March 2, 2021
De parte de Red Nacional De Medios Alternativos
334 puntos de vista


鈥淪i contamina no es producci贸n, es otra cosa.
Si no es saludable no es alimento, es otra cosa.
Si solo beneficia a algunxs pocxs no es pol铆tica p煤blica, es otra cosa.
Si se hace a espaldas de la voluntad popular, no es democracias es otra cosa.鈥

Las palabras del doctor en Biolog铆a y licenciado en Filosof铆a Guillermo Folguera nos hacen pensar en la relaci贸n entre el sistema de producci贸n de nuestro pa铆s y el tan anhelado desarrollo, en t茅rminos de superar las desigualdades sociales. Es por ello que nos duele cuando vemos que, a pesar de las promesas, en muchos de los pa铆ses de Nuestram茅rica la desigualdad y la explotaci贸n de la naturaleza contin煤a en alza (profundizadas por la emergencia del COVID-19) y pareciera que para muchos gobiernos el extractivismo es (o sigue siendo) el 煤nico camino posible.

Durante mucho tiempo, gobiernos, economistas y otrxs cientistas sociales, nos han hecho creer que pensar en una alternativa o incluso cuestionar al extractivismo, era sin贸nimo de atraso, de p茅rdida de oportunidades, de renunciar a reducir la brecha frente al Norte global, industrialista y avanzado. Haciendo 茅nfasis en que las econom铆as dependientes y perif茅ricas como la nuestra tienen la posibilidad de desarrollarse a trav茅s de la explotaci贸n de nuestra naturaleza es una obviedad tal para ellxs que no hay lugar para criticar el fracking y la miner铆a a cielo abierto, el uso de agrot贸xicos, la deforestaci贸n y el monocultivo, la construcci贸n de barrios cerrados sobre humedales, entre otras pr谩cticas. El 鈥渄esarrollo鈥 se encuentra all谩 en el horizonte, y hay que alcanzarlo cueste lo que cueste.

Hagamos un poco de contexto. El proyecto extractivista no es algo novedoso, sino que desde hace m谩s de 500 a帽os nuestro continente sufre la colonizaci贸n, el saqueo y la explotaci贸n de nuestra naturaleza. Si viajamos al presente, vemos c贸mo gobiernos en sus distintos niveles, presionados por corporaciones multinacionales, buscan habilitar que nuestro suelo siga siendo su patio trasero, dejando la contaminaci贸n y llev谩ndose las ganancias. 驴Qu茅 l贸gicas globales explican al extractivismo? 驴C贸mo pensamos el desarrollo en nuestro pa铆s? 驴Qu茅 rol juegan las pol铆ticas p煤blicas en todo esto? 驴Qu茅 pueden hacer la ciencia y las tecnolog铆as en tanto su incidencia en las formas de producci贸n?

Extractivismo y Desarrollo

Bajo el capitalismo, la naturaleza es una 鈥渃anilla鈥 (muchas veces privatizada) de donde salen 鈥渞ecursos鈥 y tambi茅n una 鈥減ileta鈥 (casi siempre, p煤blica) donde pueden tirarse los restos, una camilla que puede secarse y una pileta que puede taparse. James O鈥機onnor, un economista y soci贸logo marxista, con esta breve frase nos resume el rol que juega la naturaleza dentro del capitalismo. Mientras la canilla es una met谩fora del agotamiento de fuentes de vida (agua, aire, tierra, etc.), la pileta representa la contaminaci贸n. Consecuentemente, las l贸gicas globales que diagraman el accionar de las corporaciones multinacionales obedecen a estas concepciones, donde todo lo que se extrae de la naturaleza tiene precio (recientemente incluso el agua empez贸 a cotizar en Wallstreet) y donde la ganancia es lo que importa.

Probablemente ya lo hayan escuchado, pero en las 煤ltimas dos d茅cadas Nuestram茅rica ha vivido un acelerado proceso re-primarizador en sus econom铆as, en funci贸n del lugar que ocupa en el mercado mundial. Esto significa que el crecimiento econ贸mico (que no es lo mismo que desarrollo) ha sido impulsado a trav茅s de la explotaci贸n y exportaci贸n de la naturaleza (recursos naturales bajo los t茅rminos corporativos). De esta forma, el extractivismo, ya sea bajo su faceta de agronegocio, megaminer铆a, urbano, entre otras, se ha visto extendido e intensificado por todo el cono sur, de la mano de corporaciones que, a la vez, se han ido concentrando. Y con 茅l, todas sus consecuencias socio ambientales: contaminaci贸n de suelos, agua y aire, p茅rdida de biodiversidad, deforestaci贸n, desertificaci贸n, desplazamiento y expulsi贸n de comunidades, pueblos fumigados, destrucci贸n de ecosistemas y p茅rdida de servicios ecosist茅micos, etc.

