March 1, 2021
De parte de Lobo Suelto
2,325 puntos de vista

En este escrito se discuten los pormenores de condicionar la abogac铆a y lucha por los derechos desde lo propio del 鈥渃erebralismo鈥, criticando la 鈥渋ndivisibilidad del sujeto鈥, sus derivas hacia el individualismo cerebral, y sus consecuencias en los modos de construcci贸n de ciudadan铆a. Neurocientismos que no culminan simplemente en efectos cl铆nicos o sanitarios, sino que derivan en diversas escenas y sucesos de la vida cotidiana y comunitaria.

Partiremos del t茅rmino ciudadan铆a biol贸gica formalizado Nikolas Rose para reflexionar sobre una de sus variantes contempor谩neas, la ciudadan铆a cerebral, desde diferentes conceptualizaciones y a la luz de las particularidades hist贸ricas del campo de la salud mental (SM) en Argentina. Para dicho autor se trata de modos en que la constituci贸n biol贸gica puede volverse un tema de debate pol铆tico, de exclusi贸n o reconocimiento de demandas sociales. En este sentido, el acto de modular, regular o mejorar su condici贸n biol贸gica ser铆a la tarea central de la vida del ciudadano actual, fundamentado en 鈥渓as creencias acerca de la existencia biol贸gica de seres humanos en cuanto individuos鈥︹ [i]. Alguien es de determinada manera por alg煤n rasgo en su cerebro.

Dicho modo de ciudadan铆a torna factible que un cerebro 鈹sea su imaginarizaci贸n social, su versi贸n conceptual naturalista de sentido com煤n acad茅mico鈹 pueda ser el destinatario de derechos. Una suerte de contrafuga de cerebros. No obstante, la vivencia de s铆 como 鈥渟ujeto cerebral鈥 ha requerido y requiere de determinadas condiciones socio-hist贸ricas; una toma de conciencia de aquella subjetivaci贸n, a partir de la cr铆tica sobre sus condiciones sociales e institucionales, en la direcci贸n de pr谩cticas con enfoque de derechos, recuperar铆a una concepci贸n de sujeto activa, social y agente del derecho a la salud[ii].

Se considera a una persona como sujeto de derecho 鈹presente tanto en diversas normativas vigentes como en las reivindicaciones de distintos grupos de usuarixs ligados a SM y discapacidad鈹 con la intenci贸n de ponderar a la 鈥渄iversidad鈥 como ordenadora de las pr谩cticas en SM, evitando as铆 cualquier clase de sufijaci贸n m谩s o menos obligatoria, tal como 鈥neurodiversidad鈥 o 鈥psicodiversidad鈥. Pero lo anterior resulta inviable desde una ciudadan铆a cerebral, la cual es fatalmente af铆n a la idea de emprededurismo de s铆 y a formas posmodernas de la cl谩sica sociedad de control.

 

Rendimiento y vida cotidiana

La subjetivaci贸n cerebral implica un modo de vivirse a s铆 que pretende ser hegem贸nico dentro del campo de la SM, de corte naturalista y asociado a diversas modalidades del individualismo. Analizar cr铆ticamente dicho modo de subjetivaci贸n implica, entre otras, la cr铆tica filos贸fica al sentido com煤n de algunos neurocientistas y su marco epist茅mico reduccionista en la conceptualizaci贸n de pr谩cticas de SM. No obstante, dicho modo de subjetivaci贸n va m谩s all谩 de las relaciones cl铆nicas o de las llamadas neuroascesis, y tiende a ser hegem贸nico como creencia en buena parte del sentido com煤n de la poblaci贸n.

A modo de ejemplo: el antidepresivo 鈥搒u utilizaci贸n acr铆tica, sin mediaci贸n cl铆nica鈥 es una tecnolog铆a del yo en tanto aplana la pregunta por la subjetividad, quitando los avatares del sufrimiento y angustia subjetivas, constituy茅ndose en una neuropol铆tica[iii]. En las agendas neoliberales se instituye una suerte de higienizaci贸n ps铆quico-afectivo, que adem谩s de institucionalizar el individualismo de mercado introduce est茅ticas coloniales, favoreciendo lazos mediados por comportamientos securitistas como expresi贸n de salubridad com煤n[iv]. Cuesti贸n analizada, desde otra perspectiva, por Pitts-Taylor[v] en torno a la relaci贸n entre neoliberalismo y el neuronal self.

