July 4, 2022
De parte de CGT Pais Valencia I Murcia
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Antonio P茅rez Collado, CGT Pa铆s Valenci脿 i Murcia

Sol铆a decir con orgullo el ex rey em茅rito que su hom贸logo marroqu铆, Hassan II, era su hermano. Realizada ya hace a帽os la sucesi贸n mon谩rquica en ambos lados del estrecho es de suponer, en buena l贸gica, que Felipe VI y Mohamed VI son primos. Nos es de extra帽ar, por tanto, los gestos de amistad y generosidad que los dos reinos se intercambian.

As铆 una de las primeras actuaciones internacionales que el entonces joven rey Juan Carlos I rubric贸 en 1976 fue el abandono por Espa帽a del territorio saharaui, que hab铆a llegado a ser considerado una provincia espa帽ola y sobre cuyo proceso descolonizador la ONU hab铆a nombrado garante y supervisor al gobierno de Madrid. Recientemente, y ya reinando los correspondientes sucesores a los tronos vecinos y hermanos, se ha producido una segunda traici贸n al pueblo del S谩hara Occidental al renunciar el gobierno espa帽ol a su habitual ambig眉edad en el conflicto por la independencia saharaui, pasando -como ya hicieran Francia, Alemania o EE.UU. tiempo atr谩s- a colocarse totalmente al lado de Marruecos y su propuesta de dudosa autonom铆a para un pueblo que lleva 50 a帽os reclamando el derecho de autodeterminaci贸n.

Este repentino acercamiento a Rabat ha significado, de facto, el alejamiento de otro vecino norteafricano, Argelia, cuyas reservas de gas le hab铆an convertido en el principal proveedor de Espa帽a. As铆 es que, considerando solamente el aspecto econ贸mico y comercial, la decisi贸n del gobierno de S谩nchez no ha sido precisamente un acierto en estos momentos de crisis de suministros energ茅ticos por la guerra de Ucrania y el boicot al gas ruso.

Habr铆a que buscar en la geopol铆tica las razones para entender que Occidente, tan vigilante y quisquilloso con las libertades democr谩ticas y los derechos humanos en Irak, Afganist谩n o Libia, haga la vista gorda con algunos reg铆menes, como el de Marruecos, cuyo respeto a esas mismas normas democr谩ticas viene siendo sistem谩ticamente pisoteado por la corona alauita.

Aunque Europa no lo quiera ver, a tan solo 15 km. de su frontera meridional los derechos de manifestaci贸n, opini贸n e informaci贸n son mero papel mojado y la represi贸n brutal llena c谩rceles y hospitales de v铆ctimas. Para la UE parece que los bancos de pesca que vigila la armada marroqu铆 (aunque el mayor de ellos est谩 en aguas saharauis) y la inestimable y bien pagada colaboraci贸n de Rabat en el control de los flujos migratorios pesan mucho m谩s que las duras condiciones de vida al sur del estrecho de Gibraltar.

Las potencias europeas, que han colonizado 脕frica hasta hace cuatro d铆as y contin煤an saqueando sus muchas riquezas, blindan sus fronteras para que millones de africanos, privados de lo m谩s necesario para poder vivir, dejen sus sue帽os y su sangre en las vallas levantadas para cerrarles el paso a la esperanza. Europa reparte humanitarios consejos, pero paga generosamente a terceros pa铆ses (Turqu铆a o Marruecos) para que hagan la parte desagradable del control a las por otra parte incontrolables migraciones. Se evita as铆 que polic铆as de pa铆ses miembros de la UE se vean implicadas en actuaciones tan poco humanitarias como la que dej贸 14 muertos en El Tarajal en 2015.

Los terribles sucesos del pasado 24 de junio en el lado marroqu铆 de la frontera de Melilla, con dur铆simas im谩genes de malos tratos y la muerte de m谩s de treinta inmigrantes africanos, son un punto y seguido en esta vergonzosa pol铆tica xen贸foba que ya ha dejado miles de cad谩veres en la traves铆a hacia lo que nuestros vecinos y hermanos del sur consideran un mundo mejor. Un mundo que los rechaza por el color de su piel, pero que durante siglos se ha enriquecido con sus recursos naturales y su trabajo de sol a sol.

Antonio P茅rez Collado

(Publicado en Levante-EMV)




Fuente: Cgtpv.org