June 20, 2021
De parte de Indymedia Argentina
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Homenaje a Paco Urondo asesinado por la dictadura militar el 17.6.1976

Mario Hernandez

Escritor, poeta, guionista, periodista y militante pol铆tico, Francisco 芦Paco禄 Urondo fue asesinado por fuerzas policiales en Mendoza el 17 de junio de 1976 y su cuerpo continu贸 desaparecido y enterrado como NN hasta 1983, pero lo sobrevive una b煤squeda est茅tica que lo convirti贸 en uno de los poetas m谩s potentes de su generaci贸n.
Urondo hab铆a recibido a principios de 1976 la orden de la conducci贸n de Montoneros de trasladarse a Mendoza para tomar el mando de la Regional Cuyo de la organizaci贸n, que se encontraba diezmada por los importantes golpes que la represi贸n ilegal le hab铆a dado a su estructura.
En esa provincia, tres meses despu茅s del Golpe de Estado, 
el autor de La Patria Fusilada, un c茅lebre alegato en el que denunciaba la Masacre de Trelew perpetrada por la Armada en 1972, era asesinado hace 45 a帽os al caer en la encerrona de una cita 鈥渃antada鈥.

Reproducimos dos entrevistas, a Vicente Zito Lema y a Ren茅e Ahualli, sus compa帽eros de militancia, realizadas en el programa 鈥淐iudad Cultural鈥 que se emite por FM La Boca (90.1) los jueves de 19:00 a 20:00

 

Entrevista a Vicente Zito Lema

鈥淧aco鈥 Urondo vivi贸 con alegr铆a el momento hist贸rico del que fue protagonista

 

M.H.: Aprovecho para preguntarte por la figura de 鈥淧aco鈥 Urondo asesinado el 17 de junio de 1976. Rescat茅 una an茅cdota, un homenaje que le hicieras junto a Cristina Banegas, Jos茅 Luis Mangeri y Le贸n Rozitchner.

V.Z.L.: No recuerdo el a帽o pero la escena la recuerdo absolutamente. Yo siempre sent铆 una gran amistad por Paco, he escrito muchas veces sobre 茅l record谩ndolo y esa es una de las escenas m谩s fuertes que tengo en mi memoria por toda la circunstancia.

Paco no solo expresa un modelo de intelectual, de artista, sino que tambi茅n todo lo que estuvo rode谩ndolo fue hist贸ricamente materia de gran disputa. Hemos sido part铆cipes en presentaciones de libros que tienen que ver con la historia de la militancia revolucionaria y de los espacios donde Paco Urondo se desenvolvi贸 siempre con esa potencia con que hac铆a todas sus cosas.

Vos habl谩s de un momento muy doloroso, porque Paco no solo era un militante revolucionario, tambi茅n hubo disputas con motivo de su muerte. M谩s de una vez hab铆a manifestado que no iba a dejar que sobre 茅l cayera la pr谩ctica, una de las m谩s horrorosas de aquella 茅poca, que era el vejamen en los cuerpos de los prisioneros que tomaba la dictadura militar. Paco fue uno de los que decidi贸 que en caso de ser sorprendido por la dictadura no iba a dejar que lo torturaran, que resistir铆a hasta el 煤ltimo instante de todas las formas en que pudiera hacerlo, pero en el momento final, si lo tomaban prisionero, si lo secuestraban, antes de pasar por el horror de la tortura se iba a suicidar por eso, como algunos otros militantes de la 茅poca, llevaba consigo una pastilla de cianuro.

