December 30, 2021
De parte de Centro De Medios Libres
200 puntos de vista


Por Javier Hern谩ndez Alp铆zar

Hay dos grandes modos de conocimiento para nosotros los humanos: uno que consiste en hacernos un dibujo, un dise帽o, una representaci贸n de la estructura de las cosas que tenemos delante, y otro que consiste en reconocer las cosas mismas.鈥 Mari谩 Corb铆.

La distinci贸n hecha por el fil贸sofo y te贸logo Mari谩 Corb铆 entre representarnos las cosas y 鈥渞econocer las cosas mismas鈥 explica de modo muy claro uno de los puntos centrales de la fenomenolog铆a: no conformarse con la representaci贸n de las cosas sino intentar acceder 鈥渁 las cosas mismas鈥, como dice la consigna acu帽ada por Edmund Husserl y retomada a su manera por Martin Heidegger.

La evoluci贸n de la filosof铆a occidental, desde Plat贸n hasta la actualidad, sigui贸 el derrotero de formar una idea de la verdad como concordancia entre nuestro juicio o aseveraci贸n y los 鈥渉echos鈥. Sin embargo, y sobre todo despu茅s de que con Ren茅 Descartes qued贸 definida la estructura sujeto- objeto y la verdad como certeza subjetiva, los 鈥渉echos鈥 son representaciones.

Es exactamente como lo dice Mari谩 Corb铆: 鈥渉acernos un dibujo, un dise帽o, una representaci贸n de la estructura de las cosas que tenemos delante.鈥 Tenemos delante las cosas, los entes, y de ellos nos hacemos una representaci贸n, buscamos construir un dibujo, representaci贸n, plano, mapa o esquema de su estructura. Y luego trabajamos ya con la coherencia interna entre nuestras deducciones o afirmaciones y esa representaci贸n. La complejidad de las cosas mismas queda de lado.

Tener ese plano o representaci贸n de las cosas nos permite tener un conocimiento de c贸mo funcionan: hacemos modelos matem谩ticos, geom茅tricos, f铆sico-qu铆micos, f铆sico-biol贸gicos, socio-antropol贸gicos de c贸mo funcionan los fen贸menos naturales y sociales y logramos tener cierto control y podemos manipularlos y aprovecharlos.

Como quisieron Francis Bacon y Ren茅 Descartes, esta esquematizaci贸n y modelizaci贸n de los fen贸menos nos permite establecer leyes de su funcionamiento y, obedeci茅ndolas, nos permite tener un provecho o utilidad: comodidades, ganancias, beneficios, valores de uso y de cambio al servicio del sistema dominante, el capitalista industrial.

Esa manera de conocer y dominar a la naturaleza nos ha dado un poder sobre ella, o mejor dicho, les ha dado a los grandes capitalistas un poder sobre la naturaleza. El ejemplo extremo es la capacidad de extraer la energ铆a del 谩tomo, lo mismo para destruir Hiroshima y Nagasaki que para producir energ铆a el茅ctrica.

Nos preguntamos c贸mo funcionan los entes, los fen贸menos, y hacemos de ellos un plano de su estructura y funcionamiento, luego lo usamos como un manual de operaci贸n y los intervenimos y manipulamos.

Ese conocimiento no es falso, sin embargo no es completo: deja de lado a las cosas mismas, lo que son, el ser de los entes. Dicho en t茅rminos castizos: en vez de seres, vemos y manipulamos enseres. Vemos el mundo como un almac茅n, reflexion贸 Heidegger, y hacemos el inventario de las existencias.

No hacemos una ontolog铆a, un intento de comprender el ser, el ser de los entes y el ser de los entes que somos, sino que catalogamos y pr谩cticamente patentamos 鈥渓o que hay鈥, como lo llama Willard Van Orman Quine.

Sin embargo, como canta Pedro Guerra: 鈥渓o que hay no es siempre lo que ves y lo que ves no es siempre lo que es鈥. Lo que hay es una simplificaci贸n, el inventario de energ铆as y recursos naturales para explotar, producir, desarrollar y lucrar.

