April 23, 2021
De parte de La Haine
233 puntos de vista


Opiniones sobre la situaci贸n social en el r茅gimen de EEUU de la investigadora sobre teor铆a social y pol铆tica, teor铆a feminista y filosof铆a contempor谩nea

驴Qu茅 tendencias son las que ve aparecer de resultas de las crisis social, sanitaria y econ贸mica producidas por la Covid-19? 驴Qu茅 nos dicen las reconstrucciones post-pand茅micas sobre la 鈥榗risis de la atenci贸n鈥?

Tanto la pandemia como la respuesta a la misma representan la irracionalidad y destructividad del capitalismo. La crisis de la atenci贸n ya exist铆a antes de la aparici贸n de la Covid, pero se vio enormenente exacerbada por ella. La situaci贸n preexistente, por as铆 decir, era la del capitalismo financiarizado, la forma especialmente depredadora que ha predominado en los 煤ltimos cuarenta a帽os erosionando nuestra infraestructura de atenci贸n p煤blica por medio de la desinversi贸n, en nombre de la 鈥榓usteridad鈥. Pero de hecho, toda forma de sociedad capitalista funciona a base de permitir que la actividad empresarial act煤e de balde sobre labores de cuidados no remuneradas. Al subordinar la dedicaci贸n a las personas al 谩nimo de lucro, alberga una tendencia inherente a la crisis reproductiva social.

Pero lo mismo vale para la actual crisis ecol贸gica, que refleja una din谩mica estructural profunda que prima al capital para que act煤e de balde sobre la naturaleza, sin pensar en restaurar o reponer. Y otro tanto se puede decir de nuestra actual crisis pol铆tica, que refleja el grave debilitamiento de los poderes p煤blicos a manos de megacorporaciones, instituciones financieras, revueltas fiscales de los ricos, lo que tiene como resultado la paralizaci贸n y falta de inversiones. Si bien esto ha resultado especialmente agudo a causa de la neoliberalizaci贸n, expresa una tendencia a la crisis pol铆tica que se conecta directamente a toda forma de sociedad capitalista. La crisis de la atenci贸n est谩 inextricablemente entrelazada con otras disfunciones 鈥 ecol贸gica, pol铆tica, 茅tnico-racial 鈥 lo cual se suma a una crisis general del orden social.

Los efectos de la Covid sobre los seres humanos ser铆an horribles en cualquier coyuntura. Pero los ha empeorado el hecho de que el capital ha canibalizado en este periodo el poder p煤blico, las capacidades colectivas que podr铆an haberse utilizado, si no, para mitigar los efectos de la pandemia. Como consecuencia, la respuesta se ha visto dificultada en muchos pa铆ses, incluidos los EEUU, por decenios de desinversi贸n en la infraestructura crucial de salud p煤blica. Existe en los EEUU la tendencia a culpar a Trump, pero eso es un error. La desinversi贸n lleva produci茅ndose desde hace d茅cadas.

Los gobiernos de Clinton de los 90 dieron en esto el primer paso.

S铆, toda una serie de gobiernos norteamericanos, lo mismo dem贸cratas que republicanos, desinvirtieron en infraestructuras esenciales de salud p煤blica. Retiraron reservas de equipos esenciales como EPIs, respiradores, mascarillas, mermaron capacidades de vital importancia 鈥 rastreo de contactos, almacenamiento y distribuci贸n de vacunas 鈥 y dejaron sin financiaci贸n suficiente instituciones cruciales como centros de investigaci贸n, hospitales p煤blicos, unidades de UCIs, agencias p煤blicas de salud,. Los cient铆ficos avisaron de que era probable otra epidemia v铆rica, pero nadie les prest贸 o铆dos. De manera que cuando lleg贸 la Covid, los EEUU estaban totalmente faltos de preparaci贸n. No hemos tenido pr谩cticamente rastreo de contactos, y seguimos pr谩cticamente sin tenerlos despu茅s de que haya pasado m谩s de un a帽o. Las autoridades de salud p煤blica carec铆an llanamente de la capacidad de organizarlos y todav铆a no han logrado desarrollar esa capacidad.

