July 1, 2021
De parte de La Haine
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El fallecido intelectual argentino era un cr铆tico, no aceptaba ninguna enunciaci贸n que cerrara la posibilidad de conquistar otra sociedad

Horacio Gonz谩lez ten铆a, y con raz贸n, una posici贸n muy cr铆tica respecto de la econom铆a. De la econom铆a tal cual se constituy贸 como disciplina en el presente, sustentada en la centralidad excluyente del homo economicus. Esa posici贸n de Gonz谩lez, que militaba en el pensamiento cr铆tico, confrontaba con el conservadurismo acad茅mico. Horacio da cuenta en Restos Pampeanos sobre la ca铆da de las ciencias sociales en la trivialidad, el tecnicismo inocuo o la rutina de las oficinas de expertos en sondeo oficial, pero lo hace sin ubicarse en la reivindicaci贸n de un ensayismo antimodernista, a la vez que advierte sobre 鈥渆l modernismo que convierte su traj铆n en un ap茅ndice indolente y terminal bibliogr谩fico de lo que ahora se llama imprecisamente globalizaci贸n鈥. El paper de econom铆a, pretencioso de la verdad objetiva, formal, repetitivo, sin conjeturas, pobre en conclusiones y temeroso del cuestionamiento hegem贸nico, es el modelo paradigm谩tico de esa terminal bibliogr谩fica.

El funcionamiento de la econom铆a capitalista ya no es el mismo que describi贸 Marx en la Contribuci贸n a la cr铆tica de la econom铆a pol铆tica, donde quedaban escindidas la esfera de la producci贸n y la esfera de la reproducci贸n, separaci贸n en la que la dimensi贸n de la jornada de trabajo jugaba un rol clave entre los tiempos asignados a la producci贸n como 谩mbito organizado entre poseedores de medios de producci贸n y despose铆dos de los mismos, y los de la parte del d铆a que se conservaba para la reproducci贸n, en que se constitu铆a la vida privada. La econom铆a oficial hoy supone al hombre como un sujeto maximizador, una racionalidad individualista y excluyentemente racionalizadora del 贸ptimo individual. Tanto en la esfera de la producci贸n como en la del consumo. La alienaci贸n del trabajo es completada por un consumismo desenfrenado e inducido de quienes est谩n formalizados en la producci贸n, diferenciados de una masa creciente marginalizada de los bienestares ofrecidos y altamente vulnerable.

La idea del semejante fue despreciada por el neoliberalismo que instrumentaliz贸 la 鈥渋gualdad de oportunidades鈥, como consigna de combate contra el ideal de la Igualdad, en una dial茅ctica que ofrece a la competencia como alternativa antag贸nica a la cooperaci贸n. Para el mundo del homo economicus, la cooperaci贸n conduce a la improductividad y la competencia al bienestar. Hay una tergiversaci贸n del car谩cter de la condici贸n humana, que presume del predominio de la conveniencia individual por sobre cualquier otro rasgo. Esta premisa neoliberal destroza el Humanismo, ideal que tiene diversas vertientes en las tradiciones de corrientes laicas y religiosas. Ni la paz entre los pueblos, ni el derecho a la vida constituir铆an en la Econom铆a del sujeto maximizador, derechos surgentes del reconocimiento del otro, ni de una condici贸n colectiva de la Humanidad, manifestando esta 煤ltima un ideal popular de una larga tradici贸n hist贸rica, en textos y culturas de las m谩s variadas geograf铆as, sin reconocer origen en una sola y adoptada por otras, sino como un encuentro de tradiciones que facultan a sospechar al hombre social como categor铆a oponente al homo economicus. Los que pregonan el paradigma del sujeto maximizador, adhieren a la premisa que esos derechos de paz y vida s贸lo podr铆an ser eventualmente alcanzables bajo la concurrencia de intereses coincidentes, nunca resultantes de la vocaci贸n de fraternidad, consigna clave de la Revoluci贸n Francesa. 

