April 6, 2021
De parte de Sare Antifaxista
19 puntos de vista


“Me parecería un error táctico, una calamidad, no salir a la calle el Primero de Mayo”

“Respecto a los fondos europeos, la izquierda de este país, me da igual que el centro lo tengan en Gasteiz, en Iruñea o en Madrid, no ha sido capaz de hacer un planteamiento alternativo o de liberarse de la trampa que suponen”

“Respecto a las pensiones, la voluntad expresada por el ministro actual Escrivá y el Gobierno español no es un avance en derechos, sino todo lo contrario”

“Hay una realidad social y sindical en este país, por una correlación de fuerzas muy determinada, que nos permitiría condicionar las políticas del Gobierno vasco, y no lo estamos consiguiendo.”

Juanjo Basterra, kazetaria eta m. soziala * E.H

Igor Mera, de la central sindical ESK, destaca en una amplia entrevista que “le preocupa como articulamos un movimiento social y sindical de contestación de pelea y en clave transformadora”. Recuerda que compartió con Sare Antifaxista manifestaciones contra el G-8 y el G-20, los líderes del capitalismo mundial, y sostiene que en Hego Euskal Herria hay “referentes, el principal, el movimiento feminista que ha sido capaz de articulase a graves de distintas redes, colectivos y luchas para poner en el tablero dos huelgas y movilizaciones de la contundencia con la que han sido. Y tenemos que aprender mucho del movimiento de pensionistas de Euskal Herria y la huelga del 30 de enero 2020”. Apuesta por la Iniciativa Legislativa Popular para una Renta Básica Incondicional y llama a la clase obrera a ocupar las calles el Primero de Mayo y afirma que la llegada de sindicatos de ultraderecha “nos preocupa y agobia”.

¿Qué valoración haces de la situación económica y social actual?  Nos dicen que el capitalismo está en crisis, pero la realidad demuestra que son los capitalistas quienes se están forrando, los demás pagamos las consecuencias.

Nosotras desde que estalla esta situación hay un primer momento de shock colectivo, que al propio sistema le pilla a contrapié y el propio sistema tenía algunas cosas aparcadas o soterradas que en este momento vienen a ganar posiciones. Haciendo un paralelismo con 2008-2019, ese primer momento en el que parecía que la primera respuesta que se iba a dar iba a ser en unos parámetros totalmente distintos a los habituales, esto es que el sistema tendría que cambiar para hacerle frente a la situación porque era algo que se le escapaba a su capacidad de gestión, pues por desgracia se ha visto que no es así.

Según como avanzaron las semanas y meses iban siendo capaces de metabolizar lo que estaba pasando y gestionarlo dentro de unos parámetros neoliberales, capitalistas, sin ningún cambio.A este respecto los planes de estímulo, etc que se han puesto en marcha no dejan de ser más que medidas diseñadas fundamentalmente para defender los intereses del capital. Se ve con los fondos europeos, en el fondo de rescate estatal. Como por contra las medidas de carácter social para apoyar a la gente que lo estaba pasando mal, no solo a los trabajadores y precarizados, sino también esa realidad en cuanto a los discursos de los pequeños comerciantes y a los de hostelería hemos visto que están abandonando.

Sucede también que la crisis, la pandemia, viene a coincidir en el tiempo con el inicio de procesos de reestructuración productiva y del capital, obligados por la transición ecológica. Hay grandes cambio productivos, por el fin del petróleo, que van a llegar. En euskal Herria se ve claramente, el inicio vía destrucción masiva de empleo vía EREs fue en el sector aeronáutico, que puede ser coyuntural, pero estamos empezando a ver los primeros capítulos de algo que va a ser muy profundo, por ejemplo con una situación como la de Tubacex, cuyo modo de producción está ligado al sector del petróleo y gas. Estamos viendo también cual es la situación en la que se encuentra el grupo Tubos Reunidos, que se dedica a lo mismo. Y por primera vez en la historia, hasta que yo recuerde, en Petronor se habla de un ERTE.