Se tomar谩 el constructo 鈥渞endimiento鈥 como ordenador, ya que permite recortar un horizonte socio-pol铆tico para la discusi贸n que sigue: el neoliberalismo como construcci贸n pol铆tica, el cual tiende a una subjetivaci贸n regida por el imperativo a la eficiencia homogeneizante.

Desde el discurso capitalista de Jacques Lacan, una forma de discurso que redobla la apuesta del Amo cl谩sico, ya no resulta necesario que alguien, el Esclavo, sepa algo. A煤n en su insostenibilidad dicho discurso se consuma al tiempo que se consume[vi]. As铆, 鈥溾el corolario de esta situaci贸n est谩 dado por la b煤squeda de la performance de cada individuo en tanto ser hablante, y que como sujeto sea siempre m谩s (鈥) se 鈥榚xige鈥 que su 鈥榰nidad鈥 sea casi indestructible鈥[vii]; siendo el cerebro el summum de dicha unidad. El imperativo de rendimiento, a una mejor performance socio-afectiva, requiere de una concepci贸n de sujeto ligada a la unicidad. Se trata es de una indiferencia a la escisi贸n cartesiana, o quiz谩s por el contrario de una consecuencia directa del dualismo: una de sus modalidades, el naturalismo.

Esta pretendida unidad torna necesario e imperante clasificar y evaluar, justamente para darse cualidad de existencia[viii]. Evaluaci贸n y clasificaci贸n que, en tanto tecnolog铆as del yo, producen una concepci贸n de sujeto y no al rev茅s, con efectos en el sentido com煤n de gran parte de la poblaci贸n. Una b煤squeda de unidad que puede leerse como la m谩s elaborada doctrina de la individualidad y, por ende, cara al individualismo. Pero ya no m谩s una individualidad psicol贸gica o mental, sino lisa y llanamente cerebral.

Al ponderar a la evaluaci贸n y a la clasificaci贸n se evita pensar cl铆nicamente en t茅rminos de asistencia, promoci贸n, prevenci贸n y cuidados.

            Se produce as铆 un borramiento cada vez m谩s inteligente y sutil de la conciencia [de clase], constituyendo sujetos sintientes: un modo de ciudadan铆a centrado en expresiones afectivas personalizadas pero sin contexto alguno, y que frente al conflicto recurre a soluciones privatizadas sin apelar a las condiciones hist贸ricas de su posibilidad[ix]. Desde Ahmed[x], la formaci贸n global de agendas narcisistas propias de la cultura terap茅utica del neoliberalismo, las cuales ofrecen la fetichizaci贸n acr铆tica de las heridas como identidades pol铆ticas atomizadas, instando as铆 a la desmovilizaci贸n popular por la v铆a de la desideologizaci贸n de lo 铆ntimo.

De esto 煤ltimo podemos efectuar al menos dos reflexiones: estrictamente hablando, lo cl铆nico como acto en salud y relaci贸n social no es lo propio del neoliberalismo sino lo antit茅tico, y que esto 煤ltimo se enlaza a la concepci贸n de la identidad como 谩tomo puesto a la adaptaci贸n.

 

 

El mito individual del ciudadano

 

Dicha evocaci贸n imperativa a la unicidad como condici贸n para un cada vez m谩s alto y requerido rendimiento culmina, l贸gicamente, con la producci贸n de un sujeto pasivo. En el mejor de los casos, la 煤nica agencia posible para dicho sujeto es la de la ciudadan铆a biol贸gico-cerebral.

Resulta pertinente resituar la discusi贸n en torno al rendimiento como imperativo, o lo propio del discurso capitalista, desde lo m谩s profundamente rechazado por dicha discursividad o modo de subjetivaci贸n: considerar a las personas como sujetos de derechos. La relaci贸n social y el modo de subjetivaci贸n propios de un sujeto de derechos est谩n signadas por la categor铆a de conflicto que, la cual contrapondremos a la idea de rendimiento.

Retrotraer todo testimonio del hecho subjetivo a meras formas de la individualidad atenta contra el lazo social; y mucho m谩s a煤n sobre valores como la solidaridad, relacionada 茅sta con otros como la b煤squeda del bien com煤n o incluso la justicia social. Es decir, una solidaridad que va m谩s all谩 de la defensa de intereses sectoriales. Ejemplos de 煤ltimo los encontramos tanto en las asociaciones de usuarixs y familiares de SM emparentadas con la defensa de la Ley Nacional 26.657, como en las luchas del feminismo popular: en ambos casos no se trata de reivindicaciones focalizadas sino de una enunciaci贸n que apunta a la ampliaci贸n y resguardo de derechos de toda la poblaci贸n. En sendos ejemplos hablamos de colectivos que pugnan por derechos y pol铆ticas de corte universales.