El derrumbe de sistemas ya d茅biles de atenci贸n p煤blica hizo recaer nuevamente todas las cargas sobre familias y comunidades, y especialmente sobre las mujeres, que llevan todav铆a la parte del le贸n de la labor de cuidados no remunerada. En el confinamiento, el cuidado de los ni帽os y la escolarizaci贸n se desplazaron de pronto a los hogares de la gente, dejando que las mujeres se hicieran cargo de ese gravamen por encima de otras responsabilidades, y teniendo que hacerlo en espacios peque帽os, incapaces de soportar esa carga. Muchas mujeres con empleo acabaron dejando su trabajo para cuidar de los ni帽os y otros parientes; muchas otras fueron despedidas.

Un tercer grupo, lo bastante afortunado como para haber mantenido su puesto de trabajo y trabajar a distancia desde casa, a la vez que realizaba tambi茅n labores de cuidados, incluida la de atender a los ni帽os en casa, ha tenido que llevar la multitarea a nuevas cimas de locura. Un cuarto grupo, el de las 鈥榯rabajadoras esenciales鈥, se enfrenta a diario a la amenaza de contagio en primer l铆nea, con el temor de llevar a casa el virus, a la vez que cumple con lo que es preciso hacer, con frecuencia a cambio de un sueldo muy bajo, para que otros, m谩s privilegiados, puedan acceder a los bienes y servicios que necesitan con el fin de aislarse en casa. Qu茅 mujeres se encuentran en seg煤n qu茅 grupo tiene todo que ver con la clase y el color. Es como si alguien hubiera inyectado un l铆quido de contraste en el sistema circulatorio del capitalismo, iluminando todas sus l铆neas constitutivas de fractura.

En los EEUU, el brote de la Covid se vio seguido por una impresionante ola de protestas, dirigidas en su mayor parte por juventudes negras, contra la violencia policial racista. 驴Adopt贸 el lema Black Lives Matter un significado diferente durante la pandemia?

Se trata de una cuesti贸n importante. 驴Por qu茅 coincidi贸 el resurgimiento de la actividad antirracista militante en los EEUU con la pandemia de la Covid? Hemos visto asesinatos de gente de color durante mucho tiempo, lo mismo que movilizaciones en contra de ello. Asi que, 驴por qu茅 las protestas se hicieron tan amplias y continuadas justo en ese momento, en medio de una horrible crisis sanitaria? Hay quienes han sugerido que los meses de confinamiento crearon una intensa presi贸n psicol贸gica que encontr贸 un desahogo muy necesario en las calles. Pero creo que hay razones m谩s profundas, forjadas en la crisis, que provocaron algunos destellos importantes de percepci贸n pol铆tica. El darse cuenta de que esas dos expresiones aparentemente distintas de racismo estructural 鈥 vulnerabilidad dispar a la muerte causada por el virus y vulnerabilidad dispar a la muerte causada por la violencia policial鈥 estaban en realidad ligados, que ambas estaban enraizadas en el mismo sistema social.

Para cuando estallaron las protestas en mayo de 2020, ya estaba claro que los norteamericanos de color, y los negros en particular, contra铆an y mor铆an a causa de la Covid de forma desproporcionada. Ten铆an peor atenci贸n sanitaria y una mayor tasa de situaciones subyacentes, ligadas a la pobreza y la discriminaci贸n y vinculadas con las malas secuelas de la Covid: asma, obesidad, estr茅s, alta presi贸n sangu铆nea. Afrontaban mayores riesgos de contagio, debido a sus trabajos en primera l铆nea que no pod铆an realizarse en remoto y a una situaci贸n de viviendas atestadas. De todo esto se hab铆a informado ampliamente en los medios informativos. Y eso cal贸 hondo, dando un nuevo sentido a 鈥楤lack Lives Matter鈥.