Creemos que la situación es grave. Nos va a interpelar en términos históricos, porque va haber un proceso de cambio productivo y ya sabemos cuáles son las recetas del capital. Las hemos vivido muchas veces, recordemos las de los años ochenta, noventa, el ciclo 2008 a 2010,  y las administraciones públicas parece que no tienen recetas distintas. Parece que los titulares dicen algo distinto, pero en el fondo apuestan por lo mismo.

¿Crees que el Gobierno español va derogar la reforma laboral y cómo veis el paso de los ERTEs a los EREs? La ministra, ahora vicepresidenta tercera, dijo que mantendrá los ERTEs hasta donde haga falta, pero no se si los empresarios coinciden con esa opinión.

Para una organización pequeña como la nuestra, cuyo perímetro de actividad y análisis está en Euskal Herria, es difícil tener información concreta de lo que está pasando en ámbitos alejados geográfica y político-sindical en lo que es la negociación que se está dando entre la CEOE, CCOO y UGT y el Gobierno español. Lo que está pasando en esa mesa lo tenemos que poner en relación a lo que se está negociando la reforma de pensiones y algo importante, que afecta a miles de personas trabajadoras, como es la reforma del estatuto  básico del empleado público, que el 22 de abril tenemos una jornada de huelga a este respecto.

Para nosotras, no hablamos solo de reforma laboral sino de los tres ámbitos, lo vemos con preocupación. En primer lugar, porque los fondos europeos vienen condicionados por la suscripción por parte del Estado español de un a serie de reformas estructurales. En materia de pensiones y reforma laboral son compromisos que si el Estado español quiere ese dinero, tendrá que pasar por ese aro. Lo vemos con preocupación porque el debate parlamentario que se hizo en Madrid cuando se convalidó el real decreto del Gobierno español salió adelante aceptando esas condiciones.

Por otra parte, vemos con preocupación que se esté hablando de una contrarreforma laboral, de pensiones, estatuto empleado público y no estamos viendo que los agentes sociales que se sientan en esa mesa estén poniendo encima de la misma algún tipo de movilizaciones que permita articular fuerza para condicionarla hacia nuestros intereses.

Nosotras llevamos varios meses haciendo una campaña por el fin de la subcontratación tratando de activar un frente estatal con otras organizaciones sindicales de izquierdas, por lo menos para hacer palanca, porque nos parece una cuestión que, además de una contrarreforma en la cuestión de negociación colectiva y el control administrativo de los despidos colectivos, es el momento de avanzar en una regulación de la subrogación que sea absolutamente limitadora y se garanticen los mismos derechos para todos.

Los fondos europeos requiere devolución, si el estado no estaría capacitado para devolverlos ¿se deja la puerta abierta a que pueda funcionar el FMI y demás? ¿Cómo lo ves?

Sí, por supuesto. Respecto a los fondos europeos es un planteamiento muy tramposo y en el que lamentablemente la izquierda de este país, me da igual que el centro lo tengan en Gasteiz, en Iruñea o en Madrid, no ha sido capaz de hacer un planteamiento alternativo o de liberarse de la trampa que suponen fondos. Te hablan de la posibilidad de inyectarte 100.000 millones y a todos se nos abren los ojos, que vengan y cuanto más, pero ¿qué peaje tienes que pagar para que vengan y en qué condiciones de futuro? Vemos con preocupación que la izquierda política y desde el sindicalismo tampoco hemos sido capaces de articular un buen discurso práctico en el que digamos inyecten sí, pero no en estas condiciones. Estos fondos son un regalo muy envenenado y que además se va a destinar para quienes todos sabemos. Hace unos días estuvimos con la viceconsejera de Empleo y te das cuenta, porque te lo reconoce, que muchos de los proyectos que han presentado son meros titulares, que no tienen desarrollo. Le preguntamos sobre un proyecto de acerías vascas, pero no sabía. Y luego resulta que estamos en clave de competición a nivel del Estado español, vamos a competir con otros territorios para ver quienes se van a quedar con determinados proyectos.

