January 6, 2022
De parte de Paco Salud
2,063 puntos de vista


HOY HACE CINCO A脩OS DEL FALLECIMIENTO DE NUESTRO COMPA脩ERO JOSE LUIS
GARCIA RUA

COMUNICADO DE LA FAMILIA

Jos茅 Luis Garc铆a R煤a falleci贸 en Granada el d铆a 6 de Enero de 2017

HOMBRE QUE LUCH脫 POR LA LIBERTAD

SIT TIBI TERRA LEVIS

Tuvo siempre en el coraz贸n a su mujer
Gisela y a su hijo Emilio. Con el recuerdo y agradecimiento a sus compa帽eros de
lucha, de la Universidad y a todos los que sufren la explotaci贸n y la
injusticia.

Toda su familia expresa su
agradecimiento a los que tanto lo quisieron y a los que dej贸 el recuerdo
imborrable de su vida.

PARTICIPAN  a sus compa帽eros y a sus amistades su
perdida, siendo el velatorio hoy en la sala n潞 1 del Cementerio de San Jos茅 , y
la despedida tendr谩 lugar ma帽ana a las 16,30 de la tarde, en las instalaciones
de dicho recinto.

 

BIOGRAFIA

Jos茅 Luis Garc铆a R煤a –  filosofo, escritor y destacado militante
anarquista

El 31 de agosto de 1923 nace en Gij贸n
(Asturias, Espa帽a) el fil贸sofo, escritor y destacado militante anarquista y
anarcosindicalista Jos茅 Luis Garc铆a R煤a. Su padre, Emilio Garc铆a Garc铆a, fue un
afiliado de relieve de la Confederaci贸n Nacional del Trabajo (CNT), que asisti贸
a congresos en representaci贸n del Sindicato de la Construcci贸n de Gij贸n, que
escribi贸 algunas proclamas y textos sindicales, y que, finalmente, muri贸 en el
frente de Oviedo durante la Guerra Civil.

Jose Luis entre 1929 y 1936 estudi贸 en
la Escuela Neutra Graduada regentada por Eleuterio Quintanilla. Luego comenz贸
el bachillerato en Gij贸n y el continu贸 en Olot (Catalu帽a). En 1939 march贸 al
exilio franc茅s, pasando a una colonia de viejos y de j贸venes, luego fue
recluido a campo de concentraci贸n de Argelers y Barcar猫s. A finales de 1939
regres贸 a la Pen铆nsula y Gij贸n trabaj贸 en una f谩brica de ladrillos y en otros
trabajitos. A partir de 1942 decidi贸 continuar los estudios por libre,
terminando el bachillerato en dos a帽os y comenzando la carrera de Filosof铆a y
Letras (Lenguas Cl谩sicas) en la Universidad de Oviedo, que continu贸 entre 1945
y 1948 en Salamanca gracias a una beca del Ayuntamiento de Gij贸n, licenci谩ndose
en Filosof铆a Cl谩sica con premio extraordinario.

Al acabar los estudios, viaj贸 a
Alemania y entre 1952 y 1953 ampli贸 estudios en el Stifung Maximillaneum de
Munich y, en 1958, hizo de lector de espa帽ol en la Universidad de Maguncia. En
1955 ley贸 una tesis sobre S茅neca en la Universidad de Salamanca. Entre 1958 y
1971 dio clases de filosof铆a en Gij贸n de forma gratuita, al tiempo que
particip贸 en la clandestinidad antifranquista. Durante los a帽os sesenta sufri贸
represalias por hacer costar los mineros en huelga: revocado su nombramiento
como profesor de la Universidad y de la Escuela de Comercio de Oviedo por
芦desafecto al r茅gimen禄 (1963), cese como profesor alem谩n en la Escuela de
Comercio de Oviedo (1964), clausura polic铆aca del centro cultural Gesto donde
impart铆a clases gratuitas con otros compa帽eros (1965), etc. En 1966 denunci贸
mediante una carta abierta dirigida a la Unesco su situaci贸n de perseguido por
el franquismo. En 1969 fue uno de los fundador de las Comunes Revolucionarias
de Acci贸n Socialista (CRAS) y se afili贸 a la CNT. En 1971 se traslad贸 al sur,
primero dando clases en la Universidad Laboral de C贸rdoba, ser谩 expulsado, y en
el Instituto S茅neca de la misma ciudad, del que tambi茅n ser谩 puesto en marcha.

Entre 1972 y 1975 dio clases de
Historia de la Filosof铆a en el Colegio Universitario Santo Reino de Ja茅n. A
partir de 1975 ejerci贸 de profesor de Historia de la Filosof铆a en la
Universidad de Granada, llegando a ser catedr谩tico. Tras la muerte del dictador
Francisco Franco, se volc贸 en la militancia confederal, destacando como orador
y conferenciante. En 1977 fue nombrado secretario de la CNT de Andaluc铆a, cargo
que renovar谩 entre 1981 y diciembre de 1983 y, m谩s tarde, en 1992. En el Pleno
de Regionales de marzo de 1988 fue elegido secretario general de la CNT, cargo
en el que fue reelegido en el Pleno de diciembre de 1988 y hasta 1990.
Represent贸 Granada en las Conferencias de Sindicatos de 1987 y 2000, y en el
Pleno de noviembre de 1992 fue nombrado director del peri贸dico CNT. En 1993
intervino en los debates internacionales sobre anarquismo de Barcelona y en la
V Conferencia de Sindicatos. Entre 1997 y 2000 ejerci贸 de secretario general de
la Asociaci贸n Internacional de los Trabajadores (AIT). Durante los a帽os noventa
defendi贸 la l铆nea anarcosindicalista ortodoxa y antireformista en la CNT e
intervino en numerosos m铆tines y conferencias.

Encuentran art铆culos suyos en multitud
de publicaciones libertarias y especializadas en filosof铆a, como Adarga, Cenit,
CNT, Em茅rita, Espoir, Euroliceo, Icaria, Ideas-Orto, El Libertario, Martillo,
El Olivo del B煤ho, La Protesta, Revista de Filosof铆a, Revista de Fomento
Social, Solidaridad Obrera, Tierra y Libertad, Voluntad, etc. Es autor de De
los Matic del inter茅s existencial romano ta el siglo I de Cristo (1955), Los
m谩ticos de la interiorizaci贸n en la historia hel茅nica (1956), Sobre animus /
anima en un texto de S茅neca (1956), Pol铆tica y pedagog铆a liberadora (1974), El
sentido de la interioridad en S茅neca. Contribuci贸n al estudio de los conceptos de
芦modernidad禄 (1976), Mis Ciudades I. Gij贸n (En la marea del siglo) (1993), A
vueltas con la ley (1995, con otros), El sentido de la naturaleza en Epicuro
(1996), Reflexiones para la acci贸n (1997-2008, tres tomos), etc. En 1991
tradujo del franc茅s la obra de Paul Ricoeur Los caminos de la interpretaci贸n.

En 1996 fue creada en Gij贸n el Aula
Popular Jos茅 Garc铆a R煤a, asociaci贸n cultural que sigue los pasos de quien est谩
dedicada.

QUE LA TIERRA TE SEA LEVE Y SIEMPRE ESTARAS EN NUESTROS CORAZONES

隆隆隆PERDURA!!!

Sindicato Oficios
Varios de CNT-AIT de Puerto Real y Biblioteca 鈥淛os茅 Luis Garc铆a R煤a鈥

———————————————————————————————————————————————————

Memorias de Jos茅 Luis
Garc铆a R煤a

J. Mor谩n

Al entrar en el domicilio de Jose Luis
Garcia Rua se escucha la lengua griega. El veterano anarquista gijones naci贸 el
31 de Agosto de 1923, fundador en los sesenta de la Academia Obrera de la calle
Cura Sama, explica latin, griego y alem谩n a uno de sus nietos, se llama Hector,
un nombre cl谩sico.

