April 8, 2021
De parte de Nodo50
341 puntos de vista


Puede que el nombre de Elisa Lam os suene de algo. Puede que alguno recuerde el famoso v铆deo en el ascensor del Hotel Cecil en el que se pone a pulsar botones compulsivamente y a hacer gestos a alguien que no vemos en pantalla. Puede que hay谩is visto la serie documental de Netflix 鈥Escena del crimen: desaparici贸n en el hotel Cecil鈥 sobre su muerte. Puede que os sea una total desconocida y en cualquier caso dar铆a igual porque Elisa Lam solo est谩 aqu铆 para dar el t铆tulo a este art铆culo. O casi. Desde meses antes de su desaparici贸n, la canadiense de origen chino manten铆a un diario en Tumblr 鈥揾ablamos de 2013鈥 en el que compart铆a sus sentimientos con desconocidos. Se sent铆a segura. Se sent铆a libre. En uno de sus posts defin铆a internet como 鈥渦n mundo sin consecuencias鈥. Me fascin贸 la frase.

Elisa Lam presentaba un trastorno bipolar. Si la realidad ya es dura para cualquiera, para alguien con trastorno bipolar y fobia a los medicamentos, el mundo puede ser un entorno realmente hostil. En ese sentido, Internet da la seguridad del simulacro. Parece mentira que su uso habitual en los hogares espa帽oles tenga solo unos veinticinco a帽os de antig眉edad. Internet tiene el peligro de que te puede dar la sensaci贸n de que t煤 controlas la realidad en vez de sufrirla. De ah铆, 鈥渆l mundo sin consecuencias鈥. T煤 eliges tu propia aventura, por as铆 decirlo. T煤 decides y la decisi贸n es hasta cierto punto reversible.

Ahora bien, 驴es esto verdad? No tiene pinta. La comunicaci贸n con otros puede hacerse a miles de kil贸metros de distancia y desde la comodidad de un despacho o un dormitorio, pero sigue siendo comunicaci贸n. Y sigue habiendo 鈥渙tros鈥. Parte del encanto del mundo online es que es tan grande, que uno siente que se puede perder sin que nadie vaya a ir a buscarlo. La actuaci贸n desde el anonimato. Uno deja de ser uno y pasa a ser un avatar. Abandona la persona y abraza al personaje. El personaje que se exhibe, el personaje que comenta, el personaje que observa sin m谩s, pero desde la distancia de la pantalla del m贸vil, la tableta o el port谩til.

Durante a帽os estuvimos fantaseando con c贸mo ser铆a la realidad virtual y nos la imagin谩bamos como una recreaci贸n del d铆a a d铆a. Un 鈥渟econd life鈥, para los que ya peinamos canas. No 铆bamos bien encaminados. La realidad virtual tiene sus propias reglas y sus propias referencias. Sus propios esc谩ndalos, sus propios acosos, sus propias estrellas. Internet no solo es un lugar donde alguien muy famoso interact煤a con sus fans. Internet es un lugar donde la fama se crea y donde el propio concepto de fan se diluye en algo parecido a 鈥渃olega鈥 que alimenta mi ego y en ocasiones mi bolsillo. Todo depende del 鈥渓ike鈥, todo depende del RT. Facebook e Instagram son cada vez menos 鈥渄iarios鈥 a lo Elisa Lam y se han convertido en plataformas para colgar 鈥渄irectos鈥, para interactuar con otros avatares o para cultivar la imagen que uno est谩 dando y que no tiene por qu茅 ser 鈥渞eal鈥, solo ajustarse a la narrativa.

Bienvenidos al mundo autorreferencial

El hecho de que la realidad virtual no sea sin m谩s una r茅plica m谩s o menos lograda de la hist贸rica 鈥搗amos a utilizar este t茅rmino para diferenciar el personaje de la persona鈥 plantea obviamente muchos problemas. De entrada, los c贸digos son distintos y tenemos que aprender a interactuar utilizando ambos. Para los treinta帽eros, cuarenta帽eros, etc. ser谩 un adaptarse desde un c贸digo al otro, claro鈥 pero, 驴y para los adolescentes? De repente, hay dos c贸digos de comportamiento y ambos tienen su grado de necesidad. No es solo que los chicos que me hacen 鈥渂ully鈥 en el recreo luego me acosen por internet, que, obviamente, sabemos que sucede. Es que en ocasiones tengo que evitar a los del recreo y evitar tambi茅n a los de internet, que son distintos. Tengo que temer por mi salud mental y la de mi avatar.

