comunista rehaciendo toda la sociedad禄.[22] Pero es precisamente la naturaleza de este movimiento comunista en esta
coyuntura particular de la historia de la contradicci贸n entre
proletariado y capital la que hay que definir si queremos comprender sus
l铆mites y su relaci贸n con la contrarrevoluci贸n sin reducirla a lo que
se deber铆a haber hecho y no se hizo. A pesar de todo, el autor nos
ofrece una explicaci贸n de los l铆mites de la revoluci贸n, aunque por lo
visto sin atribuirle demasiada importancia:

芦La guerra civil
espa帽ola demostr贸 tanto el vigor revolucionario de los lazos y las
formas comunitarias penetradas por el capital 鈥攑ero que todav铆a no son
reproducidos cotidianamente por este鈥 como su impotencia, por s铆 solas,
para engendrar una revoluci贸n. La ausencia de un asalto contra el Estado
conden贸 el establecimiento de relaciones diferentes a una autogesti贸n
fragmentaria que conservaba el contenido y a menudo las formas del
capitalismo, en particular el dinero y la divisi贸n de actividades por
empresas individuales.禄[23]

驴Y si fueran precisamente esos lazos y esas formas los que impidieron
el 芦asalto禄? 驴Y si estos fueran s贸lo una forma particular de la
afirmaci贸n del proletariado? Dauv茅 no se hace esa clase de preguntas,
porque para 茅l las condiciones particulares siempre son s贸lo condiciones
en relaci贸n con lo que la revoluci贸n ha de hacer, no la forma misma de
la revoluci贸n en un momento dado. En este pasaje breve pero muy
interesante no se libra de una problem谩tica de condiciones
objetivas/naturaleza revolucionaria. Esas condiciones particulares,
sobre las que llama nuestra atenci贸n, deber铆an haber sido las que, pese a
todo, tendr铆an que haber producido un asalto contra el Estado. En
consecuencia, se da una explicaci贸n de los l铆mites, pero esta no
interviene sobre el razonamiento general. Si lo hubiera hecho, Dauv茅 se
habr铆a visto obligado a precisar hist贸ricamente el 芦vigor
revolucionario禄, el 芦impulso revolucionario禄, y ya no podr铆a haber
hablado de 芦revoluci贸n abortada禄 o de 芦potencialidades comunistas禄. Ya
no habr铆a podido explicar lo que hab铆a sucedido a trav茅s de lo que no
hab铆a tenido lugar, y todos los 芦habr铆a podido suceder禄 habr铆an carecido
de todo sentido. De hecho, se contenta con yuxtaponer una visi贸n
ahist贸rica de la revoluci贸n y del comunismo a las condiciones [hist贸ricas concretas o espec铆ficas] que le dan
forma y que van a moldearla. Aqu铆 la historia de la lucha de clases
siempre es dual: por un lado, el principio comunista, la energ铆a o el
铆mpetu revolucionario que animan el proletariado, es decir, una historia
trascendente; por el otro, la manifestaci贸n limitada de esta energ铆a,
es decir, una historia anecd贸tica. Entre estos dos aspectos hay una
jerarqu铆a. La historia trascendente es la historia 芦real禄, y la historia
real, con todos sus l铆mites no es m谩s que la forma accidental de la
primera, tanto es as铆 que la primera siempre juzga a la segunda.

Apenas cabe poner en duda el comentario de Dauv茅 sobre el estado de
las relaciones sociales de la Espa帽a de la d茅cada de 1930, pero o bien
era posible hacer lo que 茅l dice que habr铆a que haber hecho, y por tanto
las condiciones podr铆an haberse superado, o no era posible y en este
caso, los condicionantes de Dauv茅 pierden todo significado racional. Esa
situaci贸n se habr铆a superado si el 铆mpetu revolucionario hubiera sido
lo que 茅l presupone que fue en su an谩lisis. Pero si se trataba
de una lucha program谩tica, dicha situaci贸n (los v铆nculos comunitarios)
es un material que se reelabora en funci贸n de su propia naturaleza.

Cabr铆a considerar la totalidad de este texto hist贸rico como un
trabajo de reflexi贸n sobre lo que la revoluci贸n puede y debe ser en la
actualidad. Pero el problema es que Dauv茅 la presenta de una forma
eterna y atemporal, hasta el extremo de que aunque terminemos con
mayores conocimientos no avanzamos un 谩pice en la cuesti贸n fundamental:
驴por qu茅 la revoluci贸n de hoy podr铆a ser lo que no fue en el pasado?

