January 24, 2022
De parte de Centro De Medios Libres
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Por Javier Hern谩ndez Alp铆zar

La historia siempre se escribe desde el presente y desde los intereses del presente. Normalmente la escriben desde el poder, por eso se dice que la escriben los vencedores. Y dice Simone Weil que la justicia es desertora del campo de los vencedores.

Es verdad que hay un tipo de historia que se propone ser ciencia, pero normalmente no es la que se ense帽a a la sociedad. Masivamente, se ense帽a una narrativa c贸moda para el poder, una versi贸n que justifica y legitima al poderoso o a la clase poderosa en turno.

Tlacaelel

El hecho de que nuestro pa铆s se llame 鈥淢茅xico鈥 y que en Tenochtitl谩n vivieran los mexicas hace creer que todos somos descendientes de los aztecas y reduce la diversidad cultural del pa铆s a un mestizaje homogeneizante (50% azteca y 50% espa帽ol) que borra la diversidad de pueblos y culturas que forman parte del pa铆s.

La ca铆da de Tenochtitl谩n se identifica con la conquista de M茅xico, la cual no se dio sino despu茅s de siglos de guerras, incluso ya en el M茅xico independiente, y a煤n hoy: la militarizaci贸n y los megaproyectos siguen siendo guerras de conquista contra las que resisten pueblos ind铆genas que dicen 鈥渘o nos conquistaron, a煤n resistimos鈥.

Pero incluso antes de que los espa帽oles encabezaran la alianza de pueblos ind铆genas que conquist贸 Tenochtitl谩n, ya los aztecas hab铆an escrito una historia 茅pica desde el poder.

Llegaron desde el norte, en calidad de pueblo n贸mada que busca donde asentarse, y en el altiplano fueron vasallos de otros pueblos que hab铆an llegado mucho antes y ten铆an una civilizaci贸n sedentaria. Mediante alianzas y guerras, llegaron a tener la hegemon铆a y a constituir un 鈥渋mperio鈥 que ped铆a tributo a pueblos avasallados.

Entonces Tlacaelel aconsej贸 que destruyeran los libros de historia, porque en ellos los aztecas no figuraban o lo hac铆an de una manera marginal. Y despu茅s escribieron nuevos libros donde los aztecas aparecen como pueblo elegido de Huitzilopochtli que llega a su tierra prometida (como los hebreos en Medio Oriente) y que estaban destinados (el destino manifiesto mesoamericano) a ser el alt茅petl m谩s poderoso.

Los criollos retomaron esa leyenda porque necesitaban deslindarse de la Espa帽a de la que se independizaban y tener un 鈥減asado ind铆gena鈥, al mismo tiempo que segu铆an oprimiendo a los pueblos ind铆genas vivos.

驴La visi贸n de los vencidos?

El sabio Miguel Le贸n Portilla compil贸 textos traducidos del n谩huatl por 脕ngel Mar铆a Garibay sobre los recuerdos de sobrevivientes mexicas de la ca铆da de M茅xico Tenochtitl谩n y los llam贸 La visi贸n de los vencidos.

En esas cr贸nicas, hechas ya bajo el dominio espa帽ol, se cuela algo de la visi贸n de los vencedores. Especialmente la idea de que los aztecas pensaron que los espa帽oles eran Quetzalc贸atl que regresaba. Esta idea es de los dominadores: que los mexicas los consideraron dioses.

En realidad, desde que los espa帽oles llegaron tuvieron resistencia: los mayas no pactaron con ellos, porque ya hab铆an vivido entre ellos dos espa帽oles n谩ufragos de una expedici贸n anterior y por ello sab铆an que eran los espa帽oles eran conquistadores y no una expedici贸n liberadora.

Los aztecas ten铆an esp铆as e informantes en todos sus dominios y sab铆an que los espa帽oles eran hombres, que com铆an, ten铆an sexo con mujeres y mor铆an como hombres. Pero la idea de que los confundieron con Quetzalc贸atl era parte de la ideolog铆a espa帽ola dominante.

La Biblia

Los te贸logos de la liberaci贸n reconocen que la Biblia fue escrita por humanos para responder a intereses humanos. El pentateuco, los cinco primeros libros del Antiguo Testamento, fue escrito para establecer una l铆nea narrativa y geneal贸gica desde Ad谩n hasta la casa del rey David. Era una operaci贸n legitimadora de la dinast铆a dav铆dica. Los vencedores se ostentaban como reyes por derecho divino, en un hilo geneal贸gico desde el patriarca Ad谩n hasta David.

Luego el Nuevo Testamento incluy贸 los libros que narraban la legitimidad del papado romano supuestamente heredada directamente del ap贸stol Pedro. Jesucristo, por supuesto, es heredero del rey David por l铆nea materna (as铆 era entre los pueblos semitas, como los hebreos y los egipcios). De manera que era un rey leg铆timo y nombraba su vicario a Pedro y de 茅l descend铆a la legitimidad del papado romano.

La burgues铆a

Por supuesto, esa costumbre de reescribir la historia desde el poder no desaparece con el inicio de la modernidad. Por el contrario, la burgues铆a triunfante con la revoluci贸n francesa y el ascenso del capitalismo nos cuenta que ella desciende culturalmente de la antig眉edad cl谩sica grecolatina, por ello su movimiento cultural se llama 鈥渞enacimiento鈥.

