June 27, 2021
De parte de Nodo50
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Solo nueve dirigentes de la rebeli贸n catalana han salido en libertad tras el indulto acordado por el gobierno. Es una medida imprescindible para poder dar alg煤n paso en la resoluci贸n del conflicto pol铆tico entre el Estado espa帽ol y la mayor铆a del pueblo catal谩n. Pero no es el fin de nada, es como mucho un pasito necesario. La lucha por el derecho a la autodeterminaci贸n sigue su camino.

La concesi贸n de los indultos, como todo lo que tiene que ver con el conflicto catal谩n, ha tensado hasta l铆mites insospechados las costuras de este r茅gimen mon谩rquico. Los jueces han hecho lo posible para evitarlos. Las derechas se han lanzado a una hist茅rica y apocal铆ptica campa帽a sobre la ruptura de Espa帽a y la supuesta ilegalidad de los indultos. La presidenta de Madrid hasta quiso meter al Rey por medio, a sabiendas de que el 3 de octubre de 2017 hizo uno de los discursos m谩s franquistas del postfranquismo que se recuerdan, tomando partido por la extrema derecha espa帽ola entonces en el gobierno. No va mal encaminada: monarqu铆a borb贸nica y unidad de Espa帽a son indisolubles. Pero los fracasos se les han ido acumulando y lo que se imaginaban como un paseo triunfal se ha convertido en un fracaso al menos parcial. Pincharon en la concentraci贸n en la Plaza de Col贸n de Madrid. Pinch贸 el PP con la recogida de firmas. Hasta sectores de la patronal y la Iglesia se han pronunciado a favor de los indultos y se han distanciado de la histeria de las derechas. Bien es verdad que la patronal busca el negocio tranquilo y que el ambiente sea lo m谩s pac铆fico posible. Es sabido. Y la Iglesia habla de 鈥減erd贸n鈥, (驴perd贸n de qu茅, banda de oscurantistas?).

La triple extrema derecha seguir谩 lanzando su veneno en las conciencias, tanto contra la decisi贸n parcial, interesada y amenazadora del gobierno de S谩nchez como contra los derechos democr谩ticos del pueblo catal谩n a decidir su futuro. Con el aluvi贸n de recursos que han presentado ante el Tribunal Supremo quiz谩s esperan conseguir por la puerta de atr谩s lo que no pueden lograr por medios pol铆ticos. Y el putr铆lago judicial espa帽ol es una puerta abierta a todo lo reaccionario, es cierto.

M谩s reveses en Europa

Si las derechas y los poderes del Estado tienen que soportar los indultos, aunque sean parciales, interesados y amenazadores, desde Europa les ha llegado otro bofet贸n. El 22 de junio, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprob贸 una resoluci贸n por una amplia mayor铆a de 70 votos a favor, 28 en contra y 14 abstenciones en la que se pide la libertad de los presos, la retirada de las 贸rdenes europeas de detenci贸n contra los exiliados, la modificaci贸n de la definici贸n del concepto de sedici贸n y que se acabe con la persecuci贸n judicial contra el independentismo. En esta votaci贸n, como en tantas otras, los diputados de las derechas y del PSOE fueron en el mismo barco contra la posici贸n mayoritaria del Consejo. Y por si no fuera suficiente para poner en duda el sistema judicial del Reino de Espa帽a, el mismo d铆a se hac铆a p煤blica una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) que condenaba al reino de Espa帽a por vulnerar el art铆culo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que garantiza la libertad de expresi贸n. El Tribunal ordena al Estado a compensar con 11.000 euros a Tasio Erkizia, hist贸rico dirigente abertzale. Es otra m谩s de una larga lista de pronunciamientos internacionales contra las decisiones antidemocr谩ticas de la justicia espa帽ola.

Los indultos son un primer paso, pero los exiliados y 3.300 personas encausadas, se han quedado fuera. Nada parecido a generosidad, nada parecido a que la 鈥済racia鈥 haya sido ejercida todo lo ampliamente que permit铆a la ley, la ley vigente, el marco legal vigente, y ni eso. Amenazadores (y condicionales) porque se condicionan a no volver a 鈥渄elinquir鈥 por un per铆odo de tres a seis a帽os. Algo muy mon谩rquico, como il faut. El soberano dicta las condiciones.