驴La destrucci贸n de la naturaleza es inesquivable? 驴Todxs estamos a merced de las corporaciones multinacionales? Ac谩 se disparan varias cuestiones. Por un lado, cualquier opci贸n emancipadora de esta realidad, debe enmarcarse en un horizonte anticapitalista y ya hay miles de experiencias que realizan acciones en ese sentido, siendo un ejemplo las experiencias agroecol贸gicas de la mano de organizaciones populares campesinas que empiezan a multiplicarse. Por otro lado y con respecto al por d贸nde empezar, siempre es importante cuestionar el modelo productivo: qu茅, c贸mo y para qu茅 se produce deber铆an ser parte de nuestras preguntas gu铆a, aunque no necesariamente las 煤nicas. Y si queremos problematizar la producci贸n, tambi茅n cabe preguntarnos sobre nuestros consumo.

El 煤ltimo punto de estas cuestiones, es pensar el desarrollo. Muchas veces acompa帽ado de la palabra 鈥渆con贸mico鈥, el desarrollo tiene una larga historia, que empieza tras la segunda guerra mundial. Su significado es una disputa permanente, raz贸n por la cual muchxs cr铆ticxs del extractivismo directamente plantean alternativas al desarrollo. M谩s all谩 de eso, podemos pensar al desarrollo como un proceso de transformaci贸n, un camino, que se oriente hacia mayor justicia social, de g茅nero y ambiental, incluyendo los aspectos econ贸micos, pero trascendi茅ndolos. Retomando las palabras que dan inicio a esta nota, podemos decir que si estamos frente a una actividad donde siguen perdiendo lxs que menos tienen y ni siquiera es sustentable, no es desarrollo.

La naturaleza en disputa

Proyectos para aprobar la miner铆a a cielo abierto en Mendoza y Chubut, fumigaciones de agrot贸xicos sin cuarentena en todo el pa铆s, deforestaci贸n sin freno (en 2020 aument贸 con respecto al a帽o anterior). Aprobaci贸n del trigo transg茅nico, acuerdo porcino con China, todo esto solo en un a帽o (2020) y en Argentina. Pero la pel铆cula puede ser a lo largo de todo el cono sur, y fue obra de la acci贸n de movimientos y organizaciones sociales (entre las cuales destacan las campesinas e ind铆genas) y la militancia de cientos de j贸venes quienes han puesto en agenda p煤blica los reclamos contra el extractivismo y a favor de la sustentabilidad de la vida. Un reclamo con ciertos riesgos en el continente: en 2019, 212 personas que proteg铆an la naturaleza fueron asesinadas, y dos tercios de los casos ocurrieron en Nuestram茅rica como un claro intento de callar las denuncias y reclamos.

驴Acaso la pandemia s贸lo nos va a dejar como aprendizaje el lavado de manos? La urgencia sanitaria, el miedo, los contagios, el bombardeo medi谩tico, nos paralizan y solo podemos pensar en c贸mo transitar este momento y cu谩ndo terminar谩. Pero, vivir una pandemia de origen zoon贸tico como esta tambi茅n podr铆a servirnos para (re)pensar c贸mo producimos, c贸mo nos vinculamos con la naturaleza y c贸mo pensamos el desarrollo local, nacional y mundial. Para ello, es necesario preguntarnos acerca de qu茅 rol juega el gobierno de Alberto Fern谩ndez en estos procesos, y c贸mo muchas de las actuales pol铆ticas p煤blicas dan cuenta de un c煤mulo de contradicciones hacia el interior de la coalici贸n de gobierno.

Tomando en cuenta este, poco m谩s, primer a帽o de gobierno, observamos un claro ejemplo de 鈥渞upturas y continuidades鈥 en sus pol铆ticas con respecto al modelo de desarrollo imperante en los 煤ltimos a帽os. Por un lado, sale a la luz el proyecto del acuerdo porcino con China y la 鈥淚niciativa 200 millones de toneladas de cereales, oleaginosas y legumbres鈥 (que tras su lectura pareciera que la 煤nica apuesta es m谩s transg茅nicos y agrot贸xicos), y, por otro, se inaugura la Direcci贸n Nacional de Agroecolog铆a (que no tiene a煤n nombrada ninguna autoridad) y se incorporan a militantes y peque帽xs productores a 谩reas de gesti贸n (por ejemplo, el nombramiento de Director del Mercado Central al coordinador nacional de la Uni贸n de Trabajadores de la Tierra, Nahuel Levaggi). Si bien el Estado Argentino, recientemente, se comprometi贸 con el Acuerdo de Escaz煤 (tratado internacional que garantiza el respeto de protocolos de protecci贸n del ambiente y adem谩s la participaci贸n p煤blica para la toma de decisiones), lo que est谩 sucediendo en Chubut demuestra que hay una rosca pol铆tica que sucede a espaldas del pueblo.