Doctorado en 1955 por la Universidad
de Salamanca en Filologia Clasica con la tesis<< El sentido de la
interioridad en S茅neca>>, Garc铆a R煤a ser谩 despu茅s profesor adjunto de
Antonio Tovar y ampliar谩 estudios en M煤nich, (Alemania). Sin embargo, en 1958
renuncia 芦a la adjunt铆a de Salamanca, Castilla y Le贸n, y al a帽o siguiente 芦al
lectorado en Maguncia, aplastado por la burocracia y el estilo posprusiano
alem谩n禄. Regresa entonces a Gijon, Asturia, (Espa帽a) y encabeza la oposici贸n
antifranquista con la creaci贸n de la Sociedad Cultural Gesto o de la citada
Academia de Cura Sama. Su actividad pol铆tica provocar谩 que lo expulsen de la
Universidad de Oviedo, Asturia, (Espa帽a) con lo que a partir de 1971, ya como
militante de la CNT, iniciar谩 un periplo personal de 芦perseguido pol铆tico禄 por
el que, 芦pese a no hacer proselitismo禄, es expulsado de varios centros
educativos andaluces. Finalmente, ser谩 adjunto titular de Historia de la
Filosof铆a en la Universidad de Granada, Andaluc铆a, (Espa帽a) donde se jubila
como profesor em茅rito en 2003.

Varios sucesos de su vida lo marcar谩n.
Ante el cad谩ver de su padre durante el cerco a Oviedo, Asturias, (Espa帽a( al
comienzo de la Guerra Civil, un compa帽ero anarquista de 茅ste le dice a aquel
chaval de 13 a帽os: 芦No llores; cuando seas grande ya lo vengar谩s禄. 芦Aquello se
me qued贸 grabado; yo no soy un hombre que ame la violencia y quiz谩 la manera de
vengarlo ha sido mi fidelidad a la causa obrera禄.

Poco despu茅s, en el Orfanato Miliciano
Alfredo Coto, en Gijon, Asturia, (Espa帽a), recibir谩 una lecci贸n de entereza del
anarquista gijon茅s Eleuterio Quintanilla. 芦Est谩bamos en un examen de Franc茅s y
sonaron las sirenas de la aviaci贸n; cinco permanecimos en el aula y o铆mos
aproximarse las explosiones y temblar los cristales, pero Quintanilla no se
inmut贸. Fue una gran ense帽anza sobre la necesidad de dominarse en situaciones
comprometidas, de no dejarse invadir por el miedo禄.

M谩s tarde, huido ya a Francia con su
familia, una traducci贸n suya del franc茅s revolucion贸 la colonia de j贸venes,
mujeres y ancianos en la que estuvo recluido, en Lorgues, la Provenza,
(Francia). 芦Se pasaba hambre y el Alcalde puso un anuncio en el que dec铆a
recibir tan s贸lo cinco francos diarios por cada persona, pero yo hab铆a le铆do en
un peri贸dico que el Gobierno de Negr铆n daba a Francia quince francos diarios
por refugiado; traduje aquella noticia y la puse al lado de lo que hab铆a
escrito el Alcalde. No imagin茅 que cuatro palabras pudieran tener el efecto que
causaron禄.

A帽os despu茅s, durante su estancia en
Alemania, conocer谩 a Gisela Wiedermann, que ser谩 su esposa. 芦Decidimos unirnos
y le dije que yo ten铆a tres condiciones: asentar mi vida afectiva, dedicarme a
los otros y que cuando mi madre fuera mayor y no pudiera valerse vendr铆a
conmigo. En efecto, ella cumpli贸 al pie de la letra aquel compromiso禄. Gisela
Wiedermann falleci贸 en agosto de 2010.

En el presente, Jos茅 Luis Garc铆a R煤a,
fiel a su ideario anarquista, sigue dictando conferencias y escribiendo
art铆culos. 芦El capitalismo produce que 200 propietarios tengan tanto como 3.000
millones de personas禄, asegura, al tiempo que reflexiona sobre la crisis del
presente: 芦La voluntad del sector financiero internacional es eliminar la
independencia de las peque帽as y medianas industrias y acabar con el sentido
soberano de los estados; su intenci贸n es que el Estado del bienestar
desaparezca, que disminuyan los salarios y las pensiones; y todo esto ya lo
tenemos encima禄.

Marcada
por la violencia.

芦Mi padre, Emilio Jos茅 Garc铆a Garc铆a,
naci贸 en Avil茅s, Asturia, (Espa帽a) en 1894, de familia obrera. Su padre, mi
abuelo Jos茅, hab铆a nacido de un ingeniero de los que vinieron a la construcci贸n
del ferrocarril en Asturias; era hijo natural, pero no reconocido. Era una gran
persona y muy singular. Cuando yo era m谩s joven siempre tuve la idea de
escribir algo sobre mi abuelo, y sobre mi familia en general, porque la familia
de mi padre estuvo muy marcada por la violencia. Mi padre muri贸 de un disparo
en el frente de Oviedo,, Asturia, (Espa帽a) al comienzo de la Guerra Civil. Mi
t铆o Enrique, su hermano, se fue a Cuba. Era constructor. Un d铆a se fue a ba帽ar
y no volvi贸; se supone que le comieron los tiburones. Otro hermano de mi padre
tuvo un desenga帽o amoroso y a los veintitantos o treinta a帽os se march贸 de
casa. Los 煤ltimos que le vieron le descubrieron viviendo debajo de un puente en
Zaragoza, de vagabundo. Seguramente muri贸 tambi茅n debajo de un puente. Otro
hermano, el m谩s peque帽o, 脕ngel, fue fusilado por Franco. Otro hermano m谩s,
Pepe, no falleci贸 de muerte violenta, sino en su cama, pero tambi茅n tuvo un
desenga帽o amoroso y se recluy贸. Cog铆a sus botellas de vino y se pegaba
cabezadas contra la pared. Este t铆o m铆o era marinero y a 茅l me refiero en mi
libro sobre Gij贸n, Asturia, (Espa帽a). Ten铆a una gran cicatriz que le recorr铆a
toda la cara. Siendo marinero, y en Gij贸n, Asturia, (Espa帽a) precisamente, en
un chigre del muelle que se llamaba Las ballenas, estaba tomando un vaso y vino
alguien por detr谩s. Probablemente por una venganza, le raj贸 la cara. Eran
gentes de mucho temperamento, y 茅l, que estaba en chancletas o descalzo, corri贸
detr谩s del otro y le ech贸 al mar禄.

Los
芦Pipiolos禄.

芦Mi abuelo Jos茅 estaba casado con
Leonor, una mujer muy religiosa, muy creyente, muy piadosa. Y muy trabajadora.
Era pescadera y sac贸 adelante a la familia. Tuvo catorce hijos, pero le
murieron muchos de ellos, salvo estos que acabo de decir. Lo que ten铆a mi
abuela Leonor de paciente, de trabajadora, de cuidadora de la familia, no lo ten铆a
mi abuelo. Era un hombre que cuando se cansaba de algo se marchaba de casa. De
ah铆 seguramente lo aprendi贸 su hijo. Se echaba al camino y estaba a lo mejor
seis meses fuera, y cuando volv铆a con una gran barba, mi abuela lo cog铆a, lo
met铆a en la cama, lo cuidaba, le daba sus calditos鈥, hasta que lo sacaba
adelante. Mi abuelo fue trabajador del puerto de San Juan, en Avil茅s. A su
familia la llamaban los 芦Pipiolos禄 y hay una an茅cdota curiosa. Existe una
estatua de Pedro Men茅ndez de Avil茅s y mi abuelo, cuando se emborrachaba, se
encaraba con ella y le dec铆a: 芦Baja, porque yo soy un Pipiolo, pero te como el
alma si no bajas禄. Cuando muri贸 mi abuela Leonor, el hombre ya no ten铆a nada
que hacer. Era muy alto y se colg贸 de una puerta, de una manera artesana, como
茅l hab铆a vivido. Ten铆a un taller en su casa, en la plaza del Carbayo de Avil茅s,
Asturia, (Espa帽a). Cogi贸 una lima grande, la meti贸 entre la puerta y el marco y
con su propio cintur贸n se ahorc贸 por un cent铆metro o cent铆metro y medio, porque
los pies casi le tocaban en el suelo. Como se ve, la familia de mi padre est谩
marcada por la violencia, el fatalismo, la tragedia鈥β.

Fundador
del POUM.