Toda esa cuesti贸n tr谩gica, espantosa que hoy podemos contar y que obviamente nos duele y para los que no participaron de aquellas disputas y enfrentamientos con una terrible dictadura les puede parecer extra帽o, hasta si se quiere novelesco, donde entra en disputa el bien y el mal de los comportamientos en situaciones l铆mites. Todo eso para nosotros era parte de la vida de aquellos tiempos, de la vida, de la muerte y de las reglas de juego. Por eso la manera en que muere Paco Urondo en Mendoza, en forma heroica defendiendo a la gente que 茅l amaba, hasta el 煤ltimo instante, y despu茅s la desaparici贸n de su cuerpo, todo eso es una 茅pica que yo mismo al relatarla, por m谩s que quiera hacerlo con el m铆nimo de palabras y sin sobreactuaci贸n, ni en los sentimientos ni en el contar de los hechos, realmente nos estremece a todos.

Recordar a Paco, m谩s all谩 de las tristezas que se liguen con su muerte, no olvidemos nunca que dej贸 escrita una maravillosa obra que es una parte importante de la cultura argentina del siglo XX.

M.H.: Nos qued贸 corto el tiempo para hablar sobre Francisco 鈥淧aco鈥 Urondo. Retomemos el tema.

V.Z.L.: Yo lo hago con mucho cari帽o. A veces lo pienso, esta tarea que queda a los que hemos tenido el privilegio de participar de una de las etapas m谩s duras de la historia argentina del siglo XX. Y estamos como testigos de aquellas 茅picas en donde hemos compartido la vida con grandes compa帽eros. Por un lado es una responsabilidad hist贸rica, memorar tama帽os sacrificios, pero tambi茅n tama帽as alegr铆as, porque estoy convencido de que en esas luchas, si todo fuera dolor, tristeza, p茅rdidas, no se podr铆an haber librado las luchas que se libraron. Por eso junto con los recuerdos tristes, porque se han pasado situaciones dolorosas, como la muerte de Paco, la manera en que se da su muerte; pero tambi茅n es cierto que nos queda de aquellos a帽os y aquellas 茅pocas, la posibilidad y el orgullo de decir que se vivieron grandes sue帽os, grandes alegr铆as, grandes responsabilidades y que por m谩s que los precios sean duros y que no hay que negarlo, podemos decir que vali贸 la pena haber vivido esos tiempos.

No siempre, por razones muy complejas que hacen al propio pa铆s y a las situaciones en el mundo, alguna generaci贸n puede y otras no tanto, estar en la posibilidad de cambiar profundamente la vida de un pa铆s, la vida de una sociedad, de un pueblo. Nosotros fuimos parte de esas circunstancias. No estaba definido que Paco iba a ser asesinado, o las otras muertes que podamos evocar. Todo pudo ser de una manera y pudo ser de otra.

Est谩 bien hablar del poder gigante que ten铆a la dictadura militar, porque es tambi茅n necesario decir las cosas como son, de los fuertes apoyos de sectores sociales, de instituciones hist贸ricas de nuestro pa铆s, de buena parte de los medios de comunicaci贸n, de gente del campo intelectual, art铆stico y de la Iglesia, del comercio, de la industria, del sector agrario. As铆 fue, era una sociedad donde buena parte luchaba para construir una nueva sociedad argentina, pero hab铆a otra parte, los sectores m谩s conservadores, m谩s hist贸ricamente ligados con la dependencia de Argentina como pa铆s, como sociedad, los gigantes econ贸micos, pol铆ticos y militares de cada momento hist贸rico tambi茅n ten铆an poder; no eran las cosas simples, eran complejas, pero tambi茅n es cierto y quiero ser objetivo, que pocas generaciones han tenido el privilegio de jugar a cara o cruz la vida con posibilidad de que un sue帽o gigantesco, ese sue帽o que tenemos ah铆 desde el propio comienzo de nuestro pa铆s como pa铆s independiente se coronara esta vez en un triunfo. Ese sue帽o de Mariano Moreno, de Belgrano, de San Mart铆n, de Castelli. De tantos h茅roes de nuestra historia que para nosotros fueron modelo inspirador, sin perjuicio de los elementos te贸ricos universales, de los que tambi茅n nos pudimos haber nutrido; fueron inspiradores para organizar las fuerzas de una generaci贸n en contra de la repetici贸n cl谩sica de dependencia que ha agobiado hist贸ricamente a los pa铆ses del Tercer Mundo y en especial hablo de nuestro pa铆s y Latinoam茅rica. Entonces haber podido ser parte de esa historia es tambi茅n una alegr铆a, y en cuanto a Paco puedo decir, porque lo conoc铆 bien, no solo en la militancia sino en la vida cotidiana, que vivi贸 con alegr铆a el momento hist贸rico del que fue protagonista.