Adem谩s de la adhesi贸n al Acuerdo de Escaz煤, hace unos pocos meses se aprobaron otras dos leyes progresivas en materia ambiental en Argentina. Una es la Ley Yolanda, la cual establece que todxs lxs funcionarixs p煤blicxs de todos los niveles deben recibir capacitaci贸n obligatoria en material ambiental. Al mismo tiempo, la aprobaci贸n con aplausos del trigo transg茅nico y los gui帽os a la Barrick Gold sobre la miner铆a sustentable y segura (en los 煤ltimos a帽os su mina Veladero tuvo tres derrames de cianuro contaminando cinco r铆os) son pol铆ticas apoyadas por el ejecutivo nacional. Argentina es el primer pa铆s en el mundo en aprobar el trigo transg茅nico, el cual trata de una semilla desarrollada por Bioceres y Florimond Desprez (de Francia) que incorpora el gen HB4 resistente a la sequ铆a y al glufosinato de amonio, un veneno m谩s t贸xico que el glifosato, que ya fuera denunciado por Andr茅s Carrasco. Tras el reconocimiento (no tan p煤blico, sino que a pedido de organizaciones sociales) del Instituto Nacional del C谩ncer sobre los potenciales efectos cancer铆genos del glifosato, permitir el cultivo de este trigo y su agrot贸xicos asociado, 驴acaso no es contradictorio?

La otra ley sancionada es la Ley de Fuego, que se aprob贸 en el marco de grandes incendios en nuestro pa铆s. Esta normativa protege los ecosistemas de los incendios accidentales o intencionales y proh铆be la venta de terrenos incendiados por el plazo entre 30 y 60 a帽os para evitar especulaciones inmobiliarias. Pero lo cierto es que la deforestaci贸n sigue siendo una triste realidad en Argentina, como lo es el caso de Salta quien present贸 el 21% del total de hect谩reas desmontadas entre el 2007 y 2018. Esta provincia fue la segunda que m谩s bosque nativo deforest贸, detr谩s de Santiago del Estero, en donde desapareci贸 el 28 %, mientras que Chaco fue el 14 % y Formosa el 13 %. Todo esto sucedi贸 con vigencia de la Ley de Protecci贸n de Bosque Nativo.

Otro gran problema que es denunciado por la militancia ambientalista es la inexistente ley de humedales, 驴por qu茅 es urgente esta ley? Los humedales son un 谩mbito de protecci贸n para la biodiversidad, donde habitan m谩s del 40% de las especies, son reguladores h铆dricos, previenen inundaciones, purifican agua y controlan la humedad, adem谩s de absorber gran parte del di贸xido de carbono. El 煤ltimo a帽o se han quemado m谩s de un mill贸n de hect谩reas en 21 provincias de nuestro pa铆s arrasando con miles de humedales. Todo esto es fundamental a la hora de debatir el cambio clim谩tico, y es necesario hacerlo junto al pueblo y no a sus espaldas entre algunos pocos capitalistas.

La ciencia trae desarrollo, 驴para qui茅n?

Detr谩s de todas estas contradicciones que venimos comentando, subyace la pregunta acerca de qu茅 es el desarrollo. Todos estos proyectos extractivistas, 驴se orientan al desarrollo? 驴a qui茅n benefician? 驴hay alternativas? Y en esa misma l铆nea, nos surgen un mont贸n de dudas acerca de qu茅 rol cumple la ciencia en todo esto, si es que cumple alg煤n rol. Al menos, creemos que no es posible encontrar alg煤n discurso p煤blico donde no se se帽ale a la ciencia y la tecnolog铆a como la base para el desarrollo. Y as铆 volvemos al punto cero, 驴que es el desarrollo? 驴desarrollo para qui茅n? Teniendo como gu铆a estas preguntas, dialogamos con Guillermo Folguera para que nos ayude a reflexionar sobre estas inquietudes.

