July 16, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
241 puntos de vista


脫scar L贸pez-Fonseca

La decisi贸n de la Polic铆a de derribar sin autorizaci贸n judicial, el pasado 21 de marzo, la puerta de un piso de la calle Lagasca de Madrid para poner fin a una fiesta que contraven铆a el estado de alarma no es la 煤nica actuaci贸n policial de estas caracter铆sticas realizada durante las restricciones por la pandemia que ha acabado en los juzgados. Un magistrado ha citado a declarar como imputados, para el pr贸ximo octubre, a los 12 polic铆as que, en la madrugada del 9 de diciembre, entraron tambi茅n sin orden judicial en otra vivienda de la capital a la que hab铆an acudido alertados por un vecino que aseguraba o铆r gritos, seg煤n documentos judiciales a los que ha tenido acceso EL PA脥S y confirman fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

Los cinco ocupantes de la casa, que aseguraron estar celebrando el cumplea帽os de uno de ellos, fueron detenidos por atentado a la autoridad tras ser acusados de impedir su identificaci贸n y resistirse al arresto. Ellos, a su vez, han denunciado a los agentes por allanamiento de morada al considerar que no cometieron ning煤n delito que justificara la entrada en el piso, seg煤n detalla su abogada, Marina Fern谩ndez. La Fiscal铆a a煤n no se ha pronunciado, seg煤n fuentes del Ministerio P煤blico. Ambas denuncias cruzadas han ca铆do en manos del titular del Juzgado de Instrucci贸n 4 de Madrid, Marcelino Sexmero, quien precisamente tambi茅n instruye el suceso de la calle Lagasca. La imputaci贸n de los 12 agentes se produce despu茅s de que, en junio, la Audiencia Provincial de Madrid archivara la causa abierta contra los nueve j贸venes que fueron detenidos por el incidente de marzo y ordenara investigar a los seis polic铆as que actuaron entonces.

El suceso por el que ahora han sido imputados 12 agentes se produjo en el n煤mero 14 de la calle Pan y Toros, en el madrile帽o distrito de Villaverde. Seg煤n recoge el atestado policial, un coche patrulla se desplaz贸 al inmueble tras recibirse la llamada de un vecino que denunciaba que en una de las viviendas se estaba produciendo 鈥渦na fuerte reyerta鈥 y se escuchaban 鈥渇uertes gritos de una mujer, as铆 como a un ni帽o peque帽o llorando鈥. Los agentes aseguran en su informe que, mientras sub铆an al piso, pudieron escuchar 鈥渦n fuerte esc谩ndalo y golpes鈥 que continuaron pese a que llamaron 鈥渋nsistentemente a la puerta鈥.

El relato de los polic铆as y los ocupantes de la vivienda sobre lo que ocurri贸 a partir de ese momento es totalmente dispar. Los agentes aseguran que las personas que estaba en la casa se negaron a abrir la puerta y que, cuando finalmente uno la entreabri贸 鈥渆scasos cent铆metros鈥, se dirigi贸 a ellos con 鈥渦na actitud activa y chulesca, y poco colaboradora鈥. Seg煤n el atestado, los agentes le informaron de que deb铆an 鈥渃omprobar la integridad de la mujer y el ni帽o鈥 que se encontraban en el piso, pese a lo cual los ocupantes se negaron a dejarles pasar mientras supuestamente les insultaban y amenazaban.

El atestado recoge que los insultos a trav茅s de la puerta entreabierta se prolongaron cerca de 20 minutos, hasta que los ocupantes empujaron 鈥渇uertemente鈥 para cerrarla y pillaron el pie del polic铆a que quer铆a impedirlo. Otro agente utiliz贸 entonces un spray de gas pimienta hacia el interior del piso para que cesara la presi贸n y su compa帽ero pudiera retirar el pie. Los polic铆as se帽alan que, ante la situaci贸n creada, contactaron con su superior, el cual les autoriz贸 a entrar en 鈥渁nte la posibilidad de que en dicha vivienda se haya producido un hecho violento con peligro para la integridad f铆sica de una mujer (la cual ped铆a auxilio por la ventana) y un menor de edad que estaba sollozando鈥. El art铆culo 553 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal permite la entrada de la polic铆a en un domicilio si hay constancia de que se est谩 cometiendo un delito flagrante.