Dej茅moslo claro: estamos absolutamente de acuerdo con la secuencia de
los hechos que ofrece Dauv茅, tanto en el caso de Alemania como en el de
Espa帽a (con algunas reservas en lo que respecta a Rusia). Su concepci贸n
de la revoluci贸n comunista es por entero la nuestra en lo que se
refiere al contenido y las medidas comunistas, en su concepci贸n como
comunizaci贸n y no como paso previo a la comunizaci贸n. En lo que
discrepamos profundamente es en la comprensi贸n del curso de la lucha de
clases como yuxtaposici贸n de un principio comunista de un ser del
proletariado dado y conocido de antemano frente a una historia que se
contenta con expresar este principio de forma parcial, confusa o
abortada. No es cuesti贸n del m茅todo de an谩lisis hist贸rico; esto no es
una disputa entre fil贸sofos de la historia. Como siempre, lo que est谩 en
juego es la comprensi贸n del per铆odo actual. El m茅todo de Dauv茅 hace
imposible comprender la superaci贸n del programatismo, es decir, de la
revoluci贸n como afirmaci贸n del proletariado.
[24] Para 茅l, la revoluci贸n comunista como actualmente
puede concebirse, tal como se presenta en este ciclo de lucha, ya
estaba presente (limitada, abortada, con errores e ilusiones, etc.) en
las revoluciones rusa, alemana y espa帽ola. Por tanto, incluso cuando
decimos que estamos de acuerdo con la concepci贸n de la revoluci贸n que
ofrece al final de su folleto, es porque no ve que esta
revoluci贸n no es 鈥攜a no es鈥 la de Rusia, [Espa帽a,] etc. Dichas revoluciones fueron
revoluciones del ciclo de la lucha en el que el proletariado se
afirmaba, lo que hoy ya no es el caso. Esa confusi贸n no carece de
consecuencias para una teor铆a basada en la situaci贸n actual de la
relaci贸n entre el proletariado y el capital, en la comprensi贸n de las
luchas actuales y de la revoluci贸n como superaci贸n producida de este ciclo de lucha.
Es decir, en la forma en que uno considere estas luchas como realmente
productoras de su superaci贸n (pr谩ctica y te贸ricamente), y no como luchas
que han de ser juzgadas en relaci贸n con esa superaci贸n postulada de antemano como norma. La historia de la lucha de clases es producci贸n, no realizaci贸n.    

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Notas:

[1] Gilles Dauv茅, Cuando las insurrecciones mueren (todas las referencias corresponden a la versi贸n inglesa de este texto). 

[2] p谩g. 29

[3] p谩g. 31

[4] p谩g. 28

[5] p谩g. 32

[6] p谩g. 34

[7] p谩g. 38

[8] p谩g. 36. El subrayado es nuestro.

[9] p谩g. 36

[10] p谩g. 36

[11] p谩g. p谩g. 38. Nota del traductor de la versi贸n inglesa: en la versi贸n francesa del texto al que se refiere Th茅orie Communiste, la democracia y la socialdemocracia eran indispensables tambi茅n para contener/integrar (encadrer) a los trabajadores. Esta frase fue omitida en la versi贸n en lengua inglesa.

[12] p谩g. 34

[13] p谩g. 50

[14] p谩g. 51

[15] p谩g. 53

[16] p谩g. 55

[17] Nota del traductor de la versi贸n inglesa: 芦 茅lan 禄 (芦铆mpetu禄)
juego de palabras con el 芦铆mpetu revolucionario禄 de Dauv茅 (p谩gs. 57, 67)
que en otros textos suyos se traduce como 芦ola revolucionaria禄 芦…
oleada禄 o 芦… el impulso禄. Aqu铆 corresponde a una de las fuerzas
inefables de una f铆sica difunta.

TN: 鈥茅lan鈥 鈥 a play on Dauv茅鈥檚
鈥渞evolutionary 茅lan鈥 (pp. 57, 67) which in other texts by Dauv茅 is
translated as 鈥渞evolutionary wave鈥 鈥溾urge鈥 or 鈥溾omentum鈥. Here it
corresponds to one of the ineffable forces of a defunct physics.

[18] p谩g. 56

[19] p谩g. 59

[20] p谩g. 68

[21] p谩gs. 57, 66 y 59, respectivamente

[22] p谩g. 67

[23] p谩g. 67

[24] Para una explicaci贸n del concepto de 芦programatismo禄 de TC ver 芦Ep铆logo禄.

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