M.H.: De alguna manera introdujiste la pregunta que te quer铆a hacer, 驴c贸mo era Paco?

V.Z.L.: Un hombre muy vital. Se hab铆a iniciado en la pol铆tica desde muy joven, si no me equivoco ten铆a de alrededor de 30 a帽os cuando tuvo un cargo.

M.H.: En 1957 ocup贸 la Direcci贸n de Arte Contempor谩neo de la Universidad Nacional del Litoral. Tambi茅n fue Director general de Cultura de la Provincia de Santa Fe durante la gobernaci贸n de Sylvestre Begnis (1958-62).

V.Z.L.: Ya desde joven fue un militante pol铆tico. No es alguien que por un momento de euforia, pasi贸n o bronca por la muerte de alg煤n amigo o familiar se lanza a la lucha. Por supuesto que cada uno crece en su conciencia de mil formas posibles, pero en el caso de Paco fue un crecimiento ordenado, paso a paso, podr铆amos decir. Por eso tan fuerte.

Insisto, era un muchacho cuando empieza su militancia pol铆tica y su formaci贸n intelectual. Vale recordar y decir para las generaciones nuevas, que Paco amaba la vida en plenitud, le gustaba la amistad, la practicaba, le gustaba el arte, era un gran poeta, le gustaba el teatro, ha escrito textos muy especiales, siempre con esa marca propia que sab铆a dar.

Era un hombre capacitado para entender el arte de otros artistas, cosa que no siempre se da. Por ejemplo, se nutri贸 much铆simo con el poeta Juan L. Ortiz, ese poeta de Entre R铆os, tantas veces mal estudiado y olvidado, pero que para nuestra generaci贸n era un maestro, movido por todo el esfuerzo de Paco en divulgarlo. Muchos poetas de nuestra generaci贸n, recuerdo a Gelman, a Alberto Szpunberg, me recuerdo a m铆 viajando, todos con veintipico de a帽os, movidos por la forma en que Paco hablaba de Juan L. Ortiz, a Entre R铆os, para conocer a ese gran poeta, uno de los mayores de la lengua castellana del siglo XX. Un poeta exquisito y de una formaci贸n intelectual impecable que lo llev贸 incluso a ganarse una invitaci贸n de Mao, que pudo leer la obra de Juan L. Ortiz y casi de manera excepcional lo invit贸 a China para conocerlo. Y fue, siempre con su silencio, con su humildad.

Recuerdo que cuando fui a Paran谩 a conocerlo me contaba sus historias de hablar con Mao como si fuera lo m谩s simple del mundo, siempre humilde, pero siempre sabio. Ese es un gran poeta que nutri贸 mucho a Paco Urondo y fue quien lo impuls贸 a conocer la Revoluci贸n cubana, porque Juan L. Ortiz era un gigantesco admirador de esa revoluci贸n. No estoy diciendo que fue el 煤nico maestro de Paco pero s铆 influyo mucho en la formaci贸n pol铆tica y cultural de Paco Urondo.

Despu茅s Paco en Buenos Aires, con toda su etapa de periodista, trabajando en las mejores revistas de la 茅poca y finalmente siendo parte del diario La Opini贸n, junto a Tito Cossa, a Verbitsky, a Gelman, humildemente me sumo a esa lista de los que trabajamos juntos en esa 茅poca. Alberto Szpunberg tambi茅n, entre otros periodistas de nuestra generaci贸n que nos cruzamos all铆.

