February 27, 2023
De parte de Kurdistan America Latina
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La destrucci贸n y el desplazamiento en el pueblo de Zirgan, en Rojava (Kurdist谩n sirio), afectan a la poblaci贸n desde hace meses. El paisaje de escombros en todo el pueblo no fue causado por el terremoto que afect贸 tantas vidas en territorio turco y sirio, sino por una constante guerra por parte del ej茅rcito de Turqu铆a.

Zirgan est谩 vac铆o, solo el viento helado parece encontrar camino en los huecos que los ataques dejaron en todo el pueblo. Del 20 de noviembre al 15 de diciembre del a帽o pasado, hubo tantos bombardeos turcos que un tercio de la poblaci贸n abandon贸 el pueblo. Buscaron un lugar seguro en la casa de familiares que viven en las aldeas cercanas, o yendo a los campos de refugiados gestionados por la Administraci贸n Aut贸noma del Norte y el Este de Siria (AANES), los cuales est谩n en su capacidad l铆mite desde que Ankara intensific贸 sus ataques.

Este pueblo perteneciente a Rojava, dentro del cant贸n de Heseke, en el norte de Siria. A dos kil贸metros al norte, limita con la primera base militar de Turqu铆a, de donde provienen todos los ataques de artiller铆a; a dos kil贸metros hacia el oeste, con las bases del Ej茅rcito Nacional Sirio (ENS), a cuyos integrantes los kurdos llaman 鈥渃hetes鈥 y acusan de ser mercenarios al mando de Ankara. Por los bombardeos frecuentes y por la amenaza de una invasi贸n a gran escala, esta zona es considerada, en lenguaje militar, como uno de los frentes de batalla.

La ma帽ana a煤n no se muestra en su totalidad, porque el sol permanece escondido en unas grandes nubes. Unas 30 personas hacen cola fuera de una panader铆a, esperando que est茅 listo el pan circular y fino t铆pico de Rojava, llamado 鈥渘an鈥. A 2.000 kil贸metros de ese lugar, quiz谩s un comandante turco ordena a sus soldados cargar el armamento de artiller铆a, apuntar donde -gracias a los drones- saben que est谩 la panader铆a, y disparar. 鈥淪us ataques son pensados. En pocos d铆as, atacaron la torre de internet, el tinglado de conexi贸n el茅ctrica y la torre del agua, la mezquita, la panader铆a y un parque donde juegan los ni帽os. D铆as despu茅s, atacaron un hospital de ni帽os y muchas veces atacaron el generador con el que resolvemos la energ铆a del pueblo cuando no hay luz鈥, cuenta Harun.

El polaco Ryszard Kapu艣ci艅ski narra en su libro Un d铆a m谩s con vida la liberaci贸n de Angola y el protagonismo de una persona que arreglaba el tanque de agua cada vez que era atacado. Dice que sin 茅l, el pueblo quedaba desabastecido y ten铆a que rendirse. Harun ocupa un rol similar en Zirgan: es el 煤nico que sabe c贸mo reparar el generador que da luz a todo el pueblo y que ya fue atacado dos veces.

鈥淵o podr铆a haberme ido, lo pens茅 muchas veces, pero si me voy la gente que resiste puede quedarse sin luz. No puedo hacer eso, me voy a quedar hasta el final y voy a arreglar el generador todas las veces que sea necesario. Voy y vengo, tengo a mi familia en un lugar seguro. Cuando voy con ellos, me dicen que por favor no vuelva, que es peligroso, pero tengo que ayudar a mi comunidad. Hay un dicho en arabe que dice 鈥榪u茅 vales si abandonas tu propia tierra鈥. Me lo digo todas las ma帽anas鈥.

鈥淢uchas personas tozudas se quedaron hasta el segundo ataque, hasta el tercero. Mucha gente se fue cuando atacaron el jard铆n y la escuela. Eso cre贸 un gran miedo a los ni帽os. Solo hubo un herido en ese ataque, porque fuimos aprendiendo, con el tiempo, a protegernos, a escondernos, a organizarnos con calma cuando escuchamos el primer estruendo. No es que uno se acostumbra, siempre el miedo est谩, pero hay algo de la supervivencia que hace que te auto-protejas y vayas adquiriendo experiencia despu茅s de cuatro a帽os con la guerra cerca鈥, cuenta Ali, que era portero de la escuela que fue atacada el 30 de noviembre pasado y hoy est谩 vac铆a y llena de escombros.

鈥淟a escuela fue el l铆mite para muchas familias鈥, afirma Hale, una vecina 谩rabe que es parte del Concejo de autogobierno en el pueblo de Zirgan. Y agrega: 鈥淓l gobierno turco no distingue a militares de civiles, hace esto para que nos vayamos y as铆 ganar territorio. Desde mayo de 2022 que Turqu铆a viene anticipando una futura invasi贸n y luego de culpar a los kurdos del atentado en Estambul, anunci贸 p煤blicamente de avanzar hasta destruirnos鈥.