A la 茅poca hist贸rica anterior, la llama 鈥渆dad media鈥 y la estigmatizan como una etapa de oscuridad que luego ser铆a dejada atr谩s por el siglo de las luces o iluminismo. Que la edad llamada 鈥渕edia鈥 no fue de oscuridad, lo atestiguan los investigadores que la estudian y encuentran en su pensamiento tanta sabidur铆a como la que hay antes o despu茅s; y que el iluminismo no es todo luz sino luz y sombras, lo explican muy bien Adorno y Horkheimer en Dial茅ctica del Iluminismo. Pero ese manique铆smo, luz moderna y oscuridad medieval, conven铆a para legitimar la ideolog铆a burguesa individualista y liberal (hoy neoliberal).

Los liberales

En M茅xico, el siglo XIX fue de lucha entre dos facciones de la elite econ贸mica y pol铆tica, primero entre centralistas y federalistas y finalmente entre conservadores y liberales. Los que ganaron la guerra, los liberales, nos cuentan tambi茅n una historia maniquea en la que los liberales son h茅roes y los conservadores demonios, cobardes y 鈥渃angrejos鈥. Los momentos inc贸modos de esa historia se explican con malabares escol谩sticos y se mantiene una narrativa de 鈥渓ucha entre el bien y el mal鈥.

Reg铆menes herederos del desarrollismo de Porfirio D铆az se muestran liberales y revolucionarios mientras pactan con los sectores conservadores que se renuevan en la oligarqu铆a mexicana de ayer y de hoy.

El nacionalismo revolucionario

En un nacionalismo oficialista la Nueva Espa帽a es una edad oscura y la independencia un renacimiento del imperio mexica como 鈥淢茅xico鈥. Lo cual es falso.

En la revoluci贸n mexicana, los l铆deres del sector revolucionario popular son asesinados (los Mag贸n, Zapata y Villa), pero los herederos de sus asesinos, l铆deres de una revoluci贸n burguesa (Carranza, Obreg贸n, Calles), se inventan una revoluci贸n institucional que establece una monarqu铆a sexenal hereditaria, con derecho del monarca saliente a elegir a su sucesor.

Zapata y Villa son incorporados al pante贸n de los h茅roes, al lado de sus asesinos. Conciliados todos en una 鈥渇amilia revolucionaria鈥, los priistas gobiernan durante d茅cadas un pa铆s con elecciones, pero sin democracia. Vargas Llosa lo llam贸 鈥渓a dictadura perfecta鈥: ten铆a incluso su propia oposici贸n y cr铆tica leal, en el fondo, pues 鈥渓o que resiste apoya鈥. La historia patria culminaba con los colores de la bandera en el escudo del PRI.

Luis Echeverr铆a dec铆a que la historia de M茅xico era una sinfon铆a en la que su gobierno era el 鈥渃uarto movimiento鈥. El nacionalismo revolucionario justifica el r茅gimen de partido 煤nico.

La mal llamada 4t

Hoy, la idea de D铆az Ordaz de una sinfon铆a de cuatro movimientos es reciclada en la llamada 鈥渃uarta transformaci贸n鈥, que pretende reescribir la historia para hacer aparecer a Obrador como heredero de Hidalgo, Ju谩rez y Madero. Aunque su desarrollismo y militarismo lo emparentan m谩s con Porfirio D铆az, como han dicho ind铆genas defensores del territorio.

Walter Benjamin

Dec铆a Benjamin que los vencedores no solo vencieron en el pasado, siguen venciendo hoy y, por ello, apropi谩ndose de nuestros combatientes ca铆dos. De manera que hay que defender a nuestros luchadores por el cambio de la expropiaci贸n que quieren hacer de ellos los gobiernos herederos de los opresores de siempre.

Por ejemplo: que un gobierno centralista y autoritario se pretenda heredero de los Mag贸n y llame a su peri贸dico de propaganda 鈥淩egeneraci贸n鈥. Y es el mismo gobierno que impone proyectos desarrollistas ecocidas y etnocidas, como los del r茅gimen de D铆az que los magonistas combatieron.

C贸mo se cuenta la historia

Disputar la narrativa es esencial. La historia tiene un papel estrat茅gico en la formaci贸n de la conciencia. O dejamos que les cuenten a los ni帽os una historia que justifica a los opresores o les ense帽amos a investigar y reflexionar cr铆ticamente la historia y reconocer que los opresores la han reescrito una y otra vez para investir de prestigio al nuevo opresor. Si reconocemos los hechos, podemos ver que el rey va desnudo: que pretendi茅ndose 鈥減rogre鈥 es conservador, que dici茅ndose heredero de las luchas populares representa a un opresor.

En todo el mundo, la historia que se cuenta a los ni帽os sirve para justificar el r茅gimen establecido o para justificar la resistencia y rebeld铆a de los oprimidos, as铆 lo explica Marc Ferro en C贸mo se cuenta la historia a los ni帽os en el mundo entero.

Esa memoria de la resistencia no se debe perder. Nuestra historia no es una maqueta ni un espect谩culo de luces y sonido: est谩 viva en los pueblos que hoy defienden el territorio, como los pueblos ind铆genas: los otomies que tienen tomado el INPI, los defensores del agua que tomaron la Bonafont o los que resisten al Proyecto Integral Morelos, el tren maya y el corredor en el Istmo. Como dicen los zapatistas mayas que 鈥渋nvadieron鈥 Europa: 鈥渘o nos han conquistado, resistimos鈥.




Fuente: Centrodemedioslibres.org