Por eso la agudeza intelectual de Horacio Gonz谩lez lo llev贸 a la propuesta situada en otra tradici贸n, la de la cr铆tica a la econom铆a del liberalismo neo. Desde ese lugar expres贸 que 鈥渆l cuidado intenso de las vidas no debe ser ni una rutina, ni una estad铆stica ni un patrullaje. Debe tener tambi茅n su econom铆a pol铆tica, su proyecto de distribuci贸n de responsabilidades colectivas, su plan maestro para el habitar, el educar, el curar y el vivir, que es la escucha para estar activos ante los legados culturales鈥. En este mismo art铆culo de la revista Tecla 帽 del 23 de abril de 2020 que titul贸 Ant铆gona, la inhibici贸n de acompa帽ar a familiares en velorios y entierros, Horacio acepta las duras restricciones a las que la pandemia obliga, pero a la vez reconoce que el se帽alamiento de esa prohibici贸n por parte de Giorgio Agamben como una renuncia a un hecho cultural ancestral y muy doloroso. Y a la vez contrasta inmediatamente esa prohibici贸n con la posici贸n de los grandes monopolistas y rentistas de la financiarizaci贸n. Interroga dram谩ticamente sacudiendo la l贸gica del poder econ贸mico concentrado: 鈥溌縍eci茅n nos damos cuenta que en la raz贸n de la producci贸n (tanto de insumos, productos terminados o mercanc铆as simb贸licas) hay una pregunta impl铆cita?

Es esta: 芦驴Cu谩ntas vidas deben sacrificarse para construir un alto horno, una plataforma submarina, una serie de ca帽os sin costura, una central hidroel茅ctrica, un banco de datos, un aeropuerto? Eso est谩 calculado, las estad铆sticas son en verdad ciencias del destino, las filosof铆as m谩s agudas del siglo XX lo han denunciado. Se trata del mundo de la escasez, donde hay una cantidad de sobrevivencias y sacrificios computados y ya deducidos. No es que la raz贸n calculista de las corporaciones sea inhumana. Tiene otra idea de la humanidad鈥. Es una idea de humanidad sin Humanismo.

Los liberales neo han impuesto a la econom铆a una sola verdad te贸rica, y la separaron prolijamente de la pol铆tica, de la sociolog铆a, de la antropolog铆a. La convirtieron en una praxeolog铆a de la escasez para un sujeto constituido por la pulsi贸n excluyente del maximizador de beneficios, consumos e ingresos. Una m谩quina pol铆tica de des-socializaci贸n. Horacio sum贸 a su mirada cr铆tica de esa Econom铆a del mainstream, manifestada en las referencias expuestas, otra gran preocupaci贸n, que milit贸 consecuentemente en los a帽os previos, en largas y profundas reflexiones en sus habladas en Carta Abierta: la no neutralidad del cambio tecnol贸gico, y especialmente sus perfiles negativos en el terreno de la comunicaci贸n y sus medios. La reducci贸n de los discursos a la frase corta en las redes.

El desarrollo de las redes sociales que introdujeron estilos de intervenci贸n que liquidaron la fundamentaci贸n, la velocidad y tiempos cortos de la televisi贸n que despreciaron la posibilidad de un encuentro dial贸gico que permitiera el desarrollo de ideas y la controversia creativa no eran le铆dos por Horacio Gonz谩lez como una consecuencia inevitable del desarrollo de las fuerzas productivas. Tuvo una mirada inspirada en la cr铆tica de la econom铆a, respecto a que esas metodolog铆as no eran independientes de una tr谩gica concentraci贸n del poder econ贸mico que se hab铆a apropiado de los medios de comunicaci贸n para destruir la posibilidad cr铆tica.