A su lado, Ahmed nos invita a pasar a la habitaci贸n principal de la comuna. En el centro del espacio cuelga un retrato de Abdullah 脰calan, el l铆der kurdo encarcelado en Turqu铆a desde 1999. Junto a la imagen, hay un hueco en la pared que deja entrar el sol. Ahmed apunta y recuerda: 鈥淔ue un ataque de artiller铆a, afuera incluso hay un misil que no explot贸鈥. 鈥淣os seguimos reuniendo, afuera y dispersos, por las ma帽anas unas horas, porque necesitamos encontrarnos y seguir resolviendo los problemas de nuestra gente鈥, explica.

El espacio principal de la administraci贸n aut贸noma fue atacado cinco veces. Las personas, luego del segundo ataque, volvieron a trabajar, pero despu茅s ya fue imposible seguir por la destrucci贸n del lugar y el peligro de otro ataque.

Ya pasaron dos meses y el paisaje es de devastaci贸n y desolaci贸n. Empezada la ma帽ana se ven las primeras personas que aparecen con una caminata apurada, bolsas en sus manos y la mirada intranquila. Cuando la tarde empieza a caer, desaparecer谩n, como y茅ndose por puentes invisibles hacia un lugar m谩s seguro, dejando el pueblo nuevamente vac铆o. 鈥淢ucha gente que se fue, vuelve a regar sus plantas y alimentar a sus animales, casi toda la poblaci贸n vive de trabajar en el campo, van a los campos de refugiados pero vuelven, algunos todos los d铆as. Es dif铆cil dejar tu hogar, tu tierra, porque es tambi茅n tu 煤nico sustento鈥, dice Helil, que antes estaba encargada de la organizaci贸n pol铆tica de las mujeres de su pueblo y ahora vuelve todos los d铆as a realizar diferentes actividades que demanda la situaci贸n actual.

El sonido del agua burbujeando por el calor la detiene. Helil toma la caldera de agua que est谩 sobre la estufa a gasoil, sirve t茅 y contin煤a su relato: 鈥淟as personas llevan cuatro a帽os con la guerra cerca, saben c贸mo moverse, saben cu谩ndo volver, y est谩n las que, cansadas, eligieron no volver y dejar su casa鈥.

En 2019, Turqu铆a ocup贸 la ciudad de Serekaniye, con la ayuda del ENS, desplazando a 50.000 personas. 鈥淭enemos un ejemplo muy particular de dos ancianos que viven cerca de la frontera turca. Ellos decidieron quedarse hasta el final, dicen que no se piensan mover. Nosotros intentamos acercarnos a ellos con mucho cuidado cuando podemos y le vamos acercando cosas necesarias, combustible, pan, alimentos. Ellos dicen que a su edad no se van a ir a otro lado鈥, resume Helil.

Un comandante de las Fuerzas Democr谩ticas Sirias (FDS) nos recibe en una oficina improvisada, llena de mapas colgados en la pared. Camina y fuma mientras nos da la entrevista, y cada vez que nombra un lugar lo indica apoyando un dedo en las geograf铆as que empapelan el cuarto. 鈥淭odos los pueblos de esta zona son 谩rabes, asirios, y encima llegaron muchos internacionalistas de todas partes del mundo a ayudarnos con tareas m茅dicas o militares. Ellos (por Turqu铆a) pueden tener mucha tecnolog铆a, pero sus soldados cobran un sueldo, es un trabajo, son mercenarios y, tarde o temprano, saben que est谩n matando al pueblo, a sus hermanos. Nosotros no tenemos tecnolog铆a, pero tenemos una causa mucho m谩s grande que nos da fuerzas: sabernos del lado del pueblo luchando por la libertad de todos鈥.

(Imagen: sala de vacunaci贸n del hospital de ni帽os. Mauricio Centuri贸n)

Tras los ataques del primer d铆a que destrozaron su casa, Muhammad llev贸 a sus hijos al campo de refugiados. A los pocos d铆as, cuando parec铆a volver la calma, retorn贸 en su auto con un carro cargado de ladrillos. Solo, y de manera algo torpe, empez贸 a apilar ladrillos para tapar los huecos que los ataques hab铆an dejado en su hogar. Pero un estruendo a cien metros lo interrumpi贸 y lo hizo abandonar la tarea. Los ladrillos a煤n est谩n apilados, esperando que Muhammad los una con cemento.

A fines de noviembre de 2022, las intervenciones telef贸nicas de Estados Unidos y Rusia parec铆an detener la invasi贸n de Turqu铆a contra los pueblos de Rojava. Pero la calma dur贸 poco y los ataques todav铆a contin煤an de manera diaria en algunas zonas, y de forma intermitente y con drones por todo el territorio. El 6 de febrero, un d铆a despu茅s del terremoto, en un contexto de caos y desesperaci贸n por las vidas que a煤n estaban bajo los escombros, Turqu铆a volvi贸 a bombardear el pueblo fronterizo de Tell Rifat, excus谩ndose que fue un ataque en respuesta a supuestas acciones de las FDS.

FUENTE: Mauricio Centuri贸n (Fotos y texto) / La tinta / Kurdist谩n Am茅rica Latina

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org