芦Mi padre hizo la guerra de 脕frica y
le dieron un hecho de armas por alguna acci贸n heroica suya en aquella
contienda. Aquel papel lo ten铆a en el bolsillo cuando muri贸. Recuerdo que
estaba ensangrentado. 脡l era carpintero y recuerdo que yo iba a llevarle la
comida cuando trabajaba en Somi贸 o en otros lugares. Le llevaba la comida y
observaba c贸mo trabajaba, tillando en los suelos de madera, o en otras tareas.
Era un gran carpintero de obra y adem谩s, bombero. Le llamaban 芦Emili贸n el
bomberu禄. Se ocup贸 de la cuesti贸n obrera desde joven. Perteneci贸 al PSOE y a la
UGT, pero en la 茅poca de Primo de Rivera se sali贸 ante la colaboraci贸n de los
socialistas con la dictadura. Entr贸 despu茅s en la CNT y muri贸 en ese sindicato.
Perteneci贸 tambi茅n a Izquierda Comunista, fundada por Andr茅s Nin, un cenetista
que hab铆a ido a Rusia y se hab铆a identificado con la revoluci贸n cuando la CNT
hab铆a renunciado ya a la revoluci贸n bolchevique. Nin regres贸 cuando Stalin dio
el golpe y estableci贸 la dictadura. Entonces forma un peque帽o grupo que despu茅s
se fusiona con Joaqu铆n Maur铆n, que ten铆a otro peque帽o grupo de obreros en
Catalu帽a. Se fusionaron y fundaron el POUM, el Partido Obrero de Unificaci贸n
Marxista, en 1935, un a帽o antes de la guerra. Recuerdo todo eso porque mi padre
fue pr谩cticamente el fundador, junto a otros, del POUM en Asturias, (Espa帽a).
No obstante, mi padre era fundamentalmente sindicalista. Siempre hab铆a dicho
que primero el sindicato y despu茅s el partido, y en el sindicato nunca hizo
proselitismo pol铆tico. En la CNT se admite a militantes de otro partido, pero
no pueden tener cargos de gesti贸n de la organizaci贸n. La gente de la CNT sab铆a
que mi padre pertenec铆a a un partido pol铆tico, y que ten铆a tendencias de
partido, pero en el Congreso de 1931 y en el Congreso de Zaragoza de 1936 el
Sindicato de la Construcci贸n de Asturias, (Espa帽a) les nombra a 茅l y a Segundo
Blanco delegados del sindicato. Era muy conocido y muy valorado, hasta el punto
de que cuando le mataron en el frente de Oviedo, Asturias, (Espa帽a) le trajeron
a Gij贸n, Asturias, (Espa帽a) donde estaba el Sindicato de la Construcci贸n, y
all铆 le velaron y de all铆 parti贸 una gran comitiva de coches hasta el
cementerio禄.

Un
disparo en la Casa Negra.

芦Al comenzar la guerra, los
sindicatos, sobre todo los sindicatos mineros y cenetistas, fueron a la defensa
de Madrid, Comunidad de Madrid, (Espa帽a). Parti贸 una gran cantidad de autocares
y mi padre iba de jefe de grupo en un autocar de las Juventudes Libertarias. En
los a帽os setenta alguien que hab铆a sido de las Juventudes Libertarias me envi贸
el relato manuscrito de todo aquello. Se fueron camino de Madrid, Comunidad de
Madrid, (Espa帽a) pero al llegar a Benavente, Castilla y Le贸n, (Espa帽a) alguien
les sali贸 al paso y les dijo que dieran la vuelta porque Aranda de Duero,
Burgos, Castilla y Le贸n, (Espa帽a) se hab铆a sublevado. A la vuelta, mi padre se
queda en el cerco de Oviedo, Asturias, (Espa帽a), concretamente en el Naranco.
Muere en el primer ataque a Oviedo, Asturias, (Espa帽a), el 4 de octubre de
1936. La acci贸n empez贸 a la seis de la ma帽ana y a las once muri贸. Hab铆an tomado
bastante terreno, seg煤n me contaron los compa帽eros, y estaban haciendo un
parapeto. Mi padre era alto y muri贸 en la Casa Negra, que ya no es negra, pero
siguen llam谩ndola as铆. Era una zona muy empinada y m谩s abajo hab铆a una posici贸n
de guardias civiles. A mi padre le mat贸 una bala de guardia civil procedente de
abajo; le entr贸 por la parte inferior del cuello y le sali贸 por la parte alta
de la cabeza. Un compa帽ero me dijo: 芦驴Quieres ver a tu padre?禄, y sub铆 a verlo.
Romp铆 a llorar. Yo ten铆a 13 a帽os reci茅n cumplidos y aquel compa帽ero me puso la
mano en el hombro y dijo: 芦No llores; cuando seas grande ya le vengar谩s禄. Y eso
me qued贸 grabado, retenido. No soy un hombre que ame la violencia ni nada de
eso y quiz谩 la manera de vengarle ha sido la fidelidad a la causa obrera y las
actividades que he realizado禄.

Anarquismo
y socialismo.

芦El anarquismo asturiano era m谩s
pragm谩tico que el del resto de Espa帽a, para bien y para mal. Quiero decir
razonable o irrazonablemente. En primer lugar, hay que tener en cuenta que la
UGT asturiana no era como el resto sino revolucionaria. Hombres como Amador
Fern谩ndez, Belarmino Tom谩s, Ram贸n Gonz谩lez Pe帽a鈥 prepararon la Revoluci贸n del
34, hecha fundamentalmente por UGT y CNT. Pero la CNT del resto de Espa帽a se
neg贸 a secundar esa estrategia porque no ten铆a en la UGT la confianza que ten铆a
la CNT de Asturias, (Espa帽a). En el congreso del Teatro de La Comedia, en
1919,  Eleuterio Quintanilla o Jos茅 Mar铆a
Mart铆nez apoyaban una casi fusi贸n con la UGT, era el momento de la unidad. Pero
se opuso la mayor铆a catalana y del resto de Espa帽a; los catalanes con el dicho
aquel famoso de 芦隆Nosaltres sols!禄. He pensado mucho sobre esto, porque si el
congreso de 1919 hubiera sido abierto y hubiera recibido el mensaje asturiano
de unidad no se habr铆a tardado mucho en volver a la separaci贸n unos a帽os m谩s
tarde, durante la dictadura de Primo de Rivera, cuando el PSOE y la UGT son
colaboradores y la CNT no se hubiera reconocido en ello. La Guerra Civil en
Asturias fue muy ilustrativa de todo aquello. La CNT y la UGT llevaron muy bien
la cosa al principio, aunque hubo tensiones. Avelino Gonz谩lez Mallada fue
alcalde de Gij贸n en 1936. Era cenetista y de la FAI, pero al a帽o hubo ya
tensiones y los socialistas hicieron por eliminarlo de la Alcald铆a y poner a
Alberto Mart铆nez. A Gonz谩lez Mallada yo lo conoc铆a porque emigr贸 conmigo y mi
familia a Catalu帽a cuando los fascistas llegaron a Asturias. O sea, tensiones
hubo, pero llevaderas禄.

Liberaci贸n
de presos.

芦Mi padre no vivi贸 ya todo aquello,
pero lo que yo conozco de 茅l es un art铆culo que se titulaba: 芦驴Qu茅 pretende
Barriobero?禄. 脡ste era un abogado cenetista muy cualificado de Barcelona, que
en las elecciones del 14 de febrero de 1936, cuando se instala el Frente
Popular, ped铆a la abstenci贸n, como ya se hab铆a pedido en 1933. Mi padre
escribi贸 aquel art铆culo sobre Barriobero, una persona muy conocida (fusilado
despu茅s por Franco) que dio aires de normalidad y de justicia en el campo
catal谩n. Los historiadores est谩n de acuerdo en que suaviz贸 muchas tensiones y
elimin贸 mucha violencia. Eso es lo que conozco de mi padre con respecto al
anarquismo, y tambi茅n otra historia que se a帽ade a 茅sta y puede ser conjugable
con ella. Cuando triunf贸 el Frente Popular en febrero de 1936 hab铆a 30.000
presos cuya excarcelaci贸n reclama la CNT . En su mayor铆a eran presos cenetistas
y el sindicato iba a las prisiones a reclamar su salida. Esto daba lugar a
episodios violentos. En Santander, por ejemplo, se produjo la muerte de un
cenetista porque en el intento de asalto a las c谩rceles la fuerza p煤blica
dispar贸. Estuve en aquel entierro y hubo m谩s de 20.000 personas. En Gij贸n hubo
lo mismo: una marcha sobre la c谩rcel de El Coto. Avelino Gonz谩lez Mallada, que
fue maestro m铆o en la escuela de Eleuterio Quintanilla, en la calle de La
Playa, incitaba a los manifestantes. Mi padre cont贸 aquel suceso en casa, en el
que tuvo un enfrentamiento con Mallada cuando le dijo que aquella no era la
manera porque dentro de cuatro d铆as los presos saldr铆an a la calle y no hab铆a
que dar lugar a que matasen a nadie. Mi padre, que ya digo que era de familia
muy temperamental, le solt贸 un sopapo a Avelino. Recuerdo esto porque Avelino,
siendo yo alumno, un d铆a me dio un pa帽uelo blanco y me dijo: 芦Dale esto a tu
padre, que me lo prest贸 el otro d铆a禄. Seguramente mi padre le hab铆a dado el
pa帽uelo para limpiarse la sangre. Esto habla un poco de lo que pod铆an ser
fricciones o puntos de vista diferentes en la marcha del anarquismo禄.