El lema llevaba circulando desde 2014, cuando el asesinato de Michael Brown en Ferguson, estado de Misuri, a manos de la polic铆a desencaden贸 el ‘Movement for Black Lives’. Desde entonces, ha habido much铆sima organizaci贸n, sin que faltaran grupos de concienciaci贸n y de lectura, lo que ha formado a una nueva generaci贸n de activistas antirracistas militantes, sobre todo de j贸venes activistas de color. Ese fue el contexto, la atm贸sfera, en la que se recibieron y procesaron las noticias del impacto racializado de la Covid. Como remate de todo esto lleg贸 el asesinato de de George Floyd a manos de la polic铆a de Minneapolis, que capt贸 para que todo el mundo lo viera ese video indignante y desgarrador. Y as铆 se encendi贸 la mecha. Dicho de otros modos, ese momento justo no fue una coincidencia.

La convergencia de las protestas por la pandemia y la violencia policial expresaban la expansi贸n, la profundizaci贸n de 鈥楤lack Lives Matter鈥. Un primer nivel de significado era que, si las vidas de los negros de verdad le importaran al sistema de 鈥榡usticia鈥 penal norteamericano, en ese caso no existir铆an las m煤ltiples formas de violencia racializada. Cuando golpe贸 la pandemia, eso tambi茅n vino a significar: no se deber铆an perder ni acortar las vidas negras con esta mezcla letal de exposici贸n al contagio y a problemas de salud preexistentes, que se帽alan a su vez condiciones estructurales subyacentes.

La repercusi贸n electoral de BLM fue enormemente positiva, de manera evident铆sima en el estado de Georgia, que pas贸 del profundo rojo [color de los republicanos] al azul [color de los dem贸cratas], otorgando sus votos electorales a Biden y d谩ndole la vuelta a dos esca帽os del Senado, concediendo uno a un afroamericano y el otro a un jud铆o (lo que es una gran noticia en el Profundo Sur), y entregando as铆 de este modo a los dem贸cratas el control del Senado. En la din谩mica que opera aqu铆 cont贸 el rechazo de las zonas residenciales blancas, as铆 como una participaci贸n masiva de los negros, galvanizados sin duda estos 煤ltimos por Black Lives Matter, pero tambi茅n preparados gracias a a帽os de organizarse en ese estado para 鈥榮alir a votar鈥, una dura labor sostenida por activistas sobre el terreno, como Stacey Abrams.

La derrota de Trump fue aclamada como una victoria, pero no parece que la victoria de Biden despertase el mismo entusiasmo. 驴Qu茅 lectura hace de los resultados de las elecciones norteamericanas? Ha vencido de manera decidida el 鈥榥eoliberalismo progresista鈥 al populismo reaccionario del bloque de Trump y al populismo progresista de Sanders?

Seguimos, por recurrir a los t茅rminos de Gramsci, en un interregno, en el que lo viejo agoniza, pero sin que lo nuevo pueda nacer. En esa situaci贸n, se tiende a registrar una serie de oscilaciones pol铆ticas, con balanceos de un lado a otro entre alternativas que est谩n agotadas y no pueden tener 茅xito. En el presente, sin embargo, no nos hemos columpiado todav铆a del trumpismo a la vuelta al 鈥榥eoliberalismo progresista鈥 a gran escala encarnado por las administraciones de Clinton y Obama. Eso podr铆a suceder todav铆a, por supuesto, pero a fecha de hoy el movimiento del p茅ndulo lo controla un ala izquierda recrecida en el Partido Dem贸crata.

La derrota de Trump qued贸 asegurada gracias a una alianza entre el centro neoliberal del establishment del Partido, el ala Clinton-Obama, y su oposici贸n populista de izquierdas, el ala de Sanders-Warren-AOC [Alexandria Ocasio-Cortez]. Cierto es que los centristas hab铆an maquinado la brutal expulsi贸n de Sanders del proceso de primarias, pese 鈥 o a causa de 鈥 su s贸lida proyecci贸n, con el fin de abrir camino al entonces tambaleante Biden para que se convirtiera en el candidato designado por el Partido. Pero a diferencia de 2016, las dos alas se fusionaron para las elecciones generales. La facci贸n de Sanders prest贸 apoyo total a Biden contra Trump, y a cambio consigui贸 tener una mayor voz pol铆tica.