Indulto interesado y sigue la represi贸n

Indulto interesado porque el gobierno espa帽ol ha querido evitar las consecuencias nefastas (si es que algo puede empeorar el prestigio de estos descendientes gen茅ticamente de la herencia franquista) para el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional de mantener presos pol铆ticos en las c谩rceles. Utilizaremos las palabras de un constitucionalista moderado para que nadie crea que exageramos: 鈥淓stando, como est谩 convencido [el gobierno espa帽ol], de que el TEDH condenar谩 al Estado por vulneraci贸n de derechos fundamentales y humanos de los condenados por el proc茅s, el Gobierno ha preferido que se distancie en el tiempo la llegada de las sentencias europeas, a fin de no a帽adir otro elemento de tensi贸n a la ya de por s铆 excesivamente tensionada pol铆tica espa帽ola鈥. Queda explicado lo de indultos interesados.

Con todas estas consideraciones, no es de extra帽ar que los presos pol铆ticos hayan salido de la c谩rcel con la cabeza bien alta, sin haber hecho concesiones y reclamando la amnist铆a y una soluci贸n democr谩tica al conflicto.

Valga como ejemplo de la continua represi贸n, la condena a cinco a帽os de c谩rcel al joven Marcel Vivet, detenido tras una contraprotesta a una manifestaci贸n convocada por la asociaci贸n ultra policial Jusapol. El Tribunal de Cuentas pretende castigar econ贸micamente y de forma indiscriminada para que nadie m谩s ose organizar un refer茅ndum, como en el caso de Andreu Mas-Colell, que ha reunido el apoyo solidario de treinta y tres premios Nobel de Econom铆a contra una supuesta malversaci贸n. Tienen toda la raz贸n quienes defienden que solo la amnist铆a puede realmente desjudicializar el conflicto, ya que, si depende de los jueces, estos siguen dispuestos a que siga funcionando la maquinaria represiva y vengativa del Estado.

Reencuentro

El d铆a anterior a la concesi贸n de los indultos, Pedro S谩nchez reuni贸 a distintas personas de la sociedad civil en el Liceo de Barcelona, una reuni贸n que pareci贸 un encuentro apost贸lico para transmitir la 鈥渂uena nueva鈥. Su discurso estuvo lleno de palabras como 鈥渞eencuentro鈥, 鈥渞econciliaci贸n鈥 o 鈥渞ecomenzar鈥, pero pocas propuestas pol铆ticas se escucharon, m谩s all谩 de la promesa sobre los fondos de recuperaci贸n europeos y la cursi expresi贸n de 鈥渃atalanes y catalanas, os queremos鈥. Todo un gran nivel intelectual y pol铆tico.

Y es que todas esas bonitas palabras exigen decisiones pol铆ticas, y ah铆 Pedro S谩nchez y su gobierno est谩n prisioneros, porque le son fieles, por una Constituci贸n y un r茅gimen pol铆tico con aparatos judiciales, militares y policiales que este gobierno no quiere depurar: que existen diferentes naciones en el reino de Espa帽a y que el 鈥渞eencuentro鈥 y la 鈥渞econciliaci贸n鈥 exigen la aceptaci贸n libre y democr谩tica de sus diferentes componentes. La represi贸n no resuelve los problemas, los agudiza y puede retrasarlos, pero acaban volviendo a la superficie. No est谩 de m谩s recordar que el que ahora habla de 鈥渞eencuentro鈥, S谩nchez, apoy贸 sin pesta帽ear la aplicaci贸n del 155.

Los indultos eran necesarios, incluso para los propios intereses del gobierno como queda dicho, pero resolver un conflicto pol铆tico necesita propuestas pol铆ticas. Varios elementos forman parte de esa decisi贸n: 1) que el movimiento independentista y soberanista catal谩n mantiene su fuerza y no ha sido cooptado a la unidad constitucional mon谩rquica; 2) que el gobierno S谩nchez solo puede vivir de la mayor铆a que proporcion贸 la investidura con el apoyo de ERC, PNV, Bildu; 3) que los indultos representan un cambio en la pol铆tica gubernamental que le obliga a enfrentarse con otras instituciones del Estado, como la judicatura, y a las derechas desbocadas.