Una
vida santa.

芦Desde muy chiquillo comenc茅 a ir a
una escuela de las que en Asturias se llamaban 芦de cagantes y mexiantes禄, que
no era una escuela, sino dos se帽oras que recib铆an a ni帽os y los atend铆an
durante el d铆a. Llev谩bamos pizarras y escrib铆amos con ellas y pizarrines; lo
guard谩bamos todo en una bolsa al terminar y lo dej谩bamos en el suelo. Un d铆a,
caminando hacia atr谩s, pis茅 una bolsa de aquellas y romp铆 la pizarra. Una de
las se帽oras ten铆a unas manos curtidas, huesudas, y me dio un bofet贸n. Yo ten铆a
7 a帽os y llegu茅 a casa con la se帽al del bofet贸n en la cara. Mi padre lo vio y
al d铆a siguiente no volvimos a aquella escuela sino a la de Quintanilla, donde
estuve hasta los 13 a帽os. 脡ramos tres hermanos: mi hermana Mar铆a del Pilar, mi
hermano Emilio y yo, el 煤ltimo. Mi hermano se llamaba Emilio Floreal. Germinal,
Floreal, Prairal鈥 eran los nombres que los revolucionarios franceses hab铆an
puesto a los meses y era muy corriente entre los anarquistas utilizar esos
nombres. Mi madre, Pilar, era hija de Manuela, una campesina que fue a vivir a
Gij贸n. All铆 se cas贸 con Corsino R煤a, mi abuelo. Un pariente nuestro est谩
investigando sobre este abuelo, que no era Corsino R煤a, sino Corsino Bernardo
de la R煤a, de una familia seguramente venida de Galicia y con ra铆ces
aristocr谩ticas. El Bernardo lo perdieron por un amanuense de Juzgado que
confunde el Bernardo apellido con Bernardo nombre. Mi abuela, Manuela, a la que
no llegu茅 a conocer, debi贸 de ser una mujer fabulosa, una campesina de
raigambre y vendedora tambi茅n de pescado. Lo recuerdo porque me contaba mi
madre que madrugaban mucho para ir a recoger el pescado en la rula de Gij贸n y
venderlo despu茅s. Esperaban sentadas encima de las cajas de pescado a que
llegaran las lanchas y se vendiera en la rula. Entre tanto, a veces hab铆a lo
que siempre hay en un pueblo marinero: ri帽as, peleas, pu帽etazos, navajazos鈥 En
fin, todo eso, y me contaba mi madre que ella, que era muy peque帽a, se
acurrucaba junto a su madre y 茅sta le dec铆a: 芦No temas, fi铆na; hasta que no
llegue la sangre a ti no temas禄. Esta pobre Manuela muere cuando mi madre tiene
11 a帽os, en una epidemia de tifus que hubo en Gij贸n. Mi madre hab铆a nacido en
1899, as铆 que aquello sucedi贸 hacia 1910. Muere su madre y queda con un hermano
de 1 a帽o y otro de 5. Mi madre tuvo que tirar para adelante con toda la familia
y nunca fue a la escuela. Apenas sab铆a leer y escribir y conservo como un
tesoro cartas suyas que me escrib铆a cuando yo estaba en Salamanca, con faltas
de ortograf铆a y sin saber coordinar las palabras. Eso poco que sab铆a leer y
escribir se lo ense帽贸 mi padre. Luego, cuando ya se jubil贸, yo le ense帽茅 un
poco m谩s aqu铆 en Granada, pero a los pocos a帽os tuvo problemas de visi贸n y no
pudo seguir. En fin, la vida de mi madre es una vida verdaderamente santa, una
vida de dedicaci贸n completa a los dem谩s. Mi padre era un luchador, un hombre
que trabajaba mucho, que ganaba su pan honradamente y que quer铆a mucho a los
hijos, pero ten铆a tambi茅n sus devaneos amorosos y mi madre sufri贸 todo eso
bastante禄.

Manifiesto
para el 34.

芦Hay una historia que tiene su
importancia biogr谩fica para m铆. Yo era un chiquillo durante la Revoluci贸n de
Octubre de 1934. Mi padre estaba escribiendo un manifiesto en casa y llaman a
la puerta. Abro y me encuentro con diez o doce guardias de asalto que desde el
rellano y la escalera me apuntan con el fusil. Aviso a mi madre y al ver ella a
los guardias se desmaya y cae al suelo, sin sentido. Entonces oigo la cadena
del servicio porque seguramente mi padre hab铆a tirado el manifiesto. Despu茅s
fue a la puerta y los guardias dicen que les acompa帽e. Mi padre les pide
aguardar un poco y hace que mi madre recobre el sentido. Despu茅s se va con los
guardias porque al parecer le hab铆a denunciado un coronel que vive enfrente.
Pero no ten铆an nada contra 茅l y un d铆a despu茅s vuelve a casa. Al terminar la
Revoluci贸n mi padre acog铆a en casa a revolucionarios huidos; recuerdo
concretamente a dos socialistas y a un comunista. Vivieron clandestinamente en
casa hasta que pudieron marchar a Bruselas. Recuerdo esto porque nosotros
llegamos a hacer mucha amistad con un socialista de Oviedo, que estuvo en casa,
Horacio Cabal, que trabajaba en la F谩brica de Armas con padre. Su mujer se
llamaba Lucila y mi madre se quejaba a ella de esos devaneos de mi padre. Un
d铆a, estando yo presente, Lucila le pregunt贸 delante de mi madre a su marido:
芦驴Qu茅 te parece Horacio de esto de Emilio?禄. Y aquel socialista contest贸:
芦Emilio es un gran compa帽ero y eso no puedo juzgarlo禄. Mi madre llev贸 esa vida
y cuando viv铆amos en la calle Capua de Gij贸n, en una casa que ten铆a 30 metros
cuadrados y en la que est谩bamos ocho personas, ella todav铆a se las arreglaba
para alquilar huecos a los veraneantes. Yo no conozco a mi madre m谩s que
trabajando y trabajando, y preocup谩ndose siempre por los dem谩s. Vivi贸 cerca de
100 a帽os y estuvo conmigo en Granada desde que cumpli贸 75 a帽os hasta el final禄.

Franc茅s
y bombas.

芦En la Escuela Neutra Graduada de
Eleuterio Quintanilla hab铆a tres grados. En el primero, por donde yo empec茅,
estaba Ninfa, que era hija suya. Luego pas茅 al segundo grado, que lo daban un
profesor llamado Sen茅n y Avelino Gonz谩lez Mallada. No s茅 si Avelino, lleg贸 a
ser mas贸n, pero s铆 lo eran todos los dem谩s, empezando por Eleuterio. La escuela
era mas贸nica y hab铆a una habitaci贸n donde ten铆an sus banderas y sus cosas. A
Eleuterio le llam谩bamos 芦Terio禄 directamente. 芦Terio, mire lo que me est谩
haciendo este ni帽o禄. Quintanilla era chocolatero, no un profesional de la
ense帽anza, sino un autodidacta que, la verdad, ten铆a muchas facultades para la
educaci贸n. Sab铆a llegar a los alumnos. Yo era muy trasto de ni帽o y no me
preocupaba por estudiar; no s茅 c贸mo pude aprender a leer y escribir. Algunas
veces, Quintanilla me dejaba castigado por no saber la lecci贸n; despu茅s, en
poco tiempo, la aprend铆a, se la recitaba y me marchaba. Pero lo que a m铆 me
encantaba de Eleuterio era su voz. Todav铆a s茅 de memoria muchos versos que 茅l
recitaba a la clase. Le gustaba mucho la poes铆a y, sobre todo, los poemas
afor铆sticos, de los que se saca una ense帽anza. Nos recitaba con una voz dulce,
melodiosa, y luego nos le铆a 芦Coraz贸n禄, de Edmundo de Amicis, o el 芦Quijote禄. Y
eso era lo que a m铆 me encantaba: aprender Geograf铆a o Matem谩ticas estaba bien,
pero a m铆 me embobaba escuchar a aquel hombre leyendo en voz alta. Y la mayor
ense帽anza que recib铆 de Eleuterio Quintanilla fue cuando despu茅s de morir mi
padre me metieron en un orfanato miliciano, donde empec茅 a coger afici贸n al estudio.
Era el Orfanato Miliciano Alberto Coto, y estaba en el colegio de San Vicente.
All铆 estuve hasta que me march茅 emigrado a Catalu帽a e hicimos un curso r谩pido
de primero de Bachillerato. Eleuterio era profesor de Franc茅s. Recuerdo que un
d铆a nos estaba examinando. Ya estaba muy pr贸xima la llegada de los fascistas a
Gij贸n. 脡l estaba sentado en la mesa, mandaba salir la pizarra y preguntaba. En
esto suenan las sirenas de la aviaci贸n y 茅l dice: 芦El que quiera marchar, puede
hacerlo禄. Hab铆a un refugio antia茅reo en la calle Fern谩ndez Vall铆n, donde est谩
Correos, debajo del paseo de Bego帽a. Nos quedamos cinco en la clase y 茅l sigui贸
examinando con toda tranquilidad, sin inmutarse, como si no estuviera pasando
nada. Sonaban las bombas y escuch谩bamos c贸mo se acercaban las explosiones. Los
cristales temblaban; parec铆a que iban a romperse. As铆 estuvimos durante un
rato. Despu茅s se fueron alejando las bombas y termin贸 la alerta. Aquello fue
para m铆 una gran ense帽anza: la necesidad de dominarse en situaciones comprometidas,
de no dejarse invadir por el miedo. Al pensar muchas veces en ello vi que fue
la mejor ense帽anza que recib铆 de Eleuterio Quintanilla禄.

