October 15, 2021
De parte de Centro De Medios Libres
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Por Javier Hern谩ndez Alp铆zar

Al compa帽ero 脕ngel Contreras P茅rez, in memoriam.

Hace 500 a帽os, Nicol谩s Maquiavelo sintetiz贸 en un breve volumen la habilidad pr谩ctica de los gobernantes para hacerse del poder y ejercerlo monopolizando astutamente la fuerza. En el siglo XIX, Carlos Marx hizo el an谩lisis de c贸mo el desgaste y vaciamiento de fuerza y direcci贸n de las clases y partidos en lucha, en un periodo revolucionario o ca贸tico, permite el ascenso de un hombre providencial a dictador que empuja el inter茅s general burgu茅s como inter茅s 鈥渘acional鈥 (bonapartismo).

Pero 驴c贸mo ejerci贸 el poder el dictador y populista emperador Napole贸n III (Luis Bonaparte) despu茅s del golpe de estado analizado por Marx en el 18 brumario? Un periodista cr铆tico describi贸 el modo personal de gobernar del dictador Luis Bonaparte en el libro Di谩logo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu. Maurice Joly intent贸 evadir la censura y la represi贸n del dictador mediante un subterfugio literario: En un infierno, como el que nos hizo imaginar Dante Alighieri, los grandes del pensamiento pueden coincidir y conversar. De esa manera el bar贸n de Montesquieu (Charles Louis de Secondat), autor de El esp铆ritu de las leyes y defensor de una idea de rep煤blica democr谩tica en la cual existe la divisi贸n de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial, que modernizan la monarqu铆a y la representaci贸n de la nobleza y el pueblo, separando qui茅n hace las leyes, qui茅n las opera y qui茅n decide su constitucionalidad) puede conversar con el diplom谩tico del siglo XVI y autor de El Pr铆ncipe, le铆do y asumido por Maurice Joly como manual para tiranos y dictadores.

Joly no logr贸 escapar de la censura y la represi贸n, fue preso de la dictadura, como en el siglo XVI lo fue Maquiavelo y en el siglo XX Antonio Gramsci, en las mazmorras de la Italia fascista. El libro de Maurice Joly casi se perdi贸, dando lugar a un plagio y falsificaci贸n en los ap贸crifos Protocolos de los sabios de Si贸n, pero en el siglo XX fue reencontrado, vuelto a publicar y apreciado por lectores con nuevas experiencias de autoritarismos. Dice Fernando Savater que un espa帽ol puede leerlo y ver reflejado al dictador Francisco Franco y un mexicano podr铆a ver retratado a Gustavo D铆az Ordaz.

En la ficci贸n de Maurice Joly, Maquiavelo en el infierno se ha enterado de la historia de Europa hasta un periodo m谩s actual que Montesquieu. El florentino sabe del golpe de estado y la dictadura de Luis Bonaparte. Montesquieu lo ignora y piensa adem谩s que el desarrollo democr谩tico de los pa铆ses de Europa occidental, incluida Francia, es irreversible. Un dictador maquiav茅lico es, para el franc茅s, un anacronismo imposible en sociedades donde los ciudadanos vigilan al poder contando con leyes, divisi贸n de poderes, derechos ciudadanos e instituciones liberales, como la libertad de expresi贸n y de prensa.

Sin revelarle lo que sabe de la dictadura de Napole贸n III, y jugando a hacer una descripci贸n te贸rica de c贸mo se puede ser dictador simulando ser democr谩tico e incluso en nombre del pueblo, Maquiavelo cuenta c贸mo Luis Bonaparte dio su golpe de estado y, sobre todo, c贸mo fue un dictador con piel de republicano.

El arte autoritario del l铆der maquiav茅lico y bonapartista consiste en conservar las apariencias e instituciones de la rep煤blica democr谩tica, pero vaci谩ndolas de contenido, modificando su din谩mica y haci茅ndolas funcionar no al servicio del control ciudadano, sino al servicio de la centralizaci贸n de poderes en el dictador.

Bonaparte legitima su golpe de estado en las urnas, inicia un r茅gimen plebiscitario que constantemente apela al pueblo, a la popularidad del gobernante, a las urnas, mientras va quitando facultades a los otros poderes y concentra en s铆 mismo las facultades de hacer leyes, hacerlas operar y decidir su constitucionalidad, dejando en las instituciones a meros personeros que se sujetan al poder ejecutivo como sus empleados y dan formalidad a lo que el pr铆ncipe dicta.