El siguiente paso deber铆a ser la mesa de di谩logo acordada entre los gobiernos de Espa帽a y Catalu帽a. Pero si desde antes de empezar a hablar ya se coloca el cors茅 de lo que se puede o no se puede y de los l铆mites que impone la Constituci贸n, poco recorrido podr谩 esperarse de la mesa de di谩logo. Se quiera o no se quiera aceptar, lo que define ese di谩logo es la crisis de 2017, el 1 de octubre con el refer茅ndum y el 3 de octubre con la huelga general, y la decisi贸n que puede romper el c铆rculo vicioso es que la ciudadan铆a vote, exprese cu谩l es su opini贸n sobre la relaci贸n entre los pueblos.

La cuesti贸n es si se trata de rehacer un nuevo pacto entre Catalu帽a y el reino de Espa帽a manteniendo las condiciones de los 煤ltimos cuarenta a帽os, ofreciendo cierta financiaci贸n, ciertas medidas que despu茅s no se cumplen o que el Tribunal Constitucional proh铆be -esa din谩mica es la que ha fracasado- o se establece un nuevo pacto sobre las bases de un refer茅ndum en el que el pueblo catal谩n pueda decidir si mantener su relaci贸n bajo la monarqu铆a o pasar a una etapa republicana.

De hecho, las propuestas a elegir son: seguir como hasta ahora, cambiando alguna cosa para que todo siga igual; las propuestas de las derechas de mantener la represi贸n e incluso limitar los derechos auton贸micos o resolver democr谩ticamente las relaciones entre los pueblos a trav茅s de un refer茅ndum.

En su discurso en el Liceo, S谩nchez se refiri贸 varias veces a un poema de Miquel Mart铆 i Pol, pero s贸lo cit贸 una frase: 鈥渟om on som鈥 (Estamos donde estamos) y se olvid贸 de los elementos de protesta, de lucha, de futuro que hay en el poema:

Tenim a penes

el que tenim i prou: l鈥檈spai d鈥檋ist貌ria

concreta que ens pertoca, i un min煤scul

territori per viure-la. Posem-nos

dempeus altra vegada i que se senti

la veu de tots solemnement i clara.

Cridem qui som i que tothom ho escolti.

I en acabat, que cadasc煤 es vesteixi

com bonament li plagui, i via fora!,

que tot est脿 per fer i tot 茅s possible.

(Apenas tenemos/lo que tenemos y basta: el espacio de historia/concreta que nos corresponde, y un min煤sculo/territorio para vivirla. Pong谩monos/en pie otra vez y que se oiga/la voz de todos solemne y clara/Gritemos quien somos y que todos lo oigan Y al acabar, que cada uno se vista/como buenamente le apetezca, y 隆adelante! /que todo est谩 por hacer y todo es posible.)

El debate en Catalu帽a

Pocos d铆as antes de la concesi贸n de los indultos se desarroll贸 una importante y agria pol茅mica tras la publicaci贸n de una carta de Oriol Junqueras, presidente de ERC, y otra de Jordi S谩nchez, de Junts per Catalunya. El fondo de la pol茅mica tiene que ver con las diferentes t谩cticas de ambas organizaciones y, m谩s en general, con la dificultad para definir un nuevo plan pol铆tico y social para avanzar hacia la rep煤blica catalana.

Aunque el PSC fue el que m谩s votos reuni贸 en las elecciones catalanas, el bloque independentista sigui贸 manteniendo y ampliando la mayor铆a con un mayor peso de las izquierdas, ERC y CUP. Despu茅s de muchas dificultades, especialmente por las luchas internas en Junts y la aceptaci贸n de que no iban a ser la fuerza hegem贸nica, Pere Aragon茅s accedi贸 a la presidencia de la Generalitat. La pol茅mica, que probablemente continuar谩 durante toda la legislatura, tiene que ver sobre la mesa de di谩logo con el gobierno S谩nchez; sobre el papel de Puigdemont en la vida pol铆tica catalana; sobre las pol铆ticas sociales y econ贸micas a desarrollar y la manera de continuar lo que qued贸 pendiente tras las jornadas de octubre de 2017.