Lo que es, las cosas mismas, los entes y sobre todo el ser de los entes, es algo diferente. Ese es otro conocimiento, 鈥渜ue consiste en reconocer las cosas mismas鈥, como expres贸 Mari谩 Corb铆.

Todos los entes son, con independencia de nosotros, de nuestro yo individual o colectivo. No necesitan de nosotros para ser. Los entes no est谩n ah铆 para nosotros. No fueron 鈥渃reados鈥 para nuestro servicio, uso y abuso: ahora sabemos que podr铆a extinguirse la especie homo sapiens y podr铆an sobrevivir seres vivos en una era geol贸gica post-humana. Y si no sobreviviera ning煤n ser vivo, podr铆a quedar el planeta inerte, y no ser铆a objeto ni sujeto de nada.

Heidegger no pens贸 que el conocimiento cient铆fico y t茅cnico, la representaci贸n, el plano o esquema de los entes como mecanismos, como funcionamiento (funcionamiento que es ahora un todo sist茅mico, como se帽al贸 Karel Kos铆k) sean algo 鈥渕alo鈥. Lo que ocurre es que en ese conocimiento se nos muestra metaf铆sicamente el ser en el modo de nuestro saber t茅cnico, pero se nos oculta el ser en todo lo que no es 煤til, valor de uso, o simplemente 鈥渧alor鈥.

Martin Heidegger y Karel Kos铆k critican la idea de 鈥渧alor鈥: hace de los seres objetos y bienes para nosotros, pero nos oculta las cosas mismas, el ser de los entes, y no nos permite el acceso al modo de conocimiento como respeto por las cosas mismas.

Heidegger dice incluso que quienes llaman a Dios 鈥渆l valor supremo鈥 o intentan vindicar 鈥渓a objetividad de los valores鈥 no saben lo que est谩n haciendo, pues est谩n rebajando las cosas a 鈥渙bjetos鈥, los seres a enseres, utensilios.

Como sugiere Mari谩 Corb铆 (El conocimiento silencioso, Las ra铆ces de la cualidad humana), podemos silenciar nuestro yo (individual y colectivo), apagar nuestro yo, y simplemente dejar que las cosas, los entes, sean. Reconocer que son.

Entonces la luna ser谩 la luna y no un objeto o meta de conquista, y lo mismo ser谩n una monta帽a, una isla o una persona, un ser humano: simplemente son, y no est谩n ah铆 para nuestro servicio o nuestra utilidad.

Las consecuencias 茅ticas, pol铆ticas, ecol贸gicas o est茅ticas de esto son muchas. El mundo no es un inventario de existencias, un almac茅n de mercanc铆as potenciales; reconocer a las cosas su dignidad ontol贸gica puede devolvernos nuestra dignidad como entes con esa cualidad humana profunda de admirarnos, asombrarnos y preguntarnos por el ser.

Los seres humanos, por ejemplo, jam谩s pueden ser insumos, medios para alg煤n fin. De nuevo ser谩n (o quiz谩 por primera vez ser谩n) infinitamente dignos, y no s贸lo los seres humanos, todos los seres, los vivos y tambi茅n las piedras, el agua o el aire.

Este conocimiento es posible. Tenemos, dice Mari谩 Corb铆, la cualidad humana profunda que nos permite experimentar el mundo no como sujetos-objetos sino como seres, no como 鈥渧alores鈥 sino como entes que simplemente son.

Qui茅n sabe si eso nos permitir铆a recuperar la noci贸n de lo sagrado que tuvieron y tienen pueblos y culturas, y que la modernidad industrial y capitalista disolvi贸 鈥渆n el aire鈥. Tampoco es concebir a la naturaleza como 鈥渟ujeto鈥, no es un neo-animismo, pero pensar m谩s all谩 de la subjetivaci贸n-objetivaci贸n de las cosas implica una pr谩ctica m谩s respetuosa, para ello, probablemente nos ayude el verbo usado por Mari谩 Corb铆: 鈥渞econocer las cosas mismas鈥.




Fuente: Centrodemedioslibres.org