Algo más cerca, los de Cebek (patronal vizcaina) piden abiertamente despidos fáciles y baratos, ¿qué opinas?

La lógica es esa. No me preocupa que Cebek pida despidos más baratos, porque ya sé que lo va a hacer. La patronal va a defender los intereses de la patronal, y la patronal nos quiere sin derechos, con los salarios más bajos posibles y costes sociales los más baratos posibles.

¿Cómo se hace frente a la patronal?

Algo muy importante que es que hay que plantar un primer frente de resistencia en cada uno de los centros de trabajo. Y a partir de ahí, en niveles sectoriales y confederales siendo capaces de generar frentes de lucha los más amplios posibles frente a esta situación. Entendemos que en este momento, cuando hablamos de reforma laboral, hay un aspecto muy importante que es el control. Previo a los despidos colectivos, también está el tema de las causas que facilitan los despidos, que se cambió en 2012, y son contenidos importantes. Eso entra dentro del debate de cuál es la reforma laboral que queremos y si somos capaces de acumular fuerzas en ese sentido, y vemos con preocupación que CCOO y UGT no estén en esa tesitura de acumular fuerzas, sino en la tesis del lloriqueo.

Pepe Alavarez dijo que le veía al Gobierno español demasiado cercano a las posiciones de la patronal. Que diga eso está bien, pero acto seguido debiera de decir vamos a convocar un  proceso de movilizaciones, una huelga general.

Raúl Arza dijo que de hacer una huelga general y LAB quería una primavera caliente en 2020, que con el  Covid 19 quedó parado…

A finales de mayo del curso pasado hicimos un documento “Sacudámosnos la  pandemia” y es algo que ESK y otras organizaciones planteamos desde finales del curso pasado, pero desde setiembre determinamos que la situación sanitaria no podía ser tapón para poner iniciativas y movilizaciones para tratar en la mesa problemáticas que está habiendo, sobre todo al inicio del curso en Sanidad y Educación, luego se han activado en el sector de cuidados y en el sociocomunitario, y la huelga en función pública. En nuestro radar tenemos el concepto de huelga general. La cuestión está que no nos atrevemos a poner una fecha muy concreta, porque depende de muchas cosas. Pero que pongamos en la mesa un paro comarcal en Aiaraldea para hacer presión, como se hizo, muestra nuestras intenciones.

¿Pero ese paro comarcal no no lo vas a comparar con una huelga general?

No, no, no. Lo primero la huelga general está dentro de un marco. No es el principio ni el fin de nada. Es un paso más en la lucha. Por nuestra parte, donde hemos podido trabajar hemos puesto sobre la mesa iniciativas de movilización y de huelga. La lógica en la que nos encontramos es una apuesta por movilizaciones amplias, que hemos intentado hacer conexiones con movimientos sociales, colectivos ciudadanos y demás. Dentro de esa lógica la palabra huelga general existe. El tema está en la fecha. ESK, que tiene un 1,4% de representación en la CAV y en Nafarroa es testimonial, sabemos cual es el papel que jugamos. No vamos a decir gratuitamente que queremos una huelga general y que la queremos mañana. Nos dedicamos a hacer un planteamiento más constructivo para con la clase trabajadora y con aquellas organizaciones con las que tenemos acuerdos profundos y donde tenemos una coincidencia en materia estratégica. Aunque nos separen otras cuestiones, lo que tratamos es que en esos ámbitos que se han ido abriendo desde la lealtad y el compromiso tirar adelante con la mayor capacidad que hemos podido tener y estar construyendo día a día condiciones para que los acuerdos que puedan ir a más y que se plantee una huelga general.

Nosotras en ESK cuando hablamos de huelga general tenemos claro que los procesos de lucha tienen que servir para conseguir cosas, sí que ponemos cierto nivel de cuestionamiento con convocatorias de huelgas generales o movilizaciones generales meramente declarativas. Está muy bien hacer demostraciones de fuerza, sacar a la gente a la calle en el plano más de aparecer reivindicando tu papel y demostrando tu fuerza a la otra parte, pero también es verdad que eso nos tiene que llevar a victorias concretas. 

