November 26, 2022
De parte de Indymedia Argentina
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ni├▒os y ni├▒as siguen muriendo a pesar de la emergencia sociosanitarial

Infancia deforestada en el Chaco salte├▒o

Les talaron los bosques, los dejaron sin su alimento y su remedio para el esp├şritu y el cuerpo, les saquearon la tierra para pooles de siembra, les extinguieron los animales que cazaban, les mataron las hierbas y los frutos que recog├şan. Los ni├▒os se apagan en el Chaco salte├▒o

Por Silvana Melo

(APe) 15/11/2022

pelotadetrapo.org.ar/

En estos d├şas los incendios en Or├ín se llevaron 56.000 hect├íreas forestales salte├▒as. Dos m├ędicas fueron condenados por la muerte de un beb├ę de un a├▒o en 2018 (su madre lo hab├şa llevado siete veces a la consulta hospitalaria). Una mujer wich├ş denunci├│ la violaci├│n de su ni├▒a de 17 a├▒os en manos de un legislador. Una chiquita originaria de doce a├▒os apareci├│ en un camino golpeada y abusada. Mientras el gobierno de Salta mantiene una emergencia sociosanitaria testimonial desde 2020, por muertes sistem├íticas de ni├▒os originarios por desnutrici├│n y deshidrataci├│n.

Las muertes estivales en cadena de ni├▒as y ni├▒os wich├ş tienen d├ęcadas en el Chaco salte├▒o. Reci├ęn en 2020 el gobierno de Salta declar├│ la emergencia en los departamentos m├ís castigados: Or├ín, General San Mart├şn y Rivadavia. Hace poco m├ís de dos meses la Defensor├şa de Ni├▒os, Ni├▒as y Adolescentes de la Naci├│n termin├│ un segundo informe sobre la infancia originaria salte├▒a que ahora derivar├í a la Comisi├│n Interamericana de Derechos Humanos.

Las comunidades originarias han sido desalojadas de su mundo. Se les cambiaron los ciclos clim├íticos, sufren terribles sequ├şas e inundaciones fatales, beben agua envenenada en bidones de agrot├│xicos o del Pilcomayo, que trae metales pesados. Les talaron los bosques, los dejaron sin su alimento y su remedio para el esp├şritu y el cuerpo, les saquearon la tierra para pooles de siembra, les extinguieron los animales que cazaban, les mataron las hierbas y los frutos que recog├şan. Despu├ęs les repartieron polenta y arroz, los mandaron a hospitales que no los comprenden a 40 kil├│metros y los obligaron a depender de un estado discriminante, que siempre los ignor├│ y ahora los vuelve clientes compulsivos.

La emergencia sociosanitaria del gobierno de Gustavo S├íenz, subsidiario de Juan Manuel Urtubey ÔÇôlos gobernantes suelen ser criollos ricos que viven en otros estamentos sociales muy lejanos- puede atender la coyuntura, aunque ni siquiera lo hace eficazmente. Pero nunca cambiar de cuajo una realidad sin retorno: haber dejado desnudos y a la vista de un mundo hostil a pueblos como el wich├ş, que no se considera due├▒o sino parte constitutiva de los bosques que le talaron.

Los pueblos desplazados por la apropiaci├│n territorial de la agricultura extensiva ÔÇôque empuja fronteras hasta la nada- y la industria extractiva, perdieron en el camino la esencia de su trayecto de vida. Que nunca necesit├│ socorros estatales para comer ni para beber ni para sostener una salud f├şsica b├ísica. El impacto social y cultural no s├│lo se apropia de los bienes de la naturaleza ÔÇôque los incluyen como seres de la tierra- sino tambi├ęn de su cosmovisi├│n, en la que es imprescindible el transcurso vital en los montes, en su tierra virgen, en los m├írgenes de su r├şo.

Dice el informe de la Defensor├şa que para 2010 ÔÇôfecha del ├║ltimo censo con cifras conocidas- la poblaci├│n salte├▒a superaba los 1.202.000 habitantes. San Martin, Rivadavia y Or├ín, donde habitan al menos 359 comunidades de pueblos ind├şgenas, totalizaban 260.000. Salta ten├şa una poblaci├│n de menores de 20 a├▒os de cerca de 530 mil, un 40% del total. Los ni├▒os de entre 0 y 14 a├▒os llegaban a 400.000.