El pr铆ncipe prospera mostrando una gran habilidad para manipular a los ciudadanos por medio de sus pasiones, apelando a un pasado glorioso, a grandes obras (modernizaciones como la de Par铆s y megaproyectos como el canal de Suez), al militarismo y las guerras en el extranjero, a otorgar t铆tulos nobiliarios y tener una amplia burocracia, incluida una gran nomenclatura intelectual y muchos periodistas trabajando para 茅l, una multitud de esp铆as y soplones, falsas conspiraciones inventadas desde el poder, medidas represivas draconianas, pero una imagen de patriota y defensor del pueblo. El pueblo es bombardeado con propaganda patriotera y con la constante comparaci贸n de las bondades del gobierno actual con los errores y males de los anteriores. Adem谩s, Bonaparte exalta el pasado glorioso de su pueblo, usa su 鈥渓inaje鈥 y el prestigio de Napole贸n entre el pueblo campesino.

El dictador vuelve su imagen omnipresente poni茅ndola en las monedas, de modo que hasta sus malquerientes tienen que aceptarla. Tiene control de los medios de comunicaci贸n, en ese tiempo los peri贸dicos, haciendo aparecer que algunos critican cosas menores, pero nadie cuestiona el fondo de su proyecto de gobierno.

El pr铆ncipe logra igualar a la oposici贸n con el crimen, dando el mismo trato a los presos por motivos pol铆ticos que a los delincuentes comunes, para que los ciudadanos los vean como vulgares delincuentes.

Explota exitosamente las ense帽anzas de El pr铆ncipe: guarda las apariencias, pensando que los pueblos se conforman con las palabras y no saben de realidades, que no les importan los derechos, sino que no toquen sus bienes. Incluso la corrupci贸n en el manejo del dinero, la logra ocultar si todos pregonan que es un gobierno honesto y transparente, en cuyas finanzas es imposible desviar un solo centavo.

Al principio Montesquieu intenta objetarle que el avance democr谩tico es irreversible e incluso que la cultura capitalista, la industria, no permite las dictaduras. Maquiavelo, en cambio, usa los recursos de la sociedad moderna, capitalista e industrial, para construir la dictadura, ante la indiferencia e incluso con el apoyo popular. Piensa que el modelo de Montesquieu, al aceptar la soberan铆a popular, condena a los pueblos a oscilar entre el desorden por la tiran铆a de las masas y el orden de un dictador que todos terminan por aceptar para evitar el caos.

Maquiavelo se encuentra muy c贸modo en el mundo moderno que Montesquieu considera democr谩tico y se sirve de la parafernalia y burocracia estatal para construir un robusto autoritarismo, de tendencias totalitarias. Y lo hace escondiendo sus cr铆menes detr谩s del patriotismo, el nacionalismo, en nombre del pueblo y apropi谩ndose todas las frases de la oposici贸n, aunque vaciando las palabras de sentido y convirti茅ndolas en meros nombres, una narrativa exitosa, en un reino de la fuerza.

Cuando se separan, Montesquieu pregunta angustiado en qu茅 pa铆s ocurre todo eso y Maquiavelo lo deja ir sin saberlo, pensando s谩dicamente que luego se enterar谩 de que es en Francia.

En la historia, el dictador Luis Bonaparte termin贸 siendo derrocado porque en la guerra franco prusiana fue derrotado por Otto von Bismarck y hecho prisionero. El pueblo franc茅s se rebel贸 e instaur贸 la tercera rep煤blica. Derribaron la efigie de Napole贸n.

Cada lector ver谩 en ese modelo maquiav茅lico retratado al tirano de su pa铆s: el pr铆ncipe, bonapartista, maquiav茅lico, con piel de dem贸crata y el pueblo en los labios todo el tiempo. Muchas de las estrategias descritas por Maurice Joly son usadas por otros tiranos y dictadores en todo el mundo. En M茅xico, las dictaduras de liberales y de conservadores: Iturbide, Santa Anna, Maximiliano, Ju谩rez, Porfirio D铆az, el priato, hasta la actualidad.

Las lecturas de El Pr铆ncipe, El 18 brumario de Luis Bonaparte y el Di谩logo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu nos abren un panorama sobre el autoritarismo y su g茅nesis en las condiciones sociales del mundo burgu茅s, capitalista e industrial.

Ser谩 en el siglo XX, cuando paralelamente leen y escriben sobre Maquiavelo Benito Mussolini desde el poder de la Italia fascista y Antonio Gramsci en sus Cuadernos de la c谩rcel, cuando el fil贸sofo de la praxis proponga un Maquiavelo le铆do desde y para el pueblo, el pr铆ncipe moderno, encarnado en el partido o la organizaci贸n proletaria.




Fuente: Centrodemedioslibres.org