La elecci贸n de Funes de Rioja al frente de la UIA para combatir al gobierno del Frente de Todos es fruto de una alianza entre Rocca, quien desafi贸 desde el principio de la pandemia la pol铆tica gubernamental para enfrentarla 鈥搃ncluyendo el incumplimiento de la Ley鈥 y Magnetto, quien lidera el alineamiento de la concentraci贸n medi谩tica para la globalizaci贸n que despliega el proyecto de humanidad sin Humanismo.

Hoy se oye repitentemente que los contagios no se dan en los lugares de producci贸n. Se dan en los encuentros sociales, especialmente en aquellos que tienen lugar fuera de los locales comerciales. Es obvio, porque el capital disciplina. Custodia la no interrupci贸n de los procesos de trabajo y la generaci贸n continua de ganancias, tambi茅n necesarias para servir las rentas financieras. Por eso los cuidados que implementa no abrevan en criterios humanitarios sino en la avara protecci贸n de beneficios. Ya no se interrumpen los procesos productivos. Las grandes empresas han ganado durante la peste, muchas pymes se han fundido, los salarios permanecen deprimidos por el desacato del gran empresariado a las pol铆ticas de administraci贸n de precios del gobierno democr谩tico.

Cuando se promete una futura recuperaci贸n econ贸mica y se clama por evitar cualquier corte que cierre la actividad productiva, se presumen tasas de crecimiento de la econom铆a o supuestas inversiones que vendr铆an si se fortalecen las ventajas del capital respecto del trabajo. As铆 lo promueve el vocero-encargado que impusieron Pagani, Rocca y Magnetto en la UIA, cuando pide quitar la restricci贸n sobre los despidos y la precarizaci贸n de las indemnizaciones. Tambi茅n reclaman reducir el gasto social. Si el paradigma verdadero es el del homo economicus, no podr铆an reclamar algo diferente. Como tampoco la cadena agroindustrial podr铆a hacer otra cosa que llamar a lockouts patronales frente a restricciones de exportaciones o a la suba de las retenciones. Hay un riesgo no s贸lo coyuntural en esta l贸gica de naturalizaci贸n, instituyente de una fusi贸n entre un orden social injusto y la consolidaci贸n del dispositivo del Fin de la Historia. Esta econom铆a en la que la virtud es el crecimiento, la atracci贸n de 鈥渋nversiones鈥 y la estabilidad de los mercados merece una cr铆tica sin atenuantes de la intelectualidad del campo popular. Hay que atender la raz贸n de Horacio. Y preguntar: 驴crecer para qu茅? 驴D贸nde invertir? 驴C贸mo distribuir? 驴C贸mo igualar? 驴C贸mo dialogar la relaci贸n con la naturaleza? 驴C贸mo consumir para vivir y no a la inversa? 驴C贸mo transformar la relaci贸n entre tecnolog铆a y cultura, desarticulando la orientaci贸n actual que tiene fuertes tendencias a antagonizarlas?

Texto y acci贸n pol铆tica

Gonz谩lez se帽alaba en otro art铆culo publicado por la Tecla 帽, El tab煤 de la correlaci贸n de fuerzas, que 鈥渁brir las compuertas de la producci贸n se convirti贸 en una consigna contra los gobiernos que hab铆an postulado la 鈥榩rimac铆a vital鈥欌攗nos pocos, entre ellos el de la Argentina鈥, para hacerlos ceder en vista de que tampoco era posible reconstruir una econom铆a de otro tipo, al margen de la estructura financiera que no cesa de retozar con la quiebra de las naciones, de las que ni quisiera podr铆an hacerse cargo, pero no lo quieren, pues es engorroso pagar el sueldo de m茅dicos, maestros y empleados del Estado. Solo quieren saborear el jugo que sigue goteando del pago de las viejas y nuevas deudas, asfixiando a los pueblos con sus reclamos de usura, que son la ruta paralela al virus鈥 No pienso que debamos ser exclusivamente los hijos de un pensamiento que se basa en la correlaci贸n de fuerzas, tal como la pueda establecer alg煤n extra帽o aparato de medici贸n de energ铆as sociales consolidadas. No puede nadie ignorar la situaci贸n que atravesamos, primero, una enfermedad globalizada que inmoviliza a las sociedades y difunde un sentimiento de autoprotecci贸n desconfiado y hura帽o鈥攄esde luego en medio de muestras generos铆simas de solidaridad鈥, sumada a una in茅dita paralizaci贸n de las formas cl谩sicas de la econom铆a que por tener dimensiones catastr贸ficas, hace temblar al gran concepto humanista de 鈥榩rimero la vida鈥櫬.