Algunos sectores del independentismo rechazan los indultos porque podr铆an debilitar el movimiento e incluso se oponen a la amnist铆a en nombre de una independencia que lo resolver铆a todo. Esa pol铆tica m谩gica de jugadas maestras que nunca pueden concretarse ha hecho mucho da帽o al movimiento. La amnist铆a y la autodeterminaci贸n es lo que permite fijar nuevos objetivos pol铆ticos y de movilizaci贸n.

Lo importante, y tambi茅n la mayor debilidad es la dificultad que tienen el gobierno, los partidos y los movimientos sociales para definir un nuevo plan para el ejercicio del derecho de autodeterminaci贸n. Un plan no se improvisa, tiene que partir del punto donde se lleg贸 en 2017 e incorporar los elementos de balance, de lo que se hizo bien y mal, de las fortalezas y debilidades y, sobre todo, c贸mo resolverlas. Hay que concentrarse en la perspectiva concreta de pol铆ticas de ruptura social y pol铆tica, tanto desde el gobierno como desde el movimiento, reforzando las organizaciones sociales, buscando apoyos en el municipalismo, el feminismo y el sindicalismo de clase, alianzas con las izquierdas del conjunto del Estado, etc. Y todo esto no ser谩 posible sin la m谩s amplia participaci贸n y colaboraci贸n entre todos los implicados en la emancipaci贸n nacional, sean independentistas, soberanistas o dem贸cratas que quieren resolver democr谩ticamente el conflicto y avanzar hacia una salida republicana.

Espa帽a, siempre Espa帽a

La polarizaci贸n pol铆tica producida por los indultos y jaleada por las derechas ha vuelto a poner en primer plano qu茅 es este pa铆s llamado 鈥淓spa帽a鈥. No es este el lugar para profundizar en un problema que hist贸ricamente se viene arrastrando y que surge y resurgir谩 mientras no se resuelva. Para las derechas solo hay una naci贸n: la espa帽ola, y lo dem谩s son regiones o comunidades con m谩s o menos folklore y un idioma, que de vez en cuando se proponen eliminar. La debilidad de esa concepci贸n se expresa cuando aparecen problemas pol铆ticos importantes, y el 煤nico argumento de las derechas es 鈥渟e rompe Espa帽a鈥. Y la respuesta deber铆a ser: lo que democr谩ticamente decida el pueblo, si se le permite.

Esos que se llenan la boca con la palabra Espa帽a quieren hacer creer que es la 煤nica que puede existir, pero hasta la organizaci贸n de la naci贸n ha sido diferente a trav茅s de la historia. Sin remontarnos muy atr谩s digamos que las provincias actuales son producto del siglo XIX, que los revolucionarios de los a帽os 30 pensaban en una federaci贸n o confederaci贸n de rep煤blicas ib茅ricas, que las actuales comunidades aut贸nomas es el resultado de los pactos de la Transici贸n, por lo tanto, es posible una organizaci贸n diferente, tanto en los econ贸mico y social liber谩ndose del peso de la banca, las el茅ctricas, las grandes constructoras, etc., como en lo pol铆tico. Una organizaci贸n en la que las naciones, las comunidades y los municipios sean la base de un acuerdo libre y democr谩tico entre ellas. Entre iguales.

Una perspectiva diferente permitir铆a romper con las concepciones de las derechas, y en algunos casos de sectores del PSOE -Felipe Gonz谩lez tambi茅n se ha pronunciado contra los indultos-, y abrir un proceso de fraternidad entre los pueblos de la pen铆nsula, una fraternidad democr谩tica y republicana que incluya a todas las naciones: la espa帽ola, la catalana, la vasca y la gallega. Pero fraternidad quiere decir de igual a igual. De lo contrario, es cualquier relaci贸n menos de igualdad republicana. Para lograrlo, habr铆a que hacer caso a lo que escribi贸 el genial Franz Kafka en su no menos genial novela El Castillo: 鈥淧or m谩s que animes tanto como quieras a alguien que tiene los ojos vendados a mirar a trav茅s de la venda, no ver谩 jam谩s. No empezar谩 a ver m谩s que desde el momento en que se quite la venda鈥.

Notas:




Fuente: Sinpermiso.info