Huida
en el 芦Stanmore禄.

芦En septiembre de 1937 todos los
compa帽eros dec铆an que la ca铆da de Gij贸n era inminente. Creo que entonces
todav铆a se estaba luchando en el Mazuco, que fue la 煤ltima resistencia. A
primeros de septiembre salgo de Gij贸n con mi madre, mi hermana y mi hermano.
Hab铆a una flota del Comit茅 de No Intervenci贸n y embarcamos en Ribadesella en el
芦Stanmore禄, para llegar a La Palice, en Francia. Todos mis compa帽eros del
Orfanato Miliciano hab铆an sido llevados a Rusia, pero mi madre dijo: 芦Vosotros,
conmigo禄. De La Palice fuimos a Catalu帽a, en tren, y nos asignan vivir cerca de
Olot, pero como mi hermana y yo estudi谩bamos, mi madre maniobr贸 para que nos
dejaran en el mismo Olot como refugiados, pero viviendo de alquiler. A mi madre
le hab铆a quedado una pensi贸n por la muerte de mi padre. Los estudios en Olot
fueron muy fruct铆feros para m铆 y all铆 tuve buenos profesores, como Enrique
Olar谩n, que me ense帽贸 muy bien franc茅s. Lo pasamos mal porque hab铆a poca comida
y yo me iba a los campos a coger (a robar un poco) cebollas o algo para llevar
a casa. A finales de 1938, a mi hermana le dio una embolia y qued贸 paralizada
de medio cuerpo. Cuando estaban llegando ya los fascistas, mi hermano y yo le
dijimos a mi madre que ellas dos se quedaran, que las respetar铆an y podr铆an
volver a Gij贸n, pero con nosotros pod铆an tomar alguna represalia. Cruzamos
andando la frontera, pero mi madre, despu茅s, no pudo con el miedo y tambi茅n la
cruz贸 en un veh铆culo de milicianos de los que hu铆an禄.

Cuatro
l铆neas y una revuelta.

芦A mi hermano y a m铆 nos llevaron al
departamento de Var, en La Provenza, a una colonia en un pueblo llamado
Lorgues, que ten铆a un viejo monasterio abandonado donde instalaron a j贸venes,
mujeres y viejos. Eso fue decisivo para mi vida. Como sab铆a bien el franc茅s,
hac铆a de int茅rprete y com铆a en la cocina, no del todo mal, pero los dem谩s
com铆an muy mal y hab铆a protestas. El alcalde, que era de las Cruces de Fuego,
una organizaci贸n de la derecha francesa, chovinista, puso un anuncio en el
tabl贸n diciendo que el Gobierno franc茅s le daba nada m谩s que cinco francos
diarios por cada refugiado. Sin embargo, en el peri贸dico 芦L鈥橝ube禄 (芦El Alba禄)
yo hab铆a le铆do que el Gobierno de Negr铆n daba a Francia 15 francos diarios por
refugiado. Traduje aquella noticia y junto al recorte del peri贸dico la puse al
lado de lo que hab铆a escrito el alcalde. No imagin茅 que cuatro palabras pod铆an
tener aquel efecto. Hubo una revoluci贸n, volaban los platos y la comida, y la
revuelta dur贸 hasta la noche. A la ma帽ana siguiente, me asomo al patio y veo a
dos gendarmes con el alcalde y a otros dos muy bien vestidos, con sombreros.
Supuse que eran polic铆as y en cuanto baj茅 el alcalde me se帽al贸. Yo ten铆a 15
a帽os. Me esposaron junto a otro compa帽ero y a un aragon茅s muy alto, al que
llam谩bamos 芦Pino viviente禄, y tambi茅n junto a un extreme帽o que era manco y que
como ten铆a que llevar su petate con la mano 煤til le esposaron por el tuco e iba
casi colgado del aragon茅s. En el tren, uno de los polic铆as entabl贸 conversaci贸n
conmigo y me pregunt贸 qu茅 hab铆a pasado. Se lo cont茅 y me dijo: 芦Gagci谩, Gagci谩,
je me rapellerai de toi禄, 芦me acordar茅 de ti禄禄.

El
anarquista solidario.

芦Nos llevaron a Barcar茅s, a un campo
de concentraci贸n de soldados espa帽oles, en una playa inmensa, donde dorm铆amos
en la arena. F铆sicamente se pasaba mal, pero, a cambio, en el barrac贸n donde yo
estaba, en el 芦Islote I禄, hab铆a gente calificad铆sima, muy inteligente, de todas
las jaleas: socialistas, comunistas, republicanos, anarquistas? All铆 se
discut铆a a diario sobre el origen de la Guerra Civil, sobre su desarrollo,
sobre por qu茅 se perdi贸, y se hac铆a desde diversos puntos de vista. Aquello me
dio much铆sima luz y quiz谩 fue all铆 donde empec茅 a tener alguna tendencia
concreta. Hab铆a dos hermanos socialistas aragoneses que eran fabulosos hablando
y razonado. Y hab铆a un anarquista al que Franco hab铆a fusilado en Gij贸n, en el
Cerro Santa Catalina. El fusilamiento hab铆a sido con ametralladoras y luego
tiraban los cuerpos al acantilado. Aquel anarquista tuvo la suerte (si la
llamamos as铆) de que no le mataron los tiros ni el acantilado, porque cay贸
sobre en un mont贸n de cad谩veres. A las cinco de la ma帽ana recobr贸 el
conocimiento, se tante贸 y record贸 lo que hab铆a pasado. Se fue por la orilla del
mar hasta el barrio de La Arena, donde viv铆a. No iban a ir a buscarle, ya
estaba borrado de la lista. Era de las Juventudes Libertarias y ten铆a 17 o 18
a帽os. Pas贸 a Francia y despu茅s a Catalu帽a. Sus compa帽eros dec铆an de 茅l que
hab铆a sido un jabato en el frente. Este chico participaba tambi茅n en aquellos
debates. No ten铆a el discurso de los aragoneses, pero dec铆a cosas muy
centradas, y una cosa que me entusiasm贸 de 茅l fue que cuando en un barrac贸n de
aquellos se recib铆a un paquete de comida enviado por la familia cada uno lo
llevaba a su rinc贸n y se lo com铆a a escondidas, pero aquel chico lo pon铆a en el
centro y de all铆 com铆amos todos hasta que se acababa. Esto me llamaba mucho la
atenci贸n. Los dem谩s hablaban muy bien, pero quiz谩s el instinto de conservaci贸n
pod铆a m谩s en ellos; pero en 茅ste no pod铆a tanto el instinto de conservaci贸n,
sino el sentido de solidaridad. Siempre he recordado a aquel chico anarquista禄.

Tejados
y baldosas.

