April 5, 2022
De parte de Asociacion Germinal
91 puntos de vista

“No hay lugar para más petróleo y gas y punto. Es “Ahora o nunca” si el mundo quiere evitar una catástrofe climática”

El mundo aún puede esperar evitar los peores estragos del colapso climático, pero solo a través de una carrera de â€œahora o nunca” hacia una economía y una sociedad bajas en carbono, dijeron los científicos en lo que constituye de facto, una advertencia final para los gobiernos sobre la crisis climática.

Según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), las emisiones de gases de efecto invernadero deben alcanzar su punto máximo para 2025 y se deberían reducir casi a la mitad en esta década, para darle al mundo la oportunidad de limitar el calentamiento futuro a 1.5C por encima de los niveles preindustriales.

De no producirse reducciones inmediatas y profundas, la posibilidad de reducir el calentamiento global a 1,5°C está fuera de nuestro alcance, pese a que las evidencias de una acción climática son cada vez más palpables.

Repensar las ciudades podría conllevar una importante reducción en las emisiones. La posibilidad de proyectar ciudades compactas, la electrificación del transporte o una mayor absorción del carbono utilizando la naturaleza son solo algunas de los caminos a transitar.

La organización Ecologistas en Acción, emitía un comunicado minutos después de conocerse el informe del Panel Intergubernamental, estos eran (entre otros) sus conceptos:

Los grupos de trabajo del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) concluyen su mandato en el sexto proceso de evaluación de la situación climática mundial. Este proceso es un análisis de los principales avances en la ciencia climática. Se basa en tres ejes. El primero, terminado en agosto de 2021, sobre las bases científicas. El segundo, publicado en febrero de 2022, sobre los impactos y la adaptación. Y este último, recién publicado, sobre las políticas de reducción de las emisiones. Estos trabajos serán la base para el informe de síntesis final previsto para septiembre de 2022, que será una nueva constatación de la situación de emergencia actual y constatará que “las decisiones que tomen las sociedades ahora determinarán si nuestra especie prospera o simplemente sobrevive a medida que avanza el siglo XXI”.

La Organización Meteorológica Mundial advierte de que existe al menos un 40 % de posibilidades de que se supere un incremento de la temperatura global superior a 1,5 ºC antes de 2026, lo que llevará a la desaparición de importantes ecosistemas y al agravamiento de fenómenos meteorológicos extremos.

La organización ecologista considera que este informe del IPCC debería ser una “bofetada de realidad” a toda la clase política, un freno a los grandes intereses fósiles que usan la lucha climática para continuar acumulando poder, y que suponen el combustible de las guerras y las violaciones de derechos humanos.

Ecologistas en Acción afirma que no existe solución posible dentro de un sistema económico basado en el crecimiento ilimitado, y mucho menos en seguir apoyando la transición energética en las mismas empresas. La actual situación en Ucrania ha dejado patente las graves consecuencias de la dependencia a los combustibles fósiles y a los gobiernos que el consumo actual está amparando.

Algunos/as activistas y cientificos/as tienen una visión algo más sombría -a nuestro juicio realista- ante esta serie de advertencias del IPCC cada vez más desesperadas:  Serán desoídas nuevamente. Y se seguirá en este rumbo desenfrenado suicida  como si estos riesgos no existieran. Hasta el momento esa ha sido nuestra experiencia.

Hace décadas que se viene avisando -algunos/as califican de cansinas y catastrofistas estas admoniciones- y hay una clara decisión no explícita por parte de los gobiernos, empresas y gran parte de los medios de comunicación del sistema de no corregir esta deriva capitalista destructiva. Esto es más que tangible y no obedece a percepciones subjetivas, surge de la mera observación de la realidad.

Es que todavía no se ha entendido, no quieren que se entienda que ya no habrá más oportunidaes de seguir actuando como hasta este momento.

Si queremos que quede algo del planeta y mínimos recursos energéticos para atender lo esencial deberemos afrontar esta realidad: Ya no hay más, se acabó, es ahora o nunca.

Pero claro, esto se escribe, como se escriben tantos artículos sobre el tema y a las pocas horas todas estas frases -todas- se han diluído. Y es así, de no reaccionar la caída hacia al abismo es cuestión de pocos años. Muy pocos y en condiciones muy duras.

La diferencia entre los exhortos del IPCC o de las comunidades científicas o de las organizaciones ecologistas y la visión de la realidad, de la cotidianidad, de todo lo que está sucediendo hace pensar pese a que hay posiciones tecnooptimistas o algo esperanzadoras, que la posibilidad de un colapso es eso, una posibilidad.  En algún momento eran escenarios que creímos poco probables, o lejanos y en algunos casos, imposibles. Ya no.

No sabemos de plazos, no tenemos idea de cuando, ni como. Esa es tarea de evaluación de la comunidad científica. Pero cuando las personas comunes, ciudadanas de a pie,  nos detenemos a observar con atención, cuando leemos las noticias cada día, cuando no sorprendemos con los cambios del clima y eventos extremos, cuando aparecen advertencias de escasez de materias primas, las subidas de precios de los alimentos, las señales de crisis energéticas… Vemos un panorama desalentador y  podemos pensar que un colapso es una de las opciones.

Termino este texto. Y lo termino con la tristeza pero también con la aceptación, de que será un mero ejercicio periodístico que verá en pocas horas sus palabras diluídas en medio de tantas otras palabras que se vierten.

Y por qué no, tristeza y rabia porque pese a las advertencias, veremos como todo lo que viene tendrá una impronta inexorable.

Y no hay disculpas para eso, puede haber explicaciones, pero disculpas, no.

Diana Cordero

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Fuente: Asociaciongerminal.org