Llevamos planteando desde el comienzo de curso que nosotras teníamos que condicionar las políticas concretas de nuestros gobiernos. Hay una realidad social y sindical en este país, por una correlación de fuerzas muy determinada, que nos permitiría condicionar las políticas del Gobierno vasco, y no lo estamos consiguiendo. Nosotros entendemos en estos momentos que una convocatoria de movilizaciones focalizando en Gobierno vasco, también focalizando en reforma laboral y demás, pero lo que quiero decir es que no nos fijemos solo en lo qué hay en Madrid y quienes juegan en Madrid y cómo les tenemos que condicionar, sino que tenemos que condicionar aquí y tenemos mucho trabajo por hacer.

¿Cómo le afecta la propuesta de LAB a CCOO y UGT porque es una patada al tablero de las mayorías?

A esto fundamentalmente debería responder LAB. Es obvio, sabemos lo que vemos en los medios de comunicación que las relaciones entre las dos organizaciones sindicales mayoritarias de este país ELA y LAB no atraviesan su mejor momento. Y vemos lo que se han dicho. ESK no vamos a caer en decir con quien estamos más de acuerdo. Pero es verdad que algunos de los elementos que se ponen encima de la mesa para criticar determinadas actitudes, como fue por ejemplo la manifestación que hubo a finales de febrero en Gasteiz promovida por comités de empresa y con amplia participación social, es verdad que es un modelo de movilización y de hacer las cosas que está en el ADN de este sindicato. Entonces, con ese tipo de iniciativas estamos de acuerdo y las vamos a apoyar. Debemos construir marcos de lucha lo más unitarios posible y con contenido, obviamente. Por construir unidad hay que trabajar todos los días y muchas veces hay que renunciar a planteamientos propios porque el valor de la unidad es muy importante más en estos momentos. Pero es verdad que hay cosas que se dicen del otro lado que también pueden tener parte de razón.

Cae empleo, el sector industrial va a la baja, el Gobierno. Vasco es una fábrica de temporalidad. Se pierde el mejor empleo y se alimenta la temporalidad, ¿qué podemos hacer en este rumbo a una sociedad de servicios y que pone en peligro al referente de la sociedad vasca acostumbrada al empleo de calidad e industrial?

Esto no es un proceso nuevo. Es un proceso de décadas. Aiaraldea y Ezkerraldea son procesos similares y se conoce.  A la coyuntura  condicionada por la crisis que ha venido de la pandemia, hay que sumarle la crisis de la transición ecosocial, que nos guste o no, está y tendremos que afrontar. Lo que está en duda cómo se va a gestionar este cambio.

Pero , ¿ves que hay un impulso en la Industria?

No, ninguno.

Y ¿un empleo publico de calidad?

No. Decía antes que estuvimos con la viceconsejera de empleo, Elena Pérez, y al día siguiente otros compañeros estuvieron con directivos SPRI. Nos quedó absolutamente claro, primero, que ante estos problemas que has mencionado de destrucción masiva de empleos en sectores industriales, el Gobierno Vasco mantiene actitudes reactivas. No propone, ni toma iniciativa, ni se adelanta a los problemas. Está a verlas venir, cuando pasa algo actúa.

Cuando pasa algo, pero ¿siempre a favor de los empresarios?

La primera cuestión grave es que están a verlas venir. No hay plan desde la consejería o viceconsejería de Empleo del Gobierno vasco. No hay un plan respecto de cual debe ser el modelo de empleo que queremos en este país. No lo tiene. Cuando no lo tienes, quiere decir que estas subcontratando tu capacidad política en el empresariado. Y por eso decía que están en términos absolutamente reactivos. 

Y con respecto a política industrial estamos en lo mismo. Hemos visto que en este país se han dejado caer en los últimos años industria estratégicas, el caso más paradigmático es el de La Naval, que nos han dejado sin intervención pública, mintiendo a la ciudadanía diciendo que no se podía intervenir. Se han dejado caer sectores estratégicos que van a ser sustituidas por la economía de servicios más clásica o una economía ligada a nuevas plataformas digitales, etc como Amazon. 