芦Estuve en Barcar茅s hasta finales de
1939. Recib铆 una carta de mi madre, que ya estaba en Gij贸n, en la que me dec铆a
que mi hermana estaba muy enferma y que por atenderla no pod铆a salir a trabajar
y nos necesitaba a mi hermano y a m铆. Yo estaba entusiasmado con seguir la vida
de aquella gente del campo, que hablaba de una posible labor de resistencia y
de echarse al monte. Pero los compa帽eros me dijeron que ten铆a que volver a
Gij贸n a ayudar a mi madre. Regres茅 y trabaj茅 de todas las formas imaginables,
desde andar vendiendo botellas o recogiendo lo que fuera hasta almacenista de
cosas estraperladas por otros. Tambi茅n trabaj茅 en la construcci贸n, en tejados,
y en Oviedo fui ayudante de un obrero de Madrid que instal贸 en el edificio del
Instituto Nacional de Previsi贸n, junto al Campoamor, la primera calefacci贸n por
aire en Asturias. Acab茅 trabajando en una f谩brica de baldosas, en un chamizo de
la calle Marqu茅s de San Esteban. All铆 estuve con uno al que llamaban 芦El
Cubano禄, campe贸n de Asturias de boxeo, y con Bericua, que despu茅s se dedic贸 a
la construcci贸n. Ten铆a 17 a帽os y a veces prob谩bamos a ver qui茅n pod铆a acarrear
m谩s marcos (hasta ocho o diez) con cuatro baldosas cada uno. Un d铆a, uno de los
propietarios de la f谩brica me vio llevar los marcos de uno en uno. Entonces,
茅l, que ten铆a una barriga muy grande, me dijo que le mirase y cogi贸 con mucha
fuerza tres de ellos. Yo pregunt茅: 芦驴Cu谩nto me paga usted?禄. 芦Lo que marca la
ley禄. 芦S铆, pero la ley marca siete pesetas y un litro de aceite cuesta cien禄. 芦No
tengo la culpa de eso, m谩rchese禄. Y me ech贸. Llegu茅 a casa muy encabronado y le
dije a mi madre: 芦Voy a volver a estudiar y ning煤n hijo de puta m谩s me va a
explotar禄禄.

Los
libros de V铆ctor Felgueroso.

芦Ten铆amos relaci贸n con una rama de los
Felgueroso. Antonia Le贸n era amiga de mi madre desde antes de casarse con
Gabino Felgueroso. Adem谩s, al comienzo de la guerra mi padre le hab铆a hecho
alg煤n favor a esta familia, para que los milicianos no se metieran con ellos.
Y, sobre todo, durante la guerra les llevamos comida porque ellos ten铆an
dificultades para adquirirla. Se la llev谩bamos por la calle Ezcurdia, cuando
todav铆a no hab铆a ca铆do el cuartel de Zapadores, en El Coto, y desde all铆
barr铆an con las ametralladoras y ten铆amos que ir por las cunetas, arrastr谩ndonos.
Los Felgueroso viv铆an un poco m谩s all谩 de La Gu铆a, hacia Somi贸. Despu茅s de
hablar con mi madre de ponerme a estudiar, un d铆a sal铆a yo del 芦Pati贸n禄, donde
viv铆amos en la calle Capua, y me encuentro a un muchacho apoyado en la pared.
芦Soy V铆ctor, el hijo de Antonia y Gabino: oigo en mi casa que quieres estudiar
y yo te puedo prestar libros y te puedo buscar un profesor禄. As铆 fue como
empec茅 a estudiar. V铆ctor Felgueroso Le贸n falleci贸 hace a帽o y pico, y hasta
hace dos nos carte谩bamos por Navidad禄.

Bachillerato
y mina.

芦Intent茅 hacer el Bachillerato en una
convocatoria, por el plan de 1934. Ped铆 el examen de los seis a帽os y algunos
profesores se rieron. Me examinaron con un taco inmenso de programas,
asignatura por asignatura. Pero en Matem谩ticas tuve un pinchazo y adem谩s me
dijeron que no pod铆an aprobarme los seis a帽os porque ten铆a que hacer el
Bachillerato seg煤n el plan de 1938, de siete a帽os, con casi cinco a帽os de
Lat铆n, tres a帽os de Griego, tres de Alem谩n? Estudi茅 esas lenguas y en la
convocatoria siguiente aprob茅 sexto, s茅ptimo y el examen de estado. Mientras
tanto, hab铆a trabajado unos ocho meses en Mina La Camocha, en el interior. Tuve
un derrabe y vi c贸mo ca铆an todos los marcos; pens茅 que me quedaba sepultado
all铆. Mientras estuve en La Camocha murieron ocho mineros y mi madre cogi贸
miedo; seguramente habl贸 con su amiga Antonia Le贸n, esposa de Gabino
Felgueroso, para que buscara otro trabajo fuera de la mina. Entonces trabaj茅 en
Juli谩n Fern谩ndez Guerra, un taller que hab铆a en el Foment铆n, hasta que termin茅
el Bachillerato. Entonces di clases particulares禄.

S茅neca,
San Pablo y Fil贸n.

芦Estudi茅 en Oviedo Filosof铆a y letras,
secci贸n de Filolog铆a Cl谩sica. Hice por libre primero y segundo. Yo quer铆a ser
m茅dico, pero la carrera de Medicina implicaba seguir las clases pr谩cticas y yo
ten铆a que seguir trabajando. En Historia tuve de profesor a Juan Ur铆a, y fue
con el que m谩s aprend铆. Durante el segundo a帽o, concurs茅 para una beca del
Ayuntamiento de Gij贸n y la obtuve. Con esa beca, de 500 pesetas (de las que le
daba 200 a mi madre), me fui a Salamanca y estudi茅 hasta terminar la carrera de
Filolog铆a. Hab铆a escogido Cl谩sicas porque de lo m谩s que se solicitaban entonces
clases particulares era de Griego y Lat铆n. Luego me alegr茅 de haber estudiado
Cl谩sicas porque forman muy bien la cabeza y te dan la posibilidad de dirigirte
despu茅s a donde quieras. Los cimientos fundamentales estaban en Cl谩sicas. En
Salamanca no s贸lo curse los tres a帽os, sino que al acabar permanec铆 all铆 como
profesor adjunto de Antonio Tovar, por oposici贸n. Al terminar la licenciatura,
y como yo era de una ciudad con puerto, pens茅 en hacer la tesis sobre el
lenguaje de los puertos, pero para eso necesitaba pasar tiempo en Gij贸n y no
pod铆a. Hab铆a le铆do entonces a S茅neca y me atrajo porque, como T谩cito, es un
creador de lenguaje. En Lat铆n, Cicer贸n y C茅sar forman unos modelos con tanto
prestigio que despu茅s todo el mundo escribe como ellos, pero T谩cito y S茅neca
aportan nuevas formas de expresi贸n. Adem谩s, yo era profesor de Historia Antigua
y esto me llev贸 al estudio del Helenismo, en el que factor religioso empieza a
ser importante. Una corriente de historiadores sosten铆a que la modernidad
empezaba a partir de San Agust铆n de Hipona, pero leyendo a S茅neca, junto con
San Pablo y Fil贸n el jud铆o, observ茅 rasgos de modernidad antes de San Agust铆n.
Lo estudi茅 y me afinqu茅 en esa teor铆a y de ah铆 sali贸 la tesis sobre 芦El sentido
de la interioridad en S茅neca禄禄.

Socialismo
radical.

芦Adem谩s de Tovar, en Salamanca trato
con Zamora Vicente, Jos茅 Mar铆a Ramos y Loscertales (historiador fabuloso),
L谩zaro Carreter, o Manuel Alvar, que despu茅s hizo escuela aqu铆, en Granada.
Tambi茅n conoc铆 a Alarcos, o a Gustavo Bueno, que era catedr谩tico de instituto.
El decano de mi facultad era muy reacio a la Filosof铆a. 芦A m铆, los fil贸sofos me
convencen todos禄, dec铆a. Estoy hasta 1955 en Salamanca, que me cansa. En
realidad, mi forma de obra abiertamente chocaba con esquemas muy cerrados.
Estaba influido por ideas comunistas y me atra铆a el socialismo radical,
revolucionario. En las tertulias planteaba tomar decisiones radicales. Tambi茅n
llev茅 una vida amorosa muy revuelta, tumultuosa, e igualmente estaba un poco
cansado de ello. Total, que necesitaba respirar y esa fue la raz贸n de mi salida
de Salamanca. Choqu茅 con el propio Tovar, y menos con Ramos y Loscertales,
porque fue el hombre con el que m谩s congeni茅 y dialogu茅. Habl谩bamos
abiertamente, pero cuando yo quer铆a llevarle a unas consecuencias radicales, me
dec铆a: 芦No olvide, se帽or R煤a, que yo soy azul禄. Sin embargo, era muy unamuniano
y esto le llev贸 a enfrentamientos con el falangismo. Tovar tambi茅n los tuvo禄.

