December 14, 2020
De parte de Lobo Suelto
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Gilles Deleuze encuentra en el cine un poco tiempo en estado puro. Se puede escapar de la unidimensionalidad televisiva del presente viendo y leyendo las im谩genes creadas por los grandes cineastas. El cine introduce el movimiento en la imagen, y en el pensamiento. De ah铆 el juego que permite ir del cine a la filosof铆a y de la filosof铆a al cine. Lo que importa es ese ir y venir.
Con Bergson, Deleuze introduce en el cine la noci贸n de movimiento como acceso a un Todo-Abierto, que se vuelve visible a partir de sus cambios continuos. La exigencia creativa le viene al cine precisamente de ser el arte de la imagen-movimiento, que expresa al todo que muta. Esta b煤squeda del tiempo desde el movimiento implica un descubrimiento propiamente cinematogr谩fico del cuerpo tomado en su actividad perceptiva, afectiva y actuante. Y el acceso directo de la imagen al tiempo ofrece un segundo descubrimiento, el cerebro en la pantalla: para lo peor (circuitos hechos de bajeza cerebral, sexo y violencia en la representaci贸n) o para lo mejor (nuevos circuitos mentales, en los que el sexo y violencia circulan al nivel de las velocidades del pensamiento).
El discurso del cine remite, para Deleuze, a una materia de signos espec铆fica, anterior al lenguaje: bloques de movimiento y duraci贸n que surgen de las combinaciones y variantes en el uso de la luz, del espacio y del sonido. Si la imagen cine resulta no solo visible, sino tambi茅n legible, es porque ya no est谩 atrapada en el presente: ella es, en s铆 misma, un conjunto de relaciones de tiempo (o de 鈥渕ovimientos aberrantes鈥). Y su funci贸n est茅tica es, precisamente, hacer sensibles, visibles, legibles las relaciones de tiempo irreductibles al presente.
Si el cine involucra desde siempre una pol铆tica, es por su doble compromiso, siempre renovado, con una industria capitalista de la imagen (que tiende a la unidimensionalidad del tiempo-espect谩culo en un presente continuo), y con una liberaci贸n de las dimensiones de la imagen, y sus devenires revolucionarios.
Las fuerzas del tiempo se hacen visibles apenas lxs cineastas convierten la luz, el sonido y el espacio en objetos de una creaci贸n. En este sentido se dice del cine: es la presi贸n del tiempo sobre el plano. A diferencia del teatro, el cine produce los cuerpos con granos del tiempo. Esa materia granular, virtual, cristalina, apenas si comienza a ser explorada. En ella el pensamiento descubre para s铆 mismo una nueva imagen, poblada de intersticios, series y disyunciones. La imagen-cine activa una creencia en el mundo como 鈥渄uraciones coexistentes鈥.




Fuente: Lobosuelto.com