November 17, 2022
De parte de Centro De Medios Libres
197 puntos de vista

Por Javier Hern谩ndez Alp铆zar

Dado que la libertad democr谩tica de la disputa de opiniones descansa sobre el temor respetuoso, no es casual que los reg铆menes totalitarios en el siglo XX hayan abandonado todo temor y hayan aniquilado como sabandijas a los grupos humanos que declararon como indeseables.

Klaus Held.

La democracia no es la continuaci贸n natural de las desigualdades jer谩rquicas a que los colectivos humanos, pueblos, culturas, se vieron sometidos por la necesidad de sobrevivir y de reproducir su poblaci贸n. En estas sociedades el modelo es la familia, el padre o el patriarca es el caudillo, el jefe nato. La desigualdad es la base y su cuestionamiento es una subversi贸n del orden y un peligro para el funcionamiento del colectivo y para la eficiencia en su labor de producir y reproducir su vida y cultura.

Por ello escribi贸 Klaus Held: 鈥淟o m谩s antinatural de la democracia desde la perspectiva de las estructuras familiares tradicionales consiste en que la comunidad de la vida en com煤n no descansa aqu铆 en una armon铆a garantizada por jerarqu铆as, sino precisamente en la confrontaci贸n y disputa entre las m煤ltiples opiniones. Si la democracia comprendida as铆 puede ser capaz de sostenerse en absoluto, esto hay que atribuirlo al hecho de que el campo libre para la libertad de opini贸n se conserva abierto, antes de todo aseguramiento institucional, por una forma especial de respeto ante cada ciudadano particular.鈥

La consecuencia en el mundo colectivo es que deviene tambi茅n altamente jer谩rquico y desigual, dominado por una autoridad fuerte y no cuestionable: sea un gobernante o una minor铆a especializada en mandar.

As铆, la democracia implica una ruptura. Es lo que Klaus Held subraya con 鈥渁ntinatural鈥. Contrario al orden jer谩rquico (que desde un horizonte democr谩tico podemos ver como 鈥渁utoritario鈥), en la democracia se acepta e incluye la diversidad de opiniones y su confrontaci贸n en un espacio p煤blico de discusi贸n. Con este derecho de opinar y ser escuchado para intentar convencer a los dem谩s con argumentos, adem谩s de la obligaci贸n de escuchar y poder ser convencido por otros, est谩 impl铆cita 鈥渦na forma especial de respeto ante cada ciudadano particular鈥.

La tesis de Klaus Held es que la democracia y el conocimiento filos贸fico-cient铆fico nacieron, no por casualidad, en la Grecia cl谩sica. As铆 como la filosof铆a naci贸 del asombro o de la admiraci贸n, la democracia naci贸 del 鈥渢emor respetuoso frente a cada ciudadano鈥 y de lo que, siguiendo a Hannah Arendt, Klaus Held llama 鈥渘atalidad鈥, pues:

Con cada nacimiento de un hombre se rompe de nuevo esta oscuridad y se produce el mundo como luz para el aparecer de las cosas. De esta forma cada nacimiento tiene algo de creaci贸n del mundo.鈥

La legitimidad de los diferentes puntos de vista en la discusi贸n p煤blica, en el 谩gora, viene de un nuevo descubrimiento no menos radical que el de la natalidad: descubrimiento de que adem谩s del horizonte particular de cada ciudadano hay un horizonte com煤n, compartido: la p贸lis.

Mientras en Atenas descubr铆an que adem谩s de cada horizonte privado (idion) los ciudadanos son capaces de moverse en el horizonte de la p贸lis, de la pol铆tica, Her谩clito descubr铆a, en 脡feso, que adem谩s de los muchos mundos privados, en los que cada cual vive como en un sue帽o, hay un mundo-uno, un cosmos, que es cognoscible porque lo rige un logos.

La lectura de los griegos en estos t茅rminos por Klaus Held es posible usando el concepto de 鈥渉orizonte鈥, tomado de Edmund Husserl. De este modo, puede verse que la democracia y el conocimiento cient铆fico comparten el descubrimiento de un horizonte com煤n, que rebasa los particulares, del mundo de la vida, y ese horizonte, que desde el punto de vista del asombro filos贸fico es el cosmos, desde el punto de vista del respeto a cada ciudadano es lo p煤blico, el lugar donde todas las opiniones tienen derecho a ser expresadas, permitidas y escuchadas.

Aunque la opini贸n de un ciudadano nace de su mundo, horizonte particular, comparte legitimidad con otras opiniones, y todas intentan referirse, remitirse, al horizonte compartido p煤blico, el mundo pol铆tico. Es leg铆tima la diversidad en la pluralidad de horizontes y la unidad en un 鈥渟entido com煤n鈥 compartido por los ciudadanos.

El derecho a la participaci贸n tiene entonces ra铆ces no triviales: la democracia es pol铆tica y epist茅mica (aunque a la primera la forman opiniones y a la segunda, conocimientos), y el referente de cada una es un horizonte compartido que rebasa el particular.

A Klaus Held no se le escapa que Europa, que se reclama heredera de esta visi贸n democr谩tica y cient铆fica, ha transgredido este temor respetuoso y violado el principio de natalidad con los colonialismos. Pero tambi茅n reivindica que ha habido una autocr铆tica europea en pensadores como Fray Bartolom茅 de las Casas y Francisco de Vitoria, pensamiento cr铆tico que dio lugar al derecho de gentes.

Ni Europa ni Estados Unidos pueden imponer imperialistamente su idea de democracia y de derechos humanos, pero pueden proponerlos en un mundo pol铆tico intercultural. A fin de cuentas, la civilizaci贸n europea no solamente retom贸 elementos de Grecia y Roma, sino de las culturas (de origen asi谩tico) hebrea, cristiana y el Islam. Eso, le parece a Klaus Held (con influencia de Edmund Husserl) una caracter铆stica distintiva de Europa: una identidad no cerrada, sino abierta a las otras culturas, cuyos horizontes son otros tantos nacimientos del mundo y cuyas aportaciones pueden favorecer nuevos renacimientos de Europa.

En M茅xico, una cultura, civilizaci贸n y apuesta pol铆tica ind铆gena arraigada en Chiapas ha dicho que necesitamos 鈥淯n mundo donde quepan muchos mundos鈥. Probablemente por eso entre los activistas y defensores de derechos humanos europeos ha tenido eco su palabra. Un horizonte mayor que los horizontes particulares. Un cosmos com煤n a todas las polis: horizonte cosmopolita. Her谩clito, Edmund Husserl y Klaus Held, me parece, suscribir铆an el lema 鈥渦n mundo donde quepan muchos mundos鈥.

驴Y c贸mo podr铆a ordenarse, organizarse, ese horizonte cosmopolita intercultural que permita la democracia y la pluralidad entre pueblos, culturas y civilizaciones del planeta? Klaus Held retoma un concepto que han planteado en Europa los movimientos antiautoritarios: la federaci贸n.

Cuando la apertura para la multiplicidad de mundos culturales se impone pol铆ticamente, aparece como principio del federalismo.鈥

As铆 que la democracia tiene una ra铆z antigua y una vigencia total: as铆 como la ciencia busca un mundo-uno en el conocimiento, en la pol铆tica puede haber un mundo pol铆tico com煤n que no implique oprimir ni suprimir la diversidad de horizontes y mundos ciudadanos y culturales.

Los textos de Klaus Held, en (2012), 脡tica y pol铆tica en perspectiva fenomenol贸gica. Bogot谩: Siglo del Hombre Editores.




Fuente: Centrodemedioslibres.org