El resultado es que los populistas progresistas y los neoliberales progresistas est谩n hoy en coalici贸n. Los populistas son la parte m谩s d茅bil de esta alianza y no est谩n representados en el gabinete de Biden. Pero su influencia ha crecido, sin embargo. Sanders encabeza hoy el poderoso Comit茅 Presupuestario del Senado y le entrevistan con frecuencia en las televisiones nacionales, lo cual es algo nuevo: antes nunca le dispensaban tratamiento de portavoz o comentarista clave. Adem谩s, asimismo 鈥楾he Squad鈥, el grupo de AOC en el Congreso, ha doblado su n煤mero, y ha vencido en algunas contiendas importantes en las elecciones de 2020.

Y en pol铆tica interior, los centristas se han movido a la izquierda. Los dem贸cratas de ambas c谩maras votaron un谩nimemente a favor de la ley de ayudas para la Covid de Biden, cifrada en 1.9 billones de d贸lares, que contiene varios puntos de la lista de preferencias progresista-populista. Ese paquete refleja claramente la fuerza e influencia del ala de Sanders. Sin embargo, ha tenido el apoyo de los asesores econ贸micos de Biden, los cuales, aunque no est茅n, ciertamente, 鈥榓 la izquierda鈥, representan al menos una ruptura parcial con los ex-alumnos de Goldman-Sachs que han gestionado durante d茅cadas el departamento del Tesoro y nos trajeron la financiarizaci贸n. Dirigidos por Janet Yellen, la orientaci贸n del nuevo equipo es neo- o cuasi-keynesiana; si bien todav铆a comprometidos con el 鈥榣ibre comercio鈥, al menos han renunciado temporalmente a la l贸gica de la austeridad y han dado prioridad al pleno empleo por encima de una inflaci贸n baja.

 El actual estado de la administraci贸n Biden representa una formaci贸n de compromiso. Sus pol铆ticas de (re)distribuci贸n mezclan algunos elementos reactivados del pensamiento del New Deal con el lado de libre comercio propio de la econom铆a pol铆tica neoliberal, mientras sus pol铆ticas de reconocimiento incluyen elementos tanto meritocraticos como igualitarios. Se acumulan aqu铆 muchas tensiones inherentes, que van a aparecer tarde o temprano. Est谩 todav铆a por ver cu谩ndo y de qu茅 manera, y tambi茅n si se resolver谩n y en qu茅 t茅rminos. En general, la alianza de la izquierda y los liberales es endeble, y no durar谩 siempre. Pero sigue sin estar claro qu茅 es lo va exactamente a substituirla.

Una variable clave reside en la medida en que las pol铆ticas de Biden van a satisfacer a una poblaci贸n que se tambalea no s贸lo a causa de los efectos colaterales sanitarios y econ贸micos de la pandemia, sino tambi茅n debido a las 鈥榗ondiciones preexistentes鈥. Son cuarenta a帽os de desindustrializaci贸n y deslocalizaci贸n, financiarizaci贸n, acoso a los sindicatos, trabajos basura, declive industrial, adem谩s de violencia policial, destrucci贸n ambiental, deshilachamiento de la red de seguridad social: todo lo que ha operado para empeorar las condiciones de vida de los pobres, la clase trabajadora y las clases medias y medias bajas.

Son esos los procesos que desencadenaron el abandono masivo del 鈥榥eoliberalismo progresista鈥, en la revuelta populista, de dos filos, de 2016: Trump, por un lado, Sanders, por otro. Y ambos movimientos continuar谩n de una forma u otra, mientras contin煤en esos procesos. De manera que el compromiso de Biden depende de su capacidad de hacer suficientes concesiones favorables a la clase trabajadora para mantener a bordo a los populistas de izquierda y mellar la fuerza de los populistas de derechas. Y adem谩s, hay que mantener contenta a la clase inversora. No es un trabajo f谩cil.

La elecci贸n de Kamala Harris ha provocado reacciones encontradas en la izquierda, entre quienes recalcan que hay una mujer negra de vicepesidenta y los que critican sus anteriores posturas sobre la pena de muerte y su encubrimiento de abusos de autoridad como Fiscal General de California. 驴Qu茅 an谩lisis hace de ello?

