June 27, 2022
De parte de Nodo50
203 puntos de vista

Treinta y siete muertos, decenas de heridos sin atenci贸n, personas hacinadas en el suelo, golpeadas, pateadas, apedreadas, perseguidas y devueltas en caliente a Marruecos. 脡se es el saldo tras el intento de dos mil personas, en su inmensa mayor铆a subsaharianos, de cruzar las 5 vallas (2 marroqu铆es y 3 espa帽olas) de hasta 10 metros de altura que rodean los 11,5 kil贸metros de per铆metro de la ciudad de Melilla. Un hecho dantesco, inhumano, que vulner贸 toda legalidad internacional, cost贸 vidas y no respet贸 ni uno solo de los derechos de quienes, negados de todo en sus propios pa铆ses y continente, buscan conseguir un lugar en el que llevar a cabo su proyecto de vida.

El presidente S谩nchez no ha dudado en felicitar por semejante atropello a la polic铆a marroqu铆 y a la Guardia Civil, y de congratularse de la colaboraci贸n entre ambas. En la misma declaraci贸n calific贸 el intento de salto de 鈥渁salto violento鈥 y responsabiliz贸 de las muertes a 鈥渓as mafias que trafican con seres humanos鈥. Finalmente tild贸 la acci贸n de los migrantes de 鈥渁taque a la integridad territorial de nuestro pa铆s de una manera violenta鈥.

El consejero de Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid del PP, Enrique L贸pez, aprovech贸 la ocasi贸n para pedir m谩s guardias civiles, polic铆as, m谩s medios para 茅stos y hasta un refuerzo a manos del ej茅rcito. Abascal, presidente de Vox, defendi贸 de nuevo la devoluci贸n de todo inmigrante sin papeles y la persecuci贸n legal de las ongs que trabajan en inmigraci贸n y asilo. Por su parte, el 谩rea internacional de Podemos ha se帽alado que 鈥減asar por encima del derecho internacional vendiendo, entre otros, los derechos del pueblo saharaui y confiar en gobiernos que vulneran sistem谩ticamente los derechos humanos tiene consecuencias.鈥 La vicepresidenta tercera, Yolanda D铆az, ha a帽adido que 鈥渘adie debe morir as铆鈥, se confiesa impactada por las im谩genes y exige que 鈥渟e aclare lo sucedido鈥. 脥帽igo Errej贸n, de M谩s Pa铆s, afirma, entre otras cosas, que es 鈥渉orrible que se felicite a la polic铆a marroqu铆.鈥

La frontera sur

A dos d铆as de la cumbre de OTAN en Madrid (29 y 30 de junio), en los porrazos, el maltrato y la muerte hemos comprobado cu谩l es el sentido pr谩ctico y concreto de las palabras del ministro de Exteriores, Jos茅 Manuel Albares, cuando explic贸 que el Gobierno conf铆a en que sus aliados atl谩nticos presten especial atenci贸n al flanco sur y apostill贸 que 脕frica vive una preocupante situaci贸n de hambruna por falta de grano a causa de la guerra en Ucrania.

Entre las escenas del viernes y el 鈥淧acto global por una migraci贸n segura, ordenada y regular鈥 que 152 pa铆ses (entre ellos los reinos de Espa帽a y Marruecos) firmaron precisamente en Marrakech bajo el auspicio de NNUU han trascurrido algo menos de 4 a帽os. No hay migraci贸n segura, no existe orden y menos a煤n pase regular de la frontera. Como ya se帽alamos en el art铆culo que se ocup贸 de dicho pacto en Sin Permiso (aqu铆) y como la realidad demuestra, no puede haberla. Bajo un sistema (el capitalista) que depreda la naturaleza, que crece (mucho o poco), pero siempre descontroladamente y que en ese proceso desposee a millones de seres humanos de todo, menos su capacidad de trabajo, resulta imposible. La inmensa mayor铆a de la humanidad estamos obligados a tener que buscar nuestra subsistencia emple谩ndonos para otros, los due帽os del dinero y los medios de producci贸n. Obligados a comer para poder vivir y condenados a trabajar para poder comer, el ser humano saltar谩 vallas y muros; podr谩 perder la vida al hacerlo, podr谩 tambi茅n vivir sin papeles, pero buscar谩 siempre como subsistir. Hoy existen m谩s muros que nunca en el planeta, setenta, pero tambi茅n m谩s migraci贸n que jam谩s. Luego, ese no parece el medio de garantizar nada, salvo sufrimiento.

Seguridad y derechos

Las vidas cercenadas en Melilla demuestran la dura realidad antes resumida y sus efectos en el mestizaje y la pluralidad que ya tiene la clase trabajadora en los pa铆ses desarrollados. Que la llegada de esa masa humana expulsada de sus entornos, como lo fueron nuestros antepasados, plagando las ciudades del reino, no pueda ser ordenada, ni regular no quiere decir que no pueda ser segura para quienes arriban. La condici贸n para que sea as铆 radica precisamente en la extensi贸n general de los derechos para toda la poblaci贸n. Justamente aquello que hoy se nos recorta en Europa (sanidad, educaci贸n, vivienda, derechos pol铆ticos y sociales).

Millones de turistas llenado las playas y los bares demuestran que cruzar las fronteras representa una tarea perfectamente posible sin perder la vida en ello. La condici贸n: un marco legal que lo permite. Por eso no hay 鈥渕afias鈥 ni 鈥渢r谩fico鈥 de turistas. La seguridad de una frontera no se mide por el n煤mero de muertos que suma, sino por su respeto a la legalidad internacional. Es esa legalidad la que la garantiza, tanto la de sus habitantes, como la de los que llegan.

El negocio ilegal en la inmigraci贸n crece de la mano de las restricciones. Los pasadores de fronteras hacen su agosto con las medidas 鈥渓egales鈥 que proh铆ben el acceso a las personas migrantes o en aquellas que les impiden acceder a servicios b谩sicos, como la ley de Extranjer铆a en el reino de Espa帽a. Ese marco normativo ampara un racismo institucional que lo 煤nico que favorece es la econom铆a sumergida, el abuso y rebajar el conjunto de las condiciones de trabajo de la mayor铆a. La campa帽a a favor de un proceso de regularizaci贸n extraordinaria de 500 mil personas que diversas entidades est谩n desarrollando y que puede seguirse aqu铆 as铆 lo se帽ala. La igualdad en derechos de todas las personas que viven en un determinado territorio y la garant铆a democr谩tica de su extensi贸n y ejercicio constituye el mejor remedio ante el abuso y muerte.

Ante lo sucedido, habr谩 que investigar las muertes en el Congreso de los Diputados, ante la justicia, el Defensor del Pueblo y la propia Uni贸n Europea. Reducir la posibilidad de que vuelva a ocurrir algo semejante exige un marco seguro basado en la legalidad internacional, en la regularizaci贸n de quienes ya est谩n aqu铆 y en la derogaci贸n de leyes como la de extranjer铆a.

Si las fuerzas de progreso no se toman muy en serio esta tarea, solo quedar谩 la pol铆tica que se desprende del acuerdo con Marruecos, que niega el derecho de autodeterminaci贸n al pueblo saharaui y que se halla detr谩s de las vallas y el sufrimiento que, de nuevo, hemos contemplado en Melilla.




Fuente: Sinpermiso.info