February 25, 2021
De parte de Nodo50
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La mayor parte del pueblo saharaui vive en campos de refugiados. Foto: Provincia 53

La historia del S谩hara Occidental est谩 intr铆nsecamente relacionada con la del Estado espa帽ol y las personas que lo habitan. Por un lado, la colonizaci贸n de este territorio durante casi un siglo ha dejado a la antigua metr贸polis un legado de responsabilidad por su situaci贸n irresuelta. Por otro, la posici贸n de subalternidad a la que quedaba relegada la poblaci贸n saharaui por este hecho no evit贸 que se crearan v铆nculos sentimentales y emocionales, culturales, sociales, econ贸micos, familiares鈥 con personas espa帽olas. La historia reciente del pueblo saharaui est谩 ligada a la nuestra en esa doble dimensi贸n.

Como periodistas, narradores y narradoras de lo que acontece en el mundo, somos conscientes del marco en el que se inscribe esa relaci贸n, y de que sigue condicionando lo que ocurre en el S谩hara Occidental, tambi茅n ahora.

El Estado espa帽ol tiene una responsabilidad con el pueblo saharaui. Los Acuerdos Tripartitos de Madrid en ning煤n momento transfirieron la soberan铆a ni a Marruecos ni a Mauritania. Como reconocen los organismos internacionales y la propia Justicia espa帽ola, el Estado espa帽ol sigue siendo la potencia administradora del proceso de descolonizaci贸n del S谩hara Occidental, un territorio no aut贸nomo seg煤n la definici贸n de Naciones Unidas. En este sentido, la Audiencia Nacional declar贸 en 2014 en un auto de la Sala de lo Penal presidida por Fernando Grande- Marlaska G贸mez que:

Espa帽a al ingresar en las NN.UU., y firmar la Carta de las Naciones, San Francisco, 26 junio 1945 鈥 publicado en BOE el 16 de noviembre 1990- reconoci贸 el hecho colonial del Sahara espa帽ol, contrayendo una serie de obligaciones, y convirti茅ndose en Potencia administradora. En esta direcci贸n, la Asamblea General de Naciones Unidas aprob贸 la Resoluci贸n 2072, de 16 de diciembre de 1965, por la que se considera a Espa帽a potencia administradora sobre el Sahara espa帽ol. Como potencia administradora se obliga seg煤n el apartado a) del art铆culo 73: 芦a asegurar, con el debido respeto a la cultura de los pueblos, su adelanto pol铆tico, econ贸mico, social y educativo, el justo tratamiento de dichos pueblos y su protecci贸n contra todo abuso鈥︹

Pero Espa帽a ha dejado caer en la desmemoria su relaci贸n con las colonias que durante siglos ocup贸 de una forma extractiva, un pasado oscuro que sigue sin abordarse. La cuesti贸n saharaui es el caso en el que las consecuencias de ese pasado irresuelto se muestran de un modo m谩s paradigm谩tico y m谩s claro. Al no resolverla, el Estado espa帽ol sigue instalado en una p谩gina negra de la historia de la humanidad, la colonizaci贸n, que todav铆a no ha sido capaz de cerrar.

Espa帽a aboc贸 a los saharauis a la guerra en 1975, al vender el territorio del S谩hara Occidental a Marruecos y Mauritania. La guerra dur贸 hasta 1991, cuando se firm贸 el alto el fuego bajo la promesa de Naciones Unidas de celebrar un refer茅ndum de autodeterminaci贸n para que el pueblo saharaui decidiera su futuro pol铆tico. Una consulta que nunca se lleg贸 a celebrar por el bloqueo de Marruecos.

Ahora, la guerra ha vuelto al S谩hara Occidental. Fue Marruecos quien viol贸 el alto el fuego el pasado 13 de noviembre, cuando soldados marroqu铆es entraron a zona neutral para disolver una manifestaci贸n pac铆fica de civiles saharauis. El regreso a las armas del Frente Polisario, tras 29 a帽os apostando por una soluci贸n pac铆fica y diplom谩tica, es un fracaso de la humanidad, m谩s concretamente de Naciones Unidas y de la gobernanza global basada en el multilateralismo; as铆 como de Espa帽a, que sigue siendo legalmente la potencia administradora del territorio.

El S谩hara Occidental es un territorio no aut贸nomo seg煤n la definici贸n de las Naciones Unidas, y su derecho de autodeterminaci贸n est谩 refrendado por los tribunales internacionales. Por ello, el reciente anuncio en que el presidente saliente de los Estados Unidos, Donald Trump, afirmaba la soberan铆a marroqu铆 sobre el S谩hara est谩 fuera de derecho y no puede ser considerado como aceptable por las propias Naciones Unidas 鈥攐rganizaci贸n responsable de encontrar una soluci贸n aceptable por las partes basada en el derecho a la libre determinaci贸n del pueblo saharaui鈥. Trump ha actuado contra el multilateralismo, contra una forma de gobernanza y de convivencia global que nos hace part铆cipes a todas las personas del mundo en el que vivimos.