Nunca he sido muy partidaria de lo que Anne Phillips llam贸 en cierta ocasi贸n la 鈥榩ol铆tica de la presencia鈥, la idea de que elegir a alguien que se te parece 鈥 a una mujer o a una persona de color, por ejemplo 鈥 es por si misma un gran logro. A nadie con una pizca de feminismo en los huesos se le ocurri贸 apoyar a Thatcher. En los EEUU de hoy esto lo tenemos m谩s claro, creo, despu茅s de haber elegido a un afroamericano para la presidencia en 2008. Mucha gente deposit贸 su voto con tremendas esperanzas en un cambio de envergadura, que el candidato cultiv贸 deliberadamente mediante una elevada ret贸rica de campa帽a. Y el resultado fue una profunda decepci贸n. Una vez en el poder, Obama se desprendi贸 r谩pidamente de esa inspiradora oratoria y gobern贸 como neoliberal progresista. Despu茅s de esa experiencia, nadie que piense en la pol铆tica con cierta hondura se va a sentir muy estimulado por el ascenso de Harris a la vicepresidencia. Hay un viejo dicho que afirma: 鈥榮i me enga帽as una vez, tuya es la culpa; si me enga帽as dos veces, la culpa es m铆a鈥.

En cualquier caso, Harris no es 鈥 a diferencia de Obama 鈥搉i una desconocida pol铆tica ni una oradora de gran altura. Tiene un largo historial pol铆tico como fiscal y administradora 鈥榙ura con la delincuencia鈥 y como agente pol铆tico ambicioso. Habr铆a que estar voluntariamente ciego para pensar en ella como un faro de 鈥榚speranza y cambio鈥. Por otro lado, es muy brillante y muy flexible, sabe leer bien la direcci贸n del viento y ajustar su rumbo como corresponde. Entra dentro de lo posible que pudiera moverse un poco a la izquierda si ese rumbo le conviniera a sus ambiciones, que incluyen la presidencia para la que ahora la est谩n preparando como n煤mero dos y supuesta sucesora de Biden. Pero en la medida en que se trata de alguien que sigue la corriente, es m谩s importante analizar la corriente.

Cuando se derrumbe el compromiso de Biden, como tiene que pasar, los liberales atacar谩n probablemente a la izquierda y tratar谩n de resucitar el neoliberalismo progresista con alg煤n nuevo disfraz, igual que las fuerzas del MAGA [Make America Great Again, el trumpismo del 鈥淗acer de Nuevo Grande a Norteam茅rica鈥漖 tratar谩n de resucitar su alternativa reaccionaria-populista. Y en ese punto, la izquierda se enfrentar谩 a una encrucijada. En una hip贸tesis, redoblar铆a las formas de superficiales pol铆ticas de identidad que impulsan la cultura de la cancelaci贸n y el fetichismo de la diversidad, En otra, har铆a un serio esfuerzo por construir una tercera alternativa, articulando una pol铆tica inclusiva de reconocimiento con una pol铆tica igualitaria de redistribuci贸n.

La idea consistir铆a en separar a los elementos favorables a la clase trabajadora de cada uno de los otros dos bloques y unirlos en una nueva coalici贸n anticapitalista, que se comprometiera a luchar por el conjunto de la clase trabajadora, no solamente por la gente de color, los inmigrantes y las mujeres que apoyaron a Sanders, sino que atrayera 鈥 sobre la base de sus intereses econ贸micos 鈥 a quienes se pasaron a Trump. Esa coalici贸n podr铆a entenderse como una versi贸n de izquierdas del populismo. Pero lo veo menos como un punto de llegada que como un estadio transicional, en camino hacia algo m谩s radical, una transformaci贸n estructural profunda de todo nuestro sistema social. Eso requerir铆a no s贸lo una pol铆tica de populismo de izquierda, sino algo m谩s parecido al eco-socialismo democr谩tico.

New Left Review. Traducci贸n: Lucas Ant贸n para Sinpermiso




Fuente: Lahaine.org