November 26, 2022
De parte de Centro De Medios Libres
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Por Javier Hern谩ndez Alp铆zar

Huele a tiran铆a o, mejor, es propio de sicofantes tratar a la plebe del mismo modo que los domadores suelen tratar a una bestia feroz, para quienes la primera preocupaci贸n consiste en observar de qu茅 modo se amansa o irrita y, luego, seg煤n convenga, la irritan o la halagan, como dijo Plat贸n sabiamente.鈥

(Erasmo de Rotterdam)

Son ya cl谩sicos, algunos textos sobre las pol铆ticas de masas y el fen贸meno recursivo de su movilizaci贸n en el mundo moderno: del psic贸logo social Serge Moscovici, La era de las multitudes, un tratado hist贸rico de la psicolog铆a de masas; El铆as Canetti con Masa y poder o La rebeli贸n de las masas de Jos茅 Ortega y Gasset, entre otros.

Ten铆an ante su mirada, la irrupci贸n de movimientos de masas en Europa, como las de Hitler y Mussolini. La primera y la segunda guerras mundiales fueron masivas, en agresores y en muertos.

Sin embargo, no es nueva la actuaci贸n de l铆deres h谩biles en la manipulaci贸n de masas, mediante la oratoria, la ret贸rica y la adulaci贸n. La referencia de Erasmo de Rotterdam a Plat贸n nos lleva al nacimiento de la pol铆tica en la cuna que le dio su nombre: la polis griega.

Con la polis griega naci贸 la pol铆tica como el gobierno entre iguales, ya no el gobierno de un rey (basileus) sobre s煤bditos, sino el de gobernantes ciudadanos sobre gobernados ciudadanos. Nacieron ah铆 los primeros libros que pueden considerarse tratados o estudios de la pol铆tica: la Rep煤blica y las Leyes de Plat贸n y la Pol铆tica de Arist贸teles.

Surgi贸 un fen贸meno nuevo: un espacio p煤blico (el 谩gora) en donde todos los ciudadanos tienen derecho a opinar y ser escuchados (excluidas las mujeres, los menores de edad y, por supuesto, los esclavos). Con todo y su limitaci贸n, fue el nacimiento de la democracia.

Sin embargo, todas las formas de gobierno tienen su forma pol铆tica, aquella que mira por el bien com煤n, el bien de la polis, la sociedad, y sus formas corruptas, donde los gobernantes buscan su propio inter茅s y no el de la polis, los despotismos. El gobierno de uno solo (monarqu铆a), cuya forma corrupta es la tiran铆a; el gobierno de unos pocos (aristocracia, nobleza), cuya forma corrupta es la oligarqu铆a (el gobierno de los ricos, hoy lo llamamos tambi茅n plutocracia y plutonom铆a); y la rep煤blica, donde el pueblo (los pobres, los artesanos, etc.) modera las ambiciones de la oligarqu铆a, cuya degeneraci贸n es (en opini贸n de Arist贸teles) la democracia, lo que hoy llamar铆amos demagogia y populismo, una manipulaci贸n de las bajas pasiones de la mayor铆a, otra forma de tiran铆a.

Se usaba ya en la polis griega la manipulaci贸n de las mayor铆as mediante el lenguaje oral, la palabra, la oratoria, la ret贸rica, la exacerbaci贸n de las pasiones, las emociones: miedo, resentimiento, envidia, odio, etc茅tera, los argumentos falaces, llamados paralogismos y sofismas, en alusi贸n a los encantadores de asambleas: los sofistas y sus alumnos.

La descripci贸n de Plat贸n de esa manipulaci贸n, a la que alude Erasmo de Rotterdam, aparece en La Rep煤blica. Es una imagen que se le qued贸 profundamente grabada a Simone Weil, quien siempre vio a esas masas manipuladas por los fascistas, los nazis, como el Gran Animal o la Gran Bestia.

La propaganda nazi de Hitler, momento culminante de esa manipulaci贸n de masas, parece haber sido ya usada por los sofistas, encantadores de multitudes. El carisma es una de las fuentes de 鈥渓egitimidad鈥, seg煤n Max Weber. Los liderazgos carism谩ticos son fascinantes, en el sentido hipn贸tico, mesm茅rico, con el que un h谩bil entrenador controla a un animal. El mesmerismo hablaba de un 鈥渕agnetismo animal鈥.