Durante cuarenta y cinco a帽osel pueblo saharaui ha sido sometido a las duras condiciones del exilio y el refugio o de la ocupaci贸n. Las zonas ocupadas por Marruecos son 鈥渦na c谩rcel a cielo abierto鈥 para la poblaci贸n saharaui. Se han violado sistem谩ticamente sus derechos m谩s elementales: reuni贸n, expresi贸n, identidad, culturales, sociales, econ贸micos, a la integridad f铆sica, a la propia vida. Desapariciones, encarcelamientos arbitrarios, juicios sin garant铆as procesales鈥

Desde la ruptura del alto el fuego, la situaci贸n en los territorios ocupados se ha hecho m谩s peligrosa y dura para la poblaci贸n saharaui, en especial para activistas que defienden los Derechos Humanos y para periodistas. Informes de organizaciones como la Organizaci贸n Mundial Contra la Tortura o Reporteros Sin Fronteras han dado a conocer los recientes asedios a las casas de periodistas saharauis de colectivos como Equipe Media o la Fundaci贸n Nushatta, as铆 como intentos de secuestros de estos periodistas saharauis, residentes en las zonas ocupadas. Tambi茅n la Instancia Saharaui contra la Ocupaci贸n Marroqu铆, de la que forman parte activistas de reconocido prestigio internacional como Aminatou Haidar o El Ghalia Djimi, se ha hecho eco de esta situaci贸n. Las amenazas y coacciones a trav茅s de redes sociales contra estas personas que se dedican a la informaci贸n y la comunicaci贸n son habituales.

Tampoco debe olvidarse, en este sentido, que siete periodistas saharauis se ven privados de su libertad, dispersos en prisiones marroqu铆es. Cuatro de ellos forman parte del conocido grupo de Gdeim Izik: Bachir Khada (Equipe Media, 20 a帽os de c谩rcel), Hassan Dah (TV RASD y Equipe Media, 25 a帽os de c谩rcel), Mohamed Lamine Haddi (RASD Radio, 25 a帽os de c谩rcel) y Abdalahi Lechfauni (colaborador de Equipe Media, cadena perpetua). Los otros tres son Mohamed Bambari (6 a帽os de c谩rcel), Oualid El Batal (2 a帽os de c谩rcel) y Faraji Khatri Dadda (20 a帽os de c谩rcel). Esta situaci贸n tambi茅n contraviene la legislaci贸n internacional. El derecho a la informaci贸n, libertad de expresi贸n y comunicaci贸n est谩n reconocidos en diversos tratados y compromisos, especialmente cuando se trata de una zona en conflicto, como el S谩hara. As铆 lo indican la propia Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos, en su art铆culo 19; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol铆ticos, en su art铆culo 19; y la norma 34 del Derecho Internacional Humanitario.

Todo el sufrimiento generado al pueblo saharaui desde hace d茅cadas es consecuencia de los deberes y obligaciones incumplidas por Espa帽a. Por ello, el Estado espa帽ol tiene la posibilidad y la responsabilidad de tomar y liderar la iniciativa que d茅 una soluci贸n acorde al Derecho Internacional. Una postura valiente, que devuelva a Espa帽a a una pol铆tica exterior activa que cumpla con la Carta Universal de los Derechos Humanos y con lo indicado por el Comit茅 Especial de Descolonizaci贸n de Naciones Unidas. Una pol铆tica responsable con su papel en el mundo y con su historia.

M谩s all谩 de la responsabilidad jur铆dica, el v铆nculo entre la sociedad espa帽ola y la saharaui se revela en muchos 谩mbitos. Culturalmente, se trata de un pueblo hermano con el que

compartimos lengua, arte e imaginario colectivo. Iniciativas como el FiSahara, Artifariti, ArTifariti y Un micro por el S谩hara han unido a la cultura espa帽ola con la saharaui durante a帽os. Esos lazos tambi茅n tienen que ver con la memoria hist贸rica y democr谩tica: es necesario recordar que, igual que tenemos la responsabilidad de abrir las cunetas para resolver nuestro pasado en la Pen铆nsula, tambi茅n hay cunetas en el desierto. Tambi茅n hay cuerpos con DNI espa帽ol enterrados bajo aquella arena.