Se trata de una superaci贸n cr铆tica de la concepci贸n liberal cl谩sica que instituye que 鈥渕is derechos terminan donde empiezan los derechos del otro鈥 desde un enfoque de derechos humanos en el campo de la salud[xi]. Resulta obvio: la posibilidad de agenciar un derecho requiere necesariamente superar el mito de la individualidad, es decir, superar el sectarismo propio a cualquier grupo-objeto. Una persona no se constituye en sujeto de un derecho desde el aislamiento ontol贸gico, sino siempre en funci贸n de otros y, por supuesto, no sin el Estado. No obstante, la petici贸n de derechos desde subjetivaciones individualistas, como la cerebral, poco o nada de margen ofrecen para que dichos actores se consideren parte de un 鈥渘osotros鈥 m谩s amplio y necesariamente tomado por la heterogeneidad y la diversidad.

De lo anterior puede tambi茅n, cual s铆ntoma, retornar una ciudadan铆a biol贸gico-cerebral auto-delimitada desde la 鈥渘eurodiversidad鈥.

Neurontolog铆as

Si determinada afecci贸n o malestar remite a un problema 鈥渄el鈥 cerebro, habr谩 entonces escasa posibilidad de una implicaci贸n personal, relacional; desaparece la categor铆a 鈥減ersona鈥. Muchos actores sociales rechazan la psicologizaci贸n del padecimiento subjetivo en pos de un cerebralismo. Existen personas, y por ende formas de ejercicio de la ciudadan铆a, neurot铆picas o neurodiversas. Esto es compatible con la alusi贸n de Rose a la idea de biosocialidad de Rabinow, que refiere a colectivos formados alrededor de una concepci贸n biol贸gica de identidad compartida, relacionados con formas habituales del 鈥渁ctivismo鈥, en defensa de un lugar identitario. Consecuentemente, buena parte del campo de la SM 鈹discusiones, pr谩cticas, dispositivos y pol铆ticas p煤blicas鈹 se ve compelido a reducir el malestar a un signo reductible a dichas identidades biol贸gicas.

El punto problem谩tico reside justamente all铆 donde lo susodicho implica necesaria y parad贸jicamente una desubjetivaci贸n: el rasgo identitario ser铆a 鈥減ropio鈥, estar铆a en una suerte de interioridad, pero como un a priori cerebral. La mera particularizaci贸n de un universal. O en simult谩neo, ser diverso ser谩 meramente en funci贸n de tener un 鈥渃erebro diverso鈥.

Por ejemplo, 鈥渆l autismo que somos鈥 en vez 鈥渄el que tenemos鈥 plantea la coherencia del biologismo, de la subjetivaci贸n cerebral. Lo parad贸jico es que la tesis reduccionista/naturalista, tematizada en la neurologizaci贸n de autismo, la bipolaridad u otros, representa una suerte de empoderamiento de la cultura de la diferencia, que incluso puede ir en contra de la homogeneizaci贸n producida por la biologizaci贸n 鈥渃l谩sica鈥. Este ejemplo no pretende constituirse como universal, sino que simplemente muestra que las perspectivas no dan lugar a versiones de 鈥渟铆 mismo鈥 homog茅neas. No obstante, su correspondiente forma de ejercicio de ciudadan铆a remitir铆a indefectiblemente a la conquista de derechos de corte focalizados, a causa de la fuerte impronta de la identidad biol贸gico-cerebral como condicionamiento al acceso a derechos. Neurontolog铆as que producen derechos identitarios, pero nunca universales.

Una de las consecuencias de lo anterior en nuestro sistema sanitario es la producci贸n de condicionamientos ontol贸gico-performativos para la accesibilidad de las personas usuarias a servicios, prestaciones, sistemas de apoyo o incluso medicaci贸n.

 

 

Diversidad ciudadana

Es propicio discutir qu茅 versiones de 鈥渄iferencia鈥 o de 鈥渄iversidad鈥 resultan como efecto de dicho modo de subjetivaci贸n; y en relaci贸n a esto, qu茅 efectos en el ejercicio de ciudadan铆a y acceso a derechos.