Políticamente no hay una voluntad ni para defender la industria ni para defender empleos dignos de calidad en este país. No es nuevo. Es la triste realidad de este país en la últimas décadas. Frente a eso, la receta que conocemos es la resistencia, de pelea a pelea allí donde surgen los problemas y el tratar de participar y colaborar en los planteamientos de lucha confederal o de ámbito más general.

¿Tenéis un fondo de solidaridad que es parecido a caja resistencia?

Sí, le llamamos fondo solidaridad porque, además de caja de resistencia clásica frente a huelgas, también está para hacer frente a sanciones administrativas y demás derivadas de la acción sindical.

¿De cuánto hablamos?

La prestación es el SMI diario. Hemos tenido conflictos de más de 200 días en un ERE de industria química, por ejemplo. En Caballito también tuvo aportación.

¿Crees que es necesario que los sindicatos pongan en marcha estas cajas o fondos?

En este sindicato fue algo muy debatido. Porque veníamos de la experiencia histórica de que era mucho mejor hacer cajas resistencias colectivas, de centro de trabajo o sector en lucha, conexionándola con el pueblo. Cajas de resistencia más propias de finales de los 70 y 80. Es verdad que llevamos más de 15 años con el fondo de solidaridad. Nos ha demostrado que en la práctica el tener una caja resistencia, o en nuestro caso el fondo, cada vez que el sindicato ha tenido que afrontar un proceso de destrucción de empleo o que ha tenido que afrontar un proceso de negociación colectiva donde había que hablar de huelga te da tranquilidad; es un respaldo mínimo, pero para nosotras es fundamental. A día de hoy las organizaciones que no tienen caja de resistencia para días de huelga tienen un handicap importante porque condiciona tu acción sindical.

La Iniciativa Legislativa Popular para la renta básica incondicional, ¿ESK apoya, pero resto no a pesar de estar dentro de la Carta de Derechos Sociales de Euskal Herria?

Una aspecto fundamental que diferencia a ESK con el resto sindicatos es que ESK apuesta por quitarle centralidad al empleo en nuestras vidas. Y cada día lo tenemos más claro.

En ESK la propuesta de la renta básica incondicional es algo que el sindicato llega en los años 80 como receta para hacerle frente a los procesos de extensión de la exclusión social que se empezaron a ver en aquella época en Euskal Herria. Y se llega a esa propuesta casi desde un planteamiento prepolítico o muy ético como es que todo el mundo tiene derecho a sobrevivir y a unos niveles mínimos en el plano socioeconómico que le permitan tener una vida digna o unos determinados grados de libertad.

Con el paso del tiempo, el sindicato ha ido reflexionando y ha ido incorporando en su análisis o discurso nuevas ideas y realidades. Para nosotras, el quitarle al empleo centralidad en nuestras vidas es lo más anticapitalista que se puede hacer. Es algo que históricamente se nos ha olvidado. Nosotras para sobrevivir no necesitamos estar empleadas. Si no hubiese capitalismo, no existiría empleo. Tendríamos otro modelo social y los trabajos se estructurarían de otra manera. El que necesita el empleo es el capitalismo. El capitalismo sin el empleo no puede sobrevivir, porque no tiene plusvalía. En este sentido, el estar de acuerdo en seguir peleando porque el empleo sea la columna vertebral de nuestra sociedad, cuando digo columna vertebral digo que da acceso a renta y derechos socioeconómicos pensiones, etc es estar en un terreno de juego en el que estás asumiendo que necesitas al capital.

Esto responde a un esquema socialdemócrata del pleno empleo de los varones, como columna vertebral, que da acceso a la renta, derechos, etc. Es el funcionamiento ideal socialdemócrata, pero ¿qué sucede? Que por el camino en estos 30 o 40 años este pacto se ha roto, nos han quitado el balón y seguimos queriendo jugar a lo mismo que antes y seguimos peleando como si el empleo fuera lo que fue algún día o queriendo que el empleo vuelva a ser lo que fue en su día. Nosotras entendemos por muchísimas razones que el empleo no puede ser la columna vertebral de la sociedad. Para nosotras tienen que ser el cuidado de la vida en este planeta, en el sentido más amplio. Creemos que una sociedad que busque el pleno empleo es una sociedad insostenible en términos ecológicos y está dejando al margen cuestiones que deben ser puestas en el centro.