La poblaci├│n ind├şgena bordeaba en 2010 los 80.000. Un 7% del total. Casi la mitad tienen menos de 20 a├▒os. Tanto la pobreza como la desnutrici├│n y la mortalidad infantil (38,1 ÔÇ░ mientras que en el resto de la poblaci├│n fue de 14,5 ÔÇ░) son mucho m├ís altas entre los originarios que entre quienes no lo son.

ÔÇťLa incorporaci├│n de tierras agr├şcolas en detrimento del bosque nativo alcanz├│ cifras muy elevadas durante la ├║ltima d├ęcada del siglo XX y la primera del siglo XXI (20,13% de su superficie transformada)ÔÇŁ, anota el informe de la Defensor├şa. Y define: ÔÇťEn ├ępocas de sequ├şa los bosques amortiguan sus efectos al funcionar como reguladores de cuencas h├şdricas, ayudando a la retenci├│n e infiltraci├│n del agua en el suelo y las napas fre├íticasÔÇŁ. Los tres departamentos de la emergencia, los que concentran la tasa m├ís alta de deforestaci├│n ÔÇôy por ende el desmembramiento f├şsico y cultural de los pueblos- totalizan unos 117 mil ni├▒os y ni├▒as de 0 a 14 a├▒os. Todos ellos bajo ÔÇťdiez mapas de riesgo superpuestosÔÇŁ seg├║n Unicef: ÔÇťcontaminaci├│n por agroqu├şmicos, sequ├şa, contaminaci├│n industrial, olas de calor, actividad petrolera, deforestaci├│n, saneamiento b├ísico insuficiente, chagas, inundaci├│n y dengueÔÇŁ.

Los ni├▒os se mueren de malnutrici├│n, desnutrici├│n, deshidrataci├│n. Todas enfermedades evitables, tributarias de la pobreza. Tienen bajo peso ÔÇôsus mam├ís tambi├ęn-, riesgo nutricional y baja talla. La ÔÇťgrave vulnerabilidadÔÇŁ en cuanto a alimentaci├│n, agua segura, acceso a servicios de salud, los coloca en la l├şnea de riesgo de vida ante cualquier enfermedad que padezcan.

Desnutrici├│n en el Impenetrable Chaque├▒o

Los procesos de desmonte para la industria extractiva cuenta con el apoyo ÔÇôcomplicidad- del poder pol├ştico que suele compartir intereses econ├│micos y productivos. Re├▒idos brutalmente con los intereses de los menos beneficiados sist├ęmicos.

El 85% de las lluvias caen, todas a la vez, durante el verano. El a├▒o, despu├ęs del ensa├▒amiento econ├│mico con la naturaleza, vive per├şodos de emergencia por extensas sequ├şas y otros terribles por crecidas e inundaciones. La deforestaci├│n masiva y el avance de la agricultura y la ganader├şa han mutado las condiciones del suelo. Dice el INTA: ÔÇťno se inunda s├│lo porque llueve sino porque la calidad del suelo ha empeoradoÔÇŁ. La tierra no absorbe la lluvia, sino que el agua se desliza por ella como si fuera de cemento.

La ausencia de agua buena es uno de los peores males para los pueblos originarios. No hay agua en cantidad ni en calidad. Hay ars├ęnico y alta salinidad. Durante los ocho meses de extensa sequ├şa no hay siquiera agua de pozos caseros. Ninguna comunidad tiene acceso a agua apta para consumir. No hay c├│mo almacenarla y termina guard├índose en bidones abandonados, con restos de agrot├│xicos. El agua que hay es acaparada por la agricultura y la ganader├şa. El Pilcomayo suele bajar con metales pesados y ars├ęnico. Se espera ÔÇôo se des espera- el agua de las lluvias para cosecharla y guardarla. Siempre y cuando no arrase con lo poco que implica su mundo despojado.

En estos d├şas los incendios en Or├ín se llevaron 56.000 hect├íreas forestales. Dos m├ędicas fueron condenados por la muerte de un beb├ę de un a├▒o en 2018. Una mujer wich├ş denunci├│ la violaci├│n de su ni├▒a de 17 a├▒os en manos de un legislador. Una chiquita originaria de doce a├▒os apareci├│ en un camino golpeada y abusada.

Todo en diez d├şas salte├▒os, cuando la vida de las infancias vale tan poco.

Y la de los pueblos preexistentes, su rebeld├şa serena y sus esp├şritus intransferibles, depende de un hilito de agua. Y de una l├şnea de fuego.

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Fuente: Argentina.indymedia.org