Con respecto a los proyectos extractivistas a gran escala, ya sean la megaminera, los agronegocios, o las megafactorias de carne porcina, el entrevistado nos se帽ala que, por un lado, al involucrar una gran cantidad de inversiones en tecnolog铆a siempre 鈥渟e limitan al capital concentrado鈥, y por otro lado, que 鈥渉emos vivido todos estos a帽os los alt铆simos impactos sociales y ambientales de estos proyectos, tanto por la degradaci贸n de las condiciones de vida, la expulsi贸n de peque帽os productores, el cercamiento de los bienes comunes, una contaminaci贸n muy marcada y degradaci贸n de los ecosistemas鈥.

Pero, advierte Guillermo, que cuando se escuchan los discursos dominantes que buscan justificar la bonanza de estos proyectos, 鈥減areciera que los efectos socioambientales, ampliamente demostrados, est谩n controlados, y en todo caso, pueden ser limitados si se administran bien, y ciertamente cuando hay un descuido de las condiciones de control estas cosas que acabo de mencionar empeoran, pero la verdad es que son intr铆nsecas a los proyectos, o sea, son propios de la naturaleza de estos proyectos鈥. Esto no es un ejercicio intelectual por parte del doctor en biolog铆a, sino que los efectos del extractivismo pueden verse a lo largo y ancho del pa铆s.

Muchas de las consecuencias socioambientales que produce el extractivismo vienen de la mano de las tecnolog铆as aplicadas, por lo tanto, muchos de los principales cuestionamientos se dirigen hacia esa dimensi贸n. Guillermo, en ese sentido, agrega que por ello 鈥渆s fundamental dar la discusi贸n de qu茅 tecnolog铆as tenemos y cu谩les necesitamos. En muchos casos, la ciencia y la tecnolog铆a est谩n directamente vinculadas a la depredaci贸n de la naturaleza, a la concentraci贸n de propiedad y uso de la tierra o con la degradaci贸n ambiental y animal que da帽an nuestro ecosistema. La ciencia y la tecnolog铆a son fundamentales, por eso la pregunta que hay que hacernos es cu谩les, para qu茅 y con qu茅 objetivos鈥.

Las pol铆ticas p煤blicas no son inocentes en este punto. Qu茅 ciencia y qu茅 tecnolog铆a se utilizan tiene directa relaci贸n con las pol铆ticas, y es por eso que el entrevistado nos se帽ala que cuando 鈥渉ay algunas ciencias y tecnolog铆as que tienden m谩s a beneficiar a algunos sectores que a otros鈥 la discusi贸n deber铆a ser primero, que sectores queremos que se vean beneficiados, y en funci贸n de eso 鈥減reguntarse qu茅 ciencias y que tecnolog铆as tenemos y necesitamos鈥. En ese sentido, involucrar a quienes producen ciencia y tecnolog铆a, investigadores y cient铆ficxs, es fundamental para dar esta disputa.

Discutir una ciencia que est茅 al servicio de toda la comunidad para un desarrollo con mayor igualdad y en armon铆a con la naturaleza es necesario y urgente. 鈥淟a ciencia puede aportar muchas herramientas te贸ricas y tecnol贸gicas que pueden directamente estar vinculados al bienestar colectivo鈥 nos cuenta el entrevistado, que luego agrega que lamentablemente 鈥渘o es casualidad que nuestra formaci贸n no tenga ninguna materia ni de 茅tica ni de pol铆tica, es decir, que no tenga ninguna pregunta en torno a las pol铆ticas p煤blicas, lo que deriva en muchos casos a una pr谩ctica cient铆fica que hoy est谩 al servicio de los grandes intereses鈥.

Para evitar estas cuestiones y construir otra ciencia y otra tecnolog铆a, que aporte hacia otro tipo de desarrollo, no solo hace falta una mayor problematizaci贸n de lxs cientificxs, sino que tambi茅n es necesario la participaci贸n de la comunidad. En este sentido, Guillermo hace 茅nfasis en que 鈥渓a discusi贸n no s贸lo debe darse al interior de la comunidad cient铆fica, sino que es fundamental que se discuta desde y para las comunidades ya que son protagonistas a la hora de responder la pregunta clave: c贸mo queremos vivir鈥

A modo de cierre, solo nos queda decir que creemos que partiendo de la premisa de c贸mo queremos vivir podemos, por un lado, cuestionar al extractivismo y todos sus problemas asociados, y a la vez, empezar a pensar en alternativas populares, en acompa帽ar las ya existentes, y en continuar reclamando por un necesario cambio de paradigma productivo y distributivo, en pujar por otro desarrollo. La lucha es hoy.

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Fuente: Rnma.org.ar