En este sentido, los agentes recalcan que el 鈥済ran estado de excitaci贸n y violencia鈥 de los hombres les hac铆a temer 鈥渜ue algo grave pudiera haber sucedido en el interior de la vivienda鈥. El informe a帽ade que los agentes de dos coches policiales que hab铆an acudido en apoyo hab铆an escuchado a una mujer gritar por el balc贸n: 鈥淎yuda, ayuda, que me matan. Por favor, ayuda, polic铆a鈥. Es, a partir de ese momento, cuando los agentes intentaron derribar la puerta, aunque solo lograron desencajarla del marco. Finalmente, los ocupantes dieron acceso al interior de la vivienda donde, seg煤n el atestado, opusieron resistencia 鈥渄e manera activa鈥 a su detenci贸n, lo que provoc贸 lesiones a los agentes.

El informe a帽ade que en el piso estaba 鈥渢otalmente revuelto y lleno de bebidas alcoh贸licas鈥 y que resultaba 鈥渆vidente鈥 que 鈥渆l menor no se encontraba en la mejor situaci贸n posible, compartiendo vivienda con cinco varones con evidentes s铆ntomas de haber consumido sustancias estupefacientes a altas horas de la madrugada鈥. El informe va acompa帽ado de fotograf铆as de botellas, latas de cerveza y vasos que los agentes encontraron en la cocina y el sal贸n del domicilio. Horas despu茅s y tras pasar por comisar铆a, los cinco quedaban en libertad.

La versi贸n que los arrestados es totalmente distinta. En la denuncia que presentaron afirman que en todo momento colaboraron y estuvieron dispuestos a identificarse, aunque admiten que, durante el di谩logo que mantuvieron con los agentes a trav茅s de la puerta entreabierta intentaron cerrarla para ir a recoger sus documentos de identidad, pero que no pudieron porque un agente puso un pie y una porra para impedirlo. Ellos aseguran que recriminaron a los agentes esta actitud porque 鈥渘o pod铆an acceder al interior de la vivienda sin una orden judicial鈥.

Es en ese momento, siempre seg煤n los ocupantes, cuando los agentes los rociaron con gas pimienta. Afirman que lo hicieron en cuatro ocasiones pese a que alertaron a los polic铆as de que hab铆a un menor. Cuando finalmente la puerta fue derribada, los ocupantes denuncian que les golpearon. 鈥淭odos ellos fueron objeto de golpes, porrazos, patadas y pu帽etazos desde que salieron de la vivienda y hasta llegar a la comisar铆a鈥, contin煤a la denuncia, que tambi茅n habla de insultos xen贸fobos por su origen latino. La denuncia va acompa帽ada de fotograf铆as de las supuestas lesiones sufridas, as铆 como de los da帽os en la puerta del piso.

Los detenidos, que declararon como imputados el 1 de julio, niegan haber cometido ning煤n delito y rechazan el contenido del atestado, que aseguran pretende 鈥渋nflar artificialmente la infracci贸n supuestamente cometida鈥, que reducen a los ruidos. En aquel momento estaba en vigor el segundo estado de alarma y las restricciones imped铆an las reuniones de m谩s de seis personas no conviventes en los domicilios. En un segundo escrito, presentado el 6 de julio para pedir que se archive la causa contra ellos, destacan que el atestado no refleja ning煤n indicio del supuesto maltrato a la mujer y al ni帽o que esgrimieron para entrar en el piso.


El Pa铆s




Fuente: Grupotortuga.com