El texto de Plat贸n en La Rep煤blica dice:

Cada uno de los que por un salario educan privadamente, a los cuales aqu茅llos llaman 鈥榮ofistas鈥 y tienen por sus competidores, no ense帽an otra cosa que las convicciones que la multitud se forja cuando se congrega, y a lo cual los sofistas denominan 鈥榮abidur铆a鈥. Es como si alguien, puesto a criar a una bestia grande y fuerte, conociera sus impulsos y deseos, c贸mo deber铆a acerc谩rsele y c贸mo tocarla, cu谩ndo y porqu茅 se vuelve m谩s feroz o m谩s mansa, qu茅 sonidos acostumbra a emitir en qu茅 ocasiones y cu谩les sonidos emitidos por otro, a su vez, la tornan mansa o salvaje; y tras aprender todas estas cosas durante largo tiempo en su compa帽铆a, diera a esto el nombre de 鈥榮abidur铆a鈥, lo sistematizara como arte y se abocara a su ense帽anza, sin saber verdaderamente nada de lo que en estas convicciones y apetitos es bello o feo o bueno o malo o justo o injusto; y aplicara todos estos t茅rminos a las opiniones del gran animal, denominando 鈥榖uenas鈥 a las cosas que a 茅ste regocijan y 鈥榤alas 鈥 a las que lo oprimen, aunque no pudiese dar cuenta de ellas, sino que llamara 鈥榖ellas鈥 y 鈥榡ustas鈥 a las cosas necesarias, sin advertir en cu谩nto difiere realmente la naturaleza de lo necesario de la de lo bueno, ni ser capaz de mostrarlo.鈥

La manera en que el manipulador adula a las multitudes utilizando sus emociones tiene mucho de lo que hoy llamar铆amos conductismo. Ante ello, Simone Weil propuso una radical defensa del pensar individual, el 煤nico que existe, seg煤n ella. Una corriente de pensadores pol铆ticos ha meditado en c贸mo usar la raz贸n para atemperar las pasiones: comenzando por el gobierno de s铆 mismo y de las propias pasiones.

Sin embargo, en el siglo XX se hizo creer que la imposici贸n del poder sobre sus dominados y oprimidos no proviene de la explotaci贸n, el despojo, la represi贸n, la violencia, la fuerza y la manipulaci贸n de las pasiones sino de la raz贸n (occidental, mala esencialmente).

Entre otras cosas, la manipulaci贸n de las emociones, ha dado lugar a los grandes aduladores, quienes usan la mentira, la palabra enga帽osa, la informaci贸n adulterada (los 鈥渙tros datos鈥), la propaganda, la agitaci贸n de las pasiones y prejuicios (nacionalismo, chauvinismo, patriotismo, machismo, supremacismo, xenofobia, misoginia, etc茅tera) para aupar a l铆deres carism谩ticos que congregan masas apasionadas, fanatizadas.

La popularidad de los ayatolas es hoy un recurso del poder para subordinar a las masas: nuevamente la agitaci贸n de las pasiones para abdicar de la raz贸n. El magnetismo animal, hoy como en la polis griega.

Podemos analizar las falacias, los paralogismos, los sofismas en la propaganda de estos l铆deres de masas, el problema est谩 en que las emociones y la visceralidad no atienden tanto a la raz贸n como a las emociones. Por ello los partidarios fanatizados son inmunes a la informaci贸n: prefieren odiar al mensajero que reconsiderar sus opiniones a la luz de informaci贸n p煤blicamente verificable.

En nada ayuda el narcisismo contempor谩neo que lleva a cada uno a leer y buscar solamente la informaci贸n que confirma sus prejuicios y no la que los contradice, cuestiona o pone en tela de juicio. Adem谩s de que nos anegan con informaci贸n confusa e incluso absurda, o como dir铆an los zapatistas 鈥淪i no est谩s bien confundido es porque no est谩s bien informado鈥.

En turbulentos tiempos de crisis, en M茅xico, el 70% de los mexicanos prefiere el desarrollo econ贸mico que la democracia, seg煤n una encuesta citada por Armando Bartra, uno de los intelectuales del r茅gimen. De por s铆 la democracia no es muy popular, comparada con 鈥渆l desarrollo鈥 (el fetichismo de la mercanc铆a), y menos lo ser谩 con la falsificaci贸n de la participaci贸n y la destrucci贸n de la democracia (di谩logo plural) por la manipulaci贸n y la fabricaci贸n de consensos inducidos desde el poder.

El lenguaje mismo, el sentido de las palabras, es trastocado por la manipulaci贸n de las emociones. La verdad 鈥渘o importa鈥, se construye una verdad, una narrativa exitosa, al gusto de los poderosos: posverdad en tiempos de posdemocracia.

Si jubilamos la raz贸n y damos todo el poder a las pasiones, gana el l铆der carism谩tico, el encantador del Gran Animal.




Fuente: Centrodemedioslibres.org