¿Por qué el resto de organizaciones sindicales no están a favor dela renta basica incondicional?

Porque cuestiona la centralidad del empleo. Y esa es en el plano ideológico que tenemos con el resto de organizaciones sindicales y sociales. El miedo de la izquierda mayoritaria o de la gran mayoría de la izquierda hacia la renta básica incondicional es que al quitar centralidad al empleo, quita también centralidad al sujeto político de la clase trabajadora.

Es verdad que en el marco de la carta de derechos sociales de Euskal Herria hemos peleado contra la reforma de la RGI, etc. Hay compañeros de este sindicato que llevan trabajando décadas sobre eso, pero nos hemos dado cuenta que es un callejón sin salida.

¿El acceso a la  Renta de Garantía de Ingresos (RGI) se ha convertido en una gincana?

Sí, y el Ingreso Mínimo Vital (IMV) lo han diseñado como mala copia de la RGI, porque económicamente es mucho peor, pero contiene las mismas trampas de gestión que la RGI. Porque encima la izquierda divina española se piensa que la RGI vasca es lo mejor. Hablo PSOE, de Podemos… miran la RGI como algo diferente. El diseño de la RGI solo se entiende desde la moralidad. Si eres pobre, algo habrás hecho.

  

¿Cómo ves el futuro de las pensiones?

Está ligado a los fondos europeos. Estamos muy preocupadas. Porque, en principio, había unas expectativas con el Gobierno español que se iba a dar marcha atrás en gran parte de las cuestiones negativas que se habían hecho por parte del Gobierno del PP, pero lo vemos con mucha preocupación. 

En primer lugar, porque la reforma de pensiones se hizo con el acuerdo con CCOO y UGT. Los aspectos más lesivos que nos comimos en el año. 2010-2011, y el período transitorio está a punto de terminar, venían avaladas por acuerdo del partido del gobierno y las organizaciones sindicales mayoritarias. La voluntad expresada por el ministro actual Escrivá y el Gobierno no es un avance en derechos, sino todo lo contrario. Parece que uno de los objetivos que están persiguiendo es la consecución del retraso de la edad efectiva de la jubilación y que otra de las cuestiones en las que más énfasis están poniendo es el impulso a los planes de pensiones privados en la modalidad de empleo.

Es otra de las cuestiones en los que la izquierda divina española mira a Euskadi, habla del modelo vasco de pensiones privadas, que hay que extenderlo al conjunto del Estado, el de las Entidades de Previsión Social Voluntaria (EPSV).

A nosotras lo vemos con mucha preocupación que no se dé marcha atrás al retraso de la jubilación, que ya tuvimos. Y desde luego que se siga profundizando con un respaldo legal mayor en la vía de promocionar los planes de pensiones privados nos parece una auténtica barbaridad. 

Creemos que el debate se debiera estar dando es, primero, la cuantía. Que se deben garantizar que no haya una sola pensión que esté por debajo del umbral de la pobreza, 1.080 euros, y dos, la financiación, lo que es lo mismo hablar de redistribución de la riqueza.

Creo que es el debate principal que el Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria está tratando de poner encima de la mesa. Es referencial y su compromiso está fuera de cualquier crítica y estamos hablando con ellas y ellos sobre la coyuntura concreta de estas semanas y meses para intentar hacerles frente y si somos capaces de poner en marcha movilizaciones amplias unitarias o no.

Ley mordaza, la libertad de expresión,…qué te parece. ¿Cuánta gente en el sindicato ha tenido que pagar multas por piquetes, etc?