En un mundo tan autorreferencial, 驴d贸nde queda la empat铆a? Una de las 鈥渋nstrucciones de uso鈥 de uno de mis blogs favoritos all谩 por 2005 dec铆a: 鈥淪i me conoces personalmente, no puedes utilizar nada de lo que leas en este blog鈥. De nuevo, evitar las consecuencias. O intentar controlar los da帽os, m谩s bien. Los comentarios, las interacciones, las visitas, la publicidad de Google AdSense, etc. ser铆an el valor de tu realidad virtual; todo lo dem谩s funciona como una plusval铆a que a menudo ni siquiera queremos: no pretendemos que nadie nos entienda ni que quiera ser nuestro amigo ni nada por el estilo. Queremos crear nuestra propia comunidad que se desvirtualice lo menos posible. Si me siento solo, en vez de la radio, pongo Twitch y alguien me habla. O Clubhouse. O en vez de Netflix, me conecto a un Podcast.

驴Qu茅 tiene todo eso en com煤n? Que se est谩n dirigiendo a ti pero no esperan de ti m谩s que tu presencia, tu observaci贸n. El n煤mero para el algoritmo. Y t煤 tampoco esperas nada de ellos. Que te entretengan, punto. Ya no hago una foto sobre algo que estoy disfrutando sino hago algo, lo disfrute o no, porque entiendo que la foto va a merecer la pena. Que va a generar una reacci贸n que se quede en el ciberespacio. Las an茅cdotas pueden ser reales o inventadas porque se dirigen a desconocidos. El 鈥渄iario鈥 de Elisa Lam acaba convertido en objeto de estudio y disecci贸n por parte de gente que jam谩s la tuvo delante. Las relaciones se complican, tanto en t茅rminos de educaci贸n como de respeto al otro. Todo queda en el campo de juego, como dicen los futbolistas, pero es inevitable que te afecte. Te afecta. Punto. Pero no puedes dejar que te afecte demasiado o, si no, ya sabes, 鈥渁 llorar a la llorer铆a鈥.

La reacci贸n torpe

Luego est谩n las consecuencias sociales. Si cambian las relaciones personales, cambia todo. Si ponemos un filtro de distancia en nuestros sentimientos, en nuestros razonamientos, 驴c贸mo podemos quitarlo cuando realmente sea necesario? El mundo de Internet es un mundo sin derechos. Un mundo libertario para lo bueno y para lo malo. O pretende serlo. Pretende cumplir la utop铆a de que todo es de todos pasando por alto a todos los intermediarios que negocian con la mercanc铆a. 驴Hasta qu茅 punto cala ese mensaje en nuestras relaciones en carne y hueso? 驴Hasta qu茅 punto el cibertrabajo no abusa de determinados excesos que ya se ve铆an en las oficinas? Si internet, como tecnolog铆a, est谩 siempre disponible. Si t煤, en tus redes sociales, te muestras siempre disponible. 驴C贸mo no vas a estarlo para tu jefe?

Aparte, esto afecta enormemente al concepto clave de 鈥渃onciencia de clase鈥. Si con el paso del tiempo ya era complicado hallar esa conciencia 鈥搇a reconversi贸n del capitalismo tras la II Guerra Mundial dio pie a todo tipo de contradicciones en el mundo occidental, englob谩ndolo todo en el muy socialdem贸crata 鈥淓stado del bienestar鈥濃, 驴qu茅 podemos esperar ahora? 驴D贸nde est谩 mi 鈥渃lase鈥? 驴D贸nde est谩n mis compa帽eros de viaje? 驴Basta con colocar un s铆mbolo en mi perfil y ya est谩? 驴D贸nde quedan los problemas reales, las luchas sociales, la necesidad de solventar las injusticias? Me paro en este 煤ltimo t茅rmino. Acostumbrados a habitar 鈥渦n mundo sin consecuencias鈥. Acostumbrados a crear un mundo sin consecuencias, 驴c贸mo vamos a reaccionar cuando esas consecuencias sean tan reales que duelan?

Yo no creo que sea casualidad que las protestas m谩s recientes sean especialmente e innecesariamente violentas. Da la sensaci贸n de que la gente que va a la calle a romper o quemar lo que se le ponga por delante por cualquier causa que considera vagamente defendible lo hace con la torpeza del novato. S茅 que en los medios de comunicaci贸n vende m谩s lo contrario: la idea de que hay bandas hiperorganizadas, venidas de pa铆ses extranjeros, con a帽os de experiencia, dispuestas a sembrar el caos, pero no me convence. No digo que no haya parte de verdad, digo que esto no son los a帽os noventa. Esto, a menudo, es gratuito. Y eso tiene que ver con que no medimos. No sabemos c贸mo reaccionar ante lo que nos molesta y nos cuesta horrores cambiar de c贸digo.