Luego Paco Urondo en el diario Noticias, en donde era junto con Bonasso los principales pensadores e impulsores de ese diario que cumpli贸 tambi茅n una gran etapa hist贸rica. Y ah铆 est谩 Paco Urondo con su militancia, primero en las FAR, luego cuando esa organizaci贸n revolucionaria se junta con Montoneros, tambi茅n militando all铆 con toda la potencia de su vida.

De Paco tengo el recuerdo de un hombre que cre铆a que el mundo pod铆a ser construido de otra manera. Que no tuvo l铆mites en su pasi贸n ni en sus sue帽os, que dej贸 una gigantesca obra po茅tica y que como persona mereci贸 que lo amaran, como mucha gente lo am贸 y que lo recordemos con la alegr铆a y la tristeza que da la p茅rdida de personas que uno quisiera tener todav铆a a su lado. Ese es mi recuerdo de Paco Urondo.

 

 

Entrevista a Ren茅e 鈥渓a turca鈥 Ahualli

Paco fue un gran jefe que eligi贸 morir para que nosotras nos salv谩ramos

 

M.H.: Estamos en comunicaci贸n con Ren茅e Ahualli, la Turca, quien comparti贸 con Paco Urondo sus 煤ltimos momentos de vida en Mendoza, cuando fuera asesinado el 17 de junio de 1976. Te pido que revivas ese momento para nuestros oyentes.

R.A.: A pesar de los a帽os me cuesta bastante recordar ese momento. Fue una cita de control que hac铆amos para ver si necesit谩bamos algo, si est谩bamos bien, si hab铆a alguna novedad en la c茅lula a la que pertenec铆amos. 脡l era el responsable de Mendoza y yo llegu茅 a la cita a las 18:00 en punto y un auto que yo no conoc铆a se par贸 en la esquina, era Paco, ven铆a con su esposa y su beba de 11 meses. Me dijo que no le gustaba lo que estaba viendo en la cita, y me pidi贸 que como yo conoc铆a m谩s la zona me fijara, porque 茅l hac铆a solo dos o tres semanas que hab铆a llegado a Mendoza.

El error fue volver a pasar por donde 茅l aparentemente ya hab铆a pasado dos veces seg煤n lo que dice el parte policial que vi posteriormente. O sea que pas贸 tres veces por el mismo lugar. Apenas entramos en la cita me di cuenta de que hab铆a personas disfrazadas, producidas para parecer vecinos, gente barriendo la vereda, parejas y adem谩s vi un auto que era nuestro y que la cana se hab铆a apoderado, ah铆 sin duda le dije 鈥榚st谩 cantada, raj谩鈥. As铆 nos empezaron a seguir los del auto rojo y empezaron a tirar, yo estaba sin arma, Paco me pas贸 una pistola y 茅l con un rev贸lver tiraba sobre la mano del volante, as铆 que yo tuve que tirar con la izquierda, cosa que nunca hab铆a hecho, pero las circunstancias no permit铆an otra cosa, aunque el cargador se termin贸 enseguida.

No pudimos zafar, seguimos dando vueltas hasta que Paco choca contra una camioneta rastrojera que qued贸 en medio de la calle. Nosotros seguimos, pens茅 que hab铆amos zafado pero los tipos segu铆an atr谩s nuestro y ah铆 fue donde Paco nos puente贸. Ahora, despu茅s de tantos a帽os, s茅 que no se hab铆a tomado la pastilla, en ese momento pregunt贸 si alguien estaba herido, yo le dije que s铆, porque hab铆a sentido un impacto en mi pierna.