Muchas veces se plantean discusiones falaces: 鈥o a la patolog铆a y su estigma o a una identidad biol贸gico/cerebral鈥. Va de suyo que una persona o colectivo preferir谩 evitar el nominalismo de la locura, el d茅ficit o la enfermedad mental, considerando quiz谩s m谩s atractivas y dignas cualquier clase de explicaci贸n 鈹cient铆fica y/o de sentido com煤n鈹 que sit煤e la propia coyuntura y existencia como un modo identitario鈥erebral. Pero el problema se sit煤a en que dicha falacia lleva a la falsa antinomia 鈥渄erechos de la patolog铆a Vs. derechos de la identidad鈥, siendo los segundos en apariencia mucho m谩s prometedores, pero igualmente cuerdistas.

 No debe omitirse que los derechos no pueden ni deben basarse en ninguna clase de naturalismo biol贸gico 鈹sea lombrosiano, de la nosolog铆a psiquiatr铆a cl谩sica o del neurocientismo鈹 ya que las normas tienen y han tenido siempre otro origen y devenir, conflictiva mediante; no hay deber ser que pueda reducirse a la actividad cerebral. Si se postula una matriz biol贸gica para la abogac铆a y proclama de derechos, se culmina en la emergencia de derechos condicionados por el reconocimiento de la diferencia en t茅rminos ontol贸gico-cerebrales, o peor鈥 Y al mismo tiempo, en una degradaci贸n del concepto de diversidad o diferencia a un estadio naturalista.

Marcos normativos como la Ley Nac. de Salud Mental nos recuerdan que una persona debe situarse ante todo y sin condici贸n alguna como sujeto de derecho; y estar en situaci贸n de tratamiento o utilizar servicios de SM simplemente convierten a esa persona en usuaria de dichos servicios, nada m谩s. Resulta 茅tico que alguien goce incondicionadamente de sus derechos por el mero hecho de ser persona, teniendo esto a su vez efectos cl铆nicos. Claro est谩, si eventualmente lo desea, una persona puede autopercibirse y nominarse como neur贸tico, autista, esquizofr茅nico, bipolar, neurot铆pico, neurodiverso, etc. Pero alterar este orden y que, por ejemplo, la neurodiversidad haga las veces de condici贸n para acceder a prestaciones esenciales o servicios, deviene indigno.

Sujeto de derechos es una categor铆a socio-jur铆dica y pol铆tica que permite situarse en el marco de pr谩cticas sociales concretas, como las del campo de la SM; posibilita el ejercicio de derechos sin ninguna clase de condici贸n [biologicista]. Por el contrario, encontramos una naturalizaci贸n y vaciamiento en la subjetivaci贸n cerebral, por obturar el hecho social, hist贸rico, pol铆tico, e incluso psicol贸gico.

La incompatibilidad entre sujeto cerebral y de derechos quiz谩s pueda ser finalmente ilustrada a trav茅s de un ejemplo: en casos de 鈥渕uerte cerebral鈥 no hay posibilidad de un sujeto cerebral, pero habr铆a igualmente un sujeto de derecho, quien por directivas anticipadas podr铆a acceder al derecho a una muerte digna.

El cerebro es condici贸n para pensarnos y sentirnos desde una u otra identidad; pero de ning煤n modo 茅sta se encuentra en nuestro cerebro. De esto 煤ltimo es que se desprenden consecuencias en pr谩cticas sociales en general, en formas de la vida cotidiana, y no s贸lo en lo atinente a dispositivos en salud o SM.

La diferencia positivizada, la diversidad como un ordenador crucial para abordar el sufrimiento y el malestar, remiten a complejas relaciones, ya que la subjetividad emerge desde la resistencia de los cuerpos, nunca de manera aislada e individualista, sino en un complejo din谩mico en el cual se concatenan las resistencias de otros cuerpos[xii]. Diversidad y subjetividad son categor铆as que implican personas, relaciones, dispositivos e instituciones. Siguiendo a Paul B. Preciado[xiii], y ante las complicaciones del concepto de identidad, resultan convenientes las nociones de diferencia o margen: concebir al sujeto y agente pol铆tico no como centro aut贸nomo de soberan铆a y conocimiento, sino como una posici贸n inestable, efecto de constantes re-negociaciones estrat茅gicas de la identidad.