En Twitter ser铆a muy f谩cil: le hacemos Trending Topic a base de insultos, en Twitch podr铆amos dar rienda suelta a nuestro enfado, a nuestra rabia, y colgarla despu茅s en YouTube. Pero, 驴qu茅 hago con la realidad? 驴C贸mo la cambio? 驴Qu茅 puede pasarme si me excedo? 驴Qu茅 es excederse? Si hay un denominador com煤n en casi todas las protestas posteriores al 15M 鈥損osiblemente, la 煤ltima reivindicaci贸n mayoritariamente anal贸gica y en la que la tecnolog铆a estaba al servicio del prop贸sito hist贸rico鈥 es que apenas han conseguido resultados. Se quedan en una propuesta de Change.org pasada por olor a contenedor quemado. En t茅rminos reales, se consigue muy poco y muy de vez en cuando. La realidad, hay que decirlo, la manejamos fatal.

De la ofensa y sus grados

Un mundo sin consecuencias es un mundo sin conflictos. Un mundo de stories amables y de influencers sonriendo mientras anuncian ropa de marca. Un continuo anuncio publicitario con final feliz que te repite todo lo que t煤 eres capaz de hacer, lo especial que eres, todas las convenciones que puedes romper si te lo propones. Un mundo que no te prepara para la decepci贸n, que te desarma de alguna manera, que te confunde, que te domestica. Un mundo de imitaci贸n, de 鈥渜uiero ser como ellos鈥 con el riesgo de que puedo creer que realmente lo soy: yo tambi茅n tengo mis followers (aunque no sean tantos), tambi茅n tengo mis likes, tengo mis retweets, una vez un v铆deo m铆o se hizo viral鈥 Me basta.

Y cuando no me basta, ya digo, sobrerreacciono. No quiero extenderme sobre la 鈥渃ultura de la cancelaci贸n鈥 porque ni la acabo de entender bien ni me parece un tema que se pueda resumir en dos p谩rrafos. Cuando intuimos el conflicto no deseado, cuando intuimos una consecuencia que rechazamos, nos saltamos el contexto y nos saltamos todo. Internet es un lugar maravilloso para universalizar determinadas protestas y para dar voz y visibilidad a determinadas injusticias鈥 pero es muy deficiente a la hora de darles contexto. Los linchamientos son constantes. Lo mismo nos escandaliza el ped贸filo o el violador que el que ha colgado un v铆deo 鈥渙fensivo鈥 o ha hecho un chiste fuera de tono.

No hay t茅rminos medios porque lo que hay es miedo y una falsa sensaci贸n de seguridad. En general, con las excepciones que cada uno podr谩 aportar, el mundo online y sobre todo el mundo de las redes sociales es un mundo tremendamente conservador. Un mundo en el que todo el mundo te dice lo que tienes que hacer, decir y pensar鈥 porque tienen miedo de que sea de otra forma. En ese sentido, s铆 que reproduce la ideolog铆a dominante durante dos siglos: la de la burgues铆a que quiere que todo cambie sin cambiar nada.

Y en este mundo de ofendidos, incluso nuestra soledad, nuestra comodidad, tiene consecuencias. Yo no s茅 a cu谩nta gente le parecer谩 mal este art铆culo. Si fuera sensato, lo habr铆a escrito teniendo en cuenta que necesito su aprobaci贸n, sus visitas, sus elogios. Habr铆a estado pensando p谩rrafo tras p谩rrafo en c贸mo evitar meterme en problemas, huir de los malentendidos, alejar las acusaciones merecidas de 鈥減ollavieja鈥. Porque pasa. Porque Elisa Lam, si hubiera conseguido en vida lo que logr贸 en muerte, es decir, que millones de personas investigaran en su d铆a a d铆a en Tumblr, no podr铆a ser la Elisa Lam virtual que decidi贸 ser. Cada comentario tendr铆a su consecuencia en forma de otro comentario. O de ser m煤sica, de una campa帽a para que no sacara m谩s discos, o no diera m谩s conciertos. O que nadie comprara su libro si fuera escritora.

El 鈥渕undo sin consecuencias鈥 con el que so帽贸 cuando cerr贸 la puerta de su habitaci贸n y crey贸 que dejaba el ruido fuera acabar铆a desapareciendo, desintegr谩ndose entre sus manos. Porque, si uno lo piensa, nunca todo lo que hemos hecho ha tenido m谩s consecuencias, virtuales y reales, porque nunca hemos tenido tanto auditorio. Y vivir con ello es complicado, claro. Internet es maravilloso, quiero que eso quede claro. Pero es peligroso, no podemos obviarlo. Y socialmente complejo, pues descansa en las individualidades. Unas individualidades que, a menudo, son poco fiables. Cambiar el mundo, la aspiraci贸n revolucionaria, requiere del conflicto y de la consecuencia. Anhela la consecuencia, no el sof谩. Dejarlo claro y darle un nuevo contexto es el reto de los pr贸ximos a帽os.

Guillermo Ortiz (@guilleortiz_77) es escritor y fil贸sofo. Autor de El chico que so帽aba con ser Gianni Bugno (Contra, 2020).

Fotograf铆a de 脕lvaro Minguito.




Fuente: La-u.org