A pesar de saber que yo estaba herida cuando par贸 el auto dijo 鈥榤e tom茅 la pastilla, me siento mal, b谩jense y v谩yanse鈥. Alicia (Raboy) sali贸 con la nena por la puerta de adelante, yo por la de atr谩s, me fui por la calle perpendicular a la que ven铆amos, no supe por d贸nde escap贸 Alicia. Consegu铆 que me ayudaran, una persona me ayud贸 a trepar por una tapia hacia una vecindad donde no hab铆a casas, de ah铆 camin茅 tres cuadras hasta una parada de troleb煤s que era el 煤nico medio de transporte que hab铆a en ese lugar para salir de la zona.

M.H.: Aclaremos que 鈥渓a pastilla鈥 a la que hace menci贸n la Turca es la pastilla de cianuro que portaban en aquel momento los oficiales montoneros para no caer vivos y tener que soportar la tortura y la posibilidad de dar alg煤n dato que comprometiera a la organizaci贸n. Siempre se plante贸 que Paco Urondo, en el momento de ser abatido, hab铆a tomado la pastilla de cianuro y vos despu茅s pudiste comprobar lo contrario, por la autopsia que se conoci贸 en el juicio de sus asesinos.

R.A.: Ah铆 est谩 la reivindicaci贸n al gran jefe que fue Paco, porque 茅l sabiendo que yo estaba herida me podr铆a haber hecho quedar y aguantar, pero decidi贸 quedarse 茅l y que nosotras nos fu茅ramos, eso le da un plus m谩s como ser humano y compa帽ero. Esa es la verdadera historia que se va aclarando a trav茅s de los juicios, que cost贸 a帽os de armar rompecabezas, finalmente nos damos cuenta de que no est谩bamos tan errados.

 

Los militares mataron a toda una generaci贸n de intelectuales y creadores de la 茅poca

 

 

M.H.: Un testimonio de gran valor, Turca. Un peque帽o corte y seguimos recordando a Paco Urondo en 鈥淐iudad Cultural鈥 porque no solo fue un gran jefe pol铆tico sino tambi茅n un grande de la literatura nacional.

H茅ctor Freire (HF): De la literatura y del cine tambi茅n, seg煤n consta en un libro que se edit贸 hace tiempo que se llama 鈥淟a raz贸n ardiente鈥, donde se recopila la obra de autores v铆ctimas de la dictadura militar del 76 al 83, es una edici贸n biling眉e, mucho m谩s le铆da en ingl茅s que en castellano y quien escribe y hace la antolog铆a es Mario Goloboff.

M.H.: Mario Goloboff que es uno de los bi贸grafos de Cort谩zar.

H.F.: S铆, y ahora milita con Carta Abierta y escribe en P谩gina 12. Lo interesante de este libro es la recopilaci贸n de muchos autores, no est谩n todos, por ejemplo falta Tilo Wenner.

M.H.: A quien secuestraron en Escobar y el responsable fue el ex comisario Patti.

H.F.: Los que s铆 est谩n son: Miguel Angel Bustos, Roberto Carri, Haroldo Conti, Hector Germ谩n Oesterheld, Roberto Santoro y Francisco Urondo. La obra completa de poemas de Paco Urondo est谩 editada por Adriana Hidalgo, directora de una editorial muy importante del mismo nombre.

Algunos datos interesantes de Paco Urondo son que fue Director general de cultura de la provincia de Santa Fe, durante el gobierno de Silvestre Begnis, en 1958. Otro dato es que en 1973 fue Director de la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires, un hombre muy formado. Es muy interesante su obra como guionista de cine, de televisi贸n, por ejemplo, fue guionista de Rodolfo Kuhn, un gran director de cine que hizo 鈥淪e帽or Gal铆ndez鈥 y 鈥淟os j贸venes viejos鈥. Trabaj贸 para muchas revistas importantes, como T铆a Vicenta (de humor pol铆tico) y tambi茅n para la nueva ola del cine argentino en la d茅cada del 60, fue el guionista de  鈥淧ajarito G贸mez. Una vida feliz鈥,  una parodia de Palito Ortega y del fen贸meno comercial del Club del Clan, lo escribi贸 junto a Carlos del Peral, conocido como Landr煤.