Los lazos solidarios duran hasta hoy. El programa Vacaciones en Paz ha hecho que decenas de miles de familias espa帽olas hayan acogido a menores saharauis durante d茅cadas. Familias que ahora ven c贸mo esos j贸venes se visten de soldados, van al frente, ante la carencia de perspectivas de futuro y de posibilidades

En cuanto a los v铆nculos econ贸micos, el S谩hara es un territorio rico en recursos naturales. Estos est谩n siendo explotados por Marruecos y por empresas multinacionales (muchas de ellas espa帽olas), sin que la poblaci贸n saharaui se beneficie, en contra de lo que establece la legislaci贸n sobre territorios no aut贸nomos. Es un expolio constante. La pol铆tica exterior espa帽ola no solo puede servir a grandes empresas: tiene que tener en cuenta los derechos humanos.

Es curioso observar que en el momento en que se cerraba el r茅gimen franquista y se iniciaba la Transici贸n democr谩tica el S谩hara estaba en el centro del momento pol铆tico; y que tambi茅n ahora, cuando la historia pol铆tica espa帽ola vive un nuevo punto de inflexi贸n, el S谩hara vuelve a estar presente. En aquel momento, la soluci贸n no fue tal y el problema y el sufrimiento de todo un pueblo se mantuvo durante d茅cadas. Hoy, aunque tarde, puede ser el momento para empezar a buscar soluciones acordes a la legalidad internacional.

Si el problema es pol铆tico, la soluci贸n es pol铆tica. El Estado espa帽ol ha de asumir la responsabilidad y ser un agente activo en la soluci贸n de este problema; y la sociedad civil y la opini贸n p煤blica son elementos fundamentales para conseguir ese objetivo. Si no se act煤a hoy, el conflicto del S谩hara Occidental seguir谩 siendo un bochorno, una hipoteca para la dignidad de Espa帽a.

Somos conscientes de los lazos hist贸ricos y de los lazos presentes. Somos conscientes de la responsabilidad con la memoria y con el futuro. Y porque somos conscientes, lo hemos de reflejar a la hora de informar y narrar lo que acontece. No podemos permitir que un silencio informativo arroje m谩s olvido sobre este pueblo.


El manifiesto, promovido por un grupo de periodistas, ha sido formado hasta ahora por Rosa Montero, Javier Gallego, Virginia P. Alonso, Antonio Maestre, Andrea Momoitio, Pascual Serrano, Olga Rodr铆guez, Daniel Bernab茅, Ana Pardo de Vera, Pedro Vall铆n, Edurne Portela, Miguel Mora, Yolanda Sobero, Gerardo Tec茅, Pepa Blanes, Raimundo Castro, Alejandro Torr煤s, Ana Camacho Urtiaga, Pablo Elorduy, Anita Botwin, Guillem Pujol, Fabiola Barranco, Sato D铆az, Carmen Domingo Soriano, Manu Tomillo, Teresa Villaverde Mart铆nez, Aitor Albizua, Ebbabba Hameida, Pablo Mor谩n Mart铆nez, Leila Nachawati, Ignacio Pato, Ary Su谩rez, David Bollero, Isabel Garc铆a Caballero, Miguel Mu帽oz, Laura Casielles, Xos茅 Manuel Pereiro, M贸nica Santos Carrillo, Manuel Martorell, Beatriz Asuar Gallego, Jos茅 Antonio Bautista Garc铆a, Sarah Babiker, Rafa Panadero, Sara Montero, Jalil Mohamed, Mar铆a F. S谩nchez, Dani Dom铆nguez, Esther Rebollo, Fernando 脥帽iguez, Esther Ferrero, Luis D铆ez 脕lvarez, Tato Puerto, M陋 脕ngeles Fern谩ndez Gonz谩lez, Jos茅 Ovejero, Violeta Mu帽oz, Santiago Escribano L贸pez, Clara As铆n, Gorka Andraka, Kristina Berasain Tristan, Santi Donaire, Isabel Cadenas Ca帽贸n, Marcelo Ortega Picazo, Silvia Casado Arenas, Emilio Mart铆nez, Naciu Varillas, Manolo Ballesteros, Mar铆a Jos茅 Fal Miyar, Pedro Men茅ndez Gonz谩lez, David Artime Coto, Marisol Fl贸rez Borges, Iv谩n G. Fern谩ndez, Cristina Natal, Francisco 脕lvarez Gonz谩lez, Xicu Ariza Fern谩ndez, Javier Cuevas Dom铆nguez, Miguel 脕ngel P茅rez Su谩rez, Germ谩n Rodr铆guez Louren莽o, Diego D铆az, Ra煤l 脕lvarez Rodr铆guez, Pablo Zariquiegui, Jos茅 P茅rez, M铆guel Fernandi Garc铆a, Fernando Garc铆a de Dios, Alfonso Su谩rez Rodr铆guez, Luis Ord贸帽ez, David Orihuela Sancho, Isidoro Vegue Garc铆a




Fuente: Lamarea.com