Un mes antes de morir el compa帽ero Horacio firmaba la proclama Primero la salud y la vida y despu茅s la deuda, junto a miles de argentinos. Desde su convicci贸n que entend铆a la pol铆tica como el lugar de la creaci贸n de la posibilidad, no de la aceptaci贸n de lo posible. Siempre dec铆a y reclamaba la palabra que fundara una nueva situaci贸n, sobre todo aqu茅lla que tuviera la fuerza de un llamado. Era un revolucionario, no aceptaba ninguna enunciaci贸n que cerrara la posibilidad de la conquista de otra sociedad. Ante la crisis de las palabras que galvanizaran un cambio radical, su preocupaci贸n era encontrar la nueva palabra que lo expresara. Que expresara la posibilidad de una humanidad con Humanismo. Dec铆a: 鈥淥jal谩 que el debate y la opini贸n sobre c贸mo mantener la democracia en la Argentina, sostener alianzas viables y denunciar la conspiraci贸n en marcha de los necios, sea un compromiso tan importante como el que permita dirigirse con medidas m谩s en茅rgicas hacia las grandes concentraciones de poder, que en nuestro pa铆s todos sabemos cu谩les son. Si eso lo reclama un conjunto movilizado de personas que compensen en el sentimiento p煤blico las tantas manifestaciones adversas del predise帽o golpista, nada ser铆a m谩s inconveniente que pararlas dici茅ndoles que antes deben sacar 鈥榚l medidor de las relaciones de fuerza鈥欌

En Restos Pampeanos (Colihue, 2008) se lee su entusiasmo por Antonio Gramsci y habla sobre largos trechos donde el sujeto queda evaporado y no se sabe si se habla del Partido o del Libro. 鈥淧ero ambos, en esencia, son hom贸logos, son ambos creadores de hegemon铆a. Y esta es una forma viviente de la sociedad, en la cual un texto s贸lo puede ser le铆do en cuanto asume forma dram谩tica y conmovente, sacude al lector y lo convierte en sujeto de una irrupci贸n hist贸rica en el mismo acto de la lectura. La naci贸n gramsciana comienza pues por ser un acto viviente de lectura鈥. Texto y pol铆tica. Cultura y cambio social. Di谩logo y combate. Por eso el desprecio de Horacio por la econom铆a creada para justificar el orden existente o el l铆mite al cambio. A la econom铆a del falso criterio de realidad. A la econom铆a que desconoce la idea de pueblo y fetichiza a la humanidad en agentes de mercado. A las ciencias sociales de la predicci贸n y la descripci贸n que renunciaron a la indagaci贸n revolucionaria.

Lejos del intelectual afecto a las modas y los aplausos, Horacio, siempre cr铆tico, siempre disconforme y con mayores exigencias ante los procesos populares, tambi茅n siempre eligi贸 desde su conciencia militante donde pararse. Atento a los debates intelectuales de las distintas 茅pocas de su vida, nunca eligi贸 la comodidad de ubicarse al viento de la corriente. Cuando hubo que estar contracorriente tambi茅n supo hacerlo. Decidi贸 hacerlo. Porque era un revolucionario del Humanismo, del cambio social, de la igualdad, de la justicia.

El Cohete a la Luna




Fuente: Lahaine.org