Urondo pertenec铆a a la vanguardia de la literatura y del cine argentino de la 茅poca. Como me dijo el actor Daniel Ritto la 煤ltima vez que vino a este programa: 鈥渟i hubiera vivido en Estados Unidos no lo mataban, los yanquis no son tan animales鈥, o sea, mataron a toda una generaci贸n de intelectuales y creadores de la 茅poca: Rodolfo Walsh, Haroldo Conti, Paco Urondo, Oesterheld, Bustos, Santoro, Gleyzer.

Otra cosa importante es que adapt贸 obras literarias para la televisi贸n argentina, hubo una 茅poca en la que en la TV hab铆a pel铆culas y series que val铆an la pena, esas que ahora uno de casualidad a veces encuentra en Canal Encuentro. Una de sus adaptaciones fue para el llamado 鈥淐lan Stivel鈥.

Paco Urondo estuvo casado con la que fue la esposa de Stivel, una gran actriz que termin贸 en Estados Unidos, que se llamaba Zulema Katz.

Tambi茅n adapt贸 鈥淩ojo y Negro鈥 y 鈥淢adame Bovary鈥 de Stendhal, y a Jos茅 Mar铆a E莽a de Queir贸s.

Estaba muy relacionado al mundo del cine y la televisi贸n. Yo lo inclu铆 en la antolog铆a que hice de cine y poes铆a argentina. Adoraba el cine negro norteamericano, el western, por ejemplo, tiene un poema que le dedica a John Wayne y se llama 鈥淪aludo a John Wayne鈥 que est谩 en su libro que lleva el nombre de 鈥淭odos los poemas鈥 de 1972. En 1967 escribe 鈥淒el otro lado鈥, su otro gran libro donde tambi茅n le dedica poemas a los desesperados que van al cine para evitar la terrible realidad cotidiana.

SALUDO A JOHN WAYNE

Gordo y pesado, viene saltando entre pistoletazos, el
脷ltimo cowboy, como si fuera el vientre de p贸lvora
Del 煤ltimo tranv铆a. Caramba, se帽ores vaqueros,
Jineteando y mascando coca,
Al parecer, ha corrido mucho agua estrepitosa bajo
El Winchester, ha pasado
El tiempo, Hopalong Cassidy; hac铆as de muchacho, pero
No de Bueno, porque eras Ladr贸n y nos pon铆as
Un poco nerviosillos cuando ca铆as para morir como
Cualquier Malo que se precie; y oper谩bamos
Torpemente / al rev茅s / la manijita del proyector y
Volv铆as a levantarte de atr谩s para adelante: aleluya
Hopalong Cassidy, milagrosamente
Incorporado para desafiar al tiempo que, parece
Mentira, c贸mo ha pasado de r谩pido, deteriorando
Sus itacas, convirtiendo a sus valientes en dips贸manos
Barrigones, padres
Incestuosos de jovencitas intr茅pidas, sin mujeres cu谩keras
Siquiera, con
Un pasado de relativo inter茅s, m谩s bien embretados / oh
Viejos
Buscadores de catangas de oro calibre
44 como otrora /en argumentos chistosos, que ya no
Pueden brindar mayores caballos de plata, esperanzas
Al fuego o satisfacciones enmascaradas solitarias. Sioux y
Hero铆nas
Que ya no sirven porque los tiempos han
Cambiado, 鈥楳amita m铆a鈥, y las cabelleras ensangrentadas
Y los actos
Se han puesto ma帽eros como charros y desiertos de tuna
Que bostezan abriendo el paso, todav铆a, al tren
Correo, diligencias in煤tiles, achacosas
Manos r谩pidas en las cartucheras de cuero crudo,
Como las costuras de Dios, que es el aderezo,
Amigo, de vidas y tambi茅n
De aquellas desgastadas por
El galope corto y el latido perdurable, am茅n.




Fuente: Argentina.indymedia.org