 

Descerebrar la salud mental

 

Que el soma o el cerebro tengan efectos sobre las identidades no es independiente sino dependiente de complejas relaciones: entre personas y con ello que habla m谩s all谩 de m铆 mismo. Alguien 鈥渆s diverso鈥 por el efecto que su cuerpo o su cerebro tienen sobre s铆 y sobre otros, en un momento hist贸rico y social determinado; de lo contrario la biolog铆a ser谩, una vez m谩s, destino.

La ciudadan铆a se degrada en como si [neo]liberal all铆 donde no emerge la singularidad puesta hacia lo com煤n, diversidad y conflicto.

驴Ser谩 que debamos descerebrar el campo de la SM? 鈥淣eurociencias = neoliberalismo鈥 es una igualaci贸n perezosa e imprecisa. Se trata de rectificar el lugar del saber neurocient铆fico, criticar su aplicacionismo acr铆tico y unicausal, admiti茅ndolo al mismo tiempo v谩lido por lo incompleto, al igual que los otros saberes que intervienen en nuestro campo. Ensayar interdisciplinariamente puntos de encuentro en las pr谩cticas, profundizando la discusi贸n epistemol贸gica all铆 donde se avizora inconmensurabilidad.

Excede a este escrito, pero resulta pertinente no omitir las derivas del cerebralismo 鈹su juntura con el individualismo, el rendimiento y la ret贸rica neoliberal鈹 en torno a la construcci贸n de ciudadan铆a y de agendas socio-culturales, multimedi谩ticas, gubernamentales y electorales. En ese sentido, evitando exageraciones paranoides, preocupa igualmente la paradoja de que una forma de ciudadan铆a, la cerebral, pudiera terminar implosionando a la categor铆a de ciudadano tal como la conocemos, con un desenlace peor, m谩s sofisticado, m谩s sutil, que cualquier futurismo dist贸pico: un cientificismo sin lugar para ficci贸n alguna.

Este escrito incluye algunos pasajes de 鈥Neurodiversidad? Cerebralismo, ciudadan铆a y vida cotidiana鈥, cap铆tulo incluido en Neurocientismo o Salud Mental: discusiones cl铆nico cr铆ticas desde un enfoque de derechos (Mi帽o y D谩vila, 2020), compilado por el autor y J. A. Castorina.

 

 

[i] Rose, N. (2012). Pol铆ticas de la vida: biomedicina, poder y subjetividad en el Siglo XXI. La Plata: UNIPE (p. 270).

[ii] Ferreyra, J. A. y Castorina, J. A. (2020). 鈥La hegemon铆a del 鈥榮ujeto cerebral鈥 en el campo de la salud mental. An谩lisis cr铆tico de sus implicancias epistemol贸gicas, cl铆nicas y pol铆ticas鈥. Revista Salud Mental & Comunidad (UNLa). A帽o 7, N潞8 | agosto de 2020 (pp. 12-33).

[iii] Mart铆nez Hern谩ez, A. (2015). 鈥淎ntidepresivos y neuronarrativas en la era del sujeto cerebral鈥. Interrogant, N潞 13 (pp. 53-56).

[iv] Cuello, N. (2019). 鈥淧resentaci贸n: El futuro es desilusi贸n鈥. En Ahmed, S. (2019). La promesa de la felicidad. CABA: Caja negra.

[v] Pitts-Taylor, V. (2010). The Plastic Brain: Neoliberalism and the Neuronal Self. Health 14 (6): 635鈥52. [PubMed]

[vi] Lacan, J. (1972). Conferencia de Mil谩n (12 de mayo de 1972), traducci贸n de Olga Mater para El Sigma.

[vii] Ferreyra, N. (2013). La pr谩ctica del an谩lisis. Ediciones Klin茅: Buenos Aires (p. 57).

[viii] Ibid.

[ix] Cvetkovich, A. (1992). Mixed Feelings, Feminism, Mass Culture, and Victorian Sensationalism. Nuevo Brunewick: Rutgers University Press.

[x] Ahmed, S. (2019). La promesa de la felicidad. Una cr铆tica cultural al imperativo de la alegr铆a. CABA: Caja negra.

[xi] Stolkiner, A. (2010). Derechos Humanos y Derecho a la Salud en Am茅rica Latina: la doble faz de una idea potente. Medicina Social, Vol. 5, n潞 1 (pp. 89-95).

[xii] Agamben, G. (2005). Profanaciones. Buenos Aires: Hidalgo Editora.

[xiii] Preciado, P. B. (2019[2002]). Manifiesto contrasexual. Humahuaca, Jujuy: Editorial La Bicha.




Fuente: Lobosuelto.com