Triple
compromiso.

芦Por medio de Zamora Vicente consigo
un lectorado en Alemania, en Maguncia. Hab铆a estado previamente con una beca en
el Maximinialeum de M煤nich, un colegio de estudiantes excepcionales, donde
prepar茅 la tesis. En Alemania yo aprend铆 a valorar al pueblo raso alem谩n, su
autodisciplina, su profundidad, pero en otros aspectos rechac茅 la Alemania
burocr谩tica y un poco posprusiana que segu铆a existiendo. Con eso s铆 tuve serios
choques que me llevaron a marchar de Alemania. Hab铆a conocido a Gisela
Wiedermann y cuando decid铆 unirme a ella definitivamente le dije que yo le
ofrec铆a tres condiciones: que yo me casaba sobre todo por normalizar y centrar
mi vida amorosa; segundo, que me casaba tambi茅n para dedicarme a los otros; y
tercero, que cuando mi madre fuera mayor y no pudiera valerse, vivir铆a
conmigo禄. Ella me dijo que no hab铆a problema y en efecto, lo cumpli贸 al pie de
la letra hasta el final de sus d铆as禄.

Ilustraci贸n
y banquetas.

芦Llegu茅 a Gij贸n en 1958, dispuesto a
hacer una vida completamente diferente de la que hab铆a venido haciendo hasta
entonces. Hab铆a renunciado a todo: a la adjunt铆a de Salamanca, al lectorado en
Alemania, y vine con una mano atr谩s y otra delante. Doy clases particulares,
aunque hab铆a un cura en el Instituto que me quitaba todos los alumnos porque yo
ense帽aba Lat铆n con la pronunciaci贸n cl谩sica (dec铆a [Kikero] y [Kaesar]). 芦Eso
lo hacen Tovar y cuatro ateos禄, afirmaba aquel cura. Empiezo a ir al Ateneo
Jovellanos e intervengo en los coloquios de las conferencias. Quiz谩s es
entonces cuando la gente repara en m铆. All铆 hab铆a un grupo de teatro, 芦La
M谩scara禄, en el que estaba Laureano M谩ntaras. Empec茅 a relacionarme con ellos y
despu茅s les propuse crear una escuela obrera amparada en mi t铆tulo
universitario. La idea surge de mi impulso ense帽ante y de que estaba convencido
de que la clase obrera carec铆a de medios aut茅nticos de ilustraci贸n, ya que la
ense帽anza oficial estaba muy condicionada. La idea no caus贸 mucho entusiasmo:
no ve铆an c贸mo se pod铆a realizar aquello materialmente, no hab铆a dinero.
Empezamos a pedir muebles viejos a las familias, los deshac铆amos y construimos
mesas muy artesanalmente. La escuela de la calle Cura Sama se estren贸 sin
banquetas. La condici贸n para pertenecer a la escuela era que se supiera leer y
escribir, y que se tuviera una edad prudente (de diez a帽os por lo menos), y que
se llevara una banqueta禄.

Inter茅s
policial.

芦Yo ten铆a una idea particular de la
pedagog铆a y ense帽谩bamos de todo: Lat铆n, Historia, Gram谩tica?, pero siempre con
vistas a la vida cotidiana y pr谩ctica, y, sobre todo, mediante di谩logo. No
hab铆a distancia entre el alumno y el profesor, y 茅ste dialogaba constantemente
con 茅l, admitiendo que le corrigiera su propia ense帽anza. A los alumnos, aunque
hubieran llegado sabiendo leer y escribir malamente, se les ve铆a incorporar la
ense帽anza a su propia vida. Junto a esto, no pod铆a haber una ense帽anza completa
si no remit铆a a la propia sociedad. Para eso los s谩bados organiz谩bamos
conferencias a las que consegu铆 traer gente muy calificada. Fuimos pasando de
un tinte puramente cultural progresista a una actitud claramente pol铆tica. La
ense帽anza de materias que no eran propiamente pol铆ticas estaba encaminada a
producir otra mentalidad, otra manera de ver las cosas. Era hacer una casi
antipedagog铆a. El anticulturalismo no se diferencia mucho de lo que hac铆amos
nosotros trasmitiendo cultura. Es decir, el dar a conocer textos cient铆ficos,
literarios o pol铆ticos se hac铆a siempre desde la cr铆tica y desde la propuesta
de la opci贸n contraria. Una posici贸n nunca es fuerte si no se sabe frente a qu茅
va, y cu谩les son sus debilidades o en qu茅 es fuerte y puede superar al
contrario. Si esto se le da a la clase obrera, sabr谩 como clase mantener una
posici贸n pol铆tico-social m谩s clara. As铆 fue c贸mo la Polic铆a enseguida se
interes贸禄.

Vigilancia
permanente.

芦Tuve cierta suerte porque frente a
polic铆as que hab铆a en la Comisar铆a de la calle Cabrales, muy dura, muy cabrona,
muy criminal, hab铆a otros que no se mojaban tanto. Un tal Mor谩n, creo recordar?
Cuando me llamaron por primera vez, a los pocos mese de haber comenzado, me
amenazaron para que lo dejara. Recuerdo que en uno de esos interrogatorios, con
todos a mi alrededor, uno de ellos trat贸 de insinuar con el gesto una violencia
m谩s inmediata. 芦Tiene usted que dejar esas cosas禄. 芦No puedo禄. 芦驴Por qu茅?禄.
芦Porque es lo 煤nico bueno que he hecho en mi vida禄. Entonces, ese Mor谩n y otros
dijeron: 芦Cuidado con lo que hacemos porque dice que es lo 煤nico bueno que ha
hecho en su vida禄. Hab铆a una vigilancia permanente y cada poco me llamaban por
tel茅fono: 芦Venga usted ac谩禄, para tratar de esto, o lo otro, o lo de m谩s all谩禄.
Fui sorteando los interrogatorios, pero cuando intervino Oviedo, con el
comisario Claudio Ramos, la cosa ya fue mucho m谩s dura禄.

CNT
clandestina.

芦Cuando intervino el comisario Ramos
la cosa fue m谩s dura, y yo ya estaba pol铆ticamente m谩s lanzado. No he
pertenecido a ning煤n partido, pero he trabajado en plataformas con comunistas,
socialistas, republicanos? Los cenetistas fueron los 煤ltimos que entraron.
Aparte de que yo ten铆a una tradici贸n familiar, y aparte de mi historia del
campo de concentraci贸n en Francia, yo no tuve contacto con la CNT clandestina a
lo largo de ese tiempo. Un d铆a apareci贸 en mi casa un hombre, Aquilino Moral,
de Duro Felguera, y me dijo que hab铆a sido compa帽ero de mi padre y con 茅l hab铆a
fundado el POUM en Asturias. Me habl贸 de mi padre y de c贸mo estaba en aquel
momento la CNT en La Felguera. Al marchar, me dijo: 芦隆Salud, compa帽ero!禄. El
saludo y levantar el pu帽o era nuevo para m铆. Segu铆 manteniendo la relaci贸n con
茅l y me di cuenta de que era un verdadero militante, un hombre que se hab铆a
entregado por entero a la causa y que adem谩s no se casaba con nadie. Por 茅l
empec茅 a tener contactos con la CNT clandestina, y 茅sta se fue acercando m谩s a
lo que era el grupo de la Academia de Cura Sama禄.

Pordiosero
social.

芦La actitud de Ramos era cada vez m谩s
dura, m谩s cabrona. Un d铆a, en Oviedo, se sent贸 al lado m铆o en un caf茅. 芦Hola, 驴qu茅
tal?禄, me dijo. 芦No s茅 qui茅n es usted禄, y fue como si le hubiera insultado. Se
levant贸 y grit贸: 芦隆Acomp谩帽eme!禄. Me llevaron al 芦cuart贸n禄 de la Comisar铆a, al
lado del Reconquista, y me tuvieron all铆 el d铆a entero. Ramos me dijo: 芦No
vuelva usted m谩s por Oviedo禄; pero en el a帽o 1965 coincidi贸 que era el
centenario de S茅neca y los estudiantes me pidieron que diera una conferencia en
la Universidad. Yo ten铆a entonces una audiencia tremenda. Despu茅s, Ramos fue a
Gij贸n: 芦Le dije a usted que no volviera a Oviedo, por lo tanto, le voy a cerrar
la academia禄, y la cerr贸 por las buenas. A帽os despu茅s, durante el estado de
excepci贸n de 1970, cuando ya estaba en funcionamiento CRAS (Comuna
Revolucionaria de Acci贸n Socialista), me llevan a Comisar铆a y est谩 Ramos presente.
Los interrogatorios fueron duros. Ramos no lleg贸 a pegarme nunca; lo m谩s que
hizo fue ponerme el pu帽o en la cara, sin atreverse a descargar, con lo que yo
sent铆a los pelos de sus nudillos. Y me dijo: 芦Es usted un pordiosero social禄.
Me dio mucho que pensar y me dije: 芦Co帽o, tiene raz贸n este hombre禄禄.

