October 25, 2021
De parte de Centro De Medios Libres
179 puntos de vista


Por Javier Hern谩ndez Alp铆zar

Cuando acababa de derrumbarse el campo socialista, un viejo profesor universitario dijo en su clase: 鈥渆l individualismo es una ideolog铆a, pero el individuo no es una ideolog铆a鈥. Se refer铆a al efecto pernicioso del colectivismo: volverse opresor de los seres humanos de carne y hueso, de las personas, en aras de liberar a una humanidad abstracta. Se sacrifican generaciones actuales al desarrollo y progreso futuro, lo que Karel Kos铆k llam贸 鈥渘ihilismo de futuro鈥. Algo as铆 como el sacrificio de mexicanos al covid y otros padecimientos para no desviar ni un c茅ntimo de los 鈥減royectos prioritarios鈥.

La revoluci贸n, a inicios del siglo XX, se volvi贸 un 铆dolo en el nombre del cual corri贸 mucha sangre, y el colectivismo se impuso como idea fuerza, como mito, en su sentido positivo de ideal movilizador y su sentido negativo de fetiche, sobre el individuo, considerado como un concepto burgu茅s.

Eso no tiene su ra铆z en Carlos Marx, porque para el autor de El Capital, la liberaci贸n es de los seres humanos de carne y hueso o no hay liberaci贸n, pero la escol谩stica positivista que simplific贸 a Marx y lo convirti贸 en ideolog铆a s铆 incurri贸 en esos dogmas anti-individuo.

Para criticar esa ideolog铆a opresora de las personas en nombre de un esclerotizado colectivismo qu茅 mejor que una escritora anarquista: Simone Weil.

Gran admiradora de las heterodoxias del mundo antiguo y medieval y heterodoxa ella misma, Simone Weil es heterodoxa en todas las corrientes en las que uno intente adscribirla: heterodoxa del marxismo, del anarquismo, del catolicismo, del juda铆smo (su origen 茅tnico, pero no cultural), idealista plat贸nica-cartesiana, y tambi茅n m谩s materialista que Carlos Marx, al ver el mundo social dominado por la fuerza (como Nicol谩s Maquiavelo, pero ella se decanta por Juan Jacobo Rousseau), militante en sindicatos obreros, voluntaria en la columna de Buenaventura Durruti, en la guerra civil espa帽ola, y m铆stica, muri贸 participando con su pensamiento y su pluma en la resistencia antifascista.

Muy temprano hizo un ajuste de cuentas con el concepto de revoluci贸n y el marxismo en su op煤sculo Reflexiones sobre las causas de la libertad y la opresi贸n. Tomando en serio la propuesta materialista de Carlos Marx concluye que la revoluci贸n no es posible, porque es esperar que el lado d茅bil venza al fuerte; que la opresi贸n nunca desaparecer谩 del todo, porque est谩 inscrita en la naturaleza material de las cosas: la opresi贸n de la naturaleza, de la que nos liberamos, se transforma en opresi贸n social.

La opresi贸n social no desparecer谩 del todo, porque siempre hay grupos que se disputan el poder, en lucha con otros grupos o en el seno de un mismo colectivo.

Lo m谩s que podemos hacer es trazar un cuadro te贸rico-ut贸pico de la sociedad menos opresiva posible, para que nos sirva de referente y con 茅l comparemos cualquier sociedad. Nos aproximaremos a ese ideal, siempre con las limitaciones materiales.

Simone Weil se propuso investigar qu茅 tipo de herramientas pueden servir al trabajador y no oprimirlo ni mediatizarlo (ella fue obrera, para experimentar por s铆 misma la opresi贸n en el trabajo), sino permitirle pensar y resolver problemas. Una sociedad en que el ser humano pueda amar a su pr贸jimo. Fue precursora de la idea de herramientas convivenciales de Iv谩n Illich y tambi茅n de las ideas de complejidad y antecedente de ecologistas y del descrecimiento.

La autora de La gravedad y la gracia desconfi贸 siempre de la Bestia, como llamaba a las organizaciones, partidos de masas y Estados totalitarios, pues le toc贸 ver el franquismo, el nazismo y el fascismo, y combatirlos, y critic贸 tempranamente el estalinismo y a Trotsky.

En sus Escritos de Londres, publicados despu茅s de su temprana muerte, dos a帽os antes del fin de la segunda guerra mundial, incluye una breve 鈥淣ota para la abolici贸n de los partidos pol铆ticos.鈥

Le parece que no hay nada bueno que rescatar de los partidos pol铆ticos. Son m谩quinas de fabricar pasiones, de anular el pensamiento: el de cada cabeza individual, pues para Weil no existe pensamiento colectivo, eso es ideolog铆a. Cuando alguien ya no piensa como Pedro, Juan o Mar铆a, sino como dem贸crata o republicano, socialdem贸crata o dem贸crata cristiano, socialista, conservador o liberal, etc., entonces ya no piensa, s贸lo regurgita consignas: somete su cerebro a una casta de mandarines que le dan un credo ya hecho.

Todo partido es tendencialmente totalitario, solo lo limita el totalitarismo de los otros partidos. El ideal de un partido es que todos sus opositores terminen en la c谩rcel y, en tiempos 谩lgidos, en la guillotina.

Para decirlo en t茅rminos de Iv谩n Ilich, los partidos ya no son herramientas convivenciales, sino que se han hipertrofiado: se han vuelto fines en s铆 mismos, haciendo a los seres humanos medios para esos fines. Son el ser humano hecho para el s谩bado y no el sano s谩bado hecho para los seres humanos.

Simone Weil piensa que un mundo sin partidos pol铆ticos ser铆a menos malo y menos opresivo.

El ideal roussoniano de la 鈥渧oluntad general鈥 (El contrato social) supone que los seres humanos generen consensos en los que se domestiquen las pasiones y se ponderen las razones. Pero entre masas apasionadas y fanatizadas no es posible eso. Incluso una minor铆a o una sola persona puede tener raz贸n frente a esas masas apasionadas.

Podemos leer sus argumentos como la ant铆tesis de la propuesta de pr铆ncipe colectivo de Antonio Gramsci, cuyas ideas positivas de mito, de pasiones y de hegemon铆a pueden ser usadas por l铆deres bonapartistas y movimientos de masas totalitarios.

驴Ser谩 posible crear una organizaci贸n de nuevo tipo, en la cual lo colectivo no sofoque a las personas de carne y hueso? 驴Una organizaci贸n que nos d茅 la ventaja de la fuerza colectiva y el consenso, sin su cuota amarga de fanatismo, intolerancia, totalitarismo y opresi贸n de los que piensan con su propia cabeza (los herejes, los rebeldes, los heterodoxos)?

La soluci贸n que da esperanza a Simone Weil es su idea de la gracia divina, pero (poniendo entre par茅ntesis el debate interminable sobre la existencia o inexistencia de Dios), 驴podemos inventar y crear, construir, organizaciones de nuevo tipo, convivenciales, que no anulen la autonom铆a humana, sino que sean parte de las ra铆ces de una humanidad menos opresiva y menos oprimida?

Adem谩s, el tiempo apocal铆ptico que vivimos nos urge: o nos salvamos como un nosotros, un sujeto colectivo autoorganizado, o nos vamos hundiendo en el ca贸tico y ego铆sta 鈥渟谩lvese quien pueda鈥.

Probablemente Simone Weil hubiera visto con simpat铆a que seamos juntos algo mejor y no 鈥渓a Bestia鈥. 驴Qui茅n dice 鈥測o鈥 y tambi茅n 鈥渘osotros鈥?




Fuente: Centrodemedioslibres.org