July 12, 2021
De parte de La Haine
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El contragolpe provocado por su torpeza hab铆a sido la radicalizaci贸n del pueblo

Releo a Jean-Paul Sartre mientras la tormenta tropical Elsa se aleja de Cuba, despu茅s de dejar algunas casas sacudidas por los vientos, campos anegados, marejadas y, afortunadamente, ninguna v铆ctima mortal ni da帽os demasiado ostensibles. El fil贸sofo franc茅s utiliz贸 la met谩fora de la tempestad en su libro Hurac谩n sobre el az煤car para dar cuenta de la tensi贸n entre el emplazamiento geogr谩fico de la isla y la obligaci贸n de someterse o enfrentar al gran vecino del norte para tirar adelante su ideal de pa铆s.

鈥淣os piden ideas, una doctrina, pron贸sticos 鈥搈e ha dicho el Che Guevara鈥. Pero se olvidan de que somos una revoluci贸n de contragolpe鈥, escribe Sartre en 1960 despu茅s de entrevistarse con el entonces presidente del Banco Nacional de Cuba. Quer铆a decir, a帽ade el escritor, que la isla no dirige el juego; en las relaciones con Estados Unidos, las medidas tomadas por los jefes revolucionarios son siempre r茅plicas. Igual que en la temporada cicl贸nica y en la pandemia.

Son tres las tempestades que en simult谩neo est谩n pasando por Cuba, pero hay grandes diferencias entre ellas. Huracanes y pandemias son cat谩strofes naturales en las que se produce un par贸n radical de la actividad econ贸mica y las prioridades se alteran de manera absoluta, con todos los esfuerzos concentrados en salvar vidas. El bloqueo es eso y m谩s, una guerra permanente, normalizada, que viola la noci贸n de l铆mite y que depende de un solo jugador, como advert铆a Sartre, pero que afecta, en diferente escala por supuesto, al agresor y al agredido.

En 2016 asist铆 como periodista a las conversaciones entre Washington y La Habana para iniciar el proceso de restablecimiento de las relaciones diplom谩ticas entre ambos pa铆ses. Trump lo par贸 luego en seco, pero aquellos di谩logos fueron un momento en que un suspiro de alivio provino de m煤ltiples actores de la sociedad estadunidense interesados en el deshielo, particularmente empresarios de sectores tan diversos como la agricultura, la aeron谩utica civil, las telecomunicaciones, el turismo y la industria farmac茅utica. Se hablaba de eliminar los obst谩culos para comercializar productos biotecnol贸gicos desarrollados en la isla y otras innovaciones cient铆ficas, que beneficiar铆an a cientos de miles de enfermos en Estados Unidos. El actual secretario de Agricultura, Thomas Vilsack 鈥搎ue tambi茅n ten铆a ese cargo durante el gobierno de Barack Obama鈥, lleg贸 a expresar con entusiasmo: 驴Ustedes se imaginan a Cuba y a Estados Unidos proponiendo proyectos conjuntos en organismos internacionales?

Pero en esos encuentros se revelaron otros efectos menos conocidos de esa guerra. El bloqueo no es una ley, sino muchas. Si ma帽ana el Congreso de Estados Unidos decide levantarlo, los empresarios de ese pa铆s podr铆an seguir sintiendo temor de involucrarse en el mercado cubano por los riesgos legales, los costos econ贸micos y la escasa comprensi贸n de las regulaciones, que tienen impacto dentro y fuera de las fronteras estadunidenses.

Thomas Donohue, quien fue el presidente de la C谩mara de Comercio de Estados Unidos hasta hace poco, declar贸 en aquellas conversaciones de 2016 que los efectos del bloqueo, aun despu茅s del levantamiento de las sanciones, podr铆an perdurar por al menos 20 a帽os m谩s. Andrea Gacki, funcionaria de alto rango del Departamento del Tesoro de la administraci贸n Obama, admiti贸 no saber cu谩l era espec铆ficamente la cl谩usula legal que le impide a Cuba utilizar el d贸lar en transacciones internacionales, pero eso no quer铆a decir que no existiera. Acto seguido, el entonces subsecretario adjunto para Am茅rica del Sur y Cuba, del Departamento de Estado de Estados Unidos, Alex Lee, admiti贸: La realidad es que estamos muy atascados con el embargo… Averiguar lo que podemos hacer es como armar un cubo de Rubik.

Unos meses despu茅s de publicada la serie de art铆culos que aparecer铆an en Hurac谩n sobre el az煤car, Sartre y Simone de Beauvoir regresaron a La Habana. El bloqueo, un secreto a voces a inicios de 1960, era ya un hecho. Alguien le pidi贸 al pont铆fice del existencialismo que abundara en el concepto del Che Guevara de la revoluci贸n del contragolpe y sus palabras fueron prof茅ticas: 鈥淓l agresor hab铆a tenido la iniciativa, pero el contragolpe provocado por su torpeza hab铆a sido la radicalizaci贸n del pueblo鈥 En ese momento comprend铆 que el enemigo, con sus maniobras, no hac铆a m谩s que acelerar un proceso interno que se desarrollaba seg煤n sus propias leyes鈥 Queriendo aplastar vuestra revoluci贸n, el enemigo le permit铆a convertirse en lo que ella era. Cre铆 descubrir en la historia de vuestras luchas el rigor inflexible de una idea鈥.

Cubadebate




Fuente: Lahaine.org