Tirar
panfletos.

芦CRAS comienza por mis experiencias
pol铆ticas. Hacia 1965 viene a verme un cura obrero de Mieres, creo recordar que
Nicanor L贸pez Brugos, con cuyo hermano, alumno m铆o, yo ten铆a mucha relaci贸n. Me
dijo que hab铆a 5.000 mineros en huelga y yo le di mi opini贸n: 芦La huelga es el
arma fundamental de la clase obrera y hay que mirarse bien antes de hacerla,
para que no caiga en desprestigio, pero una vez lanzada hay que llevarla al
triunfo禄. 芦Entonces -dijo 茅l-hay que tirar papel禄, escribir panfletos
clandestinos. Escrib铆 el panfleto, y la CNT estaba de acuerdo, pero no pod铆a
firmar con los comunistas, y los socialistas tampoco. Fui a los comunistas y
les dije: 芦Tiradlo vosotros, pero no con el nombre de PC, sino de Oposici贸n
Obrera禄. Pasaron los d铆as y la huelga se fue a la mierda; por alguien del PC me
enter茅 de que no hab铆an tirado el panfleto porque no les conven铆a la huelga,
porque el proletariado asturiano estaba demasiado avanzado para la situaci贸n en
la que estaba el partido, y ellos pretend铆an que el PC estuviera a la cabeza.
Entonces romp铆 de hecho con el PC. Nos encontr谩bamos en los sitios comunes,
pero hab铆a siempre fricciones. En esta situaci贸n estaba hasta que me di cuenta
de que sin una estructura propia trabajabas para otros como el PC. Esa
estructura fue CRAS, que nace en 1969, con una estrategia completamente
distinta de la de los partidos, de abajo hacia arriba. A los tres meses CRAS
decidi贸 entrar en pleno en CNT, hasta que dos a帽os m谩s tarde grupos que hab铆a
dentro que eran marxistas quisieron que CRAS se declarara organizaci贸n marxista
y, claro, la mayor铆a no est谩bamos por ello. Valor谩bamos el marxismo, pero
ve铆amos sus errores. Desde entonces decidimos trabajar s贸lo como CNT禄.

Ruptura
de la clandestinidad.

芦Simult谩neamente con la Academia de
Cura Sama hab铆amos creado el grupo Gesto. Siempre tuve no s贸lo afici贸n al
teatro, sino confianza en su fuerza. El grupo 芦La M谩scara禄 ten铆a problemas para
elegir obras en el Ateneo Jovellanos, hab铆a muchos roces, y le ofrecimos un
espacio esc茅nico. Gesto tambi茅n organizaba conferencias p煤blicas sobre teatro o
temas sociales, en las que pod铆a camuflarse un poco la cuesti贸n pol铆tica.
Nuestra intenci贸n en la forma antifranquista de proceder era un poco la ruptura
de la clandestinidad, es decir, se mantiene la clandestinidad en los t茅rminos
en que era obligatorio, pero fuera de eso se actuaba p煤blicamente. Nos
reun铆amos en el caf茅 Manacor, o en el San Miguel o el Costa Verde, y trat谩bamos
asuntos pol铆ticos. Para nosotros era fundamental el abrirse a la gente no
politizada, no indoctrinada, pero que sent铆a la realidad. Recuerdo que cuando
me metieron preso durante el estado de excepci贸n apareci贸 Gij贸n lleno de
pintadas: 芦R煤a preso禄. Eso mov铆a a la gente y lo tuvo en cuenta la Polic铆a,
porque impactaba en algo que ellos cre铆an tener perfectamente dominado y
aletargado禄.

Levantar
la casa.

芦No pod铆a dar clases en el instituto o
la Universidad. Me hab铆an echado de la Universidad de Oviedo en 1963. Era
profesor auxiliar y dur茅 un mes. Alarcos era el decano, y protesta y fuerza al
rector a darle explicaciones de mi expulsi贸n. Entonces el rector le pasa mi
informe policial, que dec铆a: 芦Jos茅 Luis Garc铆a R煤a, hijo de Emilio Garc铆a,
destacado dirigente de la CNT muerto en el frente de Oviedo siendo miliciano
rojo. Pretende ser profesor, pero es un hombre de conducta dudosa禄. En la
Escuela de Comercio explicaba Alem谩n y en abril o mayo tambi茅n me expulsaron.
En 1971 una catedr谩tica de Franc茅s del Instituto de El Coto, Marilines, me dice
que hay la posibilidad de que vaya como profesor a la Universidad Laboral de
C贸rdoba. Llamo y les digo: 芦Miren ustedes, que yo soy un perseguido pol铆tico禄.
芦驴Usted va a influir en los alumnos?禄. 芦Como profesor nunca hago proselitismo
pol铆tico禄. 芦Si es as铆, no tendr谩 problema禄. 芦Pero mire usted, que voy a
levantar la casa禄. En efecto, levanto la casa en Gij贸n y me voy con mi mujer y
mis tres hijos, Emilio Jos茅, Francisco y H茅ctor. Dur茅 un mes en C贸rdoba, hasta
que el Gobernador Civil dice: 芦R煤a, fuera禄. Ese gobernador civil hab铆a sido
jefe de la Central Nacional Sindicalista en Gij贸n cuando las huelgas y me
conoc铆a. Me veo con Castilla del Pino y otros, y doy clases particulares para
poder seguir viviendo. Estaba a punto de volver a Asturias cuando un compa帽ero
muy generoso y muy bueno, Pedro Cerezo Gal谩n, hoy catedr谩tico jubilado de
Filosof铆a de Granada y entonces jefe de estudios del Colegio Universitario de
Ja茅n, me dice: 芦Si quieres, yo te hago un contrato de dos a帽os y no te pueden
tocar禄. As铆 fue, pero al hacer el siguiente contrato el Gobernador dice que no
se firmaba. Entonces los alumnos y profesores se pusieron en huelga indefinida
y la Diputaci贸n le dice al Gobernador que me permita trabajar sin contrato.
Despu茅s Pedro Cerezo me trajo a Granada. Entre tanto, se hab铆a creado un cuerpo
de profesores adjuntos, y yo lo era por oposici贸n en Salamanca, pero me dec铆an que
ten铆a servicios insuficientes. Lo llev茅 de Juzgado en Juzgado, y ah铆 qued贸 el
caso paralizado, pero al morir Franco algunos jueces empezaron a portarse de
otra manera y me concedieron la plaza. Fui profesor adjunto de Filosof铆a hasta
1988. Me jubilaron a los 65 a帽os con 65.000 pesetas; hab铆a estado 14 a帽os fuera
de la Universidad y mis servicios eran insuficientes. Pero me hicieron profesor
em茅rito y lo fui hasta 2003, durante 15 a帽os, cuando el m谩ximo eran dos. Estoy
muy agradecido a Granada por todo. Fui secretario general de CNT del 1986 a
1990, y director en dos ocasiones del peri贸dico de 芦CNT禄禄.

El
precio.

芦Fue muy duro el fallecimiento de mi
esposa, Gisela, el pasado agosto. No s茅, pero parece que una fuerza interior no
me permite quedarme quieto, ni metido en m铆 mismo, porque pienso, sobre todo,
en los dem谩s. Fue lo que le dije a ella un d铆a: 芦Me caso para dedicarme a los
dem谩s禄. Eso significa ahora mismo pensar en esta crisis y actuar
coherentemente, resistiendo lo que se pueda. Me arrepiento de muchas cosas de
mi vida personal, pero de mi vida en relaci贸n con lo social, de eso, no me
arrepiento de nada. Tuve que vivir mucho fuera de mi familia, que ha sido casi
trashumante. Mi mujer e hijos lo soportaron todo y, en fin, de alguna manera
creo que es el precio que tuve que pagar por una dedicaci贸n, y lo hice con la
esperanza de que sirviera de algo禄.

 




Fuente: Pacosalud.blogspot.com