July 9, 2022
De parte de El Topo
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Si hablamos de inclusi贸n es porque el sistema excluye a personas con cuerpos no normativos, que tienen menos privilegios a sus espaldas. 驴No ser铆a m谩s sensato hablar entonces de exclusi贸n? Estas personas excluidas por su clase social, sus cuerpos disidentes, su orientaci贸n sexual, su raza, o sus caracter铆sticas psicof铆sicas, no tendr铆an que verse incluidas en el teatro o en la vida, si previamente no hubiesen sido rechazadas. Esta es la raz贸n por la que me pregunto si, en lugar de hablar de teatro inclusivo, ser铆a m谩s correcto hablar de teatro de la exclusi贸n.

Desde hace unos a帽os, en las artes esc茅nicas la inclusi贸n se ha vuelto recurrente. Una moda, dicen algunas. Pero quienes nos adscribimos a esta corriente sabemos que no es algo nuevo. Compa帽铆as como Palmyra Teatro, El Psicoballet de Maite Le贸n o Danza Mobile, entre otras, llevan a帽os trabajando con personas diversas o con alguna discapacidad en sus elencos. Sin embargo, en los 煤ltimos cuatro a帽os, somos muchas las creadoras y creadores que seguimos su estela y abordamos la militancia esc茅nica dando visibilidad a colectivos excluidos. Y yo me pregunto, 驴que los directores o directoras de escena incluyamos a personas excluidas de la sociedad, no es, en cierta medida, caer en el capacitismo?

Os invito, antes de seguir leyendo, a que pens茅is cu谩ntos privilegios acumul谩is a vuestras espaldas: de clase, de raza, de g茅nero, etc. Y, ahora, os invito a pensar que un director o directora de escena es una persona que tiene una posici贸n privilegiada dentro del sistema jer谩rquico de una producci贸n teatral. Por tanto, si los y las creadoras incluimos en las artes esc茅nicas a personas excluidas de la sociedad, 驴d贸nde se sit煤an nuestros privilegios y d贸nde colocamos su exclusi贸n?

Asumir nuestros privilegios, esa es la primera cuesti贸n, entender que nuestros privilegios oprimen a otras personas es iniciar un camino de deconstrucci贸n necesaria para trabajar en la inclusi贸n de las artes esc茅nicas. La segunda cuesti贸n es trabajar desde el respeto y la escucha como 煤nica bandera que enarbolar. Como dice Byung-Chul Han 芦resulta necesario volver a considerar la vida partiendo del otro, desde la relaci贸n con el otro, otorg谩ndole al otro una prioridad 茅tica, es m谩s, aprendiendo de nuevo el lenguaje de la responsabilidad禄.

El fil贸sofo de La expulsi贸n de lo distinto (2020) habla de c贸mo la globalizaci贸n no admite la diversidad de los cuerpos porque quiere explotarlos a todos por igual. Ser iguales implica ser una masa uniforme que contribuye al capitalismo. Los cuerpos que no son productivos, fundamentalmente los cuerpos enfermos o dependientes, son arrojados a los m谩rgenes de la vida.

Sin embargo, en el teatro, lo distinto, lo excepcional, lo particular, resulta atractivo. Desde la escena ense帽amos cuerpos tullidos, disidentes, discapacitados, neurodiversos. Invitamos al espectador a detener su mirada en esos cuerpos. 隆Mira enfrente, contempla otras realidades! El objetivo no es exotizar al cojo, al ciego, al sordo. El objetivo es entender que la diversidad nos hace una sociedad m谩s rica y que, desde las diferencias, el reconocimiento de nuestros privilegios y la asunci贸n de nuestra interdependencia, podemos luchar contra el capitalismo que nos quiere iguales, individualistas y productivas. Si no aceptamos nuestros privilegios, 驴c贸mo vamos a reconocer nuestras discapacidades y entender las de las otras personas?

Ahora bien, creadoras, productoras, teatros, compa帽铆as, a煤n tenemos una tarea pendiente: la accesiblidad. Para que los cuerpos diversos o discapacitados no sean exotizados es necesario que en el patio de butacas haya espectadores y espectadoras que puedan sentirse en espejo: personas ciegas, sordas, neurodiversas a quienes ofrezcamos las herramientas de accesibilidad necesarias para que puedan disfrutar de un espect谩culo.

Achacamos la falta de accesibilidad a la falta de recursos, que b谩sicamente se reduce a la falta de presupuesto, pero, como dice uno de los personajes de la obra de Esther Carrodeguas, Supernormales: 芦No es f谩cil poner rampas en las cabezas de las gentes禄 y es hora de que los creadores, creadoras, dramaturgos, directoras, gestores, pongamos nuestra creatividad al servicio de la comunidad no normativa. 隆Hagamos de nuestros cerebros rampas accesibles! Es hora de que como artistas y productoras nos responsabilicemos del lenguaje y la diversidad de las otras, trabajando la lectura f谩cil, la lengua de signos o la audiodescripci贸n dentro de la dramaturgia y las puestas en escena. Solo as铆 podremos ser independientes de los dispositivos de accesibilidad que encarecen los costes de las funciones e imposibilitan que los teatros y festivales las acojan dentro de sus programaciones habituales. Para ello es importante que la accesibilidad se vea como una inversi贸n y no como un gasto. Porque la cultura que no es accesible no es cultura, y las artes esc茅nicas no pueden estar creadas para personas que tienen privilegios como el sentido de la vista o el o铆do. Porque la verdadera discapacidad es el aislamiento y la marginaci贸n que la sociedad ejerce ante las personas con una realidad distinta a la com煤n, es decir, con una realidad privilegiada.




Fuente: Eltopo.org