No nos han caído demasiadas. En seis años una docena, algunas recurridas y otras no. La multa a dos compañeras sindicato movida en la junta de accionistas BBVA, se recurrió, pero nos la comimos, por ejemplo.

Te preocupa la falta de libertad de expresión, lo que está pasando y la entrada en prisión de Pablo Hasél Y otros que hay por ahí. ¿Esta represión no termina nunca?

Está claro. Hablar de libertades democráticas en el Estado español es hablar de una realidad que no está garantizada. No solo la libertad de expresión, sino también el  Estado español en cuanto a democracia, no es una democracia homologable a las democracias avanzadas. Por supuesto, a una organización de izquierdas le preocupa la libertad de expresión sobre todo, cuando esta muy limitada o se limita fundamentalmente a aquellos aspectos que impiden criticar a aquellos elementos del régimen del 75 en el caso concreto de la monarquía, etc. Y es muy curioso que la libertad de expresión solo se condena de un lado. El 8 de marzo apareció el Metro Bilbao lleno de propaganda fascista. No solo por el diseño de las leyes, que están diseñadas como están, sino porque el sistema judicial español está absolutamente cooptado. Y en el caso de la judicatura española es muy claro. El Tribunal Constitucional y el Supremo son absolutamente reaccionarios.

Vox ha creado un sindicato, Solidaridad, ¿preocupa su extensión? ¿ESK tiene un debate sobre esto?

Es un tema que preocupa y agobia. Desde nuestra pequeñez y desde mi pequeñez, cuesta hasta pensar cómo hacer frente a lo que tienes. Pero cuando tienes una gobernante como Díaz Ayuso que es de la politica mejor valoradas, piensas qué está pasando y cómo hacerle frente. Hace dos asambleas generales hablábamos de que la coyuntura histórica que nos ha tocado vivir íbamos a tener que elegir vivir como personas trabajadoras entre dos salidas, una salida que pusiese las necesidades de la vida y la redistribución en el centro, u otra salida de corte ecofascista. En este documento que he mencionado de antes, “Sacudámosnos la pandemia de encima” es algo que aparece como una absoluta preocupación. 

Creo que la izquierda, cada cual con su tamaño y responsabilidad, somos absolutamente responsables del surgimiento de este monstruo. Porque uno de los sitios de donde se nutre es de la desesperación de la gente, de la falta de perspectivas de la gente más machacada y la falta de referentes. Hay encuentran caldo de cultivo, no porque lo diga yo en el siglo 21 sino que es algo que sabemos lo que pasó en Alemania en los años treinta del siglo pasado.

Compartiendo con Igor
movilización antiglobalización

Hace 15 años cuando empezamos con las primeras charlas antifascistas nos preguntaban como es que el Frente Nacional crecía en Francia y les decíamos que era porque la izquierda había abandonado los barrios obreros, no tenía propuestas. Cuando quitas un puñado de arena en la playa, la propia arena ocupa ese espacio. ¿Hicieron una buena propuesta politica? No. ¿Una propuesta social? No. Lo único que habían hecho desde ese Frente Nacional es ocupar espacio que la izquierda había abandonado. Ese fue su triunfo y como habían ganado.

En el Estado español, la víscera también mueve, pero sin un determinado sustrato económico y social la víscera mueve menos. Se han dejado pasar cosas muy graves.

¿Qué mensaje tenéis para el Primero de Mayo? ¿Vais a estar en la calle? 

Se están estableciendo ahora. El plan del Primero de Mayo es ocupar las calles. Los derechos fundamentales en estado de alarma no se pueden limitar. Nosotras nos movilizamos contra el confinamiento. No tengo ninguna duda. El año pasado hicimos el Primero de Mayo en los balcones, el planteamiento no fue porque alguien nos lo restringiera. Otra cosa es que los y las trabajadoras de este país vamos a ocupar la calle el Primero de Mayo. Hablo de ESK, me parecería un error táctico, una calamidad no salir a la calle. Primero de Mayo va a haber y si alguna central sindical no convoca el Primero de Mayo sería un error catastrófico. 




Fuente: Sareantifaxista.blogspot.com